-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "Perfect" de Ed Sheeran para Naruto y Hinata, "Dynasty" de MIIA para Sasuke y Sakura, "Beating Heart" de Ellie Goulding de para el contexto de la historia y "Everything I Need" de Skylar Grey para los pensamientos de Sasuke.


Lo que había sucedido tras el reencuentro de los cuatro en la academia todos los demás eventos había sucedido como una reminiscencia, un calco de lo que ya habían vivido; Iruka Sensei había nombrado a los equipos de Genin que se encontrarían bajo la tutela de un Jonin, un ninja de élite, por lo que lo esperable durante la hora del almuerzo es que los equipos Genin se reunieran entre sí para que sus integrantes pudieran conocerse mejor para fomentar su desempeño como equipo y eso estaba muy bien, pero…Naruto se había saltado esa regla. Tal vez fuera porque conocía a sus dos amigos y compañeros de equipo como la palma de su mano, no por nada habían atravesado por todo juntos, y por lo mismo es que Naruto había preferido seguir incondicionalmente a Hinata aun cuando en ese momento ella debiese familiarizarse con sus compañeros de equipo, manteniéndose al margen y a un par de distancia de Kiba y Shino que los observaban entre curiosos y confundidos, principalmente el Inuzuka que comenzaba a pensar lo peor sobre Naruto que se mostraba tan encantador y cercano a ella. Por favor, ¿Cuándo, en el pasado, el bobo rubio se había mostrado interesado en Hinata? Nunca, jamás desde que Kiba tuviera memoria y por lo que precisamente ahora veía con recelo y desconfianza que el Uzumaki de la nada se hubiese aproximado a la Hyuga, a su ahora compañera de equipo…tal vez esperaba obtener algo de Hinata, tal vez crear discordia en el equipo, fuera cual fuera la razón de este extraño acercamiento, Kiba estaba más que dispuesto a descubrir sus verdaderas intenciones a como diera lugar.

-Shino, ¿puedes explicarme una cosa?— pregunto el Inuzuka para obtener la atención de su compañera de equipo, —¿Desde cuándo Naruto y Hinata son tan cercanos?— cuestiono evidenciando lo obvio sin necesidad de voltear a ver al Uzumaki y la Hyuga.

-Confieso que también es un misterio para mí, Kiba— admitió Shino sin aportar mayor respuesta porque no era necesario, ni tampoco nadie la tenía a decir verdad.

-Ese alborotador se trae algo entre manos, estoy seguro— afirmo él, apretando los dientes para sí, observándolos por el rabillo del ojo.

-¿Algo como qué?— inquirió el Aburame en un vago intento por entender lo que habría de estar pensando.

-No lo sé— suspiro Kiba, descendiendo la mirada hacia Akamaru en el cuello de su chaqueta y que parecía tan confundido como él, —pero lo descubriré— determino decididamente.

Observando a Kiba y reservándose a simplemente negar en silencio para sí, Shino prefirió mantenerse a parte de los pensamientos de Kiba, claro que para él también era extraño que de la nada Naruto se aproximase a Hinata pero a diferencia del Inuzuka, el Aburame no podía ver malas intenciones en el motivo tras la repentina cercanía del rubio sino que incluso aprecia como si Hinata y él se conocieran de toda la vida, y en cuyo caso Shino prefería darles su propio espacio, a diferencia de Kiba quien ideaba toda clase de escenarios en su loca cabeza. A un par de metros de distancia de ellos, Naruto y Hinata se encontraba en el columpio en el patio de la academia, Hinata sentada sobre el columpio meciéndose ligeramente y siendo observada por Naruto quien se encontraba sentado sobre el suelo y observándola en todo momento, una vez había cometido el error de no notar que ella ahí estado ahí, el error más imperdonable de su pasado y ahora necesitaba enmendarlo en tanto tuviera la oportunidad, quería crear recuerdos nuevos y memorables para ella que se lo había dado todo en la vida; un hogar, afecto filia e incondicional, una familia además de mil y un cosas más. Puede que si debiera estar junto a Sasuke y Sakura en ese momento, preparándose para saber cómo lidiar con Kakashi como compañeros de equipo, pero no podía hacer, solo quería estar permanentemente al lado de Hinata, en este pasado en que no tenía la obligación y responsabilidad de ser Hokage todo lo que quería hacer era pasar tiempo con ella, un tiempo que muchas veces no tenía.

-Naruto, ¿en verdad no estas ni un poco preocupado?— pregunto Hinata, abandonando momentáneamente su alegre tema de conversación, preocupada por la ira de Sasuke y Sakura hacia él.

-¿Por Sasuke y Sakura?— más bien afirmo el Uzumaki antes de suspirar con falsa despreocupación. —Me han amenazado tantas veces que he comenzado a perderles el miedo, pero no se los digas— mintió tan convincentemente como le fue posible aunque la verdad siempre les tendría terror a esos dos, pero Hinata no necesitaba preocuparse por eso. —Sé que estas preocupada, y quieres que regresemos porque piensas en Boruto y Himawari— comprendió estrechando las manos de ella entre las suyas, —pero te prometo que intentare encontrar una forma de volver, aunque no creo que suceda muy pronto por…obvias razones— añadió a modo de disculpa, lamentando no tener una solución al predicamento en que estaban y que era tanto una bendición como una tortura.

-En realidad no estoy preocupada por eso, al menos no tanto— confeso ella para incredulidad de su esposo lo que al instante la hizo sonrojarse, —si como tú dijiste nuestra realidad permanece indemne y detenida mientras nos encontremos aquí, sé que nuestros hijos estarán a salvo— se apresuró en explicar, sintiéndose como tonta por querer ser egoísta, —lo que me preocupa es disfrutar estar aquí— reconoció sabiendo bien que Naruto pensaba lo mismo que ella.

Estaba mal y lo sabía bien, Hinata sabía que estaba siendo sumamente egoísta por querer pasar tiempo junto a su esposo al permanecer en el pasado, incluso sabía que Naruto también era egoísta por tomarse con tanta calma el hecho de estar indefinidamente en el pasado, pero había trascurrido muchísimo tiempo desde la última vez en que habían podido ser una verdadera pareja, un matrimonio debido a su labor como Hokage, Hinata siempre había comprendido lo importante que era para su esposo cumplir su sueño y ser no solo Hokage sino que uno ejemplar, alguien que viviese por toda la gente de la aldea y que pudiera anteponer el bienestar de ellos por encima de su propia felicidad, y ella estaba orgullosa de él por eso, pero no iba a negar que deseaba tener a su esposo para si misma por al menos un tiempo aunque fuera en este plano. Parpadeando entre sorprendido y confundido, hizo falta un par de segundos para que Naruto procesara lo que acababa de oír y se diera cuenta de que no se trataba de ninguna ilusión de su subconsciente ni nada parecido, su esposa, su dulce e inocente Hinata acababa de decir que—al igual que él—deseaba ser egoísta y tener la oportunidad de disfrutar de su estadía en el pasado sin importar lo que tuviera que durar, claro que ambos pensaban inevitablemente en su presente, en Boruto y Himawari, pero ciertamente también era la primera vez en muchos años que tenían la oportunidad de desligarse de tantas obligaciones y simplemente tener algo de tiempos el uno para el otro, ¿es que se podía pedir algo más? No estaba del todo injustificado querer ser egoístas.

