2. El primer encuentro.
Ayudar a limpiar una oficina vieja, no era precisamente parte del itinerario del domingo perfecto de Draco Malfoy. De hecho, prefería escuchar las conversaciones de negocios de su padre, que tener que desempolvar otro libro; Probablemente estoy exagerando, pensó.
A pesar del polvo y la humillación de tener que hacer el trabajo que él consideraba degradante, había algo en todo eso que le valía el esfuerzo y eso era la compañía; el nuevo comisariado era realmente una persona que valía la pena, Harry Potter ahora se encontraba revisando un pila de papeles para decidir cuales servían y cuáles debía desechar, y ahí, mirando su perfil concentrado, con un pequeño brillo en la frente que probablemente reflejaba el cansancio traer varias cajas de la bodega, al rubio se le ocurrieron mejores usos para el escritorio que guardar hojas amarillentas.
—Creo que es la hora de almorzar – anunció de pronto el pelinegro
Draco se dio cuenta de que sus padres probablemente lo estarían esperando en casa, y no quería ni imaginarse el escándalo que su madre podría montar si no aparecía, por alguna razón, no quería que sus padres supieran con quien había estado.
—Será mejor que regrese a mi casa – dijo mientras bajaba de la escalera donde se encontraba
— ¿Tan rápido te has cansado? — De pronto le pareció imaginar una nota de decepción en el chico, pero estaba seguro que simplemente era que no quería que le dejará todo el trabajo.
—Lamento tener que dejarte todo el trabajo pesado — dijo con sarcasmo — pero mis padres me esperan para almorzar, y estoy seguro que no querrás a mis padres alterando el orden público.
—Así que ¿Dejarás que el comisariado y chico leyenda almuerce solo?
—En vista de que fui obligado a venir, sí. Dejare que disfrutes del polvo tu solo.
—Te recuerdo que el Señor Fudge vendrá y, será una gran decepción ver que no cumpliste tu palabra.
—Por mucho que me encantaría ceder a tu chantaje, no hay manera de que le avise a mis padres que no llegaré y créeme, si me retraso, vendrán por tu cabeza — caminó hasta el baño para asearse un poco
—Si avisarles es el problema — dijo el moreno caminando tras él — tengo aquí un invento que resolverá todos lo problemas.
Draco alzó una ceja, mientras lo miraba por el espejo del lavabo. Cuando giró, encontró al moreno sosteniendo un aparato parecido a los radios comunicadores que usaba el antiguo comisariado.
—No veo cómo un radio comunicador puede ser la solución— si era sincero, quería quedarse ahí más tiempo, realmente encontraba algo relajante en enfrentar a un chico mayor que él.
—Este es un celular — dijo el mayor mientras se lo acercaba, Draco lo tomó y se le iluminó la cara
—He oído hablar de ellos — realmente estaba emocionado de tener uno en sus manos, había estado pidiéndole uno a su padre cuando recién supo de su existencia, pero cuando se dio cuenta que ningún chico de su edad tenia uno perdió todo el interés
—Todo lo que tienes que hacer, es marcar el número de tu casa y avisarles que estarás aquí.
El rubio abrió el aparato y tecleo el número telefónico, Harry colocó su mano debajo de la de él, aquella con la que sostenía el aparato, y presionó un botón verde, después dirigió el teléfono a su oreja. Estaba rogando por no ponerse colorado, cuando escucho la voz de su madre al otro lado de la línea.
—Residencia Malfoy
Notó como el chico alejaba su mano
—¿Diga? — la voz impaciente de su madre le recordó lo que estaba haciendo
—Madre — la primera palabra le salió sorpresivamente fuerte, y fue la risa del moreno lo que le hizo retomar a compostura
—¿Draco? ¿Dónde estás? Te estamos esperando para almorzar
—Si… estoy en casa de Theodore, fue a la cafetería por mí, almorzaré en su casa — Evitó alzar la mirada, sabía que no estaba haciendo nada malo, pero por alguna razón, le gustaba el ambiente de misterio que, desde su perspectiva, envolvía al moreno.
