¡Hola! Lamento mucho la demora, últimamente y a pesar de estar un poco más relajada con las obligaciones de diario, no encontraba algún momento para sentarme a escribir. Espero disfruten esta continuación de la historia. Gracias por leer, les deseo un excelente 2021.
III.
Era obvio que el nuevo restaurante de la familia Hyuga no era, para nada, lo que ella esperaba. Tratándose de la familia más poderosa y refinada de todo Japón, TenTen esperaba que se tratara un establecimiento de alta cocina, pensado exclusivamente para satisfacer a los paladares más refinados y exigentes de Tokio, un restaurante para los más poderosos del país, sin embargo, en cuanto recibió la liga de todas las redes sociales del lugar pensó que Ino estaba, sin duda, equivocada; aquél lugar que trataba de emular la comida rápida occidental ofreciendo platillos japoneses de fácil preparación no podía pertenecer a los Hyuga.
En las redes sociales se especificaba que era un restaurante de comida japonesa dirigido tanto a turistas como a los mismos japoneses, con precios accesibles a todo el público, así mismo ofrecían algunas fotos de lo que podría encontrarse en su menú, nada muy difícil de preparar para TenTen, mucho menos con la experiencia con la que contaba después de haber trabajado varios años en diversos restaurantes e izakayas escondidos entre los callejones de Tokio.
Sin embargo, ni la finta y ambiente amigable que proyectaba el restaurante, ni los años de experiencia que la respaldaban, hacían que TenTen se sintiera segura de lograr obtener un puesto en ese lugar. Estaba ciento por ciento segura de que todas las plazas estaban destinados a amigos o conocidos de la renombrada familia dueña del lugar.
Si no lo intentas jamás sabrás si tienes oportunidad o no, TenTen.
Soy consciente de ello, Ino. Pero…
Es hora de que te quites de todos esos miedos, pudiste obtener trabajos mejores con tu talento, pero el miedo te ha paralizado. Ocupa ahora toda la experiencia que ganaste en estos años y ve por ese puesto.
Las palabras de Ino la golpearon como un baldazo de agua helada, sabía que la rubia tenía toda la razón del mundo, sus miedos e inseguridades siempre le habían impedido ir más allá de la zona de confort que había creado a su alrededor. Debía empezar a enfrentar la vida, debía tomar las riendas de su vida y arriesgarse a salir del hoyo en el que estaba desde que perdió a toda su familia, familia de la cual no guardaba suficientes recuerdos.
Tan perdida había estado en sus cavilaciones que no notó en qué momento su amiga se había ido a dormir e ignorando que la había dejado con un poco más de valentía y coraje del que había sentido en mucho tiempo.
Si no lo hago ahora seguiré dependiendo de los demás, seguiré pensando en lo que habría pasado si…
Decidida abrió su correo electrónico y comenzó a redactar el contenido del mensaje, adjuntó su CV y antes de que la duda la asaltara o de que el miedo la dominara, escribió la dirección del correo al que debía ser enviada su información y la envío. Su corazón estaba desbocado, miles de pensamientos se revolvían en su mente, todos presentándole las diversas formas en que la rechazarían, pero ya no podía arrepentirse, el correo para esos momentos debía ya estar en la bandeja de entrada del receptor, sólo le quedaba esperar la respuesta.
Sin duda era bien conocido por todo Japón el nivel de exigencia que tenían los miembros de la familia Hyuga hacia sus empleados, si bien era cierto que cada una de las empresas con las que contaban ofrecía excelentes prestaciones y ambiente trabajo, también era conocido que los poderosos Hyuga esperaban casi la perfección de sus empleados y que estos cumplieran al pie de la letra con sus obligaciones. Sakura estaba segura de que la fama que antecedía el apellido Hyuga era el motivo por el que no se estaban recibiendo tantos postulantes como se esperaba, y no los culpaba, ella misma estaba experimentando en carne propia el nivel de exigencia de uno de los miembros más importantes de la familia, Hyuga Neji. Ella pensó que, al haber pasado tantos años alejado de su familia, Neji sería mucho más relajado que sus parientes, que incluso sería más abierto a socializar, por lo menos un poco más expresivo… se equivocó.
Se había, incluso, atrevido a pensar que por ser la mejor amiga de la heredera Hyuga tendría ciertos privilegios, pero ni eso la salvó de los desvelos, miradas indiferentes, rostros parcos y miles de correcciones a su trabajo. Estaba exhausta, había logrado cumplir con cada una de las exigencias del recién llegado y dueño del nuevo restaurante, sin embargo, sabía que aún tenía muchos retos por afrontar, una que otra discusión y fuertes críticas a su trabajo, ni su amistad con Hinata la libraría de todo eso.
