Hoy les traigo el capítulo 11, el cual estará dividido en dos partes, espero que les guste.

Ale X-12C: Me gusta mucho que esta historia te entretenga, cada vez se me hace más difícil escribirlo ya que todo cambia cada vez más, eso provoca que me tarde más al momento de escribir.

Y la verdad no, con el tiempo me hice más exigente con las historias, no encontré ninguna que me mantuviera pegado, con excepción de historias abandonada que me gustaron, aunque no las recuerdo ya.

Renuncia de derechos: Todo lo referido a Dark souls y Bloodborne le pertenece a Fromsoftware, Warcraft y World of Warcraft le pertenece a Blizzard Entertainment, sin embargo esta historia me pertenece.

En el capítulo anterior:-

Los 102 miembros aparecieron y para su mala fortuna no estaban pegados al piso.

Por lo que se escuchó leves quejidos de dolor al unísono, inclusive uno cayó sobre las partes íntimas de su compañero.

Otros sobre sus brazos que les causo un pequeño dolor y varios casos diferentes.

Tardaron un poco en recomponerse y notaron como estaban en medio de una llanura.

El ser de cenizas miro el lugar y después se dirigió hacia su compañero.

Zareth: ¿Sera Kalimdor?

Duncan: No sé, lo comprobaremos pronto.

Comienzo del capítulo 11: -

Todos empezaron a revisar sus cosas e inclusive unos se sentaron en suelo para descansar.

Acababan de salir una situación de vida o muerte y ahora estaban en un lugar desconocido.

Cambiaron de ambiente en tan solo unos minutos por lo que intentaron acostumbrarse lo más rápido posible.

Empezó a escucharse como algunos de ellos empezaron a entablar conversaciones.

Los viajeros revisaron sus cosas y miraron con atención a su alrededor en búsqueda de algo interesante.

Ambos se dirigieron y comunicaron a los soldados que explorarían un poco el lugar, que descansaran un poco antes de que volvieran.

Estos aceptaron sin rechistar ya que vieron la fuerza de ambos individuos.

Tanto el ser de cenizas como el cazador no se dirigieron una palabra ya que sabían que tenían que hacer, separarse y lograr ubicarse en este lugar.

Caminaron a un ritmo rápido y buscaron objetivos diferentes.

El cazador podía escalar un terreno alto muy rápido, debido a su despliegue.

Mientras que el ser de cenizas buscaba un camino o al menos lo intentaría, no tenía un mapa, no tenía ninguna instrucción.

Lo único que sabía era que este continente estaba la clave para detener a los demonios.

Y tenían a su cargo un nuevo grupo de soldados por lo que ahora tenían que cuidarlos.

De esta forma pasaron dos días enteros y el grupo de 102 personas se movieron lentamente por la llanura.

En ese tiempo varios tuvieron que salir a cazar para saciar su hambre, ya que no tenían casi suministros.

Por suerte la mayoría de los soldados rasos contaban con cantimploras y estas fueron llenadas de agua para después ser compartidas.

Ese también era un problema, había pocas fuentes de agua así que tenían que suministrar bien sus recursos.

Mencionaron el calor que hacía en el lugar y muchas veces se quitaban sus armaduras para poder soportarlo.

Y se sorprendían al ver que sus líderes (o viajeros) tenían puestos sus atuendos como si nada, sin importar si el sol estaba al frente de ellos.

Los ya mencionados estuvieron ocupados desde la exploración y la caza, hasta entrenando entre ellos en la noche.

En el tema de exploración sucedieron varias cosas.

El ser de cenizas encontró varios seres hostiles, uno de ellos eran hombres cerdos que no dudaron en atacarlo, pero eran muy débiles.

Otros eran hombres mitad caballos que también eran agresivos y al final tuvo que quemarlos.

En cambio, el cazador con su mente y técnica de desplazamiento, pudo encontrar que a mucha distancia de su ubicación había un bosque verde.

Que era totalmente diferente a la llanura que estaban ellos, por lo que significaba que su próximo destino seria ese lugar.

Al menos ese era el plan por ahora.

Todos se prepararon, armaduras y armas equipadas, bolsos con suministros listos y con eso dicho se dispusieron a viajar.

En el frente estaban los viajeros y dictaban la velocidad de la marcha.

Atrás de ellos estaban la docena de fusileros y a sus alrededores estaban los soldados rasos para cubrirlos por cualquier caso.

Al centro estaban los sacerdotes con los diez mochileros, ya que eran los más importantes del grupo.

Pasaron dos horas de caminata y en eso se notaba desde lejos debido a una cosa.

El calor abrazador.

Y esto afectaba mucho el agua que llevaban, la sombra era mínima e incluso casi no había árboles.

Los viajeros se dieron cuenta de eso por lo que el cazador actuó y empezó a usar su desplazamiento para llegar a un lugar alto.

El ser de cenizas solo señalo con su brazo que todos se detuvieran, por lo que el gran grupo se detuvo y la duda empezó a esparcirse.

