-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "Wasted On You" de Evanescence para las escenas del equipo 7, "The Call" de Regina Spektor para Naruto y Hinata, "Memories" de Within Temptation para Sasuke y Sakura, "Peaceful" para Kakashi y "Naruto Theme" pertenecientes al soundtrack original del anime, para el encuentro con los hermanos de la Arena.


Para los Genin promedio, o en realidad para cualquiera que tuviera sentido común, las misiones D eran un incordio, básicamente una pésima forma de perder el tiempo al realizar tareas o cosas que otros simplemente no querían hacer o en que necesitaban ayuda, y de hecho gran parte de los Genin tenían la obligación de poseer una larga lista de ese tipo de misiones en sus registros, pero aun cuando supieran que estar en una aburrida granja ayudando con el sembradío, desde varios metros de distancia y con la espalda apoyada en la cerca tras de sí, de vez en vez Kakashi alzo la mirada de su lectura para observar a sus alumnos, esbozando una sonrisa bajo la máscara, tampoco es como si a él le hiciera mucha gracias realizar estas misiones pero estaban resultando útiles para aplacar el temperamento de sus jóvenes alumnos que por fin hacían lo que él decía, claro que aportando sus propias ideas pero mostrándose mucho más dóciles de como habían hecho anteriormente. Nada conseguía hacer que Sasuke abandonara su expresión de disgusto mientras enterraba la pala en la tierra una y otra vez en tanto a su lado Naruto permanecía inmóvil, de brazos cruzados y apoyado en la pala que sostenía, simplemente observando lo que hacía, frustrándolo todavía más de ser posible, por supuesto que el Uzumaki sentía la misma frustración que su mejor amigo, pero con la diferencia de que se mostraba permanentemente entusiasta mientras paleaban, o al menos Sasuke lo hacía ya que Naruto parecía estar tomando su noveno descanso.

-Vamos, Sasuke, esfuérzate— alentó el Uzumaki al ver a su amigo abandonar la pala para tomar un descanso.

-¿Y tú qué?— cuestiono el Uchiha en un jadeo, a punto de abalanzarse sobre él por burlarse.

-Es una pausa obligatoria, y creí que te encargarías de excavar— contesto Naruto encogiendo de hombros con naturalidad.

-No es divertido, dijiste que sería divertido— recordó Sasuke, empezando a considerar porque no molerlo a golpes en ese preciso instante. —¿Cómo puede ser divertido?— pregunto para no enterrar la cabeza de su tonto mejor amigo en la tierra.

-Sasuke, hice esto para ti— canturreo Sakura alegremente, apareciendo detrás de él.

Puede que no estuviera precisamente feliz por esa labor tan aburrida, pero de todas formas Sakura no se dejó abatir en lo absoluto, sino que incluso encontró el tiempo suficiente como para crear una corona con flores y que reposaba sobre su cabello rosado, ¿Por qué amargarse si una aburrida experiencia también podía ser algo divertido? con una permanente sonrisa en su rostro y un estado de ánimo que resultaba desconcertante para todos o gran parte de quienes la conocieran, Sakura deposito cuidadosamente una corona de flores sobre la cabeza de su esposo quien solo pudo negar en silencio mientras la observaba, ¿es que ambos podían ser más opuestos? A él jamás dejaba de sorprenderle que se llevaran tan bien pese a ser tan diferentes y no podía imaginar lo que pensaba el resto del mundo al juzgar su matrimonio desde lejos, pero en ese instante y con esa actitud tan infantil, alegre e inocente, Sasuke no pudo evitar enamorarse más y más de ella, pero esa no era la instancia para demostrarlo. Por su parte, Naruto tuvo que hacer el máxime acopio de su autocontrol que le fue posible para no estallar en carcajadas en ese preciso instante, puede que no estuviera familiarizado con cada anécdota del matrimonio de sus dos grandes amigos, pero una cosa si era segunda; nadie seguiría creyendo que Sasuke era intimidante e invencible con la tierna postal de él con una corona de flores en la cabeza, porque solo Sakura podía hacerlo parecer una criatura indefensa en cosa de segundos.

-Deberías excavar— sugirió Sasuke, esforzándose por mantenerse indiferente y olvidándose porque estaba enojado.

-Oh, estuve excavando por una hora y ya termine— contesto Sakura inocentemente, cruzando sus manos por encima de su vientre, viendo a Naruto y Sasuke bufar en silencio. —Por cierto, ¿Cuánto tiempo tendremos que hacer esto?— inquirió volviendo el rostro hacia su amigo y Hokage.

-Buena pregunta— respaldo el Uchiha, cruzando los brazos por sobre su pecho y fijando su mirada en su tonto mejor amigo, —más vale que esto termine pronto o acabare por volverme loco— advirtió muy seriamente, porque empezaba a temer por su propia cordura.

-Vamos, no sean pesimistas, algo de esfuerzo es bueno— alentó Naruto ante la actitud pesimista de ambos, especialmente por parte de Sasuke. —¿Qué les parece?— señalo una pequeña planta a sus pies y que él mismo había sembrado. —Es lindo, ¿verdad?— adoraba la jardinería, más sus dos amigos solo lo observaron indiferentes.

-Naruto tiene razón— declaro Kakashi, rompiendo con el silencio y haciendo que sus alumnos voltearan a verlo, —esto puede parecerles malo ahora, pero dentro de poco tiempo verán que aprenderán algo bueno— garantizo pese a que él también prefiriera realizar una misión con más emoción, pero era preciso hacer cosas como estas, solo así se aprendía.

Suspirando profundamente y sin otra alternativa salvo continuar con lo que hacían, Sasuke volvió a tomar la pala y Sakura lo ayudo en tanto Naruto continuaba pasando animosamente las plantas de las masetas a la tierra, los tres sacándoles una sonrisa a Kakashi que cambio la página de su libro pero intercalando su atención de ello a sus tres alumnos...los disfrutaría mientras aun fueran niños, porque más pronto que tarde dejarían de serlo.


