-La historia y los personajes no me pertenecen en lo absoluto sino que son de la completa autoria de Masashi Kishimoto más la narración y/o utilización de los hechos son de mi absoluta responsabilidad para la dramatización, sentido y cronologización de la historia :3 los eventos de este fic tienen lugar en medio de los acontecimientos del Capitulo 66 de Boruto: Next Generation y dentro de los futuros capítulos de mi otro fic "El Sentir De Un Uchiha". Les sugiero oír "Hero" de Sterling Knight para Naruto, "Something to Dance For" de Zendaya para Hinata, "Gotta Find You" de Joe Jonas para Sasuke, "Crazier" de Taylor Swift para Sakura, y "Scream" de Zac Efron para Kakashi.


El sol había salido hace horas y Hinata se había esforzado por el entrenamiento cotidiano para satisfacer las expectativas de su padre sobre ella, precisamente para tener tiempo para sí misma. Desde que habían terminado los Exámenes Chunin su vida había dado un giro de 180º por así decirlo; había logrado que su padre viera con buenos ojos su reconciliación con Neji y permitiera que entrenaran y pasaran tiempo juntos, al fin y al cabo Neji era el prodigio más destacable del clan y era irrefutable que mejoraría como Kunoichi si entrenaban juntos y se dejaba guiar por su influencia. Libre de cualquier compromiso a esa hora de la mañana, Hinata corrió lo más rápido posible por los pasillos de su casa hacia la salida, le había prometido a Naruto que pasarían el día juntos ya que él quería que conociera personalmente al Maestro Jiraiya, una ocasión que la Hyuga no podía ni quería perderse. Sabiendo que Hinata se encontraba en casa a esa hora de la mañana, Neji recorrió los pasillos hacia la habitación de su prima, sumergido en sus propios pensamientos y reflexionando en cuan cercana había vuelto a ser su relación tras superar el malentendido entre ambos...cuando repentinamente vio a su prima aparecer en la esquina del pasillo que él transitaba y a centímetros de chocar entre sí. Pero con sus agudos reflejos, Hinata se apresuró en evadir a su primo lo más rápido posible pero sin dejar de correr.

—Lo siento, primo, tengo algo de prisa— se disculpó Hinata volviendo la mirada por sobre su hombro. —Entrenaremos mañana— pidió, pero no pudiendo quedarse para escuchar su respuesta.

Qué más quisiera que tener todo el tiempo del mundo y distribuirlo entre su hermana Hanabi, su padre, su primo y Naruto pero desgraciadamente las cosas no eran tan fáciles como en el presente en que al ser madre y esposa podía ocupar su tiempo como quisiera sin pensar en misiones, deberes y demás, pero por ahora su único deseo era estar junto a Naruto como no habían podido hacer en la última semana, él ocupado entrenando y ella enmendando su relación con Neji. Habiendo esperado un impacto inminente, Neji parpadeó con sorpresa mientras asimilaba que Hinata había logrado esquivarlo, volviendo lentamente la mirada por sobre su hombro para seguirla; Hinata no lo decía pero Neji ya se había dado cuenta de que o pensaba en ese molesto chico rubio llamado Naruto al cual él se enfrentaría en la próxima etapa de los Exámenes Chunin, o trataba de encontrar cualquier momento libre para encontrarse con él y Neji lo sabía porque la había seguido para cerciorarse de a dónde iba. No tenía problema con ello, Hinata podía hacer lo que quisiera pero sí que no perdonaría que nadie lastimara sus sentimientos ni hiciera que se desvaneciera su sonrisa. Qué respuesta tan rápida, notó Neji para si al seguir con la mirada la silueta de su prima hasta perderla de vista; Hinata sigue mejorando, y esto último no tenía nada que ver con su entrenamiento juntos sino a algo más…


En el camino hacia el distrito Hyuga, al encuentro de su encantadora esposa, Naruto y Hinata básicamente habían chocado entre si al estar tan inmersos en encontrarse el uno al otro; debido a su intenso entrenamiento con el Sabio Pervertido, Naruto podía pasarse días enteros durmiendo a la intemperie, tratando de enfocarse en conectar con el chakra de Kurama de la forma en que el Sabio Pervertido le pedía que hiciera, por lo que ya no podía ir todas las mañanas al distrito Hyuga y gritar a pleno pulmón en la entrada—mal que mal no podía pasar—hasta que Hinata saliera a su encuentro pero vaya que tenia deseos de hacerlo, al menos Sasuke y Sakura entrenaban juntos y se veían todos los días pero en ese punto Hinata y él no podían hacer lo mismo. Esperando como siempre a su alumno en la espesura del bosque que usaban para entrenar lejos de todo, Jiraiya mantuvo los brazos cruzados contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte reflexionando en Kami sabe que, tamborileando el suelo con uno de sus pies mientras esperaba, volviendo la mirada hacia su diestra al escuchar el inconfundible tono estridente y la voz parlanchina del rubio acercarse y a quien vio emerger entre la densidad de los arbustos, solo qué y para su sorpresa—aunque no se concentró en ello, molesto por su tardanza—no se encontraba solo sino que alguien lo acompañaba, mas el Sabio Sapo no presto mayor atención.

—Llegas tarde, niño— regañó Jiraiya tan pronto como el rubio se detuvo frente a él. —¿Acaso no sabes que soy un hombre ocupado?— cuestionó sin lograr mayor reacción en el Uzumaki. —Hoy es el día en que las señoritas se reúnen a charlar en las aguas termales— se lamentó con un suspiro apesadumbrado.

—No es para tanto, Sabio Pervertido— sosegó Naruto sin sentir culpa realmente. —Llegue tarde porque quería presentarte a alguien— desvió la mirada hacia su diestra invitando a su esposa a dar un paso al frente. —Ella es Hinata— presentó situando su brazo tras la espalda de su esposa para inspirarle confianza.

—Hola, es un gusto señor— sonrió la Hyuga, tratando de no bajar la mirada por timidez.

Tanto Naruto como ella misma sabían que había dejado su timidez en el pasado hace mucho tiempo, físicamente en esa línea cronológica tenía doce años pero emocionalmente era una mujer casada de más de treinta años y de gran importancia como esposa del Séptimo Hokage aunque ella misma intentase no tener un rol público; Naruto y ella no habían sido realmente cercanos hasta durante la Cuarta Gran Guerra Shinobi y para entonces el Maestro Jiraiya ya había fallecido por lo que a diferencia de Sakura y otros, Hinata nunca había podido tratar con él. Era normal que Hinata se sintiera nerviosa y Naruto lo entendía, pero trató de aplacar ese sentir, marcando presencia al envolver su brazo tras la espalda de su esposa. Como un hombre de mundo y que tenía de pasatiempo y trabajo fijo el espiar a bellas jovencitas que servían de inspiración para sus novelas, Jiraiya se enorgullecía de saber juzgar la belleza femenina cuando la tenía delante y ahora era uno de esos momentos; aunque indudablemente joven e inocente, la chica junto a Naruto y que ahora sabia se llamaba Hinata era comparable a una flor de loto con aquel corto cabello azul, ojos perla muy distintivos de los Hyuga, piel blanca como el alabastro y mejillas sonrosadas, tímida y verdaderamente adorable. Puede que fuera solo una niña pero al verla Jiraiya vaticinó sin lugar a dudas que se convertiría en una gran belleza.

—Oh, ¿qué tenemos aquí?— preguntó Jiraiya, olvidando completamente su disgusto anterior. —Es una pequeña dulce y adorable— observó inclinándose para estar a la altura de la encantadora Hyuga que sonrió ante su elogio.

—Es mi novia— reveló Naruto, tratando de no sonar presumido en el proceso.

—¿Tu novia?— repitió el Sabio Sapo, no creyendo lo que oía. —Pequeña, ¿él te pago para que vinieras?— preguntó a la encantadora peliazul, en caso de que fuera así.

—No...— sonrió Hinata, cubriéndose los labios para no reír ante lo irrisorio que sonaba aquello, —dice la verdad, soy su novia— asintió, volviendo la mirada hacia Naruto.