¿?: ¿Por qué nos detenemos?

Zareth: Nos desviaremos para encontrar un lugar para descansar, comunícales eso a los demás.

El soldado raso asintió y le comunico a los más cercanos a la vez que ellos hacían lo mismo, hasta que todos estaban enterados.

Duncan en la gran altura que se encontraba logro ver una especie de oasis a unos veinte minutos de distancia si caminaban.

Por lo que solo salto al vacío y uso su desplazamiento para no causar sonido alguno.

La marcha se retomó solo con un pequeño cambio de rumbo pero en esto hubo un problema.

Enemigos, en su camino empezaron a aparecer los mitad hombre y mitad caballo.

También los hombres cerdos e inclusive unas mujeres pájaro que hablaban sobre comerlos.

No hubo problemas en contra de ellos, los caballeros eran buenos contra los centauros.

Los hombres cerdo caían ante los escudos de los soldados rasos y las arpías eran derribadas gracias a los fusileros.

Y los viajeros destrozaban a cualquier enemigo de aire o tierra, lo que resultaba en que nadie muriera, al menos por ahora.

Lo complicado era que a pesar de que mataban a lo que se cruzaban seguían apareciendo.

Pasaron 40 minutos hasta que llegaran al oasis debido a las constantes peleas contra las criaturas.

Tuvieron que pasar por un paso que era estrecho para un ejército pero no pasó nada malo en eso.

Lo siguiente que se encontraron dos caminos, uno llevaba a la dirección original y el otro era uno pequeño que conducía un pequeño rio.

Todos se organizaron y se separaron para abarcar de la mejor manera el anterior mencionado.

Se escuchaban los suspiros de todos los soldados y muchos de ellos se quitaban de manera desesperada la armadura que traía puesta.

Los viajeros solo con sus manos tomaban agua del rio ya que aunque ellos aún les costaran sentir sus necesidades sabían que tenían que hacer.

Paso un rato largo para que todos pudieran descansar pero todos se alertaron debido a múltiples sonidos.

Como si fuera el paso de un ejército, también el sonido de una maquinaria grande y el paso de criaturas de gran tamaño.

Por lo que todos empezaron a armarse y posicionarse para la pelea, siendo los viajeros que estaban más adelante.

Lo que era el estrecho paso pasaron lo que eran criaturas parecidas a un toro, conocidos como Tauren.

Estos tenían grandes armas y al parecer estaban con mucha prisa.

Atrás de ellos venían unas bestias reptiles de gran tamaño de diferentes colores y al parecer cargaban suministros en ellas.

En ese lugar eran conocidos como Kodos.

Al ver al grupo de los viajeros ellos empezaron a hablar con notable frustración.

Uno de ellos tenía una extraña lanza y al parecer era de mayor edad, por lo que supusieron que era el líder.

Alzaron sus armas y dejaron un espacio para que el resto de ellos pudieran pasar.

Más taurens se dejaron ver y aparecían unos cuantos kodos más con suministros.

Los viajeros estaban por dar la orden de ataque ya que aprovecharían que el paso era estrecho y matarlos antes de que todos salgan.

Pero no lo hicieron por una razón, escucharon el grito o rugido de alguien que podía conocer.

Y no se equivocaron, después de que pasaron todos los kodos junto con los taurens, aparecieron orcos con vestimentas que conocían.

Recién se daban cuenta que atrás de ellos se escuchaba el sonido de la batalla.

Eso explicaba el cansancio de los taurens y la pregunta era con quien estaban peleando.

Thrall: ¡Cairne! ¡La caravana no lograra llegar a tiempo!

Los orcos acompañados por los Troll lograron pasar por el estrecho paso.

Y el jefe orco con su lobo miraba preocupado a sus perseguidores, no dándose cuenta de los que estaban a su frente.

El viejo tauren de forma rápida se posiciono al lado de él y solo le dijo un par de palabras.

Cairne: ¡Deja que la furia de la Madre Tierra les de su merecido a estos desgraciados!

Dio con toda su fuerza un pisotón que hizo temblar el paso y gracias a eso todo empezó a derrumbarse.

Lo que finalizo en que el camino quedara bloqueado por una gran cantidad de rocas.

Cairne: Ya no serán un problema joven jefe pero tenemos uno nuevo al frente nuestro.

Ambos voltearon y vieron a un gran grupo que el orco pudo reconocer de inmediato.

Thrall: ¡Humanos! ¡¿Cómo llegaron hasta aquí!?

Cairne: ¿Conoces a esos pieles rosas cubiertos de metal?

Thrall: Si…son nuestros enemigos del otro lado de mar, al parecer nos han seguido hasta aquí.

Él lo decía debido a que los viajeros usaban capas que cubrían un poco su vestimenta.

Los ya mencionados al reconocer al jefe de la horda, voltearon a sus tropas y les comunicaron que se quedaran quietos.

Y que intentarían no armar un conflicto para que nadie muriera.

Con eso aclarado, sin pensarlo mucho saltaron con su gran fuerza, lo que alerto a todos los que estaban con los taurens.