-Oh, eso…— contesto Naruto el recobrar el habla, —pues, creo que tenemos el derecho de disfrutar de la experiencia tanto como deseemos, ¿no?— secundo entrelazando una de sus manos con la de ella, completamente de acuerdo.

-Si— asintió Hinata, sosteniéndole la mirada y disfrutando del simple placer de estar juntos.

¿Era egoísta de parte de ambos querer revivir un pasado en que no habían tan siquiera considerado la posibilidad de tener un futuro juntos? Sus sentimientos habían sido unilaterales en un momento de su pasado y ese había sido su mayor error, por lo que si se Naruto dependía, estaba sobradamente dispuesto a hacer de su indefinida—aun no tenían ni idea de cómo regresar—está en el pasado una especie de segunda luna de miel junto a su esposa, y nada en el mundo se lo impediría.


Bajo un silencio prácticamente sepulcral, Sasuke y Sakura se mantuvieron sentados uno al lado del otro en la misma banca a las afueras de la aldea en que habían sostenido su primera conversación como compañeros de equipo en el pasado…ahora incapaz de tan siquiera dirigirse la palabra mientras sus pensamientos los llevaban cada vez más lejos; habían pasado gran parte de su presente intentando escapar del pasado, de todo lo que habían vivido y de lo que no habían podido solucionar, de todo el dolor y las heridas que aún no conseguían cerrar del todo, que ahora estar en el pasado no podía ser visto como una bendición para ambos, no como sí lo era para Naruto y Hinata, por ello es que querían regresar a su presente donde todo era mucho más fácil de vivir, pudiendo ignorar todo lo demás gracias a la presencia de Sarada en sus vidas…pero esta vez no podían hacer eso, no podían escapar del pasado sin importar cuanto lo deseasen porque estaban en él. Con los brazos cruzados por sobre su pecho, Sasuke contemplo a la nada misma y a la suave brisa que rompía de vez en vez el silencio entre su esposa y él, si necesidad de desviar la mirada hacia Sakura que se encontraba sentada a su lado para leer sus pensamientos y saber que ella estaba tan disgustada por la situación en que estaban como él, pero no podían hacer nada para escapar de ella, no gracias a Naruto, la única solución temporal por ahora era aguardar a tener la instancia de encontrar el pergamino y una vez al tenerlo dar con la forma de revertir el jutsu para regresar a su tiempo, pero hasta entonces estaba atrapados.

-¿Tampoco vas a comer?— pregunto Sakura sin estar verdaderamente interesada y sin apartar su mirada de la nada.

-No tengo hambre— negó Sasuke de igual modo que ella, dejando que sus pensamientos lo llevasen muy lejos, pero no lejos de ella, —tu si deberías comer algo— añadió sin dejar de preocuparse por ella tal y como hacia siempre.

-No puedo comer— protesto la pelirosa sin tan siquiera considerar tal posibilidad, —porque cada cosa que veo me recuerda a Sarada, y hasta la simple brisa me hace pensar en regresar desesperadamente junto a ella— negó para sí y cerrando los ojos, tan solo pensando en regresar junto a su hija. —No puedo evitar pensar en ella, sé que debería mantenerme indiferente pero no puedo, es una parte de mí— esclareció sabiendo bien que estaba desafiando los principios Shinobi que conocía y que no podía cumplir, no en ese momento, —la única parte de mí que amo— susurro más para sí que para su esposo.

Ahora Sasuke estaba a su lado y solo Kami sabia cuando agradecía que eso fuera así porque la vida era un pozo oscuro de soledad cuando él no estaba a su lado tal y como se lo había dicho una vez, para ella no existía una vida en que él no estuviera…pero gracias a Sarada había aprendido que si existía otra vida más allá cuando estaba sola, que había alguien más que también dependía de ella y que necesitaba que fuese fuerte, había una vida que la necesitaba a ella, una vida que ene se momento estaba asola y que le oprimía el centro del pecho haciendo que desease sollozar de manera incontrolable. Era madre, y quien conociera ese sentimiento no dudaría en empatizar con ella, porque no existía mayor dolor para ella en esa instancia que estar lejos de su hija, que no poder abrazarla, no poder verla, no poder decirle lo mucho que la amaba, no saber si realmente estaba a salvo como Naruto había dicho…sentía como si de un momento a otro pudiera caer en la locura, sentía como si fuera a morir de preocupación y aunque sabía que Sasuke compartía su sentir, no podía creer que él pudiera ponerse en su lugar y entender el tormento por el que realmente estaba pasando, más si lo hacía. Desviando la mirada hacia su esposa, Sasuke se dedicó a contemplar largamente a Sakura, claro que él también estaba sumamente preocupado pro Sarada, más de lo que era capaz de expresar pero el tiempo que había pasado lejos de la aldea—años—le había enseñado a confiar en su hija, en lo determinada y fuerte que era—como Sakura—, y que podría enfrentarse a lo que sea que encontrara en su camino, porque era su hija después de todo.

-También pienso en ella, y deseo regresar tanto como tú— obvio Sasuke más sabia que ella lo tenía presente, —pero hasta que no sepamos como hacerlo es preciso que confiemos en que si la situación no es como Naruto dice, ella podrá encargarse de lo que sea que suceda— menciono tan solo para verla negar en silencio, incapaz de aferrarse a esas palabras, —tenemos que creer que lo hará— insistió ya que de otro modo ella no conseguiría calmarse.

-¿Y cómo puedo estar aquí, tan lejos de ella y sin saber que le sucede?— cuestiono ella con más vehemencia de la que hubiera pretendido, dirigiendo su ira hacia él y sintiendo incapaz de pensar con la cabeza fría. —Es mi hija, ¿Cómo puedo estar tranquila si no la veo, si no tengo contacto con ella…?— se detuvo al darse cuenta de lo que estaba planteando, encontrando su mirada con la de Sasuke quien lejos de enojarse se mantenía a su lado para reconfortarla. —Porque eso es lo que tú haces, porque te repites una y otra vez que Sarada está bien— comprendió en voz alta, lamentando todo lo que acababa de decir y no pudiendo remediarlo.

-Créeme, los primeros años lejos fueron una tortura— confeso el Uchiha sin apartar sus ojos de ella que se debatió entre si apartar su mirada o no de él, demasiado avergonzada por su exabrupto, —quise regresar muchas veces, me estaba volviendo loco al no saber que pasaba, al no poder verlas…pero tuve que aprender a confiar; a confiar en que Sarada aprendería a ser fuerte como yo lo hice, y que tu podrías enfrentarte a lo que fuera, porque te conozco— explico situando una de sus manos sobre el hombro de ella y ascendiendo hasta acunar su mejilla. —Aun no es fácil lidiar con lo que siento— admitió ligeramente divertido por lo mismo, —pero si no soy capaz de controlar mis emociones, no podría tolerar ningún tipo de frustración— recordó estableciendo un margen de comparación con Naruto en el proceso.