—Oh, me disculpo— se excusó Jiraiya, casi reverenciando a la Hyuga como si fuera una princesa. —Así que por eso tardabas tanto en llegar— comprendió observando a su alumno, extrañado de que no le hubiera comentado nada hasta entonces.

—No tengo tiempo libre, Sabio Pervertido— se quejó el Uzumaki en su defensa, —merezco tener una vida fuera del entrenamiento— él no era como Sasuke y Sakura que se pasaban casi todos los días juntos, pero si trataba de lograr lo mismo.

—Deja de llamarme así, niño irrespetuoso— regañó el Sabio Sapo ante aquella falta de educación ya habitual por parte del rubio. —¿Estás segura de querer estar con él?— preguntó dejando la respuesta a consideración de la bella Hyuga.

—Puede parecer un loco, pero tiene su lado bueno, la mayor parte del tiempo— sosegó Hinata, habiéndose hecho esa pregunta hace mucho tiempo y hallando la respuesta.

—Si tú lo dices— asintió Jiraiya, confiando en ella. —Bueno, creo que nos haría bien la compañía femenina en los entrenamientos, así quizás aprendas algo de paciencia— comentó en voz alta, regresando la mirada hacia su alumno aunque brevemente. —Siéntate aquí, querida, y danos tu opinión, ¿sí?— instruyó para mantenerla a salvo.

Con sumo espeto y cuidado, de una forma en que Naruto nunca había visto que el Sabio Pervertido tratara a alguien—ni siquiera a la abuela Tsunade, aunque ambos se llevaban igual que Sakura y él—, Naruto se sorprendió de sobremanera cuando vio al Sabio Pervertido acercarse a Hinata, tomarla de la mano e invitarla a sentarse bajo la sombra de un árbol a una distancia más que prudente para que ellos pudiera entrenar, y obsequiándole una amable sonrisa cuando la Hyuga se sentó sobre la hierba y le correspondió con una tierna sonrisa, regresando su mirada a su esposo que hizo a un lado su sorpresa inicial y le sonrió en respuesta. ¿Era real?, ¿No se lo estaba imaginando? Dirigiendo una última mirada a la adorable Hyuga, Jiraiya regresó sus pasos hacia donde estaba Naruto, envolviendo uno de sus brezos tras el cuello del chico para acercarlo hacia si mientras lo alejaba un par de metros de distancia de donde estaba la peliazul, tanto para mayor seguridad pues tendrían una espectadora a quien debían proteger pero también para mayor cercanía ya que quería comentarle algo al rubio. Dejándose envolver por el abrazo del Sabio Pervertido, Naruto volvió la mirada por sobre su hombro a su esposa, encontrando sus pozos zafiros con los orbes perla de ella lo más posible y enamorándose de nueva cuenta de su hermosa sonrisa antes de apartar la mirada, inmensamente feliz al tenerla cerca.

—Naruto— susurró el Sabio Sapo para que solo su alumno lo escuchase.

—¿Si?— contestó el Uzumaki en igual tono, aunque esperando un regaño.

—Esa chica es maravillosa, un ángel— comparó Jiraiya sin una gota de ironía, —no la dejes ir— chicas como la bella Hyuga solo se encontraban una vez en la vida.

—No lo haré— sonrió Naruto pues ya sabía eso, —solo espero ser digno de ella— Hinata siempre sería una princesa en su vida, alguien única e irremplazable.

Había cometido un error imperdonable, durante años había dado por sentada la presencia de Hinata en su vida, no creyendo que la vida era una rueda y pondría en su camino a la persona perfecta para compartirlo todo, solo lo había entendido tras la Cuarta Gran Guerra, había estado a punto de perder a Hinata y entonces había comprendido que nada tendría sentido si no la tenía a ella, por eso es que había correspondido a sus sentimientos sin comprender en qué momento se había enamorado de ella y no importaba; llevaban más de una década casados y casi dos décadas juntos, habían tenido dos hijos y visto la vida acentuarse y pasar, sin preocuparse por el mañana. Pero aunque hubieran atravesado por tanto, Naruto seguía pensando en ella como la princesa del Clan Hyuga en tanto él era el Jinchuriki del Kyubi, jamás creería ser merecedor de su amor pero ello había dejado de pesarle hace mucho tiempo, ahora todo lo que hacía era ir con la corriente, dejarse envolver por ese amor y vivir cada día junto a Hinata. Sonriendo ante la respuesta de su alumno, sabiendo que eso lo que Minato y Kushina querrían escuchar, Jiraiya soltó su agarre alrededor del chico y marco las distancia para que ambos estuviera frente a frente, indicándole que repasaran lo que habían visto el día anterior.

Con Hinata observándolos.


Tarde como siempre, perdiendo la noción del tiempo cuando visitaba la piedra memorial en que recordaba a su fallecido compañero de equipo Obito en quien pensaba a diario—imaginando que haría él de estar en su lugar o que consejos le daría—, Kakashi bufó para sí al finalmente escalar hasta lo alto del cañón un tanto apartado de la aldea y que había destinado como lugar de entrenamiento para Sasuke y Sakura, precisamente por lo alejado que estaba de todo el ajetreo y conocimiento de los demás campos de entrenamiento. El Tercer Hokage nuevamente lo había convocado a su oficina para discutir la situación de Sakura y hacerle saber que una comisión estaba estudiando su caso en lo que se refería a la teoría y antecedentes de la academia, y pronto evaluarían sus capacidades. Sacudiéndose las palmas de las manos y el polvo de tierra de los guantes al llegar a lo alto del cañón, Kakashi se sobresaltó al escuchar un sonido distintivo en el aire; se trataba del Chidori que había comenzado a enseñarle a Sasuke esa semana y que había manejado casi de inmediato, pero no fue solo eso lo que sobresaltó a Kakashi sino el hecho de distinguir la luz del Chidori en movimiento, no estaba atacando una roca o un objetivo inerte sino algo en movimiento, y recordando la rutina de entrenamiento del Uchiha y la Haruno, el Hatake no pudo evitar perder el aliento al imaginarse lo peor.

—No puede ser…— jadeó Kakashi para sí, rogando estarse equivocando.

Como un sesgo juicioso del pasado, habiendo conocido a varios miembros del Clan Uchiha de actuar cuestionable y cuya ambición superaba los limites—entre ellos el propio Itachi Uchiha, aunque tenía sus reservas para creer que era el criminal que se contaba que era—, y no habiéndole hablado a Sasuke sobre los límites del Chidori y las formas en que no debería empleando, Kakashi se apresuró en correr lo más rápido posible hasta donde se encontraban sus dos alumnos, no sabiendo si bien sorprenderse de forma descomunal o bien sentirse verdaderamente confundido ante lo que sus ojos alcanzaron a ver. Emitiendo la descarga del Chidori en su mano derecha, Sasuke corrió tras Sakura quien apropósito enfocó chakra en sus pies para aumentar su velocidad y convertirse en un blanco por demás difícil para el Uchiha de tal modo que ni una chispa de la corriente eléctrica del Chidori la hubo rozado, sonriendo pícaramente mientras evitaba cualquiera de sus ataques hasta decidir detenerse en espera de un golpe, pero cuando Sasuke creyó tener la ventaja, Sakura retrocedió un paso en el último momento, sujetando el brazo de él con ambas manos y envolviendo sus piernas a su torso para hacer que su ataque impactase con el suelo y se dispersara. Jadeando, siempre superando cualquier límite al entrenar con su esposa, Sasuke se abstuvo de entornar los ojos al verla sonreír con autosuficiencia.

—¿Demasiado para ti?— cuestionó Sakura con burla ante su trabajosa respiración.

—Molesta— bufó Sasuke pues ella sabía que el entrenamiento no era fácil para ninguno.

—Idiota— secundó ella sin apartar su mirada de la suya.

