Battar trago nerviosamente mientras la observaba por el rabillo del ojo tratando de aparentar desinterés sin éxito alguno, por suerte Mulán estaba demasiado distraía jugando con los peces en aquel pequeño riachuelo como para notarlo. Respiro profundamente organizando sus ideas, la única razón por la que había dejado sus deberes de lado y la había acompañado a lavar la ropa había sido para pedirle que se casara con él. No estaba del todo seguro en como debía hacer su propuesta, o si estaba pensando demasiado en el asunto y debía ser directo y ya.
Quizás aquel no era el sitio apropiado, solos en un río a mitad del bosque con una mojada prenda entre sus manos. Sacudió la cabeza bruscamente arremangándose nuevamente las mangas concentrándose en su trabajo, sin embargo no pudo evitar volver la mirada hacia ella, se veía tan...increíblemente hermosa rodeada por aquel pacífico paisaje...la luz traspasaba las hojas de la copa de los árboles iluminándola casi como si fuera un ángel posado entre aquella cristalina agua, luciendo rasgos tan finos y delicados que se perdía con solo mirarla y aquella cascada oscura que caía con gracia sobre su espalda, que conformaba su brilloso cabello ébano.
Debía ser una imagen irreal la que veía, por que debía ser imposible que un ser como él pudiera ser digno de presenciar tanta hermosura, o quizás solo veía toda la escena a través del velo del amor que cubría sus ojos, sonrío con cariño feliz de verla jugar como si fuera una niña. Bajo la cabeza y coloco una nueva prensa limpia en las rocas a su costado en silencio, esta no era una de las labores cotidianas que acostumbraba hacer como guerrero actualmente, pero no le molestaba lavar todo él solo si de aquel modo podía verla así un poco más de tiempo. Entonces un par de pies descalzos sumergidos en el agua aparecieron frente a él, por lo cual levanto la mirada topándose con los gentiles ojos de Mulán.
-¿Seguro que no quieres que te ayude?-Pregunto la Han, con las manos entrelazadas detrás de la espalda. Ella lo miro tímidamente y él se sintió perderse en la profundidad de sus orbes.
-¿Serías mi esposa?-Murmuro él Huno sorpresivamente. Mulán abrió los ojos incrédula ante la inesperada propuesta.
-¿Qué?...-Dijo la pelinegra sintiendo como el calor ya se acumulaba en sus mejillas. Aunque no era la única que comenzaba a sentirse nerviosa, Battar trago duro, repentinamente consiente de lo que había dicho.
-Yo...-Balbuceo él Huno, sintiendo los sentimientos agolparse en su estomago, recriminándose mentalmente aquella actitud. Agradecía profundamente en estos momentos haber tomado la decisión de esperar un par de horas a estar solos y no pedir su mano en presencia de sus amigos, como estos querían que hiciera, ya que seguramente se habría muerto de vergüenza.
-¿Te casarías conmigo?-Volvió a preguntar, esta vez empleando un tono seguro.
-¿D-De verdad?-Dijo Mulán tímidamente, removiéndose inquietamente en su lugar.
-Si-Asintió Battar seriamente -Quiero ser tu esposo y formar una familia contigo-Afirmo él Huno sin duda alguna.
Un largo minuto de silencio siguió después de eso, inquietando un poco al mayor pero contrario a sus dudas una sonrisa emocionada ilumino el rostro de Mulán, antes de hacer a un lado la timidez y lanzarse a abrazarlo, tirándolo al suelo en el proceso. Envolviendo los delgados brazos alrededor de su cuello con fuerza, mientras Battar abrazaba su cintura algo sorprendido por el inesperado afecto pero feliz ante lo que aquella acción significaba, la apretó contra si deseando no soltarla nunca. Ahora solo faltaba comenzar los preparativos para la boda y mandar a Hayabusa para avisar a algunos invitados lejanos. Aunque eso ya sería después, ahora mientras tanto disfrutaría de lo dulce del momento.