Para Naruto Uzumaki no existía absolutamente nada más relajante que pasar tiempo de calidad junto a su esposa, ¿que implicaba tiempo de calidad? probablemente solo estar sentados uno junto al otro, tal vez abrazándose, tal vez hablando de cualquier cosa con tal de compartir el mismo aire, a solas con nada más que el silencio y el aire formándose entre ambos, sin pensar en nada, o también puede que perdiendo el tiempo en lo que sea, pero un tiempo invaluable que no podían comparar con nada que existiera en el mundo, excepto compitiendo el uno con el otro en Ichiraku Ramen a ver quién de los dos aguantaba más, pero por lo visto y terminando su ultimo tazón con una radiante sonrisa en su rostro, la ganadora era Hinata quien volvió el rostro hacia su esposo que tardo unos segundos más en terminar su tazón, casi sintiendo que le faltaba el aire, desplomándose sobre la barra y alzando el brazo izquierdo en una desesperada señal de que necesitaba un descanso. Resulto algo por demás entretenido para Teuchi contemplar semejante cuadro, por ver a Naruto siendo finalmente derrotado por alguien que parecía adorar el Ramen tanto como él, solo que ni en sus más locos pensamientos Teuchi habría imaginado que ese alguien sería una pequeña damita tan tierna y afable como Hinata Hyuga que siempre tenía buen humor para todo, incluso una sonrisa para el derrotado rubio que aun parecía estar intentando recobrar el aliento. ¿Es que alguien podría haber imaginado alguna vez semejante cosa? Era imposible decidir si era gracioso o universalmente imposible.

-Más, por favor— solicito Hinata sin hacer desaparecer su sonrisa mientras dejaba el tazón vacío delante de ella.

-Por supuesto, señorita— Teuchi dejo delante de ella un nuevo tazón antes de desviar la mirada hacia el Uzumaki. —¿Y tú, Naruto?— pregunto con toda la intención de burlarse.

-No, yo…ya no puedo más, creo que necesito descansar— contesto el rubio casi sin aliento, manteniendo su frente pegada a la barra.

-Creo que encontraste tu talón de Aquiles, Naruto— declaro él haciendo que el Uzumaki alzara la vista para escucharlo con atención, —esta señorita es simplemente adorable, pero supera cualquiera de tus récords en minutos— elogio sinceramente, recibiendo una sonrisa de la bella Hyuga.

-¿Qué puedo decir? Es un encanto— contesto Naruto, infundiéndose ánimo para apoyar su cabeza contra el brazo de su esposa

Habían muchas razón para enamorarse en el universo, ¿belleza?, ¿sentido del humor?, ¿encantos sin iguales?, ¿un corazón extremadamente bondadoso?, ¿un alma noble? Se podían señalar todas las virtudes del mundo y en solo un instante Naruto diría que Hinata tenía todas ella, y no era ninguna mentira, puede que le hubiera tomado más tiempo de lo debido percatarse de la maravillosa persona que era Hinata y de lo verdaderamente afortunado que era por estar en su corazón, pero cada vez que Naruto sentía la culpa a punto de carcomerlo, simplemente se repetía una y otra vez que solo importaba el ahora, no podía recuperar el tiempo perdido junto a su esposa pero si vivir el ahora como nada más en el mundo, claro que ahora que estaban en el pasado teóricamente podían recuperar los años perdidos, pero esa era otra historia. Cubriéndose distraídamente los labios con una mano, manteniendo una expresión pensativa en su rostro, Hinata apenas y consiguió ocultar la risa que salió de sus labios ante el halago, puede que llevara más de una década casada con Naruto pero cada día se sentía como el primero...ni aunque le sugirieran empezar desde cero en otra vida o de alguna otra forma, ella sencillamente no desearía cambiar nada en su vida, ¿por qué hacerlo? si, su historia juntos tenia defectos pero como la de cualquier pareja o matrimonio en el mundo, más a ella nunca se le pasaría por la mente dar todo por terminado y comenzar de cero, había amado a Naruto desde que tenía uso de razón y de memoria, y nada ni nadie podría cambiar lo que sentía su corazón.

-¿Cómo van las misiones?— pregunto ella finalmente tras tan prolongado silencio, concentrándose de lleno en él.

-Que malvada eres, te gusta burlarte de mí desgraciada mientras estoy débil— se quejó Naruto falsamente ofendido, casi viéndola como si fuera su enemiga.

-No, no me estoy burlando, estoy interesada, de verdad— se defendió Hinata entre risas. —¿Y?— volvió a preguntar al ver que él le sonreía en silencio.

-Solo misiones D por ahora, creo que Kakashi Sensei quiere irritarnos a propósito— contesto el Uzumaki sin poder evitar entornar los ojos. —Sasuke y yo estamos planeando enterrarlo en el campo de entrenamiento, y Sakura quiere quemar sus novelas— rió al decir eso último, porque Sakura sí que tenía la intención de hacerlo realidad.

-Al menos es un buen plan— rió la Hyuga ya que ella también desearía hacer eso último, nunca le habían gustado esas novelas pese a que las hubiera leído superficialmente.

-¿Y qué hay de ti?, ¿Cómo van los entrenamientos?— pregunto él, siguiéndole la corriente, más pronto se dio cuenta que ella apartaba la mirada. —¿Dije algo malo?— pregunto preocupado, temiendo haberla ofendido de alguna forma.

-No, solo…es extraño— contesto ella con una sonrisa que se desvaneció en segundos, preocupándolo aún más.

-¿Extraño?— repitió Naruto, sin saber muy bien cómo interpretar aquello.

-Desee las felicitaciones y cumplidos de mi padre por mis progresos durante años, quería que no viera solo mis debilidades, que viera que también podía ser fuerte— explico Hinata cabizbaja, no sabiendo si hacia bien al sentirse así. —Y ahora hasta se siente extraño que me felicite— confeso acomodándose nerviosamente el flequillo.

