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-¡Hijo, al suelo!-Evolet gritó espantada corriendo en su dirección. Él niño simplemente levanto la mirada sin comprender, giró sobre su sitio y comprendió exactamente cuál era la razón de su terror, inmediatamente se tiro al piso.
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El ambiente era lúgubre y deprimente, el olor a humo y ceniza a penas comenzaba a dispersarse junto a las llamas que se sofocaban lentamente al igual que los gritos que inundaron alguna vez el aire, y el suelo ya casi había terminado de adsorber toda la sangre que había sido derramada sin piedad. Era difícil creer que cada rincón de aquel lugar, que habían considerado su hogar por tanto tiempo, alguna vez rebosante de vida y personas ahora se encontrara vacío y muerto, sumido en el más absoluto silencio. Debido a que la ultima voz que quedaba de aquella feroz batalla fue cruelmente silenciada por el blandir de una espada, el filo corto la carne, la sangre salpico y el cuerpo finalmente cayo al suelo.
Los ojos de Battar eran más fríos que el mismo hielo, mientras desencajaba sin cuidado alguno la espada del cuerpo sin vida del que alguna vez fue un valeroso soldado, la mirada del Huno jamás se había visto tan dura y ausente como en ese momento, cernido sobre él ultimo Han que faltaba por exterminar. Su respiración era pesada y entrecortada, el sudor recorría su frente polvorienta, mientras que apenas comenzaba a ser verdaderamente consciente de la humedad que reinaba en sus manos a causa de la sangre que no era suya, apretando el mango de su singular espada a la par que su mente era bombardeada por rápidos y fugaces recuerdos que había mantenido reprimidos por mucho tiempo.
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Evolet acelero su carrera pero no fue suficiente, un agudo dolor en el estómago la hizo detenerse y mirarse, observando con incredulidad como la filosa punta de flecha sobresalía de su abdomen, se llevó las manos a la zona herida y éstas se mancharon con su propia sangre. Su cuerpo tembló y busco desesperadamente a Battar con la miraba, él pequeño niño a algunos metros de distancia simplemente la contemplaba con una expresión horrorizada incapaz de mover ni un solo músculo sin poder creer lo que sus ojos veían, ella lo único que pudo hacer fue sonreír débilmente antes de caer de rodillas al suelo.
Su respiración rápidamente se volvió forzosa obligándose a si misma a aguantar el dolor, posando nuevamente sus ojos avellana sobre su hijo mirándolo con debilidad, estaba confundida, mareada y definitivamente al borde del desmayo pero esto no impidió notar como Battar parecía ajeno al peligro que corría, demasiado inmerso en la impresión del momento ¿Aunque como culparlo? Si apenas tenía ocho años, jamás había presenciado tanta brutalidad y falta de piedad. Ignorando el escozor de su propio cuerpo, Evolet procedió a arrastrarse por el suelo, casi como un animal, con uñas y dientes dejando un camino ensangrentando a su paso, hasta llegar hasta su paralizado hijo.
-Battar...-Murmuro Evolet mientras la sangre brotaba por su boca -Tienes que ser fuerte...¡Tienes que superarlo!-Le suplicó sosteniéndolo de las mejillas, sin que él niño pudiese entenderle entre su mente destrozada, presenciaba todo con ojos rebosantes de desesperación y dolor infantil.
-Por favor...por favor, tienes que vivir ¡Vive, Battar! Vive por mi…vive por tu pueblo...vive para que nadie más pase por esto nunca más…vive para mantener en alto nuestro legado...recuerda…Eres hijo de Atila Yu Khan Jefe Huno...provienes de una línea ininterrumpida de Jefes...y cuando el momento llegue, el futuro del Clan será tu responsabilidad ¡Así que protejelos!-Exclamo la mujer. Las lágrimas picaron en sus ojos, pero se negó a llorar.
-Sé que quizás no entiendas lo que te estoy diciendo pero...nunca dejes que te derriben...-Acaricio cariñosamente las mejillas de su niño -No permitas que nadie te humille...defiende nuestra sangre y...¡Hazlos pagar por derramarla!-Exclamo antes de empujarlo bruscamente, utilizando las ultimas fuerzas que le quedaban.