Era temprano en la mañana sin embargo la Aldea Huno ya se encontraba rebosante de actividad por parte de cada uno de sus miembros, todos sumidos en alguna labor, que aunque pequeña era considerada importante. Mulán barría sin prisa alguna la entrada principal de la casa, formando un pequeño montículo de hojas secas que poco después tendría que recoger. Entonces un ligero estremecimiento de la tierra causado por el característico galope de las pesuñas impactando contra la tierra capto su atención, una luz de curiosidad brillo con fuerza en sus ojos mientras dejaba la escoba abandonada sin cuidado en el suelo y salía corriendo trepando sin esfuerzo al árbol más cercano.
Subiendo con agilidad, la cual había desarrollado durante su infancia y descubrió que eso se le estaba permitido, aun recordaba gratamente los momentos que había pasado trepando los troncos más altos del bosque convirtiéndolo en uno de sus juegos preferidos de niña. Rápidamente se encontró apoyada contra una de las sólidas ramas, y haciendo una magnifica gala de equilibrio se inclino hacia adelante entre los brotes del árbol, para observar mejor lo que ocurría a la distancia. Procediendo a abriendo los ojos con genuina sorpresa al divisar la gran cantidad de jinetes desconocidos que se aproximaban a la Aldea, sin pausa desde la distancia.
-¡Mulán!-Exclamo una voz muy conocida haciéndola desviar su atención hacia abajo, observando a Battar parado a los pies del árbol -¿Puedes bajar un momento? Hay algo que quiero mostrarte-Pidió él moreno, a lo que ella sonrío en respuesta.
-¡Por supuesto!-Exclamo contenta.
Para entonces deslizarse con maestría entre las ramas, las cuales crujieron peligrosamente ante lo brusco de sus movimientos, pero rápidamente descendió por el robusto tronco y cuando estuvo cerca del suelo simplemente dio un salto, aterrizando limpiamente junto a Battar. Él Huno río ligeramente antes de alzar una mano, y retirar con cuidado una de las pequeñas ramas que se habían quedado incrustadas entre la larga cabellera azabache procediendo a enseñársela, a lo que Mulán sonrío con algo de vergüenza pasando las manos rápidamente sobre su cabello para retirar los diminutos palos y hojas que se habían alojado en él.
-Ven-Indicó Battar y por su expresión parecía estar de muy buen humor.
Inmediatamente comenzó a caminar, guiando el camino seguido de cerca por la Han. No tuvieron que caminar mucho tiempo antes de llegar al lugar al que él Huno se refería, un corral de madera de los que se construían específicamente para contener a los caballos más jóvenes o a aquellos que aun faltaban por domar. Sin embargo solo se encontraba uno y no era cualquier caballo, sino uno muy hermoso de inmaculado pelaje blanco y ojos azules muy resaltantes, considerablemente diferente a las razas oscuras y robustas que estaba acostumbrada a ver transitando por la Aldea.
Con una alegre sonrisa se acerco rápidamente hasta él animal, adelantándose a Battar mientras se montaba en el primer peldaño de la cerca, descubriendo rápidamente lo manso que resultaba ser él animal. Este por su propia cuenta se aproximo con calma a su lado buscando el contacto de su mano, a lo que ella procedió a acariciar vigorosamente la cabeza y cuello de la yegua, quien parecía contenta ante la atención que recibía, pasando los dedos por el corto y suave pelaje blanco. Él Huno sonrío genuinamente al ver la alegría impresa en aquel bello rostro, mientras ella contemplaba y mimaba al caballo.
-Me alegra ver que te guste-Comento Battar parándose a su lado.
-Es preciosa. ¿De quién es?-Pregunto Mulán sin apartar la vista de la yegua.
-Tuya-Respondió él azabache simplemente.
