MISIVAS
(y otras cosas que llegan por correo)
Nota: resubido porque la versión anterior tenía demasiadas erratas y me daba vergüenza.
Oxitocina (Suna) (M)
Código ANBU (Konoha)
Pies fríos (Suna)
Trabajo de detective (Konoha)
Konoha Times (Suna)
Fin de año (Suna)
Sobre lo patético (Konoha)
Peter losing Wendy (Suna)
Invitaciones (Konoha)
Daylight (Suna)
Chuunin (Suna)
Resumen: De cómo la relación entre Sakura y Kankuro evoluciona entre septiembre y abril, las noticias que les llegan y estas cosas. Inmensas cantidades de fluff y un poquito de angst.
Gracias a todos por vuestros comentarios. ¡Nos leemos después de este capítulo!
is ironic, 'cause the strangers seem to want me more
than anyone before
(Getting Older, B. Eillish)
Oxitocina
Lo que ocurre es que Sakura no cuestiona su sensatez el día en que, al entrar en la oficina de Kankuro, él silencia y sella la puerta de la habitación con unos gestos rápidos de las manos y ella se encuentra de pronto sentada sobre los papeles del escritorio, caliente y sin aire porque tiene una mano metida entre los muslos y la lengua de su novio recorriendole cada esquina de la boca.
- 15 días - murmura Kankuro cuando se separa para respirar y Sakura abre aún más las piernas cuando un dedo se hunde dentro de ella - Me has tenido que echar muchísimo de menos.
- Pero qué idiota eres - sonríe.
Algún código penal tiene que tener prohibida esa arrogancia encantadora suya, del mismo modo que en algún tratado sobre la locura se tienen que describir las causas por las que Sakura pierda la cabeza cada vez que está cerca y todo el sentido del decoro se vaya por la ventana. Sakura sabe que es una mezcla de oxitocina, dopamina y endorfinas, que es la explicación científica del amor, pero eso sigue sin explicar por qué Kankuro hace que se asome a precipicios inesperados, que rompa las lindes de lo aprendido y haga aviones de papel con el recato. La desestabiliza y hace que sea fácil romper las normas, obviar las reglas y que su cordura no haga acto de presencia cuando se arrodilla delante de ella, le hace las bragas a un lado y sumerge la lengua en el centro húmedo entre las piernas. Hay algo más que provoca que no preste atención a que en el pasillo haya gente que va y viene, que alguien grape unos documentos en la oficina de al lado, que Gaara esté un poco más abajo en el pasillo y pueda venir en cualquier momento a hablar con su hermano.
- 15 días, - la voz de Kankuro suena pastosa y movida por el deseo, y le regala un beso en el interior de la ingle antes de introducir un par de falanges en sus pliegues y aumentar el ritmo de los lametazos - la misión más larga de mi vida.
A Sakura le gusta que la agarre así, todo dedos hundiéndose en la carne firme de sus muslos, como si fuera a caer él o como si se fuera a caer ella, no lo tiene claro. Pero le encanta la sensación de vértigo cuando la posee con una urgencia feroz una vez que se ha corrido en su boca y la furia controlada con la que maneja su cuerpo, cómo hace que gire la gira sobre sí misma sin mediar palabra. Adora el silencio acelerado en el que están cuando la inclina con delicadeza sobre la mesa hasta que su cara toca la madera y le baja la ropa interior hasta la rodilla antes de usar el muslo musculoso para separarle las piernas y alzarle la cadera con una mano. Kankuro le hace sentir sexy, deseada, y mujer cuando la palpa con tentáculos, como si no pudiera decidir qué parte de ella le gusta más, cómo, cuándo y por dónde quiere follarla ese día. Y cuando finalmente entra desde detrás, Sakura no ve más que el cielo azul por la ventana cuando él silba de placer en las primeras estocadas y sus dos sexos chocan con cierta violencia y en la habitación solo oye el chapoteo rítmico de carne y fluidos y los gemidos de Kankuro porque
- 15 días queriendo hacerte esto, Sakura. No puedes imaginarte la tortura.
Sakura quiere responder algo ingenioso y divertido, pero solo gimotea contra la mesa, levantando las caderas para encontrarle antes, más fuerte, más rápido. Es imposible oponer resistencia a la pasión que inflama sus venas y se deja hacer cediendo el control como nunca antes había hecho. Y es que a pesar de haber tenido siempre un corazón condenado al romanticismo, la pelirrosa no había renunciando al placer coporal ya fuera con follamigos frecuentes, o con el esporádico amante ocasional. Con los años había aprendido qué le gustaba y qué no, que estaba dispuesta a hacer y qué límites marcaba. Saciaba con ellos las necesidades que iba reclamando el cuerpo y terminaban siempre cordialmente, con un beso casto y una ducha rápida. El sexo entonces recogía el espíritu de una transacción, pero lo que hace ahora con Kankuro es diferente, se parece a sumergirte en un piscina de saliva y besos y pasión líquida y Sakura zozobra en él como un barco en la marejada. Porque aunque prima la lujuria y la satisfacción, el empuje del calor, por primera vez Sakura se lo pasa realmente bien. Es divertido de una manera en qué pensó que nunca sería acostarse con un hombre, porque Kankuro y ella siguen haciéndose bromas mientras se desnudan, se ríen mientras se adoran. La confianza que se tienen es un paraguas que les acoge también a cuando usan un lenguaje vulgar, y soez y nunca tienen miedo de pedirse cosas o de decirse qué les apetece, qué quieren en ese instante. Y es por eso que Sakura no se tensa cuando Kankuro la levanta la cintura hasta que sus pies no tocan el suelo y sale totalmente de ella. No duda cuando oye que dice "Sakura, aguanta. Te la voy a clavar hasta el fondo" con la voz inflada por el esfuerzo, y acto seguido empiezan unas embestidas duras, salvajes que entran y salen y entran y salen, empujando contra ella todo su peso hasta el punto de que la mesa en la que se apoya se va moviendo por el suelo y Sakura tiene que aferrarse a los bordes y su fuerza sobrehumana rompe la madera, entre sus dedos asoman algunas astillas. Se muerde los carrillos para no gritar.
- Joder. Joder. Me voy a…
- ¡Kankuro! Dentro.
Sakura cree que algún día tendrá que viajar en el tiempo para dar las gracias a quien tuvo la idea de que todas la kunoichis tuvieran acceso gratuito a las píldoras anticonceptivas, porque cuando Kankuro termina en su interior con un gemido animal y nota la explosión llenándola entre sus piernas, ella le sigue en cuestión de segundos y siente algo primitivo y carnal en cómo le satisface el contacto de sus líquidos mezclándose. Habrá alguna explicación antropológica, supone, que tenga que ver con la maternidad y la fertilidad y cosas así pero se le escapa qué clase de ciencia puede explicar la ternura que le despierta Kankuro cuando cierra los párpados lentamente, regocijado en sus escalofríos, y sonríe vulnerable y vacío de todo lo malo que hay en el mundo. Le gusta que él nunca rehuya ese momento, esa indefensión momentánea tan peligrosa para un shinobi, y que le deje presenciarla cuando cubre con besos la espalda y se hunde en su pelo con palabras dulces, saliendo de ella lentamente y con cuidado. Y es que a diferencia de otros que hubo antes, Kankuro se queda a su lado. Porquees esa clase de hombre que hace que descanse en una silla hasta que recupera el control del cuerpo, y la ayuda a limpiarse con una toalla que ha traído de su baño privado, y le pregunta si está bien y le dice espero no haberte hecho daño, y no se queda tranquilo hasta que ella se lo asegura mirándole a los ojos (estoy bien, muy bien de hecho)y entonces le da un beso en la frente y otro casto en la boca y se siente dichosa y querida y cuidada. Y cuando cree que no puede estar más feliz, y las piernas le responden y empieza a darse cuenta de dónde está y qué es lo que ha hecho, Kankuro coge una bolsa que tiene colgada en el perchero junto a la puerta y saca dos bentos porque al fin y al cabo:
- Te había dicho que te invitaba a comer, ¿no?
A veces, piensa que es injusto tener a un chico como él para ella sola.
Un rato después, lo que ocurre es que Sakura se despide de él con un beso corto y sale de ahí con la barriga llena porque Kankuro averigua que esa tarde tiene varias cirugías y se asegura de que se lo ha comido todo ("No dejes nada, Sakura, la actividad física intensa puede ser extenuante"; "Kankuro,¿eso es extenuante para ti?" "Sakura, aún te tiemblan las piernas."). Tararea distraídamente cuando cierra la puerta del despacho tras de sí, con la promesa de que sí, claro esta noche cenarán a casa con Temari y con Gaara, ¿llevo algo de postre? Y entonces ocurre que Sakura se desliza por el laberinto de pasillos y escaleras de la torre del Kazekage, y es tan intocable en su alegría que no se da cuenta de que hay una figura asomada a una ventana hasta que se da de bruces con ella.
Y como aún no ha bajado de la nube en la que estaba le cuesta un poco situarlo allí, en fin, en ese momento, pero la figura es inconfundible. El chaleco chuunin. Los ojos vagos. La postura desgarbada. La coleta en forma de piña.
- ¿Shikamaru? ¿Qué haces aquí?
Él sonríe de lado y se quita el cigarrillo de la boca y lo apaga antes de tirarlo por la ventana. Es evidente que la estaba esperando y aunque Sakura se alegra de verlo, no sabe si es el mejor… momento.
- Sakura. - saluda con la cabeza - Te estaba buscando.
- ¿A mí?
La médico reza porque cuando se acerque a ella no perciba los restos del sexo, que no huela lo que acaba de hacer, que no se de cuenta de que aún tiene los músculos blandos, y que su cabeza está inundada de endorfinas y le cuesta hacer frases largas.
- Tengo unos documentos de Tsunade que entregarte. Me habían dicho que estabas en el despacho de Kankuro pero he llamado y no ha respondido nadie. - Los ojos se posan unos segundos en los botones de la blusa mal abrochados y lanza una media sonrisa. - Supongo que estabais ocupados.
Claro que lo detecta, el maldito genio este. La médico pasa por todos los tonos de rojo antes de responder "vamos mejor a mi oficina" y Shikamaru decide tentar su suerte cuando le dice que "estás un poco despeinada" y Sakura baja la mirada y aprieta el paso. Caminan juntos hacia la salida.
- Era la hora de la comida. - Da por toda explicación. Shikamaru se ríe por lo bajo - Shikamaru, no te rías - le alza un dedo en la cara- y tampoco me digas que es problemático.
Les sorprende la bola de fuego del mediodía al pisar la calle.
- ¿Liarte con el hermano del Kage en su despacho?, ¿a tres puertas de Gaara?, ¿en horario de trabajo? Es definitivamente problemático.
Una de las razones por las que Sakura siempre se ha llevado bien con Shikamaru es porque es directo y piensan parecido. En ese instante le odia un poco por eso mismo. Tampoco es quién para hablar de eso.
- ¿Más o menos problemático que acostarse con alguien que te importa y marcharte sin decir nada en mitad de la noche?
Sakura no suele ser cruel, pero se siente indefensa tras ser descubierta. Shikamaru chasquea la lengua y se para de golpe a la altura del museo de marionetas, la fachada dibuja una delgadísima sombra sobre la arena y se esconden en ella. El Nara suspira y mira el cielo buscando nubes. Ella le observa atenta y agradece una suave brisa. Intenta no pensar en el leve escozor que empieza a nacer entre las piernas.
