La boda de Naruto. Mi headcanon. Esto es lo que tendría haber pasado realmente y no me sacaréis de aquí.

Nota: Este capítulo es especial porque es un homenaje a toda la saga. A Naruto, no como personaje, sino como mundo. Quería condensarlo aquí y espero que haya funcionado. Por eso os pido, que si tenéis un ratito, me digáis que os parece. De verdad: he querido esmerarme porque creo que una historia que nos ha dado un fandom tan rico y jugoso como este se merece todo el cariño que le podamos dar los fans.


Que empiecen los fastos

Los niños del futuro estudiarán que el séptimo Hokage fue un hombre poderoso que consiguió la paz entre todas las naciones ninjas. Se sabrán de memoria sus principales jutsus (clonación y rasengan), los hitos de su mandato (incremento y estabilización de la población de Konoha; expansión de la tecnología en la administración; pacificación de la región) y que con él empezó la transición de los shinobis que vIivían para morir a los que simplemente vivían para volver a casa. Algún libro recogerá que "su personalidad y carisma facilitó las relaciones con otros kages contemporáneos y sentó nuevas formas de hacer política" y solo los biógrafos más concienzudos y meticulosos entrevistarán a las pocas personas que queden y que le hubieran conocido en persona. "El bueno de Naruto", dirán, "siempre dispuesto a ayudar a sus amigos". Uno de estos investigadores se encontrará en una tienda de antigüedades una caja llena de fotos de personas muertas hace tiempo, pero eternamente hermosos en el papel. En el reverso de la foto leerá una anotación escrita a mano: Boda Uzumaki-Hyugga. 23 de abril y se sorprenderá al encontrar fotos del Sexto Hokage rodeado de otros jóvenes guapos y felices. Verá la imagen de un hombre de mirada azul y sonrisa de mil voltios, traspasando la tinta y sujetando con orgullo la mano de una mujer de pelo oscuro y ojos lavanda. Verá también a una chica de extraordinario pelo rosa agarrada de un hombre de aspecto fiero y ojos pequeños y castaños. Verá una familia elegante de pelo oscuro y actitud noble, vestidos con kimonos elegantes, el crespón de un abanico rojo y blanco bordado en diferentes zonas de la tela. Verá cientos de fotos de rostros anónimos devorados por el tiempo, congelados aquel jubiloso sábado de primavera, reconocerá el rostro de políticos de otras naciones, identificará las caras de algunos shinobis y kunoichis como la versión joven de los retratos que cuelgan en las galerías de los museos, se preguntará qué dijeron aquel día en que se reunieron aquel día a celebrar bajo el sol de abril.

Meses después, y en lo que sea las ruinas de la residencia de los Hyugga, los últimos herederos de la familia, encontrarán una caja con flores secas y pergaminos ajados. Rebuscando entre los archivos hallarán el presupuesto y la minuta del banquete (a cargo de los Akimichi), la selección musical para la banda, el gasto en flores (de los Yamanaka), la lista de invitados (más de 300, cuentan, entre ellos los shinobis más importantes de ese tiempo), los planos de los jardines y el palacio en que tuvo lugar todo el evento (a las afueras, una antigua residencia del domyo). Procurarán guardar esos archivos, conscientes de su importancia, y luego procederán a vaciar el complejo de los muebles carcomidos, para que puedan empezar las obras para hacer un hotel de lujo.

Y así, un académico cogerá esos datos y escribirá un artículo para la revista Nuevos Anales de la Historia, en la que buscará informaciónsobre la vida privada del Séptimo. El artículo lo leerá un periodista, cuyo editor tendrá a bien sacar un reportaje en la versión en papel y el suplemento digital. La historia correrá como la pólvora por las redes, e inspirará varias novelas que a su vez serán la semilla para una serie de televisión y una famosa película histórica que arrase en taquilla años después. Intentarán recrearlo hasta el detalle: buscarán localizaciones exactas, encargarán a los mejores modistas trajes que sean exactamente iguales a los de las fotos, y pasarán cientos de personas por los cástings antes de que puedan encontrar a alguien que se parezca a Naruto, que recoja la energía de la que hablan los testimonios de su contemporáneos; y como tampoco hallarán a nadie que tenga los ojos de Hinata, extintos hace generaciones, un laboratorio oftalmológico tendrá que hacer lentillas especiales para la bella actriz protagonista. Harán todo eso y más, pero será inútil porque nadie podrá volver a vivir el zumbido de ese día, la música, las risas que vertebraban los aplausos. Nadie sabrá qué pasó en los jardines del palacio, cómo evolucionó el día entre la ceremonia íntima y los fuegos artificiales que cerraron la noche. No podrán saber de la alegría que sintieron al llegar a Konoha aquellos que viajaron kilómetros para celebrar, ni las lágrimas de felicidad que derramaron quienes estuvieron allí, compartiendo con el cielo y la primavera la alegría del día en que Naruto Uzumaki y Hinata Hyugga se casaban.

Los niños del futuro no sabrán nada de esa fecha, porque lo que ocurrió ese día no influirá en los eventos que conforman la historia de las Naciones; pero sí fue fundamental para la vida de algunos de los invitados que asistieron aquel día. Y es que al final, no importa lo que digan: no son las grandes batallas ni las coronaciones multitudinarias las que inundan nuestros corazones, sino que son pequeñas luchas y victorias las que hacen reverberan nuestro alma.

Que empiecen los fastos.


Ceremonia

so alone in love like the world has disappeared
Afterglow, Ed Sheeran

Fue una ceremonia preciosa, cargada de emociones. Todos estaban nerviosos, esperando a que entraran los novios de la mano. Hinata deslumbró con un kimono blanco, nunca tan segura de sí misma; y Naruto caminó a su lado brillando como brillaba él, iluminando con la supernova de su sonrisa a medida que avanzaba por la alfombra del templo. Impoluto con el pelo recién cortado haciendo contraste con el conjunto tradicional negro y blanco que décadas más tarde heredaría su hijo. Se lo quitó en cuanto empezó el cóctel porque "de verdad, Hinata, esa cosa es incomodísima" y Hinata, por primera vez, desde que se conocían, se desnudó delante de ella.

Fue una ceremonia pequeña, solo los más íntimos. Estaban los Hyuga de la rama principal, y Neji y Tenten, casados hacía 3 meses, y el equipo 8, con Akamaru ataviado con una pajarita. Estaba Iruka, y Jiraiya, enfurruñado porque Naruto se había negado a aceptar una rarísima primera edición de Icha Icha como regalo de bodas. Estaba Shikamaru, el primer amigo que tuvo Naruto, y estaba, por supuesto, el equipo 7 original, sentados en la segunda fila de bancos, los que estaban reservados para la familia cercana. Kakashi iba insufriblemente guapo con su traje a medida, máscara nueva y el pelo cayendo desordenadamente sobre los ojos. No dejó de sonreír bajo ninguna circunstancia y tuvo que coger aire cuando en un momento dado el rostro de Naruto y Minato se fundieron en el tiempo y el espacio. Sasuke llegó con un traje ceremonial oscuro con el abanico ribeteando las mangas, la espalda más recta que nunca. Puso todos sus esfuerzos en fingir indiferencia y desapego, pero le brilló la mirada cuando vio a su mejor amigo a punto de dar el sí quiero y tuvo que disimular una tos para que nadie lo notara, así que, por supuesto, todo el mundo lo notó. Sakura llevaba las joyas que había heredado de su madre, pendientes y collar de perlas, y un vestido rojo que Ino consideraba que no le hacía justicia. Estuvo aguantando las lágrimas desde el principio y cuando ya pensaba que no podía más, Sasuke le cogió una de las manos y la apretó entre sus dedos dulcemente como cuando eran genin.

Permanecieron así hasta que se levantaron a aplaudir a los recién casados.