-¿Qué?-La Han lo miro con sorpresa, bajando de la cerca. Battar sonrío ligeramente mirando al frente, pasando una mano gentilmente por la crin del animal.
-Considéralo un regalo de bodas-Dijo él Guerrero a lo que Mulán no pudo evitar sonrojarse, bajando la cabeza para ocultar la coloración de sus mejillas. El caballo, era una figura extremadamente sagrada en la Cultura Huno, por lo que aquel regalo tenía un significado muy valioso.
-Aun no me creo que nos vayamos a casar-Murmuro la pelinegra, sin poder contener su sonrisa.
-¿Por qué?-Cuestiono Battar tranquilamente, volteando a mirarla.
-Es que parece algo un poco repentino-Respondió Mulán llevando las manos a su rostro, caliente por el rubor.
-No creo que sea apresurado-Aseguro Battar acortando la distancia entre ambos.
Mulán se encogió en su lugar sintiendo la timidez a flor de piel, huyendo de la mirada ámbar que permanecía fija sobre ella, especialmente cuando se vio obligada a apoyar las manos contra el fuerte pecho del Huno a causa de la cercanía. Battar con paciencia y sin prisa sujeto suavemente su barbilla, haciéndola alzar el rostro juntando sus miradas nuevamente, continuando su trayecto hasta posarse en su rostro, acunando su mejilla con plena suavidad. Mientras ella lo miraba como si estuviera observando algo insólito, maravilloso e increíble, provocando que pese a su tranquilo exterior su corazón martillase con fuerza contra su pecho.
Permanecieron así hasta que ella cerro los ojos, incapaz de sostener la intensidad con que Battar la miraba, permitiéndose sentir como la gran mano de su prometido acariciaba su rostro antes de pasar a su cabello, entrelazaran los dedos entre las hebras oscuras bajando despacio como si tuviera todo el tiempo del mundo para hacerlo, deleitándose ante la delicada caricia. Seguramente jamás ningún Han hubiera pensado que un Huno pudiera transmitir tanta gentileza y suavidad hacia otro ser humano y sin embargo aquello le ocurría con frecuencia. Podían ser bruscos y algo ariscos, pero en el fondo eran buenas personas. Entonces para su sorpresa Battar deposito un pequeño beso y casto en sus labios, que no tuvo profundidad.
-Te amo...-Murmuro bajamente, como para que solo fuera ella quien lo escuchara.
-Yo también-Dijo Mulán contra su pecho, mientras lo abrazaba, gesto que él correspondió. Entonces un fuerte canto se escucho, provocando que ambos rompieran el abrazo volviendo la mirada hacia el cielo donde pudieron divisar a un Halcón de oscuro plumaje volar en las alturas antes de descender y posarse sobre el hombro derecho de Battar, quién sonrío ligeramente al ver a Hayabusa.
-Debemos ir-Anuncio él Huno, mirando a su prometida quien acariciaba suavemente la cabeza de su mascota.
-¿Mm? ¿A donde?-Pregunto Mulán inocentemente volviéndose hacia él, a lo que este río levemente.
-Algunos Jefes Huno han venido para la boda, creo que sería adecuado recibirlos ¿No crees?-Dijo Battar soltando una carcajada al ver la sorpresa teñir el rostro de la Han. Solo las tribus más cercanas y de confianza habían sido invitadas por lo que no le preocupaba mucho lo que pudieran pensar, Mulán podía ser una Han pero sería vista como una Huno más.
Para ella era algo completamente insólito, solo basto una simple propuesta y un si de su parte para que se planificara su inminente boda con él hombre que amaba. Solo faltaban unos pocos días para aquello y pronto sería una mujer casada, era casi irreal, pero aun así se sentía tan feliz, más feliz que nunca. Sus amigos estaban felices por ella y Battar, incluso Zariel que despreciaba la vida matrimonial en beneficio de una vida independiente y solitaria como guerrera. Nunca había sido la clase de chica que imaginase con casarse, pero ahora si que soñaba con el día de su boda y tenía mucha suerte de contar con Yakiu y D'lhee, quienes no paraban de hablarle sobre el rito del matrimonio Huno y las costumbres que lo rodeaban.