Algo que Sasuke agradecía y que sabía lo diferenciaba muchísimo de cualquier hombre promedio en su tiempo es que podía medir fuerzas con su esposa de una forma en que ningún otro Shinobi podría hacer, ella conocía sus debilidades y fortalezas mejor que nadie tras casi dos décadas juntos, ni siquiera Naruto que era el otro ser sobre la tierra que peleaba con él sin reservas conocía tanto de su persona para sacar ventaja hasta de la forma en que suspiraba para ganar, hacía que todo para Sasuke fuera un reto y que mantenerse a su ritmo no fuera una opción sino un hecho, y no habría vuelto a manejar el Chidori tan rápidamente ni con tanta facilidad de no ser por ella, aunque debía reconocer que en cuanto a él se refería no se bastaba para ayudarla a entrenar, pero su compañía habría de bastar hasta que Tsunade apareciera. Haciendo a un lado su incredulidad y miedo de que hubiera estado a punto de presenciar una escena que le traería viejos recuerdos, Kakashi se golpeó la frente mentalmente, reprendiéndose por haber sido tan juicioso al respecto, ¿Acaso no conocía a Sasuke y a Sakura lo suficiente? Por todo el tiempo que llevaban bajo su tutela ya debería haberle quedado más que claro que Sasuke preferiría morir antes que levantar una mano contra la dulce pelirosa y viceversa. Carraspeando para aclararse la garganta, llamando la atención de sus alumnos, Kakashi se acercó a ellos con las manos en los bolsillos.

—Por lo que veo su entrenamiento progresa bien— comentó el Hatake, dejando su anterior preocupación olvidada y enterrada. —¿Qué tal todo, Sakura?— preguntó volviendo la mirada hacia la Haruno para tener una opinión imparcial.

—Sasuke es muy veloz, pero necesitamos seguir trabajando en ello— concluyó Sakura suspirando para recuperar el aliento, —creemos que el Chidori será más eficaz si a ello unimos la velocidad— más que creerlo lo sabían.

—Excelente teoría, y te dejo a ti comprobar si es realizable— delegó Kakashi en la Haruno, confiando ciegamente en sus capacidades. —¿Sasuke?— preguntó esta vez, desviando la mirada hacia el Uchiha en busca de su propia opinión.

—Sigo progresando en extender la corriente, creo que podría ser mucho más útil si se enfoca voluntad— contestó Sasuke, centrándose en tener control de la corriente eléctrica no solo en sus manos sino a través de todo su cuerpo.

—No podía pedir alumnos mejores que ustedes dos— aseguró el peligris con satisfacción.

Inicialmente y como cualquier Sensei novato—no había que olvidar que el Equipo 7 era su primer equipo bajo su tutela ya que había rechazado y regresado a la academia a todos los demás—, Kakashi había creído que la experiencia seria cuesta arriba, Naruto ahora estaba entrenando con el Maestro Jiraiya, pero ¿Entrenar a Sasuke y a Sakura? Si se hubiera tratado solo del Uchiha, Kakashi habría creído que podría con la responsabilidad ya que en muchos aspectos Sasuke le recordaba a su yo pasado, ¿pero Sakura? Sabía que ella no era tan frágil como parecía pero no podía evitar ser sobreprotector, quizás porque le recordaba muchísimo a Rin a su edad y no quería que tuviera un desenlace similar, pero ya era tiempo de entender que Sakura no era Rin, que Sasuke no era como él y que ellos podían aprender tanto de él como él de ellos. Con fingida arrogancia, aunque eso lo tenían en su justa medida como Uchihas que eran, Sasuke y Sakura se observaron por el rabillo del ojo como diciendo; lo sabemos, antes de regresar su mirada hacia su Sensei a quien en secreto le agradecían el poder pasar tanto tiempo juntos o de lo contrario apenas y se verían diariamente, pero al entrenar juntos el estar separados por más de un par de horas no era una opción aunque obviamente Sasuke desearía que Sakura pudiera dormir en su apartamento y Sakura desearía que él la visitara de noche, pero eso no era una opción.

—Sakura, tengo noticias para ti— anunció Kakashi finalmente, obteniendo la atención de sus dos alumnos. —El Hokage pidió verme y dijo te evaluaran al final de la semana— por eso había llegado tan tarde esta vez, —será junto a un grupo de Chunin a quienes están considerando promover a Jonin, por lo que el reto será mayor— advirtió viendo un destello de sorpresa en los ojos de la pelirosa.

—Entiendo— asintió Sakura dejando libre un suspiro. —¿Algo que deba esperar?— él era Jonin y debía saberlo mejor que ella en cualquier caso.

—¿Recuerdas el Bosque de la Muerte?— inquirió el Hatake, viéndola asentir. —Te pondrán en un entorno difícil y esperando que sobrevivas en un periodo de tiempo reducido, menor a una hora y que sobresalgas— explicó viendo a su alumna meditar para sí y asentir, prueba de que quizás estaba ideando una estrategia. —Sasuke— nombró desviando la mirada hacia el Uchiha, —tú y yo tenemos que encargarnos de preparar a Sakura para lo peor— Sasuke la conocía bien y podría trabajar fortaleciendo cualquier debilidad o tendencia dominante en ella.

—Creo que algo podremos hacer— consideró Sasuke en voz alta y con aire burlón.

No era una ofensa decir que él no era lady Tsunade y que no importa cuánto entrenara con Sakura nunca podría lograr que ella avanzara de igual manera que como haría con la Quinta Hokage…pero estaba empeñado en ayudar a su esposa tanto o más que como ella lo ayudaba a él, y estaría ahí cuando esos Jonin o ancianos la evaluaran y para felicitarla ya sea que fuera promovida o no, porque para él siempre sería la mejor, la gema más brillante y un ángel en la tierra. Nerviosa, entusiasmada, emocionada e incluso extasiada, así es como Sakura se sentía aunque supo disimularlo a la perfección con las manos en las caderas de forma altanera y una expresión de fingida arrogancia que se parecía asombrosamente a la de Sasuke a su lado y que sonrió ladinamente cruzando los brazos por sobre su pecho. Sakura ya había superado la etapa de probarse a sí misma lo fuerte que era, sabía que a nivel total nunca sería tan fuerte como Sasuke o Naruto en las mismas áreas pero sabía que los superaba en otras y su esposo siempre se lo recordaba; era más inteligente que ambos, igual o más decidida y siempre veía lo mejor en los demás incluso más que el propio Naruto, y físicamente tenía más fuerza que los dos juntos y ambos lo sabían, Naruto porque le tenía miedo y Sasuke porque solo ella podía imponerse ante él como un muro que siempre trataba de superar, y a quien admiraba con su alma…


El sol comenzaba a acercarse al horizonte y con ello la tarde se teñía de hermosos tonos dorados, naranjas y rosas serenando a Hinata; esa era su hora favorita del día, el atardecer junto con el amanecer, era el final e inicio de algo nuevo y desconocido pero que podía ser positivo si ella tenía la paciencia para esperar y ver lo que traía, y también era el momento favorito del día para Naruto ya que al atardecer sentía que el mundo entero estaba en sintonía y al amanecer su primer pensamiento era agradecer lo que ahora tenía; a su esposa, a su familia y un futuro nuevo pero seguro que se abría paso tanto para él como para la aldea. Las calles de la aldea estaban llenas de actividad a esa hora como de costumbre, con personas yendo y viniendo de tienda en tienda, puestos de comida y demás, se respiraba paz en el aire tras los Exámenes Chunin que habían transcurrido sin eventualidades y ahora Naruto y Hinata podían respirar tranquilos y pasar tiempo de calidad juntos ya que como si supiera lo que ambos deseaban, el Maestro Jiraiya había terminado con el entrenamiento antes de la hora, dándole instrucciones a Naruto de llevar a Hinata a salvo hasta su casa como haría un caballero con una dama. Pero en el camino podían pasear por la aldea y charlar sin que nadie los juzgara, después de todo lo habitantes de la aldea no tenía idea de su relación ni podían juzgarlos pues pasaban por un romance platónico.

—Fue un día maravilloso— suspiró Hinata con una radiante sonrisa, —ahora entiendo porque tenías en tanta estima al Maestro Jiraiya, es muy divertido— siempre había admirado a aquel hombre por cuidar de su esposo, y ahora lo hacía aún más.

—Al menos fue respetuoso delante de ti— agradeció Naruto, habiendo temido lo peor, —normalmente me pide que le enseñe el Jutsu Sexy para infiltrarse en los baños de las chicas— comentó no sabiendo si lamentarse o no, pues no era el mejor prontuario.