- ¿Estaba muy enfadada?
- ¿Tú qué crees?
Reemprenden la marcha y el edificio del hospital se ve al final de la calle. La respuesta de Shikamaru es indudablemente lacónica.
- La verdad es que no fue mi mejor momento.
Sakura tiene la delicadeza de no decir que eso es el eufemismo del año. Le conoce lo suficiente como para saber que él mismo se estará castigando cada minuto desde aquel día y que si ha venido a Suna es porque tiene algún tipo de plan en marcha. Caminan huyendo del calor hasta que llegan a la puerta de cristal del hospital y un par de enfermeras saludan alegremente (buenas tardes, Haruno-sama). Afortunadamente, no se fijan en la blusa, que sigue mal abrochada.
- ¿Y? ¿Vas a hacer algo para arreglarlo? - las puertas se cierran tras ellos - No quiero meterme donde no me llaman, pero Temari no es el tipo de mujer que simplemente te perdone y lo deje pasar.
Cruzan el vestíbulo con pasos rápidos y llegan al ascensor. Sakura marca el piso donde se encuentra su despacho y Shikamaru se apoya en el espejo con la cabeza hacia atrás mientras la observa. Tiene las mejillas sonrosadas y definitivamente huele a que acaba de terminar una sesión especialmente apasionada de sexo, pero Shikamaru nunca ha sido de juzgar y aún le cuesta hacerse a la idea de que Kankuro y Sakura estén juntos. Sacude la cabeza, intentando no pensar en eso. Se supone que tiene que concentrarse en que salga bien el plan que tiene perfectamente medido para esta tarde (el dónde ir, el qué hacer, el cómo decirle a Temari que la quiere, que se acabó lo de flirtear, que desea tener algo serio y duradero con ella, a pesar de los kilómetros y sus responsabilidades). Le entran sudores fríos y Sakura le lanza una mirada curiosa según salen al pasillo.
- Esta noche… - la voz de Shikamaru suena suave - si todo sale bien, Temari y yo estaremos juntos. Como una pareja oficial.
Sakura no tiene duda, entonces, de que sea lo que sea lo que tenga planeado esa cabeza tan bien engrasada de su amigo, saldrá bien. Una relación a distancia será problemática, pero más lo será seguir fingiendo que no quieren estar juntos. Con esto en mente le dedica una sonrisa honesta mientras gira la llave de la cerradura de su despacho. Sobre su cabeza brilla el metal plateado con el S. Haruno - Directora en letras negras.
- Me alegro. Me alegro mucho.
La habitación está en la penumbra, protegida del calor por las persionas que dibujan lunares sobre el suelo de mármol. Shikamaru sube una de ellas para darle luz a Sakura, que se sienta en la silla giratoria y desenrolla los mensajes. Aprovecha para mirar por la ventana y darle intimidad en la lectura. Sigue sin haber una sola nube, pero el paisaje de Suna siempre le ha resultado tranquilizante. Sencillo, amplio, sin complicaciones inesperadas.
Le gustaría tener algún día algo así con Temari. Algo relajado, rutinario y doméstico. Encontrarse después de una misión, pasear después de un día de trabajo, comer juntos y darse besos y no tener que estar esperando a que se vayan el resto de emisarios y diplomáticos para poder rozar una mano contra su rodilla. Qué demonios, le da un poco de envidia no tener, también, la opción de enrollarse en un despacho de vez en cuando y poder volver al trabajo como si no hubiera pasado nada.
Observa la nuca de Sakura, que sigue tarareando alegremente mientras estudia con cuidado la escritura recta de Tsunade. Parece realmente feliz.
Quizás…
- Sakura, ¿crees que podrías dejarnos la oficina esta tarde?
- ¡SHIKAMARU!
- Era una simple pregunta.
Código ANBU
Para el visitante inexperto, el cuartel ANBU de Konoha se ve como un pasillo eterno que se riza sobre sí mismo como un caracol. A los lados hay un total de 32 puertas sin nombre que dan a vestuarios, salas de interrogatorios, espacios comunes, despachos, y gimnasios. A veces, cuando pasas por ahí, se oyen gritos de dolor mezclados con el parloteo alegre de la cantina, el bufido de esfuerzo de los que levantan pesas en la sala de máquinas con el llanto callado tras haber perdido a otro compañero cuyo nombre no recibirá reconocimiento alguno.
Son las sombras del Hokage, el silencio sobre el que se cimienta la paz, la élite muda. Su misión es no ser notados, no tener nombre y saber que todo lo que hagan será olvidado, clasificado y oculto. Por eso sus nombres se borran bajo la máscara de porcelana, su voluntad es lo que está en su tatuaje y sus acciones se tapan con complicados genjutsus para que nadie sospeche de la naturaleza oscura de lo que hacen.
Bajo la luz ambarina de uno de los despachos, Sasuke escribe el reporte de misión y hace lo que tiene que hacer, que es aplicar el complejo sistema de códigos que te hacen memorizar en los primeros meses en que te asignan a la plantilla de los servicios secretos. Una tarea ingrata con la que aprendías que 25.4.3c significaba, por ejemplo, "defunción de un compañero por ataque sorpresa" y 8.1. es que todo el equipo se había visto obligado a sacrificarse para no poner en riesgo a Konoha.
Cuando se unió a ANBU, tenía 18 años y su hermano se había negado rotundamente a que entrara, y Kakashi se había opuesto a su recomendación, pero a él le había parecido que su trabajo era sensual y glamuroso y hermoso de una manera oscura y atractiva. Pero no hay nada de romántico en lo que ha visto en los últimos días con su escuadrón. El oprobio de sus acciones. La ciega violencia en la que participaron. El error. La conciencia rota como un cristal astillado.
Escribe: "La actividad del Equipo Xi dejó en esta ocasión un 6.45.2."
(6 es para daños colaterales. 45 significa víctimas morales. El epígrafe .2 es que usan para niños. )
Sujeta con fuerza el bolígrafo e intenta olvidar la imagen serigrafiada en su cabeza.
Eran 5. No debían de tener más de 8 años y chillaron en la oscuridad cuando los ANBU arrasaban su aldea, las llamas devorando el salón donde habían crecido, el jardín de donde jugaban. La información que habían recibido es que ahí, escondidos en algún lugar, había un grupo de mercenarios que se dedicaban a la trata de blancas.
(Fue la respuesta a un 28.9, redacta)
Los gritos, los chillidos, una madre buscando desesperada en la oscuridad. Su chidori haciendo que se callara por órdenes directas de su taichou. La heladora sensación de que han sido engañados.
Sasuke nota las náuseas y para de escribir. Le tiembla la mano.
Cuando se fue el humo y las cenizas se calmaron, no encontraron ni rastro de los criminales. Encontraron, sin embargo, una muñeca ardiendo. Los restos de una cuna. Los cuentos infantiles apilados en una esquina, la historia de la hormiga y la cigarra.
(La actuación del escuadrón se hizo de acuerdo con el protocolo y se inspeccionó la zona una vez realizada la incursión. Véanse Pruebas 17 y siguientes).
Empezó a llover en algún momento, pero no abandonaron su posición hasta que el líder del escuadrón ordenó aplicar un genjutsu y disponer de cualquier resto que pudiera vincularle con la matanza. No había pistas del grupo que estaban buscando. (Y sin embargo había al menos 30 muertos inocentes. Los restos de los niños, abrazados detrás de una piedra, la fuente en el centro de la aldea reducida a escombros, las ruinas de unas vidas incautadas injustamente, ahora todo bajo la ilusión de una zona especialmente espesa del bosque. Código 16.1)
Siguieron las órdenes y volvieron a casa.
Llovió bajo los árboles densos de Konoha y cuando llegaron al cuartel nadie abrió la boca mientras se cambiaban de ropa y se desnudaban y se iban cada uno a lidiar sus propias batallas (a emborracharse, a drogarse, a acostarse entre ellos, a quitarse el asco y la pena y la culpa de su piel y su alma).
Sasuke se quedó a terminar el informe.
Fuera, seguía lloviendo.
Quizá Itachi y Kakashi siempre tuvieron razón y no tendría que haberse metido a ANBU. Quizá no valía para ello.
Hay días en que simplemente no puede fingir que es un Sasuke que no es.
Demasiado tiempo, piensa, expuesto a la luz de Naruto han terminado por hacerle demasiado puro.
Se pasa la mano por el pelo oscuro. Le gustaría aparecer por la casa de una de sus compañeras de ANBU y sumergirse en el ritmo suave entre sus piernas hasta dejar de pensar y dejar de sentir, y utilizar los músculos y los tendones para algo que no fuera matar. Pero ya no tiene esa opción y tampoco tiene a nadie con quien hablar todos estos asuntos. Le gustaría tener a alguien con quien hablar de asuntos clasificados, alguien que pudiera entender sus conflictos internos, alguien que le perdonase todo lo que él no podía perdonarse.
Alguien como Sakura.
Sakura, que tras años siendo médico de ANBU conocía códigos y secretos y tenía autorización para leer los informes. Sakura y su chakra suave cuando aparecía por su casa no importaba la hora y ella le curaba sin rechistar y cuando el dolor no era sólo físico le hacía un té de jengibre y se sentaba a su lado, y ponía su mano sobre su pierna, haciendo círculos sobre la rodilla con el pulgar. Sin decir nada más.
"No es tu culpa. Haces tu trabajo, Sasuke-kun", "es bueno que sientas. Eso te hace humano.", "nadie te obliga. Déjalo si quieres. Todos sabemos lo bueno que eres. No tienes que demostrarnos nada."
Pero son palabras que suenan lejos, perdidas en el tiempo y la distancia, ocultas en el pinchazo del corazón. Sasuke termina de escribir el informe y lo envía, comido por la culpa, perdido en la ausencia de la chica a la que amó.
Cada día un poco más desdibujada en su memoria.
Pies fríos
Sakura suele tener alguna parte del cuerpo fría. Las manos, a veces. El culo, también. Casi siempre los pies. Kankuro lo descubre la segunda o tercera noche que duermen juntos, cuando le despierta la sensación de tener un algo congelado rozando su pierna y da un respingo. (¿Cómo es posible? le pregunta un día mientras le besa las manos ¿que tengas frío con este calor? Sakura se encoge de hombros con una risa dulce porque "siempre ha sido así" y a Kankuro no le queda más remedio que hacerse a la idea de que se ha enamorado de un témpano de hielo). Así que cuando ya ha pasado un mes de acurrucarse a su lado casi todas las noches, Kankuro ya sabe que el ataque de las extremidades de hielo ocurre sobre las 6 de la mañana, cuando el sol empieza a colarse por la ventana y el cuerpo de Sakura se va desperezando poco a poco. Se gira y cambia de postura, agarra la almohada y le da la espalda y es entonces cuando una de sus piernas heladas se enreda con las suyas. Ahora, a los dos meses ya, cuando Kankuro tiene gel y champú en la ducha de Sakura, y su cerveza favorita siempre le espera en la nevera, no le hace falta tener despertador alguno. Su cuerpo se adelanta al contacto estremecedor y abre los ojos de ipso facto. Y como las 6 es 20 minutos antes de lo que se suele levantar para ir a entrenar, le gusta usar ese rato para juntarse a la espalda de Sakura, poner sus omóplatos contra el pecho y dormitar mientras aspira el aroma de su pelo. Huele a algo afrutado y cítrico.