El tomento indescriptible por el que Sakura estaba travesando, imaginar el peor de los escenarios en su mente, estar a punto de sucumbir a la locura por lo que su propio subconsciente estaba ideando…era algo por lo que Sasuke ya había pasado muchas veces, al margen de lo que todos pensaban de él; que no tenía sentimientos, ni corazón, que era alguien indiferente y cruel, lo cierto es que amaba a su esposa más que a nada en el mundo y Sarada era lo más importante en su vida, por lo que estar lejos de ellas por una década debido a su misión de investigar la amenaza de los Otsutsuki había probado ser su propia cruz con la que cargar, muchas veces había anhelado ignorar su responsabilidad y tan siquiera regresar a la aldea un día para ver a Sakura y a Sarada…se había perdido gran parte de la vida de su hija por causa de su deber, pero sabía que si no lo hacía no podría vivir con la culpa al no eliminar un peligro que pudiese dañarlas y al que tal vez solo él podría hacer frente, pero eso no minimizaba la añoranza que sentía por ambas cada vez que estaba lejos. Suspirando sonoramente para sí, Sakura entro el rostro entre sus manos, sintiendo vergüenza de sí misma y de sus pensamientos, de sus sentimientos y que en nada la habían hecho cambiar de la Genin ingenua de doce años que en su día había pensado lo peor de Naruto, que había hablado de dientes para afuera sin tomarle peso a la realidad, ¿había cambiado un poco al menos? A su entender no, porque por un momento solo se había concentrado en lo que ella estaba sintiendo sin tan siquiera empatizar en lo que Sasuke había tenido que vivir por una década entera, lejos de casa, lejos de Sarada y de ella…que egoísta podía ser.

-Lo siento mucho, Sasuke— se disculpó Sakura, lamentando de todo corazón continuar siendo tan inmadura tras tantos años, —en el fondo no he cambiado ni un poco, sigo siendo la tonta niña de doce años y fastidiosa que hablaba de dientes para afuera, sin pensar en otros— se criticó duramente por pensar que realmente había cambiado a lo largo de los años, —la misma niña que merecía que le dijeras esas palabras en este lugar— añadió apenas y dándose cuenta de sus palabras.

-No— negó Sasuke, confundiéndola por su negativa, —me equivoque en ese entonces porque no tenía derecho alguno para juzgarte, ni nunca lo tendré— justifico ante la extrañeza de parte de ella y sin apartar sus ojos de su rostro en ningún momento. —Has cambiado; todos hemos cambiado— obvio tanto para hacerla sentir mejor como porque era la verdad, —pero es normal que pienses así, yo también lo hago más de lo que debería— confeso por fin pudiendo ver una ligera sonrisa formarse en sus labios. —Sarada podrá enfrentarse a lo que sea que encuentre en su camino, es igual de inteligente que tú, y más sensata que yo— comparo, confiando en que su hija estaría bien por su cuenta.

-En parte, pero eso se debe a que tiene lo mejor de ambos— añadió ella con una ligera sonrisa, igual de orgullosa que él por Sarada.

Sarada era maravillosa, no solo porque se pareciera mucho a ambos lo cual era prácticamente obvio, sino porque había heredado sus mayores virtudes y siempre estaba perfeccionándose a sí misma, esa era la prueba de que sería una gran Hokage algún día, por eso estaban orgullosos de ella. Había cometido un error en el pasado, en ese mismo lugar; había juzgado a Sakura sin conocerla realmente, no había entendido que bajo esa ingenuidad e inocencia se encontraba el corazón más puro que hubiera conocido en su vida, la única persona que podría tomar su dolor y sentirlo como propio, la única persona que podría llorar por él y acompañarlo en todo, y hoy lamentaba no haberle permitido entrar a su corazón mucho antes porque la vida era realmente maravillosa teniéndola a ella…y cuando no estaba a su lado todo parecía el mismo infierno otra vez, entonces nada tenía sentido. Ella era quien menos había cambiado de todos a quienes pudiera conocer, ya no era una niña-no en ese plano, sino que en el presente—ni física ni emocionalmente, pero al verla luciendo como la misma niña que le había rogado que se quedara en Konoha una vez, podía darse cuenta de que en esencia ella seguía siendo la misma; inocente, alegre, dulce...no había cambiado ni un poco y eso es lo que cada vez que la veía se sintiera en casa, veía en sus ojos y sabía que nada cambiaría, que ella siempre estaría ahí y esa sensación era más reconfortante que nada de lo que existiera en el mundo. Levantándose en silencio de la banca, siendo observado por Sakura en todo momento, Sasuke le tendió la mano para ayudarla a levantarse, lo que claramente la desconcertó.

-Volvamos a la academia— sugirió Sasuke, más aun viendo un ápice de duda en su mirada, —a ninguno de los dos nos gusta la idea, pero hasta que no encontremos un modo de salir de aquí tenemos que seguir las reglas del juego— rememoro absteniéndose de mencionar que estaba pensando en mil y un formas de como matar a Naruto.

Observando largamente el rostro de su esposo, sintiendo mil y un momentos pasar delante de sus ojos como una serie de sus fotografías que sucedían a modo de recordatorio, Sakura sonrió radiantemente antes de alargar su mano y encontrarla con la suya, levantándose de la banca. Ninguno de los dos quería estar ahí, en el pasado, pero puede que—aunque no quisieran admitirlo—esta fuera la perfecta y única oportunidad que tuvieran de solucionar todos sus tormentos pasados y poder vivir en paz con su pasado sin sentirlo como una herida que aún no cerraba, después de todo no tendrían otra instancia a través de la cual revivir todo otra vez…

Tenían que seguir las reglas del juego tanto como pudieran, hasta que consiguieran regresar.


Tras la reunión de los equipos para conocerse entre sí durante el almuerzo, todos o gran parte de los Genin habían retornado al salón de la academia para aguardar la llegada de los Jonin que encabezarían sus respectivos equipos hasta que ahora solo tres equipos continuasen presentes en el aula; el equipo 7 conformado por Sasuke y Sakura que se encontraban sentados uno al lado del otro y sosteniendo una conservación mientras que Naruto estaba prácticamente pegado a Hinata que formaba parte del equipo 8 junto a Kiba y Shino, y el equipo 10 conformado por Ino, Shikamaru y Choji. Exactamente delante de la mesa tras dos de los integrantes del equipo 7, Ino contemplo con recelo y extrañeza entremezclada la increíble complicidad e interacción que Sasuke y Sakura estaba compartiendo tras haber sido nombrados compañeros de equipo, para la Yamanaka que jamás los había visto hablar entre si era algo increíble e imposible de atestiguar que ambos estuvieran compartiendo un tema entre si y lo peor es que—desde donde estaba—no conseguía escuchar aquello de lo que estaban hablando…¿Cuándo es que las cosas habían cambiado así entre ambos? Lo primero que Ino sentía era ira, porque Sakura estaba sabiendo como beneficiarse del hecho de estar ene l mismo equipo que Sasuke, y lo segundo era un desconcierto terrible, su antigua amiga ya no parecía la misma Sakura insegura, ingenua y tonta, era casi como si algo hubiera cambiado en ella de la noche a la mañana y eso Ino podía verlo sin necesidad de tan siquiera intercambiar una palabra con ella.

