4. Permisos y responsabilidades

A sus 16 años, Draco Malfoy se jactaba de ser un adolescente mucho más centrado que la mayoría de sus compañeros. Sus actos y palabras eran fríamente calculados, para evitar meter a pata en cualquier momento, solo había 2 personas con quienes se permitía ser levemente impulsivo y esas eran Pansy y Theo, sin embargo, en tan solo unos días, Harry Potter, el nuevo comisariado, había logrado que Draco se volviera descuido e impulsivo, algo que lo atemorizaba y lo hacia pasar por un carrusel de emociones.

Era viernes y aún no se armaba de valor para pedirle permiso a sus padres de ir a la ciudad. Generalmente, cuando necesitaba ir a la ciudad su padre y/o madre lo llevaban, aunque había ido a la ciudad "por su cuenta", esto solo había sido en 2 ocasiones donde los padres de Pansy lo habían llevado. Cirencester en realidad no estaba lejos, pero los autobuses eran escasos y tardaban demasiado para hacer las rutas ya que entraban a otros pueblos, por eso, lo más factible era ir en auto particular.

Había quedado con el sexy comisariado que lo vería en la Iglesia de St. Johns a las 9:00 de la mañana, la cual quedaba cerca de la estación de autobuses, y a pesar de la insistencia del mayor de pedir permiso a sus padres y todo, este se había negado rotundamente, no quería arriesgarse por ningún motivo a que su semi relación con el mayor terminara más rápido de lo que había comenzado. Estaba esperando a que su padre llegara de la oficina y le rogaba a todos los Dioses que lo hiciera de buen humor para poder conseguir lo que deseaba.

—Comenzaré a servir la cena —La voz de su madre saliendo de la cocina lo puso aún más nervioso, no tenía idea de si lo dejarían ir solo, pero esperaba que su plan diera resultado.

Sentado a la mesa, con los nervios a todo lo que daban, Draco se sentía menos seguro de querer ir a la ciudad, pero pensar en Harry Potter esperándolo le daba un poco de valor.

—Padre —comenzó procurando que su voz saliera lo más natural posible —deseo ir a Cirencester el domingo, necesito comprar algunas cosas.

Su padre giró para observarlo

—Lo lamento Draco, pero este fin de semana es realmente complicado para mí llevarte, tengo que terminar de ordenar todo en el despacho y tu madre me ayudará puesto que Zabini y Chang saldrán de la ciudad, tal vez el siguiente fin de semana te pueda llevar

—Sé que has tenido mucho trabajo, por eso estaba pensando en ir en autobús — explicó un poco más relajado, al menos sabía que ambos estarían ocupados.

La cara de sus padres fue como si Draco hubiera dicho que quería irse a vivir a una comuna hippie

—¿Qué puede ser tan urgente como para que quieras tomar el autobús? —preguntó su padre de manera muy inquisidora, Draco se obligó a no dejar que el rubor en sus mejillas lo delatara.

—He decidido comenzar a entrenar tenis — dijo tratando de sonar lo más seguro posible

La mirada de sus padres pasó de inquisitivas a maravilladas

—Oh Draco — dijo su madre con alegría por todo el rostro — ¡es maravilloso!, tal vez incluso pueda llevarte…

—Esta bien madre, prefiero ir solo, después de todo quiero poder elegir los zapatos y materiales adecuados, además, tal vez vaya con Pansy.

Ahora si sus padres estaban totalmente satisfechos con los planes de Draco y se notaba en sus caras

—No se diga más — sentenció su padre — te daré la tarjeta adicional que tenia reservada para tu cumpleaños.

En cualquier otro momento el rubio hubiera saltado de felicidad, pero sabía que acababa de dar un paso muy peligroso, esperaba que ese domingo valiera la pena.

Trató de fingir ser el adolescente más feliz de la tierra e incluso abrazó a sus padres como si estuviera recibiendo el mejor regalo de todos.

—Y puedo preguntar —comentó su padre una vez que retomaron la cena —¿Cuál es el motivo para esta decisión tan apresurada?

—Te equivocas padre — tenia que hacer uso de su cara más inocente para que le creyeran —Esta es una decisión que llevo varias semanas pensando, la profesora McGonagall me ha dicho que las universidades buscan más que buenas notas, así que mi curriculum debe ser lo suficientemente amplio para poder entrar a…

—Ya hemos hablado de esto — dijo su padre con tono serio y Draco se preparó para una batalla acerca de su futuro

—¡Oh, que mas dan las razones! — dijo Narcissa con una sonrisa de oreja a oreja —lo mas importante es que esto será excelente, mañana mismo le avisaré a los Diggory

Su padre soltó un resoplido, pero sonrió al ver a su esposa.

