Akira de brazos cruzados mantenía la vista fija sobre su hermano menor viéndolo caminar enérgicamente de un lado a otro de la habitación casi como si se tratara de un león enjaulado, sintiendo un poco de decepción ante su forma de actuar tan impulsiva pero comprendiéndolo perfectamente, mentiría si dijera lo contrario, pero atacar a una niña indefensa de aquella manera sin propósito o necesidad era injustificable a sus ojos.
Soltó un suspiro pesado desviando la mirada hacia un lado sin saber como abordar el tema de una forma delicada. Atila podía ser demasiado terco y de mente muy cerrada, y para que entendiera lo que quería transmitirle necesitaba utilizar las palabras adecuadas. Paso una mano frotando distraídamente su cuello mientras pensaba a profundidad las oraciones antes de romper el crudo y pesado ambiente que se había formado entre ambos.
-Mi propio hijo me ha traicionado-Hablo Atila siendo él primero en romper el silencio. Él mayor lo observo casi sorprendido por sus palabras.
-¿No crees que dramatizas un poco? Es solo una niña-Cuestiono Akira restándole importancia al asunto.
-¡Tu no lo entiendes!-Grito él menor haciendo un gesto de desprecio con la mano -¡No perdiste a tu esposa durante un ataque de soldados Han!-Espeto con desprecio Atila.
-No, tienes razón-Concedió Akira asintiendo volviendo a cruzarse de brazos -Simplemente tuve que verla sufrir y desangrarse hasta morir cuando dio a luz a nuestro hijo. Nada tan horrible como lo tuyo ¿No?-Dijo él mayor haciendo una mueca.
-Sabes que no quise decir eso-Dijo Atila seriamente.
-No me digas que no entiendo lo que sientes, por que si lo hago-Dijo Akira con amargura.
-Te volviste a casar-Comento él moreno. Él mayor le mando una mirada tan fulminante que incluso él intimidante y despiadado Atila casi se encogió.
-No puedes juzgarme. Cumplí con la ley del Levirato-Dijo Akira señalándolo con el dedo -Mashi solamente tenía una hermana y cuando murió le prometí que la cuidaría así como a Maki, fue inevitable que cuando Rut enviudo nos casáramos. He velado por ella, me he hecho cargo de sus hijos y brindado la mejor vida que pude al nuestro ¡Todo! En respeto y memoria de mi difunta esposa a quien aun amo-Aclaro él hombre seriamente.
Se sentía molesto con que Atila siempre se creyera el centro del universo, como si los demás no tuvieran sus propias penurias con las cuales lidiar, siempre mostrándose incompasivo ante él resto siendo incapaz de colocarse en los zapatos del otro, lo cual era lo que más odiaba de su hermano menor que menospreciaba su dolor simplemente por que consideraba el suyo mayor. Lo que le hacía hervir la sangre como pocas veces le pasaba.
Akira se enderezo en toda su altura y aunque no rivalizaba con él tamaño de Atila fácilmente lucía tan intimidante como él, embozando la expresión más seria que pudo colocar observan al menor de arriba a abajo casi con desprecio antes de hablar empleando una voz fría, baja y profunda. Provocando que por un breve momento Atila considerara que había sobrepasado un límite con sus comentarios desconsiderados, ya que su hermano pocas veces se mostraba así.
-Tengo la consciencia limpia ¿Acaso tu puedes presumir de lo mismo?-Cuestiono Akira dirigiéndole una mirada despectiva. Él azabache lo miro con sorpresa que rápidamente cambio a una profunda molestia mientras fruncía el ceño y apretaba los puños.
-¡No te atrevas a decirme eso!-Exclamo Atila exasperado. Podía ser su hermano y todo eso pero no era nadie para cuestionar lo buen esposo que fue para Evolet.
-¿Tu acaso crees que odio a Maki simplemente por que su nacimiento provoco la muerte de su madre?-Cuestiono Akira regresando al tema original sin querer inmiscuirse más en viejas heridas ni provocar una fuerte discusión entre ambos.
-Él muchacho no tuvo la culpa y de igual forma esa niña Han no es responsable del asesinato de tu esposa ¿No lo vez así?-Dijo él mayor entrecerrando los ojos. Atila llevo una mano a su rostro frotándose los parpados con cansancio soltando un sonoro bufido, al ver lo reacio que estaba su hermano Akira continuo hablando.
