Después de aquello, Battar condujo a la niña nuevamente hacia la casa y no pudo evitar disimular cierta molestia ante las miradas de curiosidad que les dirigían los vecinos, como hijo del Jefe no tenía por que darle explicaciones a nadie, así que más les valía no acercarse a ellos con alguna pregunta estúpida.
Mulan sujetaba la mano del mayor con sus dos manos más pequeñas, casi como si temiera que algo le fuera a pasar si llegaba a soltarlo. Pero por suerte pronto llegaron a la vivienda donde había pasado la noche anterior, entraron sin importar las botas cubiertas de lodo que mancharon el suelo.
La pelinegra observo sus pies con detenimiento, fijándose detrás de si en las marcas de huellas esparcidas por el piso. Sin duda en su hogar su madre le hubiera dado una buena reprimenda debido a ese desastre, pero ahora dudaba que le fueran a decir cualquier cosa, después de todo Battar paso sin prestar el menor cuidado al lodo que habían traído al interior de la casa.
-¡Mulan!-El repentino grito la hizo encogerse en su lugar, como un animalito herido. Yakiu suavizo su gesto, sin haber tenido la intención de asustarla -Te he traído ropa nueva-Dijo la anciana señalando el montón de ropa doblada sobre la mesa.
-Regresaste más pronto de lo que pensé-Comento Battar inspeccionando la ropa.
-Tú no eres él mejor con los niños-Murmuro Yakiu con voz sarcástica, para luego volverse hacia su invitada -¿Por qué no te quitas esa ropa y te pruebas estas que te traje?-Indico la mujer con una sonrisa amable.
Battar tenía la atención fija en las prendas recién traídas, sin mirar atrás, entonces su abuela le pidió que le diera rápidamente la ropa, pero en cuanto se giró para entregársela abrió los ojos como platos. Mulan se encontraba completamente desnuda.
-Pero que…-Murmuro el chico para luego recibir un golpe en la cabeza.
-¡No mires!-Espeto Yakiu mirando a su nieto con desaprobación, cubriendo rápidamente a la pequeña pelinegra con una manta, tapando parte de su pecho hacia abajo.
Battar desvió la mirada lo más veloz que pudo, pasando una mano por su cabello de forma un tanto nerviosa, mientras su abuela vestía a Mulan. El chico emitió un suave bufido, la imagen que había visto seguía grabada en su mente, prácticamente su anatomía seguía siendo la de una niña.
Y no era que la hubiera visto con morbo, pero el hecho de tener a una niña de diez años desnuda frente a él, si que le llego a sorprender de sobremanera, después de todo no era algo que le pasara muy a menudo. Incluso la anciana se había sorprendido, no por lo que vio, sino por lo rápido en lo que había obedecido Mulan a lo que dijo.
Finalmente Yakiu palmeo el hombro de su nieto indicándole que ya había vestido a la pelinegra con gruesas prendas de vestir, dejando fuera de la vista su menudo cuerpo. Constaba de una peluda chaqueta de color marrón y negros pantalones arremangados, junto a guantes oscuros.
-Le queda bien. Al menos ya no temeremos a que se le caía la ropa-Comento Yakiu satisfecha con la talla del conjunto.
Entonces miro a su nieto, que observaba a Mulan con una mirada tan intensa que obligo a la niña a bajar la cabeza. Le dio otro golpe en la cabeza junto a una mirada molesta. Battar se encogió de hombros y no dijo nada.
-Ven Mulan. Ayúdame en la cocina-Dijo la mujer extendiendo su mano hacia la niña y esta la tomo de forma inmediata. Battar observo como ambas caminaron hasta la estufa mientras su abuela le explicaba varias cosas sobre la comida a la pelinegra.
El huno finalmente salió de la casa, dispuesto a atender los deberes del día de hoy que había dejado de lado, Mulan lo observo irse por el rabillo del ojo y una sutil tristeza adorno su tierno rostro. Battar se encargo de algunos asuntos que le correspondían a su padre. Pero al estar él ausente le correspondían a él, así como de asegurarse de ir con el grupo de cacería y traer alguna presa grande que alimentara a todo el pueblo.
Además de que asistió a su entrenamiento como guerrero junto a la compañía de otros hunos jóvenes, lo cual los preparaba no solo para defenderse sino también para la guerra, especialmente contra el imperio de los Han. Al ser el futuro líder de su tribu, debía de estar en el mejor estado físico, que era complementado con el adiestramiento mental y táctico que pulía con forme pasaba el tiempo.