Son los mejores minutos del día.
Pero en este tiempo, Kankuro también ha descubierto que Sakura es una mujer de mañanas. No del tipo energético, que se levanta de un salto y empieza hacer cosas, sino del tipo serio, determinado y con propósito, dispuesto a tachar las tareas de la agenda cuanto antes y a usar el tiempo que le ofrece el día con la máxima eficiencia. Así que no es raro que a veces se despierte solo en la cama, oyendo el sonido de la ducha o el tintineo de los platos y las cazuelas en la cocina, y se levante un poco frustrado porque no está a su lado.
Es un hombre que se acostumbra rápido a las cosas buenas.
Parpadea hasta que la luz se ajusta a los ojos y palpa el lado de la cama de Sakura para encontrarlo vacío y bueno, frunce el ceño, porque es sábado y Sakura debería estar descansando porque esta semana ha tenido dos días de casi quedarse sin chakra tras varias cirugías y ella le había prometido que el fin de semana se lo tomaría con calma. Y según el reloj de la mesita de noche, son las 5:56, lo que no entra en la concepción de "calma" de ningún ser humano. ¿Pero está loca?
Se levanta y la encuentra inclinada sobre la mesa de café del salón, sentada en el suelo y escribiendo algo tan concentrada que nota que la está mirando desde el pasillo hasta que habla.
- ¿Sakura? ¿Estás bien? ¿No quieres volver a dormir? Es temprano.
Sakura se vuelve hacia él y Kankuro cree que no se acostumbrará en la vida a que la personificación sonriente de la primavera le de los buenos días. (Hola bello durmiente, ven aquí que tengo que contarte algo) y Dios, como quiere a esta mujer. No puede negarle nada si le sonríe así.
(Si hubiera tenido la existencia de Sakura Haruno en su vida, habría abrazado la monogamia hace tiempo).
Y quizá es porque está tan tierna ahí escribiendo como una niña pequeña con el pelo revuelto, o porque no puede dejar de pensar en lo bien que le queda su camiseta negra apenas cubriendo la ropa interior o porque no encuentra ningún motivo para no besarla en ese momento, pero la lleva hasta el sofá y la sienta encima de las rodillas. Sakura ronronea entre sus brazos y él deposita un beso suave en la sien.
- Si estabas escribiendo tu biografía, tendrás que poner que soy el hombre más guapo que has besado.
Sakura canturrea cuando responde y el pelo rosa le hace cosquillas en el cuello. Tiene, en esta ocasión, las manos frías.
- Una biografía no puede contener datos ficcionales, Kan-ku-ro, y tampoco exageraciones. Pero para tu tranquilidad - le dice con otro beso en la barba incipiente - estaba escribiendo a Naruto.
- ¿A Naruto? - el nombre se funde con un bostezo - ¿A las 6 de la mañana? ¿No tenías otro momento?
- No podía esperar. Hace un rato llegó uno de sus sapos. - Kankuro la mira con un ¿y? pintado en los labios - Ha aprobado los exámenes jounin y… - se separa un poco para ver su reacción al darle la noticia - ¡se casa!
Acabáramos.
- ¿En serio? ¿Naruto? ¿Naruto Uzumaki se casa?
Sakura asiente fervorosamente. "La próxima primavera" le dice y los ojos verdes brillan en mil tonos diferentes la luz inclinada que entra por la ventana.
- ¿Y quién es la afortunada?
- ¡Hinata! - Kankuro no la conoce, así que aclara. - Hinata Hyuga. Es una kunoichi de nuestra generación. También es mi amiga.
- Hyuga. - pronuncia, el nombre le suena. Rebusca en su memoria y Sakura se recoloca en su regazo y el olor cítrico del pelo se junta con el suyo. Tendrá que darse una ducha pronto. - ¿De esos Hyuga?
- Impresionante, ¿verdad? Y no sólo eso, sino que hasta hace nada era la heredera. - La sorpresa se agranda en los ojos marrones. Vaya con Naruto. - Pero lleva toda la vida enamorada de él. Y él está loco por ella. Llevan unos tres años juntos y son absolutamente adorables.
A decir verdad, Kankuro sabe lo justo de Naruto: que salvó a su hermano de sí mismo, que es cabezota, que tiene el extraño don de hacer cambiar a la gente para mejor, que es impulsivo y mal estratega, que se le puede oír gritando desde tres o cuatro kilómetros y que para Sakura es absoluta, indudablemente fundamental en su vida y que cuando habla de él hace una cosa muy curiosa con la nariz, la arruga lado como si alguien le hiciera cosquillas y estuviera aguantándose una carcajada .
Aún sentada encima de él, Sakura se ve pequeña y parlotea emocionada un poco más, de lo preciosa que va a ser la boda y del vestido que llevará y de si Hinata irá tradicional o moderna, " ¿la comida?quién sabe, espero que no sirvan ramen", y de que Ino se morirá de celos porque ella siempre quería ser el centro de atención, y habla y habla hasta que se vuelve a Kankuro y:
- ¿Por qué sonríes así?
Lleva un rato contemplándola embobado. Se lame los labios y la mira con dulzura.
- Porque estás realmente feliz por él, ¿no?
La mirada de Sakura se aterciopela y le responde con timidez.
- Naruto es un hermano para mí. Se lo merece todo.
Kankuro siente que es un privilegio, un verdadero privilegio poder estar cerca de Sakura cuando es así, un caudal de amor puro cuya fuerza te arrastra en corrientes cálidas. Se pregunta a veces si su padre sintió eso en algún momento, al ver a su madre, si es lo que sienten otros hombres cuando ven delante a la mujer de su vida. Podría quererla más, pero lo ve difícil. Posa sus labios sobre el rombo morado de la frente y se levanta.
- Voy a hacer el desayuno. Termina esa carta mientras tanto.
Un rato después, Sakura anuncia ¡Terminé! ¡Voy a ayudarte! y corre a la cocina. En la mesa de café deja varios borradores y un sapo desaparece llevando con él una carta limpia:
Naruto,
¿te acuerdas cuando hace unos años te dije que ninguna chica querría casarte contigo si seguías haciendo tanto el idiota? Bueno, claramente estaba equivocada. ¡Estoy tan contenta por ti y por Hinata! Mándale un abrazo gigantesco de mi parte y cuídala.
Por cierto, Naruto, te pido que seas paciente con los preparativos de la boda. Hinata no deja de ser una Hyuga y hay muchos protocolos y viejos rituales que son importantes para los clanes y que hay que seguir al dedillo. ¿Podrás hacerlo por ella?
Y también tendrás que tener más cuidado en las misiones ahora que estás prometido y ya eres todo un jounin, ¡enhorabuena por eso también! ¿Has visto cómo al final merecía la pena aguantar todas las clases con Kakashi y Sasuke? Ahora ya podrás dirigir tu propio equipo y además tener genins a tu cargo. No sé si esto es a lo mejor un poco pronto… ¿Ha dicho algo Tsunade al respecto? ¡Naruto-sensei suena genial! Siempre se te han dado bien los niños. Al menos mejor que a Sasuke y que a Kakashi. Aunque, honestamente, esos dos son un caso aparte.
En cuanto a lo que preguntas, por supuesto que iré. ¿Cómo no iba a ir? ¡Es tu boda! Solo necesito que me digas la fecha exacta con la máxima antelación posible para poder organizarme. Me gustaría pasar un par de semanas en Konoha, así que tendré que cogerme vacaciones. Como sé que también querías invitar a Gaara y sus hermanos, te sugiero que lo hagas también con tiempo. Suelen tener las agendas bastante apretadas.
Yo estoy bien en Suna, gracias por preguntar. Han pasado algunas cosas que me gustaría comentarte cuando nos veamos en persona. ¡No te preocupes! No es nada grave. Son buenas noticias. Muy buenas, de hecho, pero son del tipo que se deban contar por carta.
Para terminar te pido una vez más que por favor, eches un vistazo a mi padre. Recuérdale de mi parte que coma verdura, que haga ejercicio y salga a la calle. ¿Te importa?
Tengo muchas ganas de verte, Naruto. Abrígate bien ahora que llega el frío a Konoha.
Nos vemos en primavera.
Con cariño,
Sakura.
Trabajo de detective
Itachi,
antes que nada, gracias por el colgante. ¡Es precioso! No tenías que molestarte en enviármelo, sé que cuando llegues sacaremos un rato para celebrar mi cumpleaños. Tampoco tienes que preocuparte tanto por mí. Los síntomas han remitido y la Hokage dice que pronto volveré a estar disponible para hacer misiones y patrullar con la policía.
Pero, ¿tú qué tal estás? Me dejaste preocupada la última vez que nos vimos. Tienes que dormir más, Itachi, y descansar o te terminará pasando factura de nuevo y no tiene sentido que te pongas en riesgo. Sé que la situación con tu hermano te trae de cabeza, pero deberías relajarte. Ya sé que Shisui y yo siempre insistimos en lo mismo, pero hace tiempo que las decisiones de Sasuke dejaron de ser tu responsabilidad.
Digo eso, pero también digo que tenías algo de razón en tus sospechas. Como me habías pedido, he aprovechado mi convalecencia para indagar un poco más en la vida de tu futura cuñada (ya sé que no te gusta que la llame así, ¡pero me parece muy gracioso imaginarte frunciendo el ceño!). Lo cierto es que la chica, en sí, no tiene demasiado que ocultar. Creo que puedes estar tranquilo por esa parte.
De su madre tampoco hay mucho que decir. Una mujer con mala salud, y una economía un poco maltrecha después de que muriera su marido en una misión hace unos 10 años. Entre Akira y sus kimonos y Yahiko en la policía sacan adelante la familia. Shisui ha estado, por su parte, investigando a Yahiko. Parece un buen policía, popular entre los Uchiha y también entre la población general. Yo misma he trabajado con él en algunos casos y ha sido siempre muy profesional. Lo único llamativo en su historial es un altercado que tuvo hace un par de años con un genin, que al parecer estaba acosando a Akira, o eso pone en los archivos oficiales y aquí es donde la cosa se pone interesante.
Por mi parte, pude hablar con Hanabi Hyuga al respecto. Ella y Akira fueron compañeras en la academia y estuvieron en varias misiones juntas. Me contó que le extrañó que Akira se hubiera comprometido con Sasuke, porque ella siempre había estado enamorada de uno de sus compañeros de equipo, Keito Nakamura. Algo así. Empezaron a salir juntos cuando tenían 16 años y un día, de la noche a la mañana, Akira le dejó y se encerró en el distrito Uchiha. Hubo rumores de que intentó entrar en el distrito por la noche para hablar con ella hasta que alguien le paró y… ¿adivina quién estaba de guardia ese día? Exacto: Yahiko.
Hasta aquí una historia más o menos normal, excepto por el hecho de que el chico simplemente desapareció en un momento dado y no hemos podido saber nada más de él. Extraño, ¿no crees?
Igualmente, no es nada alarmante. Como te decía, tienes que dejar de ser tan sobreprotector con tu hermano. Ya es mayorcito como para que andes vigilándole.
Por lo demás, espero verte pronto, Itachi. Te echo mucho de menos. El invierno es triste y largo en Konoha y tengo muchas ganas de abrazarte.
Sé que siempre insisto, pero ten cuidado.