En el pasado, nunca había destacado especialmente dentro de su clan, mismo pasado en que ahora estaban atrapados indefinidamente, no le gustaba la violencia y a decir verdad prefería evitarla lo más posible, pero tras mucho tiempo y al entender que las batallas no eran algo que pudiera evitar como Kunoichi y Shinobi, Hinata poco a poco había puesto más esfuerzos en sus entrenamientos pese a sus debilidades y había progresado, pero a ojos de su padre sus esfuerzos habían sido muy pocos y muy pobres por lo que había centrado sus expectativas en su hermana Hanabi que si era una consumada guerrera y tal decisión nunca la había ofendido sino que todo lo contrario, más siempre le había entristecido que su padre creyera que ella no podía sobresalir a su propio modo, y le había tomado años demostrarle que ella también tenía sus propias fortalezas. Más ahora, progresando de lleno en sus entrenamientos, demostrando que podía ser una Kunoichi sobresaliente como su padre había deseado, estaba recibiendo sus elogios más sinceros, los mismos elogios que ella siempre había deseado oír, pero ahora se sentía extraña, ¿por qué? no lo entendía, se suponía que debía estar feliz, siempre lo había deseado, pero no se sentía así. Sin apartar los ojos de su esposa, Naruto sonrió al escucharla, porque podía entender mejor que nadie lo que estaba sintiendo y estaba feliz de que Hiashi por fin viera lo maravillosa que era Hinata sin traicionarse a sí misma, siendo autentica en todo momento; ojala y todo el mundo pudiera ver lo perfecta que era a sus ojos, porque si lo hicieran también se enamorarían locamente de ella.

-Entonces ve lo mismo que yo; lo maravillosa que eres— declaro Naruto, haciéndole sentir con una sola mirada que todo estaba bien. —Ven aquí— índico al acercarse a ella.

Aprovechando la cercanía de ambos, Naruto envolvió uno de sus brazos alrededor de su esposa que sin dejar de sonreír reposo su cabeza contra el costado de su cuello, refugiándose en el calor de su presencia mientras envolvía uno de sus brazos tras su espalda, correspondiendo al abrazo y que la hizo sentir segura como nada más que existiera en el mundo. Ojala y la vida pudiera ser así de sencilla para siempre, ojala siempre pudieran ser solo ellos dos y nadie más, solo un hombre y una mujer que se amaban, pero hasta que algo los volviera a separar forzosamente, solo serían Naruto y Hinata, nada más.


Teniendo sumo cuidado de ver por dónde iba, Sasuke se internó en las profundidades del templo Nakano, iluminando a su camino gracias a una improvisada a antorcha a modo de linterna, alejándose cada vez más de la superficie hasta llegar a la que tiempo atrás había sido la sala de reuniones secretas del clan, ya había olvidado cuando había sido la última vez en que había estado ese lugar en el presente, e insólitamente ahora que Sakura y él estaban atrapados en el pasado era el lugar perfecto donde reunirse, nadie podría interrumpirlos porque nadie tenía ni la más remota idea de que ese lugar existía, además de que estaba fuera de la vista y el alcance de todos en la aldea. Soplando ligeramente fuerte para apagar la antorcha en su mano y que se difumino en forma de humo en el ambiente, Sasuke sonrió ladinamente al ver a Sakura sentada a la tenue luz existente en la estancia y rodeada de un sinfín de pergaminos que leía afanosamente, al menos podía darle una alegría; con el paso de los años muchos pergaminos y documentación concerniente al pasado del clan Uchiha habían desaparecido o se habían destruido por diversas circunstancias inevitables, pero increíblemente y al estar atrapados en el pasado es que esta vez Sakura tenía acceso a todo ese conocimiento y que estaba devorando con presteza, sabiendo que Sasuke había llegado pero incapaz de apartar la mirada de su lectura, sonriendo para sí misma ante las mil y un historias escritas en todos aquellos registros tan precisos y que databan de décadas y décadas pasadas.

-¿Sabes algo, Sasuke? Nunca dejara de sorprenderme lo poco que sabes del pasado de tu clan— declaro Sakura, apartando muy brevemente la mirada de su lectura para sonreírle, —y es muy interesante, casi adictivo, aprender de ello— confeso, regresando la mirada al contenido de aquel basto pergamino y la documentación anexa.

-En mi defensa, era demasiado joven entonces como para que me enseñaran demasiada historia, eso y que tenía la mente en otras cosas— discutió Sasuke, ya que en su infancia la historia del clan no había sido su fuerte precisamente.

-Siempre anteponiendo la agresividad— reprobó ella, negando en silencio más fingiendo como si no estuviera ahí.

-Graciosa— se mofo él sarcásticamente, sentándose a su lado y analizando lo que leía, aunque solo por encima. —¿Y qué has descubierto? Porque te ves muy feliz— noto desde su lugar, arqueando una ceja ante su falta de interés por su persona, algo poco usual a menos que estuviera muy concentrada en su lectura.

-Oh, he encontrado muchas cosas, por ejemplo; ¿sabías qué la primera persona en liderar al clan Uchiha fue una mujer?— menciono la Haruno, encontrando su mirada con la sorprendida mirada de su esposo. —Sí, no bromeo, se llamaba Seina y era la hija de Indra Otsutsuki— explico sin prestar mucha atención a la curiosa expresión en el rostro de Sasuke. Una hija…¿es que la vida estaba llena de coincidencias? Parecía que sí. —Según esto, asumió el liderazgo del clan cuando su padre murió, y ella tenía veintiocho años— respaldo teniéndole el pergamino que estaba leyendo.

-Curioso— menciono Sasuke, leyendo lo que ella había señalado. Al alzar la mirada comprendió que Sakura creía que estaba menospreciándola por ser mujer, —no porque sea extraño, sino porque al menos en mi pasado, no había muchas Kunoichis activas dentro del clan, es todo— se apresuró a explicar porque ni en sus más locos sueños podría osar interponerse entre una mujer y su causa.