El jefe de la horda al notar mejor a los que saltaron por lo que rápidamente dio una orden.

Thrall: ¡Bajen las armas! ¡Son sujetos que conozco!

Al decir esas palabras, los viajeros aterrizaron al frente de los líderes de taurens y horda.

Uno de ellos decidió tomar la palabra ya que tenían que calmar a los que los seguían.

Zareth: Saludos Thrall, llegaste a Kalimdor al mismo tiempo que nosotros.

Thrall: Saludos Zareth y Duncan, nuestros caminos se han vuelto cruzar, al parecer tienen tropas a sus órdenes.

Ambos ejércitos humanos y orcos se veían con leve hostilidad, con excepción de los troll y los taurens.

Duncan: Si, aunque no somos líderes y el trabajo en grupo no es algo que manejemos, Creo que trabajaremos juntos otra vez.

Thrall: Si, aunque no creo que nuestros guerreros estén de acuerdo, Por cierto, ¿A dónde se dirigen?

Duncan: Al bosque que está en esa dirección, solo para tener una referencia ya que no sabemos que buscar en este lugar.

Toda la conversación fue escuchada por el viejo tauren, entendiendo que no eran enemigos.

Al menos lo que estaban hablando con el jefe orco, por lo que le tocaba hablar esta vez.

Cairne: Si están perdidos jóvenes piel rosa, ¿Por qué no buscan el oráculo que se encuentra en el norte?

Thrall: Eso es una buena idea, después de todo tenemos que buscar la clave del profeta y por cierto, ¿Qué es el oráculo?

Cairne: La leyenda cuenta que vio a la madre tierra tejer los hilos del destino, solo él puede mostrarte el camino.

Ambos viajeros enfundaron sus armas y se acercaron al viejo tauren para escuchar mejor.

Zareth: ¿Y dónde queda ese oráculo?

Cairne: En el extremo norte, cerca de la base sombría del Monte Hyjal, se encuentra en la cima del Espolón, dentro de las cavernas.

Los viajeros se miraron entre si y asintieron con la cabeza, por lo que el cazador uso su despliegue para llegar con su tropa.

Zareth: Entonces iremos junto con Thrall, con el oráculo podremos averiguar lo que buscamos.

Avisaremos nuestras tropas para que se preparen para el viaje.

El ser de cenizas se retiró y dejo solo al jefe orco y tauren.

Cairne: Pensé que eran tus enemigos los pieles rosa, joven jefe.

Thrall: Y se supone que es así, pero esos humanos son diferentes, por lo que actualmente son aliados potenciales.

La conversación llego al punto en el que el viejo tauren le dejo un par de Kodos para los orcos.

Mientras que ellos se quedarían en el oasis por un tiempo para después seguir con su viaje, pero ahora estaban seguros.

La horda o al menos una parte de ella estaban listos para el viaje y el ser de cenizas y el cazador convencieron a sus tropas de ir con ellos.

Aunque se notó claramente los disgustos de estos, no rechazaron la idea pero si estarían con la guardia alta.

Por lo que ambos grupos siguieron un camino juntos, aunque no fue sencillo.

Los dos grupos de Thrall y los viajeros se miraban con notable desconfianza.

Se notaba más que todo cuando se paraban a descansar y consumir los suministros de su viaje.

Si las miradas matara, ambos grupos estarían muertos desde hace rato.

El jefe de horda calmaba lo que más podía a sus guerreros e inclusive amenazaba a algunos.

Mientras que en el caso de los viajeros al no saber el conflicto que tuvieron los dos bandos les era difícil calmar a los demás.

Solo podían decirles que mantuvieran la calma y lo hacían para derrotar a los demonios.

De esa manera pasaron cinco días, pasando por Mulgore, por lo que se encontraban cerca de las laderas Sierra Espolón.

Quizás los grupos no se llevaban bien, pero en ese momento tenían que cooperar o terminarían en un conflicto sangriento.

Ya que tuvieron que pelear contra centauros y hombres cerdo, lo que resultaba molesto ya que eran bastantes pero no suponían amenaza.

Los viajeros junto con el jefe de guerra dictaban el ritmo y se encontraban al medio de ambos grupos.

Estaban en silencio hasta que un orco se apresuró y alcanzo a los líderes.

Grunt: ¡Jefe de guerra, llevamos casi una semana por este paramo luchando con enemigos debiluchos, necesitamos desafíos de verdad para ponernos a prueba!

Sin que ellos se dieran cuenta, el orco miro con reojo al grupo humano, entendiendo que en mente que al lado tenían un desafío.

Thrall: Si, el aburrimiento y este sol son desesperantes, pero créanme que cuando encontremos el oráculo, eso se acabara.

Continuaron con tranquilidad hasta que en la distancia empezaron a escuchar los ruidos de la batalla.

Por lo que todos empezaron a avanzar mucho más rápido.

Cuando finalmente lograron visualizar lo que pasaba, se sorprendieron un poco al ver como dos grupos peleaban, uno conformado por orcos.