Te quiere,
Izumi.
Konoha Times
Sakura siempre tuvo más en común con Kazashi que con Mebuki. Quizá porque su madre era mucho más estricta o quizá porque su padre no podía ocultar la adoración que tenía por su hija, desde que era pequeña prefería pasar el tiempo libre en la oficina con él, entre los libros de cuentas, coloreando cuadernos, mientras su madre maneja la tienda y atendía a los clientes en la parte delantera, gestionando pedidos. Y si de Mebuki sacó la inteligencia, fue Kazashi quien le transmitió su pasión por la lectura. Le traía siempre libros y cuentos de sus viajes, y cuando tuvo 5 años le llevó a hacerse un carnet de la biblioteca y después la invitó a dango. Al pasar el tiempo, su padre añadió a sus rutinas la de leer el periódico y hacer el crucigrama de la sección de pasatiempos. Cada domingo, en el espacio perezoso que iba del desayuno a la comida, Sakura se sentaba con su progenitor e iba aprendiendo nuevas palabras a medida que conocía sobre economía y política y críticas de cine y entrevistas a personas relevantes. Y aunque la llegada del equipo 7 irrumpió este ritual, Sakura y Kazashi siguieron con ello siempre que podían, y así continuaron haciéndolo incluso en los momentos más oscuros de la familia.
Al mudarse a Suna, Sakura renunció a muchas cosas, pero se negó a cancelar su suscripción a la edición de fin de semana del Konoha Times. Le llegaba con puntualidad cada domingo a través de un halcón urgente.
Le gustaba empezar a leerlo por el final. Iba directamente a hacer el crucigrama (vertical, con 9 letras, muñeco que se mueve por medio de una cruceta de la cual cuelgan unos hilos que van atados a su cuerpo o bien metiendo la mano por debajo del vestido: marioneta) y luego iba hacia la mitad, más o menos donde caían las noticias locales. "Los cambios en el sistema de recogida de basuras enfadan a los vecinos" ,"Claves para entender el enfrentamiento entre la Hokage y el Consejo", "El distrito civil renace con la apertura de nuevos locales de comida para llevar" y despuésinternacional (La nueva reunión de Kages), economía (Problemas de abastecimiento de metales pesados por la guerra en Lluvia), deportes (Konoha Riders: ganadores morales tras un arbitraje cuestionable), sociedad (Qué hacer este invierno en el País de Fuego: agenda de espectáculos).
El domingo, además, seguía siendo el día perfecto para leerlo. Kankuro iba a entrenar con sus hermanos y Sakura aprovechaba la soledad para disfrutar de una mañana entera de tetera llena, mascarilla en el pelo, crema en la cara y depilarse el cuerpo, porque las actividades nocturnas de entre semana con su novio no le dejaban tiempo de hacerlo en otro momento. Y cuando terminaba de esto, se arrebujaba en la bata, y se tiraba en el sofá.
La edición que le ha llegado esta mañana es especial.
En diciembre, las noticias habituales eran reemplazados por amplios reportajes que pretendían recabar todo lo que había ocurrido en el año y poner las piedras para el siguiente. Así, teníamos 15 genin a los que hay que seguir la pista, Copy Ninja vs. Itachi Uchiha, ¿quién ganaría?, 10 noticias que tienes que conocer antes de que termine el mes. El de hoy, por ejemplo, es un especial: ¿Quién es quién? Los eventos clave de la vida social en Konoha para el año que viene y lo ilustraba, ocupando media página, la foto sonriente de Naruto y Hinata abrazados. Una sortija enorme brillaba en la mano blanca de la Hyuga.
Bien hecho, Naruto.
La parte del artículo dedicado a ellos era, según iba leyendo Sakura, absolutamente encantadora. Ni una mentira. Lo trataba todo: desde cuándo se conocían, cuánto había durado el noviazgo, qué posición ocupaban en la aldea y un guiño de la redacción que sabía que a Naruto le habría hecho inmensamente feliz "Naruto Uzumaki, hijo del tristemente desaparecido Cuarto, se postula como uno de los nombres para llevar el sombrero de Hokage en los próximos años tras haberse convertido en un héroe querido y admirado por la población, ya no sólo en Konoha, sino en las 5 naciones".
Y luego el artículo seguía (hablaba del equipo 7, de su entrenamiento con Jiraya y del papel de Hinata como profesora en la academia, su buena mano con los más pequeños) y seguía y seguía por un par de páginas más y Sakura lo iba leyendo con una sonrisa, absolutamente entusiasmada por el destino feliz de sus amigos, cuando de pronto, ocupando el faldón de la página vio una foto con un rostro conocido.
Sasuke.
Guapo, serio, ligeramente molesto por su expresión, llevaba una sobria y elegante yukata oscura y el pelo tan desordenado como siempre.
Su mirada traspasaba el papel.
Y a su lado, pegada a su cuerpo, una chica morena, y guapa y sonriente, el pelo largo y lacio cayendo delicadamente sobre los hombros con esa elegancia innata de los Uchiha que los separaba de los dos demás.
El pie de foto rezaba: La joven pareja anunció su noviazgo el pasado julio.
Sakura lee el texto rápidamente, el corazón acelerado.
Se titula "El futuro de los Uchiha".
Tras el anuncio de la boda entre la Hyuuga y el Uzumaki, queda por conocer la fecha de la de su gran amigo, Sasuke Uchiha (21) con la diseñadora y modista Akira Uchiha (19). El compromiso fue anunciado el pasado julio coincidiendo con la fiesta del cumpleaños del ninja, tal y como publicamos en exclusiva en nuestra edición de verano de Corazón de Kunoichi. Fuentes cercanas a la familia principal, revelan que la joven pareja está esperando a que la novia cumpla 20 años, lo que retrasaría la boda hasta dentro de año y medio. Ante las preguntas que genera un periodo de cortejo inusualmente largo en la tradición Uchiha, voces del entorno de los novios señalan que uno de los motivos que puede haber detrás es evitar la fecha se solape con la boda de su hermano mayor, Itachi Uchiha (26) y su novia Izumi (25) cuya relación, si bien no formalizada, viene desde su adolescencia. Esta información, no obstante, no ha podido ser confirmada por este medio, y el heredero no ha hecho ningún tipo de cambio en el estatus de su relación de cara a los ancianos del clan. Sea como sea, parece que los próximos meses estarán llenos de eventos felices para los que algún día fueron parte del afamado equipo 7. Para más información sobre los clanes y cuál es el papel que han desempeñado este año en la política Konoha, no te pierdas el especial de la semana que viene. "El silencio de los patriarcas: ¿son realmente esenciales para Konoha?"
Cierra el periódico.
Perdona.
¿QUÉ?
Respira. Profundamente.
No sabe cuánto tiempo llevaba conteniendo el aire pero al volver a entrar en sus pulmones siente que se marea.
Sasuke.
Sasuke se casa.
Con alguien que claramente no es ella y no se le parece ni remotamente.
Pero qué…
¿Y nadie, en todo Konoha, había pensado que es una información que podría interesarle?
Ino y sus largas cartas hablando de gente que no conoce. Naruto y sus sapos yendo de un lado a otro constantemente. Shikamaru, sentado frente a ella en una cena junto a Temari, hace unas semanas. El propio Sasuke. Un mensaje, escueto, no pedía más. "Hey, Sakura, ¿qué tal? Solo quería decirte que me voy a casar".
Desde julio, piensa. Ha pasado casi medio año.
En serio, ¿nadie?
No sabe qué le duele más de todo.
Se levanta de golpe del sofá y se viste rápidamente. El aire furioso de Suna la recibe en la cara. Se dirige al campo de entrenamiento. Necesita destrozar cosas.
¿Y después?
Después quiere besar a Kankuro hasta que su cuerpo olvide que una vez echó de menos Konoha.
Fin de año
- Sakura, tienes que estarte quieta o no habrá manera de que termine a tiempo.
- Me estás haciendo cosquillas, Kankuro. ¿Estás seguro de que lo estás haciendo bien?
- ¿Quién ha pedido mi ayuda?
Se levanta y se separa de ella un paso. Pincel en una mano y bote en la otra. Se aparta un poco para no hacerse sombra y evalúa su trabajo. Va bien.
- Uno hecho. Falta el otro.
- Agh. Quién me mandaría. ¡Si nunca me maquillo!
- Porque estás nerviosa para esta noche por algún motivo que desconozco.
- Porque es fin de año. Y quiero estar guapa. Y es la primera vez que tus amigos me invitan a una de sus famosas fiestas.
- Pero ya les conoces. Y ellos a ti. Os caéis bien. – acerca el pincel a sus pestañas - Cierra el párpado o te clavaré esto en la pupila.
- Ya sé que ya les conozco pero no es lo mismo. Además, quiero impresionarlos. Estoy harta de la broma de siempre.
- ¿Qué broma?
- La de si jugamos a los médicos.
Kankuro se ríe de lado y Sakura resopla. ¡Hombres! Qué paciencia.
- De esas vas a tener que aguantar unas cuantas esta noche y me temo que bastantes noches más.
Por la ventana del salón, se oyen petardos y fuegos artificiales.
- Espero que tengan cuidado con la pirotecnia. No tengo ganas de ir al hospital en mitad de la noche porque algún idiota se ha quemado. - suspira - ¿Puedo abrir el ojo ya?
Vuelve a separarse y coge un poco de papel higiénico para limpiar la ojera. Perfecto.
- Ya puedes. Mírate en el espejo a ver qué te parece. Yo creo que está bastante bien. Desde luego mucho mejor que el desastre que te habías hecho antes.
Sakura corre al espejo y deja a Kankuro sentado en el borde de la bañera, cerrándo el bote de kohl negro y guardando los pinceles.
- ¡Está increíble! - sonríe entusiasmada mientras se aplica la máscara de pestaña rápidamente. Cuando termina se vuelve hacia él, ahora con el brillo de labios en la mano- ¿Quién me iba a decir que mi novio iba a ser también maquillador profesional?
- Me atrevo a decir que cualquiera que hubiera visto a dicho novio pintándose la cara cada día desde que es genin.
- Soy una chica afortunada, pues.
Salen del baño con pasos rápidos y Kankuro ya tiene en la mano las botellas de vino que van a llevar. Sakura se pone un abrigo fino.
- Una chica afortunada que va a llegar muy tarde. ¿Vamos?
Los ojos verdes contemplan al shinobi, guapísimo con un traje oscuro y camisa blanca y sale su parte depredadora en forma de sonrisa seductora. Kankuro traga saliva.
- Ya que vamos a llegar tarde igualmente… ¿Y si jugamos a los famosos médicos?
Es un segundo de microtentación, pero se le pasa.
- Ni en broma. No me he pasado 20 minutos haciéndote un eyeliner para que lo termines restregando contra las sábanas. Tendrás que esperar a curar a los enfermos el próximo año, Dra. Haruno.
Cruzan la puerta con la risa de Sakura de coro y unas horas después, se besan con las campanadas que marcan un año nuevo.
Sobre lo patético
El problema con el que se encontró Sai el día en que le asignaron analizar al equipo 7 para que Raíz pudiera copiar su método e imitar extraordinario ratio de misiones exitosas fue, como era de esperar, que no era capaz de definir las relaciones entre los diferentes miembros. Era extremadamente complicado para él escribir los detallados informes semanales que tenía que enviar a su capitán: explicar la manera exuberante y desproporcionada de querer de Uzumaki era sencillo en comparación con intentar definir qué demonios pasaba entre Haruno y Uchiha. Eso sí que era una pesadilla.
