¡Hola!
Voy muy, pero que muy lenta con este fic. No voy a tratar de justificarme ni nada, sólo diré que haré todo lo posible por no tardar tanto para actualizar. Disculpen los inconvenientes que, seguramente, tuvieron con la lectura del capítulo pasado, pondré más atención de ahora en adelante a la hora de subir los próximos.
IV.
No es que Haruno Sakura fuera una belleza, ella lo tenía muy claro, tan claro como que el tonto amigo de Sasuke, cuyo nombre no recordaba, tenía los ojos puestos en ella. Si bien no recordaba el nombre del rubio, sí recordaba que también provenía de una de las familias más importantes del país y que, sin duda, su amiga Hinata estaba totalmente enamorada de él, aunque el muy tonto no se diera cuenta.
Otra cosa que Haruno Sakura tenía claro era que el destino la había favorecido al poner en su camino a la Hyuga, gracias a esa chica tímida ella había podido tener acceso a las altas esferas de la sociedad, había hecho amistades con hijos de personajes importantes de la política y empresarios. No es que su familia estuviera en la miseria pero, a diferencia de sus nuevas amistades, el apellido Haruno era uno más del montón y ella, Sakura, siempre había soñado con ser alguien importante, alguien reconocida. Justo estaba logrando su cometido, justo estaba casi saboreando la victoria de haber podido llevar sola un proyecto publicitario tan importante como el del nuevo restaurante cuando pasó, así de pronto, colapsó.
Habían sido semanas de estrés constante, correcciones de último momento a su trabajo, muchas horas sin dormir y con una mala alimentación, todo eso había hecho mella en ella y, después de una "tranquila" reunión con Neji, sucedió que se desmayó. Sin embargo, Sakura jamás imaginó que, de nuevo, la suerte jugaría a su favor cayendo desmayada justo frente a su objetivo amoroso quien, al estar por entrar a la oficina de su amigo, no dudó un segundo en auxiliar a la chica antes de que ésta cayera golpeándose la cabeza.
– Dime que mandaste tu CV, TenTen. Dime, por favor que lo hiciste. El restaurante abrirá pronto al público y ya han comenzado con la selección del personal.
– Siendo sincera, dudé muchísimo, tenía mucho miedo e inseguridad, pero tus palabras me alentaron y decidí enviarlo. Gracias, Ino.
– ¡Me siento tan orgullosa de ti, TenTen! Estoy segura que pronto se comunicarán contigo.
No lo dudaba, TenTen estaba ciento por ciento segura de que pronto tendría que acudir a una entrevista más detallada y eso era lo que le preocupaba. No, no eran las inseguridades que siempre la habían dominado, tampoco era que se sintiera intimidada por el renombre de la familia Hyuga que, ciertamente era intimidante, era otra cosa algo que había despertado en ella cuando, buscando en internet más información sobre los Hyuga y el nuevo restaurante, se topó con la foto de un grupo de jóvenes en una fiesta. Al parecer festejaban el regreso a Japón de uno de los miembros más jóvenes de la poderosa familia Hyuga Neji.
– Ino – interrumpió el diálogo unilateral que había mantenido la rubia.
– ¿Qué pasa, TenTen?
No estaba segura de confesar a su amiga lo que sentía, lo que presentía. Esa entrevista iba a significar mucho para ella, no sólo por el hecho de poder conseguir trabajo, sino también por lo que sintió al ver a ese grupo de personas, era como si los conociera. No podía afirmar o negar nada, después del accidente los doctores le habían explicado a su abuela su situación, tenía amnesia, era probable que recobrara por completo la memoria, pero también era probable que eso nunca pasara o que pasara a medias y, fue precisamente lo último, recordaba parcialmente su vida, sobre todo lo que vivió con su familia, pero no recordaba a sus amigos, su vida escolar, nada de eso.
– Me está pasando algo muy raro y sé que cuando te lo diga tal vez no me creas o pienses que estoy loca, pero necesito desahogarme.
La rubia miró a su amiga seriamente, tanto tiempo juntas y TenTen seguía sin entender que Temari y ella estarían siempre que las necesitara, así como TenTen había estado para ellas. Sabía y entendía, o por lo menos intentaba entender, todo por lo que había pasado su amiga, no debía ser fácil confiar en las personas después de haber sufrido tanto abandono tan repentinamente, que si bien su familia no la había abandonado por decisión, aun así debía ser difícil.
