Los días pasaron y Mulan no podía estar más contenta de como se habían desenvuelto las cosas, cada vez se acostumbraba más a su nuevo estilo de vida y sinceramente lo disfrutaba plenamente pero no podía negar la tristeza que a veces la embargaba cuando el recuerdo de sus padres, abuela, amigos o de su antigua nación acudían a su mente. No podía dejar de extrañarlos con fervor, se preguntaba si alguna vez los volvería a ver pero sin encontrar respuesta a esto se contentaba con su situación actual.

Las heridas de Battar finalmente sanaron en su totalidad agracias a los cuidados y atención que había puesto la pequeña Han para que se curara y como fue de suponer estas habían dejados permanentes marcas en su piel pero nada de lo que este se avergonzara. Conforme de haber recuperado su movilidad y fuerza habitual él Huno no tardo en cumplir con la única exigencia que había solicitado su Padre para la permanencia de Mulan en su poblado.

Sin habitación propia por el momento la pequeña pelinegra despertó muy temprano aquella mañana sin encontrar a Battar a su lado pero pudiendo percibir perfectamente el calor aun en las sabanas, indicando que este había estado descanso hay no hace mucho tiempo. Se abrigo con una gruesa chaqueta de lana antes de salir de la casa saludando a Yakiu en el proceso topándose con Battar al frente de la vivienda parado de brazos cruzados al parecer esperándola.

Fue rápidamente hasta él pudiendo notar como este portaba consigo un arco asimétrico bastante grande con la parte superior más larga que la inferior junto a una bolsa llena de flechas atada a su ancha espalda. Él Huno descruzo los brazos sonriendo levemente al ver a la niña acercarse a él especialmente por la mirada curiosa que esta le dirigía a su arco.

-Tardaste en despertar-Comento Battar.

-¿Para que es eso?-Pregunto Mulan sin poder contener la pregunta.

-Ven conmigo-Fue la única respuesta del muchacho comenzando a caminar mostrando el camino y detrás de él una apurada Mulan intentando seguir el paso.

Caminaron en silencio durante algunos minutos hasta alejarse de las casas para llegar a un prado un poco apartado donde se podían observar a varios pájaros sobrevolando el cielo, a lo que la pelinegra sonrió al verlos más al contrario Battar saco su arco y tomando posición disparo y ambos pudieron observar como el ave iva cayendo en picada, consternada por el acto del muchacho Mulan corrió hacia donde había caído.

-Le diste y de un solo disparo-Comento la niña mirando al pájaro.

-Normalmente me toma más de una flecha derribar uno-Dijo Battar llegando a su lado.

-¿Siempre le disparas a los pájaros?-Pregunto Mulan inocentemente a lo que él Huno río levemente.

-No, de hecho...-Dijo Battar antes de emitir un fuerte silbido y extender su brazo hacia arriba.

Mulan enarco las cejas confundida pero casi inmediatamente después se pudo divisar una gran ave acercándose desde la distancia, era de un tamaño considerable tan enorme que a la pequeña niña le pareció más un dragón que un pájaro. Intimidada por el gran animal se sujeto a la tela del pantalón del mayor solo para sorprenderse cuando esta aterrizo sin esfuerzo sobre su brazo.

-He criado aves desde que tengo uso de razón. Se pueden utilizar para un sin fin de actividades que van desde la cacería, guerra y mensajería-Dijo Battar tranquilamente mirando al ave puesta sobre su brazo.

-Este es un Halcón Peregrino, su nombre es Hayabusa. Lo he tenido desde que era un poyuelo y ha sido mi leal mascota desde entonces-Explico él chico acariciando la cabeza del Halcón, para entonces notar la inquietud de la niña.

-Tranquila, no muerde-Dijo Battar agachándose para que ella pudiera tener una mejor vista del ave y aunque algo reticente al principio pudo reconocer que era un pájaro muy hermoso -Pero siempre tienes que mostrarle el debido respeto para que él sea reciproco-Explico él Huno.

-Es muy bonito-Dijo Mulan mirando al Halcón para después volver a reparar en el arco que traía el muchacho -¿Me vas a enseñar a disparar flechas?-Pregunto la niña curiosa.

-Si, aunque en realidad ahora te quería enseñar otra cosa-Respondió Battar tranquilamente.