Acababa de empezar a entrenar con el antiguo equipo 7 como apoyo temporal porque Naruto estaba pasando un par de meses con Jiraiya cuando se lo preguntó a Kakashi, porque no entendía nada.
- Kakashi-san. Cuando me uní al equipo no se me informó de que entre los miembros del mismo había una relación sentimental. ¿Por qué?
La respuesta obvia, por supuesto, era "porque no hay ninguna" pero Kakashi siempre ha defendido que hay que ver por debajo de lo evidente así que entrecerró los ojos levemente y analizó el rostro pálido de su subordinado, intentando averiguar qué quiere decir realmente. Al rato y con un suspiro bajo la máscara, se volvió hacia el campo de entrenamiento. Yamato controlaba la situación mientras Sakura y Sasuke practicaban taijutsu.
- Sai, supongo que te refieres a esos dos, ¿no?
Sai asintió, mirando de reojo cómo Sasuke derrotaba finalmente a Sakura y quedaban los dos el uno sobre el otro. Pecho moviéndose agitado y rostros sospechosamente juntos. Se sostuvieron la mirada muchos más segundos de los que correspondía y cuando Yamato se acercó con un trote suave para ver si estaban heridos, se separaron, de pronto conscientes de lo que ocurría en su entorno.
A eso se refería exactamente. Kakashi le pone una mano en el hombro para explicarle la situación de una manera sencilla:
- Primera norma del equipo 7, Sai: nunca, jamás, bajo ningún concepto, mencionamos la tensión sexual entre Sasuke y Sakura, ¿de acuerdo?
Sai apuntó "tensión sexual no resuelta" en su libreta, pero no le pareció que aquello engloba toda la situación que tenía frente a sus ojos.
Siguió investigando.
- Naruto, ¿es Sasuke alérgico a los dulces?
Naruto levantó la mirada del bote de ramen.
- No. Que yo sepa. Simplemente no le gustan, a ese bastardo. No le vendrían mal, a ver si se le mejora el carácter, pero no, solo es alérgico a los melocotones creo. ¿Por qué?
- Mmmm… El otro día Fea y él iban caminando juntos cuando Fea sacó una piruleta y se la metió en su boca. A Sasuke le provocó una reacción cutánea muy extraña, se puso rojo rápidamente y tuvo que excusarse al baño. Quizá fue diarrea, no pude comprobarlo en ese momento. - come unos fideos rápidamente y le dedica una de sus sonrisas sin sentimiento - ¿Seguro que no es una alergia? Los síntomas parecen encajar, de acuerdo con mi libro.
Naruto se queda a medio camino de comer unos fideos y le mira, atónito. Incluso Teuchi, el discreto dueño de Ichiraku's, está a punto de estallar en carcajadas. Cualquier persona que no fuera la propia Sakura, absolutamente en las nubes en lo que se refería a las reacciones que provocaba en Sasuke, podría haber interpretado qué había ocurrido exactamente.
- Es… complicado de explicar, Sai. Mejor no preguntar.
Sai apuntó: complicado, pero era demasiado vago.
Un día afortunado, tras volver de una misión, cree que ha dado con la clave cuando Sakura entra echa una furia en la habitación del hospital donde se encuentra Sasuke recuperándose:
- ¿¡Eres idiota o qué!? ¡Podrías haberte matado!
- Tch. Estoy bien, Sakura.
- ¡No, no lo estás! ¿Has visto que heridas tienes? ¿Y el sharingan, qué? ¿Qué pretendes? ¿Quedarte ciego? ¡Eres tan imbécil como Naruto!
- Sakura, ¿puedes bajar un poco el volumen? Se supone que trabajas aquí y sabes que no se puede gritar.
- Sasuke-kun, ¿me ves cara de tonta? ¡No cambies de tema! Estarás hasta aquí que yo lo diga y como se te ocurra mover un pelo, llamaré a tu madre.
La amenaza parece funcionar cuando Sasuke la mira con el ceño fruncido. y se queda quieto, y callado, pegado a las sábanas de la cama.
El miedo, tomó nota. Quizá era eso. Una relación marcada por el temor a la reacción del otro.
Fue poco días después cuando se dio cuenta de que no había evaluado del todo bien la situación. Los chicos del equipo Kakashi estaban tomando una cerveza en un bar, el suave sol de otoño cayendo sobre la piel, cuando Sakura se sentó en la cafetería del otro lado de la calle a comer un helado en compañía de un shinobi rubio con la bandana de la Niebla. Fue Naruto el primero en verla.
- Eh, ¿quién es ese que está con Sakura-chan? - los ojos azules entrecerrados - No se habrá echado un novio y no nos lo ha dicho, ¿verdad?
3 pares de ojos y el único visible de Hatake se vuelven hacia la mesa.
- Es Shi. De Kumo. Sakura le está guiando estos días. - Kakashi informa desapasionadamente volviendo a su libro.
- ¿Pero no están sentándose muy juntos?
- Idiota, ¿no tienes una novia ahora? Deja a Sakura en paz.
- Sasuke, ¡míralos! El chico está prácticamente encima de ella.
- Hmpf.
- No creo que ocurra nada de naturaleza romántica entre los dos - comenta Sai alegremente - al fin y al cabo Sakura es tremendamente fea.
Nota a su lado un repunte de chakra y se gira para encontrarse cara a cara con el sharingan activado de Sasuke.
- ¿Pero en qué mundo para ti es fea Sakura?
"Ira" apunta una hora después de que hicieran falta tres ninjas de élite para separarlo del Uchiha.
Es sólo cuando ya ha empezado a intercambiar fluidos de manera regular con Ino que encuentra una palabra que abarca toda la relación que tienen los dos ex compañeros de equipo. Lástima que ya ni siquiera pertenezca a Raíz.
- Son patéticos.
Ino agita su melena y se para en mitad de la calle, los ojos puestos en la lejanía. Sai sigue la línea de su mirada y ve a la puerta del hospital a Sasuke vestido con el uniforme de la policía.
- ¿Quiénes?
- Sasuke-kun y la Cerda, quiénes si no. Mírales ahí, él lleva un rato esperando a que se acabe el turno para llevarla a casa.
- ¿Eso es malo? Creía que era un procedimiento común entre personas que se tienen aprecio y confianza. Yo lo hago contigo cada noche.
Ino suspira y posa la vista sobre su… su… bueno, sobre Sai.
- Exacto. Tú lo haces conmigo para estar más tiempo juntos. Sasuke necesita una excusa para acompañar a Sakura como que la semana pasada prácticamente se quedó sin chakra intentando salvar a una niña en una misión. Tuvieron una bronca tremenda al respecto y Sasuke intenta hacer esto para cuidarla.
- ¿Y?
- Que Sakura cree que lo hace porque la considera débil - Deja caer los hombros. - Son unos inútiles emocionales, Sai.
"Patéticos e inútiles emocionales" engloba lo que ha visto estos años, tiene que reconocerlo.
Peter losing Wendy
Hoy es uno de los primeros días del año, hoy es el día más frío en Suna desde hace un siglo y hoy es el día en que todo lo que han construido Kankuro y Sakura estalla en pedazos.
Discuten.
- Te dije que pasaría esto. - Apenas le queda voz para gritar.
- Cálmate. - Suena ronco - Vamos a arreglarlo.
- ¡Arreglarlo!, ¡¿cómo?!
- No lo sé, Sakura, pero gritándonos no.
(En su apartamento, casi las once de la noche, llevan días, horas, intentando encontrar una solución. Sakura se ha cansado de llorar y Kankuro de intentar consolarla.)
- Es fácil decirlo porque no están llamándote a ti puta en una carta oficial.
(Muchos años después Sakura usará todos estos eventos para justificar que sus intuiciones son buenas. Que nunca se equivoca. Pero para entonces la cicatriz tendrá que cerrarse y la sangre tendrá que estar coagulada. Ahora solo gimotea, herida de muerte como un animal por una lanza, desangrándose sobre las luces y las sombras de su casa ).
- Ellos no… no te llaman eso.
Intenta convencerse a sí mismo. Fracasa miserablemente.
- ¿Y cómo coño llamas tú a esto, Kankuro? - los papeles que agita en su cara mueve sus mechones de un lado para otro. Lo ha leído tantas veces que debería saberlo de memoria, pero igualmente lo lee en voz alta. Cada punto, cada coma, está cargado de rabia.- "Así pues, cuestionamos que el puesto que la Doctora Haruno ocupa en la actualidad como directora en en el hospital de Sunagakure, se deba realmente a sus cualificaciones y no tanto a su relación personal con el hermano del Kazekage, Kankuro no Suna, y solicitamos una auditoría urgente de su proceso de selección y una revisión de su labor hasta el momento."
Toda la furia se transforma en un sollozo cuando llega a las últimas palabras. Se siente hundida y humillada y Kankuro da un paso hacia ella porque no puede, es imposible, es devastador verla así, así por su culpa, por el consejo, pero ella se abraza a sí misma y niega.
- No. No te acerques. - el dolor en el pecho y el arrepentimiento trepando por su garganta. Hay una plegaria en sus ojos y Kankuro solo puede apretar los puños dentro de los bolsillos. - Ya has hecho demasiado.
(Aquella noche, en Té, le juró que si pasaba algo pondría a disposición del Consejo su cargo y su dimisión. Por supuesto, no lo han aceptado. Por supuesto, Gaara le ha preguntado qué si estaba loco. Por supuesto, Temari le ha gritado. Por supuesto, Sakura estaba sola ante los lobos y él no podía hacer nada por luchar a su lado.
Estaba furioso con el consejo. Estaba cabreado con sus hermanos. Estaba al borde de odiarse a sí mismo.)
- Lo siento, Sakura. - Le sale la voz temblorosa, y se deja caer sobre la pared tras él. - Lo siento, mucho. Ojalá pudiera hacer algo más. Sabes… sabes que haría lo que fuera por ti sin dudarlo.
Por ti. Por nosotros.
Entre ellos, la mesa del comedor Sakura está cubierta por las pilas de papel de todo lo que ha hecho en ese último año en Suna. Son miles de páginas de casos médicos e informes y Kankuro sabe que el Consejo no encontrará nada para echarla, que es el farol definitivo para romper el gobierno de Gaara, pero el mal para Sakura ya estará hecho.
- ¿Incluso dejar Suna por mí?
(Clava sus ojos en una grieta de la mesa en lugar de en ella. La madera oscura. La mancha redonda de una taza de té, seco, las astillas y los nudos. Una mancha de tinta ha empapado uno de los documentos.)
No responde y no es capaz de hacer frente a la fijeza de su mirada. Cualquier cosa, sí. Cualquier cosa menos eso.
(No puede dejar solo a Gaara. No puede dejar sola Suna. Su lealtad está en sus raíces y en su fuero más interno siempre ha deseado que Sakura formara parte de ellas)
- Sé que para ti significa mucho lo que digan ellos pero vas a pasar esta auditoría perfectamente. No hubo nada raro en tu contratación, fuiste la mejor candidata. - no está diciendo una mentira - y todo tu trabajo en el hospital es impecable. Yo puedo ayudarte a revisarlo, si quieres.