-Y creo que la causa es esto— evidencio ella, tardándose unos segundos en encontrar una hoja anexa a la infinita serie de pergaminos. —Según leí, el hijo mayor de Seina, Daisuke, la derroco en un golpe de estado, tomando el poder e instaurando sus propias leyes, una de ellas era la prohibición total para que otra mujer liderara al clan algún día, y el compromiso se firmó con una serie de actas en que, para casarse, las Kunoichis abandonaban obligatoriamente sus carreras shinobis— con algo de renuencia, le tendió el documento a Sasuke quien se quedó helado al leerlo.

Había muchas cosas del pasado que Sasuke había preferido olvidar con el paso del tiempo, algunas las había olvidado circunstancialmente al mismo tiempo que había sucedido la masacre del clan, como si su mente hubiera bloqueado esos recuerdos para protegerlo, y habían pasado años antes de que pudiera recuperar muchos de los recuerdos felices de su infancia, Sakura era responsable de eso ultimo ya que de una forma increíble había hecho que recordara lo bueno que una vez había tenido y que casi había olvidado, y una de esas cosas que no olvidaba era a su madre, ella siempre tenía historias que contarle, historias del pasado, de sus días como Genin, Chunin y Jonin, de cómo en su época había sido fácil para alguien ascender debido a la Segunda y Tercera Guerra que se habían librado…que ahora fue algo chocante para Sasuke sostener en sus manos un acta en que su madre decidía renunciar a su vida como Shinobi solo con el fin de casarse y formar una familia, ¿Cómo había podido hacer algo así? Él jamás habría podido pedirle semejante cosa a Sakura ni lo haría jamás, sabía lo mucho que ella se había esforzado para demostrar lo capaz que era, ¿Cómo desestimar todo eso como si fuera nada? por un momento Sasuke sintió culpa, porque tal vez ella habría tenido que renunciar a su vida como Shinobi si esa norma siguiera operante, tal vez sin que se hubiera dado cuenta si la había hecho renunciar a muchas cosas que le eran importantes, porque sabía mejor que nadie que muchas cosas siempre habían faltado en su relación por su causa.

-Es de mi madre…— reconoció Sasuke al instante, sin saber que más decir al respecto.

-Parece haber sido una de las últimas personas que tuvo que firmar— menciono Sakura, sabiendo que siempre era doloroso para él tocar el pasado.

-Sakura, lo siento— se disculpó el Uchiha en un suspiro, cabizbajo e incapaz de enfrentarse a ella.

-¿Lo sientes?, ¿Por qué?— cuestiono la Haruno, encogiéndose de hombros y sin entender su disculpa.

-¿Por qué?— repitió él, sorprendido porque ella se los preguntara. —Por esto, por todo…— intento explicarse, más le faltaban las palabras para disculparse como debía.

-No necesitas disculparte, corderito— desestimo ella con una tierna sonrisa, aprovechándose momentáneamente de su vulnerabilidad.

-Esos sobrenombres matan mi credibilidad— protesto Sasuke, intentando mantenerse serio por la situación.

-Pues de eso se trata— rió Sakura para aligerar la situación, logrando sacarle una tenue sonrisa ladina. —No necesitas disculparte, siempre dejas que sea yo misma, nunca pretendes que finja o que sea quien no soy, me respetas y a mis opiniones, siempre— enumero porque para ella valían más esas cosas que cualquiera de sus errores pasados. —Nadie podría desear un matrimonio mejor— declaro viéndolo fijamente a los ojos para que no tuviera ninguna duda. —Sasuke, gracias— completo en un susurro, besándolo de forma breve e inocente.

Sin dejar de sonreír, aceptando abandonar toda esa pila de conocimiento por muy preciada que fuera, Sakura envolvió sus brazos alrededor de Sasuke, abrazándolo con todas sus fuerzas, reposando su rostro contra su pecho y sintiéndose completamente a salvo y segura como siempre, pero vulnerable al mismo tiempo, era algo contradictorio que ambos sentían y que no podían comparar con nada que existiera en el mundo, y era perfecto porque era su propio pequeño mundo. Reposando su cabeza contra el hombro de su esposa, Sasuke se abstuvo de entornar los ojos, siempre incapaz de entender cómo es que donde él veía defectos imperdonables Sakura siempre veía una razón para recordarle lo mucho que lo amaba, ¿y qué era lo peor? Que él seguía enamorándose más y más de ella cada día a causa de eso, y no quería resistirse.

Aparentemente estaban atados de por vida.


En cuanto Kakashi Sensei se retiró para dar el informe sobre la misión, los tres integrantes del equipo siete por fin pudieron suspirar profundamente al encontrarse a solas, por un lado se sentían infinitamente más tranquilos al no tener que mentir o fingir delante de su Sensei y por otro lado también estaban expectantes ante las nuevas misiones que pudieran estar por venir y que esperaba no fueran más rango D, porque eso ciertamente estaba atentando contra la poca cordura que les quedaba…a decir verdad, ahora Naruto entendía mejor a su hijo cuando decía que las misiones D eran una broma y una total pérdida de tiempo, él casi y había olvidado que fuera tan aburrido realizarlas, por no decir que empleaba un tiempo innecesario en ellas, mismo tiempo que preferiría pasar junto a su esposa. Las calles que transitaban en silencio permanecían vacías de concurrencia, permitiéndoles estar a solas con sus pensamientos y haciendo del silencio entre los tres algo incómodo, o lo era para Naruto ya que Sasuke y Sakura perecían ser perfectamente capaces de comunicarse con tan solo una mirada. Puede que lo único positivo de las misiones D era que no les tomaban demasiado tiempo que podría utilizar en otra cosa, ya que por su parte y a diferencia de Naruto, Sasuke y Sakura intentaban entrenar juntos lo más posible, puede que nadie lo hubiera dicho en voz alta pero los tres sabían bien que se encontraban en una especie de cuenta regresiva, no para volver a su presente desgraciadamente sino que para que tuvieran lugar los exámenes Chunin.

