Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.
fnafdragon12345678910: Gracias por el comentario y espero que mi historia te siga entreteniendo.
Ale X-12C: Gracias por los comentarios, los estuve leyendo y son de gran valor, no abandonare mis historias al menos que pase algo grave, pero por ahora, continuare hasta el final.
En el capítulo anterior:-
Arthas: ¡Magos de Kirin Tor! ¡Yo soy Arthas, primer caballero de la muerte del Rey Lich!
¡Exijo que abran sus puertas y se rindan ante la cólera del Azote!
Mientras que caballero de la muerte decía tales palabras, un gigantesco ejercito de muertos vivientes rodeo la gran ciudad de Dalaran.
Todos se sorprendieron de escuchar tal voz pero la más impactada era Jaina la cual empezaba a temblar de los nervios.
Los viajeros desenfundaron sus armas e iban a salir para confrontarlo pero Antonidas los detuvo ya que era una mala idea.
Otra ciudad estaba a punto de caer, pero no sin pelear hasta el final, pero nadie sabía que estaban buscando.
Con excepción de cierto archimago que se hacía una idea.
Comienzo del capítulo 10: -
La primera en hablar fue la hechicera hacia su mentor.
Jaina: ¡Puedo ayudar maestro, déjeme quedarme!
Antonidas: No, tienes que proteger a aquellos que has prometido defender Jaina Valiente, ellos dependen de ti.
Jaina: Pero…
El anciano le dio unas palmaditas en la espalda dándole una sonrisa de orgullo.
Antonidas: Niña…no, ya no eres una niña, eres una mujer y una líder, será mejor que te marches, aparte tus amigos me ayudaran en esto.
Él les hizo una señal a los viajeros para que se acercaran.
Antonidas: Vamos a darle la bienvenida a ese caballero de la muerte y tu Jaina, tienes que irte, ya que alzaremos unas barreras.
Ella se limpió un poco los ojos y puso atención, intentando no seguir insistiendo.
Antonidas: Estas evitaran la tele-trasportación de forma momentánea y si no sales quedaras atrapada.
Ella solo se limpió un poco los ojos antes de poner una cara de determinación.
Jaina: Cuidare de nuestra gente…
Ella uso su tele-trasportación y se dirigió hacia los civiles de Dalaran para llevarlos con ella.
Pero eso es historia para otro momento ya que un suceso histórico estaba por suceder en poco tiempo.
Antonidas: Sé que lo harás Jaina.
Usando uno de sus hechizos se tele-trasporto con los demás justo a las salidas de Dalaran para encontrarse casi de frente con Arthas.
Ambos viajeros estaban a su lado y el dio un paso al frente, sin temor ante la cantidad gigantesca de muertos vivientes.
Antonidas: Saludos príncipe Arthas, ¿Cómo está tu noble padre?
Arthas: Lord Antonidas, no hay necesidad de ser sarcástico…
La mirada del caballero de la muerte se posó en los viajeros lo que lo hizo cerrar los ojos bastante frustrado.
Arthas: Lo admito, ustedes dos son el peor dolor de cabeza que tendré en toda mi existencia.
El ser de cenizas dio un paso al frente para contestar tales palabras.
Zareth: Solo queremos salvarte Arthas.
Esta vez fue el turno del cazador para hablar.
Duncan: Si te rindes aún podría haber una posibili…
Fue interrumpido por una fuerte carcajada dada por el príncipe caído el cual no había escuchado un mejor chiste.
Arthas: ¡Jajaja, no sabía que ambos podían contar chistes, la verdad yo también quiero salvarlos, solo déjenme enterrar la Frostmourne en sus corazones!
Ambos viajeros alzaron sus armas al ver que el príncipe hizo lo mismo, pero ahora fue el turno de Antonidas de hablar.
Antonidas: Nos hemos estado preparando para tu llegada Arthas, mis hermanos y yo hemos preparado nuestros hechizos más poderosos, retrocedan o sufrirán todo nuestro poder.
Zareth como Duncan solo estaban a un paso de conseguir un poder superior, por lo que tomaron posturas para realizar un solo ataque.
Antonidas: Tú decides caballero de la muerte.
El ser de cenizas uso los cortes de fuego, creando dos estelas que se dirigieron a sus enemigos.
En cambio el cazador uso toda su magia ya que su técnica era muy cruda para que sea efectiva.
Lanzando múltiples rayos que acompañaban a las estelas de fuego.
Arthas abrió los ojos y se cubrió con su espada, pero noto que los ataques pasaron de largo.
Dándose cuenta de lo que había pasado de forma rápida, los ataques no eran para él, sino para su ejército.
Al impactar, una pequeña cantidad de muertos vivientes fueron rostizados y electrocutados.
Los viajeros al ver eso solo miraron al archimago y asintieron con la cabeza.
Viendo eso, Antonidas rápidamente uso su hechizo y los tele-transporto al lugar de donde estaban primero.
Este tenía una duda por lo procedió a hablar.
Antonidas: Bien, ¿Consiguieron lo que les faltaba?
Los dos miraron sus respectivas marcas, notando que estas brillaban nuevamente con fuerza.
Duncan: Si, pero lo único malo es que causamos daños al recibir el poder.
Seguido del ser de cenizas que tomo la palabra para continuar la explicación.
Zareth: También terminamos heridos e inconscientes por tres días.
El archimago cerró los ojos para procesar tal información por lo que necesitaba varias cosas.
Un lugar despejado y pociones, también un repaso de las futuras nuevas habilidades de los viajeros.
Antonidas: Síganme, todos mis hermanos estarán pendientes del ataque de los muertos vivientes, por lo que no hay tiempo que perder.
(En otro lado)
Arthas estaba en la parte trasera de su ejército y levantando su arma devora Almas todos se arrojaron contra las murallas de Dalaran.
Los hechiceros sin pensarlo empezaron a usar su magia pero para sorpresa de nadie, estos barrieron con facilidad la primera oleada.
Necrófagos empalados, gárgolas envueltas en llamas, abominaciones destrozadas.
A pesar de que contaban con superioridad numérica, la diferencia de poder era a favor de los magos.
Fuego, hielo, elementales y todo tipo de habilidades mágicas estaban siendo empleadas a su máxima potencia.
Y para asegurar mejor su posición también había un gran ejército atrás de las puertas.
Los líderes de los muertos vivientes estaban viendo la escena pero no estaban sorprendidos.
Kel'thuzad: Tal y como lo he pensado, sus defensas son impenetrables y destrozaran la mayor parte de nuestro ejército antes de poder entrar.
Arthas: Por tu tono calmado pienso que tienes un plan Lich.
El recién resucitado empezó a reírse como un maniático antes de seguir hablando.