La boda la ofició Tsunade, ataviada con toda la parafernalia Hokage. Se le veían los ojos húmedos bajo el ala del sombrero y, aunque tenía un discurso preparado que versaba sobre la fidelidad y la superación de los obstáculos en pareja, no pudo decir nada porque cada vez que empezaba se le quebraba la voz. Hizo al final un evento expeditivo y directo, como era ella, y cuando por fin fue capaz de darle voz a los novios para que intercambiaran sus votos, se encontró con la mirada de Jiraiya y le temblaron las manos.

Hubo risas. Naruto no dejó acabar a la Quinta y dijo "sí quiero, datteb- " y antes de terminar la frase Iruka le estaba golpeado el hombro para que se comportara y disculpándose con la novia por detrás. Hubo, sobre todo, llantos: cuando Hinata prometió con voz clara y mirada decidida que caminaría con él hasta el fin del mundo; y cuando Naruto juró que protegería a Hinata toda su vida, con mucha más convicción de la que nunca había utilizado para decir que sería Hokage. Se oyó en la sala algarabía cuando se besaron y los más discretos aprovecharon el momento para limpiarse las lágrimas con las mangas.

- Malditos bolsos enanos, - Sakura intentaba que no se le corriera el rimmel mirándose en un espejo de mano, el símbolo de Suna grabado en el reverso - no he podido meter ni un triste pañuelo.

- Tch. Toma. - Frente ella aparece uno de tela, pequeños abanicos bordados en las esquinas. - Sabía que ibas a llorar así que traje uno extra.

Sasuke llevaba todo la ceremonia siendo extrañamente dulce y antes de que Sakura pudiera intentar preguntar por qué, se había ido a felicitar a Naruto con el abrazo más raro de toda la historia de los abrazos. Acostumbrados a la cercanía física con el único propósito de romperse huesos mutuamente, parecía que temían deshacerse en humo si se juntaban demasiado. Nadie se atrevió a interrumpirlos.

Kakashi desapareció unos minutos y Sakura ya estaba a punto de ir a buscarle a la copa de un árbol, cuando volvió trayendo consigo al fotógrafo. Juntó a sus tres alumnos en un abrazo gigante bajo el portón de salida y les informó con una sonrisa:

- Quiero otra foto para mi mesita de noche.

Sakura pidió que le enviaran una copia.

Finalmente, cuando los otros asistentes salían hacia el jardín para unirse al resto de los invitados, Sakura pudo acercarse a Naruto. Le abrazó muy fuerte por la cintura y hundió la cara en su pecho. Naruto no dijo nada, pero la apretó contra sí y se quedaron los dos así, cerrando los ojos. Fue el rubio el el que se separó antes y le dio un beso suave en la cabeza rosa. Sakura quiso mirar hacia arriba pero cuando vio la emoción contenida del rostro de su amigo, tuvo que apartar la vista porque se había prometido no llorar más. Aún así, hizo como que le estaba quitando una mancha de pintalabios cuando una lágrima empezó a rodar por las marquitas de bigotes de las mejillas.

Sakura quiso decirle muchas cosas en aquel momento, algo cariñoso y reconfortante, pero se dio cuenta de que todo lo que dijera podía esperar: Naruto ya no la estaba escuchando. Toda su atención era para Hinata, erguida en la puerta, mano tendida y sonrisa dulce; espléndida y generosa en su amor para Naruto, llevaba una vida entera soñando con ese momento así que Sakura dio un pasó atrás y se apartó de su camino. Naruto ni siquiera le dijo adiós y Sakura observó con una sonrisa amplia las dos espaldas saliendo a la luz del jardín, recibidos por vítores y aplausos.

Señoras y señores, pensó Sakura con un temblor de alegría, con ustedes: los Uzumaki.


La madrina

I'm facing the greatest
The greatest loss of them all
The greatest, Lana del Rey

Las invitaciones habían llegado a casa de los Uchiha un martes por la tarde y el miércoles en la cena Fugaku había traído consigo la noticia de que el Consejo, los Ancianos y una vecina entrometida habían dejado claro que ningún patriarca Uchiha debería acudir a la boda de un Hyugga.

- Mucho menos - explicó a su familia mientras cogía con la mano un trocito de nori - si esa Hyugga es la heredera.

La vajilla tintineó en la mesa con la fuerza de los puños de Mikoto chocando en la madera y Fugaku se atragantó con el alga cuando le comunicó con tono acerado que los ancianos podían irse al infierno en esta ocasión.

- Mikoto - intentó razonar, jugar sus cartas aunque tenía la partida perdida de antemano - no podemos hacer eso. El resto del clan lo considerará una humillación.

Itachi vio con diversión que el aplomo de su padre se transformaba en titubeo bajo los ojos oscuros de su esposa y Sasuke tomó nota mental de nunca jamás volver a enfadarla. Intercambiaron miradas y ambos entendieron todas las historias que se contaban de ella cuando era jounin.

- Fugaku: no voy a emplear más tiempo en discutir esto. Si no vamos a esa boda para estar al lado del mejor amigo de tu hijo, al que hemos intentado cuidar como propio, al menos - dijo, convocando fantasmas en la mesa que no estaban invitados - vayamos por la memoria de Minato y de Kushina.

Hubo algo en lo que dijo que hizo que una pequeña espita en el carácter controlado de Fugaku se rompiera. Una llama que brilló con luz tamizada en los ojos oscuros antes de que clavarlos sobre el cuenco de arroz. Hubo algo que hizo que se levantara sin mediar palabras y saliera de la casa con paso firme.

El portavoz de los ancianos le recibió ya en pijama y tomando té en la puerta de su casa, y aunque Fugaku intentó usar toda la diplomacía que había aprendido tras casi 30 años en su pueseto, terminaron a gritos y al final la idea quedó clara y sin posibilidades de discusión. Se aprobó de manera oficial en la asamblea del domingo siguiente: los líderes de los Uchiha acudieran, por primera vez desde hacía decadas, al matrimonio de otro clan.

Lo primero que piensa Mikoto cuando pone un pie en la boda es que es que Kushina odiaría y amaría a partes iguales todo esto. Se la imagina con su pelo rojo, armada con la brillante valentía que ha heredado su hijo, arrugando la nariz ante el ejército de camareros y las delegaciones extranjeras. Se la imagina poniéndose el kimono azul - azul como los ojos de Minato - en una de las habitaciones del piso de arriba, refunfuñando contra el elegante papel pintado, atándose torpemente el obi hasta que su marido fuera a rescatarla. La imagina corriendo de un lado a otro, nerviosa, incapaz de contener su sonrisa cuando su hijo se acercase de la mano de su esposa. Se la imagina llamando a Hinata "hija" y admirando su callada, testaruda y leal manera de amar a Naruto.

Mikoto piensa que es injusto que haga ya 22 años que está muerta y se pregunta cómo sería su rostro ahora, si también, con la excusa de la ocasión, habría intentado cubrirse las arrugas en torno a los ojos frente al espejo y si también ella hubiera elegido un calzado más cómodo porque le duelen las rodillas los días de lluvia. Hace 22 años que está muerta y Mikoto habla con Kushina tan a menudo cuando se queda sola en casa que se ha acostumbrado a tenerla de consejera en cada paso que da. Su presencia convive con sus tareas de matriarca, la empuja a mantenerse firme en la diligencia que aplica en la gestión del hogar y la ayuda a entender a ese grupo de hombres con el que vive, con su honor solitario y su incapacidad para transmitir emociones.

Si Kushina viviera, hoy abrazaría a Naruto hasta que se quejara, comería con poca delicadeza como hacía siempre, y al final cuando la localizase ahí, sobre la suave loma cubierta de pétalos en la que estaba Mikoto, gritaría: pero qué haces ahí quieta como un pasmarote.

Y la Uchiha respondería, con un resoplido: vigilando al idiota de mi hijo pequeño.

Y Kushina se reiría con esa risa de agua fresca que tenía, que nacía de las entrañas y que trepaba por las hojas de los árboles de Hashirama a los que escalaban cuando eran jóvenes y Mikoto era todavía Mikoto-chan y no Mikoto-sama.

- Sasuke-kun es tan guapo como tú pero está tan atontado como su padre - le recriminaría, sacando la lengua.