Y el otro por humanos.

Grunt: ¡Miren! ¡Es el clan de los Warsong y están luchando contra los humanos!

Thrall: ¡Debemos detener esta pelea inmediatamente!

Los viajeros deberían hacer razonar a los humanos que combatían, notando que también había magos.

Tenían que llamar la atención de todos por lo que empezaron a correr, pero el cazador hizo el despliegue para adelantarse y se dio la vuelta.

Preparo sus manos para darle impulso al ser de cenizas, este al saltar gano una gran altura y empezó a activar su habilidad principal.

Su espada de luz solar se vio envuelta en fuego y cada vez se concentraba más.

Cuando llego al suelo, clavo su arma en esta.

Provocando que una gran llamarada saliera de sus costados y estas se dirigieron al cielo.

Obviamente esto detuvo la pelea ya que todos miraron lo que estaba pasando.

Justo en ese momento, el jefe de la horda llego a su lado y con un grito fuerte ordeno que dejaran de pelear.

En el caso de los viajeros, pidieron con su voz un poco alta que dejaran de pelear.

Todos se quedaron pasmados ante las órdenes del orco como de los viajeros.

Los más conmocionados eran los humanos ya que reconocían a las personas que pelearon a su lado, los cuales eran tomados como héroes.

Entre los orcos, el más frustrado era claramente Grom Hellscream que estaba hirviendo de la ira.

Grom: ¿Qué significa esto Thrall? ¡¿Por qué tenemos que dejar de pelear con estos humanos?!

Sin que nadie se diera cuenta, los ojos del orco parpadearon a un color rojo sangre pero se quedó en negro.

Zareth: La razón es porque los demonios están en camino, tenemos que buscar algo en este lugar que nos pueda ayudar.

Esa afirmación sorprendió a la mayoría, algunos ya sabían esto.

Thrall: Estamos en este lugar para encontrar una forma de detenerlos y matarnos entre nosotros no servirá de nada.

Todos se quedaron de piedra ante esas afirmaciones y muchos no sabían que hacer.

Se miraban entre si y a sus enemigos jurados, era detenerse o seguir peleando

Zareth: Nuestro objetivo en común es el oráculo, podría ser la clave para detener a los demonios.

Un comentario de parte del lado de los humanos surgió de la multitud.

¿?: ¿Pero que nos asegura de que estos asesinos no vengan con los demonios?

Eso hizo enojar a muchos de la Horda e iban a contestar pero fueron detenidos por los viajeros y el jefe orco.

Thrall: ¡Es suficiente, si peleamos aquí solo ayudaríamos a los demonios!

Los ojos de Grom y su clan se tornaron levemente rojos y gruñían de la ira.

Tal cosa fue notada por el jefe de la horda el cual miro con preocupación tal hecho, ya que también sintió una gran sed de sangre.

Thrall: Duncan, Zareth, yo llevare mi gente a una zona aparte, después me reuniré con ustedes con mis tropas.

Esto fue entendido y con los humanos se dirigieron a la base ya establecida.

Aunque el camino fue en silencio, en el grupo se debatían dos posiciones en silencio.

Uno que intentaba comprender la decisión de los viajeros en una alianza con la horda.

Otro que estaba en total contra de trabajar con sus enemigos, pero por ahora se dirigían hacia uno de los campamentos establecidos.

Al llegar, se dispersaron para reponer sus energías y curar heridas.

Mientras que los viajeros se aseguraron de satisfacer sus necesidades básicas.

Solo esperaban mientras miraban a los todos los soldados moverse por el campamento, algunos con más prisa que otros pero ellos no tenían que ver.

Llevando armas y municiones, arreglando su ropa y armaduras.

Reabastecer sus suministros para todo el campamento y así entre otros trabajos.

Paso el tiempo hasta que en la distancia notaron al jefe orco que venía con sus mejores guerreros.

Algunos humanos miraron con hostilidad tal hecho y los viajeros solo se dispusieron a levantarse.

Cuando nuevamente se encontraron notaron que los orcos que recientemente habían peleado se estaban preparando para viajar.

Atrás del ser de cenizas y el cazador se pararon varios soldados y el líder actual del campamento.

El cual era claramente un Paladín debido a su icónica arma y atuendo.

Duque Corazón de León: No pensé que tendrían esos amigos jóvenes guerreros.

Este se ubicó al lado de los viajeros y estos solo procedieron a hablar.

Zareth: Necesitamos a toda la fuerza posible, vimos a los demonios y son muy fuertes.

Duque Corazón de león: Lose, por eso decidí darles la duda, veremos si estos orcos no causan problemas.

El jefe de la horda se acercó y se unió a la conversación.

Thrall: Partiremos de inmediato al camino del oráculo, por lo que tengo entendido hay un grupo de goblins ofrecen viajes en Zepelín.

Duncan: Ya estamos listos para ir, por lo que…

Fue interrumpido por el paladín que tenía otra idea en mente.

Duque Corazón de león: Lo siento guerreros pero yo tengo otra idea.