¿Por qué acepté el trabajo? – se preguntaba la chica mientras se tumbaba en su cama. Su amistad con Hinata no era suficiente para someterse a jornadas laborales como aquellas. Si tenía que ser sincera, había algo más, la esperanza de volver a verlo, de que si quiera le dirigiera un saludo – Uchiha Sasuke.
El pelinegro no sólo era apuesto, sino que su familia era una de las más poderosas de Japón. Sakura no sólo tenía intenciones de llamar la atención del chico románticamente, también estaba segura de que si consiguiera trabajar también para los Uchiha, su nombre comenzaría a tomar relevancia en esa esfera de magnates poderosos y los proyectos le lloverían, no tendría que preocuparse por conseguir una entrada económica en mucho tiempo.
Tenía que poner más empeño en este proyecto, no podía permitir que su cansancio se viera reflejado y que a su jefe se le ocurriera pedir que le asignasen un compañero, estaba muy segura de que si eso pasaba la única opción era Yamanaka Ino. No, definitivamente, no podía permitir que la pusieran a trabajar con esa rubia insoportable, ella era la mejor y no estaba dispuesta a compartir este proyecto con nadie, mucho menos con Ino.
Oi, Sasuke.
…
Sasuke.
…
¿Me vas a seguir ignorando o de una vez me dirás para qué diablos quisiste que nos viéramos?
Necesito que me ayudes con algo importante… Muy importante, Naruto. – Sasuke respiró profundo, lo que iba a decirle a continuación al rubio era algo que jamás había expresado en voz alta, no estaba listo para hacerlo, pero necesitaba decirlo de una vez por todas, necesitaba encontrarla – Necesito que me ayudes a encontrarla, a encontrar a TenTen. – se preparó para el millón de preguntas que saldrían de la boca de su amigo, pero éste sólo lo miró como si hubiera estado esperando por ello.
¡Vaya! Pensé que nunca tendríamos esta conversación.
Si había algo en lo que Uchiha Sasuke se consideraba un experto era en leer a las personas como si fueran un libro abierto, y Naruto nunca había sido una excepción, siempre había podido saber lo que el rubio pensaba, sentía o sabía, pero esta vez se dio cuenta de lo equivocado que había estado por años con respecto al Uzumaki. Jamás creyó que estuviera enterado o que si quiera tuviera una pequeña noción de sus sentimientos por TenTen. Esta vez, para variar, el sorprendido era él.
¿Cómo es que lo sabes, Naruto?
Era muy obvio, idiota… Bueno siempre ha sido obvio para mí. Sasuke, eres mi mejor amigo, hemos compartido mucho tiempo juntos… ¿Creíste de verdad que no notaría la forma en que la mirabas o que me pasara desapercibido el hecho de que cada año, justo el día en que desapareció, tienes peor humor del habitual?
Pues deberías prestar más atención a cosas que se refieren a ti, estúpido. – y la imagen de cierta chica Hyuga pasó por la mente de Sasuke.
¿A qué te refieres?
A nada… ¿Me ayudarás?
¿Y, si la encuentras, qué pasará entonces? ¿Qué pasará con Neji?
Se mentiría a sí mismo y al rubio si dijera que no había pensado en el Hyuga, cada vez que TenTen se presentaba en sus sueños o pensamientos venía acompañada de Neji, le era imposible no pensar en su amigo y que los remordimientos lo atacaran al mismo tiempo que recordaba a la castaña. Pero quería intentarlo, quería buscarla, encontrarla, aclarar tantas cosas; había tanto de qué hablar, atar cabos sueltos, saber qué sentía ella, sin embargo, era consciente de que todo lo que tenía por tratar con TenTen también debía tratarlo con Neji, aún si éste no estaba enterado de lo que pasó entre ellos, aún si eso significaba perder su amistad. Era, también, muy consciente de que, llegado el momento, y si ella aún tenía sentimientos hacia él o hacia el Hyuga, tendrían que enfrentarse, cualquiera de los dos, a una decisión que, muy seguramente, no le gustaría al otro. Fue entonces que lo decidió, que tuvo el valor para expresar en voz alta lo que por mucho tiempo había rondado su mente, ya nada importaba, su amistad con Neji, lo que él sintiera por TenTen, lo que había pasado, sus propios sentimientos… lo único importante era encontrarla.
Ya va siendo hora de aclarar muchas cosas, Naruto. Ni el Hyuga ni yo tenemos que seguir atados a este pasado y ya es tiempo de que sea honesto con él.
¡Bien! ¿Por dónde empezamos entonces?
Todo había sido muy raro, la desaparición de la chica y su familia había sido muy extraña, sabía que Neji la había buscado antes de irse al extranjero y no dudaba que aún allá hubiera continuado con su búsqueda. Sasuke también la había buscado durante todos esos años, pero era como si no quisiera ser encontrada o como si alguien no quisiera que la encontraran.
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