Y tendría que darle la razón, a pesar de todo, y a continuación, juntarían cabezas, los largos mechones de ambas enredándose con el aire y confesaría lo que había hecho el día en que Sakura había ido a su casa. Kushina se habría indignado un poco (¡¿Cómo que te quedaste escuchando?!) pero luego habría querido saber más (¿bueno y qué pasó?).

Mikoto podría decir, como resumen: "que lo entendí todo" pero como una mejor amiga es una mejor amiga, habría sido generosa en detalles. "Sonaban derrotados" como una guerra perdida hecha carne. "Tendrías que haber visto la cara de Sasuke, parecía que le habían apuñalado veinte veces", como cuando era pequeño y no había tomate para la cena " está muerto de celos" como cuando Itachi se iba a entrenar con Shisui y él no podía acompañarles, "ella le dijo que eran como el escorpión y la rana" y su corazón se había estrellado contra el tatami y se había quedado hecho pedazos.

La pelirroja pondría una cara triste. ¿Has hablado con él? Con voz cansada, la Uchiha revivirá los eventos de esa mañana cuando había subido a la habitación del pequeño de la familia. "Está tan guapo. No sé cuando creció tanto". Había entrado sin llamar, y Sasuke había dado un respingo. Se estaba atando el kimono frente al espejo y ella se puso a su lado sin decir nada, observándole con una mirada divertida. Se parecían demasiado.

Mikoto levantó la mirada y le acarició la cara recién afeitada y el niño que Sasuke fue una vez hizo aparición en el rostro adulto cuando cerró los ojos ante roce. Se puso frente a él y le ajustó la solapa. Dejó que su mano reposara ahí, cerca de ese corazoncito que había surgido dentro de ella.

- Sasuke-chan. - ¿hacía cuánto que no le llamaba así? ¿5, 10 años? Una eternidad. - Ya sé que quieres probar que eres fuerte y todo eso. - Su hijo abrió los ojos de golpe y la miró con el ceño fruncido. - Pero hay cosas que no se consiguen con fuerza sino con dulzura y cariño. - Y luego añadió antes de que su hijo dijera nada - Quizá Sakura necesita que le des un poco de eso.

Se quedó plantado en el sitio, le comentaría a Kushina, tendrías que haber visto su cara. Kushina se habría reído. Habría dicho: bien hecho, Mikoto. Pero Mikoto no habría terminado de contar su historia, así que retomaría la narración: "y ahora durante la ceremonia he estado hablando con Fugaku". "¿Con Fugaku?" "Sí. Le he dicho que nuestro hijo está enamorado de otra persona. Que todo lo que hace lo hace por complacerle. Y que, honestamente, es hora de que seamos antes padres que patriarcas." Los ojos azul zafiro de Kushina se habrían agrandado de la sorpresa. "¿En serio le has dicho eso?" "Ajá. No ha reaccionado mucho. Itachi me ha oído y ha hecho presión. Ha dicho: "Padre, yo he hablado con él y no me ha escuchado, te toca a ti."" Fugaku no parece muy convencido, pero ha prometido hablar con él cuanto antes. Al fin y al cabo Sakura se va en un par de días de vuelta a Suna.

- Pero - Mikoto sabía que Kushina habría hecho la pregunta incómoda, con un tono bajo, poniendo en funcionamiento los engranajes de su cerebro - ¿y Akira?

- No lo sé - sería una confesión pequeña, cargada de culpa. Habría buscado con la mirada la figura esbelta envuelta en una seda oscura bordada con pájaros y flores, y la habría encontrado donde estaba ahora, junto a un magnolio, dando tarjetas de su taller a todas las mujers que se acercaban a ella preguntando por sus magníficos kimonos que lucían la novia, la hermana y las invitadas más pudientes - y tampoco me importa, ¿no puede ser una madre egoísta por el bienestar de sus hijos?

Kushina lo habría entendido.

Kushina lo habría aprobado.

Mikoto no se sentiría tan sola.

Hace 22 años que está muerta y aún puede verla olisqueando el aire a medida que los camareros van sacando los aperitivos en bandejas plateadas. ¡Vamos, Mikoto! Hay que ir con los demás o se comerán todo sin dejarme nada.

Siente que su fantasma la empuja hacia el resto de los invitados y Mikoto camina con una sonrisa y se despide de su recuerdo por el día de hoy.

Ojalá pudieras estar aquí, Kushina.


Aperitivo

And our paper houses reach the stars
Paper houses, Niall Horan

Le lleva un rato encontrar a Kankuro. Le busca entre las decenas de invitados que rodean a los novios, serpentea entre vestidos de gasa y trajes con corbata, y de tanto en vez se ve asaltada por viejos amigos y conocidos que aprovechan para saludar y abrazar y preguntar qué tal le va la vida. A algunos los reconoce a la primera, y a otros tiene que rebuscarlos en su memoria, pero intenta ser amable con todos y tener un par de palabras simpáticas con ellos antes de volver a navegar entre la gente.

El reloj acaba de tocar las 12 cuando por fin localiza a su novio bajo uno de los cerezos más grandes, alternando la conversación con Shikamaru con sorbos cortos al champán. Se le ilumina el rostro en cuanto la ve, y se estira, elegante como nunca, despidiéndose del Nara con un golpe flojo en el hombro. En pocos pasos están juntos y Sakura le recibe como siempre: un beso, una broma y un piropo.

- Perdona, - comenta, mirando hacia los lados como si buscara algo - pero me han dicho que por aquí está el chico más guapo de la boda y creo que eres tú. ¿Me han dado las indicaciones correctas?

Y Kankuro le responde como le responde siempre: un beso más largo, otra broma, un piropo aún mejor. "Soy yo. Pero no lo cuentes por ahí. Tengo hordas de fans que quieren destruir a mi novia", a continuación la coge de un brazo y le da vueltas sobre sí misma para que el vuelo del vestido se abra en abanico en torno a sus piernas. "Estás preciosa" dice, bebiéndola con los ojos y trayéndola hacia su cuerpo: "a tu lado parezco un sapo con corbata".

Si no se habían visto aún era porque, teóricamente, no iban juntos a esa boda. Él venía como parte del entorno del Kazekage, acompañando a Gaara en calidad de consejero, y ella no había dicho que traería pareja, así que se habían visto obligados a acudir al evento separados, ocupar sus posiciones y prometerse aprovechar cualquier momento de descanso que tuvieran de sus respectivos compromisos sociales para estar juntos.

Así que utilizan este ratito de destensión para pasear por el cóctel, agarrados de una mano, en la otra una bebida. Los jardines son enormes. Una explanada rodeada de cerezos, magnolios y castaños en plena floración. Ino ha hecho un trabajo exquisito con los arcos de flores y ha creado con ellos un pasillo que lleva desde la carpa del banquete al palacio donde quedan cocinas, baños y habitaciones. Todos los colores combinan con gracia y estilo y pronto pasean entre grupos haciéndose fotos, parejas besándose frente al photocall de rosas y un ejército de Yamanakas atentos a que no se salga un ramillete de su sitio.

- Vale. - Kankuro parece un poco apabullado y refunfuña con cierto sentimiento de derrota - Admito que en Suna no podemos competir con este festival de vegetación, pero nadie puede hacer frente a nuestros atardeceres.

- Me alegra que por fin entres en razón, Kankuro.

Hay gente que todavía se sorprende al verlos, y les acompañan sonrisas pícaras y miradas estupefactas. Killer Bee les dedica una horrible rima de "mariposas" con "pelos rosas" y algo de "marionetas" que iba a terminar con "tetas" pero al ver la amenaza en la cara de Kankuro decidió cambiar en el último momento por "maletas". Se paran a hablar con conocidos de otras naciones, comen los aperitivos que los camareros con chaleco y pajarita les acercan en bandejas plateadas. Sakura ve a lo lejos que Gai reta a Kakashi por ver quién ingiere más cazuelitas con cócteles de gambas, y se carcajean al ver que el ninja copia busca una salida desesperadamente, todo excusas y rodeos hasta que Asuma y Kurenai aparecen por ahí y toda la atención se vuelca en la pequeña niña que se sujeta a los pantalones de su padre con los puñitos pegajosos.