Kel'thuzad: ¡JAJAJA, por supuesto que sí, yo fui un mago importante de este lugar antes de que me expulsaran!
Como si esas palabras fueron claves, el señor del terror más fuerte apareció y al lado de él se ubicó Sylvanas.
Tichondrius: Así es, por lo que nosotros cuatro usaremos los conocimientos de Kel'thuzad para robar el libro.
Kel´thuzad: Y como estarán ocupados frenando a nuestro ejército, las defensas interiores serán pobres.
De repente todos escucharon un ruido proveniente del cielo y notaron como una gran ola de fuego surcaba los cielos.
A un poco distancia otra luz azul oscuro también estaba surcando el lugar sin embargo ninguna de las dos se tocó
Tras unos cuantos segundos se dirigieron cada una de ellas a un lugar en específico de Dalaran.
Arthas: ¿Qué fue eso?
Kel´thuzad: La verdad desconozco esa magia príncipe Arthas, pero si viene de Dalaran, tenemos que estar preparados.
Los cuatro se empezaron a movilizar para entrar en los caminos secretos, siendo dirigidos por el Lich.
Todo fue perfecto, el camino secreto estaba al indefenso y se dirigían a la cámara donde se guardaban los artefactos más poderosos.
Eran paredes con runas que permitían el ingreso si se usaba el código correcto, lo que tenían que hacer era seguir por el extraño pasadizo.
Estos eran iluminados por magia pero algo particular ocurría, cada vez que caminaban el lugar se pudría a gran velocidad.
(Con Antonidas)
Después de ver la liberación del poder de los viajeros le quedo claro que no eran normales y que el profeta tenía un destino especial reservado para ellos.
Al absorber el poder que rondo por el cielo, causo una pequeña explosión de energía que los noqueo con notables heridas.
El archimago de forma rápida los llevo a una sala de curación en el cual tenía pociones y hechizos de curación para acelerar todo el proceso.
Llamo a dos sacerdotes y estos rápidamente asintieron sus órdenes.
Antonidas: Bien, necesito que los sanen lo más rápido posible y después usen pociones de mana para que despierten de inmediato.
Sacerdote: Y cuando despierten, ¿a dónde los llevamos?
Antonidas: A la cámara de los artefactos más poderosos de Dalaran.
Estos al escuchar eso abrieron visiblemente los ojos y segundos después asintieron firmemente.
Retirándose dejo a cargo a los sacerdotes con los viajeros inconscientes, él se dirigiría a esa cámara ya que tenía un mal presentimiento.
(30 Minutos después)
Tanto Zareth como Duncan despertaron a la vez sintiendo un poco de cansancio y notaron que su ropa estaba destrozada.
Ambos voltearon las miradas y notaron como dos sacerdotes los miraban con alivio.
Sacerdote 1: Finalmente despertaron, sé que es repentino pero Lord Antonidas requiere que ambos vayan inmediatamente con él.
El otro sacerdote tomo la palabra y apunto con su dedo una mesa.
Sacerdote 2: Sus cosas están en esa mesa, tienen que darse prisa.
Antes de que usaran las marcas para aumentar su poder, se aseguraron de quitarse sus armaduras entre otras cosas más.
La última vez destrozaron su ropa por lo que ahora no sería diferente y sucedió tal como pensaban.
Los dos viajeros sin contestar se cambiaron a sus atuendos de siempre con sus capas características.
El sonido de la espada de luz solar y la cuchilla dentada fue lo último que se escuchó.
No tardaron mucho por lo que estaban listos para la batalla.
Sacerdote 1: Síganme, los guiare a ese lugar.
A paso rápido los cuatro se dirigieron a la cámara de los artefactos y los viajeros no pudieron no notar los cambios.
Zareth: Me siento muy ligero y más fuerte que antes.
Duncan: Yo siento lo mismo, ¿Nuestras habilidades habrán cambiado?
Debido a que no tenían tiempo no revisaron sus estadísticas actuales pero no importaba ya que sentían su nueva fuerza.
Los sentidos mejorados de ambos escucharon el sonido de la batalla cerca de ellos.
Zareth: ¿La cámara está siguiendo todo derecho?
El sacerdote arqueo la ceja pero respondió sin dudarlo.
Sacerdote 2: Así es, ¿Por qué?
Sin pensarlo más ambos se desplazaron a gran velocidad a esa misma dirección, lo que sorprendió a los anteriores mencionados.
Desenvainaron sus armas de forma rápida ya que sentían la presencia de varios enemigos.
El cazador que tenía los sentidos más potentes que el ser de cenizas escucho unas leves palabras.
Antonidas: Tan solo mirarte me duele…Arthas...
Arthas: Estaré encantado de ponerle fin a tu tormento anciano, te dije que tu magia no podría detenerme.
Usando su fuego Zareth golpeo la entrada lo que la mando a volar y el cazador uso su despliegue en el último segundo.
Se escuchó como dos objetos metálicos chocaron y una voz sonó en todo ese silencio.
Todo el panorama por fin se podía ver y a todos los presente de igual forma.
El señor del terror tenía en sus manos la calavera de Gul`Dan, esta irradiaba un gran poder demoniaco.
Kel'thuzad estaba tomando un libro bastante grande, a lo cual empezó a reírse con mucha alegría.
La banshee Sylvanas solo tenía una mirada neutra pero si veías sus ojos podrías ver la tristeza emanar de ella.
Esos tres se dirigían a la entrada secreta pero frenaron en seco al ver como una puerta salía volando en contra de la pared.
Arthas tenía una mirada levemente asombrada, ya que bajo sus pies estaba el archimago bastante herido, no solo por daño físico sino que también mágico.
Su asombro no era por Antonidas, sino porque estaba a punto de dar una estocada para devorar su alma pero algo lo detuvo.
Noto que era un arma que conocía claramente y vi como el cazador estaba tranquilo, solo diciendo unas palabras.
Duncan: Por fin llegamos a tiempo.
Los ojos de este tomaron un fuerte brillo, entrando en un trance momentáneo.
Arthas: Me preguntaba cuando aparecerían, pero para su mala suerte están en desventaja numérica.
El cazador salió de su trance y dio una pequeña sonrisa, vio lo que necesitaba en esos pocos segundos.
De forma inesperada se desplazó con su técnica favorita y alzo su arma para dar un gran tajo horizontal al caballero de la muerte.
Cuando lo hizo, un leve humo negro quedo impregnado en él y Arthas no se quedó quieto.
Este noto que el ataque del cazador era muy potente pero no lo alcanzaría si él lo hace primero.
Con la Frostmourne rápidamente apunto justo al medio para dividir a su antiguo soldado en dos y una sonrisa se hizo presente en él.