-No logro entenderlo, jamás habían compartido una conversación, ¿Cuándo se volvieron tan cercanos?— Ino negó en silencio para sí mientras los observaba a ambo antes de desviar la mirada hacia su compañero de equipo, —¿puedes decírmelo tú, Shikamaru?— consulto en un intento por comprender la situación.

-En caso de que no lo recuerdes; no soy una chica— recordó el Nara, absteniéndose de entornar los ojos ante su propio fastidio, —pero he de reconocer que no, y prefiero no hacerlo— confeso, apoyando la cabeza sobre sus brazos a modo de almohada.

-Sigo sin entender como acabe en el mismo equipo con ustedes dos— suspiro la Yamanaka pesadamente, enterrando el rostro entre sus manos.

-¿Equipo 8?— pregunto una voz fémina, sobresaltándolos a todos.

De pie en el umbral del aula y tras abrir la puerta dejando en exposición su largo cabello negro y brillantes ojos rojos, Kurenai observo con curiosidad a los Genin presentes, especialmente a los que se encontrarían bajo su tutela y que al instante de su llamado no dudaron en levantarse de sus lugares para proceder a abandonar el aula. Lamentando tener que decir adiós por ahora—ya que en realidad lo último que quería hacer era encontrarse lejos de Naruto, Hinata sonrió ligeramente a modo de disculpa a su esposo antes de, a modo de temporal despedida e inevitablemente avergonzada por la presencia de otros, depositar en un casto beso sobre una de las mejillas del Uzumaki antes de levantarse y seguir a sus compañeros y Sensei fuera del aula, siendo seguida en todo momento por Naruto que suspiro profundamente al verla partir…si ver a Sasuke y Sakura hablar entre sí como si se conocieran de toda la vida era algo extraño de ver—para el equipo 10, principalmente para Ino aunque también para Shikamaru mas él no pensaba admitirlo—, atestiguar semejante cercanía entre Naruto y Hinata era algo todavía más extraño e inentendible para los presentes. Regresando a su lugar junto a sus compañeros de equipo bajo un completo silencio y que era tan extraño e impropio de él, Naruto apoyo la cabeza pesadamente contra la mesa ante la curiosa mirada de Sasuke y Sakura, suspirando soñadoramente y sin hacer desaparecer la sonrisa de su rostro, extrañando a su esposa aunque tan siquiera hubieran transcurrido un par de minutos tras su partida, actuando como un tonto enamorado…¿a quién quería engañar? Estaba loco por esa hermosa mujer a quien se enorgullecía de llamar su esposa.

-¿Es que ustedes no aman el amor?— pregunto Naruto, observando a la nada y suspirando soñadoramente.

-Sí— acepto Sakura, inevitablemente divertida por su comportamiento, —pero no como tú, Naruto— se apresuró a comparar para marcas las diferencias.

Sin que Naruto se diera cuenta puesto que estaba demasiado concentrado añorando a Hinata y suspirando por su ausencia, Sasuke entrelazo una de sus manos con la de Sakura por debajo de la mesa, encontrando sus orbes ónix con los profundos orbes esmeralda de ella que encontró brevemente su mirada con la suya antes de desviar la mirada para ocultar el hecho que se estaba sonrosando, logrando que Sasuke sonriera ladinamente en el proceso…en el pasado—mismo pasado en que ahora estaban—, Sakura había anhelado desesperadamente que él la aceptase y correspondiese a sus sentimientos de la misma forma en que lo estaba haciendo ahora, pero si ahora era capaz de exteriorizar lo que sentía por ella como si fuera lo más natural del mundo, eso se debía a que ahora no tenía el odio creando un margen invisible entre ambos e impidiendo que se acercaran entre sí, esta vez no tenía nada que le impidiese demostrarle lo mucho que la amaba, pero a su manera desde luego, después de todo no era Naruto. Con las manos en los bolsillos y aspecto más bien monótono, Asuma se detuvo ante la puerta del salón donde sabia se encontraban los Genin que integraban el equipo bajo su tutela suspirando profundamente para mentalizarse antes de abrir la puerta, apareciendo en el umbral y volviéndose el centro de atención al instante lo cual lo hizo sonreír para sí; iba a ser divertido probar a esos niños y hacerles aprender algo de disciplina, porque para él no existían reparos si de tratar con bestias se trataba, es más, estaba sobradamente preparado para ello.

-¿Equipo 10?— llamo Asuma simplemente, rompiendo con el silencio.

Tan solo basto este llamado de atención para que Shikamaru, Ino y Choji se levantasen de sus lugares y abandonasen el aula en compañía de su Sensei, no sin que antes Ino le dirigiera una última mirada a Sakura, alzando una de sus manos a modo de escueta despedida lo que dejo un sabor agridulce para Sakura que bajo la mirada al instante, cosa que no pasó desapercibida para Sasuke; necesitaba enmendar las cosas con Ino ahora que sabía que probablemente su estadía en el pasado resultase indefinida, porque no soportaría encontrarse permanentemente enemistada con quien más que su mejor amiga era como su hermana, y solo necesito encontrar su mirada con la de Sasuke para que él entendiera lo que ella estaba pensando. Tras la partida del equipo 10 y ante lo cual ahora los tres integrante del equipo 7 se encontraban completamente a solas, nadie hizo nada por romper con el silencio que surgió en el aula, viendo a la nada en un ritual que se hizo eternamente cómodo para Sasuke y Sakura que disfrutaban de disfrutar de tanta calma—una calma que no podían sentir desde hace mucho tiempo o no tanto como quisieran—, pero un silencio que se tornó incómodo para Naruto que se sentía nervioso por ello, levantándose de la mesa sin decírselo a nadie, en dirección hacia la pizarra de donde tomo el borrador a modo de reminiscencia de lo que había hecho en el pasado—mismo pasado en que ahora estaban, por cierto—, siendo observado en todo momento por Sasuke y Sakura que se observaron distraídamente entre si antes de regresar su mirada hacia su tonto amigo y Hokage rubio.

-¿Me ayudan?— pregunto el Uzumaki, volteando a ver a sus dos amigos y compañeros de equipo.

-¿Alguna vez dejaras de ser tan infantil?— cuestiono Sasuke, incapaz de entenderlo por completo.