– Sabes que puedes contarme lo que sea, TenTen. Siempre estaré aquí para escucharte… Sin importar qué tan loco sea lo que me confíes.
La chica tenía razón, tenía que confiar más en ella, en Temari, en el mundo. Decidió que era hora de abrirse más a su amiga.
– Por mucho tiempo he tenido un sueño recurrente… Aunque creo que sueño no es exactamente la palabra que debería usar. Tengo la impresión de que es un recuerdo, un recuerdo muy difuso, no sé si quiera si es de mi niñez o mi adolescencia…
– ¿De qué trata tu sueño? ¿Crees que deberíamos ir… no sé… con algún especialista?... Me refiero a algún neurólogo o algo así, tal vez por fin vas a recuperar esa parte de tu vida que quedó atrapada en tu mente.
– Buscar ayuda es algo que me gustaría hacer en cuanto tenga un sueldo fijo. Cada vez es más recurrente el sueño… puedo escuchar voces, un chico o un niño me llama… creo que vamos hacia algún festival… todo es muy confuso, no logro ver su rostro, pero sus ojos… sus ojos son como los de los Hyuga.
Ino no supo qué contestar a eso, se sentía muy sorprendida, incluso un poco mal por haber presionado tanto a TenTen a aplicar para el empleo. Si bien no sabía mucho de la vida de su amiga antes de haberla conocido en el instituto, sí se había enterado por boca de TenTen que la familia de su abuela materna, quien se hacía cargo de ella, había sido una familia muy influyente venida a menos… ¿Sería posible que aún conservaran cierta influencia y su amiga hubiera convivido con todas esas familias poderosas?
– Lo siento, amiga.
– ¿Eh? ¿Por qué lo dices, Ino?
– Pues te presioné mucho para aplicar al empleo y puede ser que tanto estrés haya provocado…
La cortó de inmediato, sí había sentido cierto fastidio de la presión ejercida para postularse, pero lo que ella experimentaba venía de tiempo atrás.
– No seas absurda. Eso no tiene nada que ver, pienso que ya era hora de tomar riesgos, aunque he de admitir que no esperaba que mi sueño o lo que sea, coincidiera con el hecho de que se trata de los Hyuga.
No, no daba por hecho de que hubiese conocido personalmente a algún miembro de esa familia. Sin embargo, no podía, por más que quería, sacarse esa sensación, esa certeza de que los ojos que tantas veces se le habían presentado en sueños eran los mismos ojos Hyuga. Deseaba, más que nada, recuperar su memoria, saber cómo había sido su vida antes de despertar en el hospital con uno que otro recuerdo de su familia y sabiendo que no volvería a verlos.
– ¿Sigues dispuesta a conseguir el empleo?
– ¡Claro! Independientemente de lo que te he contado, es obvio que necesito el trabajo. Tanto para solventar mis gastos, como para de una vez por todas desarrollarme más como cocinera ¿no crees?
– ¡Esa es mi amiga!
Si bien Neji tenía muy poca paciencia, trataba de no perderla tan fácilmente cuando de sus amigos o primas se trataba pero, esta vez, esa chica Haruno había logrado sacarlo de sus casillas. Era buena en lo que hacía, eso no estaba en tela de juicio, pero esos aires de grandeza que tenía, aunado al hecho de que se resistía a contar con alguien que le ayudara, entorpecían el trabajo y, para gusto de Neji, retrasaban todo.
Estaba tratando de relajarse después de una "tranquila reunión" con Sakura, cuando llamaron a su puerta casi con desesperación. Se levantó de su asiento con toda la disposición de decirle unas cuantas cosas a quien quiera que se haya atrevido a perturbar su paz cuando, al abrir la puerta, se topó con un Sasuke cargando en brazos a su empleada.
– ¿Me puedes decir qué está pasando, Uchiha?
– Pues que TU empleada ha colapsado, muy seguramente debido al estrés de tratar contigo.
Neji se apartó para que Sasuke pudiera entrar a su oficina y dejar a la chica en el sofá que había ahí. Tenía suficientes presiones como para, encima, lidiar con esa situación. A pesar de todo, siempre había sido consciente de la responsabilidad que tenía para con sus empleados, sin mencionar que la chica era la mejor amiga de su prima. Estaba a punto de llamar a la enfermería para que alguien fuera a atenderla cuando abrió los ojos, se incorporó sorprendida y desorientada.
– ¡Neji-san! Disculpe, no quiero causarle molestias…
– A mí no me has causado ninguna, Haruno. Fue aquí a mi amigo Uchiha a quien casi le caíste encima.