Battar rodo sobre el suelo sin cuidado cayendo de espaldas abruptamente y esto fue más que suficiente para sacarlo de su conmoción, se levanto automáticamente y comenzó a correr a toda prisa en la otra dirección. Eso había sido lo último que Battar escuchó de su Madre, antes de que los soldados Han la sostuvieran de los brazos y terminaran su trabajo. Él niño se refugió en un lugar cercano sintiendo como todo a su alrededor le daba vueltas, las náuseas lo invadieron mientras la ira y el resentimiento ardían con fuerza en él.
Un profundo y recién nacido odio apareció en su corazón ese día, uno que no había logrado madurar hasta la actualidad. A lo lejos el grito de Atila resonó lleno de rabia y dolor, a la par que buscaba abrirse paso desesperadamente entre la alborotada muchedumbre que luchaba contra el batallón Han que había asaltado sin previo aviso su Aldea. Mientras que él acababa de presenciar a su Madre ser degollada viva después de haberse arrastrado llena de su propia sangre...eso era algo que nunca olvidaría, viviría recordando ese momento por el resto de su vida.
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Su rostro resultaba mortalmente inexpresivo a pesar del torbellino de turbulentas emociones que lo azotaban con fuerza, las cuales no quería dejar salir a flote. Sus ojos permanecían ojos oscuros y calculadores ligeramente enrojecidos, como si estuviera a punto de llorar sin embargo él no lloraba muy a menudo, corrección, simplemente no lloraba, todo lo que había sufrido de niño hasta ahora lo habían endurecido hasta un punto en que se sentía físicamente incapaz de hacerlo, no obstante aun era muy capaz de sufrir a causa del dolor que se instalaba en su pecho. Incluso después de tanto tiempo...aun se sentía como el mismo niño indefenso que alguna vez fue, y aquella impotencia era algo que a penas soportaba.
Parecía jamás poder hacer nada cuando los que amaba más lo necesitaban. Volvió la mirada hacia un punto en específico y un fuego abrasador pareció brillar en sus pupilas, a la par que observaba el lugar donde podían verse claramente las marcas que dejaron las pesuñas de los caballos cuando la mitad del batallón Chino abandono el lugar en una retirada improvisada, poco tiempo después de que él hombre que debió haber sido su General se marchara. El agarre sobre el manga de su espada se afianzo hasta el punto en que dolió, recordando perfectamente al maldito desgraciado que se había llevado a Mulán con él, entonces inevitablemente el recuerdo de los temerosos ojos de su esposa asalto su mente y su cuerpo se tenso en respuesta.
-¡Battar!-
Cerró los ojos con fuerza maldiciendo en silencio. Nakudu observo a su amigo desde una distancia prudente en compañía del resto del grupo, Tudu se encontraba acuchillado a su costado cubierto casi en su totalidad por cenizas al igual que Mogaku quien lucía una gran herida en la parte superior de la espalda, mientras que Baku y Naku ayudaban a separar los cuerpos de sus Guerreros caídos de los de ''ellos''. Puede que los Han los hubieran aventajado al inicio, tomándolos por sorpresa pero sin duda alguna contraatacaron con toda la ferocidad que poseía su gente, y cuando lograron recuperarse del impacto inicial hacerlos retroceder y acabar con el pequeño grupo que se quedo atrás no represento un verdadero reto.
Sin embargo pese a todo lo acontecido no había ningún Huno que no tuviera la cabeza en alto, aquello no sería suficiente para hacerlos salir huyendo con la cola entre las patas, todo lo contrario, si antes no habían sentido arder la llama de la venganza con suficiente fuerza, ahora sus corazones clamaban por derramar la misma cantidad de sangre que hoy se vertió e incluso más. La mirada de Mogaku paso sobre los cadáveres de los Han mirándolos con claro desdén, antes de suavizar su expresión cuando observo lo que sería talvez la pérdida más lamentable ocurrida durante aquel ataque, él Jefe del Clan. Atila había luchado valientemente, y aunque era un bravo Guerrero no había logrado estar a la altura.
Yakiu acomodo el cuerpo de Atila sobre la tierra juntando sus manos como si durmiera, pasando una mano por su rostro en lo que sería el ultimo gesto cariñoso que podría brindarle a su hijo. El rostro de la anciana se veía sucio y demacrado pero más allá de eso se encontraba bien, luciendo una fortaleza que sin duda no iba para nada acorde con su corazón destrozado que no hacía nada más que lamentar la pérdida de su pequeño, por que Atila había sido él menor y sin importar que...siempre sería su bebé, al que lamentablemente no pudo proteger. Pero se regocijaba ante el hecho de que al menos pudo observarlo hacer su vida, aunque esta hubiera acabado abruptamente temprano.