Quiere decirle que todo irá bien. Susurrarlo contra el pelo, besarle la sien dulcemente, acostarse a su lado en la cama hasta que llegue el sueño y mañana sea un nuevo día, brillante e inmaculado, pero Sakura no se deja abrazar, no deja que se acerque, solo puede estar ahí de pie, bajo una luz amarilla, viendo cómo se aparta las lágrimas con el reverso de la mano.
- Eso - la voz de Sakura intenta sonar dura pero solo suena rota como su corazón, desteñido, escurrido y ajado como un jirón de ropa vieja - es una soberana estupidez, Kankuro. Tú, entre todas las personas, no puedes ayudarme a hacerlo. Ni siquiera deberías estar aquí.
(Ni siquiera deberíamos estar juntos. La idea se queda en la mente de la médico, un fantasma que flota en su cabeza)
- Me voy mañana, Sakura, a Kiri. - Las manos en los bolsillos por qué va a hacer con las manos si no puede tocarla - Los exámenes chuunin, ¿te acuerdas? - 3 semanas fuera que no podrían caer en peor momento. - Y me gustaría terminar de discutir esto ahora y no dentro de 20 días.
Busca paz en los ojos verdes, la tranquilidad que siempre tienen, pero están inquietos y el chakra de ambos zumba con insistencia. Solo encuentra ansiedad y rabia.
- ¿Qué quieres decir con terminar de discutirlo? - Sakura le ve, ofendida y estalla otras de sus compuertas - ¿Ya te has cansado de esto? Porque te recuerdo que esto también es tu culpa. Si no querías esto, no haberme follado aquel día.
Dice follado con toda la vulgaridad de que es capaz, marcando las letras, las sílabas y las palatales. Follado y Kankuro se tensa porque supone que incluso él, que lleva evitando los ataques todo el día para no entrar en la lucha, se termina cansando de las provocaciones.
(Se pasa la mano por el pelo y se da cuenta de que las yemas de los dedos están calientes con el chakra, dispuestas a entrar en batalla)
- Eso no sé a qué viene ahora, Sakura. - se muerde la mejilla, levanta la cara. Se sostienen la mirada. Kankuro sabe que no debería responder al comentario. - Creo que los dos estábamos muy de acuerdo en follar aquella noche y todas las que siguieron después estos 4 meses, si no recuerdo mal, así que, ¿de qué coño va todo esto de verdad?
El reloj de la cocina suena en la distancia. Tic-tac. Tic-tac. Tic-tac.
- De que no te das cuenta de nada.
Se lo ha dicho otras veces. A lo largo de todas estas discusiones, sí, pero también en otras ocasiones acompañado de un suspiro cansado. Lo iba dejando caer, pepitas de amargura entre cenas, cafés y conversaciones. "No te das cuenta de nada" y luego cambiaba de tema.
- Por una vez, Sakura, tendrás que explicarme específicamente de qué demonios hablas.
Kankuro prefiere no pensar en qué hora es, en que mañana se tendrá que levantar muy temprano y aguantar horas y horas de camino con los genin hasta Kiri. Sakura le lanza una mirada antes de hablar, buscando las palabras exactas.
- ¿Por qué crees que vivo en este apartamento, Kankuro?
Es una pregunta trampa.
- No sé qué quieres que te responda a esa pregunta, la verdad.
- Cuando me ayudaste a encontrar piso, te sorprendiste de que eligiera este y dijiste que - imita su voz - "te pagamos suficiente para que tengas uno mejor, ¿eh?". ¿Te acuerdas?
- Sí.
- ¿Por qué crees que es?
- ¿Vamos a jugar a las adivinanzas? Empieza a ser tarde. - Las manos en la cara, intenta quitarse el cansancio y las dudas y la pena. - ¿Por las vistas, la cercanía al hospital, el vecindario?
Sakura lanza un gruñido de incredulidad. Le habla como hablaría una madrastra a un niño
de un cuento antes de encerrarlo en la mazmorra.
- Más sencillo que todo eso: es barato. ¿Y sabes por qué me importa que sea barato? Porque cada mes guardo la mitad de mi sueldo para mi padre, por si lo necesita algún día. ¿Y sabes por qué es eso? Porque nosotros no venimos de ningún clan prestigioso, ni somos los hijos ni los hermanos de un Kage, y todo lo que tengo… - Sakura cierra los ojos, y cuando los abre las lágrimas se acumulan en el borde de las pestañas - todo lo que soy es porque lo he trabajado. Yo no podía dormir en clase como Nara, despreocuparme de no ser la mejor estudiante, no podía permitirme faltar un día a un entrenamiento con Tsunade aunque estuviera enferma y no puedo fingir que no me importe lo que diga el Consejo si me llaman puta y me mandan una carta diciendo que ponen en duda mi capacidad y dejar que pase como si nada.
Kankuro tiene la decencia de no decir ni una palabra, pero evita mirarla. En su lugar, los ojos se anclan en las sombras; la que hay en esquina del salón, junto a la librería, la que se dibuja en en el suelo del pasillo, haciendo un triángulo; las de las luces del dormitorio, apagadas.
- A eso me refiero cuando te digo que no te das cuenta de nada. - Pone sus manos en la mesa y deja que el peso de sus hombros caiga sobre las muñecas - Yo no tengo la oportunidad de dar un paso en falso. No tengo un espacio para el fracaso porque no tengo dónde caer ni quién me rescate. Y ahora para esta… gente ya no soy una médico capacitada, ni siquiera la mimada de Tsunade, sino el polvo que te toque este mes.
La ofensa hace que Kankuro abra la boca y se separe de la pared. El aguijón de Sasori no dolió tanto. Sus palabras, sin embargo, van cargadas con el mismo veneno.
- Siento… no haberme dado cuenta de lo otro. De no haber preguntado sobre… el dinero si eso es lo que te preocupa. Pero no me jodas con eso. - aprieta los puños, tensa la mandíbula - No te atrevas a decir que solo eres un polvo. Sabes perfectamente lo que significas para mí.
- ¿Lo sé? Porque sé que hubo muchas otras antes que yo.
- No juegues con eso, Sakura. Te lo pido. Aquí la única que aún no ha dicho lo que sientes eres tú.
No se lo había recriminado. Ni una vez. No lo esperaba, tampoco. Entendía que los dos funcionaban a diferentes ritmos y Sakura le demostraba su amor de otras maneras. Gestos, circunloquios, caricias, pero las dos palabras, las 8 letras, no has la dicho en voz alta y aunque Kankuro no lleva las cuenta el dolor le quema de una manera intensa y el corazón le bombea en marcha atrás.
- ¿Crees que es eso lo que pasa aquí? ¿Que no te quiero? ¿Que no te amo? - Sakura abandona el parapeto de la mesa y la rodea, camina hacia él determinada y la discusión transpira su piel en llamas de ira verde - Porque todo esto sería mucho más fácil si no te quisiera, créeme.
(No debería habérselo dicho así, se maldecirá días después. Ojalá haberlo hecho algún otro día en que no hubiera tenido ni miedo ni rabia; otro día tras hacer el amor, paseando bajo la luna, o enfrascados en el ritmo de las cosas inocuas y cotidianas. Pero no en este momento de quiebra, al borde del abismo, al final de todas las cosas que fueron bellas.)
Hay mil estrellas en el cielo, lo ve por la ventana redonda del salón y cuenta 20 de ellas antes de volver la mirada hacia ella, con un vacío gigantesco. Serán unas ruinas tristes y hermosas las que deje su relación.
- Sakura. Si eso es lo que te impide ser feliz… simplemente, déjame. Rompe conmigo. - No se puede creer sus palabras. Duelen y duelen y duelen. Duelen tanto que no dejan espacio a que enraíce la confesión implícita. - Pero no intentes forzar la situación para que lo haga yo por ti. Porque no voy a dejar de luchar por nosotros por mucho que presiones tú o el Consejo.
Quizá que es así como se siente un suicida antes de saltar al vacío.
(Kankuro no la quiere a medias. No necesita una versión desnatada de Sakura. La quiere entera, y si no la puede tener así, siendo ella misma, prefiere no tenerla).
- Kankuro, ¿qué estás diciendo? - la voz, la de Sakura, suena pequeña, no parece suya.
- Piénsatelo. 3 semanas. - Mira al suelo y nota la mirada verde sobre él y no quiere que le vea así, derrotado, cansado, pero si el conflicto que subyace es que se ve obligada elegir entre su relació́n y ella, no tiene sentido seguir debatiendo. - A la vuelta hablamos… y así te concentras en lo del consejo, en arreglar papeles, en lo que quieras. Si necesitas algo pídeselo a Temari.
Musita un "creo que es mejor que me vaya" y está tocando el pomo para abrir la puerta cuando se gira una última vez y la mira, y la ve ahí, perdida como una niña en el bosque. Su corazón se retuerce en el pecho. No puede dejarla así. No si esta es la última vez habla de ellos en presente y en primera persona del plural. Así que da unos pasos hacia ella, y cuando llega a su altura se inclina, ve unas lágrimas que nacen al final de las pestañas y las limpia con las manos. Acaricia cada lado de la cara hasta que le da un beso suave y lento, una brisa sobre un campo de trigo verde. Le cuesta discernir si son sus labios o los de Sakura los que tiemblan.
- Ten cuidado en el viaje.
Es un murmullo suave. Y suena a despedida.
- No te preocupes por mí. Hablamos a la vuelta.
Es un murmullo más fuerte. Y suena a esperanza.
Invitaciones
La residencia de los Hyuuga aparece en los libros de arte. Está considerada como una de las joyas arquitectónicas del País del Fuego y una vez al mes hacen rutas guiadas por el complejo. Los patios con los ginkgos despiertan ohs y ahs entusiasmados y las salas de entrenamiento, con el tatami beige, y las fusumas separando moviendo la luz y cambiando el espacio, siempre despiertan admiración. Algunos piden tomar fotos (no se puede) y otros se sientan en el suelo con un cuaderno y un carboncillo entre las piernas, dibujando bocetos de lo que ven. A veces, algún turista intrépido intenta salirse de la ruta hasta que uno de los guardaespaldas de la familia principal lo intercepta y le recuerda que las zonas de la familia quedan fuera del circuito de visitas. Quedan fuera del circuito las cocinas enormes, los baños de mármol, las zonas del servicio, los dormitorios y las luminosas salas de estar.
A Hinata le gusta especialmente la que se encuentra en la zona sur de la planta baja, con su sofá mullido forrado en seda lila y la mesa junto a la ventana. Casi todos los recuerdos felices de su infancia ocurren allí: su madre, ya muy enferma, enseñándola a bordar; Hanabi pintándole, un retrato amorfo con apenas 3 años, Naruto-kun nervioso para pedirle la mano a su padre. Se sienta allí cuando acaba la jornada del día, de entrenar, de ayudar a Iruka con los niños, de sus responsabilidades dentro del clan. La luz es perfecta para leer, escribir cartas o tejer. Y se siente contenta de estar allí, en ese remanso de paz, su lugar favorito del mundo con su persona favorita de la historia.
Afuera nieva, una criada trae dos tazas de té humeante, ella tricota una bufanda azul para su hermana, y Naruto la mira confundido.
- Hinata, - se rasca la cabeza - la verdad es que… las veo todas iguales.
Habla de las invitaciones que tiene enfrente, esparcidas por la mesa. La imprenta había sido tan amable de dejarselas llevar a casa para poder discutirlo tranquilamente. "Nos gustarían clásicas" había pedido Hinata "y con poca decoración" había añadido. A Naruto, que le daba un poco igual, le había parecido bien.