Se acercan, por supuesto, a los novios, a felicitarles como lo que son: una pareja. Hinata se disculpa por no haberles podido poner juntos en las mesas del banquete, y Kankuro hace un movimiento con la mano para que no se preocupe, que se centre en disfrutar del día día y que todo está estupendo. Naruto aprovecha para agradecerles por los regalos y los dos prometen ir a visitarles pronto a Suna y pasar unos días con ellos.

- ¡Con un mini-yo en camino a lo mejor!

- ¡Naruto-kun!

Coinciden, al despedirse de los Uzumaki, con los Uchiha al completo. Mikoto observa a Kankuro con una sonrisa dulce y una mirada analítica que le estudia de arriba abajo. Fugaku alza una ceja y se inclina hacia delante a modo de saludo. Itachi le saluda afable, como viejos conocidos que son, y le presenta cordialmente a Izumi, que le dedica un críptico "he oído hablar mucho de ti". Kankuro responde "espero que algo bueno" pero Izumi no dice nada más, y la duda queda ahí, temblando entre los labios finos de la futura matriarca. Está también Akira, hermosa y gentil como una princesa de cuento, y Sasuke, que dedica unos segundos de más a mirar cómo la mano de Sakura reposa sobre el antebrazo de Kankuro. Les saluda con un movimiento en la cabeza y no se dicen nada más, Sakura supone, porque quizá a estas alturas les quede ya poco que decirse.

Están conversando con Gaara cuando se ven rodeados por todas las comitivias diplomáticas. Aparece el Domyo del País del Fuego y su secretario, está la Mizukage, está Tsunade poniendo caras cada vez que Jiraiya dice una barbaridad. El Raikage mira a Sakura de arriba abajo cuando llega, su bigotito frunciéndose y desfrunciéndose de una manera tan ridícula como amenazante. Mira entonces a Tsunade, y luego a Gaara y luego a Kankuro, y entonces a Sakura y otra vez a Gaara hasta que los ojos se quedan de nuevo fijos en la pelirrosa. Escrutándola como si quisiera conocer los secretos de su alma.

- Buena manera de reforzar la alianza entre la Arena y la Hoja… ¿con quién tendré que casar yo a Darui?

Tsunade se tensa, porque Tsunade se tensa siempre que alguien amenaza a los suyos, así que le sale le orgullo infantil que le posee de vez en cuando y le pasa de pronto un brazo posesivo por los hombros de Sakura, que da un respingo:

- Con quien quieras, A. Pero ninguna será tan buena como mi Sakura.

Todos se ríen, y Kankuro le guiña un ojo mientras Sakura balbucea un gracias incomprensible con la cara colorada. Es un momento tranquilo y alegre, que se mimetiza con la energía del evento, pero el domyo no parece contento. Aprieta esa boca fina y pequeña suya, encaja la voz aflautada con la mirada de superioridad y posa su disgusto sobre la pareja. Cuando habla lo habla lo hace al aire, como si no estuvieran allí. Como si no merecieran su presencia.

- Lo que me preocupa de este tipo de parejas es que… ¿si hay una nueva guerra, de qué lado estarán? La lealtad a Konoha tiene un límite, ¿no? ¿A quién eligirá la aprendiz de la Hokage: a su patria o su amante?

Quizá es la pregunta o quizá es la selección de palabras pero de pronto nadie habla, se callan y Sakura siente que palidece. Se sabe insultada, cuestionada, de pronto iracunda. Kankuro le agarra de la mano con fuerza y sin soltar la copa enrosca el otro brazo sobre la cintura, no sabe si para calmarse ella o él. A Tsunade le salta una vena en la frente y está a punto de decir algo cuando Jiraiya le pone la mano en el hombro y su boca se cierra con fuerza. Incluso el Raikage, que suele disfrutar de cualquier conflicto que pueda afectar potencialmente la estabilidad de otras aldeas, parece incómodo y mira al domyo como si fuera una hormiga aplastada. Gaara, por su parte, intenta reconducir la conversación, mantenerla en el terreno de lo educado.

- Nuestra alianza no es circunstancial, mi señor. Es profunda. Duradera. No creo que entremos en guerra.

El domyo agita su abanico - si, sí, claro, eso es así, pero en el hipotético caso de que… - y luego analiza de nuevo a la pareja, la mirada se posa en el vientre plano de Sakura - vuestros hijos sufrirían los que más - añade y Sakura siente el chakra de Kankuro fluctuando en violentas olas, así que da un paso para alejarse de ahí, porque no es momento de empezar una pelea - y en caso de una guerra siempre hay daños colaterales - deja caer, y Sakura quiere vomitar, qué hombre más horrible el domyo, qué sabrá él de morir y de matar por las cosas que amas y quieres y defiendes - no merece la pena desastibilizar un país por un capricho - Y luego, cerrando la conversación más por aburrimiento que por delicadeza - no es más que una teoría, claro… pero hay que estar preparado para lo peor.

Y se ríe, se ríe para ocultar su falta de empatía, se ríe porque los ojos de la gente que mata y muere en su nombre le están mirando con desprecio, se ríe porque la risa es lo único que le queda a ese hombre de corazón hueco y bolsillos llenos y en esa risa Kankuro y Sakura musitan una disculpa que a nadie le importa y se marchan de ahí.

En silencio y dignos vuelven al zumbido de los invitados.

Agarrados de la mano, cuerpo a cuerpo, intentan convencerse el uno al otro de que esa es la única patria que les corresponde.


Menú de 5 platos y vino de la región

'Cause people need a melody to open their eyes
People need a melody, The Head And The Heart

Comen hasta aburrirse. Comen hasta reventar. Comen hasta que no pueden más, y Shino se tiene que desabrochar un botón del pantalón, y Shikamaru aparta confit de pato de delante de él como si le diera miedo, y siguen apareciendo platos y platos y platos de comida en diferentes formatos y tamaño, y las copas siempre están llenas y los carrillos completos. Los Akimichi han dado lo mejor de sí mismos para esa banquete, y Sakura sólo puede bendecir la existencia de ese clan que cocina como si estuvieran sirviendo siempre un banquete a los mismísimos dioses. La comida en Suna es riquísima pero ¿esto? Esto no tiene parangón con nada que haya probado.

Se lo dice a Chouji, todo mofletes gordos y cara feliz, a través de esa mesa enorme en la que se reunen sus compañeros de promoción: "Felicita a tu prima por este banquete. Realmente se ha superado". Recibe el apoyo general del resto de los rookies y sus parejas, y evita, una vez más, la mirada apagada de Sasuke frente a ella unos asientos para allá y culpa a la cantidad de comida por ese leve mareo que le da cada vez que piensa en su mano durante la ceremonia y en la devastadora imagen de su rostro viniéndose abajo cuando le llamó escorpión. "No podemos cambiar quiénes somos" le había dicho, con mucho más convencimiento del que sentía, y le quedó dentro la abrumadora sensación de desesperanza.

Entre el primer y segundo plato, sirven de aperitivo tempura de carabineros y al probarlo, Sakura emite un sonido casi pornográfico que hace que a su izquierda Kiba alce una ceja y Shikamaru al otro lado se ría por lo bajo. Tres mesas para allá, Kankuro levanta la cabeza por encima de los otros comensales (embajadores, dignatarios, gente importante) con los que se sienta, solo para ver su reacción. Así que cuando constanta que está comiéndolo con verdadera devoción, con esa cara de placer semierótico, se ríe con una carcajada gigante que hace que la Mizukage brinque sobre su asiento del susto. Sakura le saca la lengua antes de pedirle al camarero que por favor, le traiga otras dos de esas.

