Battar abrió los ojos lentamente topándose con la oscuridad del cuarto, tenía los brazos cruzados sobre el pecho, parpadeo un par de veces antes de girar el rostro levemente, observando hacía la entrada, por el frío que hacía podía calcular que faltaban un par de horas para que los primeros rayos del sol matutino comenzarán a emerger en el horizonte.

A lo lejos podía escuchar el canto de los gallos, soltó un suave bostezo mientras apoyaba las manos sobre sus rodillas, estirando el cuello sintiendo repentinamente un dolor punzante, con el entrecejo fruncido paso una mano por la zona adolorida, era el precio a pagar por dormir en un posición tan incomoda toda la noche.

Llevo su mirada ambarina hacia la pequeña figura que dormía plácidamente oculta entre las sabanas, la situación le parecía algo irreal ahora, nunca se había imaginado a si mismo haciendo algo como lo que había hecho, después de todo ayudar a una niña Han nunca estuvo en su lista de cosas por hacer.

Su padre sin duda alguna estaría muy disgustado cuando se enterará, suspiro, nada lo salvaría de su colera, así que mejor se apresuraba a informarle, ya que mientras más tardará en decirle seguramente más se molestaría. Se levanto de la dura silla de madera que había servido como su cama provisional y se encamino hacía la pequeña escalera que daba a la planta inferior.

Pero unos leves quejidos lo hicieron detenerse en seco, se volvió hacia la cama donde podía verse a la niña removiéndose entre sueños soltando algunos leves gemidos, casi de forma automática sus pasos lo dirigieron hasta quedar parado justo a su lado. Su rostro se mostraba completamente carente de emoción mientras sus ojos notaban el castañeteo de los dientes de la pequeña.

Eso no le sorprendió en absoluto, todos sabían que el momento antes del amanecer era el más frío de todo el día, pero él ya estaba aclimatado a esa clase de temperaturas, demasiado acostumbrado a madrugar y lidiar con el cruel frío del bosque, sus rondas de trabajo comenzaban muy temprano al día después de todo. Pero al ser ella una Han acostumbrada a la vida en una aldea del Imperio no sería raro que nunca hubiera tenido que lidiar con esa clase de falta de comodidades.

Sus casas seguramente estuvieran más aisladas del frío, y que ellos se encontraran en medio del bosque con viviendas de muros delgados que favorecían las bajas temperaturas no ayudaba precisamente. Incluso con toda esa ropa y mantas la niña parecía estar congelándose hay mismo. Si no hacía algo seguramente terminaría convirtiéndose en una brocheta helada antes de que saliera el sol.

Battar alzo la vista al techo y paso una mano por su rostro suspirando con frustración, le tomo algunos minutos de intenso debate mental para finalmente tomar una decisión, dejo caer su mano y resopló, conformista. Observo el cuerpo de la niña que se sacudía en visibles temblores, alargo una mano hasta posarla sobre su hombro y la sacudió firmemente. Si iba a hacer lo que tenía pensado no lo haría sin antes no tener su consentimiento, no quería asustarla más de lo que seguramente ya estaba.

Mulan abrió los ojos lentamente mientras instintivamente atraía las rodillas hacía su pecho en busca de calor, sentía los dedos helados y las extremidades algo rígidas, tenía la boca seca y los labios azules y resecos, no recordaba las noches tan frías. Quiso envolverse aun más entre las sabanas de la cama pero la cálida mano sobre su hombro capto su atención, llevo su mirada hacía el Huno de ojos amarillos que la había salvado el día anterior.

-Tienes frío-Dijo Battar más como una afirmación que como una pregunta, aun así Mulan asintió varias veces en confirmación -Puedo ayudarte con eso, pero no vayas a asustarte ¿Me entiendes?-Cuestiono seriamente.

-S...S-S-i-ii...-Murmuro Mulan como pudo, temblando.