—Está bien querido, le avisaré a tu padre. No llegues tarde, recuerda que mañana tienes clases temprano— dijo la voz suave de su mamá acompañada de un "click" que anunciaba el fin de la conversación.
Jugó con el artefacto unos momentos, antes de alzar la mirada. Le sorprendió bastante ver a un Harry Potter divertido, en lugar de enojado.
—Así que el gran Draco Malfoy también miente — la inclinación de cabeza que hizo, acompañada de la pose que tenía recargado en el marco del baño le parecían un arma de seducción que, si no tenía cuidado, tiraría todas las barreras que le había costado construir.
No dijo nada cuando pasó junto a él, pues estaba luchando internamente con no demostrar lo mucho que le interesaba ese chico que estaba prohibido. No es que no quisiera besar esos labios carnosos que hacían muecas y sonrisas a diestra y siniestra, sino que se había jurado no hacer nada en ese pueblo donde todos se enteraban de todo y además sus mentes pequeñas no podían si quiera ver algo fuera de "su normalidad".
—Así que, señor comisariado — de pronto su tono molesto sonó en toda la habitación y notó que Harry dejó su postura relajada — ¿Qué vamos a almorzar?
—Supongo — dijo el chico de lentes — que eres de las personas que se ponen gruñonas cuando tienen hambre.
De pronto Draco sintió cierto remordimiento por haber desquitado su frustración con el mayor, después de todo, él no tenía a culpa de la atracción que Draco comenzaba a desarrollar. Iba a decir algo, no estaba muy seguro de qué, cuando la puerta se abrió a su espalda.
—Vaya, este lugar realmente es tétrico — Dijo un pelirrojo a quien rápidamente Draco identificó como un Weasley.
Era un chico alto y algo fornido pero cuya cara dejaba ver que era el típico payaso de la clase; lo había visto en compañía de la chica Granger, aquella que casi siempre estaba en la biblioteca y estaba seguro de que no tardaría en ser la siguiente directora de su escuela. Harry parecía contento con la interrupción y el rubio sabia, como sabían todos en ese pueblo, que aquellos tres habían sido amigos inseparables.
—Justo a tiempo — dijo el moreno mientras tomaba la bolsa que su amigo llevaba —limpiar todos estos libros me ha abierto el apetito
Draco bufó.
—y además, el joven Malfoy está planeando asesinarte si no entregas la comida.
El pelirrojo abrió la boca en un gesto que denotaba sorpresa pero tan poco elegante que no sabía porque la chica Granger se había fijado en él.
—Vaya, de todas las personas…
Iba a responder con un cometario cruel cuando sintió la mano del moreno en su hombro, parecía estar calmado un poco sus impulsos adolescentes
—Así que Ron ¿te quedas a almorzar? — Harry comenzó a sacar la comida de la bolsa y el rubio pudo sentir como su intestino comenzaban a moverse pidiendo comida.
—Yo… — el pelirrojo salió de su asombro y dirigió su mirada, la cual había estado clavada en su frente, a su amigo— pensaba en hacerlo cuando pediste comida para dos, pero aprovecharé que tienes compañía para regresar a descansar como se debe hacer los domingos
Harry sonrió de oreja a oreja —Vamos Ron, apreciaríamos tu compañía un rato
—Conozco el truco Harry, lo único de que quieres es retenerme con comida para después ponerme a limpiar con ustedes. Aprovechare ahora para irme.
Draco hubiera querido conocer los trucos también antes de caer en sus redes, aunque imaginaba que de cualquier forma hubiera caído.
—Cuidado joven Malfoy, una vez que cae con este chico, salir es imposible — dijo mientras se reía y se despedía con una mano.