Un grupo de soldados de la alianza se pusieron a espaldas del Paladín.

Duque Corazón de león: Yo los llevare al oráculo ya que habrá menos probabilidades que nos ataquen si voy yo, de paso dialogare con la señorita Jaina.

Con esas palabras levanto su mano y apunto al clan Grito Infernal.

Duque Corazón de león: Ustedes encárguense de vigilar a esos orcos, emanan una gran hostilidad comparados a los que están presentes.

Los viajeros al notar confianza en el paladín aceptaron la propuesta y para su sorpresa, el jefe de guerra estaba de acuerdo.

Thrall: Grom y su clan están fuera de sí, por lo que ordene que establecieran un campamento al bosque del norte.

Duque Corazón de león: Como último consejo diría que lo sigan a escondidas, no creo que sean amables con ustedes.

Con esas últimas palabras se dirigieron todos con excepción de los viajeros hacia los zepelines, poniéndose en marcha hacia el oráculo.

Tanto Zareth como Duncan buscaron un par de suministros en el campamento.

Comida y agua más que todo ya que no tenían que pelear, solo vigilar.

Al notar que los orcos liderados por Grom ya estaban lejos, se dispusieron a seguirlos como acosadores profesionales.

Varias horas pasaron y notaron que estos cruzaron un bosque notablemente espeso.

Lo que hizo que fuera más fácil para ellos esconderse, en especial el cazador con sus habilidades.

Cuando llegaron a cierta profundidad, los orcos se detuvieron y se empezaron a establecer en el lugar.

Los viajeros no tuvieron problemas en establecerse en las sombras, pero al momento de tener que comer algo se alejaban para encender fuego.

Y gracias a sus sentidos refinados, lograban escuchar con facilidad los pasos de los orcos.

Aunque no podían evitar sentir que estaban siendo vigilados y el cazador era el más afectado.

Debido a eso cuando terminaban de satisfacer sus necesidades exploraban todo lo que podían.

Lastimosamente no encontraron nada relevante, solo un par de goblins y unas extrañas luces azules que rodeaban los árboles.

Cuando los tocaban, era como una especie de humo espeso, como si tuviera vida.

De esa manera pasaron dos días en los cuales el campamento de los orcos estaba creciendo y más que todo talaban arboles con notable ira.

Eran los mejores guerreros de la horda y que sean excluidos de esa manera era humillante.

De esa forma pasaron dos días enteros que prácticamente fue una rutina.

Vigilar a los orcos, ir al baño, comer, dormir raras veces y explorar, repitiendo eso en dos días.

Siguieron intentando encontrar lo que los vigilaban pero fue inútil, era como si se hicieran invisibles.

Hasta que de repente escucharon unas voces que sonaron por todo el bosque.

Se alarmaron y tomaron sus armas, notando que también los orcos habían escuchado esas voces, lo que provoco que todo el campamento estuviera en alerta.

Ambos se treparon a las copas de unos árboles y vieron el campamento orco entero a la distancia.

Iban a seguir esperando pero de repente sintieron algo que se acercaba a gran velocidad.

Saltaron por reflejo y vieron un sable de tres hojas cortar las ramas donde ellos estaban.

Al mirar el origen del ataque notaron a un grupo de mujeres de alta altura, las cuales tenían orejas largas y su piel era de un color rosado.

Portaban unas armaduras llamativas y varias de ellas tenían arcos, pero otras estaban montando unas panteras negras.

Teniendo los sables con los que los atacaron en sus manos y notándose que eran más peligrosas por el aura que emanaban.

Tanto el ser de cenizas como el cazador alzaron la guardia y lentamente empezaron a acercarse a las agresoras.

Estas intercambiaron palabras en un idioma que no habían escuchado por lo que dudaban que pudieran entenderles a ellos.

Las elfas levantaron sus armas y miraron seriamente a los viajeros.

¿?: ¡¿Qué están haciendo aquí extranjeros?!

La idea que tenían anteriormente se fue al olvido, podían hablar su idioma y con total fluidez.

Zareth: ¿Por qué nos atacaron?

¿?: Invadieron nuestro bosque, eso es motivo suficiente.

Duncan: Solo estábamos vigilándolos, nada más.

Señalando la dirección del campamento orco.

¿?: ¡Esos brutos verdes están cortando sin parar a los árboles, a este ritmo lo destrozaran todo!

Zareth: Nosotros vinimos a buscar una forma de derrotar a los demonios.

Esas palabras congelaron a todas las elfas sin excepción, ya que usar la palabra demonios le recordaban a una sola cosa.

¿?: ¡¿A qué te refieres con demonios extranjero?!

Cargaron sus flechas y sables pero ninguno de los dos bandos esperaba lo que sucedería.

Duncan: La legión ard….

Un gran tronco impacto en la espalda de los viajeros lo que los mando a pasar de largo a las elfas nocturnas, estas quedaron atónitas por unos segundos.

¿?: ¡Lok'tar ogar!