-¿Alguna vez podrías solo divertirte un poco?— rebatió Naruto, absteniéndose de entornar los ojos. —Vamos, será más divertido si lo hacemos los tres juntos— alentó provocando que sus dos amigos intercambiasen una mirada entre sí, —por los viejos tiempos, ¿siiiiiii?— insistió casi con ojitos de cachorro a modo de súplica.

-Okey— acepto Sakura en representación suya y de Sasuke que era incapaz de negarse si ella estaba de acuerdo, —pero solo una vez— puntualizo a modo de advertencia, levantándose de su lugar junto a su esposo.

Siguiéndole la corriente a Naruto aunque fuera por una vez y para permitirse sentir algo de diversión aunque fuera por una vez en la vida—para salir de la rutina y del ambiente de seriedad que inexorablemente se formaba ahora que estaba a solas—, Sasuke y Sakura ayudaron a Naruto a treparse en el umbral de la puerta para situar el borrador precisamente en la entrada para que cayese sobre la cabeza de su Sensei al entrar…la primera vez habían sido ingenuos, habían creído que por ser un Jonin, Kakashi no caería en juegos de esa clase pero el tiempo les había enseñado una o dos cosas sobre cómo era el Hatake realmente y que no deberían dejar que las apariencias y percepciones los guiasen. Retrocediendo y resignada a esperar, Sakura se sentó sobre la mesa, cruzando una pierna por sobre la otra a la par de Sasuke que si situó a su lado apoyando la espalda contra la mesa mientras que Naruto aguardaba pacientemente a que Kakashi apareciera en cualquier momento. Probando que la paciencia daba sus frutos, Naruto se sobresaltó gratamente de la emoción cuando una manos se posó contra la puerta entreabierta antes de abrirla para ingresar, provocando que el borrador rebotara sobre la cabeza del Hatake antes de caer al suelo, detonando las carcajadas de Naruto y Sakura que tuvo que cubrirse la boca para no reír a diferencia de su tonto amigo rubio, intercambiando una mirada con Sasuke quien simplemente se reservó a sonreír ladinamente; era un placer culpable poder burlarse de Kakashi al menos una vez, especialmente teniendo en cuenta todo por lo que habían pasado juntos…en el presentes por supuesto.

-Cayó redondito— rió Naruto, disfrutando inevitablemente de su propia treta.

-Justo en el blanco— secundo Sakura, por fin logrando controlar su risa como para hablar.

-¿Cómo se los planteo?— medito el Hatake ante tal muestra de camaradería y burla hacia su persona, —mi primera impresión de este grupo…son una bola de idiotas— concluyo sin ninguna pisca de tacto hacia ellos.

Tal y como había sucedido la primera vez solo que en una medida diferente, Naruto, Sasuke y Sakura no pudieron evitar sentirse ofendidos ante la apreciación de Kakashi, y si las miradas mataran, en ese momento el Hatake estaría muerto y sepultado por insultarlos, era una suerte que le tuvieran afecto y respecto, porque si no…solo eso dirían.


Ahí estaban ellos cuatro en lo alto de la academia, sosteniendo su "primera" conversación con su Sensei como si no se conocieran en lo absoluto…y de hecho era así pero solo que en esta línea de tiempo mas no en su presente, lo que por cierto resultaba tanto gracioso como confuso pero nadie quería ser la nota discordante que marcara tal diferencia porque aunque nadie lo dijese de viva voz, era extrañamente reconfortante tener la posibilidad de comenzar desde cero todo lo que habían vivido, sabían que no podrían cambiar su presente si es que esa era la cuestión a debatir, pero era imposible no desear revivir todo lo que ya habían hecho mal una vez aunque fuera por el egoísta sentir de permitirse una alegría, porque por favor que nunca más tendrían esta posibilidad prácticamente servida en bandeja de plata. Con la única diferencia—y si bien sabía que tenían que regresar cuanto antes, encontrando primero el pergamino—de que Naruto quería disfrutar de la experiencia lo más posible al igual que Hinata quien compartía por completo su parecer, mientras que Sasuke y Sakura no ansiaban sino volver a su tiempo cuanto antes, porque permanecer por más tiempo en el pasado solo contribuiría a hacer aún más doloroso su regreso al encontrarse de cara la realidad, pero nadie tenía porque decir eso, ¿cierto? Por lo que por ahora lo mejor era mantener la farsa—en cierto modo era una farsa, pero también era verdad—lo más posible si así ganaban tiempo para buscar el pergamino y regresar a su propio tiempo.

-Muy bien, su turno— delego Kakashi tras haberse "presentado" o tras mas bien no haberles dicho nada, —tu, el de la derecha, tu primero— indico centrando su mirada en el rubio.

-Deberás, yo soy Naruto Uzumaki— se presentó Naruto jugando espontáneamente con su banda, —me gusta la ramen instantánea en tazón y realmente me gusta la ramen, e Iruka Sensei me lleva al puesto de fideos Ichiraku, odio los tres minutos que tengo que esperar desde que viertes el agua en el tazón con ramen, mi pasatiempo es comer diferentes tipos de ramen y compararlos— se expresó velozmente y sin tan siquiera planear las palabras que salían de su boca. —Y mi sueño para el futuro es convertirme en el mejor Hokage, entonces toda la aldea dejara de despreciarme y comenzara a tratarme como si yo fuera alguien, alguien importante— concluyo con fingida arrogancia, muy seguro de su sueño y que lo cumpliría…porque ya lo había hecho, pero eso era secreto.

No tenía ni tendría otro sueño en la vida sin importar que se lo preguntaran una y mil veces; podían haber transcurrido veinte años—en el presente—pero él sentía que no había cambiado tanto de quien había sido en el pasado, claro que en el presente y como Hokage había tenido que aprobar o tomar decisiones con las que no siempre había estado ni estaría de acuerdo, pero…nunca se había traicionado a sí mismo y a sus principios, ¿había errado? Por supuesto, pero jamás había dejado de ser Naruto Uzumaki, no podría hacerlo jamás. Distraídamente Sakura y Sasuke centraron su atención en Naruto, ¿en realidad estaban en el pasado? La respuesta era obvia pero ene se momento sentía como si todo lo que habían vivido en su presente no fuese sino una fantasía, que estaban viviendo el ahora y su tonto mejor amigo rubio aun no era el Séptimo Hokage que conocían, y este pensamientos los preocupo sin necesidad de encontrar sus miradas y observarse entre sí, porque necesitaban regresar a su tiempo cuanto antes, cuanto más tiempo pasaran en el futuro menos querrían regresar y no podían olvidar que esta estadía en el pasado era una ilusión; tenían un presente y una hija esperando por ellos, no podían olvidarlo. Con su mirada sobre el Uzumaki, Kakashi esbozo una imperceptible sonrisa de interés bajo la máscara al estar cara a cara con el hijo de su fallecido Sensei, ¿Qué pensaría él si viese a Naruto? Tristemente no podría tener esa respuesta sin importar cuanto lo deseara y por lo que no dudo en desviar la mirada hacia su única alumna y que parecía frágil, inocente y delicada como una flor de cerezo tal y como señalaba su nombre.