La mujer cerro fuertemente los ojos mientras se apartaba del cuerpo de Atila, lamentaba tener que ser siempre la que tuviera que sobrevivir, observando como su familia le era arrebataba, su esposo, su hijo y ahora incluso Mulán, a la cual seguramente no volvería a ver. Observo por sobre su hombro, detallando discretamente las delgadas aunque considerables cortaduras que se encontraban repartidas en las mejillas de todos los de ahí presentes, idénticas a las suyas propias, heridas auto-infligidas que eran la manera que tenían los Hunos de lamentar la muerte sin la necesidad de derramar lágrimas. Su gente no lloraba, pagaba la sangre con más sangre.
-Battar...-Llamo Zariel caminando hasta él nuevo Jefe a paso fuerte -¿Qué hacemos ahora?-Cuestiono la Huno seriamente.
Inevitablemente todos alrededor giraron la cabeza en su dirección esperando una respuesta sumamente expectantes, queriendo oír lo que sea que este tuviera que decir a continuación. Él azabache simplemente volteo a verla fijando sus ojos ámbar sobre ella sin ninguna clase de expresión en su rostro carente de emoción, siendo su mirada tan aterradora que logró intimidar incluso a una hábil Guerrera como Zariel, quien contuvo un temblor en su lugar esperando pacientemente la respuesta de su Líder. Él azabache giro lentamente la cabeza, volteando a ver el lugar donde yacía el cuerpo sin vida de su Padre.
Finalmente después de tantos años comprendía el dolor que este tuvo que sufrir cuando su Madre fue arrebatada de su lado sin que este pudiera hacer nada para evitarlo, asesinada ante sus propios ojos. Siempre lo había resentido de alguna forma u otra a pesar de lo mucho que lo admiraba en silencio, pero aunque este no había sido él mejor Padre de todos sin duda había sido el modelo de hombre que realmente necesitaba, aunque no lo demostrara su pérdida lo dañaba profundamente y le prometía internamente que su muerte no quedaría impune, ni mucho menos sería en vano.
-Te diré lo que haré-Espetó Battar seriamente, volviendo su atención a Zariel -Voy a recuperar a mi esposa-Dijo él azabache causando una gran conmoción y revuelo en el resto del Clan.
Inmediatamente después de que las palabras salieron de su boca las protestas y voces de apoyo se hicieron escuchar, una gran parte se negaba a hacer algo al respecto, negándose a involucrarse tan rápido en otra batalla especialmente cuando no terminaban de recuperarse de aquel brutal ataque, mientras que la otra deseosa de tomar represalias, deseaba recuperar al miembro que se les había arrebatado. Aquella discusión perduro varios minutos, hasta el punto en que todos excepto él propio Líder estaban gritando.
-¡SILENCIO!-La poderosa voz de Battar resonó por el lugar, acallándolos a todos -Comprendo perfectamente ambos puntos-Aseguro seriamente.
-Pero ya estoy cansado de que El Imperio nos trate como animales, no tengo miedo a las posibles consecuencias y no huiré de aquí como un cobarde-Espeto Battar dándose la medía vuelta. Él azabache llevo los dedos a su boca y silbó, rápidamente Hayabusa se vio sobrevolando el lugar antes de aterrizar sobre el hombro del Huno, quién camino directamente hacia su caballo subiéndose sobre su lomo de un solo movimiento.
-El campamento Han no debe encontrarse muy lejos de aquí, así que entonces díganme...¿Cuantos de ustedes desean devolverles el gran favor que nos hicieron aquí?-Pregunto él azabache, tomando las riendas del corcel . Los presentes intercambiaron una rápida mirada entre ellos, igualmente agotados de esa situación, entonces esta vez no hubo duda, gritaron en afirmación siguiendo a su Líder.