—Me parece — dijo de pronto su padre —Que Zabini y Chang irán a Cheltenham, podría pedirles que los dejen a ti y a Pansy en Cirencester, aunque el regreso si tendría que ser en autobús.

—Me parece Perfecto — dijo Draco simulando emoción, no quería que profundizara más en el tema o podrían cambiar de opinión.

—Perfecto — dijo su padre complacido — mañana mismo les diré.

Su cena transcurrió entre los grandes planes que su madre tenía y su padre satisfecho de conseguir algo que había estado pidiendo por mucho tiempo a su primogénito.

Draco sabía que acababa de firmar un contrato con el diablo y que ese viaje a la ciudad le iba a costar caro, pero también estaba consciente de que no se trataba únicamente del viaje, realmente si había considerado jugar tenias para entrar a la liga y ampliar su curriculum, pues deseaba ingresar a una universidad lejana y prestigiosa, así que los deportes eran una buena estrategia. Sin embargo, las razones por las que tanto se había negado seguían ahí, tendría que asistir a los entrenamientos en las únicas canchas de tenis de todo Bilbury, las del señor Diggory, y eso implica estar con las amigas de su madre, participar en torneos muy aburridos y en cocteles donde las señoras hablaban de todos los triunfos de sus hijos y los exhibían frente a toda la sociedad, justo lo que necesitaba, ser un blanco fácil para que hablaran de él y lo tuvieran en la mira. Internamente, se encogió de hombros pensando que tal ve eso haría que disminuyera el tiempo que dedicaba a pensar en cierto moreno de ojos verdes.

El domingo en la mañana Draco no podía con sus nervios, se arregló con bastante esmero, aunque no sabía porque si eso de ninguna manera era una cita, eligió unos jeans ajustados, zapatos casuales cómodos, una camisa de cuello polo y un suéter color gris que hacia juego con sus ojos.

A las 8 de la mañana cuando bajó a esperar a Zabini, sus padres ya estaban en el comedor revisando algunos papeles.

—Buenos días — saludó reprimiendo la sonrisa que quería poner en su cara

—Draco cariño — su madre levantó y le dio un beso en la mejilla — vas muy guapo, es una lastima que Pansy no pudiera acompañarte, espera te traeré una taza de café — dicho esto, su madre caminó a la cocina

—Draco — dijo su padre sin levantar la vista de los papeles que revisaba — buen día, hazme el favor de pasarme el sobre que esta en la mesa del teléfono

Draco alcanzó a ver el sobre y se lo llevó a su padre, este lo abrió y le entregó una hermosa tarjeta de color gris con su nombre en ella, ahora si sonrió genuinamente al tomarla

—No necesito decirte que es una gran responsabilidad tener tu propia tarjeta — dijo en tono solemne— espero que seas muy responsable al usarla, tiene un limite de compras y ya ésta activa, lo primero que te voy a pedir que compres es un teléfono móvil, se que no es importante para ti, pero si vas a mantenerte yendo a la ciudad y en torneos, es importante que puedas llamarnos en cualquier momento

Para Draco esa era una gran muestra de cariño y confianza de parte de su padre, y de pronto se sintió un poco más adulto.

—Así lo haré padre — antes de que pudiera agregar cualquier otra cosa, el timbre de la puerta sonó

—Debe ser Zabini, vamos te acompaño a la puerta

Narcisa le dio un gran beso y Draco se tomó rápidamente el café que le había ofrecido, tomó el efectivo que su padre le tenía preparado, su abrigo y salió junto a Lucius.

—Buenos días — Saludó Zabini principalmente a su padre — ¿Listo campeón? — dijo agachándose un poco hasta su altura. Draco hizo todo su esfuerzo por no poner los ojos en blanco, ¿Cuántos años creía que tenía?

—Si, Gracias — dijo mientras se subía a la parte de atrás de su auto.

Al ingresar al auto Cho Chang estaba sentada en el asiento del copiloto y la saludó cortésmente, ambos esperaron a que Zabini terminara de despedirse de su padre para tomar camino.

—Así que — dijo Cho una vez que el auto estuvo en marcha — ¿Primera vez que vas solo a la ciudad?

—Algo así — respondió Draco sin muchas ganas, llevaba tantas emociones revueltas que lo que menos quería era hablar.