Pero eso se desvaneció al ver como su arma traspasaba al cazador como si fuera humo.
Y vio como la cuchilla dentada se acercaba cada vez más por lo que solo pudo apretar los dientes.
El filo de la cuchilla impactó de lleno en el pecho del príncipe caído y fue mandado a volar hacia sus compañeros.
Arthas: ¡Ahhhhhhhh!
Este fue arrastrado por el piso hasta chocar en la pared.
Todos los presentes se quedaron impresionados e inclusive el señor de terror lo miro con un poco de asombro.
El cazador alzo su arma y se posiciono al frente del archimago, tomando una postura defensiva.
Seguidamente el ser de cenizas hizo lo mismo con notable tranquilidad.
Antonidas: No me di cuenta….del traidor, por eso pudieron ingresar a este…. lugar.
Las palabras del archimago eran con mucho dolor, el sentía que estaba a un paso de la muerte.
Tanto Zareth como Duncan no dijeron nada, ya que sabían que dos sacerdotes venían para esta dirección.
Vieron como el lich lograba ayudar Arthas para que se pusiera de pie, notando como en el pecho de este tenía una gran herida.
Una herida a su cuerpo como su orgullo.
Arthas: Uffff…admito que me has tomado con la guardia baja pero eso no volverá a suceder
El ser de cenizas miro al cazador.
Zareth: Tardare un momento….
Sus ojos llameantes brillaron mientras entraba en trance como el cazador lo había hecho hace poco.
El caballero de la muerte se abalanzo y el cazador hizo lo mismo.
Ambos chocaron sus armas causando un gran ruido, empezando hacer fuerza contraria hacia el otro.
Arthas estaba dando todo de sí, pero en el caso de Duncan se notaba que no estaba usando toda su fuerza.
Y esto fue notado por todos lo que frustro a un más al caballero de la muerte y con tan solo pasar unos segundo paso…
Usando toda su fuerza, el cazador doblego a Arthas y lo empujó hacia atrás.
Intentando mantener el equilibrio con notable dificultad y alzo la mirada de forma rápida.
Logro ver como la cuchilla iba a empalarlo, por lo que con toda su velocidad levanto la Frostmourne y desvió el impacto hacia arriba.
Pero noto en ese momento que la cuchilla no tenía nada de fuerza, lo que significaba que era un engaño.
Miro hacia abajo y sintió como dos pies impactaron en su estómago, lo que resulto que otra vez lo mandaran en contra de la pared.
En ese tiempo el ser de cenizas salió de su trance, ya habiendo revisado sus estadísticas.
A la vez que escucho como los dos sacerdotes aparecieron en la entrada y vieron todo el lugar.
Pero su mirada se enfocó en cierto archimago y abrieron los ojos con gran asombro.
Sacerdotes: ¡Lord Antonidas!
Estos de forma rápida se le acercaron y de sus manos empezó a brillar su magia curativa, para su fortuna el anterior mencionado aun respiraba.
Mientras tanto los viajeros aún seguían en guardia listos para otro choque.
Arthas nuevamente se levantó con una ira claramente visible, estaba listo para volver a pelear pero alguien lo detuvo.
Kel'thuzad: Detente príncipe Arthas, no sé como pero ahora esos dos te superan puede que también sean más fuertes que yo.
Tichondrius: No hace falta seguir peleando, ya tenemos lo que vinimos a buscar.
Escuchando esas palabras el ser de cenizas rápidamente alzo su arma para cargar su técnica.
Kel'thuzad vio esa técnica muchas veces por lo que con su magia de hielo levanto un gran muro para bloquearla.
Pero para su sorpresa se escuchó como algo era atravesado pero en su bloqueo no se sintió nada.
Los cuatro miraron abajo ya que sintieron que algo se movía y notaron como el piso brillaba en color rojo.
Rápidamente se alejaron de ese brillo y segundos después este dio una potente explosión de fuego.
Sylvanas de forma rápida dio un potente grito hacia el cazador, lo que rompía todo a su paso.
Pero este se tele-trasporto atrás de ella y dio un puñetazo en las costillas de la banshee lo que la mando a estrellar.
En el otro lado Zareth se abalanzo hacia el lich, el cual cubrió el libro y libero una ráfaga de hielo.
El ser de cenizas solo tuvo que encender su espada y con solo eso bloqueo el ataque.
Pero noto que un fragmento grande de hielo se acercaba a su dirección por lo que solo salto y esta vez sí uso su técnica característica.
Le devolvió al príncipe caído una estela de fuego el cual a duras penas pudo esquivar.
Dándose la vuelta intento cortar al lich, pero este decidió flotar a gran altura sin antes de que un poco de su ropa fuera incinerada.
Sin esperar dio un gran salto para alcanzar a su objetivo pero esta vez pudo ver como una gran garra se acercaba a él.
Por lo que con un giro rápido en el aire pudo bloquearlo aunque esto lo hizo retroceder notablemente.
Tichondrius: Me sorprende que se hayan vuelto muy fuertes en tan poco tiempo, admito que son unos humanos interesantes.
El señor del terror abrió sus alas y se abalanzo contra el ser de cenizas.
Pero fue interceptado por el cazador que apareció detrás de él y empezó a ahorcarlo con su arma.
Aprovechando el momento, Zareth con su espada iba a empalar al Nathrezim pero este con su magia creo una ola de magia caótica.
Esto provocó que los dos viajeros salieran disparados en diferentes direcciones y enterrándose en las paredes.
Tanta fue la magia que sacudió todo el lugar, estando seguros que el demonio dio todo de si en ese ataque.
Con un poco de dificultad ambos salieron para volver a la batalla pero para su sorpresa sus enemigos habían desaparecido
Volteando la vista notaron que Antonidas estaba siendo sostenido por los sacerdotes a la vez que empezaron a salir del lugar.
No les quedó más remedio que seguirlo a él que a duras penas se podía mantener de pie.
Al alcanzarlos vieron como Antonidas les daba una pequeña sonrisa.
Antonidas: Al parecer sus poderes incrementaron bastante, pudieron hacerlos retroceder.
Sacerdote: Lord Antonidas ¿Desde hace cuánto tiempo estaba combatiendo?
Antonidas: Pude mantener a raya a esos cuatro por diez minutos, después me empecé a cansar y termine de esta manera.
Los cuatro se dirigieron a un lugar despejado para que el archimago pudiera respirar.
Zareth: ¿El traidor era ese esqueleto?
Antonidas: Era un amigo mío muy cercano, pero se obsesiono con magia prohibida y tuvo que ser expulsado.
Duncan: Entonces significa que es peligroso con solo lo que sabe.