Para luego erguirse en toda su altura y alzar el brazo dándole un pequeño empujón a Hayabusa para que este emprendiera el vuelo nuevamente y guiar a la niña a una parte del prado donde se encontraba una cerca la cual contenía un único caballo, de brillante pelaje negro, pequeña complexión y el dorso recto.

Él Huno entro con confianza al interior de la cerca dirigiéndose inmediatamente hacia el caballo él cual alzo la cabeza en su dirección apartándose del pastizal que comía permitiéndole acariciarlo. Mulan camino tímidamente hasta posarse en la entrada mirando como él muchacho ataba una cuerda que había a un lado alrededor del cuello del animal.

-Dime ¿Algunas vez has montado a caballo?-Pregunto Battar volviendo su vista hacia la niña haciéndole una seña con la mano para que se acercara.

-No. Mis padres no tienen caballos, pero si los había visto por la aldea tirando de carruajes-Contó Mulan mientras Battar le indicaba como debía tocar al animal y aunque algo dudosa lo hizo sonriendo al sentir el suave pelaje. El caballo exhalo por la nariz ruidosamente provocando que riera contenta.

-Es la primera vez que estoy tan cerca de uno-Comento la pequeña pelinegra con una sonrisa estampada en el rostro a la par que acariciaba el hocico del caballo.

-¿Por qué?-Pregunto Battar extrañado sujetando al animal con una mano.

-Mi Padre decía que podía ser peligroso-Respondió Mulan tranquilamente.

-Qué tontería-Bufó Battar con algo de desprecio -Yo aprendía a cabalgar incluso antes de saber caminar, es penoso que no te permitieran acercarte-Dijo él muchacho.

-Bueno...las cosas son muy diferentes por allá-Respondió Mulan encogiéndose de hombros. Él Huno relajo su expresión.

-¿Te gustaría cabalgar?-Pregunto Battar a lo que ella dudo observando al animal un momento.

-Pero...¿Me prometes que no me caeré?-Dijo la niña tímidamente.

Él muchacho río y para sorpresa de esta la sujeto de la cintura sentándola encima del lomo del caballo sin esfuerzo, nerviosa se aferro al largo pelaje del animal provocando que este relinchara en protesta al sentir el tirón. Battar encontró la escena divertida.

-Trata de no arrancarle el pelo por que no le gustara-Advirtió él muchacho en tono divertido mientras tiraba del caballo de la cuerda que este tenía alrededor del cuello para hacerlo caminar.

-¡No! ¡Espera! ¿No te vas a montar conmigo?-Exclamo Mulan temiendo hacer aquello sola.

-Estoy a tu lado, no te dejare caer-Prometió Battar con una pequeña sonrisa -Pero si vas a aprender debes hacerlo tu sola-Explico él Huno tranquilamente haciendo que él caballo comenzara a trotar.

-¡Espera! ¡Espera! ¡Espera!-Chillo Mulan cerrando los ojos con miedo aferrándose lo más que pudo al lomo del animal causando que él muchacho simplemente se riera con diversión.

Solo después de unos largos minutos que se sintieron eternos la niña cayo en cuenta de que nada malo le sucedería y solo después de rectificar que Battar seguía sujetando al caballo a través de la cuerda obtuvo la confianza suficiente para aflojar su agarre y comenzar a disfrutar de la libertad que le proporcionaba el paseo.

Era la primera vez que estaba encima de un caballo y para ella era algo casi mágico...era increíble poder sentir el viento golpear contra su cara y el acompasado movimiento de las pesuñas del animal mecer su cuerpo. Tan sumida estaba en la nueva sensación que no se percato en que momento Battar había soltado la cuerda permitiéndole cabalgar por su propia cuenta, pero siempre bajo su atenta mirada.

Él mayor embozo una sonrisa sincera al observar la alegre expresión que adornaba el rostro de la niña mientras sin percatarse guiaba al caballo por su propia cuenta. Puede que aun tuviera muchas cosas que enseñarle respecto a la monta pero por lo que veía en aquel recinto cerrado cabalgar no le representaría un gran problema.

- - - - - - 5 años después - - - - - -

En un pequeño pero muy pintoresco pueblo Han, ubicado dentro de uno de los más bastos territorios del Imperio Chino una mujer de edad madura tendía la ropa recién lavada sobre un viejo perchero para que estas se secaran sujetándolas con pinzas de madera, más en un descuido una de las prensas salió volando de la casa a causa del fuerte viento, por lo que salió corriendo detrás de ella presurosa. Cuando finalmente pudo atrapar la sabana a solos unos pocos metros de la entrada de su hogar sus ojos cayeron sobre un par de lindas niñas que jugaban con muñecas de trapo al otro lado de la calle.