-Les juro que si veo otra pala en mi vida, ¡voy a gritar!— advirtió Sakura, absteniéndose lo más posible de alzar demasiado la voz, porque sentía que de no hacerlo se volvería loca.

-No eres la única— apoyo Sasuke, comprendiendo bien lo que sentía. —¿Vámonos?— sugirió recibiendo un inmediato asentimiento de su parte.

-¿A dónde van?— cuestiono Naruto, comenzando a frustrarse por todo el tiempo que ellos dos pasaban solos. —Ya nunca pasamos tiempo juntos— se quejó en voz alta, deseando que volvieran a ser un verdadero equipo.

-Naruto, suenas como una novia dramática— rió la Haruno de brazos cruzados, cubriéndose distraídamente los labios.

-¿Novia dramática?— repitió el Uzumaki con incredulidad, antes de aceptar que tal estaba sobrepasándose un poquito. —Tal vez— reconoció con una sonrisa.

-Vamos a entrenar— dio a saber el Uchiha con las manos en los bolsillos, —tenemos cosas mejores que hacer en vez de perder el tiempo— añadió antes de darle la espalda, lo mejor era prepararse lo mejor posible para lo que estaba por venir.

-Nos vemos más tarde, Naruto— se despidió la pelirosa con una sonrisa antes de seguir a Sasuke.

-Parece que de nuevo estoy solo— suspiro el rubio tristemente, contemplando la nada.

Que más desearía que poder pasar tiempo junto a Hinata, pero por desgracia y si bien este era su día libre, su esposa seguramente debía estar en una misión junto a Kiba y Shino, por lo que verla era temporalmente imposible, lo que lo hizo sentir aún más melancólico, caminando sin un rumbo fijo y demasiado sumido en sus propios pensamientos como para darse cuenta de inmediato de que lo seguían, pero como ninja que era no le tomo mucho tiempo percatarse de ello ya que el sujeto o mejor dichos los sujetos en cuestión eran bastantes obvios; tras el Uzumaki se encontraba una, un…¿Qué era exactamente? Bueno, parecía ser una piedra pero de forma bastante burda ya que era cuadrada, exageradamente detallada, claramente no era una piedra real sino que se trataba de un disfraz y Naruto se dio cuenta de ello al instante, pero lo más evidente era que había alguien bajo ese disfraz y que se movía tras de sí, siguiéndolo, observándolo tras dos pequeños huecos en el frente. Sabiendo bien quien o quienes estaban ocultos bajo ese disfraz, Naruto acepto en silencio seguirles el juego por un rato, primero dando pasos lentos para comprobar que lo seguía y luego comenzando a correr para representarles un reto. No iba a negar que si a alguien había extrañado bastante ese alguien en definitiva era Konohamaru con quien desgraciadamente no había podido pasar tiempo debido a las misiones rango D y al tiempo que había disfrutado pasar junto a Hinata, más ahora y deteniéndose abruptamente, Naruto volteo a ver la roca falsa que se detuvo prácticamente al mismo tiempo que él.

-Ese es el peor disfraz de la historia, no hay piedras cuadradas, es demasiado obvio, Konohamaru— dijo por fin el Uzumaki, absteniéndose de reír.

-Descubriste mi camuflaje de nuevo, eres astuto, jefe, tal como esperaba de mi gran rival— declaro el Sarutobi, aun oculto por su disfraz que se desvaneció en una voluminosa nube de humo. —Creo que usamos mucha pólvora, muchachos— se quejó mientras tosía fuertemente al igual que sus compañeros.

-Hola a todos— saludo Naruto, interiormente divertido ante sus juegos. —¿Qué creen que están haciendo?, ¿seguirme?— pregunto con aparente desafío.

-Esperábamos poder jugar a los ninjas contigo, jefe— contesto Konohamaru con su característico entusiasmo, haciéndolo sonreír como siempre.

-Claro, hoy no tengo misiones— acepto el rubio, por fin teniendo algo que hacer para distraerse, eso y pasando tiempo junto a su gran amigo.

-Vamos entonces, jefe— apremio él, adelantándose a sus compañeros.

-¡Sí!— insistieron Udon y Moegi, tomándolo de las manos.

¿Cómo decirles que no de ese modo? Sonriéndoles en todo momento, Naruto se mantuvo ajeno al rumbo que estaba tomando Konohamaru que corría delante de ellos y que al voltear choco accidentalmente con alguien…


Si alguien le hubiera preguntado a Kakashi que era lo que había esperado que sucediera con su vida al tener bajo su cargo un equipo de Genin, probablemente y con indiferencia habría contestado que solo esperaba que sus alumnos fueran disciplinados y siguieran sus indicaciones, no habría dejado que afectaran su vida en nada y él a su vez no habría querido afectar particularmente en sus vidas…pero la realidad había superado con creces sus expectativas, incluso llevando a cabo misiones de rango D, siempre tenía algo que aprender del entusiasmo de Naruto, de la actitud pragmática de Sasuke o de la inocencia de Sakura, para alguien como él que había pasado largos años de su vida en soledad estos niños se estaban convirtiendo en una constante extraña en su vida, como si esos tres e irritantes niños se hubieran convertido en su familia y una familia muy peculiar por cierto. Entregar el reporte de la misión no era precisamente algo entretenido para Kakashi, pero lo hizo con tal de que sus alumnos tuviera el día libre luego de una interminable serie de misiones rango D que incluso a él mismo lo estaban aburriendo, pero parecían haber socavado su independencia y deseos de grandeza, o por lo menos eso parecía. Sentado ante su escritorio junto al resto de los Jonin, recibiendo el reporte con una actitud relajada y solicita como siempre, Iruka observo en silencio a Kakashi, deseando preguntar por Naruto a quien no había visto en mucho tiempo, el trabajo no esperaba nadie y dejaba muy poco tiempo libre del que disfrutar a su antojo como desearía.