Battar asintió y para sorpresa de la niña, se metió entre las sabanas de la cama, posicionándose a su lado, la pequeña se quedo paralizada cuando el grueso brazo del chico se envolvió alrededor de ella acercándola contra su pecho. El rostro de Mulan mostró genuina sorpresa cuando su mejilla toco el cálido pecho del Huno, este miro la pared como si nada pasará.

A ella le tomo un momento terminar de relajar su cuerpo y corresponder el abrazo, con manitas temblorosas se aferro al abrigo de Battar, cerro sus ojos lentamente concentrándose en el acompasado latido de su corazón, el cual le resulto extrañamente tranquilizante. Después de algunos minutos en que reino el más tranquilo de los silencios, Mulan sintió como comenzaba a subir su temperatura corporal. Una pequeña sonrisa adorno sus labios que volvían a ser rosados, mientras el sueño la embargaba nuevamente.

Acostado con la niña en brazos Battar notó como esta volvía a dormir profundamente, soltando apenas unos inaudibles suspiros adormilados. Espero internamente que su abuela no lo viera en esa situación porque sin duda no lo dejaría olvidarlo fácilmente, podía sentir como el frío cuerpo de la pequeña se calentaba, lo que lo hizo sentir relajado. Se permitiría estar unos minutos más en esa posición para asegurarse de haberle evitado una potencial hipotermia y luego iría a buscar a su padre.

El tiempo se le hizo largo así como la espera, por lo que se permitió cerrar los ojos un momento y antes de que se diera cuenta se quedo dormido. Ya había amanecido completamente cuando los ruidos procedentes de la cocina lo despertaron. Sin abrir los ojos intento reincorporarse hasta que sintió su cuerpo más pesado de lo normal, así que los abrió lentamente.

Encontrándose con Mulan sobre su pecho, durmiendo tranquilamente, una pequeña parte de él se alegro al ver que el color había vuelto a su rostro mostrando que había dejado atrás el mortal frío, pero otra parte de él se sintió algo conmocionada al notar lo cómoda que se veía la niña a su lado. El Huno la apartó enseguida de un sólo empujón, pero como si aquel empujón que le había dado, no fuera nada Mulan continuo durmiendo.

Battar no se molesto en despertarla, ya se le había hecho muy tarde. Se levantó al instante y abandono la habitación. Bajo rápidamente hasta la cocina encontrando a su abuela preparando lo que reconoció como el desayuno, se acerco hasta la anciana la cual se volvió hacia él al escuchar sus fuertes pasos resonar sobre la madera del piso.

-Buenos días ¿Dormiste bien?-Pregunto Yakiu con una sonrisa amable, portando una taza de té recién hecho entre las manos.

-Iré a buscar a mi padre. Me tarde más de lo que había previsto-Dijo Battar seriamente, ignorando la pregunta anterior.

-Es raro que te quedes dormido, siempre has tenido el sueño muy ligero-Comento la anciana tranquilamente tomando un sorbo de té -Si quieres apoyo para cuando hables con tu padre, puedes contar conmigo-Dijo la mujer.

-No te preocupes, tengo todo bajo control-Aseguro Battar para luego darse media vuelta y salir de la casa, encaminándose hasta la tienda de su padre.

Yakui observo a su nieto marcharse, termino su té de un sorbo y coloco la taza vacía sobre la mesa para luego dirigirse hacía la habitación donde descansaba la pequeña que se estaba quedando con ellos de forma provisional, subió cuidadosamente las escaleras y camino hasta quedar junto a la cama. Sonrío maternalmente mientras la observaba dormir profundamente, le alegraba la idea de volver a tener otra presencia femenina en casa.

Desde que la madre de Battar murió nada había vuelto a ser igual, las cosas se habían ensombrecido, no solo Akila se había vuelto más amargado de lo que era naturalmente y se había distanciado de su hijo sino que Battar había perdido todo aprecio hacia el género femenino que no fuera ella misma, o su difunta madre. Se había alejado de las mujeres a tal punto que Yakui estaba muy segura que no tendría bisnietos, pues Battar no miraba a una mujer a menos que tuviera que hacerlo. Y el hecho de que trajera a esa niña a casa, le había reavivado la esperanza de que Battar volviera a ser el chico que era antes de que su madre falleciera, confiado, alegre y bromista.