Una sonrisa triste se formo en sus labios ante la imagen a la par que dejaba escapar un suspiro cargado de sentimiento que sin duda no desahogaba para nada la pena que llevaba cargando desde hace años. Lentamente se volvió sobre sus pasos con la mirada baja y regresó al interior de la vivienda apretando inconscientemente la tela entre sus manos aferrándola a su pecho.

Mulan ahora seguramente tendría trece años...cerca de cumplir catorce...frunció los labios con pena...no había día alguno que pasara que no pensara en su hija, en cuanto abría crecido y si se encontraba bien pero era imposible que pudiera saber esto...ya que no tenía ni idea de que lugar se encontraba solamente sabía que esta había sido tomada prisionera por aquellas bestias que la habían apartado de su lado.

Todo el resentimiento, la rabia y la tristeza se entremezclaban con aquella horribles incertidumbre que sentía ante el posible destino de Mulan...era un dolor por el que ninguna madre debería pasar nunca. Pero se negaba a perder la esperanza, hasta que no viera con sus propios ojos el cuerpo sin vida de su hija se negaba a creer que estaba muerta...pero lamentablemente como esposa de un soldado era muy consciente de que había destinos peores que la muerte.

Se mordió el labio con fuerza tratando de no pensar más en aquello, sabía que si se concentraba demasiado en eso no podría soportar el dolor que esto le provocaba. Inhalo una profunda bocanada obligándose a si misma a distraerse volviendo hacia el perchero continuando con sus labores diarias. Dentro del pequeño templo Fa Zhou de rodillas rezaba a los ancestros, orando y pidiendo como siempre por el bienestar y protección de su hija.

Desde su secuestro prácticamente vivía dentro del templo rezando, aferrado a una esperanza que ya no existía. Apretó los parpados cerrados frunciendo el ceño al no poder frenar los molestos recuerdos que no paraban de recordarle la impotencia de no haber podido evitar lo ocurrido de aquel fatídico día...un arrepentimiento por sus acciones que no dejaba de atormentarlo...en primer lugar nunca debió permitirle a Mulan ir a jugar esa mañana.

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Recordaba lo acontecido como su hubiera sido ayer. Tan sumido había estado en su conversación con su viejo amigo Yo que no se había percatado en que momento ambas niñas se habían apartado tanto de la casa y cuando los gritos de socorro y miedo se escucharon la primera acción que hizo instintivamente como soldado fue salir a ver que sucedía topándose con la desagradable imagen de la irrupción Huno.

-Querido-Dijo Lin con preocupación.

-¡Permanece adentro!-Ordeno Zhou con voz autoritaria sin voltearse a mirar a su esposa.

Entonces diviso uno de los guerreros bárbaros venir velozmente hacia él, con completa calma y profesionalismo evito el mortal filo de la espada golpeando duramente la espalda del Huno para después despojarlo del arma cortándole sin preámbulos el cuello justo en la yugular provocando que el cuerpo de su atacante cayera en poco tiempo inerte sobre el suelo.

-¡Mulan y Mai no están! ¡No logró encontrar a las niñas!-Exclamo Lin exaltada dirigiéndose hacia su esposo.

-Las buscaremos-Dijo Yo seriamente saliendo del interior de la casa con una espada en mano mirando a Zhou directamente a los ojos, él soldado se volvió hacía la mujer expectante.

-No salgas de la casa por nada del mundo-Indico Zhou mientras Yo se posicionaba a su lado a lo que Lin se limito a asentir.

-Por favor encuéntrala...-Suplico la pelinegra con las manos juntas.

Su marido asintió y ambos hombres abandonaron el lugar movilizándose por las abarrotadas calles de la aldea en busca de sus hijas mientras los gritos de terror y las personas en pánico inundaban el lugar. No era un escenario que cualquiera deseara ver, tanta sangre, heridos y muertos hacía recordar demasiado al campo de batalla. Aquella pacifica aldea no merecía ese grado de crueldad.

Sin embargo ninguno de los dos hombre se dejo intimidar y mucho menos por los bárbaros guerreros que saqueaban la aldea dejando solo destrucción y muerte a su paso. Utilizando todos sus conocimientos de lucha y menta adiestrada para la guerra Zhou y Yo reaccionaron con eficacia evitando los fatales ataques de los Hunos, asesinando a cualquiera de estos que osara atravesarse en su camino.