-Gracias por el reporte, Kakashi— contesto Iruka sin perder su buen humor, mas infundiéndose valor en el fondo. —por cierto, ¿cómo le va a tu equipo?, ¿se llevan bien?— pregunto sin poder evitarlo, necesitando saber cómo estaba Naruto.

-Más de lo que esperaba, trabajar juntos nunca es un problema— interiormente el Hatake no podía evitar seguir sorprendido por ellos, porque sus tres alumnos eran increíblemente afines entre sí, como si fueran una familia. —Creo que me han enseñado un par de cosas, aunque la paciencia no es su fuerte con las misiones D— esa era su única queja por ahora, aunque a decir verdad él mismo también estaba harto de esas misiones.

-Con todo el trabajo que ha habido aquí, no he visto a Naruto desde que regreso de la Tierra de las Olas, no puedo evitar preocuparme por él— confeso él al apartar la mirada, sintiéndose un tanto aprensivo por continuar viendo a Naruto como un niño.

-Puedes aprovechar el día de hoy, no estará haciendo nada— sugirió Kakashi con la entera intención de ser amable, —usualmente Sasuke y Sakura entrenan por su cuenta, así que Naruto tendrá todo el tiempo del mundo para sí mismo— añadió para sorpresa del Umino que no espero tal gesto de su parte.

-Gracias por decirlo, Kakashi— agradeció Iruka sinceramente, decidido a hacerle una visita a Naruto tan pronto como le fuera posible.

Ya fuera por cortesía o sincera amistad, el Hatake contesto al agradecimiento con una sonrisa bajo su máscara aunque en el fondo quisiera decir algo más, casi sintió celos en el fondo de su corazón, celos que nunca había sentido, estaba bien que Iruka preguntara por Naruto, al fin y al cabo ambos tenían un vínculo muy fuerte, pero al mismo tiempo se sentía extrañamente celoso por ese vínculo, porque ahora Naruto, Sasuke y Sakura eran sus alumnos. En el fondo se había encariñado mucho con ellos, tal vez más de lo que él mismo quisiera reconocer…


-¡Konohamaru!

En cosa de segundos ese alguien contra quien Konohamaru había chocado por accidente lo tomó del cuello, elevándolo por sobre el suelo con una sola mano y sin esfuerzo, usa un traje negro de cuerpo entero con un círculo rojo y amarillo en la parte delantera, con una capucha de color negro donde reposaba su banda ninja, y su rostro lucía un diseño triangular de pintura purpura, se trataba de Kankuro que llevaba su marioneta en la espalda, más por mucho que en el futuro fueran buenos amigos, Naruto no era ningún tonto para sobrepasarse esta vez, quería evitar toda posible confrontación para mantener a salvo a Konohamaru a quien sostenía por el cuello y que luchaba arduamente por liberarse de su agarre. Un par de pasos de distancia tras él y con las manos en las caderas, severa y seria como siempre se encontraba Temari con su cabello rubio recogido en sus características cuatro coletas, portaba un sencillo vestido color lila de falda corta y mangas caídas hasta los codos que dejaban expuestos sus hombros, ceñido a su cuerpo por un fajín rojo, con su enorme abanico sujeto tras su espalda y su banda ninja alrededor del cuello, Como siempre su hermano buscaba peleas donde no las había, como una especie de calentamiento antes de que tuvieran lugar los exámenes Chunin, y por muy de acuerdo que estuviera ella con entrenar, Temari detestaba que su hermano creyera que podía hacer su voluntad solo por ser fuerte, más ella sería aún más tonta si lo confrontara, era peor que un normando cuando se le metía algo en la cabeza.

-¿Esto te duele, niñito?— pregunto Kankuro con fingida preocupación.

-Bájalo, Kankuro, o sabes que lo lamentaras— aconsejo Temari, prefiriendo como siempre ser la cabal de la familia y evitar problemas.

-Tenemos unos minutos antes de que él llegue, divirtámonos un poco, ¿sí?— sugirió él, después de todo un buen entretenimiento no podía ser desechado.

-Suéltame, tarado— protesto Konohamaru, intentando golpearlo y zafarse más en vano.

-Eres valiente, pero no por mucho— celebro el Sabaku únicamente, sonriendo para sí.

-Lo siento, solo estábamos jugando, no queríamos molestar a nadie— se disculpó Naruto, dando un paso al frente y situando a Udon y Moegi a su espalda. —Suéltalo, por favor— rogó encarecidamente.

No me agradan los escuálidos ni los enanos debiluchos, así que cuando alguien inferior comienza a parlotear, solo lo parto en dos y ya, reflexiono Kankuro para sí mismo, preparándose para propinar un golpe al enano delante de él, aunque era una lástima que no representara un reto mayor, de ese modo todo terminaría demasiado rápido. Por otro lado y apartando la mirada, Temari se negó a intervenir, ¿Qué conseguiría?, ¿acaso disuadiría a su hermano de comportarse como un imbécil? Desgraciadamente no, por lo que prefería callar. Por muy dispuesto que estuviera a ser paciente y usar el dialogo para evitar una pelea, ya que no ayudaría que los amenaza o gritara, Naruto se páparo para abalanzarse contra Kankuro en cualquier momento, más como de costumbre y para variar alguien se le adelanto. De pronto y en un solo movimiento, Kankuro sintió un seco golpe en su mano derecha por la que sostenía al enano valiente a quien quería usar como entretenimiento, y a quien soltó de inmediato, más solo un par de segundos después el Sabaku se encontró atrapado tras la pared a su espalda y con un kunai punzando contra su yugular, su primer pensamiento fue que aquello era una broma, ¿Quién se atrevería a atacarlo? Sin temor, Sasuke mantuvo su mano izquierda alrededor del cuello de Kankuro a la par que con la izquierda rozaba permanentemente el filo del kunai contra su cuello a modo de amenaza, sin intención real de causar daño o matarlo, pero tampoco dispuesto a tolerar que alguien que se creía fuerte atentara contra quien no podía defenderse.