Soltó un suspiro para luego inclinarse sobre la pequeña colocando suavemente las manos sobre sus hombros moviéndola levemente, Mulan abrió los ojos lentamente sentándose sobre la cama para luego soltar un sonoro bostezo estirando los brazos por encima de su cabeza. Yakiu sonrío.

-Hola Mulan...¿Como dormiste?-Pregunto la anciana gentilmente.

-...Bien..-Asintió Mulan tímidamente. Aunque a diferencia del día anterior se sentía más cómoda en su situación. Al menos ahora sabía que estaba segura con ellos.

-Me alegro. ¿Tienes hambre? Hice un delicioso desayuno-Dijo Yakiu sonriendo.

-Si..si señora-Dijo la niña. La mujer negó con la cabeza.

-Nada de señora...dime Nana mi niña-Dijo Yakiu restándole importancia con la mano. Mulan la miro con sorpresa un momento antes de asentir obedientemente -Bueno, ahora bajemos. Después de que comas algo hay mucho que quiero mostrarte-Dijo la anciana ofreciéndole su mano a la pequeña para que la siguiera, aunque dudosa Mulan la tomó dejándose guiar.

Battar caminaba por las calles de la aldea, el piso estaba lodoso y húmedo debido a la lluvia del día anterior por lo que sus botas estaban cubiertas de barro. Fue directo hasta donde se encontraba su padre, aunque debía admitir que no sabía que decirle con exactitud, era consciente que debía informarle acerca de la niña Han que había hospedado en su casa.

Una vez estuvo frente a la puerta de la tienda se detuvo un momento antes de tocar, pero cuando no recibió respuesta alguna decidió abrir la puerta y asomarse dentro solo para encontrar todo el lugar vacío. Frunció el ceño volviendo a cerrar la entrada, no tenía sentido que su padre no estuviera a esa hora en su oficina.

-¡Hey Battar!-Llamo un hombre Huno acercándose a él, con una sonrisa estampada en la cara.

-¿Donde esta mi padre Moro?-Cuestiono Battar seriamente volviéndose hacia él.

-Eh...¡Ah!...Fue a la tribu vecina, dijo que debía tratar un asunto urgente con su líder-Dijo Moro tranquilamente.

Battar chasqueo la lengua. El viaje era aproximadamente de una semana, de ida y vuelta, por lo que seguramente tardaría algún tiempo en regresar, eso significaba que la niña quedaría a su cargo hasta que eso ocurriera. Soltó un suspiro y se dio la vuelta siguiendo su camino, pasando por el lado de Moro.

-Adiós Battar...-Se despidió el Huno sin ser correspondido.

Battar caminaba a paso fuerte hasta su casa, ahora tendría que lidiar con la pequeña por más tiempo del que había planeado, pero lo mejor sería que mantuviera su distancia, y debía decirle a su abuela lo mismo porque no quería que se acostumbrara a ella, le tomará cariño ni nada por el estilo. Se pregunto que clase de asuntos tendría que lidiar su padre con su tío.

La familia de Battar era pequeña, sólo consistía de su abuela, su padre, su tío Akira él cual le llevaba unos cinco años de diferencia a su padre, siendo el actual líder de la Tribu Huno que estaba asentada en el Oeste, su esposa y por ultimo su primo Maki. Su madre había muerto ya hace varios años atrás durante un ataque de soldados Han a su anterior asentamiento, la pérdida de ella aun le dolía.

Una vez que Mulan termino su desayuno con mucho entusiasmo, Yakiu se dedico a mostrarle toda la casa, enseñándole donde se encontraba cada cosa e indicándole que si quería algo, lo único que debía hacer era pedirlo. Una vez terminado el pequeño recorrido, volvieron a la habitación en donde había dormido la niña y había algo de ropa sobre la cama.