Los orcos hicieron acto de presencia y comenzaron a atacar a las elfas con gran brutalidad.

Una de ellas noto esto y ordeno el ataque.

¿?: ¡Démosle muerte a estos brutos verdes hermanas, por Elune!

Empezando una batalla en la cual la ventaja numérica la llevaban los orcos.

Una de esas elfas que manejaba un arco se dirigió hacia el lugar donde los viajeros salieron disparados por el gran tronco.

Tuvo que correr rápido ya que era cuestión de tiempo para que sus hermanas fueran derrotadas y capturar dos extranjeros podrían revelar sus planes.

E inclusive averiguar a qué se referían con "demonios"

Logro ver el tronco y a unos metros más adelante a los viajeros tumbados en el suelo.

Al parecer, el golpe sorpresa los dejo inconscientes y al mirar mejor noto varias cosas.

Sus vestimentas estaban hecho trizas pero sus cuerpos estaban en buenas condiciones.

Cada uno tenía un bolso que resaltaba claramente y las otras cosas que resaltaban eran sus armas.

El de vestimentas como si fuera un vagabundo tenía una cuchilla bastante tenebrosa, como un serrucho.

Su compañero que poseía lo que al parecer de lo que queda de una armadura una espada con ciertas escrituras raras.

Esos dos poseían otras armas que parecían estar incompletas.

Con todo eso analizado en segundos, la elfa nocturna los tomo de los pies a ambos y comenzaron a ser arrastrados con todo lo anterior mencionado.

El combate que se estaba dando a la distancia término en poco tiempo, después de todo, la superioridad numérica fue abrumadora.

Algunas murieron pero las otras tuvieron la posibilidad de esconderse entre las sombras.

Se escuchó el rugido de los orcos en señal de victoria y de esa forma la noche paso.

Y el sol comenzó a salir nuevamente, al mismo tiempo que los viajeros salieron del mundo de los sueños.

Lo primero que vieron fueron que estaban apoyados en arboles diferente y estaban atados con ramas que se movían solas.

Alzando la mirada vieron al centauro más grande de todos, o al menos eso pensaban.

Lo más llamativo eran sus cuernos y su apariencia bastante intimidante, emanando poder sin lugar a dudas.

A su lado había muchos elfos nocturnos, armados y listos para el combate.

Se miraron entre si y notaron que no podían hacer nada, no tenían sus armas y dudaban poder ganarles con sus poderes.

¿?: ¡Finalmente han despertado extranjeros!

La voz del centauro era una muy fuerte, como si retumbara el lugar con solo hablar.

¿?: ¡Mis seguidores me comentaron que mencionaron a los demonios! ¡¿A qué se refieren con eso?!

El cazador fue el primero en hablar pero no miro a los ojos al centauro.

Duncan: Los demonios lograron ingresar por un portal y hacen conocer como la legión ardiente.

¿?: ¡¿Qué?! ¡¿Ustedes dejaron entrar a esos seres infernales?!

Zareth: No, intentamos evitarlo pero fuimos demasiado débiles, una persona nos dijo que en este lugar podríamos vencerlos.

No hacía falta decir que el líder de los elfos nocturno estaba furioso, su peor enemigo estaba de vuelta.

Tenía que prepararse y esas criaturas verdes eran el menor de sus problemas.

Controlando su ira notablemente decidió seguir hablando para saciar sus dudas.

¿?: ¡Yo soy Cenarius, el señor de Bosque! ¡¿Ustedes vinieron con esas criaturas para combatir a la legión?!

Duncan: Si, trajimos a muchos aliados para encontrar lo que nos puede ayudar contra los demonios.

Cenarius: ¡Si eso es cierto! ¡¿Por qué siento la sangre demoniaca correr por la vena de esos brutos?!

Eso dejo sin palabras a los viajeros que no esperaban ese dato.

Duncan: Eso no lo sabemos, pero ellos nos ayudaron a llegar, son orcos, otros como los humanos y los altos elfos también vienen a este lugar.

Tales palabras dejaron pensativo al señor del bosque, entendiendo que había muchos extranjeros que llegarían a este lugar.

Pero eso sería algo que se encargaría después, primero tenía que lidiar con los salvajes orcos.

Cenarius: ¡Ya me encargare de ustedes más tarde! ¡Primero lidiare con esos profanadores!

Junto con un gran destacamento de elfos nocturnos, se dirigieron para darles caza a los invasores.

Lo que no sabían es que los orcos fueron llamados por una gran fuente corrupta.

Las ansias de poder hacia que babearan al encontrar esa fuente.

Sin dudar bebieron de esta, su piel se tornó roja infernal y crecieron un poco en altura junto con dientes más grandes.

Para finalizar una especie de huesos les salieron de las espaldas, dándoosle un aspecto más demoniaco.

Todas sus características físicas se amplificaron enormemente a cambio de su poco razonamiento que aún tenían.

Cabe aclarar que solo había orcos, por lo que taurens y troll no bebieron de esta.