-Esta aldea parece estar llena de debiluchos— aprecio Kankuro sin dejarse intimidar demasiado, aunque interiormente si sentía algo de miedo.

-Muy valiente para ser alguien que está a punto de perder el cuello— celebro Sasuke sarcástica y despreocupadamente.

-No lo harías— protesto él, incapaz de creer que tuviera el valor suficiente para eso.

-Dame una razón para no hacerlo— sugirió el Uchiha, comenzando a sentir que se le cansaba el brazo y presionando más el filo del kunai contra su tráquea.

-Tal vez todos podríamos tomarnos un momento y conocernos, tal vez haciendo algo con menos filo y posibilidades de morir— sugirió Sakura al aparecer y para evitar una muy posible pelea. —Sasuke, ya suéltalo, no queremos problemas— aclaró haciendo que el Uchiha aceptara y soltara a Kankuro. —Un placer, soy Sakura— saludo al volver el rostro hacia Temari.

-Temari— contesto la rubia, prefiriendo confiar en ella ya que le inspiraba más confianza y era más amable, —él es mi hermano Kankuro, perdón por esto— se disculpó antes de dirigirle una severa mirada a su hermano que evito mirarla.

-No hay problemas, estos dos también son un dolor de cabeza para mí— sosegó la Haruno con una cantarina risa que consiguió hacer sonreír a la Sabaku.

-Que linda, Sakura— agradeció el Uzumaki sarcásticamente, agradecido por su interferencia. —Soy Naruto y él es Sasuke, están aquí por los exámenes Chunin, ¿verdad?— pregunto cuanto antes para cambiar de tema.

-Así es— asintió ella con una tenue sonrisa, interesada por el reto, —¿ustedes van a inscribirse? Sería bueno tener competencia— no parecían ser débiles después de todo.

-¿Competencia o alguien a quien patearle el trasero?— diferencio Sakura al comprender lo que pensaba y muy de acuerdo con ello.

-Así al menos habría algo que disfrutar— diferencio Temari, agradecida porque alguien entendiera lo que quería decir.

-¿Su hermano no va a presentarse?— pregunto Sasuke de brazos cruzados y volviendo el rostro por sobre su hombro.

La sangre de los dos hermanos Sabaku se congelo en el preciso instante en que el Uchiha dijo aquello, solo entonces reparando en la presencia de su hermano menor que permanecía siniestramente oculto, colgado de cabeza del árbol tras ellos, con sus pies fijos a una de las ramas por obra de su chakra y de brazos cruzados, observándolos atentamente como siempre. Destacaba indudablemente por corto cabello rojo y ojos turquesa claro así como sus parpados color negro, vestía un traje negro de cuerpo entero con mangas cortas y el cuello abierto, sobre este una tela blanca sobre el hombro derecho y el lado izquierdo de su cadera, a la misma altura un sistema de banda ancha de cuero sobre el hombro izquierdo, y en su espalda su calabaza junto con su banda ninja. Sin necesidad de presentarse o de escuchar las excusas de su hermano mayor, Gaara descendió velozmente del árbol para aparecer menos de dos segundos después precisamente a un par de pasos de distancia del rubio que se hacía llamar Naruto y sus dos compañeros de equipo, Sasuke y Sakura, ¿Quiénes eran ellos? Eran de los pocos que eran capaces de detectar su presencia sin que él tuviera necesidad de anunciarse antes, e incluso a Chunin o Jonin calificados de su propia aldea les tomaba tiempo darse cuenta de donde estaba a causa de su agudo sigilo y que a pocos les era posible imitar. Observándolos en silencio, analizándolos, Gaara determino que tal vez ellos tres pudieran ser un reto bastante entretenido durante los exámenes Chunin, si es que participaban en ellos, claro.

-Fueron capaces de detectar mi presencia, interesante— menciono Gaara para sí y en casi un susurro. —Me disculpo por los problemas causados— se disculpó aunque fuera solo por cortesía.

-No es nada, disculpa aceptada— tranquilizo Naruto con su habitual actitud despreocupada.

-Dijiste que te llamas Naruto— recordó el Sabaku con particular interés sobre su persona.

-Naruto Uzumaki, si— afirmo el rubio, intentando minimizar su sonrisa, —¿y tú?— curioseo ya que era algo cortes dar su nombre al preguntarlo.

-Mi nombre es Gaara Sabaku— se presentó el pelirrojo, indiferente en el exterior más curioso por conocer sus habilidades.

-¿Saben? Creo que ahora tenemos una razón para inscribirnos en los exámenes Chunin, sería divertido ver quien es más fuerte— menciono Naruto a sus compañeros de equipo, entusiasmado por volver a pelear con su amigo como siempre había deseado hacer.

-Estoy de acuerdo— asintió Gaara, teniendo el mismo deseo que él. —Andando, no vinimos aquí para jugar— determino a sus hermanos que se mantuvieron en silencio.

-Hasta que nos volvamos a ver— se despidió el Uzumaki, teniéndole la mano en señal de amistad.

Sin saber porque, el Sabaku acepto su gesto al estrecharle la mano y en el proceso sintió un escalofrió que disimulo lo mejor posible, casi como si en un instante ambos hubieran visto el interior del otro, como si estuvieran ante un espejo, y sin duda lo más desconcertante fue la permanente sonrisa en el rostro del Uzumaki en cuanto ambos se separaron. Entonces y sin pronunciar palabra alguna, solo despidiéndose con un asentimiento, los tres hermanos de la arena se marcharon, siendo observados por el equipo 7…los exámenes Chunin estaban cada vez más cerca.