Y se percato de que al parecer las grandes diferencias que envolvían a ambas culturas siempre serían palpables, incluso cuando de matrimonio y compromiso se trataba. Aunque puede que fuera aun muy joven cuando abandono a los Han, recordaba claramente lo que su Madre le había mencionado al respecto y de haber visto algunas novias visitando a la Casamentera así como vistiendo elegantes kimonos de seda rojos el día de su matrimonio, por lo que podía decir casi con completa seguridad que las costumbres Huno no eran para nada similares y no solo por que carecían del largo y estricto protocolo que rodeaba a la ceremonia conyugal.
Sino que los casamenteros no existían, al parecer bastaba solo con solicitar el permiso de la novia para concretar el compromiso, solo pidiendo la opinión del Padre o la Madre si es que quería hacerse más formal pero no era algo que se considerara necesario. Eso era increíble ya que en China la palabra de los Padres era ley y poco o nada importaba la opinión de los novios al respecto, siendo mayor la importancia de la contribución que ambos individuos pudieran brindarle a los altares y honores familiares respectivos de cada familia. Sino era mucho lo que pudiera ofrecer la pareja no se efectuaría la ceremonia.
En la Cultura Huno, no había ningún juez o sacerdote que oficiara la ceremonia, en realidad, la ceremonia se celebraba con algunos rituales y una fiesta previa a la consumación, que era realmente lo que establecía la alianza del matrimonio. Así mismo, según sus creencias la mejor época para celebrar una boda era a principios de otoño, cuando ya se han recolectado las cosechas y la miel. E incluso se recurría al chamán de la Aldea, especializado en la adivinación para pronosticar la fortuna y la buena suerte a partir del examen de huesos de animales, aquella si era una costumbre que consideraba extraña sin embargo los Hunos eran muy supersticiosos y si eso hacía sentir mejor a Battar, estaba bien para ella.
Al parecer los regalos eran algo muy común antes de la boda, eso lo descubrió luego de haber recibido varios obsequios más de parte de su prometido, además del hermoso corcel blanco, en los últimos días, que iván desde ropa, collares, animales, cosas para el hogar y algunas veces joyas. No sabía de donde sacaba todas esas cosas pero sinceramente tampoco le importaba, estaba demasiado feliz y alagada como para pensar mucho al respecto. Después de ser colmada con tantos lindos obsequios, considero seriamente que ya era tiempo de que ella le diera algo de su parte.
Había pensado mucho sobre que regalarle a Battar que verdaderamente le gustara, y finalmente cayo en cuenta de cual sería el regalo perfecto. Sus finos dedos se envolvían alrededor de dicho objeto, habiéndolo envuelto cuidadosamente con una tela y cinta para la ocasión, sujetándolo con fuerza contra su pecho mientras buscaba a Battar, lista para dárselo. Encontrándolo en la parte trasera de la casa. Casi se quedo sin aliento al verlo, no traía la parte superior de su abrigo como de costumbre por lo que sus músculos estaba al completo descubierto, se encontraba entrenando en un combate contra un oponente imaginario por lo que no noto su presencia.
Parpadeo un par de veces incrédula, no era como si fuera la primera vez que lo veía de aquella forma, pero sin duda el impacto que causo en ella era mucho mayor que en el pasado. De niña poco le importaba verlo en esas condiciones, ahora sin embargo, no podía evitar detallar con la mirada la forma en que los músculos de sus brazos se flexionaban o en lo marcado de su torso, estaba lejos de ser él hombre más fuerte que había visto, cualquier que viera a Atila o Akira lo sabía, pero de igual forma era un joven grande y fornido que resultaba muy atractivo a la vista. Su cara enrojeció como un rábano maduro ante el pensamiento.