Fue un largo día repleto de trabajo, como cualquier otro en su vida y cuando el sol bajo ocultándose entre las empinadas montañas del bosque, Battar regreso a su casa. La cena ya estaba lista, fue recibido por su abuela y comió en casi completo silencio, intentando ignorar la presencia de la niña que comenzaba a despertar más interés en él de lo que hubiera deseado.
Era Yakiu la que llevaba la conversación, poniendo al día a Battar en todo lo que había hecho con Mulan en el transcurso del día. Él escuchaba con su típico semblante serio y paciente, aunque para el que no lo conociera le sería difícil distinguir si el chico prestaba atención o no.
-Mulan dormirá hoy conmigo. Necesitas descansar mejor-Dijo Yakiu.
-Como sea-Murmuro Battar con indiferencia sin apartar la mirada del tazón que comía con avives. La anciana dio un leve asentimiento y continuo comiendo.
Las noches en el bosque eran muy oscura, solo iluminadas vagamente por las velas encendidas en algunas viviendas de la aldea. La casa de Battar estaba particularmente oscurecida y en silencio, su abuela y Mulan ya dormían en el cuarto de abajo, pero él se había quedado un buen rato mirando el techo recostado sobre su cama. Analizando la situación con Mulan.
Pero cansado de repasar las cosas, se dispuso a dormir, ya era bastante tarde y mañana debía levantarse muy temprano. Pasaron algunos minutos cuando el huno escuchó el rechinar de la escalera seguido al de pequeños pasos sobre la madera del suelo, se giró rápidamente para ver de quién se trataba, distinguió una pequeña silueta femenina.
-¿Qué ocurre?-Pregunto Battar fríamente.
-Yo...ehmm...tuve una pesadilla...¿Puedo dormir contigo?-Pregunto Mulan tímidamente.
Desde que había llegado a la aldea Huno lo único que le había traído el más mínimo rastro de seguridad era el intimidante chico de ojos amarillos, él, y la amable mujer a la que le gustaba que le llamara Nana. Pero pese a lo cómoda que había llegado a estar junto a ellos, la verdad era que seguía estando en un lugar completamente nuevo junto a lo que se suponía eran los enemigos del Imperio.
Era normal que sintiera miedo. Y cuando no pudo dormir a causa de las pesadillas lo primero que vino a su mente fue ir con Battar. Le resulto difícil poder levantarse de la cama sin despertar a Yakiu, pues parecía que todo movimiento que hacía causaba un chirrido que amenazaba con despertar a todos.
Cuando finalmente subió las escaleras y llego al cuarto de Battar, penso que lo encontraría dormido, pero para su sorpresa no fue así. Su plan era simple, acostarse junto a él mientras se le pasaba el susto y luego volvería a la otra habitación como si nada, pero ahora no podía hacerlo, y tener los enigmáticos ojos del huno sobre ella la hacían sentir nerviosa y un montón de emociones que no entendía. Solo esperaba que la dejara quedarse.
Battar considero seriamente la idea, y aunque al principio quiso negarse, finalmente bufó tirándose nuevamente a la cama, haciéndole un gesto para que se montara. Mulan sonrío contenta y corrió hacia la cama, él se recorrió hacia un lado para que se pudiera instalar, ella se metió rápidamente entre las sábanas. Battar quiso girarse para darle la espalda pero antes de que pudiera hacerlo, para su sorpresa, Mulan le dio un cariñoso abrazo.
Ocultando parcialmente su rostro entre sus ropajes, él miró su pequeño rostro, ella ya parecía lista para dormir plácidamente. No intento apartarla. Sin aviso, sintió que la ropa del pecho se le humedecía, miró más de cerca a Mulan, y esta estaba soltando unas cuantas lágrimas, las cuales secaba con la tela de su ropa, hundiendo más la cabeza en su pecho. Él, la cubrió sutilmente con su brazo.
Cuando despertó, abrió rápidamente los ojos, tomándose un momento para adaptarse a la oscuridad del cuarto durante la madrugada. Llevo una mano a su rostro y se lo frotó, disipando su sueño, intento levantarse pero el pequeño peso sobre su pecho se lo impidió. Giró el rostro hacía abajo solo para ver a Mulan.
Se quedó pasmado. Ella estaba tan cerca que incluso recargaba la frente en su hombro. La niña tenía una mano bajo su mejilla y con la otra apretaba un puñado de la tela de su ropa. Se sentía extraño al estar tan a gusto con ella, sacudió la cabeza para sacar esos pensamientos de su mente y llevo una mano al hombro de la pelinegra y la agito levemente, Mulan comenzó a despertar.
-¿Battar?-Murmuro adormilada -Aún tengo sueño..-Susurro cerrando los ojos nuevamente.
-No, ya es hora de levantarnos-Dijo Battar seriamente.