—Naruto, tienes copias de sus novelas en casa, sé qué clase de hombre es— recordó la Hyuga sin poder evitar reír por ello. —Pero a pesar de sus excentricidades es un gran hombre, no respeta tanto las prohibiciones Shinobi pero tú tampoco— Naruto se había emborrachado un par de veces aunque sabía que no debería hacerlo.

—Auch, eso duele— se quejó el Uzumaki dramáticamente, haciéndola reír. —Kakashi Sensei vino a verme en el descanso del entrenamiento, mientras el Sabio Pervertido y tú hablaban— comentó finalmente, sorprendiendo a su esposa por la noticia.

—¿En serio?, ¿Qué dijo?— preguntó Hinata de inmediato. —¿Es algo malo?— temió, esperando que no fuese así.

—No— sosegó Naruto, deteniendo su andar y volviéndose hacia ella, —me dijo que el Hokage y los Jonin decidieron evaluar a Sakura al final de la semana para promoverla a Chunin o analizar si debería serlo— estaba feliz por su compañera y esperaba que quienes la evaluaran pudieran ver la gran Kunoichi que era.

—Me alegra mucho— sonrió la Hyuga, deseando felicitar a Sakura cuanto antes, —¿crees que exista la posibilidad de que esté presente?— preguntó, queriendo poder ver a su amiga llegar tan lejos como sabía que podía llegar

—Yo lo haré posible— prometió el Uzumaki como si estuviera únicamente en sus manos.

—Cariño, ya no eres Hokage— mentó Hinata, diferenciando el pasado de su presente.

—Lo soy, no en esta realidad pero si lo soy— aclaró Naruto incapaz de dejar su autoridad. —Solo me gustaría poder darte la misma oportunidad, de ser promovida a Chunin— de estar en su poder, pondría el mundo a los pies de su esposa.

Al igual que Sakura se había rendido para no tener que pelear en serio con Ino a quien consideraba su hermana, Naruto desearía que se le hubiera dado la misma opinión a su esposa pues Hinata tampoco había peleado en serio con Neji pues no deseaba lastimarlo sino que solo dialogar, lo que se había conseguido, ¿Pero no merecía tener la misma oportunidad de probarse como Kunoichi y ser promovida? De estar en su mano, Naruto haría todo lo posible para que Hinata tuviera la oportunidad pero desgraciadamente y como ella misma decía y le gustara o no, en esta realidad no era el Séptimo Hokage y tenía que seguir las reglas. Sonriendo ligeramente ante las palabras de su esposo, Hinata agradeció su bondad pero ella no tenía esa ambición y no sentía merecer la oportunidad a diferencia de Sakura. En el pasado Sakura y ella habían sido prácticamente dos desconocidas que se habían acercado al estar enamoradas de dos hombres a quienes habían admirado con pasión, devoción e incondicionalidad pero no había sido hasta después de la Cuarta Gran Guerra que ambas habían descubierto que estaban en la misma página; Hinata esperando que Naruto la viera algún día y Sakura esperando que Sasuke regresara, y en el camino se habían apoyado entre sí por largos años hasta el presente. Actualmente Boruto y Sarada eran compañeros de equipo, sus esposos mejores amigos y habían pasado por cosas muy similares.

—No es necesario, Naruto,— tranquilizó Hinata, entrelazando sus manos con las de su esposo. —Perdí, quería perder porque era más importante para mí reconciliarme con Neji, y lo he hecho— eso era algo invaluable y que disfrutaba desde hace días.

—Cierto, he estado tan ocupado que no te había preguntado al respecto— reconoció Naruto en voz alta. —¿Qué tal va todo entre ustedes?— preguntó, reprendiéndose por no haberlo hace mucho.

—Al principio fue incomodo, pero luego de sentarnos y hablar pese a las reservas de mi padre, comenzamos a entrenar juntos y hemos limado asperezas— asintió la Hyuga con una sonrisa ya que su primo y ella volvían a ser tan cercanos como en el pasado. —Aun es un proceso, pero vamos por buen camino— su primo necesitaba despegarse de los ideales que habían adquirido a lo largo de sus años distanciados.

—¿Algún punto débil para cuando pelee con él?— preguntó el Uzumaki con fingido aire casual. —Solo digo— agregó bromista y como si nada.

—Naruto…— rió ella, no pudiendo creer su sentido del humor.

Era solo una broma, por supuesto que ni en sueños a Naruto se le ocurriría pedirle a Hinata que le sacara información a Neji sobre como pelearía o que técnicas emplearía cuando tuviera que enfrentarlo en las próximas semanas, pero le alegraba enormemente saber que Hinata y Neji se habían reconciliado, ¿cómo no estar feliz? A pesar de sus roces pasados y como habían sido sus iniciales conversaciones, Naruto le guardaba un profundo afecto y respeto a Neji, y no quería pelear con él pero sabía que era inevitable y le serviría para ayudarlo a entrar plenamente en razón de una forma en que Hinata no podría; a golpes y de manera concienzuda. Hinata era feliz la mayor parte del tiempo o así se mostraba cuando Kiba decía algo gracioso, cuando Shino intentaba animarla si se sentía triste o se mostraba callada, o cuando Hanabi hacia caras raras por el simple placer de sacarle una sonrisa, pero ninguna de esas sonrisas que exhibía era tan satisfactoria como cuando Naruto la hacía reír, eso simplemente hacia estallar una burbuja de alegría en su pecho y no podía dejar de sonreír cada vez que estaba a su lado, más cuando él no tardaba en sonreír de aquella forma que hacía latir aún más rápido su corazón dentro de su pecho. Ni por todos los logros del mundo Shinobi cambiaria lo plena que se sentía junto a Naruto.

Amarlo era la razón de su vida.


—Ese fue el mejor baño del mundo— suspiró Sakura, cruzando el umbral del baño hacia la habitación.

En el presente y atareada con todo tipo de responsabilidades fuera de lo que conllevaba ser madre, Sakura no podía pasar tanto tiempo visitando a sus padres como desearía por lo que viajar al pasado y tener tiempo libre casi de sobra—en cierto modo—había sido una bendición, podía relajarse y dejarme mimar por su padre y disciplinar por su madre, además ahora Karin estaba en casa y el silencio era cosa rara…pero, estar casada con Sasuke la había hecho aprender el valor de los silencios, de la quietud, y en su casa abarrotada entrar al baño y relajarse era cosa rara, pero afortunadamente tenía a un apuesto esposo que tenía un departamento para él solo y donde no tenía que esperar para darse un buen baño sino que solo abrir el grifo y ya. Además, él mismo estaba incluido en esa acción ¿Cómo quejarse? Terminando de secarse el cabello con una toalla, Sasuke siguió a Sakura de regreso a la habitación, dejando entreabierta la puerta del baño a su espalda mas sonriendo en su lugar al ver a Sakura envuelta en una bata blanca dejarse caer de un salto sobre la cama y abrazándose a sí misma como lo que parecía, una niña de doce años que no importa la edad real que tuviera no dejaría de ser quien era nunca. No es que eso le molestara, el mundo ya era lo suficientemente serio con su presencia como para pedir más, y de una forma u otra Sakura siempre lograba hacer que se olvidara de todo y sonriera.

—¿Qué pasa?— preguntó Sakura al saberse observada, irguiéndose con ayuda de sus brazos.

—Ahora estoy convencido, me case con una niña— suspiró Sasuke únicamente acercándose a la cama y sin dejar de observarla.

—No, cariño, te equivocas— negó la pelirosa con máxime seriedad y sosteniéndole la mirada, —soy mucho más inmadura que eso— agregó riendo en el proceso.