Grom fue el que más poder recibió y su altura se incrementó más que el de los demás, siendo el orco más alto y poderoso.

Su agresividad incremento tanto que al rugir se podía escuchar desde larga distancia.

Esto puso incomodo a los viajeros e inclusive se le erizaron la piel, sintiendo el mismo presentimiento que cuando los demonios llegaron.

Pero todo eso fue ignorado por Cenarius ya que confiaba en tener las habilidades suficientes para combatir contra los orcos del caos.

Una centinela se quedó a vigilar a los viajeros la cual se fastidio un poco al no poder participar en la batalla.

Zareth: ¿Ustedes conocen a esos demonios?

Centinela: Si extranjero, nosotros los derrotamos hace mucho tiempo.

Zareth: Entonces teníamos que buscarlos a ustedes, los que ya los derrotaron una vez.

La centinela al escuchar eso inflo el pecho de orgullo y respondió de forma altanera.

Centinela: Pues tendrán que rogarnos tú y tus aliados si quieren nuestra ayuda.

El cazador y el ser de cenizas se miraron entre si antes de dar una respuesta.

Duncan: Aceptamos, ¿Puedes liberarnos?

Eso provoco que ella se sorprendiera ya que no pensaba que aceptarían eso con facilidad.

Centinela: ¡¿Qué?! No lo hare.

Duncan: Vinimos a pelear contra los demonios, no contra ustedes y creo que podemos razonas con los orcos del bosque.

Ambos que tenían la capacidad de sentir el peligro desde lejos, notaron como la presencia de Cenarius disminuía.

Mientras que la de la presencia demoniaca seguía incrementando su poder.

Zareth: ¿Qué pasaría si Cenarius muere?

Centinela: ¡Jajaja, esas bestias verdes jamás podrían matar a Cenarius, es un semi-dios!

Zareth: ¿Pero si muriera?

Esta pregunta repetida puso seria a la elfa, por lo que respondió con sinceridad.

Centinela: Si Cenarius cayera, nuestras posibilidades de ganarle a la legión serían mucho menor y aprovecharían eso sin dudarlo.

Tales declaraciones provoco que los viajeros decidieran que era hora de actuar.

El ser de cenizas se envolvió en fuego que quemo las raíces que lo tenían atrapado.

Mientras que el cazador uso su despliegue para salir de esa pequeña prisión.

La elfa al ver eso retrocedió de forma rápida y alzo sus armas.

Centinela: ¡Todo el tiempo podían liberarse! ¡Me engañaron para conseguir información! ¡¿No es así?!

Los viajeros sabían que si no actuaban de inmediato, el semi-dios iba a morir y eso sería malo para todos.

No tenían sus armas y sus armaduras eran casi inexistentes, no había forma para combatir y la actitud de la elfa nocturna no ayudaría para nada.

Ignorándola empezaron a correr en una sola dirección con toda su velocidad, no tardando más de dos minutos en llegar al campo de batalla.

Y viendo el panorama decidieron ocultarse entre los árboles.

Podían ver los cadáveres de un gran número de elfos nocturnos y en una menor medida la de los orcos.

No era un gran número de arqueras y centinelas por lo que se da entender que perdieron por subestimar al enemigo.

Los orcos al "Recargar" sus energías cambiaron en muchos aspectos.

Viendo que ahora poseían una piel roja y eran más poderosos que nunca.

Todos ellos rodeaban a alguien y notaron que era el semi-dios tirado en el suelo, estando al borde de la inconciencia.

Sus heridas en el cuerpo tenían marcas de hacha y uno de sus cuernos fue cortado.

Este estaba frustrado ya que su poder había derribado a una gran cantidad de orcos del caos, pero fue tomado por sorpresa por Grom.

Los orcos rugían en victoria y Grom solo levantaba los brazos en victoria mientras caminaba alrededor de Cenarius.

Grom: ¡El semi-dios ha caído! ¡Los Warsong son superiores!

Los viajeros no dudaron en que enfrentarse a ellos era una idea suicida, por lo que tenían que idear un plan.

El cazador dijo que podía usar su despliegue con personas a las que tocara, pero los orcos del caos se darían cuenta de eso y atacarían.

Por lo que se decidió que el ser de cenizas usaría su técnica para crear la una barrera de fuego en forma de circulo.

Esto rodearía a Cenarius y le daría tiempo a Duncan a que use su despliegue y regrese.

Cuando volviera a su lado también tocaría a Zareth para alejarse rápidamente de la zona en un parpadeo.

Era hora de que pusieran en acción su plan cuando vieron que Grom estaba por rematar al semi-dios.

Zareth cerró su puño derecho y lo envolvió en fuego, para seguidamente golpear el suelo.

El fuego recorrió el suelo a gran velocidad y los orcos del caos notaron eso, reaccionando y saliendo de la línea del ataque.

También reaccionando de la misma forma el líder del clan y dio un salto, pero no esperaba que el ataque rodeara al semi-dios, alcanzando una altura de varios metros.

Grom: ¡¿Qué significa esto?!