Entre el segundo y el tercero, Jiraiya da un discurso. Se levanta, casi dos metros de persona, ancho como para tapar el sol, el pelo largo y blanco en un río de nieve cayendo sobre la casaca roja. Su voz cavernosa se impone al murmullo. En los primeros segundos de silencio alguien hace un chiste sobre el IchaIcha y pregunta si el discurso será para mayores de edad. Un coro de voces entona una risa suave y cálida que tiembla entre las briznas de hierba.

El Sannin comienza con una declaración tan solemne como cierta. El tipo de frases con el que se cierran epitafios y se aprenden los pedantes para demostrar que saben más que los demás.

Al oírlo, a Sakura le entra un escalofrío.

"No nacen hombres mejores que Naruto. - Empieza. Afirma. Sentencia. La gente escucha. - He buscado en todos los países conocidos, he vuelto todas las piedras intentando encontrar a alguien que pudiera, si quiera, ser una porción de lo que es él y he llegado a la conclusión de que simple y llanamente: no los hay. Ruidoso, un poco obnubilado, valiente en su honestidad: los que lo conocemos y queremos sabemos que la intensidad de sus virtudes superan con creces las flaquezas de sus defectos y que su mejor, extrañísimo, impagable don no está solo en hacerse mejor a él mismo, si no en hacer mejor a los demás."

Sasuke le da la espalda, pero Sakura sabe, no hace falta que lo vea, simplemente sabe que se ha dibujado una pequeña sonrisa en sus labios reflejo de la suya propia.

"Y hoy,- añade, le hace coro el chillido de las golondrinas flotando en el aire como una bufanda de seda - hoy se casa con una de esas mujeres de las que tampoco nacen mejores. Hinata, a la que conozco poco pero admiro honestamente, no sólo ha demostrado un intachable recorrido como kunoichi, sino que ha conseguido cosas imposibles, cosas en las que fallé como padrino y maestro: que Naruto coma verdura, por ejemplo; o que a veces no vista de naranja, para bienestar de estos ojos cansados míos - una risa general -; pero sobre todo ha conseguido anclarle a la hermosa rutina de la vida doméstica, ponerse a su lado, caminar al mismo ritmo, darle un motivo para seguir y un hogar al que volver. Han demostrado estar hechos el uno para el otro cada día desde que empezaron a salir hace casi cuatros años, enseñándonos en cada gesto de afecto que no se puede ser más extraordinario que vosotros, y que nosotros, como meros testigos de vuestra relación, no podemos estar menos que agradecidos por haber podido presenciar que algo tan raro como vuestro romance."

La ceja arqueada de Shikamaru hace que Sakura le de un codazo. ¿Raro?, pregunta para sí mismo, y Jiraiya le da la respuesta en la siguiente frase.

"Porque el amor - y mueve los manos, abarca el público, lo atrae hacia él - es algo que asumimos como normal, algo inevitable. Damos por supuesto que llegará aunque no lo busquemos, que lo tendremos aunque no lo merezcamos, que durará aunque no lo trabajemos. Asumimos el amor como asumimos el aire que respiramos y dejamos que el tiempo pase mientras nos marchitamos. Lo cierto es que si hacemos números la posibilidad de encontrar a esa persona entre todos los millones que habitamos la tierra, es escasa. Pequeña. Tirando a nula. Algunos tienen suerte. A veces somos bendecidos y la encontramos en la puerta de al lado. A veces, en nuestra clase; en nuestro equipo. A veces, los más luchadores, tienen que ir un poco más lejos: otra ciudad, otros países. Y a veces, los más desgraciados, llegamos demasiado tarde o demasiado pronto a él, y se escapa de las manos. - Sakura no lo sabe, pero le va a llegar un temblor en la próxima frase. Y Sasuke, no lo sabe, pero se le va a secar la garganta con cada palabra. - Y a veces, las peores de todas, por mucho que lo intentemos el amor, simplemente, no basta y vivimos en el recuerdo de lo que no pudo ser.

Y como autor de novelas románticas, os puedo decir, que por el número de gente que las compra: no hay nada más inestable, buscado y deseado que el amor. Y bueno - una sonrisa pícara, aprovecha para aclarar la garganta y beber, los ojos del Uzumaki se agranda temblando de miedo porque no deja de ser Ero-sennin - el amor y todo lo demás que lo acompaña.

Se ríen todos y es una risa que rompe el embrujo de las palabras y Sakura se da cuenta de que tiene un pequeño nudo entre las costillas y la médula, del tamaño de un canto de río. Frío por el roce del agua, resbalizado por los líquines.

Por eso, digo que es tan rara esta boda que celebramos hoy. Hinata y Naruto han encontrado una posibilidad infinitésima de felicidad y la han agarrado, conscientes de que el tiempo pasa y la vida es mucho más corta de lo que deseamos. Como shinobis estamos más acostumbrados a los funerales que a las bodas. Nos han enseñado que no hay más honor que la muerte, más deber que el que tenemos hacia nuestra aldea, y nos han obligado reconducir nuestro amor al prójimo hacia la nada, haciéndonos pensar que no somos más que herramientas y sancionando todo lo que nos aleje de ser máquinas.

Hay algunas caras que fruncen el ceño al oírle.

Creemos que el amor - prosigue- es para blandengues. Que tan solo los débiles de espíritu sucumben a los vaivenes del corazón. Que somos peores en nuestro trabajo porque nos hace vulnerables. Nada más lejos de la realidad. Los mejores shinobis no son los que suprimen mejor sus emociones, sino quienes las canalizan hacia el objetivo correcto. - Para, toma aire, los invitados esperan que siga, la comida abandonada en los platos - Amar es el acto de valentía definitivo porque el amor, en sí, es terrorífico. Estoy seguro de que entre nosotros hay shinobis y kunoichis que no parpadearían para enfrentarse a un ejército solos, pero que se echan a temblar y salen corriendo en la otra dirección cuando ven a esa persona especial. - Más risas. A Sakura el corazón le bombea muy fuerte. Piensa en la primera vez que besó a Kankuro, que durmió desnuda entre sus brazos. Piensa en los 15 años de ver a Sasuke llegando al entrenamiento, en todas sus promesas rotas. - Valientes y arrojados en la batalla, sí; pero unos cobardes cuando se trata de lo realmente importante. Porque resulta, que al final, todos tenemos miedo de estar enamorados. Una intuición correcta, debo decir. Por experiencia propia - y mira de reojo a Tsunade - sé te puede partir los huesos si no te das cuenta. Te expone. Te hace ser egoísta. Replantearte la vida. Te hace apartarte de las cosas que te gustan. Te lleva hacer locuras, perder la cabeza. Te traicionas a ti mismo, quieres pasar tanto tiempo con esa persona que hace que te separes de los tuyos. Una cosa horrible, el amor. Una cosa increíble, el amor. Porque también te da esperanza. Te hace querer ser mejor, luchar cada día. Superarte cuando todo es oscuro y estás perdido. Levantarte por la mañana con el noble propósito de hacer feliz a una persona sin esperar nada a cambio. Saberte acompañado incluso en la soledad y en la distancia. Descubrir que ya eres la mejor versión de tu mismo y que eres amado por ello. El amor, cuando es bueno, es generoso y desapegado. Es una fuente inagotable de dicha. Y en eso, no creo que podamos encontrar más puro ejemplo que nuestro Naruto y nuestra Hinata. Una vida consagrada a ser mejores para sí mismos, para poder cuidarse y protegerse. Una vida dedicada a la superación y el sacrificio. Los viejos traemos a la mesa antiguos rencores del paso, y ellos nos enseñaron el camino para superarlo. Y por eso creo que, todos los presentes, deberíamos tomarles como ejemplo cuando dudemos. Cuando se escape la chica de nuestros sueños, el largo amor de nuestra vida; cuando tengamos miedo y dudas, pensemos en el éxito que representan los que a partir de hoy son la familia Uzumaki. Ellos nos indican que luchar por cada átomo de compañía que podamos encontrar. Querernos, al fin y al cabo, porque no son los jutsus los que dan sentido al mundo, sino las personas en las que depositamos nuestras emociones.