-Muy bien, siguiente— continúo Kakashi, observando a su alumna.

-Yo soy Sakura Haruno— se presentó la pelirosa, teniendo más o menos claras las palabras en su mente, —hay muchas cosas que me gustan, demasiadas para contarlas, y mi pasatiempo es leer y aprender tanto como pueda— confeso jugando nerviosamente con sus manos antes de alzar la mirada y encontrar con la de su Sensei, —no tengo sueños o por lo menos no lo bastante importantes para compartirlos, pero si deseo proteger a quienes son preciados para mí y ayudarlos tanto como pueda— aludió a Sasuke y Naruto sin necesidad de emplear mayores palabras, —y mi meta es poder superarme a mí misma, superar mis límites y llegar lejos para no volver a ver la espalda de nadie sino hacer que otros vean la mía— declaro muy segura de sí, conteniendo una sonrisa en el proceso.

Una vez había sido extremadamente ingenua y tonta, y lo reconocía sin ningún problema porque hoy era alguien totalmente diferente, pero aunque no le gustase estar en el pasado—y sabía que Sasuke pensaba lo mismo—iba a vivir la experiencia y ser quien había deseado ser una vez porque al fin y al cabo sabía que al final, cuando regresara a su tiempo, seguiría siendo la mejor versión de sí misma, de eso podía jactarse. Con orgullo, Sasuke esbozo una sonrisa ladina mientras observada a su esposa por el rabillo del ojo, no sintiéndose intimidado como Naruto que temblaba de miedo—cosa normal si se trataba de Sakura quien le había roto muchos huesos a lo largo de los años en múltiples arrebatos de cólera, algo bien merecido debido a su propia impertinencia, por cierto—, sino admirando el contraste entre el pasado y el presente que había en ella…la verdad es que jamás había considerado a Sakura como una mujer débil, si con defectos pero que ella no cesaba de pulir día a día, mejorando cada vez. Las chicas como ella están más interesadas en los jóvenes que en su entrenamiento ninja, obvio el Hatake teniendo en cuenta que aunque se trataba de Kunoichis no dejaban de ser niñas al fin y al cabo, sin embargo ella es diferente de lo que esperaba, acepto con inevitable curiosidad ante esta niña que físicamente era tan delicada como una flor…pero que poseía una personalidad completamente diferente, interesante, se dijo sonriendo vagamente bajo su máscara de manera que ninguno de ellos se diera cuenta antes de desviar su mirada.

-Por ultimo…— determino el peligris al concentrar su mirada en el último Uchiha

-Mi nombre es Sasuke Uchiha— se presentó Sasuke estoicamente, —me disgustan muchas cosas y me gustan pocas cosas en particular—mordiéndose el labio inferior, Sakura supo de inmediato que se estaba refiriendo a ella entre estas "pocas cosas", eso y que lo conocía mejor que nadie, —lo que yo tengo no es un sueño, porque va a convertirse en realidad; voy a restablecer mi clan y a destruir a alguien en específico— las palabras salieron de su boca sin pensarlas en lo absoluto porque eran un objetivo para él, no un ideal.

Puede que sus palabras no fuesen sino una reminiscencia de las que había pronunciado en su día a causa de su odio por su fallecido hermano, pero eso se debía no a que su perspectiva del mundo no hubiese cambiado porque de hecho si lo había hecho y drásticamente…pero estaba en el pasado, un pasado en que el hombre que más odiaba estaba vivo y no estaba hablando de Itachi sino de Danzo, porque si tenía la oportunidad de tomar su vida no la desaprovecharía pidiéndole permiso a nadie y eso Sakura lo sabía bien, compartiendo su opinión y guardando silencio en respuesta y silente aprobación porque ella también tenía a dos personas en la mente a quienes dirigir su ira y rencor, pudiendo aparentar indiferencia eficazmente a diferencia de como sucedía en el caso de Naruto quien prácticamente sintió un escalofrió al darse cuenta de a quien se refería su mejor amigo, está hablando de Danzo, estoy seguro, reflexiono para sí y tragando saliva sonoramente ya que había esperado que esa parte del pasado de Sasuke no retornara al presente…pero por lo visto estaba equivocado y le asustaba darse cuenta de ello. Ay, tal como lo pensé, se dijo el Hatake mentalmente al conocer los antecedentes e historia del ultimo Uchiha, mas ciertamente intrigado de que tan lejos podían llevarlo tales motivaciones, sin duda el equipo que le habían asignado era particularmente diferente de los que ya le habían asignado antes además de que eran diferentes de lo que él había esperado que fueran, pero aun no sabía si eso era algo necesariamente bueno o malo, primero necesitaba estudiarlos de manera independiente.

-Bien, cada uno de ustedes es único y tiene sus propias ideas— suspiro el Hatake, intrigado más no precisamente esperanzado por el equipo que aún no estaba del todo bajo su tutela, —tendremos nuestra primera misión mañana— menciono sin mayor relevancia, aunque si la tenía.

-¿Qué clase de misión vamos a tener?— curioso Naruto pese a conocer la respuesta, ansioso y emocionado.

-Una tarea que tendremos que hacer los cuatro juntos, un ejercicio de supervivencia— contesto el peligris con imperturbable tranquilidad.

-Yo creí que supuestamente tendríamos una misión real, no más prácticas, nosotros ya hicimos esas cosas en la academia, es por eso que estamos aquí— discutió Sakura para hacer creíble su ignorancia de lo que estaba por venir.

-Esto no es como su entrenamiento previo— puntualizo Kakashi, divertido por su inocencia.

-¿Y qué clase de entrenamiento es entonces?— pregunto Naruto detonando la risa de su Sensei.

-Bueno, es que si les respondo no va a gustarles mucho— rió él, absteniéndose de mencionar que se estaba burlando a costa de ellos. —De los 27 graduados que vinieron aquí, solo 9 serán aceptados como Genin, los otros 18 serán rechazados y reenviados a la academia, en otras palabras este es un examen de los que apruebas o te regresas, y las probabilidades de que reprueben es mínimo del 66%- explico tan solo recibiendo silencio en respuesta, un silencio que podía interpretar con facilidad, —lo ven, les dije que no les iba a gustar— menciono a modo de justificación para su divertimento.

-Es una locura, ¿Entonces que fue el examen de graduación?— bufo el Uzumaki por impulso pero a sabiendas.

-Ese solo fue para filtrar a los candidatos que podrían convertirse en Genin o no, así es como es, yo soy quien decide si aprueban o no— esclareció Kakashi seriamente a modo de intimidación. —Vayan al punto designado para el entrenamiento a las cinco de la mañana y traigan su equipo ninja, es todo, ya pueden irse…ah, mañana mejor no desayunen o sino van a vomitar— aconsejo más para su interés los tres se mantuvieron imperturbables, como si no le creyeran…interesante. —Bien, fin de la charla motivacional, nos vemos mañana—se despidió por fin antes de proceder a desaparecer.