-Mulán ¿Desde hace cuanto tiempo estas ahí?-La profunda voz de Battar la hizo saltar en su lugar.
-Eh...yo...-Murmuro nerviosa, mientras observaba al Huno dejar su entrenamiento de lado a la par que se acercaba hasta ella. Battar la miro expectante -¡Toma esto es para ti!-Exclamo Mulán estirando las manos y prácticamente golpeando el objeto contra su pecho antes de salir corriendo.
Battar algo sorprendido la observo huir del lugar sin razón aparente, antes de llevar su atención a lo que ahora descansaba sobre sus manos. No había que verlo mucho para saber de que se trataba, sin embargo cuando lo desenvolvió quedo boquiabierto al ver la espada finamente forjada, con una hoja irregular que en lugar de ser recta era ondulada y sin duda muy filosa. Alzo el arma reflejando la luz sobre el brilloso metal admirando la creatividad de la obra, claramente no vería otra espada así en ningún otro lugar. Una amplia sonrisa se formo en sus labios regresando la mirada hacia el lugar donde Mulán se había ido.
La Han corrió con prisa hasta cruzar en la siguiente casa, apoyando la espalda contra la superficie de la pared mientras respiraba agitadamente tratando de recuperar el aliento, sintiendo sus mejillas arder intensamente. Luego de unos minutos se dejo deslizar hasta quedar sentada en el suelo abrazando las piernas contra su pecho, pudiendo escuchar aun el fuerte latido de su corazón. Suspiro profundamente como si quisiera sacarse un peso de encima, pero contrario a esto una expresión soñadora y muy feliz se dibujaba en su rostro, mientras apoyaba la mejilla contra su rodilla y una escurridiza sonrisa se formaba en su boca. No podía esperara a que llegara el día de su boda.
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Para mis lectores:
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Abril Elena: Fuiste la primera en comentar luego de que publique el capitulo, XD aprecio mucho que estés tan al pendiente de mi historia. Y si será muy triste cuando llegue el momento de la separación, a Mulán la alejaron de todo lo que conocía una vez y se esforzó por adaptarse a su nuevo entorno, ahora que esta bien y feliz la vuelven a alejar de todo.
Y sus Padres la aman y estarán felices de verla de nuevo, sin embargo por su cultura machista pensarán que lo mejor para ella será que vuelva a ser él modelo de mujer sumisa y obediente que ellos tienen. Sin embargo ahí es cuando se notara cuan arraigada quedo la cultura Huno en ella.
leidy otaku: ¡Qué casualidad tan agradable! Ojalá lo hayas pasado muy bien en tu cumpleaños XD, es una felicidad para mi saber que te encantó y espero que te haya gustado este capítulo donde mostré más de Battar y Mulán enamorados.
Marcy55: ¡Hola! ¡Bienvenida XD! Yo igualmente había buscado historias de Mulán y como ninguna capto mi atención decidí hacer la mía, es agradable saber que pude escribir algo de este universo que te sea entretenido y agradable de leer. Espero ver más de tus comentarios más adelante.
Guest: Muchas gracias por estar al pendiente de mis historias XD
Teseo-Perseo: Gracias, es agradable tener la comprensión de alguien que pasa por lo mismo XD, la Universidad y los deberes no son fáciles. Me alegra que te gustara, y aunque no sea de forma regular tengo toda la intención de seguir publicando capítulo tras capítulo hasta llegar al final.
Dsalas: No sabes lo mucho que aprecio que le dieras una oportunidad a mi historia. Se que las personas tienen gustos diversos y yo respeto profundamente esto, pero igualmente se que hay personas que se apresuran a juzgar y dejan comentarios de muy mal gusto que solo desmotivan, por lo que agradezco verdaderamente que aunque al principio no sabías si sería de tu gusto esta historia, no te apresurarás a juzgarla y dejarás tan bonito comentario. XD Espero leer más de ti.
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