Mulan soltó un suspiro y luego levantó el rostro. Sus miradas chocaron, negro contra amarillo, la niña sonrío mostrando un tierno sonrojo. Battar desvió la vista, a otro lugar del cuarto que no fuera ella, golpeándose mentalmente molesto, era increíble que se sintiera tan nervioso.
La pelinegra se sentó en la cama, se estiró y bostezo. El huno se levanto y salió del cuarto, bajando por las escaleras dejándola sola. Después de unos minutos se escucho la voz de Battar pronunciar el nombre de Mulan, llamándola desde abajo, la niña rápidamente dio un salto y descendió por las escaleras.
-..¿Si..?-Dijo la pelinegra entrelazando las manos tímidamente.
-Ponte una chaqueta más gruesa, vamos a salir-Ordeno Battar de forma indiferente.
-Eh...¿A donde?-Pregunto Mulan confundida.
-No sé como será en el Imperio, pero aquí nadie come si no trabaja por ello-Dijo Battar seriamente -Te llevare a un lugar donde te enseñaran a ganarte la comida de cada día-Explico el huno.
-Pero...¿Qué hay de Nana?-Pregunto Mulan bajando la mirada.
-Mi abuela es la curandera de la aldea, no tiene por que venir con nosotros, sus labores son otras-Dijo Battar mirando la puerta de la habitación en la que se encontraba la anciana durmiendo profundamente -Su edad no le permite hacer toda las cosas de antes-Comento para luego dirigir su mirada amarilla a la niña -Después le diré a donde te lleve. Vamos-Ordeno y Mulan y lo siguió.
La niña se sujeto de su mano y Battar esta vez lo tomo de forma más natural que antes, guiándola fácilmente entre las diversas casas y calles pese a la oscuridad que aun reinaba. Finalmente llegaron a una tienda donde se podían ver a varias mujeres huno de buena contextura física hablando entre si. Cuando se pararon frente a ellas, la pelinegra aferro su agarre.
-Battar ¿Qué haces aquí?-Cuestiono una huno de corto cabello café.
-Moha. Ella es Mulan-Las presento con su típica expresión seria -Quiero que le muestres como trabajar en los campos-Dijo soltando la mano de la niña solo para colocar una mano en su espalda para hacerla dar un paso al frente.
-Mmmm...-Moha observo a Mulan de pies a cabeza con ojo crítico -Se ve muy delgada y pequeña-Comento con los brazos cruzados sobre su pecho.
-Es más fuerte de lo que aparenta-Aseguro Battar estoico. La mujer chasqueo la lengua e hizo un gesto con la mano.
-Esta bien-Acepto Moha de mala gana -Pero será tu culpa si regresa Akila y ve a esta niña Han entre los cultivos-Dijo la mujer, sin estar dispuesta a lidiar con el castigo de un hecho que no le concernía.
-Yo asumiré toda la responsabilidad-Dijo Battar dando un leve asentimiento para luego voltearse dispuesto a irse, pero las manos de Mulan sujetando la suya se lo impidieron.
-¡Espera!...No te vayas...no me dejes..-Pidió la pelinegra y algo dentro del corazón de Battar se movió ante la mirada llena de miedo de la niña. Observo de soslayo a las mujeres a su lado y suspiro imperceptiblemente.
-No te preocupes, estarás bien con ellas. Regresare por ti cuando llegue el medio dia-Dijo Battar en tono más suave que de costumbre, lo cual se escucho un poco forzado al no estar acostumbrado a emplear ese tono. Paso una mano sobre la cabeza de la niña.
-¿Lo prometes?-Pregunto Mulan con los ojos cristalinos. Él dudo.
-Lo prometo-Aseguro Battar, apartando su mano con seguridad, al ver que el cuerpo de la pelinegra se relaja visiblemente.
-Ahora ve con ellas-Indico señalando a las mujeres con un gesto de cabeza. Mulan asintió e hizo lo que le dijo. Pero antes de irse el huno se acerco a Moha, lo suficiente como para que nadie más escuchara lo que le diría.
-Asegurate de que no le pase nada-Murmuro en tono bajo. La huno lo miro con cierta sorpresa y luego sonrío.
-La cuidare muy bien-Prometió Moha para luego volverse hacia las demás, colocando una mano sobre el hombro de Mulan. Battar cruzo su mirada una ultima vez con ella.
Y la niña le sonrío contenta, si él creía que debía hacer esto y confiar en esas personas, entonces estaba dispuesta a dar lo mejor de sí. Después de todo no le había dado ningún motivo para desconfiar de él, es más, era en quién más confiaba, o al menos mientras estuviera en ese lugar.
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