-Ambos sabemos que tu relación con Battar no es la más ejemplar pero siempre se han respetado él uno al otro y confiado entre ustedes. No puedo creer que pienses que si esa niña representara alguna clase de peligro él la hubiera defendido de esa forma-Dijo Akira recordando la preocupación en los ojos de su sobrino al momento de apartar a la Han de la espada de Atila.
-Además todo ese odio que guardas no te hará ninguna clase de bien a la larga, utilízalo en el campo de batalla pero no en tu vida cotidiana-Dijo él mayor.
-¿Qué quieres decirme exactamente?-Espeto Atila rudamente. Nunca le habían gustado esa clase de rodeos, prefería ir al grano.
-Confía en el juicio de tu hijo y escuchalo antes de tomar una decisión con respecto a la niña-Aconsejo Akira.
Él menor bufó y de mala gana asintió, si algo había aprendido en todos sus años conviviendo con su hermano era que este casi siempre tenía la razón, por lo que le tomaría la palabra. Pero debía admitir que aunque era cierto que poseía gran confianza en su hijo y tenía grandes esperanzas en él este aun tenía mucho que aprender por lo que siempre lo cuestionaría incluso si estaba en lo correcto, era su labor como padre incentivarlo a mejorar aunque fuera de esa forma.
Era él único hijo que tenía, el legado que le dejaría al mundo una vez muriera por lo que debía asegurarse que fuera un buen legado y pese a la violencia con la que lo había recibido moriría por Battar. En su ira ciega estuvo a punto de lastimarlo y la realidad de ese odioso hecho lo golpeo repentinamente pesándole profundamente en la consciencia, especialmente por el estado en el que este se encontraba.
No se consideraba un mal padre pero sin duda podría aprender un par de cosas para ser mejor de lo que ya era, comenzando por el consejo de su hermano y al menos escuchar lo que su hijo tenía que decir con respecto a la situación, le daría la oportunidad de explicarse aunque esto no significaba que lo fuera hacer cambiar de opinión. Esa niña no se quedaría, era su ultima palabra.
Mulan se mantenía cabizbaja negándose a mantener mucha distancia entre ella y Battar. Él muchacho estaba sentado en uno de los muebles de la sala de estar con la niña muy cómoda recargada a su costado mientras con la utilización de una aguja cocía hábilmente el hoyo que había quedado en el gorro que le había regalado, ocasionado por la filosa hoja de la espada de su padre.
Él Huno la miro por el rabillo del ojo notando como la niña mantenía la mirada fija en el suelo mientras una de sus manos se aferraba con fuerza al tejido de su abrigo, era obvio que seguía asustada pero nada comparado a hace un momento. Realmente no podía culparla por adoptar aquella actitud inquieta y le avergonzaba reconocer que internamente se regocijaba ante la idea de que él conformara su sitio seguro, donde se sentía a gusto y a salvo.
Volvió la mirada hacia el gorro entre sus manos terminando de hacer las ultimas puntadas cerrando el agujero con solo jalar del hilo cortándolo con los dientes depositando la aguja en un carrete frente a él, observando satisfecho el trabajo que había realizado. Desde pequeño había aprendido a cocer, arremangar, parchar y confeccionar ropa por lo que nunca tendría que preocuparse ante los problemas de su vestimenta, era más que capaz de solucionarlo por su cuenta.
Era la consecuencia de haber sido criado la mayor parte de su vida por su abuela, aunque no negaba que las madres de sus amigos no les hubieran enseñado a estos este tipo de labores hogareñas pero sin duda era mejor que ellos en ese ámbito. Volteo el rostro observando la preocupada expresión de la pequeña a su lado, una amargura se instalo en su estomago ante esto, quería volver a ver una radiante sonrisa adornando sus hermosos rasgos.
Dejo caer el gorro sobre su cabeza disimulando un suspiro a lo que ella miro hacia arriba un tanto sorprendida por su sorpresivo gesto sin percatarse en que momento había terminado de arreglar el sombrero. Battar la observo durante algunos segundos con una expresión neutra hasta que levanto la mano y tirando del gorro le tapo la cara debido al gran tamaño del mismo.
Mulan parpadeo extrañada al verse a oscuras sin comprender la extraña acción del muchacho pero en cuanto aparto el gorro de su rostro él Huno repitió su acción anterior cubriendo sus ojos. La niña se alegro inmediatamente comprendió lo que estaba sucediendo, una feliz sonrisa se formo en sus labios y al sacar la cara de la tela del sombrero le dirigió una mirada alegre disfrutando del juego.