- ¿De verdad? Son muy diferentes, Naruto-kun. Las hay con la fecha arriba, en letra impresa, o podemos elegir con caligrafía a mano. Más caras pero más elegantes y aquí podemos pedir si van a venir o no con pareja. Ese tipo de cosas, Naruto-kun.
Naruto asiente como si lo siguiera pero en realidad las sigue viendo como son: blancas y cuadradas.
- ¿Entonces… mmm… cómo te gustan a ti, Hinata?
Deja las agujas cruzadas sobre un lado de la mesa y el ovillo de lana sobre ellas y sonríe suavemente. Está claro que Naruto se limitaría a avisar a todos a través de sapos.
- Bueno, yo creo que deberíamos combinar la fecha, la hora y el lugar impresos para que quede claro y se lea bien y como decoración quizá nuestras inicial en caligrafía. Aquí - señala un lado de la tarjeta-. Podríamos elegir una tinta de otro color, ¿qué te parece?
- Naranja.
- ¿Naranja? mmm - a Hinata tendrá que ser una esposa con mucha paciencia - ¿Mejor algo menos brillante? Para que se lea bien. Si quieres podemos poner un detalle naranja en el sobre. Una cinta de ese color, también.
Al rubio le gusta la idea y su sonrisa blanca brilla como los copos de nieve. Hinata se sonroja porque aún le cuesta asimilar que esas sonrisas tengan solo su nombre.
- También pondríamos una tarjeta a parte para que nos la reenvíen y que pongan la confirmación, si vienen o no con pareja, si tienen alergias… esas cosas.
- ¡Ah, qué buena idea! - se inclina sobre la madera y le da un beso suave en los labios - Qué lista eres, Hinata-chan. ¿Entonces cuándo estarían preparadas? Sakura-chan pidió que se lo enviaremos cuanto antes para pedir vacaciones y habrá que enviarlo también a Gaara y sus hermanos y... ¿supongo que al Raikage y a la Mizukage, no? Y al de Iwa, no sé cómo pronunciar su título. Tsichu.. Tsuchi.. bueno da igual. Ya me entiendes.
- ¿Quizás deberíamos preguntar antes a Tsunade-sama? A lo mejor quiere extender una invitación formal también en nombre de la aldea.
Naruto asiente. Tiene todo el sentido.
- ¿Pero la de Sakura-chan también? A ella la podemos invitar nosotros, ¿no?
Hinata le dedica una sonrisa cariñosa. Al inicio de su noviazgo le preocupaba que el nombre de Sakura saliera en cada conversación que tenían. No eran exactamente celos lo que sentía, sino que temía que Naruto pensara que lo que había sentido con Sakura era amor y fuera también así como entendía su relación. Sin embargo, pronto comprendió que, lo que pasaba no era más que Sakura era, junto a Sasuke y Kakashi, la única familia que tenía. Que eran su motivo de alegría, el impulso por el que seguía luchando incansablemente cada día. Hinata decidió hacer lo posible por formar parte de ese exclusivo club. Y ahora, tres años después, a unos meses de casarse con él, siente que ellos han montado uno nuevo del que solo forman parte ellos dos y quizá, pronto y con suerte, otros miembros más pequeños.
Con el pelo oscuro de su madre y los ojos azules de su padre.
- Te imaginas - dice él mientras observa la nieve cayendo al otro lado de la ventana y se calienta las manos con la cerámica de la taza - ¿que Sakura-chan trae una pareja? ¡Sería toda una sorpresa! Pero el teme se lo merecería, por todo eso rollo de Akira.
Ah, discurso 27282 de Naruto Uzumaki sobre lo imbécil que es Sasuke y lo desgraciado que es por hacerle eso a Sakura-chan, el muy gilipollas. Hinata lleva escuchándolo en silencio desde julio, sin intervenir demasiado. Pero desde hace unas semanas, se siente reconcomida por dentro. Así que baja la mirada y empieza a tejer de nuevo.
No le gusta nada mentir a Naruto-kun.
En términos de Ino, que fue la que la convenció para hacerlo, más que una mentira era una "omisión estratégica de la verdad".
- No puedes mentir si no dices nada, Hinata.
Pero igualmente le pesaba sobre la conciencia.
Y es que practicamente casi todos los ninjas de la aldea, sabían que Sakura había empezado una relación con Kankuro. "Nadie pensaba que harían tan buena pareja", decían los testigos, de hecho. El rumor había llegado a mediados de septiembre, y para cuando Naruto volvió de su examen de Kumo a principios de octubre, lo habían confirmado todos los shinobis que habían ido a Suna y unos cuantos más que no habían estado en la Arena en su vida, pero que se subían al carro de las habladurías igualmente.
Era una bendición que el Uzumaki a veces tardase un poco en enterarse de las cosas.
Poco antes del cumpleaños de Naruto, Ino reunió a 6 de los 9 en la floristería. También estaba Shisui Uchiha, que parecía entre divertido y hastiado con toda la escena y se pasó todo el rato haciendo bromas subidas de tono con Kiba.
Ino, mandil lleno de tierra y mirada fiera, les llevó a la trastienda y dio un golpe en la mesa para que todos se callaran.
- Bueno, todos vosotros habéis oído lo de Sakura. - asentimiento general. Risitas al fondo. - Y todos vosotros vais a ir mañana a la fiesta de Naruto. - nuevo asentimiento - Nuestra misión es clara: no se puede enterar. Ni él, ni Sasuke cuando vuelva de la misión - quejas generalizadas - ¡Ya, ya! Pero es que ya sabéis como es el equipo 7 y ya sabemos todos cómo se pondrán los dos cuando se enteren. Celos, sobreprotección, peleas y discusiones - murmullo de estar de acuerdo. Lo del equipo 7 y su incapacidad para tener límites personales definidos entre ellos era un asunto conocido por todos. - Un lío enorme. Cuando venga Sakura que lo cuente ella. Me lo pidió ella misma en una carta. Nosotros solo debemos intentar que estos dos no lo sepan, ¿vale? Hasta Tsunade anda preocupada por el tema, no es solo cosa mía. Algo de shinobis con exceso de testosterona y provocar guerras con Suna.
No había sido fácil mantener el secreto, mientras la noticia había sido fresca. Hinata se pasó el cumpleaños de Naruto proponiendo que cantaran canciones cuando alguno de los invitados se les escapaba algo sobre el tema tabú. Terminaron todos afónicos.
Para fortuna de sus gargantas, el cotilleo pasó de moda rápidamente, fue sustituido por otros y Naruto no tuvo que ir a matar a ningún marionetista de Suna.
Con Sasuke había sido más sencillo. En general estaba fuera en misiones y cuando no, solía pasar el tiempo en el distrito Uchiha donde apenas penetraban los rumores del resto de la aldea. Shisui, por su parte, se había comprometido a no decir nada y dar el aviso a Itachi para que nadie dejara escapar la información a su hermano pequeño.
- ¿Ni siquiera puedo hacerle una broma al respecto, Ino-chan?
- ¡No!
- ¿De verdad? Un comentario malvado ni que sea.
- ¡He dicho que no, Shisui!
Hinata pensaba que tanto entrometerse en la vida de sus amigos era mala idea. Pero suponía que no debería intervenir en el equipo 7, con su intensidad emocional y sus lazos irrompibles.
Igualmente, odiaba con todas sus fuerzas ocultarle esta información a su prometido.
Los ojos azules se pierden en la nieve, que se acumula en las ramas de los arbustos que rodean la casa y reflejan la chimenea que se acaba de prender. Hinata suspira, enamorada y contenta de tenerle tan cerca.
Una mentirita más, y espera que pronto venga Sakura y le aclare toda la situación.
- Sí, Naruto-kun. Sería toda una sorpresa.
Daylight
- Tenía un discurso preparado. - le dice cuando recupera la respiración - Incluso lo había practicado delante del espejo.
Kankuro se deja caer sobre la almohada con una sonrisa satisfecha.
- ¿Un discurso?, ¿para mí?
Sakura asiente recostada sobre él y los mechones rosas le hacen cosquillas en la piel desnuda del pecho. Están sudando ambos y el aire huele a ellos - a lavanda y a menta y a sexo.
- Era un discurso buenísimo. Y te lo has perdido.
El marionetista se ríe ¿y cómo es eso mi culpa? y la médico le da un golpe suave en el brazo.
- Es tu culpa porque eres muy sexy y besas demasiado bien.
Sakura refunfuña envuelta en la calidez del cuerpo de Kankuro. Es verdad que iba a ser un discurso bueno. Estaba bien estructurado, claro, con metáforas para enfatizar y comparaciones para conmover. Sakura había pasado horas volcando y reformulando las palabras para que sus sentimientos quedaron claros y no caer en el maremoto emocional de la última discusión. Quería dejar claro qué pensaba, y qué quería, mirarle a los ojos calmadamente. Pero todo había sido en vano, porque en el momento en que Sakura había cruzado la puerta de su habitación en el palacio del Kage y Kankuro se había girado para ver quién había entrado, el aire se le había escapado de los pulmones y se habían lanzado en brazos de de Kankuro. Había bastado una mirada, el ritmo acelerado de su corazón para que los dos se olvidaran de todo y Sakura se hundiera su pecho mientras los brazos de Kankuro la atraían hacia sí. Urgidos, amarrados el uno al otro para no dejarse ir. Había habido lo sientos que se habían dicho al tiempo y había habido perdones y Sakura había dicho tantas veces te quiero te quiero te quiero te quiero contra la camiseta de Kankuro que había terminado por callarla con un beso y un no tienes ni idea de lo que te echaba de menos, apoyando la nariz en su cabeza y cerrando los ojos. Luego, por su puesto, el beso había llevado a otro beso, más profundo, y luego otro más intenso y poco después los dos cuerpos pegados, uñas clavándose en la espalda, dientes hundiéndose en el cuello. La ropa fuera en cuestión de segundos.
- ¿Y qué decía el discurso en cuestión?
Sakura gira sobre sí misma y se pone boca abajo, el tronco apoyado el peso en los codos y la mirada de un verde intenso, una joya que encontraba en lo profundo del océano. La pieza más preciosa de un tesoro pirata.
-¿Así que ahora te interesa? - dibuja círculos en los pectorales definidos de Kankuro, que la mira con intensidad. - Decía que… no podía romper contigo por nada del mundo.
- ¿Por nada del mundo? - a Kankuro le está costando muchísimo no sonreír de oreja a oreja cuando se lo pregunta.
- Por nada del mundo - reafirma - Me haces demasiado feliz. Y, además, no es tan fácil librarse de mí. Tendrás que aguantarme un poco más.
- Una penitencia que cumpliré con todo el dolor de mi corazón. - Sakura se ríe calladamente - ¿Algo más?
- Algo de que eres muy guapo y de que me encanta tu culo… ah y de que te quiero incluso cuando no quieres compartir el postre y dejas la tapa del váter subida.
- No me vas a dejar pasar eso en la vida, ¿verdad?
Sakura le da un beso corto en los labios y le guiña un ojo.
- Hasta que empieces a hacerlo bien.
- Al menos me has dicho que soy guapo.
- Y que tienes un culo estupendo.