Si se lo proponía, Sasuke sabía que su esposa podía ser la mujer más seria del mundo como Shinobi, pero era asombrosamente autentico y único para él que a pesar del mundo cruel del que formaban parte ella supiera mantenerse incorrupta de toda la sangre, muerte y destrucción, siempre tenía una sonrisa, entusiasmo, alegría y determinación que contagiar a otros y a él mismo aunque no lo demostrara. Sentándose sobre la cama junto a Sakura quien permaneció recostada pero apoyando su peso en sus brazos, Sasuke alargó una de sus manos para trazar el contorno de su rostro, acercándose a ella para unir sus labios y sintiéndola recostarse bajo su peso, gimiendo contra sus labios cuando él encontró su lengua con la suya, correspondiéndole plenamente y entregándose a aquel torrente de fuego que ambos conocían tan bien. Rompiendo lentamente el beso al sentir que necesitaba respirar, Sakura sonrió y observó atentamente el rostro de su esposo, cuyos orbes ónix conseguían hacerla estremecer sin importar cuanto tiempo pasara, sujetándose de sus hombros y envolviendo sus brazos tras su cuello para acercar su rostro al suyo, aprovechando que Sasuke no estaba usando camiseta. Teniendo el rostro de su esposa exactamente frente al suyo, Sasuke se enamoró aún más de ella de ser posible, admirando cuan perfecta era a sus ojos, contemplando el brillo en sus ojos esmeralda, el sonrojo en sus mejillas y el atractivo que le provocaban sus labios.

—Sasuke— suspiró la pelirosa, disfrutando del sonido de su nombre en sus labios.

—Sakura…— correspondió el azabache pegando su frente a la suya. —Me gustaría que pudieras quedarte— empezaba a anochecer y sabía que ella debía volver a casa.

—Y me quedare— contestó ella para extrañeza del Uchiha que frunció el ceño sin entender a qué se refería. —Les dije una pequeña mentira blanca a mis padres; que Naruto, tú y yo nos reuniríamos para hablar sobre nuestro entrenamiento y compartir como equipo. Teóricamente no mentí, solo que Naruto no está.

No podía contar esa mentirilla blanca cada día de cada semana, sus padres inevitablemente se darían cuenta que Sasuke y ella tenían algo y que sus encuentros diarios fuera del horario de entrenamiento no eran propios de dos compañeros de equipo que se llevaban bien y trabajaban excepcionalmente bien juntos, pero cuando se dieran cuenta de ello Sakura confiaba en parecer lo bastante madura para obtener permiso de pasar las noches en el apartamento de Sasuke sin dar excusas ni mentir. Pero hasta entonces estos encuentros furtivos y casi reprochables de parte de los adultos habrían de bastar para ambos, y para sosegar la soledad y pesadillas de Sasuke quien necesitaba tanto de su presencia como ella misma de la suya. Aquello sonaba casi demasiado perfecto para ser real, ¿cuándo había sido la última vez que Sakura había podido quedarse a dormir en su departamento?, ¿Hace casi un mes? Absorto, Sasuke se inclinó para devorar aquellos labios dulces que le correspondieron de inmediato, sintiéndola sonreír en medio del beso y reír contra sus labios mientras se separaba para verla a los ojos. Por muy egoísta que sonara, a Sasuke no le importó si ella se metía en problemas con sus padres o si la gente comenzaba a pensar o hablar sobre todo el tiempo que ambos pasaban juntos entrenando y fuera de ello, solo le importaba tenerla a su lado y embriagarse con su presencia y su perfume.

—Espero que esto signifique que estás feliz— interpretó Sakura pícaramente, sonriendo en todo momento.

—Mucho— asintió Sasuke acariciando el contorno de su rostro. —Ojala pudieras quedarte todas las noches— solo entonces estaría realmente tranquilo.

—Podre hacerlo, a futuro— diferenció la Haruno, viéndolo entornar los ojos. —Sé que no te gusta escucharlo pero en caso de que lo olvides, los Genin a esta edad solo se toman de la mano, se besan, y comparten uno que otro roce inocente— enumeró, acercando su rostro al suyo para besarlo en la mejilla. —Pero contigo todo es apasionado, ardiente y nada inocente— susurró de forma cómplice, arqueando el cuello, rozando sus labios y sintiéndolo desear más.

—Eso se debe a que, en caso que lo olvides, estamos casados— refutó el Uchiha rozando sus labios contra los de ella. —Me importa poco lo que piensen los demás, te quiero aquí conmigo, a cada hora de cada día— no podía estar sin ella, no concebía estar lejos de ella. —Pero tendré paciencia— aceptó sin otro remedio.

—Lo intentaras— diferenció ella arqueando una ceja y permitiéndose cuestionarlo.

Dudar de Sasuke Uchiha era algo que Sakura no se permitiría hacer jamás, pero sabía que quien más perjudicado se había visto con este viaje al pasado sin duda era él, ella tenía a sus padres, Naruto al Maestro Jiraiya y Hinata a su familia, mientras que él estaba solo la mayor parte del tiempo fuera de su rutina de entrenamiento y por ello no quería alejarse de él en forma alguna, sabía lo que esa soledad provocaba en su corazón frágil que tanto ocultaba de los demás y no permitiría que se sintiera triste o afectado por nada, solo que fuera feliz y sintiera paz, de eso se encargaría personalmente. Prefiriendo no protestar pues sabía que Sakura decía lo que él pensaba, Sasuke prefirió contestar a sus palabras con una declaración; sin apartar sus ojos de ella, descendió una de sus manos al cinturón de la bata cuyo nudo deshizo fácilmente, abriendo la tela y haciéndola resbalar por los hombros de su esposa que le sostuvo la mirada en todo momento, sujetándose de sus hombros al volver a recostarse y arrastrándolo a él consigo, envolviendo sus piernas a sus caderas. Encontrando sus labios con los de su esposo y gimiendo ante el contacto al igual que él, Sakura transmitió un mensaje claro y del que esperaba Sasuke no se atreviera a dudar; no importa si estaban en el mismo lugar o no, ella nunca lo dejaría solo, no volvería a estar solo porque la tenía a ella y siempre lo haría…


Espiar era una habilidad que todo individuo que se enorgulleciera de llamarse Shinobi debía tener, y aunque Naruto no osaría involucrarse en la vida de su esposa sin su consentimiento, pero la tarde anterior Naruto se había dado cuenta de que inmerso como estaba en su entrenamiento con el Sabio Pervertido había descuidado a Hinata y su reconciliación con Neji, por lo que a primera hora del día siguiente y tan pronto salió el sol—aprovechando que esa mañana el Sabio Pervertido decía estar "ocupado"—, el Uzumaki corrió por las calles hacia el distrito Hyuga y con sigilo se subió a lo alto de una de las casas y desde donde podía ver el patio de entrenamiento de la casa de su esposa. Ni en sueños Hinata intentaría estar a la altura de su primo, pero evadiendo cada uno de sus golpes y defendiendo su espacio, delimitándolo muy claramente; era normal que ambos entrenaran a esa hora de la mañana, antes de que Neji se reuniera con sus compañeros de equipo y antes de que ella tuviera que comenzar su rutina de aprendizaje sobre la historia de su clan junto a su padre y su hermana Hanabi, ya que ahora las entrenaba a ambas por igual. Cuando tuvo el blanco perfecto para atacar a su prima, Neji detuvo su golpe un par de centímetros antes de tocar el centro de su pecho, dando por terminada la pelea.

—Has mejorado bastante, Hinata— reconoció Neji, rodeándola y acercándose a las escaleras de donde tomó una botella con agua, —te estas volviendo fuerte— afirmó, entregándole la botella a su prima.

—Solo porque entrenas conmigo, Neji— diferenció ella, destapando la botella y bebiendo un sorbo de agua para aplacar su sed. —¿Significa eso que crees que se puede cambiar?, ¿Mejorar?— preguntó en espera de conocer su opinión.

—No presiones, prima— regaño él ligeramente, interiormente divertido por su agudeza.

—No presiono, solo quería saber— aceptó Hinata, encogiéndose de hombros y bebiendo otro sorbo de agua.