Battar se permitió formar una pequeña sonrisa al lograr lo que quería, prefería mil veces verla así de contenta que en cualquier otro estado pero lamentablemente aquella sonrisa no duro mucho ya que de a poco su expresión volvió a ser la que era antes, tornándose nuevamente en una de angustia, casi como si hubiera recordado todo repentinamente. Él chico frunció los labios ante esto queriendo encontrar alguna forma de distraerla.
Y lo que continuo fue una gran sorpresa no solo para ella sino también para él. En un gesto tanto juguetón como cariñoso alzo a la pequeña pelinegra del mueble de forma sorpresiva cargándola entre sus brazos ignorando el escozor de sus heridas ante el movimiento al tiempo en que se levantaba de su asiento y le daba giros en el aire, provocando que inmediatamente la Han emitiera un chillido de alegre sorpresa.
-¡Battar!-Exclamo Mulan riendo a carcajadas.
Él Huno embozo una gran sonrisa mientras ella se aferraba a su cuello. Sin duda no se encontraba en su sano juicio en ese momento, por que antes jamás habría demostrado tal comportamiento impetuoso pero con ella se le hacía extrañamente sencillo sintiéndose tan a gusto que sin percatarse se había unido al coro de risas, más cayó cuando su pierna choco contra algo duro.
Entre tantos giros en un descuido había tropezando con la mesa de madera que había en medio de la sala causando que cayera sentado al suelo junto a una risueña Mulan entre sus piernas, la cual tuvo que llevarse las manos a la boca para suprimir las carcajadas que le provocaron la tierna torpeza del Huno. Battar enarco una ceja aparentemente disgustado ante su burla, pero su ceño fruncido rápidamente cambio a una sonrisa cuando comenzó a hacerle cosquillas causando que ella estallara en carcajadas.
-Ya verás lo que te pasa por burlarte-Dijo él azabache en tono divertido.
-¡N-no! ¡Ba-ttar...! ¡Por favor...Jajajajaja!-Se quejo Mulan revolviéndose entre sus brazos emitiendo sonoras carcajadas.
No podía parar de reír mientras los diestros dedos del Huno hacían cosquillas a sus costados costándole pronunciar palabras completas, sin embargo era un momento tan hermoso que no quería que acabara nunca. Por su parte Battar se sentía igual, más lamentablemente el momento termino en cuanto él Huno diviso a Yakiu parada a un par de metros de ellos observando sorprendida aquella insólita escena.
Por primera vez en su vida el rostro del muchacho se torno del más genuino carmesí, completamente avergonzado al ser capturado en un momento privado como ese. Se había congelado, quedando estático en su lugar a penas sus ojos se posaron en la figura de su abuela permitiéndole a Mulan respirar, recuperándose del agotamiento físico que le causo reír con tanto gusto.
La anciana parpadeo algo incrédula ¿Ese chico era su nieto? Por que para nada se parecía a él, o no al menos al Battar de 15 años que conocía. Al verlo actuar de esa forma fue casi como observar el recuerdo del fantasma del alegre niño que había sido alguna vez, durante la época en la que su difunta madre aun vivía y cuya muerte también había acarreado el deceso de aquel niño.
Sinceramente había pensado que nunca volvería a ver ese lado de Battar, pero al parecer no estaba tan muerto como creyó. Su mirada se poso sobre la niña que aun respiraba agitadamente buscando recuperarse de su anterior esfuerzo y no pudo evitar sonreír con verdadera alegría Mulan al parecer sacaba a relucir lo mejor de su nieto, solo esperaba que su terco hijo pudiera ser testigo de esto y no hiciera algo que desencadenara el sufrimiento de Battar.
-¡Nana! ¿Desde hace cuanto esta hay?-Pregunto Mulan alegremente reparando en la presencia de la mujer.
-Oh...acabo de llegar así que no te preocupes por eso querida-Aseguro Yakiu con la mirada dirigida hacia su nieto, él cual aun no salía de su estado atónito -Atila quiere verte-Informo la mujer tornando su semblante a uno más serio.
Él muchacho parpadeo ante esto y asintió de forma automática sujetando a Mulan por la cintura bajándola de su regazo depositándola con suavidad a un lado para luego reincorporarse pero antes de que diera un paso hacia la salida la pequeña mano de la niña se cerró sobre la suya deteniéndolo en el acto a lo que la observo con interrogación siendo recibido por sus grandes ojos preocupados.