Quería poder ser capaz de hacer algo...lo que sea...pero lamentablemente ya sabía que cualquier esfuerzo sería inútil, solo estaba desperdiciando fuerzas innecesariamente. Trago grueso en un intento de apaciguar un poco la molestia de su garganta, la cual ya estaba raspada de tanto gritar, paso los dedos por sobre los nudillos magullados acariciando suavemente sus puños, los cuales se encontraban morados después de golpear con insistencia la puerta del lugar donde la retenían, y sus ojos picaban tan rojos y cristalinos, pero aunque el dolor era profundo así como el desconsuelo simplemente se sentía incapaz de derramar una lágrima más.
Parecía una muñeca cuya vida la había abandonado, sentada en aquel lugar en completo silencio y la mirada pérdida observando la nada, aguardando pacientemente sin saber que esperaba. Ni siquiera tenía idea de que debía sentir en ese momento ¿Miedo? ¿Ira? ¿Tristeza? ¿Felicidad?...Hace varios años había sido arrebatada de su hogar, alejada de su familia y todo lo que conocía para vivir en un entorno completamente diferente a lo que había visto antes, y cuando finalmente se había habituado complacida con la nueva vida que tenía, era obligada a regresar y dejar nuevamente a su familia y lo que consideraba su hogar. No sabía que pensar.
Afuera de la habitación en el interior de una de las tiendas del extenso y bien organizado campamento militar, que se encontraba del otro lado de la muralla en construcción, él General Han conversaba seriamente con su segundo al mando reorganizando la estrategia de batalla luego de que el inesperado hallazgo de una rehén Han, de parte de los Hunos, cambiara rotundamente sus planes. Paso una mano por su rostro suspirando con irritación, debían deshacerse de una vez por todas de aquellas tribus barbaras, que solo representaban una molestia para su Imperio y para su Emperador, antes de que se convirtieran en un problema aun mayor.
-General Li-Llamo un soldado, haciendo una respetuosa reverencia al estar en la presencia de su superior.
-¿Qué ocurre?-Cuestiono él General, apartándose del mapa.
-Están aquí-Informo él joven. Entonces este dio un asentimiento afirmativo permitiéndole retirarse, para posteriormente salir de la tienda para toparse con el par de personas que esperaban afuera, en compañía de una pequeña escolta.
-Fa Zhou ''Él Guerrero''-Nombro él General Li con una sonrisa -Es un honor conocerlo-Dijo retirando su casco en señal de respeto.
Luego de que a duras penas hubieran logrado que la enfurecida chica diera a conocer su nombre completo no perdieron tiempo para dar la noticia a sus Padres, quienes acudieron inmediatamente después de recibir el tan esperado aviso. Él General Li se había visto obligado a abandonar el enfrentamiento contra los Hunos e incluso el campamento que habían erigido en las cercanías para regresar a la base donde se encontraba el resto de su ejercito, sin embargo aun no recibía noticias de ellos, solamente para mudar a la joven al interior de los territorios del Imperio y así poder devolverla a sus progenitores en un área que fuera segura para todos, lugar donde ahora se encontraban.
-El gusto es todo mío-Dijo Zhou cortésmente, apoyándose discretamente en su bastón -Es un gran honor conocer al hombre que rescato a nuestra hija de aquellas bestias-Dijo él hombre parado junto a su esposa, quien hizo una exagerada reverencia.
-Muchas gracias-Dijo Lin sinceramente.
-No ha sido nada. Es un placer-Aseguro él General tranquilamente -Yo también soy Padre y ni siquiera puedo imaginarme toda la angustia por la que han atravesado, son verdaderamente admirables-Alago al ver la fortaleza que estos mostraban. Zhou respondió con un leve asentimiento.
-Ahora...¿Podríamos verla?-Pregunto él Fa.
-Por supuesto-Asintió él General Li -Sin embargo debo advertirles que ella seguramente habrá pasado por mucho, ser un esclavo Huno no es fácil ni para un soldado experimentado-Dijo seriamente -Por lo que sean pacientes con ella, desde que la salvamos lo único que nos ha dicho fue su nombre y muestra rasgos de agresividad típicos de una experiencia traumática, incluso me atrevería a asegurar que la deshonraron. Le tomara un tiempo volver a adaptarse a nuestra sociedad-Explico él General.