Entonces escucharon el desgarrador grito de las madres romper el ambiente exclamando al cielo el arrebato de sus hijos. Fa Zhou abrió los ojos alarmado y corrió hacia el lugar seguido de cerca por Yo, la imagen de todos los niños encarcelados sobre una vieja carreta que se iva a toda velocidad sin posibilidad de escape fue igual como un puñal en su corazón especialmente al momento de reconocer el inconfundible grito de Mulan suplicando que los liberaran.

El impacto de ver a su amada hija ser alejada de él frente a sus propios ojos sin que pudiera hacer nada al respecto fue tanto que se paralizo en su lugar y quizás hubiera muerto sino fuera por que Yo detuvo la hoja de metal dirigida a su pecho por uno de los Hunos, el grito del otro hombre lo trajo de vuelta al presente y obligándose a dejar sus sentimientos de lado subió su guardia y se concentro en combatir el ataque a su aldea.

Cuando poco tiempo después los Hunos emprendieron la retirada fue más que obvio que tenían lo que había venido a buscar, Zhou maldijo internamente mientras observaba a su alrededor la devastación dejada atrás por aquellos animales, la gente llorando y los cuerpo sin vida de varios Hans y Hunos por igual, al menos no les había salido barato el ataque. Apretó el mango de la espada que sostenía antes de desecharla con asco al saber que esta perteneció a uno de ellos.

Y con la cabeza baja regresó al lado de su esposa, darle la terrible noticia del secuestro de su hija fue una de las peores cosas que tuvo que hacer en la vida especialmente al ver el dolor que reflejaron sus ojos inundados de lágrimas, incluso su madre se había derrumbado a llorar a su lado. Pero más que dolor Zhou sentía rabia e impotencia y cuando recibió una carta que anunciaba que lo necesitaban de nuevo en servicio no lo dudo un solo segundo, cualquier cosa haría para recuperar a su hija de las garras de esos seres sedientos de sangre.

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Soltó un profundo suspiro abriendo los ojos nuevamente, había mil y una cosas que hubiera querido hacer diferentes ese día pero lamentablemente no podía hacer nada por cambiar el pasado. Termino su petición dando sus respetos a los ancestros para luego extender su brazo sujetando un bastón de madera apoyado junto a una de las placas familiares utilizándolo para poder levantarse.

Su pierna derecha se encontraba envuelta casi en su totalidad por un vendaje blanco dando testimonio de la herida que cubría. Durante su ultima batalla un Huno había logrado dar en su pierna, la espada corto fácilmente su carne atravesando músculos y tendones, aun no sabía si volvería a recuperar toda la movilidad en aquella extremidad.

Esa era la razón por la que ahora no se encontraba en el campo de batalla luchando contra el peor enemigo de los Han. Durante su servicio había visitados cientos de tierras y lugares, desarmando decenas de campamentos y enfrentando incontables tribus Hunos pero jamás encontró a Mulan. Comenzaba a temer lo peor, pero lisiado lo único que le quedaba era rezar, rezar y rogar por que su hija se encontrara bien donde sea que se encontrara.

Una hermosa muchachita cabalgaba diestramente un caballo de oscuro pelaje con una sonrisa pintada en sus risueños labios. Con cada paso que daba el animal la suave brisa agitaba el largo y muy bien cuidado cabello azache de la joven, era una cabellera tan hermosa que parecía más bien la de una muñeca de porcelana, brillante, sedoso, suave y de un tono tan profundo como la noche que combinaba a la perfección con aquella piel blanca e hipnóticos ojos azabaches.

La capucha de su abrigo también se movía con su cabello mientras se acercaba cada vez más al pequeño asentamiento que se veía a la distancia donde podían apreciarse fácilmente varias casas rudimentarias así como una gran cantidad de personas en los alrededores quienes se preparaban para el crudo invierno que comenzaba a hacerse presente. La joven tiro de las riendas del caballo acelerando su galope llegando al lugar en cuestión de segundos.

Deteniendo al gran animal a un costado de la casa que ocupaba el puesto central dentro del lugar procediendo a bajarse de un solo salto asegurándose de atar bien el arnés del caballo en un pequeño poste de madera colocado convenientemente cerca de la vivienda. Embozó una sonrisa acariciando cariñosamente la cabeza del dócil animal quien se mostró contento ante la caricia para luego retirarle la montura con delicadeza.