De pronto, el que era su día libre en el caso de Kakashi, todos los Jonin y ninjas más calificados de Konoha fueron llamados a una reunión por el Tercer Hokage en su oficina, algunos curiosos con respecto al motivo tras la reunión mientras que otros ya comenzaban a hacerse una idea de lo que iba a suceder. De ente todos los Jonin reunidos, Kakashi se mantuvo casi inusualmente tranquilo, aunque nadie hubiera dicho la palabra "examen Chunin", en el fondo todos sabían que estaban ahí por eso, y la verdad él estaba algo impaciente por proponer a sus tres alumnos como candidatos, ya había hablado con el Tercer Hokage semanas atrás y en nada había cambiado su parecer sobre que Sasuke, Sakura y Naruto estaban perfectamente preparados para tamaño desafío, puede que fueran jóvenes pero lo que necesitaban en edad lo tenían de habilidades y destreza, el propio Kakashi había sido mucho menor que ellos al momento de convertirse en Chunin, puede que este reto fuera algo atemorizante pero confiaba en sus alumnos y sabía que se desempeñarían perfectamente, además los ayudaría a madurar y prepararse para enfrentar obstáculos cada vez más grandes. Sentado delante de su escritorio, Hiruzen Sarutobi se mantenía serio y calmado, como si reflexionara largamente si la decisión que iba a tomar era la correcta, pero lo era, era el momento apropiado para que la nueva generación estuviera lista para librar sus propias batallas, y si lo estaban o no, eso era decisión de los Jonin que encabezaban los diferentes equipos, ellos dirían si sus jóvenes alumnos estaban preparados para el desafío.

-Los he reunido por un motivo muy importante— anuncio Hiruzen tras tan prolongado silencio de su parte, —viendo a sus compañeros Jonin, seguramente sabrán porque están aquí— obvio al recorrer con su mirada a todos los presentes.

-¿Tan pronto?— pregunto Kakashi, ahogando distraídamente un bostezo bajo su máscara. —Creí que tendríamos más tiempo— la verdad estaba ansioso, pero prefería no demostrarlo.

-Me imagino que las otras aldeas ya fueron notificadas sobre el evento, note que algunos Genin ya han llegado a nuestra aldea— menciono Asuma tranquilamente, porque estaba muy seguro de proponer a sus alumnos para el reto.

-¿Y cuando empezamos?— inquirió Kurenai, camuflando su interior preocupación sobre si sus alumnos querrían aceptar el desafío.

-Comenzaremos en una semana— anuncio el Hokage para sorpresa y satisfacción de todos. —Estén atentos, serán justo siete días desde hoy, el primer día de julio los Genin serán reunidos y examinados; solo los mejores serán seleccionados como Chunin— declaro calmada y solemnemente.

No había obstáculo más grande en la vida que uno mismo, y si bien este examen seria por ahora el mayor enfrentamiento para los jóvenes de la nueva generación, el verdadero conflicto seria cuando cada uno viera en su interior y se enfrentaran a lo peor de sí mismos; eso era el examen Chunin


PD: Si, ni me lo digan queridos míos, tarde bastante en comenzar a actualizar el resto de mis historias pero no es culpa de ustedes si no mía, con esto de la cuarentena mis ánimos no son los óptimos e incluso me falta energía a diario, pero esta semana me he empleado a fondo y aquí les traigo una nueva actualización que espero sea de su agrado tanto lo fue como para mi el escribirla :3 las siguientes actualización serán "A Través de las Estrellas" la próxima semana, "La Bella & La Bestia" la siguiente y la siguiente "El Emperador Sasuke", lo prometo, pero por favor ténganme algo de paciencia y denme buenos comentarios, eso me ayuda a motivarme :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por mi tardar en actualizar), a Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia) y a todos aquellos que siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Referencias y Costumbres: el personaje de Seina Uchiha, hija y heredera de Indra Otsutsuki es una referencia a mi fic "El Origen del Clan Uchiha" y será una de las muchas historias que relatare a lo largo de la trama tras el arco de su padre, ella enviudo muy joven y tras la muerte de su padre lidero y forjó al clan hasta poco después de los cuarenta años cuando su hijo mayor Daisuke tomo el poder en un cruento golpe, y cuando su madre murió su primera decisión fue crear una ley para impedir que las mujeres volvieran a tener oportunidad de tomar el poder del clan o liderarlo de alguna forma. Esto es una referencia cultural a la dinastía Romanov y el zar Pablo I que al ascender al trono prohibió que las mujeres pudieran volver a reinar. La sociedad de los Uchiha parece ser patriarcal, machista y estricta ya que conocimos a muy pocos personajes femeninos a lo largo de "Naruto" y "Naruto Shippuden", por lo que en esta trama y en los fics "El Origen del Clan Uchiha" y "El Clan Uchiha" se representara que las mujeres del clan debían abandonar obligatoriamente sus carreras Shinobis para poder casarse, solo con contadas excepciones como Miso y su hija Naori—la hija de Izuna Uchiha—y Eshima la madre de Mikoto que al ser viudas y jóvenes pudieron retomar sus carreras. Algo central en la relación de Sasuke y Sakura para mi es que Sakura permanece activa como Shinobi en una época en que el resto de las Kunoichis de su generación se han dedicado a ser madres y esposas, por lo que ambos deben tenerse un respeto muy grande, y Sasuke en especial debe valorar ampliamente a los logros de su esposo, lo que sentí que debía representar en esta trama.

Dracula de Bram Stoker: recientemente y gracias a mi madre me hice con este clásico del terror que llevaba casi una década deseando leer, e inspirándome en gran parte de las películas de vampiros que he visto, principalmente en Van Helsing de 2004-maravillada por la actuación de Elena Anaya, Silvia Colloca y Josie Maran como Aleera, Verona y Marishka-, estoy pensando en hacer una historia de vampiros, obviamente protagonizada por Sasuke y Sakura, así como por Tenten e Ino, y titulada hasta ahora como "Reina de los Vampiros", como siempre veo necesario comentar la posible creación de toda nueva historia, esperando contar con su aprobación y sugerencias si las tienen.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3