-Lo lamento, pero todo lo que tengo es ropa vieja de Battar-Se disculpo Yakiu. Sentía no poseer una vestimenta más adecuada para ella.

-No..esta bien-Aseguro Mulan tímidamente vistiendo los grandes ropajes dos tallas más grandes. La mujer se sujeto el mentón de forma pensativa cuando escucho el sonido de la puerta abriéndose.

-¡Battar cariño ¿Eres tu?!-Pregunto la anciana elevando la voz mientras descendía por las escaleras, encontrando a su nieto parado en la sala de estar.

-Mi padre fue a visitar a mi tío, estará ausente durante algunos días-Dijo Battar tranquilamente -Hablare con él en cuanto llegue de su viaje. Pero mientras, tendremos que tener a la niña-Aclaro y para su sorpresa la mujer emitió un chillido complacido juntando sus manos con emoción, él enarco una ceja confundido.

-¡Nuestra niña se quedará más tiempo!-Exclamo Yakui felizmente.

-Pensé que te había dicho que no te...-La oración de Battar fue inmediatamente interrumpida.

-Si..si...¡Tengo que ir a ver a Zazhan! ¡De seguro tiene ropa de niña que le sobre!-Dijo la anciana ignorando a su nieto. Aunque la vestimenta de hombres y mujeres Hunos era muy similar, debía encontrar una ropa más de la talla de Mulan. Y seguramente la encontraría en casa de su vieja amiga.

-¿A donde vas?-Cuestiono Battar al ver que su abuela tenía intenciones de irse.

-Ya te dije, a ver a Zazhan. Cuida a Mulan un rato mientras no estoy-Dijo Yakiu y antes de que su nieto pudiera protestar ya había abandonado la casa. Battar suspiro, quedarse solo con la niña era justamente lo que no quería hacer.

Observo un momento la sala de estar, sólo había un par de muebles, los cuales estaban vacíos y uno que otro adorno para que no luciera tan vació. Bajo la cabeza y comenzó a caminar. En cuanto llego a la habitación donde se encontraba la niña, Battar la pudo ver sentada sobre la cama moviendo juguetona sus pies, de adelante hacia atrás.

Ella no pareció notarlo, muy concentrada en su propio mundo, él se mantuvo estático en su lugar observándola, no sabía que hacer a continuación, los niños no se le daban muy bien, se cruzo de brazos y emitió un quejido bajo. Ante esto Mulan giro el rostro hacía él, mirándolo algo temerosa. Este abrió la boca para decir algo, pero simplemente no se le ocurrió nada que decir, suspiro y desistió de hablar.

-G-Gracias..por ayudarme con el frío...-Dijo Mulan para su sorpresa, pero inmediatamente después de que las palabras abandonaron sus labios, ella se llevo las manos a la boca -L-Lo siento..-Murmuro apenada. Battar frunció el ceño.

-Es una completa estupidez que no puedas hablar si un hombre no te habla primero-Espeto el Huno con irritación.

-Pe-pero...-Murmuro Mulan con sorpresa -Eso...es lo que me han enseñado-Dijo la niña.

-Pues esta muy mal. Olvídalo. Habla todo lo que quieras-Sentenció Battar pero al ver la inseguridad en el rostro de la niña agrego -Nosotros no somos como los Chinos, aquí las mujeres son iguales que los hombres-Afirmo. Ella lo miro con gran sorpresa.

-¿En cerio?-Cuestiono Mulan con asombro en su voz, apoyando las manos sobre la cama. Battar se limito a asentir simplemente -Increíble...-Murmuro impresionada.

-Me imagino que mi abuela ya te mostró todo lo que hay en la casa-Menciono Battar fingiendo indiferencia.

-Si-Asintió Mulan.

-Pero no te mostró lo que hay afuera ¿Verdad?-Preguntó Battar.

-Yo...no..-Negó Mulan.