En un parpadeo y como si jamás hubiese estado allí—pero lo había estado y eso no era ninguna broma—, Kakashi desapareció en un parpadeo permitiendo que los tres soltasen el aire que inconscientemente había estado conteniendo en los pulmones hasta ese momento, aliviados por no tener que continuar manteniendo una farsa que era incómoda para ellos, no entre ellos mismos claro. A ninguno de ellos les gustaba la idea ni asumirlo pero estaban atrapados indefinidamente en el pasado, forzados a tener que vivir una mentira hasta que pudiesen encontrar el pergamino que los había llevado al pasado, pergamino que solo Naruto sabia donde se encontraba y cuya ubicación parecía no recordar ya que de otro modo ya lo habría dicho, o bien recordando como revertir el jutsu, posibilidad que tampoco podían considerar debido al cerebro de hormiga de su tonto amigo rubio y Hokage. No solo eran Genin en su aspecto físico sino que sus capacidades y habilidades también se encontraban limitadas a comparación de lo que eran en el presente…estaban entre la espada y la pared, forzados a permanecer en el pasado por causa de Naruto, pero nadie pensaba decirlo; primero porque Naruto parecía tenerlo claro, y segundo…porque lanzar culpas a alguien no los sacaría del predicamento en que estaban. Parpadeando entre absorto por cómo había culminado su reunión con su Sensei, Naruto se levantó del suelo a la par que sus compañeros de equipo, volteando a verlos para ver si ellos estaban tan sorprendidos con la actitud de Kakashi mas no era así, ellos parecían estar pensando en otra cosa.

-¿Kakashi Sensei en verdad era así?— pregunto Naruto llevándose una mano pensativamente a la altura del mentón.

-Lo era— asintió Sakura, cruzando los brazos por sobre su pecho y suspirando pesadamente, —¿Qué hacemos ahora?—consulto llevando una mano a la frente y masajeándose las sienes. —Necesitamos un plan para mañana, y en la situación en que estamos dudo en podamos impresionarlo— obvio dadas las limitaciones con las que contaban.

-Creo que lo mejor será reunirnos, esta noche— sugirió Sasuke, ya que disponían de poco tiempo hasta mañana, —así podríamos discutir todo lo que haremos ahora que Naruto nos metió en este lió— recordó aún muy molesto con su tonto mejor amigo.

-Perdón, ya me disculpe— volvió a disculparse el rubio, repitiendo las mismas palabras que ya había dicho incontables veces ese día, hasta ahora, —no era mi intención que nos quedáramos atrapados aquí ya que, en caso de que lo olviden, soy el Séptimo Hokage— menciono para disgusto de sus dos amigos que entornaron los ojos al oírlo, observándose entre sí. —Pero Sasuke tiene razón, propongo mi apartamento para reunirnos— sugirió al instante, gustoso por tener compañía, aunque prefería a Hinata desde luego.

-Ni hablar— protesto la Haruno al instante y sin tan siquiera considerarlo, —estoy demasiado enojada, si estoy en tu metro cuadrado y rodeada de tus porquerías probablemente acabare por destrozarlo todo— advirtió, tan solo deseando en regresar a su tiempo cuanto antes. —Sasuke, ¿tienes problemas con tu apartamento?— pregunto pese a saber que él no se negaría si ella se lo pedía y viceversa.

-En lo absoluto— acepto el Uchiha viéndola sonreír en el proceso para deleite suyo.

-¿En serio van a ignorarme y pasar por algo mi generoso ofrecimiento?— cuestiono el Uzumaki, simplemente anonadado ante lo que oía.

-Si— contestaron ambos al mismo tiempo para señalar lo obvio, que aún estaban enojados con él.

Entre indignado y sumamente ofendido por tal desaire de parte de sus dos amigos y compañeros de equipo, Naruto cruzo los brazos por sobre su pecho, negando en silencio mientras los observaba; cada vez que esos dos estaban en su contra siempre se salían con la cuya, ¿Qué posibilidades tenia de ganar si estaba solo contra ellos? Exacto, ninguna.


Tanto por costumbre como por lo acordado antes de despedirse en la academia, Sasuke ordeno y preparo su apartamento para la descabellada posibilidad—descabellada porque en el pasado que él recordaba, jamás habría permitido que nadie se quedase a dormir ahí, con él—de albergar allí por esa noche a su tonto mejor amigo y Hokage, así como a su esposa...el simple recordatorio que en el presente estaba casado con Sakura lo hizo estremecer satisfactoriamente mientras se dejaba caer sobre la cama, disfrutando del silencio, mas no como lo haría en el presente porque esta vez Sakura no estaba a su lado, o al menos no como quisiera. En ocasiones tenía que recordarse a sí mismo que no estaba delirando, que había alguien que había realizado todos los sacrificios posibles para estar junto a él, que existía alguien que lo amaba con todo su corazón y aceptando tanto sus virtudes—que él consideraba escasas, por cierto—como sus defectos. Puede que llevasen veinte años juntos—primero como compañeros de equipo, luego como pareja y actualmente como matrimonio—, pero Sasuke no dejaba de estar asombrado de lo importante que era Sakura en su vida, tanto que en ese momento y a solas en su apartamento, el lugar que una vez había llamado hogar hoy se sentía vacío, vacío sin la presencia de Sakura y no solo porque ella no estaba ahí sino porque su perfume no estaba impregnándolo todo, porque no existían detalles distintivos elegidos por ella…porque en este presente Sakura y él eran meramente compañeros de equipo, no estaban casados pero de todas formas ella continuaba siendo lo más importante en su vida, como siempre.

Sin entender porque, había sido todo para Sakura desde que tenía memoria, incluso cuando habían sido unos niños—antes de la masacre Uchiha—, ella se le había acercado una vez, había intentado hablar con él…si entonces hubiera sabido lo que hoy sabia, la habría dejado entrar en su corazón desde el primer momento, pero aunque no le había dado oportunidad de entrar en su corazón ella lo había hecho de todas formas, había hecho a un lado las barreras que el odio, el miedo y el rencor habían formado alrededor de su corazón y había logrado llegar a él de todas formas, había conseguido volverse primero una constante en su vida y luego lo más importante a tal punto en que no podía imaginar un futuro en que ella no estuviera, Sakura era lo primero en que pensaba al abrir los ojos y lo último en que pensaba al cerrarlos. Esbozando una sonrisa ladina ante tales pensamientos, Sasuke apoyo el mentón contra la palma de su mano, observando a la nada pero teniendo toda clase de pensamientos rondándole la mente, en verdad le estaba afectando esto del viaje en el tiempo porque casi se sentía como un tonto enamorado…¿a quién quería engañar? Estaba pensando lo que normalmente pensaba tras cada regreso a casa después de sus viajes solo que ahora por fin estaba reconociéndolo. Le afectaba ver cuánto había cambiado emocionalmente con el pasar de los años, porque se había negado el afecto por tanto tiempo que ahora que podía permitirse ser egoísta y corresponder con plenitud a los sentimientos de Sakura casi se sentía como un tonto, ¿y qué era lo mejor? No se arrepentía ni arrepentiría jamás por ello.