Es extraño estar ahí, con bromas y besos después de todo lo que ha pasado. Han sido unas semanas difíciles, trenzando los días entre papeles y destrenzando las noches con llanto. Sakura recordará siempre lo cerca que han estado tan cerca de perderlo. Habría sido una solución sencilla, dejarlo todo. A él. Pero cada vez que su mente había bordeado esa opción empezaba la náusea y le seguía el llanto, y no quería imaginarse un mundo en el que no estaba a su lado. Se sorprendió a sí misma anegada por ese sentimiento que ahora, liberado, la transportaba en las nubes suaves mientras se hacen carantoñas en la piel desnuda. Kankuro se va quedando dormido a su lado.
Es la primera vez que se acuestan en la habitación que el shinobi tiene en la casa con sus hermanos. Una cuestión de educación. Un pacto no escrito para respetar a Gaara y a Temari, que han mantenido hasta ese momento. Sakura descubre con un poco de terror que han estado todo el rato con la puerta abierta y los eventos entre ambos han sido del todo menos silenciosos. Oh dios mío, ¿no les habrán oído? ¡¿o visto?! La habitación de Temari está enfrente. Se vuelve a Kankuro con cara de pánico y él alza una ceja, adormilado. La voz suena pastosa y un poco lenta.
- Kankuro, ¿tus hermanos…?
- No están.
- ¿Seguro?
- Seguro. Temari está en la frontera norte controlando los entrenamientos de los nuevos jounin y Gaara ha ido a ver al domyo. No vuelve hasta mañana. - Se despereza del todo y se pone los dos brazos por detrás de la cabeza, marcando los músculos de los brazos y Sakura siente que sus pezones se ponen duros ante la visión. Su novio es demasiado para su propio cuerpo. - Por cierto, ¿qué ha pasado al final con el consejo y la dichosa carta? Mi hermano me ha dicho que está arreglado pero nada más.
Sakura cambia de posición y se tumba de costado, enredando las piernas con las de Kankuro. Intenta ordenar sus pensamientos con la información que tiene y suspira.
- Que el tiro les ha salido fatal. Resulta que casi todo el hospital se puso de mi lado. Se indignaron todos y empezaron a recoger firmas, y a mandar cartas al periódico. Incluso algunas de esas enfermeras que me odian dijeron que era una acusación injusta. ¿Te lo imaginas?
Kankuro hace un ruido que se parece a una risa, un ronquido y un bufido. Todo en uno. No es el sonido más sensual del mundo, pero es bastante descriptivo.
- Claro que me lo imagino. Sé que te cuesta metértelo en cabeza, pero es difícil no quererte, Sakura. - le acaricia la mejilla con dulzura y luego sonríe con arrogancia - No eres mi chica por nada.
"Mi chica". A Sakura le gusta como suena. Le hace sentir vibraciones en el estómago cuando lo oye.
- Recibir todo ese apoyo… fue muy emocionante. Y abrumador. La gente se volcó conmigo como nunca lo había pensado. Y eso se trasladó también a la calle. El enfado saltó a otras instituciones: museos, la policía, la administración, etc. Al parecer el Consejo llevaba poniendo a familiares, amigos y socios en puestos de importancia sin tener la preparación adecuada desde hace años y la gente estaba frustrada por el asunto. - Kankuro murmura algo como "se dan cuenta ahora, pues vaya" - Así que hay mucho revuelo y ahora la popularidad y el apoyo a Gaara está por las nubes. Me dijo que ahora podía negociar con ellos en una posición mucho más cómoda y presionar más para modernizar la organización de la ciudad. ¿Es así?
Las pupilas de Kankuro brillan y Sakura no necesita que diga nada más, porque sabe que los engranajes de su mente empiezan a maquinar los próximos movimientos que harán los hermanos. Sonríe contra las sábanas, orgullosa del trabajo que hacen los tres para mejorar la aldea.
- Así que parece que esto ha provocado una especie de división en el consejo y por ahora han retirado la solicitud de auditoría… la carta ahí queda, pero la gente no le ha dado tanta importancia como creía - Kankuro la mira y pone una cara que viene a decir "¿ves?" y Sakura le sonríe, esbozando una disculpa. - Así que supongo que al final tenías razón y todo se ha arreglado.
- ¿Supones? - Kankuro también se pone de costado y quedan los dos frente a frente. La mano de él se riza en la caja de las costillas de Sakura.
- Vale. Tenías razón. Y … lo siento.
- Sakura no tienes que…
- Sí, sí tengo que disculparme otra vez. Estaba histérica y dije cosas que no pensaba y no sentía. - Una mano se posa en su mejilla de tal modo que obliga a que Kankuro fije sus ojos en los suyos - Tienes que saber que no me arrepiento de esto. De nosotros... Estoy un poco asustada de todo esto, no he tenido mucha suerte en el amor, así que me da miedo que esto vaya a salir mal… - Kankuro va a decir algo pero Sakura le pone la mano en los labios con delicadeza - Sé que no tiene sentido lo que te digo, pero de verdad esto y enamorada de ti y estoy absolutamente comprometida contigo y con esta relación. No quiero perder lo que somos. ¿Vale? Siento mucho lo que dije y... cómo lo dije.
Vale, dice los labios de Kankuro contra la palma de su mano y luego otro beso suave en la punta de los dedos. Perdonada, añade. Sakura no puede evitar que se le curven la sonrisa cuando el corazón se le relaja un poco.
- Pero solo si antes aceptas mi disculpa también.
Eleva las cejas, confundida, y parpadea.
- Te prometí conocerte más y no lo he hecho. Cuando me dijiste esas cosas de tu padre y tu trabajo… le he dado muchas vueltas, Sakura. He sido un idiota por no haberlo visto.
- No pasa…
- Por eso - le interrumpe y le toca la nariz con un dedo, juguetón - he tenido una idea: cuando vayamos a la boda de Naruto en abril quiero que me enseñes Konoha. Me pediré un par de días para ir tranquilos. Quiero conocer tu Konoha, no la de las visitas oficiales. Tus amigos, tu barrio, tu restaurante favorito, tu sitio especial y cosas así. Y también… - coge aire y juega con un mechón rosa, nervioso - quiero que me presentes a tu padre. Formalmente. Como tu novio. - el corazón de Sakura salta en paracaídas y sus pupilas se dilatan. Kankuro le lanza una sonrisa de lado dubitativa. - Simplemente quiero saber qué es ser un Haruno. Y presentar mis respetos e intenciones y todo eso. ¿Eso es algo que se hace, no? Llevamos ya un tiempo y no sé nada de tu familia, cuando tú prácticamente vives con nosotros. No es justo.
Sakura tarda un poco en responder porque no puede articular palabra. Se yergue un poco antes de hablar.
- ¿Lo dices en serio? ¿Quieres conocer a mi padre?
- Totalmente en serio. Espero caerle bien.- en los ojos de Sakura hay un inicio de lágrima de felicidad y le dice en un susurro "te va a adorar". Kankuro ensancha la sonrisa. - ¿Te parece bien?
Y como no hay palabras en el universo para describir lo bien que le parece, Sakura empieza a besarle con un beso caníbal que termina en gemidos, humedades, músculos tensionados y la pelirrosa cabalgando con fiereza las caderas de su novio.
Sus nombres llenan las salas del palacio vacío.
Chuunin
- Repíteme por qué tengo que hacer esto.
- Ya hemos hablado de ello: porque es bueno para el equipo.
- ¿Pero pasteles? ¿Traídos directamente de las cocinas del domyo? ¿En serio Kakashi hizo esto cuando pasasteis a ser chuunin? ¿Un picnic en el parque con veinte tipos de dulces?
- En absoluto. Para él una celebración consistía en dejarnos sin comer un buen rato para elevar los niveles de estamina o algo así. El día que pasamos a chuunin nos dio una palmadita en la espalda y se marchó.
- Ya me parecía… ¿Entonces por qué me toca a mí? ¿Por qué no simplemente invitarles a comer, no sé, un par de gyozas? Si ni siquiera el gran Kakashi Hatake lo hizo…
- Kakashi es un hombre al que quiero y aprecio, pero desde luego no es un modelo de sensei a imitar. Y creo que es importante que celebres con tus estudiantes que han pasado al siguiente nivel. Es un momento importante y tú también deberías sentirte orgulloso.
- Eso es algo que sólo diría un ninja de la Hoja.
- ¿Perdón? ¿Qué quieres decir con eso?
- Que sois demasiado agradables. Aquí no se celebra que pases a chuunin: se celebra que no hayas fracasado como genin. Personalmente también celebro no tener que volver a ser sensei en una temporada larga, por eso preferiría no tener que verles.
- Dios Santo. Tenéis que trabajar en vuestras relaciones personales.
- Nos va bien así, Sakura. En otras aldeas se han hecho blandengues por menos.
- Dijo el hombre que se enamorado de una chica de Konoha.
- Tenemos debilidad por las cosas bonitas, quizá es lo único que nos pierde.
- …
- Venga, me merezco al menos un beso por ese comentario.
- Ahora no voy a darte un beso. Pronto vendrán tus estudiantes y no quiero que nos pillen en una situación comprometida.
- Sakura, creo que ya es tarde para hacerte la digna. Ya nos pillaron aquel día después de entrenar tú y yo en el campo 17 en una situación no ya comprometida, sino directamente pornográfica.
- No me lo recuerdes. ¿Crees que nos vieron?
- No. Creo. Espero. Confío en que no. Ya nos habíamos vestido cuando llegaron, ¿no?
- A lo mejor les hemos traumatizado de por vida.
- ¿Por qué? Podría haber sido una valiosa lección vital.
- ¡Kankuro! Pobres niños. Y pensar que te han tenido de sensei 2 años… Si algún día nos casamos habrá que invitarles a la boda para compensar esa tortura. Han sido nuestros fans número 1 desde el primer momento. Mira, ¡por ahí llegan!
- ¿Qué? ¡No! ¡Espera! ¿Qué quieres decir con "si algún día nos casamos"?
¡Hola!
Ya estoy aquí. De vuelta. Un rato.
¿Qué tal el capítulo? Espero que no haya quedado muy raro. Me he obsesionado con que tenía que ser un capítulo en que las cartas, los paquetes, etc. así que casi me tiro de los pelos cuando me atascaba porque me puse un límite que nadie me había pedido. Al final lo he cumplido en todos menos en Fin de año y Daylight. La primera porque simplemente quería escribir la escena del eyeliner (me parecía demasiado tierna como para dejarla en mi cabeza) y la segunda porque en realidad es la continuación de Peter losing Wendy (un saludo para los fans de T. Swift por aquí :)).
En cuanto a la historia en sí, quería enseñar cómo evolucionaba la relación a través de escenas domésticas, de ahí que haya mucho diálogo. Si me preguntáis por mi favorito, sin duda Oxitocina y Pies Fríos se llevan la palma.
En el próximo, que por ahora está escrito a la mitad (mi vida está MUY patas arriba últimamente), nos vamos a Konoha. De pre-boda. A que Sakura y Sasuke se encuentren. Porque aunque aún no os lo creáis, aún queda espacio para SasuSaku en esta historia (ya sé que ahora estamos todos un poco enamorados de Kankuro, yo la primera).
Un abrazo a todos y gracias por todos vuestros comentarios. Sois un amor. Ya sabéis: likes, comentarios, recomendaciones y subscripciones son bienvenidas y agradecidas.
ROJOCEREZA