-Mulan ¿En donde has estado?-Cuestiono una voz profunda detrás suyo a lo que se volvió hacia él tímidamente aferrando la silla de montar a su pecho.

Battar había crecido mucho en estos años con 19 años ya era todo un hombre, siempre imponente y hasta intimidante con su gran tamaño y fiera apariencia. Decidido en cada batalla era un guerrero impresionante además de un gran futuro líder, que aunque pudiera parecer frío y distante se había vuelto alguien muy alegre, bromista y hasta a veces algo presumido, siempre bueno y dulce con ella aunque ahora parecía algo irritado.

-Solo estaba dando un paseo-Respondió Mulan inocentemente dejando la montura a un lado.

-Con mi caballo...sin preguntarme...otra vez-Dijo Battar a lo que la chica respondió sonriendo y encogiéndose de hombros.

Él Huno suspiro superficialmente negando levemente con la cabeza, no era que le molestara el hecho de que tomara su caballo sin su consentimiento era que normalmente no tenía idea de a donde iva y la idea de que algo pudiera ocurrirle le preocupaba especialmente por que conocía lo peligroso que podía llegar a ser el mundo. Prefería tenerla cerca para cuidarla sin embargo el sentido de aventura y riesgo que esta poseía no era fácil de combatir.

-No tienes remedió, jamás me haces caso-Dijo Battar casi con resignación mirando a la pequeña mujer frente a él, ella siempre hacía lo que quería no tenía sentido molestarse por eso.

-No te enojes-Dijo Mulan alegremente y sin previo aviso se arrojo a los brazos de Battar plantándole un sonoro beso en la mejilla tanto en compensación como en agradecimiento por su preocupación, acción que hizo sonrojar al Huno quien por inercia rodeó su pequeña cintura.

-Mulan…-Decía Battar antes de que algo captara su atención. La tenía tan cerca que casi podía sentir su respiración sobre su rostro, el olor de su cabello y a esa distancia tenía una perfecta vista de su bello rostro.

Por otra parte la chica estaba sorprendida, había tenido pensado besarlo y apartarse pero no se espero a que Battar la mantuviera cargada y no parecía querer soltarla. Él Huno de forma distraída tomó un mechón de su largo cabello, oscuro y sedoso...para luego acunar suavemente su blanca mejilla. Por un momento todo pareció detenerse para Mulan. El muchacho sentía placer de tenerla así, tan cerca, tan pegada a su cuerpo que podía apreciar sus formas.

El tenerla en su casa todos los días y su proximidad hacía que una vez llegado a la adolescencia tuviera que contenerse con grandes esfuerzos, una parte de él le instaba a que se aprovechara y se dejase de tantos miramientos e hiciera lo que por mucho tiempo llevaba aguantándose. Lentamente y hasta indeciso se fue acercando a ella. Mulan creyó que se desmayaría en ese mismo momento mientras lo veía aproximarse y sus mejillas ardían en un fuerte carmín.

-Battar...-Murmuro Mulan ruborizada como nunca lo había estado. Su corazón martilleaba contra su pecho y Mil sensaciones nuevas atravesaban su cuerpo ante la escasa cercanía, sensaciones que descubría por primera vez y cerrando los ojos espero lo que venía.

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Para mis lectores:

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leidy otaku: En la película Mulan siempre ha demostrado un temperamento fuerte, terco, rebelde y obstinado y pienso que toda la represión con la que creció sin poder hablar y actuar abiertamente causo que al tener la libertad de hacerlo de ahora en adelante goce al máximo esta nueva forma de vivir siendo exactamente como quiere ser. Que alegría que te gustara el capítulo anterior espero con impaciencia otro de tus comentarios.

Teseo-Perseo: ¡Me emociona el simple hecho de que algo que yo escribiera te entusiasme tanto! Que bueno que te encantara el episodio que vino antes y como lo deseabas ya están creciditos. XD y a punto de beso ¿Qué crees que pasara en el próximo capítulo?

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Lamento mucho la tardanza pero por diversas razones me tarde en actualizar T.T

Pero aquí esta la otra parte XD

Dime

¡¿Te gusto?!

¡¿Ideas?!

¡¿Correcciones?!

¡¿Sugerencias?!

Siempre son bienvenidas siempre y cuando se hagan con respeto

Nos vemos en la siguiente parte :-)