Con dialogo, tiempo y paciencia, Hinata había tratado de hacer que su primo Neji cambiara de opinión sobre los ideales que sostenía de que el destino delimitaba que si alguien nacía en determinada posición estaba decidido que seguiría un único sendero y ningún otro, pero hacerlo no era tan fácil ya que Neji pensaba como lo hacía desde que su padre—su tío Hizashi—había muerto hace tantos años, entonces su relación se había distanciado y ella no había podido hacer nada para remediarlo al ser demasiado joven. Pero ahora no iba a darse por vencida, por eso trataba de hablar con Neji sobre que pensaba o como veía el mundo del que formaban parte como Shinobis, tratando de ver que tanto había cambiado su perspectiva o que tanto podría cambiar si él se abría y se atrevía a pensar más allá. Sonriendo ligeramente aunque de forma muy imperceptible, Neji eligió callar, la verdad es que comenzaba a cuestionarse si el destino era tan fijo como había creído todo este tiempo, Hinata era una prueba de que se podía cambiar, ¿Significaba acaso que el destino era moldeable y que cada cual podía marcar una diferencia? Neji quería creerlo, pero Hinata no era la persona idónea para probar su teoría, ella era una princesa procedente de una de las estirpes más poderosas de los clanes Shinobi y lo que Neji necesitaba era probar si el destino era moldeable en el caso de un eslabón débil, alguien insignificante y sin futuro.

—Bueno, ya es tarde y debo irme— suspiró Neji, habiendo acordado reunirse con su equipo, —Lee quería que entrenara con él— comentó en voz alta, reprendiéndose de inmediato ante la sonrisa que esbozó su prima. —Tenten me convenció— eso sonó aun más patético pero la verdad es que no podía negarle nada a la pelicastaña.

—Si tú lo dices— aceptó Hinata, prefiriendo no hacer más preguntas al respecto. —Podrías pasar más tarde, para que bebamos un poco de té y sigamos hablando— sugirió ya que ese día no podría ver a Naruto por sus estudios.

—Así será— contestó él únicamente, lo que su prima sabia era un .

Aunque disfrutara del tiempo que pasaba con su prima y habiendo reestablecido su amistad y hermandad pasada, Neji debía concentrarse en entrenar tanto como le fuera posible, se esperaba mucho de él como miembro del Clan Hyuga para la próxima etapa de los Exámenes Chunin y no podía defraudar a su clan. Satisfecha con la respuesta de su primo y que era lo mejor que podía conseguir a esas alturas, Hinata le obsequió una luminosa sonrisa a modo de despedida mientras él asentía y daba la vuelta para irse sin necesidad de pronunciar palabra alguna, así era él. Sobre el techo de la casa que le daba una vista clara del patio de entrenamiento, Naruto sonrió para sí al ver con sus propios ojos que Neji lentamente se estaba convirtiendo en el amigo que él tanto apreciaba; dándose prisa en bajar del techo en que se encontraba para no ser descubierto, Naruto aterrizó en cuchillas fuera del distrito Hyuga, a una distancia prudente como para no llamar la atención pero sin pasar inadvertido a ojos de Neji quien en todo momento había sabido de su presencia y observando su entrenamiento con su prima aunque él no lo había comentado. Cruzando el umbral del distrito Hyuga, teniendo que reunirse con sus compañeros de equipo, Neji frunció el ceño al ver al Uzumaki, precisamente el eslabón débil que necesitaba en su teoría y a quien se enfrentaría en la próxima etapa de los Exámenes Chunin.

—¿Qué haces aquí?— interrogó Neji sobresaltando al Uzumaki que volteó a verlo.

—¿Te percataste?— sonrió Naruto revolviéndose el cabello con aire nervioso.

—Por supuesto— afirmó el Hyuga de inmediato. —Hinata puede pasar cosas así por alto, pero yo no— él no conocía otra realidad que permanecer alerta en todo momento. —Ahora, contesta— insistió receloso sobre su presencia.

—Hinata te considera como su hermano mayor— comentó el Uzumaki para extrañeza del pelicastaño. —Solo quería ver cómo es su relación, porque quien es importante para Hinata es importante para mí— la respuesta sonaba simple porque era simple.

—¿Y tú que tienes que ver con ella?— cuestionó Neji, sin satisfacer su duda con esa respuesta. —He notado que rondas mucho este lugar, ¿por qué?— empezaba a cansarlo su insistencia en acercarse a Hinata, ¿Quién se creía que era?

—Ya lo sabrás, Neji— contestó Naruto únicamente, sosteniéndole la mirada.

En muchos aspectos el Neji Hyuga contra el cual se había enfrentado en los Exámenes Chunin seguía ahí, y sabía que así sería hasta que ambos pelearan y lo hiciera entender a golpes de ser preciso que uno mismo controlaba su destino; pero en muchos otros aspectos el Neji Hyuga que él consideraba un gran amigo lentamente empezaba a forjarse y lo principal es que había hecho a un lado cualquier resentimiento anterior para reconciliarse con Hinata, la había escuchado y creído en sus palabras, le había dado la oportunidad de probar que era sincera. Saberlo dejaba mucho más tranquilo a Naruto, sabía que no tenía que cuidar a Hinata en todo momento, no porque ella necesitara de su protección sino porque quería que ella estuviera a salvo y que no le pasara nada. Sonriendo de aquella forma tan característica, el Uzumaki se dio la vuelta y siguió con su camino para extrañeza de Neji que se quedó inmóvil y lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista al doblar en la esquina de la calle; ¿Quién era Naruto Uzumaki que osaba estar cerca de Hinata? Nadie era ni seria digno de ella, y la única razón por la que Neji no había intervenido anteriormente para alejarlo de su prima es que Hinata siempre sonreía cuando él estaba cerca, ¿Por qué motivo? Negando para sí, reprendiéndose por pensar en trivialidades, Neji eligió continuar con su camino.

Para enfrentar al Uzumaki necesitaba entrenar.


—Adelante— permitió el Tercer Hokage, escuchando que llamaban a su puerta.

Atareado como de costumbre con una pila de documentos en su escritorio esperando ser leídos, pero siempre dispuesto a entender a quien acudiera a verlo, Hiruzen dejo la hoja que leía sobre su escritorio, cruzando ambas manos y alzando la mirada hacia la puerta de su oficina que se abrió revelando a Kakashi. Si bien el Hatake por un lado estaba feliz, por otro estaba algo irritado aunque no lo demostraba; desearía poder pasarse días enteros ayudando a Sasuke y Sakura en su entrenamiento por igual así como estudiando o tratando de entender que era lo que los hacia sostener un vínculo tan sólido y envidiable, pero también tenía que distribuir su tiempo en reuniones casi obligatorias y diarias o rutinarias con el Tercer Hokage en espera de saber cuándo se evaluaría a su alumna para considerar promoverla a Chunin. Decirse orgulloso era un eufemismo para Kakashi, literalmente solo le hacía falta tener plumas porque su pecho ya de por si se inflaba al admirar las capacidades de Sasuke, Sakura y Naruto cuyo entrenamiento seguía arduamente. Tan pronto como vio a Kakashi ingresar, Hiruzen recordó que lo había convocado un par de horas atrás—el Hatake llegaba tarde como de costumbre, aunque él bien sabia porque y se lo dejaba pasar—para ponerse al corriente de los progresos del Equipo 7: sabía que Jiraiya estaba entrenando a Naruto pero prefería consultarle todo a Kakashi como cabeza del equipo.

—Kakashi, pasa— invitó Hiruzen de inmediato, levantándose de su escritorio al encuentro del Hatake que cerró la puerta tras de sí. —Dime, ¿Qué tal va el entrenamiento de tus alumnos?— curioseó de forma inevitable.

—Se por Jiraiya que Naruto progresa muy bien, siempre es entusiasta pese a sus quejas y aprende rápido— informó Kakashi sonriendo bajo su máscara.

—Por eso elegimos a Jiraiya, si alguien puede enseñarle algo, ese sin duda es él— asintió el Sarutobi contagiado con su sonrisa. —Sé que Minato lo aprobaría— habían descuidado a Naruto por demasiado tiempo y necesitaban ponerle remedio ya.