Recordaron como esa criatura realizaba poderosos hechizos de hielo que podía matar con gran facilidad a alguien común.
Todos notaron que un grupo de magos se acercaban con bastante agitación hacia los ya mencionados.
¿?: ¡Lord Antonidas, los muertos vivientes se están retirando!
El archimago solo suspiro con derrota, ya habían perdido la batalla contra los muertos vivientes.
Antonidas (Mente): Ellos seguramente estén planeando usar ese libro para un hechizo de gran poder, conociendo a Kel'Thuzad.
El grupo de magos notaron como los dos sacerdotes aún seguían usando su magia en anciano.
A lo que al observarlo mejor notaron las vestimentas maltratadas de este por lo que se alarmaron.
¿?: ¡¿Qué sucedió Lord Antonidas?!
Antonidas: Eso ya no importa ahora, preparen todas las fuerzas que tenemos para una gran ofensiva, de inmediato.
Los magos asintieron aun preocupados y se separaron por direcciones diferentes con el mensaje de su líder para distribuir entre sus filas.
Después de eso miro a los sacerdotes que habían terminado de curarlo.
Antonidas: Ustedes dos también márchense, todos tienen que estar listos, en especial el gremio de magos y la liga de hechiceros.
Estos asintieron y se marcharon para recuperar sus energías.
Los viajeros envainaron sus armas y aunque gastaron un poco de sus energías, no afectaría su rendimiento al menos por ahora.
Duncan: Nosotros haremos lo mismo Antonidas.
El archimago solo asintió y dijo unas últimas palabras antes de que se marcharan.
Antonidas: Nos veremos a las entradas de Dalaran, todos estaremos ahí, hay que detener el hechizo de ese libro.
A paso levemente rápido ambos se dirigieron a sus respectivos lugares de alojamiento donde tenían sus pertenencias.
En un bolso de tamaño mediano al hurgar bien sacaron dos pócimas pequeñas de mana.
De forma rápida se las tomaron y revisaron sus armas con las armaduras una última vez.
También revisaron con detenimiento sus estados actuales. _
(Zareth) (Portador del fuego)
Puntos de almas: 0 P.A
Nivel de Llamas: 3 Siguiente nivel: 22.000 P.A
Velocidad: 26+54+20= 0+100
Resistencia: 32+58+20= 0+110
Fuerza: 48+73+20= 0+141
Magia: 25+56+20= 0+101
Habilidad: 22+59+20= 0+101
Técnicas:
Arma de fuego (Nivel 3)
Cortes de fuego del caos (Nivel 2)
Fuego viviente (Nivel 1)
(Duncan) (Cazador Lunar)
Puntos de sangre: 0 P.S
Nivel Lunar: 3 Siguiente nivel: 20.000 P.S
Velocidad: 34 +60+20=0+114
Resistencia: 29+54+20=0+103
Fuerza: 34+68+20=0+122
Habilidad: 18+64+20=0+102
Magia: 30+69+20=0+119
Técnicas:
Arma de rayos (Nivel 2)
Despliegue sanguinario (Nivel 3): 40 metros máximos, inmunidad durante 5 segundos después de su activación.
Extensión lunar (Nivel 1)
Ráfaga eléctrica (Nivel 2)
Sus pensamientos eran similares y sencillos, enfrentarse a otro ejército de muertos vivientes y detener lo que sea que quieran hacer con ese libro.
Sus únicas molestias serían los más fuertes como Arthas, el señor del terror y otros dos más.
Pero con sus poderes aumentados podrían ganar… ¿Verdad?
Dejando su bolso con los pergaminos de entrenamiento se prepararon nuevamente para partir para la lucha.
Al salir de su alojamiento notaron el movimiento de una gran cantidad de tropas por las calles de Dalaran, las cuales estaban un poco desorganizadas.
Soldados humanos de todas las categorías se podían ver entre todos ellos con sus armas en mano.
Soldados rasos, fusileros, equipo de morteros entre otros ya conocidos.
Ambos reaccionaron y se dirigieron con toda su velocidad hacia las entradas de la ciudad.
(En otro lado)
Mientras todo esto sucedía, en un monte en el cual se podía observar Dalaran, un gigantesco ejército de muertos vivientes custodiaba esa zona.
El caballero de la muerte junto con varios acólitos se encontraba preparando un círculo muy grande.
Kel'Thuzad: Tienen que tener mucho cuidado al crear este círculo de poder, tiene que ser perfecto.
Arthas: Tendremos que defenderlo, dudo mucho que esos magos se queden quieto y para el colmo no pude rematar a ese anciano.
Apareciendo por un portal, Tichondrius hizo acto de presencia, mostrando un carácter extrañamente serio.
Tichondrius: Esos dos humanos y con el archimago aún vivo serán un gran problema, ¿Cuánto tardara el hechizo en completarse?
Kel'Thuzad: Desde que el ritual empiece, tenemos una hora entera.
Esto genero una molestia en el señor del terror.
Tichondrius: Al parecer tendré que intervenir nuevamente, el caballero de la muerte actualmente es un inútil contra ellos.
Esas palabras hirieron fuertemente el orgullo del príncipe caído pero no contesto ya que aún no era el momento de su plan.
Pero su cara se notaba claramente esa ira y el señor del terror solo se siguió burlando de él.
(1 Hora después en la entrada de Dalaran)
Un gran ejército se encontraba en formación y al frente de ellos se encontraban los magos más poderosos junto a su respectivo líder.
Una gran cantidad de soldados rasos con sus características armas, una espada y un gran escudo.
Fusileros con sus armas listas para disparar a la par de muchos equipos de mortero.
En la parte trasera del ejército se encontraban múltiples hechiceras y sacerdotes.
Arriba de ellos se encontraban una gran cantidad de enanos montados en grifos con sus martillos de tormenta.
En los costados se encontraban dos legiones de caballeros listos para marchar a con sus caballos.
Todo esto era visto por el archimago el cual estaba al lado de los viajeros los cuales ya habían preparado todo su equipo y armas.
Declaro su objetivo a todos los guerreros con su voz a lo que escucharon con toda su atención., detener a los muertos vivientes y su hechizo.
Después miro a los viajeros con determinación.
Antonidas: Esta batalla será sangrienta, den todo lo que tienen.
Usando sus poderes a su máxima capacidad creo un gran círculo alrededor de todo el gran ejército y al cabo de unos segundos todos desaparecieron.
Ese mismo círculo apareció todo el ejecito con los ya mencionados y su vista inmediatamente se posó en la gran cantidad de muertos vivientes.
Los humanos, enanos y elfos entre el ejército de Dalaran levantaron sus armas, la mayoría con determinación.
Pero algunos con notable miedo en sus ojos.