Hay un silencio que vibra entre los asistentes. Eléctrico. Palpable. Todos y cada uno de los presentes; del personal de mesa, de los músicos están dejando que las palabras serpenteen en sus adentros y pongan una semilla de cálida luz y esperanza. Sakura ve como el cuello de Sasuke se tensa. Mira, casi en un impulso, en dirección a Kankuro cuyo rostro se ve relajado en la distancia. Una sonrisa tierna se le dibuja cuando sus ojos se encuentran.

Naruto, - dice y su voz se quiebra un poco, le cae una lágrima sobre las marcas rojas de la cara. Junto a él, la Quinta tiene la vista fija en el suelo desde hace un rato - hasta ahora he sido el guardián de tus sueños. Yo, junto con muchos de los hoy presentes, te hemos ido acompañando en cada paso hacia tus objetivos. Pero en esta hora feliz, cedemos el testigo a Hinata. A partir de este momento nuestra única misión será ser testigos de cómo los cumplís unidos, alcanzando cada uno de los propósitos que tengáis como individuos, como pareja y como familia. - Se vuelve y levanta la copa a la multitud y todo el mundo le imita. Sakura alza la copa. Sasuke alza la copa. Kakashi alza la copa. Naruto se quita una lágrima y Hinata le besa en la comisura de los labios. El mundo estalla en emoción y entusiasmo. - No me queda más que decir que desearos la mejor de las felicidades y el más brillante de los futuros.

Un brindis final. Sakura se da cuenta de que cuando Sasuke se gira a coger la copa, la ha mirado con una intensidad que hace que todo su cuerpo se agite. Se sonríen por primera vez en toda la boda porque en realidad, el hecho de que Naruto, entre todas las personas del mundo, se case, no deja de ser algo graciosísimo.

"Quién nos lo iba a decir" está comentando con las pupilas verdes y una ceja rosa alzada.

"Es un milagro" le está respondiendo los ojos oscuros, y una leve sacudida de cabeza.

Comparten algo parecido a una risa cómplice y oyen a Jiraiya decir:

Por luchar por lo correcto, por el amor y por los novios.

Hay un aplauso que parece un rugido y alguien dice: buen discurso, sin duda; muy redondo -añade otro - aunque esperaba algo más picante, no sé si me entiendes; el aplauso se convierte en cuchicheo y el ruido de la gente retomando los cubiertos y la vajilla; y Rock Lee grita algo de la primavera y la juventud y las flores que se polinizan y besa con tanta fuerza a su novia que la pobre mujer casi se cae sobre Akira. La Uchiha, para evitar el golpe, se tiene que hacer a toda velocidad a un lado, cayendo sobre el regazo de Sasuke, quien rompe el contacto visual con Sakura y golpea la jarra de agua que tiene enfrente para hacerle hueco a su novia, y la jarra golpea a su vez la copa vacía de Kiba, y la copa vacía de Kiba choca fatalmente contra la copa llena de vino tinto de Sakura, que se ve, de pronto, cubierta por el líquido oscuro cayendo sobre su escote, su falda y sus piernas.

Su mesa y las que la circundan se quedan en silencio y contemplan el desastre. Lee musita un "lo siento Sakura-san" y a continuación se propone hacer 1200 abdominales de penitencia pero, piensa la médico aún estupefacta, qué penitencia ni qué demonios si es ella la que tiene el vestido arruinado y huele como un borracho y Sasuke la mira con la boca un poco abierta sin ser capaz de decir nada y Kankuro la observa con el ceño fruncido y está muy lejos y agh, por qué está tan lejos, y ahora qué hace así, empapada en alcohol en la puñetera boda de Naruto, el vestido arruinado, y entonces Ino, bendita sea, aparece de la nada y empieza a dar órdenes a los camareros con eficacia: tú, trae servilletas; tú, cambia la funda de esta silla; tú, limpia la mesa; tú, arregla esas flores y - le dice a Sakura - levántate que vamos a ver si podemos arreglar esto.

Siente los ojos de media boda clavados en su espalda.


Digestivo

You were the one, but you're born to say goodbye
Break My Heart Again, FINNEAS

El vestido cuelga, secándose, en el lado opuesto de la ventana abierta y ondea con la brisa. A lo lejos suena una nueva ronda de aplausos y Sakura supone que el discurso de Hanabi ha terminado y que ahora los novios estarán agradeciendo a todos sus asistencia. Lanza un gruñido de frustración y contempla lo que antes había sido una sala prístina, y se pregunta si Ino se enfadara si a su vuelta, descubre que ha destrozado una almohada para descargar un poco de tensión.

En su defensa, Sakura lo tiene ya adelantado en su cabeza, dirá que Ino dijo que volvía en 5 minutos yque ha pasado media hora y que qué otra cosa iba a hacer y qye en resumen, era realmente su culpa.

Y eso, sería mentira, porque en realidad Ino es la mejor amiga que Sakura podría tener en su vida. Y aunque hay veces en que Sakura la mataría y la estrangularía con sus propias manos, y la echaría a los perros para que la devoraran; hay días, días como hoy, en la que le construiría un templo. Le montaría un altar. Organizaría un desfile en su honor. Haría de su cumpleaños fiesta nacional.

Tras el cataclismo del vino, la rubia ha tomado el control absoluto de la situación. Ha entrado en el palacio con Sakura de la mano, solicitado acceso a una de las habitaciones libres para cambiarse, frotado con saña las manchas bajo el grifo e insultado a Rock Lee a gritos para que Sakura pudiera escucharlo desde la ducha. Luego ha mirado a Sakura secándose con la toalla, a continuación ha mirado el vestido chorreante, se ha mordido el labio y ha dicho: tengo una idea. Y se ha marchado dando un portazo.

De eso hacía un rato y tras descargar su rabia, Sakura se había puesto la ropa interior bajo el albornoz mientras lanzaba mirabas agónicas a la tela del vestido que no parecía querer secarse pronto. ¿Por qué le pasaba esto a ella precisamente hoy? Había venido de Suna específicamente a esto. Era la boda de su mejor amigo, quería bailar con él y con las chicas, y brindar y beber y luego llevar a su novio a un rincón oscuro a hacer una serie de cosas que habrían hecho sonrojar a Jiraiya. ¿Y qué tenía ahora? Un conjunto de ropa interior muy sexy que no iba a ver nadie a este paso, los restos de una almohada que había sufrido su furia y a Ino entrando con la puerta con un bolsa y una tela negra doblada bajo el brazo.

- Vamos - dice mientras deja la tela en una silla, y saca un neceser de la bolsa. Le dedica una mirada vaga al caos de plumas a los pies de la pelirrosa - Frentona, desnúdate que no tenemos todo el día.

Sakura parpadea porque ¿uh? y empieza a deshacer el nudo del albornoz frente al espejo, echando un vistazo por primera vez a su - lamentable - aspecto. El pelo que con tanto cuidado se había ondulado se ha encraspado en las raíces, el maquillaje estaba corrido y hacía manchurrones en torno a los ojeras y lo que parece un grano que hace aparición estelar en la zona de la barbilla. En serio, ¿algo puede salir peor? Supone que porque Ino la está mirando malévola en el reflejo del espejo.

- ¿Así que a Kankuro le gusta el encaje negro? ¿Teníais planes para esta noche? - Sakura puede notar que de pronto se ha puesto de un tono más que encarnado cuando Ino le da una palmada jueguetona en la zona de la nalga no cubierta por la tela - No seas vergonzosa: no hay nada malo en tener una vida sexual sana. Y además estás increíble con eso. Mucho mejor que con el vestido que habías elegido.

La pelirrosa coge el rimmel del neceser de emergencia que ha traído Ino, se lo aplica con cuidado y no dice nada porque su amiga no había dejado de criticarlo desde el momento en que lo había visto, pero aún así era su vestido y a ella le gustaba. ¿Qué había de malo en ello?