Una vez que la puerta se cerró, giró su rostro para encontrar un almuerzo bastante completo frente a él: Puré de patatas, omelette de huevo con espinacas, unas piezas de pan y jugo de naranja.
—Parece que el joven Finnigan y Ron comparten ideas de cómo aprovechar los domingos
Draco rio ante el comentario
—Veo que él conoce tu negro corazón — dijo mejorado su humor y pensando que tal vez, el chico no era tan tonto como había creído
Harry se sirvió un sustancial almuerzo —Bueno, es mi familia, claro que me conoce.
—Me hubiera gustado saberlo antes de llamar a mi casa — dijo haciendo referencia a la advertencia final, sabía que Weasley se había referido únicamente a la limpieza de la vieja oficina, pero no podía evitar pensar que realmente estaba cayendo en las redes de ese divertido, inteligente y sexy comisariado.
—Demasiado tarde — dijo divertido Harry. Lo miró directamente a los ojos y con voz profunda agregó — no te dejaré escapara fácilmente.
La espina dorsal de Draco fue recorrida por una descarga eléctrica, mientras en la boca del estómago una sensación nueva le hacía un revoltijo de emociones. Fue imposible no ponerse completamente rojo de los pies a la cabeza.
Potter siguió comiendo como si nada hubiera pasado, divertido y platicándole algo acerca de los archivos que planeaba tirar y lo que haría con tanta basura. Pero él solo podía enfocarse en lo que acababa de sentir.
Sabía que era imposible que el mayor se fijara en él, primeramente parecía ser un chico recto, no haría nada prohibido como salir con un menor de edad; en segundo lugar, ambos eran hombres y no creía que el chico leyenda estuviera interesado en "Perversiones de ese tipo" como la mayoría del pueblo solían describirlas. Eso hizo que de pronto su estado de ánimo cambiara a algo más deprimente.
— ¿Siempre comes tan poco? — dijo Harry ajeno a sus pensamientos
—No todos comemos como trogloditas Potter —Dijo un tanto serio
— ¿Potter? ¿Acaso estamos en la escuela? — Dijo divertido —¿Eso significa que debo llamarte Malfoy?
—Ya me dices joven Malfoy — alegó en su defensa —Además, a las personas mayores hay que hablarles con propiedad — terminó con una sonrisa
—Auch… eso fue un golpe bajo —hizo un ademán de dolor en el pecho — ¿Puedo preguntar porque la mentira a tus padres?
—No creo que les agrade la idea de que me relacione contigo — dijo mientras tomaba otro pedazo de pan, repentinamente su buen humor había regresado
— ¿Acaso no soy el comisariado? Estoy seguro que podrías hablarles de cómo te ofreciste voluntariamente a ayudarme
Draco puso los ojos en blanco
—Si… mejor mantengámoslo en secreto
—Bien, serás mi secreto.
Deja de jugar conmigo gritaba por dentro, si su cuerpo seguía reaccionando así, no aguantaría mucho a su lado.
Terminaron de desayunar mientras Harry le hablaba acerca de las remodelaciones que deberían hacer y su nuevo plan de trabajo como comisariado. Draco se sorprendió al saber que nadie le pagaría por hacer ese trabajo, era un "puesto honorario", según lo había definido.
—Si nadie va a pagarte — dijo mientras retomaba la limpieza de los libros — ¿De qué vas a vivir?
—Estoy seguro que a los Weasley no les molestará darme comida y techo.
Draco lo miró sorprendido
—Es broma, mis padres me dejaron algo de dinero y su casa, además planeo buscar un trabajo. Estudié periodismo y tengo una maestría en fotografía para la comunicación, no sé de qué me sirvan aquí, pero de todos modos solo estoy tomando un descanso.
— ¿Un descanso de qué?
—Oye jovencito —Harry fingía estar ofendido — ¿Qué crees que hice todo este tiempo?
—Viajar, conocer el mundo, vivir de fiesta siendo un playboy — respondió tranquilamente
La carcajada de Harry resonó en el sucio cuarto.