En cambio todo el ejército de muertos vivientes no tenía ni una pizca de miedo, a lo que todos rugieron y empezaron a correr hacia los vivos.
Necrófagos, esqueletos, abominaciones eran los primeros en correr con gran frenesís.
Atrás de ellos estaban los demonios de la cripta acompañados de los nigromantes y carros de despojos.
En el cielo las gárgolas y Wyrm de hielo dieron a conocer su presencia.
Al fondo de tal ejército escalofriante se encontraba el caballero de la muerte con Sylvanas a su lado.
Un poco más atrás había un gran circulo de poder y al medio estaba Kel'Thuzad con los brazos alzados.
Un brillo de magia salía de estos y al parecer estaba susurrando algo inentendible.
Ambos ejércitos se abalanzaron entre sí con toda su furia, provocando que la tierra temblara por todo el movimiento.
Los proyectiles de ambos ejércitos empezaron a aparecer en el cielo y caían de forma rápida en bando contrario.
Los soldados rasos con los caballeros chocaron contra los necrófagos y esqueletos.
Esto mostro el comienzo de una sangrienta batalla.
Un necrófago enterró sus garras en un soldado, el cual intento cubrirse con su escudo pero fallo.
Solo sintió como algo se enterraba en su pecho y solo vio rojo antes de que su visión se tornara negra.
Tan solo segundos después, el mismo necrófago fue atravesado por otras dos espadas, lo que la acabaron de inmediato.
Dos abominaciones hicieron acto de presencia y con sus poderosas armas barrieron sin dificultad a un grupo de soldados rasos.
Inclusive algunos fueron divididos en dos partes diferentes pero eso no se quedó así ya que unos cuantos individuos intervinieron.
Los enanos jinetes de grifo lanzaron un golpe de su martillo los cuales aturdieron a las abominaciones.
Solo para ser rematadas por lo caballeros con sus poderosas espadas, las cuales cortaron con dificultad la cabeza de estos.
De repente varias gárgolas rodearon a los jinetes y atacaron con sus poderosas garras.
En un intento de defenderse el grifo uso sus patas a la vez que el jinete usaba su martillo, pero eran demasiados.
Solo varios segundos basto para que la sangre proveniente de ambos cayera del cielo, manchando a los combatientes del suelo.
Los fusileros notaron eso y dispararon sin dudarlo a las criaturas voladoras.
Estas esquivaron unas cuantas balas pero algunas atravesaron sus alas, lo que provoco que perdieran el vuelo y cayeran en picada.
Algunos sobrevivieron pero fueron rematados por otros soldados.
Se vio en el cielo como una gran cantidad de cadáveres en mal estado fueron arrojados en dirección de la artillería de Antonidas.
Algunos nigromantes notaron eso y lanzaron su hechizo para revivirlos pero no a todos.
Los que no impactaron en los fusileros y debido a la magnitud de fuerza usada fueron despedazados.
Los que revivieron rápidamente procedieron a atacar los que seguían vivos.
Pero unas cuantas bolas de fuego los quemaron al instante, notándose que vinieron de parte del archimago.
Un poco sorprendido solo sacudieron la cabeza y siguieron disparando contra el ejército aéreo de los muertos.
Tras varios segundos después conjuro un elemental de agua, pero no uno común, este era dos veces más grande y tenía una apariencia distinta.
La criatura en total silencio solo se elevó a un más y arrojo su potente ataque en contra de varios necrófagos a la distancia, sin problema barriéndolos.
Arthas al ver eso solo asintió con la cabeza a varios individuos conocidos.
Dando un potente salto, se dieron a conocer entre sus víctimas.
Los caballeros de la muerte desenvainaron sus armas y empezaron a hacer estragos en diferentes puntos.
Con sus armas corruptas y poderes causaban temor en las filas de los vivos.
Fácilmente podían cortar a los soldados raros para después solo envenenar o congelar a los que se encontraban cerca.
Pero había dos sujetos que provocaban un daño mayor en los muertos vivientes, los viajeros que estuvieron al servicio del príncipe caído una vez.
Con gran habilidad descuartizaban a todo muerto viviente que se interponían en su camino.
También hicieron gala de sus habilidades lo que hizo que el estado de ánimo de los soldados subiera más de lo que ya estaba por su líder.
El ser de cenizas uso sus cortes y arraso con una fila de muertos vivientes a la vez que su espada llameante quemaba toco lo que tocaba.
Duncan usando su cuchilla dentada partía de forma irregular a sus adversarios, pero esta vez en su mano contraria no usaba su pistola.
Si no que estaba cubierta de rayos azules los cuales liberaba cada vez que podía y estos destrozaban con dificultad a enemigos débiles como los necrófagos.
Las capas de ambos relucían bastante con sus poderes mientras que seguían arrasando.
El archimago vio esto y todo a su alrededor, notando que el cielo lentamente empezaba a tener un color enfermizo.
Antonidas: Ya ha comenzado…
Tras muchos minutos de pelea sin parar, cerca del lich se abrieron múltiples portales, esto no distrajo en lo más mínimo al anterior mencionado.
Una gran cantidad de criaturas empezaron a cruzar esos portales, lo más similar que podía uno encontrarle era la forma de un perro.
La voz del Lich se hizo escuchar en todo el campo de batalla.
Kel'Thuzad: ¡La legión nos ha enviado estos perros infernales en nuestra ayuda, dirígelos caballero de la muerte!
Después de que pasaran más de cien Felhound los portales se cerraron pero estas criaturas rápidamente empezaron a abalanzarse contra los vivos.
El archimago al ver como se estaba tornando la situación rápidamente grito a sus magos que prepararan un gran hechizo de ataque.
Antonidas: ¡Los demonios están llegando a Azeroth hermanos! ¡No podemos dejar que regresen!
Múltiples magos empezaron a cargar hechizos de fuego y rayo, mientras su líder se preparaba para realizar uno de hielo.
Y tras unos segundos, todos los magos la lanzaron hacia los demonios.
Ocurriendo lo esperado, algunos de estos demonios fueron quemados, electrocutados y congelados.
Acabando en un instante más de 60 criaturas, pero para su mala fortuna aún quedaban muchos más.
Los que sobrevivieron solo siguieron arrasando a su paso pero su objetivo era otro y algunos notaron cual era.
Los usuarios de magia y como la gran mayoría usaban solo armas, por lo que esquivaban a gran velocidad a los soldados comunes.
Un felhound se abalanzo sobre una hechicera que no logro matar a la criatura a tiempo.
Esta abrió sus enormes fauces y de la hechicera empezó a salir su energía mágica, para ella, era como si te estuvieran chupando la sangre.
Sintiendo como la vida le abandonaba e intento hacer un hechizo, pero no tenía las fuerzas suficientes.