- ¿No crees que es mejor esperar a que se seque? Puedo ir si no a casa a por otra cosa…

- ¡No! Tardará demasiado. O peor aún: vendrás con tu qipao de siempre, como si fueras a una misión o estuvieras pasando consulta. - Hace un gesto desdeñoso con la mano en dirección a la tela negra - Creo que con esto nos lo podremos apañar.

"Esto", reconoce Sakura con espanto, es una de esas faldas de las camareras que le habían llamado la atención en el jardín. Le había dicho a Kankuro que le parecían demasiado largas para ser incómodas pero que se suponía que era el código de vestimenta de los Hyuga. "Están obsesionados con la castidad y el recato y todo eso". Se la pone encima del cuerpo y se mira.

- Ino, esto es… dos o tres tallas más grande que la mía. ¿Tan gorda me ves?

Y, por supuesto, Ino agita la caballera, pone cara de hartazgo:

- No seas dramática. ¿Vale? Eso va a ser un vestido. Es tan grande para que te cubra hasta las rodillas, pero tengo herramientas para ajustar el ancho.

De la bolsa saca las herramientas y a Sakura la ataca una risa callosa, poco femenina porque ¿unas tijeras de botiquín y - no se lo puede creer - hilo de sutura?

- ¿Eso es lo que planeabas desde el principio, verdad? Apuñalarme con las tijeras, robarme los órganos, coserme de nuevo y luego envolverme con esa tela.

Ino le dedica uan mirada carga de falsa ofensa y cierto desprecio. Finge: ja-ja. Y tiene a bien recordar la situación en la que está Sakura:

- … semidesnuda y sin vestido en la boda más importante desde lo de Hashirama y Mito. No te puedes permitir ser sarcástica.

Y como tiene razón, la médico no dice más.

Ino es así, piensa Sakura mientras la observa luchar con las tijeras y la tela, explosiva en su ternura. De una dulzura agresiva, todo gritos y exuberancias para ocultar que es todo compasión y corazón gigante. La ha visto enfrentarse a los que desconfian de sus capacidades de liderazgo frente al clan, y a los clientes que venían a reclamar cosas imposibles. La ha visto siendo el motor del equipo 10 cuando el ánimo fallaba y la ha visto crecerse ante las circunstancias más difíciles. No conoce la timidez y pasarán mil años antes de que entienda qué significa ser comedida, pero Sakura sabe que no podría quererla más, sino fuera porque acaba de volverse totalmente loca:

- ¡Pero qué haces!

- ¡Coser!

- ¡Pero no encima de mí!

Los ojos de azules de Ino brillan como espadas que se entornan y refunfuña: no hay tiempo para tomar medidas y hacer un patrón, así que tengo que coser con el vestido puesto. Y tiene el auténtico descaro de añadir: o si quieres voy a buscar a Akira, que es la modista al fin y al cabo. Herida por el golpe bajo, Sakura dice no y arruga el ceño. E Ino, sabiéndose ganadora, se pone de rodillas para empezar a hacer un fruncido a la altura de la cintura y que sea lo que dios quiera.

- Hablando de Akira, ¿qué pasa con vosotros dos?

Sakura inclina la cabeza, confundida.

- ¿Con Akira?

- No. - Los ojos azules la miran con exasperación desde abajo, el pelo rubio se le ve casi blanco en las raíces. - Con Sasuke. No deja de mirarte. No en plan mirarte como mira él, que le da igual una planta que un bebé, sino mirarte como si te quisiera coger con los ojos. - En el espejo se alza una ceja pelirrosa - ¿Hablaste con él?

- Sí. Algo así. Le di… un cierre, como comentamos.

Ino es demasiado lista como para dejar escapar la vaguedad de la afirmación.

- Cierre. - repite, suspicaz.

- Sí. Cierre. - infla los carrilos antes de seguir - En resumen le dije que siempre nos hacíamos daño y era mejor dejarlo como estaba. Quizá fui un poco brusca tal y como expuse la situación - Sakura mueve los brazos mientras se intenta arreglar el pelo. - pero no es que importe mucho ahora que me voy a vivir con Kankuro y … ¡ay! ¡Cuidado! Me has picado, Cerda.

Con rapidez y elegencia, Ino retira la aguja y se pone de pie, tijeras en mano y brazos en jarras: ¡Cómo no te voy a picar! exclama ¡Si me acabas de decir que te vas a vivir con él! Parpadea, muy rápido, las largas pestañas haciendo sombra en la carita de muñeca y hay cierta furia en su gesto. Sakura intenta hacerla entrar en razón: A ver, Ino, cálmate. Me voy a vivir con él 6 meses. De prueba. No es que nos vayamos a casar. Un bufido de respuesta. ¡Pero si dormimos juntos casi todas las noches! Nuestra vida no cambiará tanto… Pero Ino parece frustrada, sacude la cabeza, murmura contra sí y frunce el ceño aún mas: no te lo crees ni tú - espeta, labios cerrados y mejillas mordidas.- Si te vas a vivir con él - dice y luego vuelve a agacharse, y Sakura ve la tristeza de su amiga en el espejo. Con aspecto de derrota, Ino vuelve a su tarea de costurera - no vas a volver a Konoha, Sakura, te vas a quedar ahí. Os queréis demasiado para que no funcione. Y si te vas - susurra - te voy a echar tanto de menos.

Sakura no tiene corazón de llevarle la contraria porque comparte con ella el núcleo de sus preocupaciones.

Porque si no sale bien, si ven que son incompatibles, entonces será una ruptura aséptica, por el bien mayor. Pero si están cómodos, si son felices, ¿cómo va a dejar la relación ahí? En los últimos días habían trabajado en la hipótesis de que si querían estar juntos y Sakura volvía a Konoha, Kankuro podría ocupar el lugar de Temari. Una medida temporal, al fin al cabo porque su trabajo consistía en ayudar en la gestión interna de Suna y no en tareas de diplomacia, pero de este modo, sería más sencillo que Sakura volviera a Konoha y la relación pudiera seguir funcionando en la distancia. De algún modo. Y sin embargo, a Sakura le acompaña la funesta sensación de que de ser así, estaría pidendo a Kankuro que renunciara a cuidar de su hermano, a ser de Suna; que renunciera, al fin y al cabo, a una parte de él mismo tan importante como sus marionetas, como la arena, como su risa grave y sus manos grandes. ¿Y cómo puedes amar a alguien si le pides que deje de ser lo que es?

- Entonces - la voz de Ino la devuelve al mundo - ¿cómo se lo tomó? Sasuke, digo.

Sakura se plantea decirle la verdad: Devastado. Su cara, rota mientras le llamaba escorpión. Triste. Roto. Acababa de tirar su amistad por el retrete negándole cualquier posibilidad de redención. Opta por rebajar la situación:

- No muy bien.

- Normal. - Ino se esmera en las puntadas mientras un sujeta con la boca el hilo, la voz ahogada- Al fin y al cabo ha estado enamorado de ti casi tanto como tú de él.

Sakura cree que no ha oído bien. Le pide que se quite eso de la boca. Le pide que lo repita. Le pide que la mire a la cara.

- No digas idioteces, Ino. Sasuke no puede estar enamorado de mí. - coge aire, parpadea, la tontería es tan grande que le parece una pérdida de tiempo contraargumentar.- Somos amigos y demasiado que no me sigue considerado "una molestia"

Ino no se digna en mirarla a la cara cuando vuelve a repetirse, aguja en mano.

- Está enamorado de ti. Desde hace años, además.

Lo dice como quien comenta que el fuego quema. Lo dice con la confianza de alguien que ha visto durante años el baile de seducción lamentable entre ambos.

- Cerda, eso es im-po-si-ble. Te recuerdo que estamos hablando de Sasuke. ¡Sasuke-eres-una-molestia-Uchiha! Me ha tratatado con indiferencia durante años.

Aporta datos, hechos y situaciones concretas. Habla de su lista de amantes en ANBU. Y de cuando de pronto parecía que se iban a besar y desaparecía a continuación cuatro días. O de que cada vez que Sakura tenía una cita, al día siguiente él estaba en el entrenamiento con una energía como para cazar bijuus. La única respuesta que recibe es una mirada de descrédito.