A pesar de todas sus excentricidades y que eran cuestionables en un Shinobi de su talla, Hiruzen sabia mejor que nadie que Jiraiya era un hombre con corazón de oro y que podría cuidar de Naruto mejor que cualquiera, y era lo que Minato y Kushina habrían deseado; había sido certero de su parte enviarle un mensaje para hacerlo regresar y darle la responsabilidad de entrenar a Naruto. Muchas veces al día—más de las que podía contar—Kakashi se preguntaba qué es lo que pensaría su Maestro Minato si estuviera vivo o si tan siquiera pudiera decirle lo que pensaba al ver a Naruto, porque quería creer que podía verlo, el propio Jiraiya estaba convencido de que Minato estaría orgulloso si pudiera hablarles. Habiendo perdido a sus compañeros de equipo, a su Maestro y a su padre, Kakashi se había recriminado decenas de veces el no haber estado presente para Naruto mientras crecía, reconocía que le había faltado valor para apoyarlo pero habían pasado años antes de que pudiera haber estado estable emocionalmente siquiera, ¿qué bien le hubiera hecho aunque hubiera querido ayudarlo? El propio Jiraiya había estado lejos de la aldea por años y solo ahora volvía de tan autoimpuesto exilio...la muerte de Minato había sido un golpe muy duro para el mundo Shinobi como la leyenda que había sido, pero lo había sido más para aquellos que lo habían conocido al gran hombre que era.

—Sasuke también progresa muy bien— continuó Kakashi ya que no venía a reportar el avance de uno solo de sus alumnos sino de todos, —dejar que Sakura y él entrenaran juntos les ha permitido crear sus propias estrategias y perfeccionar paulatinamente el jutsu que le enseñe a Sasuke— le había enseñado el Chidori pero Sasuke estaba perfeccionando la técnica de una forma en que él nunca podría, y lo enorgullecía.

—¿Y Sakura?— preguntó Hiruzen ya que últimamente hablaban tanto de ella, —¿cómo tomo la noticia que le diste?— sería normal que se sintiera asustada o eufórica.

—Con mucho entusiasmo aunque contenido— contestó el Hatake, sonriendo bajo su máscara para alegría de Hokage. —Hay algo que quería comentarle, Hokage— agregó antes de proseguir, viendo asentir el Sarutobi, —por lo que he estado observando durante su entrenamiento, no es prudente separar a Sasuke y Sakura como equipo. Son jóvenes sin duda, pero tienen un vínculo muy sólido y seria desatinado desaprovechar cualquier logro que pudieran alcanzar haciéndolos trabajar individualmente— al verlos cada día no dejaba de convencerse de que ese vínculo tenía que mantenerse o de lo contrario ambos decaerían.

—Es extraño lo que me cuentas— comentó el Sarutobi sin ocultar su sorpresa. —Creí que Sasuke era alguien más solitario— había visto a ese chico crecer y ser distante dado lo que había vivido, pero al parecer algo había cambiado.

—Lo es, con el resto de las personas, pero con Sakura…— el peligris no pudo expresar lo que veía a diario en los ojos de ambos, —es como si sus mentes estuvieran conectadas, pueden anticiparse a lo que hará el otro y planear estratégicamente en segundos— si Sasuke ideaba un plan, Sakura de inmediato creaba una estrategia y viceversa, incluso sin que el Uchiha dijera nada. —Jamás había visto un trabajo en equipo tan eficiente— no hacían falta palabras ni gestos, solo una mirada.

No dejaba de sorprenderle la forma tan única y excepcional en que Sasuke y Sakura se compenetraban entre sí; no necesitaban de mayores palabras o gestos, solo hacía falta una mirada y ya podían anticiparse a lo que haría el otro en un segundo…para obtener una confianza y desenvolvimiento así en el caso de Shinobis experimentados harían falta años de entrenamiento y trabajo en equipo solo para empezar, ni dos décadas serían suficientes para casi poder leer la mente del otro. Por los informes que había leído de la academia y las preguntas hechas a Iruka en su momento, Kakashi sabía que Sasuke y Sakura no habían sido excepcionalmente cercanos antes de convertirse en compañeros de equipo, se sabía que Sakura estaba enamorada del Uchiha mas por sus propios medios Kakashi ya había descubierto que el sentimiento era reciproco, ¿pero tanto como para abarcar cualquier plano? Era algo verdaderamente admirable. Sorprendido por lo que escuchaba, Hiruzen meditó la situación ya que normalmente se instaba a los Shinobi a mantener el control sobre sus sentimientos y no formar vínculos perjudiciales en una misión, mas no se podía olvidar que el trabajo en equipo entre dos o más personas era imprescindible para obtener el éxito, y a decir verdad…cuando había visto a Sasuke Uchiha y Sakura Haruno le habían recordado a otros dos Shinobi que en su día habían actuado como uno solo; Fugaku y Mikoto Uchiha.

—Te creo, Kakashi, y agradezco que me lo cuentes— asintió Hiruzen, confiando en la palabra del Hatake. —Conocí a grandes Uchiha de renombre, y se cuán lejos se puede llegar si se sigue el buen camino— no solo a Fugaku y Mikoto, también a Kagami Uchiha y al único otro Uchiha conocido que seguía con vida; Itachi.

Es cierto que Sasuke Uchiha y Sakura Haruno eran jóvenes y aún tenían mucho que vivir antes de forjarse como Ninjas de elite que es lo que se exigía a todos los Shinobi, pero al paso que iban las cosas Hiruzen Sarutobi estaba seguro de que ambos llegarían muy lejos si seguían trabajando de aquella forma, los había visto en los Exámenes Chunin, era indudable que ambos tenían habilidades individuales que de perfeccionarse harían de ellos auténticas insignias de la Aldea de la Hoja y prodigios, pero juntos…si Kakashi tenía razón y Hiruzen así lo creía, ambos serian de los pocos Shinobis que eran mejor juntos que separados, y de cara al futuro lo que necesitaban de los Ninjas era colaboración no individualidad. Plenamente satisfecho ante la respuesta del Tercer Hokage, Kakashi bajo la cabeza con agradecimiento mientras sonreía bajo su máscara, claro que no les comentaría a Sasuke y Sakura que estaba tratando por todos los medios que ambos se mantuvieran juntos, pero era fácil para él saber que tarde o temprano se darían cuenta de ello, y entonces no necesitaría que le dieran las gracias sino que siguieran siendo como eran ahora…


Las tardes eran solitarias en su mayoría para Sasuke de un modo en que no le resultaba agradable pero a lo que sabía debía acostumbrarse porque por mucho que quisiera Sakura no podía pasar tanto tiempo con él como quisiera, él no tenía a nadie observándolo ni juzgando sus sentimientos pero Sakura si y tenía a sus padres que mal que mal seguían viéndola como una niña en la línea cronológica en que estaban. Probablemente podría ignorar ese sentir de estar entrenando con Kakashi pero él le había enviado un mensaje sobre que el Tercer Hokage había pedido verlo y que no podrían entrenar ese día. Inclinado sobre su escritorio y en que tenía desplegado un mapa de Konoha que estudió minuciosamente, Sasuke desvió su mano derecha a su diestra para alcanzar una taza de té y que aproximó a sus labios pero sin apartar la vista de cada trazo o línea del mapa para idear una estrategia para la inminente invasión de Orochimaru. Escuchando como la puerta de su apartamento se abría, el Uchiha no pudo refrenar una sonrisa ladina, volviendo la mirada para ver a Sakura ingresar y cerrar la puerta tras de sí, solo ella podía entrar así ya que solo ella tenía llave; acercándose con las manos tras la espalda y una sonrisa coqueta, Sakura le sostuvo la mirada a Sasuke lo más posible haciendo ese juego con sus pestañas y que sabía lo volvía loco, inclinándose para besarlo en la mejilla.

—¿Aquí se reúnen los rechazados?— cuestionó Sakura pícaramente, imitando su postura y apoyando sus brazos sobre el escritorio.

—¿No deberías estar con tus padres?— inquirió Sasuke, absteniéndose de entornar los ojos.

—Deje a Karin para suplirme— contestó la pelirosa, alejándose del escritorio y dirigiendo sus pasos hacia la cocina, —y busco asaltar tu refrigerador— comentó como si nada ya que no había almorzado.

—Sírvete— consintió el azabache siguiéndole la corriente y sin hacer desaparecer su sonrisa ladina.