Pero para su fortuna, un soldado raso vio esto y soltó su escudo, agarrando su espada con las dos manos.
Con un potente corte descendente casi logro cortar completamente la cabeza de la criatura.
Después de eso el soldado raso movió el cuerpo de la criatura y le tendió la mano a la hechicera.
Ella lo acepto con algo de debilidad debido a su casi muerte, el soldado raso solo le asintió con la cabeza en señal de fuerza.
Pero para su incredulidad, otro perro demoniaco apareció a sus espaldas y con sus fauces agarro la cabeza del soldado.
Y con un solo aprieto provoco que la sangre saliera a chorros, manchando a la hechicera que solo pudo ver con desconcierto.
Lentamente sus ojos se tiñeron del miedo y empezó a temblar notablemente.
Esa situación pasaba en todas partes del campo de batalla, la muerte de sus compañeros afectaba muy negativamente la moral de casi todos los vivos.
Para el colmo de males eran revividos como muertos vivientes y no podían hacer nada para detener ese hechizo.
Zareth y Duncan notaron como la situación se les empezaba a volver más complicada por lo que arremetieron con más fuerza.
El cazador con su despliegue apareció en la espalda del ser de cenizas, el cual terminaba de rematar a un perro infernal.
Duncan: A este ritmo solo vamos a perder, luchemos cercar y matemos lo más rápido que podamos.
Mientras decía eso, su cuchilla dentada era envuelta por rayos de la misma forma que su mano contraria.
Zareth: Si, iremos avanzando para poder acabar con esto.
Su espada llameante tomo un fuego aún más potente y los dos comenzaron su trabajo en equipo.
Cortaban, electrocutaban y quemaban a gran velocidad a todos los enemigos a su alrededor.
El cazador cortaba rápidamente a los necrófagos que se acercaban y cuando una abominación estaba a punto de matarlo uso su técnica.
Por lo que la hoz de la criatura solo atravesó el humo y lo único que encontró fue una cuchilla enterrada en su cabeza.
Y al estar rodeada de electricidad, rostizo el interior de la cabeza.
Cayó al suelo con fuerza y el cazador fijo su siguiente objetivo, pero una gran bola de magia de hielo iba hacia él.
Pero el ser de cenizas si y salto a espaldas de Duncan usando los cortes llameantes para contratacar.
Al momento de chocar, la magia de fuego fue superior y siguió avanzando hacia el usuario del hielo.
El cual era un dragón muerto vivientes de gran tamaño, pero lastimosamente no era el único, había unos cuantos pares.
Cuando el corte llameante llego al dragón solo se notó como su ala derecha era quemada.
Lo que provoco que se cayera en picada al suelo, pero a pesar de eso no parecía sentir dolor alguno y siguió soltando su aliento a los vivos.
Todo esto hacia que el ejército de Dalaran empezara a avanzar lentamente hacia el rito de invocación.
Se escuchaba el grito de los soldados alentando para que siguieran avanzando.
Duncan miro hacia el lich y después miro al ser de cenizas, mandando un mensaje sin palabras.
Zareth solo asintió y el cazador uso su despliegue a gran altura en dirección de Kel'Thuzad.
Con su cuchilla se acercaba a gran velocidad pero vio como el señor del terror se preparaba para chocar con él.
Tichondrius: Ya me has colmado la paciencia, humano despreciable.
Con sus garras imbuidas de energía vil ataco al cazador, pero debido al recientemente uso de su técnica, el ataque del demonio fallo.
Duncan se ubicó rápidamente en las espaldas del señor del terror y con su cuchilla no dudo en apuñalar en una de sus alas.
Lo que provoco que el demonio diera un gruñido y la sangre empezara a salir de él.
Tichondrius: Grr… ¡Bájate de una vez!
Dando múltiples giros en la caída logro zafarse del cazador, lo que hizo que ambos cayeran en partes diferentes del campo de batalla.
El ser de cenizas vio esto y le toco esta vez atacar, enviando múltiples cortes hacia el lich.
Pero el caballero de la muerte más poderoso decidió intervenir e hizo su propia versión hecha de magia de hielo.
A duras penas logro bloquear tales ataques para después solo dar una sonrisa.
Arthas: Cuando te mate, descubriré como se han hecho fuerte en tan poco tiempo.
Zareth solo levanto su arma y el caballero de la muerte solo empezó a correr en dirección empuñando su arma devora almas.
Arthas intento dar una estocada pero la espada del ser de cenizas la desvió al último segundo.
Decidió contraatacar y dio una patada frontal, impactando en el pecho del príncipe caído.
Lo que lo hizo sacar un gruñido a la vez que retrocedía por el ataque.
Al ver que su velocidad era menor, lanzo magia de hielo la cual creo picos de hielo en el suelo.
El ser de cenizas al ver tal ataque solo decidió esquivarlo usando su velocidad.
Seguidamente clavo su espada en el suelo y creo nuevamente el ataque que simulaba una grieta de fuego.
Su enemigo pudo abrir los ojos y noto como uno de sus pies quedo atascado, segundos pasaron y el fuego broto, quemando su pie y armadura.
Esto le saco un gran gruñido de dolor pero solo vio como una espada estaba por partirlo a la mitad, por lo que uso la Frostmourne como escudo.
Sintiendo un potente impacto, se vio como el caballero de la muerte salió volando y chocaba sin parar contra sus soldados.
No podía levantarse por lo que vio que la agonía de escarcha estaba clavada levemente en su hombrera, lo que significaba una cosa.
Había bloqueado el ataque pero no pudo detener toda la fuerza ejercida y para el colmo su pie derecho estaba en una posición anormal.
Levanto la mirada y con enojo vio como Sylvanas con varios muertos vivientes contenían con dificultad a Zareth.
Arthas: ¡Maldita sea, a este ritmo fracasaremos!
Para su fortuna el cielo enfermo se abrieron múltiples portales de los cuales grandes piedras envueltas en un fuego verde.
Impactaron en diferentes campos de batalla, matando soldados de ambos bandos.
Y la voz de lich se hizo presente por nuevamente por el campo de batalla.
Kel'Thuzad: ¡Estos poderosos infernales han venido en nuestra ayuda príncipe Arthas, estamos cada vez más cerca!
Las criaturas de gran tamaño se alzaron en su máximo esplendor y dieron un grito que aturdió a cualquiera que estuviera cerca de ellos.
Con sus gigantes manos envueltas en una magia caótica golpeaban a los soldados, los cuales sufrían quemaduras y quebraduras graves.
El ejército de Dalaran estaba sufriendo grandes bajas debido a la llegada de los demonios y la moral bajaba a gran velocidad.