El matrimonio Fa se limito a asentir antes de que este les hiciese una seña con la mano y comenzara a caminar, guiándolos hacia el lugar donde permanecía su hija. Lin hizo un gran esfuerzo por contener el llanto, notándose en la forma en que sus ojos se cristalizaban, deseando de alguna manera no tener idea alguna de todo lo que seguramente Mulán había tenido que atravesar mientras estuvo cautiva. Más allá de todo el miedo y maltrato lamentaba no haber podido estar ahí para protegerla, por que como Madre lo único que quería era mantener a su niña a salvo de todo daño, pero la realidad era otra, una cruel en la que ni siquiera su castidad había permanecido intacta.
Zhou se mantenía con la mirada alta y un paso imponente a pesar de su andar cojo, sin dejar ver ninguno de los sentimientos que lo atravesaban en ese preciso momento, prefiriendo mantener sus propios pensamientos para si mismo y reflejar la fuerza que sabía su esposa necesitaba. Una vez que finalmente llegaron al lugar y la puerta fue abierta por él General, permitiéndoles ingresar al interior, fueron recibidos por la desgarradora imagen de una niña muy joven que parecía extrañamente mayor de lo que realmente era, como si de alguna manera hubiera vivido mucho más de lo que le dictaba la edad. Ni siquiera tuvieron que observarla mucho para confirmar efectivamente que era ella.
Tenía un largo cabello ébano que lucía sucio y desaliñado, una piel pálida e incluso quizás demacrada, y unos grandes ojos tan vacíos y tristes que hacían parecer que no estaba ahí realmente, complementado solamente por aquel asqueroso abrigo lanoso que la cubría, el cual parecía hecho de alguna clase de animal salvaje. Aquello fue lo más tristes que ninguno de los dos había visto en la vida, y era precisamente por que la protagonista resultaba ser su propia hija, Lin tuvo que llevar una mano a su boca para ahogar el llanto a la par que dejaba que las lágrimas fluyeran sin cuartel, incluso Zhou tuvo que tragar duro para evitar cualquier posible conmoción, pero sin poder controlar el temblor de sus manos.
-...Mulán..-Musito Lin con voz suave y muy baja. Mientras procedía a acercarse lentamente hasta ella, procurando no hacer movimientos muy bruscos, como si temiera que fuera a huir en cualquier momento como un animalito asustado.
Zhou tuvo que aferrar ambas manos a su bastón, para evitar que su propio cuerpo lo traicionara y terminara cayendo al suelo debido a sus propios temblores. La pelinegra parpadeo un par de veces procesando el haber oído su nombre pronunciado por aquella voz tan dulce y melancólica, antes de voltear el rostro hacia la entrada, lo primero que observo fue a la mujer de ojos lagrimosos que se le acercaba para luego ir a parar en la presencia del que sería su secuestrador, y finalmente en aquel hombre que parecía estar viendo a un fantasma. Ella entrecerró los ojos analizándolos con la mirada, intentando reconocer aquellos rostros que le parecían tan extrañamente familiares.
-...Mulán...Mulán soy...soy Mamá..-Hablo Lin con una sonrisa triste y una voz rota, señalándose a si misma.
-¿Mamá?-Repitió Mulán con sorpresa, para después volver la mirada rápidamente al hombre que se mantenía de pie con el bastón y la chispa de reconocimiento ardió en sus ojos -¿..Papá?-Dijo casi como una pregunta y finalmente la dura expresión de Fa Zhou se derrumbo.
Él General abandono la habitación discretamente, dispuesto a brindarles un poco de espacio y privacidad. Lin procedió a acunar delicadamente el aniñado rostro de Mulán entre sus manos, brindándole suaves caricias en sus mejillas mientras detallaba aquel rostro buscando memorizar cada pequeño detalle, cada pequeño cambio, y cuando esta le dirigió una sincera sonrisa no pudo contenerse más y la aprisiono contra su pecho, en un fuerte y asfixiante abrazo, una muestra de afecto de amor desbordante. Zhou dio varios pasos temblorosos eliminando la distancia que los separaba sumándose al momento, rodeándolas a ambas conteniendo a duras penas su llanto.
Después de seis largos años de ignorancia, suplicas y espera finalmente tenían a su hija entre sus brazos, sana y salva, no podían sentirse más dichosos y agradecidos por aquella gloriosa bendición que había resultado ser un auténtico milagro de parte de sus ancestros. Mulán sintió la desesperada fuerza con la que era aprisionada por ambos, percibiendo claramente el anhelo y alivio que había dentro de aquel gesto e inevitablemente hizo algo que por un largo tiempo creyó jamás podría volver a hacer, abrazo a sus Padres ocultando el rostro entre sus cuerpos en busca de consuelo y protección, volviendo a sentirse como una niña pequeña y asustada que corría en busca de sus Padres.