Puede que en esta realidad no estuvieran casados a ojos de todos pero para ambos continuaban estándolo de cualquier forma por lo que no era tan extraño que al abrir su armario Sasuke se encontrase con piezas de ropa que Sakura dejaba atrás cuando se quedaba a dormir en su apartamento o que en su refrigerador hubieran dulces, trozos de pastel o alimentos que no eran de su interés en absoluto pero que o ella compraba o él compraba pensando en ella simplemente para sacarle una sonrisa. Tarareando para sí, Sakura mantuvo la puerta del refrigerador abierta mientras estudiaba el interior y tomaba los alimentos que más apetitosos le resultaron en ese momento, cerrando la puerta con su espalda, cargando los ingredientes que dejo sobre la encimera y volviéndose hacia una de las gavetas en busca de un plato y con su mano libre tomó un cuchillo del lavaplatos. Mientras continuaba sumergido en su análisis del mapa que tenía delante, no queriendo pasar ningún detalle por algo, Sasuke fue gratamente sorprendido cuando su esposa regresó a su lado para acompañarlo en su estudio, tendiéndole un plato hondo en que reposaba una apetitosa ensalada de tomate con trozos de aguacate y que Sakura se encargó de reducir lentamente pero dejándole los trozos de tomate, ¿ya le había dicho cuanto la amaba? Porque solo ella trataba de hacer pequeños detalles por y para él en cada acto que realizaba.

—Sakura Uchiha— suspiró Sasuke sonriendo ladinamente, tomando un trozo de tomate del plato, —estamos destinados a estar juntos— y cada día se sentía más afortunado por ello.

—Como los tomates y el aguacate— comparó Sakura con una sonrisa, completamente de acuerdo. —Bueno, cuéntame, ¿qué se te ocurrió?— preguntó finalmente, regresando su mirada hacia el mapa mientras tomaba un trozo de tomate del plato.

—He analizado este mapa minuciosamente, y por descarte debemos defender este punto, este y este— señaló el Uchiha concienzudamente, —tenemos que proteger a los civiles— los Shinobi eran prescindibles pero no así los inocentes.

Usualmente Sasuke no tomaba tan en consideración las vidas de inocentes o de aquellos que no podían pelear igual que los Shinobis, pero este caso era distinto, había niños, mujeres, madres; permitir que inocentes salieran lastimados no era una opción pero no quería recurrir a Itachi o lo expondría a Danzo, Koharu y Homura. Siempre hay soluciones intentó convencerse Sasuke en espera de que Sakura le diera su opinión, muchos podían considerarlo un hombre inteligente, astuto y brillante pero él sabía bien que la mente de Sakura era superior a la suya aunque ella nunca se jactara de ello. La diferencia de numero era demasiada, además contaban con la ventaja de conocer su aldea como la palma de su mano al igual que quienes la habitaban, necesitaban resistir y Sakura bien sabía que había forma de hacerlo; si bajaban la guardia y fingían ser presa fácil podrían saltar sobre esos malditos y atacarlos por la espalda cuando menos se lo esperaban. A veces es necesario ser el primero en atacar, reflexionó Sakura mentalmente, llevándose la mano derecha al mentón de forma pensativa, imaginándose un auténtico campo de batalla cargado de sangre y que deseaba evitar, la muerte no le era cosa desconocida en su profesión pero las cifras no eran nombres y los Shinobis no eran iguales a los civiles...sus padres eran civiles al igual que Karin temporalmente, y todo cuanto ella quería—al igual que Sasuke—era proteger a quienes no podían luchar por sí mismos.

—Yo tengo una táctica mejor; bajemos la guardia, dejemos que entren— sugirió Sakura tras pensarlo detenidamente. —Si luchamos dentro de Konoha podríamos ganar, todas las calles se conectan en las avenidas principales y contamos con la ventaja del local— justificó, volviendo la mirada hacia su esposo. —Destruyámoslos aquí— habían vivido la invasión una vez y creían saber bien que hacer ahora.

—Me leíste el pensamiento, Sakura— celebró Sasuke sonriendo ladinamente ante su forma de pensar. —Nos enfrentaremos a ellos en las calles y cuando tengamos la victoria los aplastaremos sin piedad— darían un mensaje claro a Orochimaru y cumplirían con su deber protegiendo a quienes habitaban la aldea.

Algo maravilloso de su matrimonio y que solo ellos compartían era la maravillosa imperfección del ser humano; muchos se casaban en el fulgor de la pasión y creyendo que la persona con la que se casaban era el mejor ser sobre la tierra pero se iban desencantando por el camino, mas eso no había sucedido con Sakura y Sakura, ambos eran plenamente conscientes de los defectos del otro y sus virtudes, se habían separado, enfrentado, acercado y unido en incontables ocasiones antes de decidirse a tener un futuro juntos, y eran tanto esas virtudes y defectos lo que los hacia unirse aún más y compenetrarse tan perfectamente. Ambos podían saber que anidaba en sus corazones, las ideas que rondaban por sus mentes y leer cualquier plan que idearan como si se tratase de un libro abierto, pero sabían que no bastarían ellos solos para frenar la invasión a Konoha, mal que mal eran solo Genin pero Sakura ya creía tener una idea de cómo convocar a otros por la causa aunque para ello necesitaría la ayuda del Sharingan de Sasuke. Sonaban implacables, pero lo que iba a ocurrir no se trataba de proteger la estructura de la aldea o salvaguardar su estatus como potencia sino de proteger a los civiles, a las mujeres, las madres y los niños, los inocentes y hasta en su estoicismo e indiferencia Sasuke estaba completamente de acuerdo.

Que Naruto siguiera entrenando; ellos se encargarían de todo.


PD: Saludos mis amores, en serio me disculpo por la demora pero apenas y he tenido tiempo estos dias, mas prometo que pronto estare a su entera disposicion, no lo duden :3 como siempre agradezco su apoyo y deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado :3 las próximas actualizaciones serán "El Siglo Magnifico: El Sultan & la Sultana", nuevamente "Kóraka: El Desafío de Eros" y por ultimo "La Reina Olvidada", lo prometo :3esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole cada una de mis historias como siempre, disculpándome por tardar en actualizar), a mi hermosa Ali-chan1996 (adorando sus hermosos comentarios y dedicándole esta y todas mis demás historias por su amabilidad), a Guest (a quien dedico este fic de todo corazón por ser quien aprobó la historia en primer lugar) a abrilfrijo03gma (agradeciendo su aprobación y dedicándole esta historia), IxSpaceCadetxl (dedicándole esta historia como siempre y esperando que cada nueva actualización sea de su agrado), mei24 (agradeciendo que la historia sea de su agrado y dedicándole esta historia), a manu (prometiendo realizar fics o capítulos así más adelante, no tengas duda), a lari5 (disculpándome por tardar tanto en actualizar), a Nina Lee (agradeciendo su apoyo, y esperando que este nuevo capitulo sea de su agrado), a carlos29 (agradeciendo su amabilidad y dedicándole este capitulo), thaliacdr324 (esperando que la actualización sea de su agrado), Rouss (dedicándole este capitulo por su amabilidad), a Lucy.H2 (agradeciendo que el Sasuke que representó sea de su entero agrado), y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.

Imperfección & Trabajo en Conjunto: Un punto que me gusta del matrimonio de Sasuke y Sakura y que espero representar en un capitulo de "El Sentir de un Uchiha" es como la imperfección de su relación los acerca todavía mas en relación a otras parejas como Naruto y Hinata que si vemos se basan mas en la atracción, veneración e idolatría en tanto que Sasuke y Sakura se ven entre si como iguales. Por cierto, la analogía de Sakura: "estamos destinados a estar juntos, como los tomates y el aguacate" se basa en mi relación con madre. Se que quizás muchos pensaban que estaba menospreciando a Sakura al no darle una responsabilidad en el futro pero vaya que la tiene y es más compleja de lo que parece; es su mente la que juzga que acciones son prudentes o no pero Sakura solo interviene cuando es preciso, por eso es ella quien se encargara de liderar la estrategia para proteger Konoha durante la invasión y Sasuke solo le sigue la corriente y confía en ella. En el próximo capitulo y si todo sale bien planeo representar la evaluación de Sakura para convertirse en Chunin, pero la estoy planeando muy exhaustivamente por lo que ténganme un poquito de paciencia por favor.

También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3