-Battar no te vayas...-Pidió Mulan en un suave murmullo.
Él muchacho trago con nerviosismo observando tentativamente a su abuela por el rabillo del ojo sintiéndose un poco incomodo al estar bajo la atenta mirada de la anciana, pero aunque algo indeciso termino arrodillándose hasta la altura de la niña con un sutil tono carmín cubriendo sus mejillas. Paso la mano sobre su cabellera oscura dirigiéndole una mirada tranquila mientras sus dedos se deleitaban con la suavidad de sus hebras azabaches.
-No te preocupes volveré pronto. Arreglare todo-Prometió Battar con una sonrisa confiada.
Mulan aunque un poco inconforme asintió de acuerdo permitiéndole al Huno apartarse, él cual se dirigió inmediatamente al despacho de su padre no sin antes indicarle que tratara de dormir un poco. Sus pies le pesaban a cada paso que daba, lamentaba admitir que no sabía exactamente que debía decirle, a diferencia de la primera vez que tuvo la intención de informarle sobre la situación de Mulan esta vez temía cual sería la conclusión de su padre.
Resopló con nerviosismo y disgusto antes de tocar a la puerta y esperar su respuesta la cual fue casi inmediata. En cuanto entro, logró ver a Atila sentado en una mesa con la espalda recostada contra el respaldo de la silla portando una expresión áspera y fría mientras que su tío Akira por el contrario se mostraba relajado a un lado leyendo un par de pergaminos dirigiendo su atención al frente una vez escucho el sonido de la puerta.
-Déjame a solas con mi hijo-Habló Atila con voz gruesa y autoritaria, incluso podría decirse que intimidante.
Akira no le dirigió la vista a su hermano pero aun así asintió mientras parecía soltar un suspiro imperceptible depositando los pergaminos a un lado de la mesa sin mediar palabra alguna limitándose a obedecer la orden del menor deseando internamente que todo resultara lo mejor posible, de lo contrario...bueno al menos estaría esperando detrás de la puerta dispuesto a ayudar a Battar si este lo necesitaba.
Antes de salir se aseguro de darle una amistosa palmada al hombro de su sobrino dirigiéndole una sonrisa tranquila brindándole su apoyo de forma muda. Una vez solos padre e hijo reino el más pesado de los ambientes lo cual solo hacía aun más tenso el momento y viendo que seguramente cualquier cosa que dijera molestaría a su padre más de lo que ya estaba, Battar se decidió a hablar de todos modos.
-Padre yo...-Decía él joven cuando fue interrumpido.
-¿Qué fue lo que paso exactamente?-Cuestiono Atila pronunciando con claridad cada palabra mientras juntaba las manos encima de la mesa.
Él muchacho respiro hondamente inflando el pecho con abundante aire antes de comenzar con su relato contando con detalle todo lo que había sucedido, desde su inicial encuentro con Mulan, hasta todo lo que sabía de ella y sobre lo que esta le había platicado durante su estancia. Él Jefe Huno escucho tono en silencio y atención esperando con aparente paciencia que su hijo terminara y una vez lo hizo él hombre suspiró tratando de mantener la compostura, aunque todavía se notaba que seguía enojado por su manera de respirar.
-¿Y por qué esa niña sigue aquí?-Interrogó Atila.
-Después de mi acto impulsivo creí que lo mejor sería esperar hasta que tu llegarás y decidieras que hacer al respecto-Explicó Battar.
-Muy bien. Fue una decisión prudente, aunque no lo fue la de albergar a una niña Han-Comento él Jefe Huno aparentemente impasible -Sabes muy bien la encarnizada disputa que libramos en contra del Imperio Chino, ellos han herido a muchos de nuestro pueblo y nuestra autoridad como familia dominante podría ser cuestionada al saberse que albergamos a uno de nuestros enemigos por muy inofensivo que parezca-Dijo Atila y por alguna razón esas palabras irritaron mucho al menor.
-¿Por qué?-Cuestiono Battar en tono impertinente haciendo que su padre arqueara las cejas -Es solo una niña, no representa peligro alguno y ha demostrado que puede adaptarse fácilmente a nuestras costumbres-Dijo él muchacho -Ya es querida por más de uno ¿Por que no quedárnosla?...o ¿Es que acaso tienes tan poca confianza en tu propia autoridad como para temer de lo que pueda generar una infante?-Espeto Battar casi con desprecio.