—Oh recuerdo la sensación — dijo la chica girando un poco su cuerpo para hablar con él — me encantaba ir al centro comercial a comer las hamburguesas de ahí, siempre han sido deliciosas

—Eso es porque eres una glotona de primera — dijo Zabini riendo

—Eso te encanta de mí — dijo ella mientras le lanzaba un beso a su novio

Después de una pequeña entrevista acerca de lo que iba a hacer y de que Draco les pidiera que lo dejara en la estación de autobuses, cosa que les pareció bien, los mayores entablaron conversación entre ellos acerca de todo lo que tenían pendiente para su futura boda, a Draco no podía importarle menos, así que se dedicó a ver el paisaje, hasta que la conversación se volvió realmente interesante

—Supongo — dijo Cho — que los pases de los Weasley incluirán a Harry

Zabini bufó — no entiendo porque quieres invitarlo

Cho soltó una risita — ¿No me digas que te hace sentir inseguro?

—No quiero ser el novio que dejan en el altar el día de su boda — bromeó

—Oh por favor, ya te dije que lo nuestro pasó hace siglos y fue la cita más terrible que pude tener

—Lo sé — ahora fue el turno de reír del piloto — pero me gusta que me lo digas

—Entonces te diré, eres tú, Blaise Zabini el chico mas sexy, inteligente y amable con el que jamás me cansaré de …

—Shhh — interrumpió rápidamente Zabini — tenemos niños

Draco saltó en su lugar cuando Cho se giró para verlos y le sonrió al notarlo interesado en su plática, soltó una carcajada y le habló al rubio

—Escucha Draco, de una buena cita depende que una chica te ame o no. Cuando quieras salir con una chica pídele consejos a Blaise, es el mejor.

—Nunca a Potter — dijo el aludido

—No seas cruel — rió Cho — ahora es un gran amigo, pero es que, si hubieran visto al pobre en esa cita, estaba tan nervioso que no podía hablar, aunque no lo culpo, soy realmente impactante.

—Aunque ahora, se nota más maduro — dijo de pronto Blaise serió — no dejaré que te acerques a él por nada del mundo, parece que ahora ya sabe controlar sus nervios.

—Con lo que ha tenido que vivir, no dudo que ahora ni siquiera quiera pensar en salir con alguien

—¿Pues que pasó? — dijo Zabini externando la pregunta que Draco tenía atorada en la garganta

Cho puso los ojos en blanco — te lo dije el jueves, pero nunca me escuchas.

—Vamos cuéntamelo, sabes que he estado presionado con el trabajo, un poco de chisme me ayudará a relajarme

Cho se giró totalmente al frente, lo cual fue un alivio para Draco— ¿Sabes que Ginny Weasley y el tuvieron una relación de varios años?

Zabini movió la cabeza afirmativamente.

—Bien pues ahora que regresó (Y nadie que yo conozca sabe la razón), parece que Ginny ya se hacia casada con él o al menos regresando a donde habían dejado su noviazgo, pero resulta que no fue así, Potter le dijo que no podía retomar su relación con ella e incluso le dejo entrever que había tenido a alguien muy importante y al perderla, no piensa volver a estar con nadie.

—¡Vaya! — dijo Zabini con tono de abogado — no puedo ni imaginar lo duro que debe ser eso ¿murió? ¿Lo dejó por alguien más?

—Pues eso no lo sé, ni siquiera he podido platicar con Harry, lo que se me lo contó Percy cuando fui al ayuntamiento.

—¡Vaya con Harry Potter! Parece que eso de la vida de rompecorazones resulto ser una verdad a medias, tal vez lo mejor para su corazón roto sea encontrar pronto a alguien que lo cure, ya sabes un clavo saca a otro clavo.

Los mayores siguieron especulando, pero Draco solo pudo sentir una punzada de tristeza en el estómago, no era como que no supiera que el increíblemente sexy comisariado jamás le haría caso a un niño de 16 años y además hombre, pero saber que había perdido a alguien le hacia sentir pena por él.

Cuando se dio cuenta, ya había llegado a la estación de autobuses de Cirencester. Sin mucho preámbulo bajó del carro y agradeció a los chicos, quienes, ajenos a su pesar, le desearon mucha suerte y diversión en su día como "niño grande".

Eran apenas las 8:45 cuando llegó a la entrada de la iglesia donde había quedado de verse con Harry, en su mente se daba el lujo de llamarlo así, así que decidió entrar a la cafetería de ahí cerca y comprar un té, se preguntó si debería llevarle uno al moreno y decidió que lo haría.

Mientras compraba su té y un café, lanzaba miradas a la entrada de la Iglesia, en caso de que apareciera por ahí Harry, no estaba seguro de cómo llegaría ¿tendría un carro propio? ¿Habría tomado el autobús como Draco pensaba hacerlo? ¿Regresarían juntos en el autobús?; cuando finalmente estaba recogiendo sus bebidas, levantó la mirada y pudo ver que justo ahí, enfrente de la Iglesia Harry Potter bajada de una auto azul cuya conductora era nada menos que Ginny Weasley.