A lo largo de los años, Sakura siempre había estado ahí para él en todos los sentidos, no solo era su esposa, era su amiga, su compañera, la presencia incondicional a su lado cada día, su amante y su confidente, con quien podía compartirlo todo a través de tal solo una mirada porque ella había visto sus inicios, sus altibajos y lo peor de él, lo que jamás podría haber mostrado a nadie más, y aun así ella lo amaba de todas formas. Tras la masacre de su clan, Sasuke había perdido el egoísta placer de pensar en el amor y en los sentimientos, había tenido que crear un margen entre lo que quería y lo que debía hacer…y Sakura había llegado a trastocar todo eso, había llegado para recordarle que tenía un corazón latente y que no podía ignorar sin importar cuanto lo deseara, la presencia de Sakura en su vida era el recordatorio más constante y único que pudiera tener de que ya no estaba solo incluso después de todo lo que había pasado, Sakura había traído un cambio realmente drástico a su estilo de vida y esta no era la primera vez que le tomaba peso y relevancia a la desmedida importancia que ella tenía en su vida, gracias a Sakura tenía un hogar al que regresar y no se refería a una casa específicamente—no teniendo en cuenta los arranques destructivos de su esposa—sino a que ella siempre aguardaba por su regreso sin importar cuando fuera, ella siempre lo apoyaba incondicionalmente en sus decisiones y compartía su visión del mundo, pero no tenía miedo en aportar su opinión y discutir cuando creía que él se equivocaba, ella era la única que lo consolaba cuando sentía desesperación o tristeza, ella era la única que había decidido compartir su carga y alejarlo de la soledad, porque desde que estaba con ella jamás había vuelto a sentirse solo.

-Sasuke, ¡te amo tanto que ya no puedo soportarlo!— la voz de Sakura resono contra su mente, recordándole una y mil veces que no estaba solo, recordándole que ella lo amaba y que él la amaba a ella. —Si tú te quedas conmigo, te prometo que no te arrepentirás, cada día será de alegría, yo puedo darte felicidad, hare todo por ti, Sasuke, así que por favor, ¡te lo imploro, no te vayas!— un cansino suspiro abandono sus labios al darse cuenta por millonésima vez en su vida lo mucho que había errado en el pasado por negarse a aceptar que Sakura era importante en su vida…pero ya no más.

La soledad en que había vivido por tantos años y que intentaba embargarlo mientras estaba en ese apartamento en su día había llamado "hogar" ya no existía, sentía una plenitud y alegría únicas gracias a Sakura, incluso a pesar de que en ese momento ella no se encontrase a su lado más sabía que si lo haría pronto, y por lo mismo es que debía idear algún plan para deshacerse de Naruto cuando llegase la noche, porque en definitiva no iba a compartir su espacio personal con su tonto mejor amigo y Hokage, menos teniendo en cuenta que estaban en este extraño embrollo por su causa, sí, porque no olvidaba que Sakura y él continuaban enojados con el Uzumaki por haber viajado al pasado y por encontrarse lejos de Sarada. Enterrando su rostro en ambas manos y masajeándose las sienes, Sasuke sintió un deje de culpa tal y como sucedía de costumbre; ¿Cómo es que había errado tanto en el pasado? Considerándolo bien, se sentía como un tonto, había sido tan ciego, había sido tan estúpido por negarse a la posibilidad de permitir que Sakura llenase el vacío en su vida…gracias a ella había obtenido una aprobación mayor de la que en su día había deseado obtener de su padre, una ternura superior a la que su madre le había brindado, y un amor incondicional y casi comparable al de su hermano, todo eso y mucho más lo había obtenido gracias a Sakura, ella era la prueba de que podía comenzar de nuevo. Incluso durante el breve tiempo que habían compartido juntos durante el día y por la simple acción de encontrar sus miradas o sus manos entre sí, cada toque de ella lo afecta como si fuese fuego y eliminaba toda negatividad de sus pensamientos, eliminaba su dolor sin importar que ella misma se lastimase en el proceso.

No iba a negar que muchas veces había deseado que Itachi también lo hubiera matado a él junto al resto del clan para no tener que vivir con las pesadillas, el miedo y el dolor, el odio…incluso se lo había confesado a Sakura, pero había olvidado esa posibilidad desde que ella había comenzado a viajar con él, antes de que Sarada naciera, porque gracias a ella las pesadillas habían desaparecido, ya no sentía miedo, el odio no existía, solo sentía el amor incondicional de ella inundándolo todo y permitiéndole ver todo de un modo completamente diferente, único. Observando a la nada y dejando que sus pensamientos lo llevasen cada vez más lejos, Sasuke seguía sin entender que es lo que Sakura había visto exactamente para enamorarse de él más allá de sus terribles defectos, porque por otro lado para él los defectos de Sakura eran nulos o por lo menos superfluos, para él ella era perfecta porque su incondicionalidad lo abrumaba y porque ella le brindaba un perdón que sabía que no merecía, porque a ella era a quien más había lastimado ya sea consciente o inconscientemente. Si jamás hubiera aceptado el amor de Sakura, si jamás hubiera correspondido a sus sentimientos habría seguido viviendo en la oscuridad y soledad, atrapado en el pasado y viviendo sin un propósito, pero ese era un pasado que no existía porque todo era diferente desde que Sakura estaba en su vida. Quizás jamás pudiera entender porque Sakura se había enamorado de él, pero una cosa si era segura, no cambiaría nada de su pasado porque su presente; estar casado con ella y tener a Sarada era la mejor realidad posible, era algo que agradecía cada día.

¿Iban a permanecer indefinidamente en el pasado? Bien, pero él aprovecharía la oportunidad de recuperar todo el tiempo perdido—en tanto le fuera posible—junto a su esposa, y para lograrlo en definitiva necesitaba deshacerse de Naruto urgentemente, no sabía como pero esa noche no quería que nadie perturbara su paz, su paz junto a Sakura.


PD: ¡Feliz Año Nuevo Mis Amores! Confieso que estuve a punto de no creer que actualizaría hoy porque estaba invitada a un lugar sin internet, pero afortunadamente le viaje no se realizo y aquí me tienen actualizando como prueba de lo mucho que los quiero, y eso que tampoco creí volver a actualizar esta historia hasta la próxima semana pero todo se junto para que si lo hiciera :3 Las próximas historias que actualizare serán "El Velo del Amor" este fin de semana, antes de retomar la actualización del resto de mis historias partiendo por "Cazadores de Sombras" y "El Rey de Konoha" la próxima semana, por lo que espero que se mantengan atentos :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre y agradeciendo su atención a mi trabajo), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a a abrilfrijo03gma (dedicándole esta historia como una muestra de agradecimiento por ser el primer comentario, valorando su opinión y deseándole un muy feliz año nuevo) y a todos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3