No se media en lo que soltaba, tampoco era que estuviera tan consciente de ello. Pero tenía ese molesto impulso de mover la boca y sacar todo aquello, algo que casi nunca hacía, puesto que siempre se controlaba bastante bien y más en presencia de su padre quien era alguien a quien estimaba y obedecía a menudo pero en esta situación sentía que no podía estar en más desacuerdo. Atila no cambió su expresión, incluso quizá se endureció.
-¿Con quién crees que estás hablando?-Espeto él Huno mordazmente -Esto no es respecto a ti…Es respecto a todos y no me importa lo que opines yo soy él que toma las decisiones aquí y tú sólo te doblegarás a obedecerlas ¿Entendido?-Sentenció Atila en tono severo -Y con respecto a la niña...más te vale que te prepares por que mañana mismo nos desharemos de ella-Sentencio él hombre seriamente.
Battar no pudo evitar tensarse ante las despreciables palabras de su padre abriendo los ojos con sorpresa para luego inmediatamente fruncir el ceño y apretar los puños con fuerza desmedida, sintiendo su cuerpo temblar de cólera. Atila lo observo atentamente confiado en su obediencia pero nunca se espero a que él muchacho le sostuviera la mirada con una fuerza y determinación que desconocía, para después pronunciar algo que lo dejó sin palabras.
-Sabes, te creía más valiente-Recriminó Battar con reproche. Él hombre estrecho los ojos mientras se acomodaba en su silla. ¿Le había dicho cobarde? ¿Eso le dijo? ¿Como se atrevía? Pero aun más importante ¿De qué manera podría serlo? ¿Sólo por no querer albergar a su enemiga?
-Siempre te he respetado y confiado en todas tus decisiones incluso cuando no estaba del todo de acuerdo con ellas-Comenzó Battar ante él silencio del mayor -Has sido un gran Líder para nuestro Clan y has velado por él en todos los aspectos pero la decisión que estas tomando ahora no tiene nada que ver con eso ¿De verdad crees que no soy consciente de que Mulan pertenece al mismo pueblo que asesino a mi madre? No puedo creer que me creas tan estúpido-Espeto él muchacho.
-Pero no me cegué como tu y vi más alla de una simple enemiga. Esa niña posee más potencial que una Han corriente, si tan solo la conocieras como yo verías que tiene más sangre Huno que China corriendo por sus venas-Aclaro Battar -Aunque ya que te has encerrado tanto en la pérdida no espero que comprendas lo que te digo, se que tu odio es grande-Admitió él muchacho para luego endurecer sus rasgos.
-Pero déjame dejarte algo muy en claro..¡Me importa una mierda lo que todo el mundo pueda opinar! ¡Ya me enfrente a un maldito oso por ella! ¡Así que ni tu ni nadie la apartara de mi! ¡Golpéame, grítame y todo lo que se te antoje! ¡Pero Mulan se queda aquí! ¡Yo soy él que tiene la ultima palabra con respecto a ella y que no se te olvide!-Exclamo Battar con voz fuerte y autoritaria desafiando a su padre con la mirada.
Las endurecidos rasgos de Atila denotaban una sutil sorpresa pero fue de esperarse ya que él mismo estaba sorprendido ante sus palabras firmes y retadoras. En circunstancias normales nunca hubiera ido en contra de los deseos y designios de su padre de aquella manera, pero de ninguna manera permitiría que este dañara a Mulan de ninguna forma. Atila lo observo durante un largo tiempo antes de soltar un profundo suspiro y negar con la cabeza.
-Tienes razón en su mayor parte y supongo que debo reconocer...que mi forma de actuar no fue la más...adecuada-Admitió él hombre casi con esfuerzo -No quiero ser él déspota ni él villano aquí, abriré mi mente. Confiare que por algo hiciste lo que hiciste al acoger a esa Han, pero quiero juzgarlo por mi propia cuenta ya que estoy más calmado. Así que quiero hablar con esa niña-Declaro él Jefe sonando más como una petición que como orden.
Battar enarco una ceja analizándolo con la mirada buscando algún indicio de malicia en sus ojos o algo que denotara que tuviera malas intenciones y no podía culparlo por esto, casi le había clavado una espada a Mulan así que no se fiaría fácilmente de él pero tampoco desaprovecharía la oportunidad que le daba este nuevo panorama. Se limito a asentir de acuerdo volviéndose hacia la puerta pero antes de que pudiera salir la gruesa voz de su padre lo detuvo.