-Ven conmigo-Dijo Battar con tono autoritario. Ella lo miro dudosa pero aun así lo siguió.

Salieron por la puerta y tuvieron que pasar junto a varios Hunos, los cuales sinceramente intimidaron mucho a Mulan, sentirse segura en la casa era una cosa, sentir lo mismo afuera era otra, observo un momento la mano de Battar que se balanceaba a su lado, frunció los labios insegura pero finalmente la tomó con cuidado pero con aprisa, el Huno se sobresalto un poco ante la repentina acción de la niña.

Por un momento sintió la necesidad de apartar su mano pero al ver el rostro inseguro de la pequeña desistió de ello, soltó un suspiro y envolvió la manita de la niña con la suya guiándola hasta el lugar. Al salir de los límites de la aldea, a través de algunos arbustos frondosos era el sitio que Battar quería mostrarle.

La boca de Mulan se abrió con sorpresa al contemplar el amplio campo, había varios árboles, plantas y flores, algunas de ellas bastante exóticas. El césped era de un verde intenso haciendo ver el lugar más vivo y refrescante. Ese lugar florido era perfecto para relajarse. Y como si un interruptor se hubiera activado Mulan soltó la mano de Battar y salió corriendo.

Dirigiéndose inmediatamente hacía unos rosales, después a los narcisos y luego a las lilas, para finalmente parar frente a un gran árbol, talvez el más grande y viejo del lugar, lo observó cuidadosamente con las manos repletas de flores.

Battar se acerco lentamente posándose a su lado, mirando lo mismo que ella. Había pensado que sería una buena idea mostrarle aquel lugar, él siempre disfruto jugar entre las flores cuando niño y a juzgar por su expresión le había gustado mucho.

-En casa hay un árbol como ese...-Menciono Mulan tranquilamente -Ahora sus hojas están verdes, pero a finales de marzo comienza a florecer y cuando lo hace se vuelve rosa en su mayoría...y se ve muy hermoso cuando pasa...-Murmuro contemplando el árbol con los ojos repletos de ilusión.

-Todavía falta tiempo para que eso suceda-Dijo Battar sin saber que más podía decir, observando el cerezo. Mulan bajo la mirada con tristeza.

-...Extraño el árbol que hay en mi casa-Murmuro mientras sus ojos comenzaban a llenarse con lágrimas. Battar la miro -...Extraño a mis padres...extraño a mi abuela...extraño a mis amigos...extraño mi aldea...-Dijo la niña comenzando a llorar, intentando contener las lágrimas que salían de sus ojos.

Por otro lado, Battar no sabía que sentir con exactitud ante lo que la niña le decía. Suspiro y observo una vez más el árbol que había frente a él, estirando un poco el brazo logró tomar entre sus dedos un pequeño capullo de flor que aun no había florecido, con delicadeza se lo extendió a la niña, colocándolo frente a su rostro. Mulan lo miro reteniendo sus lágrimas, mientras sujetaba el capullo en su mano más pequeña.

-Lo más impresionante de las flores...es que...pese a su frágil apariencia son increíblemente fuertes..sobreviven al cruel clima y se convierten en algo hermoso...las flores no son diferentes a las personas...-Aseguro Battar volviéndose hacía ella, flexionando una pierna y poyando la otra sobre el suelo para quedar a su altura.

-Tú...eres como ese capullo...-Los señalo a los dos -Si logras sobrevivir a tu dolor y a las dificultades que te presenta la vida podrás convertirte en algo mucho más increíble de lo que habías podido imaginar al principio-Aseguro seriamente.

Mulan lo miro con los ojos llenos de sorpresa, sus lágrimas pararon dejando solo su rastro como recordatorio de que había llorado. Una pequeña sonrisa se formo en sus labios creciendo hasta convertirse en una grande y radiante, con sus pupilas repletas de felicidad. Un tierno sonrojo adorno sus redondas mejillas mientras estrechaba el pequeño capullo contra su pecho.

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Nos vemos en el siguiente episodio