Zareth y Duncan seguían masacrando a todo enemigo pero no importaba mucho ya que seguían viniendo más.
Notaron como Antonidas con su magia acababa con un infernal e intentaba dar ánimo a todos.
Pero otro ejército apareció a la distancia, eran refuerzos de Dalaran que habían reunido todo lo que podían.
El azote tuvo que dividirse ya que si no el ejército acabaría con el lich sin dificultad.
Esto les permitió interceptar a ambos ejércitos de vivos, pero con sus fuerzas divididas empezaron a retroceder aún más.
Actualmente estaban a varios metros del lugar de la invocación pero una sombra gigante estaba saliendo detrás de Kel'Thuzad.
Tras dos minutos de continuo combate se vio como todo ese lugar era una masacre, pero lo que peor lo sufrían eran los vivos.
Ya que su compañeros caídos en el campo de batalla eran revividos, lo que aumento aún más la dificultad.
El piso lleno de sangre, armas y armaduras destrozadas se acumulaban cada vez más.
Una vez más, dos portales se activaron cerca del centro del ritual y solo salieron dos demonios, pero eran diferentes del resto.
Emanaban una gran aura de poder y su imponente tamaño afirmaba algo para nada bueno.
Kel'Thuzad: ¡Bienvenidos Lord Kazzak y Lord Mannoroth a este mundo!
Uno de ellos solo levanto su gran espada y dio un fuerte grito de guerra.
Kazzak: ¡Por Archimonde!
Usando sus poderosas alas se movió a la parte trasera del ritual y fijo primero a los soldados más poderosos, a lo que se fijó en los magos.
Cortando todo a su paso y en algunos casos aplastándolos a pesar de que muchos soldados se abalanzaran contra el al mismo tiempo.
Se preparó y lanzo varios proyectiles de magia oscura, los magos intentaron lanzar sus hechizos para matarlo pero fallaron.
Terminando con sus vidas lo que causo una sonrisa en el guardia apocalíptico.
El segundo demonio conocido como Mannoroth solo se reía a carcajadas al ver el espectáculo.
Mannoroth: No pensé que estos patéticos humanos les traerían tantos problemas JA JA JA, espero que me diviertan.
Entrando en el campo de batalla, camino lentamente para admirar la destrucción.
Un soldado raso intento atacarlo pero el señor del foso lo agarro con una mano.
Mannoroth: JA creíste que podías hacerme algo patético humano.
Con un poco de fuerza aplasto al humano con su mano y después lo arrojo como si fuera una basura.
Pero abrió sus ojos al ver como un humano acababa con un poco de dificultad a un infernal y seguidamente masacraba a varios esqueletos.
El señor del foso sonrió y empezó a correr con sus cuatro patas con su arma poderosa arma en manos.
Duncan sintió como algo pesado se acercaba a él y noto al demonio que tenía una apariencia única pero no se asustó ni un poco.
Mannoroth dio un ataque descendente y el cazador solo uso su desplazamiento para esquivarlo.
Pero todos los que estaban cerca terminaron cortados o fueron enviados a volar.
El cazador apareció en el aire con su cuchilla extendida y envuelta de rayos, empezando a girar en el aire para ganar aún más fuerza.
Viendo eso, el demonio mayor solo levanto su arma para bloquearlo y para su asombro sintió un pequeño tirón en sus grandes brazos.
Lo que significaba que tuvo que hacer algo de esfuerzo para detener tal ataque.
Mannoroth: Uhmm… al parecer no todos los humanos son patéticos
Usando más de su fuerza hizo retroceder al cazador varios metros, pero este ya mostraba cansancio después combatir desde el principio.
Iban a empezar a pelear pero la voz de Antonidas se hizo presente.
Antonidas: ¡Zareth y Duncan tienen que interrumpir el ritual, está a punto de completarse!
El gran elemental de agua del archimago ataco a Mannoroth y este con molestia redirigió su atención.
Antonidas: ¡Todos los soldados, distraigan a los demonios más fuertes, ábranle paso a los guerreros!
El ser de cenizas que estaba combatiendo contra Tichondrius escucho eso y vio como múltiples soldados agarraron de las extremidades al demonio.
Eso se pudo lograr ya que el ser de cenizas estaba bastante herido y para su buena fortuna logro cansar al señor del terror.
¿?: ¡Nosotros nos encargaremos de este maldito demonio! ¡Usted siga!
Usando su máxima velocidad se dirigió al lich y vio también que su compañero que estaba más lejos hacia lo mismo.
El cazador usaba sin parar su desplazamiento ya que gracias a Tichondrius se había alejado bastante.
Cuando estuvieron cerca, ambos agarraron sus armas con más fuerza y apuntaron a la cabeza de Kel'Thuzad.
Zareth uso sus cortes llameantes y el cazador su pistola repetidora para ser más rápidos.
Pero este empezó a hablar en voz alta.
Kel'Thuzad: ¡Lord Archimonde déjanos disfrutar de tu poder! ¡Te doy la bienvenida a este mundo!
Cuando los ataques estaban a centímetros del lich, una gigantesca ola de energía los mando a volar con gran fuerza.
Tanto fue que terminaron en la otra punta del campo de batalla.
Una gran figura apareció del portal central y la tierra del lugar empezó a temblar, junto con una enorme presión.
Archimonde: ¡Tiemblen mortales y desesperaos, su mundo ha llegado a su fin!
Liberando una gran cantidad de energía vil, arraso con todo aquel que estuviera cerca de él.
Este ignoro a todos a su alrededor y miro al responsable de traerlo a Azeroth.
Pero el campo de batalla era diferente, los que aún seguían vivos al ver al demonio que emanaba un gran poder solo sintieron miedo.
Sin excepción empezaron a correr de regreso a Dalaran, habían perdido la batalla.
Antonidas solo pudo abrir la boca y en él la desesperación comenzó a inundarle.
Noto como los viajeros se ponían de pie a pesar de su cansancio y heridas mostraban ganas de seguir peleando.
Una pequeña chispa encendió el corazón del archimago el cual solo sonrió con notable esfuerzo.
Antonidas: No tiene que seguir peleando, regresemos a Dalaran, tengo una idea.
Usando lo que le quedaba de su magia, se tele-trasporto al centro de la ciudad con los viajeros.
Los tres después de llegar empezaron a relajarse un poco y empezaron a sentir dolor de las heridas que tenían.
El archimago solo los llamo para que lo siguieran, la dirección era el lugar de residencia del ser de cenizas y el cazador.
Cuando llegaron, el archimago solo se quedó en la puerta y los miro a los dos.
Antonidas: Busquen todas sus cosas, no tenemos mucho tiempo antes de que el demonio actué.