Esa era la señal, por lo que el cazador ingreso a dentro de la cúpula de fuego con su despliegue y toco a Cenarius.

Después lo uso nuevamente y apareció al lado del ser de cenizas, este lo toco al hombro para desaparecer otra vez.

Se podía ver como esos tres se desplazaban a gran velocidad gracias a esa técnica, llegando a una zona bastante alejada.

Aunque lo malo es que no fue un aterrizaje suave y se escuchaban los quejidos de los tres.

Los viajeros no tardaron en levantarse pero el guía de los elfos nocturnos no podía ni moverse.

Zareth: Funciono después de todo…

Ambos se sentaron el suelo ya que sabían que los elfos nocturnos no tardarían en encontrarlos.

Lo que sucedió varios minutos después y sintieron como una gran cantidad de flechas eran apuntadas en su dirección.

Se quedaron quietos y rápidamente fueron inmovilizados con gran agresividad.

Solo esperaban que el centauro mágico pudiera darles una oportunidad.

Y esta vez fueron esposados y custodiados por una gran cantidad de guardias, solamente para una voz sonara por el lugar.

Cenarius: ¡Dejen a los extranjeros… en esta zona, necesito… hablar con ellos!

Tales palabras sorprendieron a los elfos y decidieron no cuestionar mucho al semi-dios.

Dejándolos esposados aun, solo se dispusieron ayudar a Cenarius a curar sus heridas.

Y de esa forma paso un rato largo en los cuales se podía ver al semi-dios en muy buen estado, aunque no se podía decir lo mismo de su energía.

Cenarius: ¡Estaré dispuesto a escucharlos extranjeros y con eso les pagare mi deuda!

¡Y quizás reconsidere una treguan con ustedes!

Los viajeros se miraron entre si y asintieron con la cabeza.

Cenarius: Por ahora síganme.

Los elfos nocturnos junto al señor del bosque se retiraron ya que tenían que tener un plan mejor ante los orcos del caos.

También se hacían la idea de que necesitarían a los demás elfos dormidos y no tenía intenciones de confiarse nuevamente.

La legión ardiente estaba en camino y se aseguraría de que todos estuvieran preparados, hasta los extranjeros.

Pero primero comprobaría si eran dignos de su confianza y empezaría con esos dos.

Los tres caminaron por un rato hasta llegar una zona oculta del bosque.

Y los viajeros notaron que en uno de los árboles del lugar estaban sus equipamientos, hasta sus capas destrozadas y manchadas.

Cenarius: Reármense y vuelan a ponerse sus armaduras, o lo que quedan de ellas.

Sin dudarlo aceptaron y no tardaron mucho en realidad, como lo había dicho el semi-dios, no había mucho que pudieran usar.

El atuendo del cazador tenía múltiples cortaduras y marcas de proyectiles.

Parecía que en cualquier momento se caería con el viento más leve y una parte de su capa azul oscuro era lo único que quedaba de ella.

En el ser de cenizas, lo único que quedaba de su armadura era parte del casco, una hombrera y la mitad de su pechera.

Su capa naranja estaba un poco quemada y manchada con sangre pero aún se podía ver claramente.

Colocaron sus armas en su espalda con los extensores y tomaron cada uno su respectivo bolso, el cual para su fortuna estaban en buen estado.

Cenarius: Es hora de que comencemos a hablar.

Mientras tanto, en otro lado se estaba forjando lentamente una poderosa alianza.

El jefe de guerra y la líder de la expedición humana se habían encontrado con el oráculo que no era más que el profeta.

Aunque en un momento parecía fuera de sus casillas en realidad estaba complacido con lo que sucedía.

Los supervivientes de Lordaeron y zonas cercanas eran mucho más de lo que él había previsto.

La horda no se quedaba atrás, reclutando aliados importantes en el camino como los trolls y tauren.

Su satisfacción aumento cuando una raza que actualmente debería estar al borde de la extinción había salido en buenas condiciones si se podía decir.

Eran los Altos elfos, sus números seguían bajos pero ahora podían marcar la diferencia.

Cenarius vivía y eso cambiaria muchas cosas, susurro el apodo de los viajeros.

Ser de cenizas y cazador…

Capaces de unirlos a todos en los momentos cruciales y aunque eso no le agradaba mucho debido a que se convertirían en pilares.

Y si morían, podía pasar dos cosas, que fueran motivos para que las razas se unieran o que buscaran un bando culpable.

Comenzando una nueva guerra, pero por ahora preferiría la primera opción por las dudas.

Cada vez podía ver los sucesos con menos fuerza, pero estaba seguro de una cosa con lo que veía.

Un futuro lleno de esperanzas….

La reputación de ambos no paraba de aumentar en cada raza, respetados por su fuerza y decisiones.

El mundo no necesitaba héroes de la alianza, no necesitaba héroes de la horda, de ningún bando respectivamente.

Necesitaban héroes que representaran a todos ellos juntos, necesitaban héroes de Azeroth.

Fin del capítulo 11 (Parte 1):-