¿Había escuchado bien? ¿Había caído encima de Uchiha Sasuke? No sabía si el destino había querido ayudarla o burlarse de ella, quería tener más contacto con el chico, era verdad, pero había un trecho muy largo entre decirle "hola" y caer sobre él. Un carraspeó la sacó de sus pensamientos y fue cuando volteó a verlo, vio a los ojos de Sasuke y no podía estar más avergonzada.
– ¿Te encuentras mejor?
– ¡Sí! Gracias, Uchiha-san.
Después de esas palabras un silencio incómodo inundó la oficina del Hyuga, sabía que su jefe era de pocas palabras y un temperamento muy difícil, pero parecía ser que Sasuke no se quedaba atrás. En ningún momento cambió su expresión parca, no pudo notar ni un atisbo de preocupación o algo, tal vez no tenía oportunidad de poder acercarse a él como deseaba.
– Espero que, después de esto, aceptes que contrate a alguien más.
– Lo tendré en cuenta, Hyuga-san.
– Bien. Necesito que te pases por la enfermería para que te hagan un chequeo, si necesitas descansar HAZLO. Y no, no es una petición, Haruno.
Con eso Sakura entendió que tenía que retirarse y hacer lo que se le ordenaba, no estaba muy feliz con el hecho de tener que pasar a la enfermería pero, por esta ocasión, aceptaría que era necesario hacerlo. Se sentía agotada.
– ¿Qué te trae por aquí, Uchiha?
– Primero, saber cómo van los preparativos para la apertura.
– Mañana Hinata-sama se encargará de entrevistarse con los últimos postulantes. El local ya está listo, pasado mañana comenzarán a surtir los víveres, tu familia nos ha proporcionado un excelente equipo de seguridad…
– Tienes todo bajo control entonces. No podía esperar menos de ti.
– ¿Cuál es el segundo motivo de tu visita?
Lo segundo era lo que preocupaba un poco a Sasuke, lo segundo podría terminar con su amistad de años con Neji, pero estaba decidido a hablar con él, ambos se merecían ser honestos el uno con el otro y, muy a su pesar, el que había traicionado la confianza del otro había sido él mismo, Uchiha Sasuke.
Estaba decidido a encontrarla, a traerla de vuelta a sus vidas, sin importar las consecuencias de eso. Había hablado con Naruto y contaba con su apoyo, sin embargo, era consciente de que también necesitaría el apoyo y la ayuda del Hyuga; al fin de cuentas, eran los más interesados en este tema y, si como creía alguna de sus familias estaba involucrada en la desaparición de la chica, sería más fácil descubrirlo si trabajaban en equipo.
– Vengo a hablar de TenTen.
Lo descolocó, lo notó no por su expresión, lo notó por su mirada que, aunque trataba de permanecer serena, transmitía todo lo que estaba sintiendo su dueño en esos momentos. Neji nunca, NUNCA hablaba de la chica con otras personas y muy raramente había hablado de ella con él y con Naruto. Sasuke se preparaba para lo que vendría cuando Neji escuchara lo que tenía por decir, se preparaba física y, sí también, emocionalmente para la reacción del Hyuga.
– ¿Qué con ella?
– Hay cosas que pasaron… que pasaron hace años, cosas que desconoces y de las que ha llegado la hora de que te enteres.
TenTen se encontraba preparándose para la entrevista que tendría el día de mañana, una entrevista de la que dependía su situación económica y, presentía, su estabilidad mental también. Había investigado todo lo que podía de los Hyuga, de sus empresas, de sus miembros, de la forma en que trataban a sus empleados, las prestaciones que ofrecían y las obras de beneficencia que realizaban. No sabía si la entrevistaría algún miembro de la familia o algún empleado aleatorio, si la persona sería joven o mayor, no sabía nada, y por eso mismo trataba de dominar toda la información recabada.
Había terminado de organizar sus notas cuando recibió una llamada de un número desconocido, atendió porque podría tratarse, precisamente, de algo relacionado con la entrevista.
– ¿Diga?
– ¿Hablo con la señorita TenTen? – respondió la voz suave de una chica – Llamo por la entrevista de mañana.
– Claro, dígame ¿qué pasa con la entrevista? ¿la cancelaron?
– No, no simplemente llamo para confirmar la hora y el lugar. ¿Los tiene claros?
– ¡Por supuesto! Mañana a las 2 de la tarde en las instalaciones del restaurante.