Los viajeros solo asintieron y entraron para buscar su bolso el cual tenía tanto los pergaminos como algunas pociones.
Al lado de estas estaban las extensiones debido a que no entraban en el bolso
Cuando salieron Antonidas estaba con una persona que a pesar de que tenía miedo tenía un par de bolsos de cuero en sus manos.
Antonidas: Asegúrate que los cien estén listos para partir, tienes unos pocos minutos.
¿?: ¡Si…si Lord Antonidas, se dirigirán hacia aquí cuando terminen!
El soldado se retiró corriendo a toda velocidad y el archimago al ver a los viajeros le tiro una bolsa a cada uno.
Antonidas: Esos bolsos les permitirán tener más cosas con comodidad.
Tanto Zareth como Duncan cambiaron sus bolsas y en estas pudieron colocar las extensiones de su arma en su espalda.
Cada uno poseía un pergamino de entrenamiento, Duncan tenía el de Antonidas y Zareth tenía el de Uther.
Sin contar las 3 pociones de salud y 2 de mana, pero al estar agotados sacaron una de cada uno.
Sanando un poco sus heridas y recuperando cierta cantidad de energía.
Después de eso los dos no sabían que hacer ahora ya que al parecer, el mencionado Archimonde hizo correr del miedo a un gran ejército.
Por lo que solo quedaba seguir la idea del archimago.
Zareth: Ya estamos listos, aunque dudamos en vencer a ese demonio, su presencia es abrumadora.
Antonidas: Tienen que ir a Kalimdor y como no hay tiempo de que tomen barcos usare mi magia para llevarlos a ese continente.
Duncan: Entonces posiblemente podríamos reunirnos con Jaina y los demás.
Ambos viajeros se miraron para recordar a Thrall y la horda, por lo que tenían a dos grupos para recurrir.
Antonidas: Lastimosamente yo no podré ir, tengo que quedarme a Dalaran ya que es mi hogar.
Zareth y Duncan solo asintieron, no protestarían ya que el archimago tenía una mirada muy relajada, esperando algo inevitable.
Tras pasar tres minutos, el soldado llego acompañado de otros cien.
Cuatro docenas de soldados rasos, una de fusileros, diez caballeros, cinco sacerdotes, diez mochileros con suministros.
Y finalmente quince magos con un poco de experiencia.
Todos ellos se pusieron al frente del archimago con bastante determinación, aunque eso era para ocultar su miedo.
Ellos estaban un poco heridos o cansados ya que ellos estuvieron en la batalla para detener el ritual del lich.
Antonidas: Escúchenme hermanos, los tele-trasportare a una ubicación donde está la clave para detener a los demonios.
Estaba diciendo la verdad a medias, ya que no estaba seguro del todo pero el profeta no se había equivocado en ningún momento.
Antonidas: Yo no podré ir con ustedes por lo que las órdenes la darán estos dos guerreros, Zareth y Duncan.
Los viajeros se pusieron al frente de todos ellos mientras el archimago decía unas últimas palabras.
No hace falta decir que todos los presentes los miraron con intriga.
Antonidas: No sé dónde que parte aparecerán de ese continente, por lo que quiero que estén en guardia y….
De repente todos sintieron como la tierra temblaba y notaron como una gran torre caía.
Los viajeros sintieron una gran magia sobre todos ellos y desenvainaron sus armas.
Zareth: Es un ataque de magia.
Duncan: ¿Es posible ganarle a esta magia?
Ellos sabían que había criaturas fuera de su comprensión pero la demostración de poder nuevamente les hizo recordar lo pequeño que son.
Antonidas: ¡No hay tiempo!
De forma rápida, los ojos del archimago brillaron con gran potencia a la vez que alzaba sus manos y un círculo mágico se formaba.
Haciendo un gran esfuerzo aumento la potencia del círculo y en cuatro segundos todos los soldados con los viajeros desaparecieron.
El archimago cayó al suelo escupiendo sangre, sintiendo un gran dolor en su cuerpo.
Levanto la mirada y vio como todos los edificios al mismo tiempo empezaron a destruirse y aplastaban a todos los desafortunados.
De repente escucho la voz del demonio que estaba atacando la ciudad.
Archimonde: ¡Que los ecos de la fatalidad reverberen por todo este despreciable mundo y caigan en la desesperación!
Lo último que pudo ver el archimago fue como una torre se le estaba viniendo encima, solo pudo cerrar los ojos ante su destino.
Antonidas: Deben ganar…
(En otro lado)
Un gran círculo mágico se formó pero estaba a unos cuentos metros del suelo.
Los 102 miembros aparecieron y para su mala fortuna no estaban pegados al piso.
Por lo que se escuchó leves quejidos de dolor al unísono, inclusive uno cayó sobre las partes íntimas de su compañero.
Otros sobre sus brazos que les causo un pequeño dolor y varios casos diferentes.
Tardaron un poco en recomponerse y notaron como estaban en medio de una llanura.
El ser de cenizas miro el lugar y después se dirigió hacia su compañero.
Zareth: ¿Sera Kalimdor?
Duncan: No sé, lo comprobaremos pronto.
…..
En otro lugar, los orcos liderados por Thrall habían desembarcado pero para su mala fortuna se había separado de compañero Grom.
Sus barcos estaban muy dañados por lo que solo les quedaba avanzar.
Pero no solo había orcos, si no que Trolls los acompañaban.
Ciertos sucesos en el viaje provocaron que se demoraran más de lo esperado, pero ganaron aliados en el proceso.
…..
Jaina estaba en un campamento con todos los supervivientes que pudo rescatar, su mente estaba un poco perdida pero ya tenía claro su objetivo.
Muchos supervivientes estaban un poco tranquilos con la presencia de la maga y los soldados.
Algunos le preguntaron a ella sobre los viajeros pero ella les contesto que estaban salvando a más gente.
Poco a poco, el ser de cenizas y el cazador se estaban haciendo un nombre en la raza humana.
…..
Una gran cantidad de barcos que eran diferente al de los humanos estaban cerca de Kalimdor.
Al tener conocimientos claros sobre ese lugar pudieron tomar cierta ventaja en el momento del viaje.
Un poco más de la mitad de ellos eran civiles pero a pesar de eso había una gran cantidad de guerreros.
¿?: Lor`Themar estamos cerca, ¿Preparamos las armas?
Lor`Themar: Si, esperemos que esos sujetos estén en la isla, dudo mucho que ciertos individuos nos reciban con los brazos abiertos.
…..
La reunión de múltiples razas estaba por comenzar, aunque el destino no sería el mismo.
Y eso, el profeta lo sabía desde un principio a pesar de no saber si será bueno o malo.
Fin del capítulo 10:-