-...Mamá...Papá...los extrañe-Murmuro Mulán, permitiéndose disfrutar de aquel esperado reencuentro.
-Oh Dios, voy a morir...voy a morir...--Pensaba un joven soldado de rodillas, mientras lloraba desconsoladamente totalmente aterrorizado.
Desde su posición en el suelo podía observar claramente las llamas que ardían furiosamente amenazando con consumir su campamento hasta los cimientos, así como los embravecidos Hunos que se movilizaban alrededor, mientras escuchaba los desgarradores gritos de sus compañeros siendo silenciados uno por uno a solo pocos metros de él. Gruesas lágrimas resbalaron por sus mejillas mirando a su derecha la gran cantidad de cuerpos, buenos soldados que habían sido brutalmente ejecutados después de no haber cedido a las peticiones del enemigo. Su cuerpo tembló violentamente cuando él que parecía ser él Jefe se paro a su costado.
-¿Y los demás?-Cuestiono Battar seriamente, apuntando su espada directamente al pecho de un experimentado soldado que se encontraba humillado de rodillas.
-¡Púdrete! ¡Mi Emperador acabara con todos ustedes!-Exclamo con enojo, a pesar del miedo latente.
Entonces no hubo más palabras de desprecio, el filo del arma lo atravesó sin esfuerzo alguno...no hubo misericordia ni arrepentimiento...solamente una cruda indiferencia, mientras la peculiar espada arrasaba con aquella vida como si no fuera nada. La sangre salpico cuando el arma fue violentamente retirada, manchando gran parte del pálido rostro del Han más joven, él cual chillo asustado cuando el cuerpo del mayor cayo sin fuerzas a su lado en un sonido seco. La terrible expresión de este quedo gravada a fuego en los ojos del muchacho antes de volver su atención al Jefe, incapaz de moverse de aquel lugar a menos que quisiera que él Huno a sus espalda lo atravesara.
-Esa no es la respuesta que quería-Alego Battar con aparente decepción, balanceando la espada en su mano fijándose en su siguiente objetivo -Ahora...-Murmuro colocándose de cuchillas frente al chico, las rodillas de este temblaron visiblemente amenazando con hacerlo caer al suelo.
-Me dirás donde se fue tú General, y a donde se llevo a la chica que rescataron-Murmuro Battar tranquilamente -A menos que quieras terminar como tus compañeros-Dijo señalando la hilera de cuerpos detrás de él. Él chico tembló ante la mirada que él Huno le dirigía, la cual revelaba una naturaleza despiadada que no tendría contemplaciones.
-Yo..yo no...-Murmuro él joven Han lleno de miedo, y en un segundo a otro lo tenían bien sujeto del cuello.
-¡¿Donde están?! ¡Dilo ahora mismo o te cortó la garganta!-Grito Battar exasperado, perdiendo cualquier residuo de paciencia.
-¡Regresó al campamento principal detrás de la Muralla!-Chillo él soldado -Él General Li reunió a la chica con su familia, ya deben estar en China-Respondió él muchacho temblando. Battar lo miro fijamente sin ningún rasgo de emoción en su rostro, antes de brindarle una sonrisa sádica.
-Eso no era lo que quería oír-Le susurro sombríamente al oído.
-N-No..¡No! ¡Por favor! ¡Piedad!-Imploro él soldado.
-Los Hunos no conocemos la piedad-Aseguro Battar seriamente.
Y la expresión del chico palideció temblando incontrolablemente sin poder evitar vaciar su vejiga, mojando su armadura, sintiendo terror ante lo que venía. Los demás soldados sobrevivientes apartaron la mirada hacia cualquier lugar que no fuera él, obligados a mantenerse quietos en su lugar de rodillas sobre el suelo por el Clan Huno, limitándose a escuchar el escalofriante crujido que siguió a un grito desgarrador y como él cuerpo del joven se desplomaba al piso sin fuerzas, completamente inerte. Al volver a ver en su dirección, él soldado tenía el cuello roto y una expresión de miedo plasmada permanentemente en su rostro.