– Perfecto. Seré yo quien la entreviste, mi nombre es Hyuga Hinata.
Ese nombre removió algo en TenTen, sintió de pronto que el aire se le escapaba por un momento de los pulmones y le dio la impresión, sólo entonces, de que esa voz le sonaba de algo.
– ¿TenTen?
– Sí, aquí sigo, Hyuga-san.
– Bien. Será un placer entrevistarte mañana, espero no te sientas presionada y, por favor, llámame Hinata. Por algún motivo siento que nos irá muy bien mañana.
– Gracias, Hyu… Hinata-san. Nos vemos mañana entonces.
Hasta mañana.
Cuando la llamada terminó, TenTen se sentía más intrigada y ansiosa por saber lo que pasaría de ahora en adelante, consiguiera el trabajo o no, quería saber qué era lo que le pasaba con esa familia. Estaba segura que, el simple hecho de conocer a los Hyuga, no le bastaría para aclarar sus dudas o para resolver la situación que estaba viviendo, pero sentía que sería el primer paso.
– Puede ser que me estoy volviendo loca. – pensó resignada – Hace ya tanto tiempo de lo que sucedió, ya es hora de que lo deje atrás, de que siga con mi vida.
Pero el destino o la vida es algo caprichoso y si TenTen creyó en algún momento que la vida que había tenido antes del accidente se había perdido para siempre, estaba muy equivocada, porque cierto par de muchachos no descansarían hasta dar con ella y, por el rumbo que estaban tomando las cosas, no les costaría mucho trabajo dar con ella.
Sin imaginar lo que se avecinaba, TenTen se fue a dormir, no quería llegar tarde a la entrevista y da una mala impresión a sus posibles empleadores. El tráfico y las aglomeraciones eran inevitables en esa ciudad así que tenía que ir preparada para todo y con tiempo de sobra.
Una ligera llovizna había comenzado a caer sobre la ciudad y en el bar, casi desierto, en el que se encontraba comenzaba a escucharse de fondo alguna melodía de Louis Armstrong, no sabía, no le importaba, lo único en lo que pensaba era en mantener bien presionada la bolsa con hielos, que el barman le había dado, contra su pómulo morado. Rememoraba, también, las vivencias que tuvo con TenTen, con sus amigos y lo que le había revelado hace algunas horas una persona en la que había confiado con su vida. Traición. Esa era la palabra que no podía sacar de su mente mientras se repetía una y otra vez en su cabeza la escena de hace un rato y las palabras dichas por el Uchiha.
– Yo estuve… estoy enamorado de TenTen, y estoy tan dispuesto o más que tú a encontrarla.
No supo si Sasuke siguió hablando o no, lo siguiente que recuerda es haberse abalanzado sobre el Uchiha porque ¿cómo era posible que él, de entre tantas persona, él precisamente le dijera eso? Miles de dudas lo asaltaron ¿le había confesado sus sentimientos a TenTen en algún momento? ¿El hecho de que ella se fuera sin más tenía que ver con todo eso? ¿Ella sentiría lo mismo por Sasuke y por eso estaba tan distante de él las últimas veces que la vio? Si había regresado a Japón decidido a encontrarla, ahora por su vida que daría ya sea que estuviera con vida o no. Lo que ambos ignoraban era que otra persona había escuchado esa conversación y no le había caído muy enterarse del interés amoroso del Uchiha.
Pues bien, aquí doy fin a este capítulo creo que ha quedado un poco más extenso que los otros. No prometo que actualizaré pronto, pero que sepan que tengo como propósito desarrollar y terminar esta historia.
Antes de irnos, algunas aclaraciones:
1. Para conveniencia de esta historia algunas parejas canon se quedarán como tal, otras serán cambiadas.
2. Es posible que haya OoC en algunos personajes, sin embargo, trataré de apegarme lo más posible a su carácter original.
Sin más, les agradezco enormemente leer este fic y, ya saben, pueden dejar sus quejas opiniones, sugerencias, etc., en los reviews
¡Ah! Tengo en manos un proyecto, ya antes había hecho una traducción de cierta escritora que me encanta. He hablado recientemente con ella y pronto les traeré el primer capítulo, en español, de un fic que me encantó de ella, ojalá también se den la oportunidad de leerlo y reseñarlo que yo me encargaré de mandarle a ella sus comentarios.
Ahora sí, hasta la próxima y cuídense mucho, no hay que bajar la guardia con este virus que anda suelto por el mundo.