—Vaya, así que eso es lo que se dice de mí ahora. Bien, te lo contaré como pago por ayudarme
—Adiós a cualquier esperanza de remuneración económica — El rubio se comenzaba a contagiar del buen humor del mayor
—Vamos que esto será mejor. Yo era redactor de National Geographic, viajaba por todo el mundo y fotografiaba los escenarios más bellos — un toque de nostalgia apareció en su voz
— ¿Si? — dijo un tanto altanero — ¿Y cómo es que no aparece tu nombre por ningún lado?
— ¿Acaso lees la revista? — dijo Harry retador
—Suscrito desde hace tres años — dijo mientras mostraba el número con los dedos de una mano y ponía la otra en su cadera.
—¡Vaya! Un verdadero conocedor — dijo realmente sorprendido —Entonces me conocerás como Lior Cortisso
Sacó su billetera y le pasó una credencial. Draco casi pegó un salto cuando leyó el nombre Lior Cortisso junto a la foto de Harry Potter, en una credencial que lo identificaba como trabajador de la revista que tantas veces le había abierto la mente, ayudándolo a reconocer que había más vida después de esas montañas.
— ¡En verdad eres tú!
—Te lo dije— el moreno se mostraba orgulloso
—Pero ¿Qué haces aquí? — La indignación en su voz era palpable — ¿Qué cosa en el mundo te haría dejar una vida así de buena?
Harry tomó la credencial de regreso — No era tan perfecta. Y además, tengo asuntos pendientes — hizo una pausa mientras meditaba — te los diría, pero tendría que matarte.
Ambos rieron con ganas.
El resto de la tarde se hizo amena para Draco Malfoy, entre la plática de los lugares que había conocido como Lior Cortisso y algunas ideas de lo que Draco quería hacer en el futuro. Nunca se había sentido tan cómodo con alguien además de sus dos únicos amigos, pero se había vuelto fácil hablar con una persona llena de tantas aventuras.
Cuando dieron las cinco de la tarde y Cornelius Fudge se apareció, tal como había prometido, con un camarógrafo, Harry dio la perfecta excusa para que no apareciera en las fotos-No queremos que acapare la atención de la labor que usted está haciendo señor Fudge— y el rubio se sintió tranquilo de que casi podía ser completamente él mismo frente a ese adulto.
Después de la, afortunadamente, corta sesión de fotos, el cuerpo de ambos chicos demandaba descanso.
—Parece que ha quedado habitable — afirmó el moreno al dar la última pasada con el trapeador
—Incluso me darán ganas de hacer alguna especie de demanda de vez en cuando — Draco se sentía algo triste de no tener otro pretexto para acercarse al pelinegro.
— ¿De qué hablas? — dijo rápidamente el mayor — tendrás que venir a visitarme ¿A quién le contaré mis aventuras si no es a mi más grande admirador?
—Soy admirador de Lior, no lo olvides Potter.
—Me aseguraré de que él esté presente en nuestras reuniones — con una mano le revolvió el cabello mientras ambos se encaminaban cuesta abajo rumbo a sus casas.
Esa noche Draco tuvo, por primera vez, la sensación de no poder esperar al día siguiente para ver a alguien.
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Autora al habla:
Heme aquí con el segundo capítulo de esta historia que de verdad me está costando no llegar tan rápido como quisiera al climax, pero como toda historia, merece que le dedique su tiempo para que tenga la mayor calidad posible.
Muchas gracias a todos los que me han dejado reviews diciéndome lo que les está gustando. También a quienes, en Ao3 han dejado sus kudos. No pretendo olvidar ninguna de mis historias, solo que realmente llevar a flote una escuela con toda la carga de la Secretaria de Educación es cada día más pesado.
Sé que tardo tiempo en publicar, pero muchas gracias por seguir leyéndome.
¡Besos!