-Battar-Llamo Nakudu a su lado -¿Y ahora que?-Pregunto expectante. Battar se tomo un momento para responder, pasando su mirada sobre los otros soldados Han quienes temblaron tan cual hojas de árbol.
-Si tanto le temen a unos cuantos de nosotros...-Medito en voz alta -Entonces pronto China verá lo que muchos de nosotros somos capaces de hacer. Les enseñaré el verdadero terror, el verdadero poder de los Hunos-Sentenció Battar seriamente, dándose la media vuelta dirigiéndose hacia su caballo.
-¿Qué hacemos con los sobrevivientes?-Cuestiono Ka'ren apuntando a los soldados, quienes esperaron temerosos la respuesta.
-¿Qué sobrevivientes? Aquí no veo ninguno-Dijo Battar en respuesta subiendo al corcel, a la par que Hayabusa se posaba en su hombro. Mogaku sonrío macabramente.
-Ya escucharon al Jefe...¡No ahí sobrevivientes! ¡Mátenlos a todos!-Grito él azabache. Los Hunos sonrieron y las espadas se alzaron, entonces los gritos de los Han rompieron el cielo siendo silenciados repentinamente. Finalmente el Imperio conocería lo peligrosos que podían llegar a ser.
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Para mis lectores
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Abril Elena: Mulán tiene actualmente 15 años y al comienzo de la película tiene 20, así que permanecerán separados 5 años. Y por supuesto, el secuestro o rescate de Mulán de parte de los Han termino siendo el detonante final que llevo a los Hunos a convertirse en la fuerza tan temible que se ve más adelante, puede sonar un poco exagerado, sin embargo y sea ficción o no, se ha visto todas las cosas que puede llegar a ocasionar una sola persona, en este caso Battar que fue el propulsor del ascenso de los Hunos.
Él es alguien muy pasional y sentimental, pero aunque sus motivos para actuar puedan ser egoístas siempre tiene muy presente a su pueblo y hará lo que sea por ellos. Y si, a Mulán le costara mucho acostumbrarse a su nuevo entorno, pero ella a diferencia del resto de persona posee las dos perspectivas, Han y Huno, por lo que realmente no puede ver a ninguno precisamente como bueno o malo ya que los ha visto ser ambos. Pero es precisamente eso lo que dará el desenlace final de esta historia XD.
Y sobre Mushu, él va a aparecer pronto. Aunque sabemos que él pequeño dragón busca inicialmente solo su propio beneficio personal para brindar su ayuda a Mulán, esta se vuelve muy importante para él conforme transcurre la historia, y es por esto que aunque se escandalice por la noticia en ultima instancia se pondrá de su lado para reunirla con su amor.
Espero más de tus comentarios, muchas gracias por seguir mi historia con tanto esmero.
Leidy otaku: Me alegra que te allá encantado el capítulo, fue el más emocional hasta ahora y algo frustrando debido a la abrupta separación de los dos. Estaré al pendiente con esas faltas ortográficas, aprecio la corrección, por carencia de estas correcciones muchas de mis demás historias tienen errores ortográficos XD pero trato de mejorar. Gracias por comentar.
Guest: Gracias por estar al tanto de mi historia.
SoraLee12: Me emociona mucho que mi historia te resulta tan entretenida XD y te genere tantas emociones, incluso para desvelarte poniéndote al día. Aprecio muchos tus comentarios y apoyo, ya que son estas cosas las que me inspiran a continuar escribiendo y colocar mi mejor empeño en capa capítulo. Muchas gracias.
Ginny miau: Agradezco que señales los detalles que colocó en la historia así como la narración, me fascinan tus comentarios XD hace un tiempo que no me dejabas ninguno pero comprendo lo de la Universidad estoy en lo mismo. Y los cambios de escena que mencionaste, normalmente siempre los separo con ''- - - - - -'' no sé si en ese capítulo se habrán cargado, pero señalan cuando una escena no es continua a la siguiente, mientras que '' - . - '' separada los recuerdos, y si solo es una voz la que él personaje escucha a modo de recuerdo aparece en cursivas . Espero que este capítulo se te haya sido más claro, sino me lo dices y veré como arreglarlo XD
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Si deseas leer más historias de parejas como esta, tengo otras que podrían ser de tú agrado :)
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