- Piensa un poco. Utiliza esa frente enorme que tienes: él solo deja que le cures tú. Es a ti a quien le cuenta sus problemas, a nadie más. Desde que ha llegado Kankuro está muerto de celos, de hecho, cualquier chico que se te acercara era objeto de su odio. ¿Y todos esos roces? ¿Esas caricias? ¿Cómo te mira cuando decides enseñar ese cuerpazo que tienes? Cualquiera que no seas tú se habría dado cuenta. - Ino levanta y se pone a ajustar el escote y empieza a recogerle el pelo en un moño alto. Sakura la mira como si todo lo que hubiera dicho fuera una soberana locura. Es más: está a punto de diagnosticarle algún tipo de disociación alucinatoria. - Pero ahora que te vas a vivir a Suna del todo - "no es del todo". "Sí, es del todo, Frentona: deja de engañarte a ti misma." - y Sasuke se va a casar con otra como que da igual, ¿no? Ha perdido la oportunidad.

Es una manera trágica y terrenal de poner las cosas. Una manera muy Ino, la mujer que se te mete en la cabeza con la misma facilidad con la que hunde los dedos entre las raíces de las plantas.

- Sasuke no me ama, Ino. Ni ahora ni nunca. Todo eso que dices se resume en que es un Uchiha. Uno especialmente huraño, en concreto. - Y luego amargamente, clavando los ojos verdes en las molduras del techo - Dudo que tenga un corazón funcional, la verdad.

Bajo el flequillo de lado, Ino estudia a su amiga. Entre las muchas cosas que le fascinan en esos años de conocerse es cómo la falta de autoestima ha hecho mella en su percepción de sí misma hasta el punto de que no se de cuenta de lo evidente. Es increíble como una cabeza tan brillante como la suya puede ser al mismo tiempo tan obtusa. Decide no discutir más porque, al fin y al cabo, tienen una boda a la que volver.

- En eso estamos de acuerdo - concede la rubia en un suspiro. Con las manos en los hombros, le da la vuelta para que se frente al espejo. - ¿Cómo te ves?

Sakura se mira en el espejo y abre los ojos con sorpresa.

Oh.

Vaya.

- Ino, ¿cómo has hecho esto? Eres un genio absoluto.

La rubia le guiña un ojo con descaro en la imagen del reflejo.

- Ya lo sé.


Receso

No they never can tell
When I'm falling apart on the inside
I'm fine, Ashe

La sensación de los dedos de Sakura enredados entre los suyos acompaña a Sasuke mucho después de que haya terminado la ceremonia. Arden en la piel, como arden los fuegos fatuos sobre el agua y cada vez que toca algo que puede borrarle la sensación retira la mano para que el recuerdo se quede, con él, temblando.

Y quizá es por eso que no ha reaccionado a tiempo cuando ha caído la botella de agua, quizá es por eso que evita tocar a Akira, quizá es por eso que cuando Naruto y Hinata llegan a preguntar si todo estaba rico y si necesitan algo más, Sasuke evita a su amigo cuando hace el intento de chocar manos. Le mira extrañado pero no dice nada porque:

- ¿Dónde está Sakura-chan?

- Ha habido un incidente. - explica Kiba, solícito - Con el vino. Y un vestido. Sakura se ha tenido que ir a cambiar pero yo ya le he dihco que se podía cambiar aquí…

Naruto quiere saber más (cómo ha sido, quién ha sido, qué cara ha puesto, por qué siempre pasan cosas divertidas cuando no está cerca) pero Sasuke mira a Kiba con ferocidad al otro lado de la mesa y el Inuzukase calla. El novio suspira y se rasca la cabeza, volviéndose hacia Hinata:

- ¿Podemos retrasar lo de cortar la tarta? Sakura-chan no está. - Escanea al resto de la mesa - Tampoco Ino.

Su (ahora, por fin, después de tanto tiempo) esposa le responde con una sonrisa y dirige los ojos lavandas tras él: están allí.

Sasuke levanta la cabeza y echa un vistazo hacia donde indica la novia y la respiración se le para un poco. Oye a Kiba silbar en lo que él considera un gesto seductor y en otra ocasión el Uchiha se habría enfadada pero ahora da igual, da igual, da igual porque Sakura se ha cambiado y lleva un vestido palabra de honor negro hasta las rodillas, ajustado y fruncido a un lado y el pelo en un moño alto y Sasuke solo puede ver lo increíble, absoluta, desesperadamente guapa que está y dios mío, ¿cuándo va a dejar de quererla?

La ve caminar hacia ellos con una sonrisa tímida. Sasuke no puede dejar de seguir sus pasos y el mundo se estrecha en su figura que se va acercando a la mesa. Todo se emborrona. No oye a Naruto tras él haciendo comentarios sobre Sakura-chan siendo sexy y como toma una decisión estúpida "Sasuke, hay que defenderla de los pervertidos", sin duda, ignora el comentario de Shikamaru "¿Qué pervertidos? Si es su novio". Y se refiere, en este caso, a que Kankuro ha caminado hasta ella y la ha pillado a unos metros de la mesa, deteniéndola. Y Sasuke tiene que apartar la mirada porque su corazón no puede soportar más verle poner la mano en la cintura, no puede soportar leerle los labios cuando dice: y yo que pensaba que no podías estar más guapa y Sakura ríe e Ino a su lado retoma la marcha y pone los ojos en blanco. Es demasiado para su cuerpo ver cómo el collar de perlas cae sobre las clavículas, en ese agujero prohibido entre ellas que se profundiza cuando se concentra y también cuando se enfada. Así que se defiende, busca una estrategia de salida, baja la mirada y presta atención a la conversación que mantienen Karui y Akira sobre la moda en el país de la Niebla. Como si le interesara.

El Uchiha, no obstante, comete un error porque si hubiera levantado la mirada cuando Sakura vuelve a sentarse en su silla no solo la habría visto preciosa como la había dejado Ino, sino que también habría visto unos ojos verdes que lo miraban, cargados de preguntas.

Sasuke se habría encontrado con la cara de Sakura seria y confundida porque vista su reacción, por primera vez, la idea de que Sasuke esté enamorado de ella no le parece ninguna tontería.


N/A

Bueno. Aquí estamos. El último capítulo no tuvo tanto apoyo como los otros en términos de comentarios pero una vez más: a todos los que os molestáis en darme ánimo, apoyo y comentar: os merecéis un mundo. ¡De verdad!

En cuanto al capítulo de hoy: en realidad es la mitad de lo que tenía escrito. Estaba en la página 43 cuando me di cuenta de que tenía que dividirlo o no me iba a dar tiempo. Pero he disfrutado mucho: con el discurso de Jiraiya quería hablar de realmente sus valores, de cómo al final es una especie de dictadura con niños soldados oblgiados a reprimirse y que eso solo alimenta el ciclo. También quería homenajear a Kushina y Minato, los grandes olvidados. Siempre me imaginé que Mikoto y Kushina habrían sido amigas (eso dice el capítulo del ataque del Kyubii, ¿no? Que eran amigas íntimas) y que todo habría sido más fácil si se hubieran apoyado mutuamente.

Espero que os haya gustado: no pasan muchas cosas pero para mí era importante darle el espacio que se merecía la boda. He intentado que además, el estilo de escritura fuera especialmente cuidado. No sé si os ha gustado. La cosa es que: ¡me encantan las bodas! Así que he ido bastante secuencialmente siguiendo todos los eventos que ocurren o pueden ocurrir. Y aún no hemos llegado a la tarta.

¿Qué decir de nuestras parejas favoritas? bueno, esto es el principio del jaleo. No digo más pero esperad una buena dosis de team7 nostalgia + SasuSaku pronto.

A este fin le quedan unos 3-4 capítulos + epílogo, así que hay tiempo para ir cerrando.

En fin, ¡no olvidéis dejarme comentarios, corazones, suscripciones, amenazas educados o lo que surja! Todo feedback es bienvenido :)