-Eres mi hijo y como futuro Jefe de nuestro Clan debes tener algo muy en claro-Dijo Atila seriamente posando sus fríos ojos amarillos sobre él -Sin importar que, jamás habrá bien o mal por parte de lo que decidas. Qué o Quién tú elijas defender merece ser defendido simplemente por que tu elegiste eso-Declaro Atila.
Battar no entendió exactamente que quiso decir con eso mientras observaba a su padre por un breve momento, pero pese a su confusión decidió no preguntar nada al respecto teniendo mejores cosas que hacer que comprender el significado de una enigmática frase abandonando el despacho pero sin poder evitar considerar aquellas palabras mientras dirigía sus pasos hacia la casa de su abuela.
- . - . - . - . - . - . - . - . - . - .- . - . - . -. - . - . - . - . - . - . - . - . - . -
Para mis lectores frecuentes:
.
.
.
leidy otaku: Me alegra que me digas que tengo una buena narrativa con esta historia. Me gusta ser capaz de proyectar lo que quiero con ella, por que no hay nada mejor que adentrarse al momento de leer un relato sin importar de que tipo sea. Atila podrá verse muy rudo y hasta malo pero solo hace falta que alguien ablande su endurecido corazón, si esta persona es Mulan o no ya lo veré después.
Abril Elena: La reacción de Atila podría considerarse normal en otras circunstancias, pero este a diferencia de otros Hunos posee un desprecio mayor hacia los Han causado por la pérdida de su esposa a manos de ellos durante un ataque lo que causo su ataque a Mulan durante un momento de ira que lo cegó.
Intento procurar aclarar como los Hunos ven al Imperio como el verdadero villano, aunque no digo que los Han sean malos ni viceversa. Siempre existen dos versiones distintas de la misma historia y todo depende de como la mires o en este caso a través de cuales ojos la observes, ya que los Chinos tienen una perspectiva diferente a la que tienen los Hunos.
Battar es impulsivo por lo que cuando siente o quiere algo lo hace sin pensarlo mucho incluso cuando arriesga su propio bienestar o seguridad en ello, solamente cruza por su mente lo que quiere lograr aunque esto sea imprudente. Por lo que correr hacia Mulan para protegerla dejando sus heridas de lado, es algo que se puede esperar de él, ya sea ahora o en el futuro.
Teseo-Perseo: Qué alegría que te gustara el capítulo anterior XD espero no decepcionarte con los próximos. Fue inesperada la reacción de Atila, aunque siempre me la imagine explosiva y si que lo fue pero después de este capítulo parece estar más abierto y tranquilo. Solo Dios sabrá que le dirá a Mulan cuando la vea XD Pobrecita ella tendrá que ver al hombre que la asusto tanto.
.
.
.
Una aclaración para quien no lo sepa.
Ley del Levirato:
Entre los nómadas de Asia central han sido siempre frecuentes los matrimonios por levirato. En su obra maestra Shinji, él historiador Chino Sima Qian (145-87 a.c) describe las costumbres de los Hunos. Este libro testifica que tras la muerte de un hombre uno de sus familiares, normalmente un hermano ya sea mayor o menor se casa con la viuda.
Pero como la mujer gozaba de un estatus elevado la viuda podía elegir volverse a casarse o no, era posible que su nuevo esposo fuera hermano o hijo (con otra mujer) de su primer esposo. Así era factible acabar casándose con un cuñado o con un hijastro, sin importar la diferencia de edad. Esto era esencial para asegurar la seguridad financiera de la mujer luego del deceso del marido así como el mantenimiento de los hijos (si es que los hubo) de aquel matrimonio.
En el caso de esta historia, fue un caso un poco diferente al Levirato convencional ya que cuando él esposo de Rut (hermana de Mashi, esposa de Akira) murió no poseía hermanos o parientes masculinos cercanos que pudieran tomarla como esposa bajo la ley de Levirato, así que Akira reclamo su derecho para desposarla cumpliendo la promesa hecha a su difunta esposa, encargándose económicamente de su cuñada así como de los hijos de esta además de su propio hijo, ya que al haberse casado con Mashi formaría técnicamente parte de la misma familia que Rut lo que le da derecho a desposarla.
.
.
.
Bien ¿Qué te pareció este capítulo?
Espero con ansias leer tu opinión al respecto y si quieres dejarme alguna observación, consejo u petición la tomare mucho en cuenta XD
Nos vemos en la próxima parte.
