Jinchurikis
Matsuri se encontraba rumbo a Konoha, se movía a una gran velocidad por entre los árboles. Vestía con medias, falda y sandalias, así como dos protectores en los brazos, una camisa de color rosa oscuro con cortes en los hombros junto a una camisa blanca debajo de esta y su banda ninja de Sunagakure en la frente.
La kunoichi iba acompañada por sus compañeros Sari, Yukata y Mikoshi, aunque sería solamente Matsuri quién se hospedaría brevemente en Konoha. La Quinta gustosamente había aceptado que su discípula la entrenará, después de una carta previamente enviada al Kazekage. Esto serviría como un intercambio de conocimientos que fortalecería la alianza posteriormente consolidada.
Como médico, Matsuri lo que más quería era aprender y estar al día con los nuevos tratamientos que se creaban, por lo que no dudo en postularse al intercambio de ninjas médicos. Con las buenas relaciones que ahora mantenían ambas aldeas, había sido aceptada y poco después enviada a recibir un entrenamiento médico de dos meses de duración, en los cuales aprovecharía al máximo para despejar todas sus dudas concernientes a la medicina.
Al llegar a la puerta de la aldea Matsuri no pudo evitar comparar ambas aldeas, en Konoha abundaba la vegetación y un clima fresco mientras que Suna era árido y carente de flora. Los guardias de la entrada, Kotetzu e Izumo los recibieron cordialmente, y se presentaron con ella levemente sonrojados.
Matsuri aun no lograba entender porque lograba llamar tanto la atención de los hombres, aunque en Suna ese ya había dejado de ser un problema desde que inicio una relación con Gaara, una sonrisa se extendió por sus labios, al pensar en Gaara.
Pero en Konoha todo era distinto y tendría que lidiar con todos los hombres que querían ligar con ella, una parte suya agradecía al Kazekage haberle prohibido a Gaara ir con ella, porque de seguro más de uno hubiera quedado como el Uchiha que visito su aldea hace un tiempo.
Su delicada belleza resultaba muy atrayente para los hombres y por esa razón su novio estaba siempre a su lado y la cuidaba de la mirada de los desmoralizados pervertidos, como él solía llamarle a todo aquel que deparará en ella poco más de un segundo.
Acompañada por un par de ANBUS emprendió rumbo a la oficina de la Hokage. Traía su solicitud aprobada en sus manos y en su rostro dibujado las ansias que tenia por aprender cuanto antes. Al llegar a la puerta del despacho toco suavemente pero con firmeza, oyó como se le otorgaba el permiso de entrada.
-Bienvenida, Matsuri-san-Dijo la Hokage cortésmente, a su lado se encontraba Shizune junto a Tonton.
-Gracias por aceptarme en la aldea, Tsunade-sama-Dijo la castaña haciendo una reverencia.
-Tengo entendido que vienes aquí por un entrenamiento especializado en medicina, ¿no es así?-Dijo la Senju.
-Así es, Hokage-sama-Asintió Matsuri.
-Bueno. Sakura se hará cargo de ti, Shizune te acompañara hasta el lugar, luego se te mostrará el lugar donde te hospedarás-Informó la rubia mientras con un gesto de manos indicaba a la pelinegra que la acompañara..
-Muchas gracias, Tsunade-sama. No ocasionaré ningún problema durante mi estadía en Konohagakure-Matsuri hizo otra reverencia y salió detrás de la asistente de la Hokage.
Al llegar, Sakura se encontraba aplicándole cuidados médicos a un niño que tenía el brazo roto. Su cara denotaba profesionalismo, mientras curaba a una extraordinaria velocidad aquella herida. Matsuri observo impresionada como aquella chica de cabello rosado curaba de forma experta al niño.
-Sakura-Llamo Shizune captando la atención de la ninja médico.
-¿Si Shizune-neesan?-Dijo Sakura observando a la pelinegra para luego reparar en la castaña a su lado -Matsuri-san...Bienvenida a Konoha-Saludo la Haruno reconociendo inmediatamente a la ninja de Suna.
-Muchas gracias Sakura-san-Dijo la castaña haciendo una reverencia.
-Bueno Sakura, estarás a cargo de Matsuri-san durante su estadía en Konoha. Le darás un entrenamiento intensivo sobre medicina, así lo ha ordenado Tsunade-sama-Informo la kunoichi. Sakura dio un leve asentimiento de cabeza entonces Shizune se despidió y salio de la habitación. La atención de Sakura volvió hacia el niño.
-Ya esta listo. Pero trata de tener más cuidado la próxima ve Udon-Aconsejo Sakura.
-¡Si Sakura-neechan!-Dijo el castaño -¡Muchas gracias!-Dijo para después salir por la puerta siendo interceptado por Konohamaru que le dio un fuerte puñetazo en la cabeza, tirándolo al suelo -¡Hayhayhayhayhay!-Se quejo Udon sujetando su cabeza.
-¡Te lo mereces idiota! ¡Nos preocupaste!-Grito Konohamaru molesto.
-¡Paren por favor!-Pidió Moegi apareciendo, colocándose entre sus compañeros de equipo -Recuerden que es un hospital, aquí no se permiten las peleas-
-¡Eso le pasa por estúpido!-Dijo Konohamaru.
-¡¿A quién le dijiste estúpido?! ¡Estúpido!-Grito Udon levantándose para encarar a su compañero. Lo único que los separaba era la pelinaranja que estaba en medio.
-Chicos...por favor-Pidió Moegi. Sakura no pudo evitar sonreír ante la escena, era como verse a ella misma y a sus compañeros en el pasado. La Haruno carraspeo captando la atención de los tres -¡Sakura-neesan lo siento mucho!-Dijo Moegi avergonzada por el comportamiento de sus compañeros -¡Nos vamos! ¡Ahora!-Dijo firme tomando a ambos chicos de la mano para arrastrarlos hacia afuera del hospital. Sakura sonrío y luego se volvió hacia Matsuri.
-Entonces Mastsuri-san...creó que será mejor empezar cuanto antes-Dijo la pelirosa. La castaña asintió ansiosa.
-Si Sakura-san-Dijo la ninja de Suna.
Matsuri acompañó a la hija del héroe durante todo el día y quedó asombrada, pese a su poca edad Sakura tenía conocimientos muy avanzados en medicina. Por eso no había podido evitar preguntarle como había logrado ser tan buena.
-Digamos que tuve una buena motivación para lograrlo-Contesto Sakura mientras acomodaba sus instrumentos médicos en una mesa junto a un pescado -Además creo que ser alumna de Tsunade-shishiou ayudo mucho. Ahora quiero que revivas a este pez utilizando solamente tu chakra-
Matsuri observo nerviosamente el pescado sobre el pergamino, pero sacudió la cabeza y acerco sus manos, Sakura se mostró satisfecha con su iniciativa. Matsuri cargo sus manos con un Chakra verde y lo aplico sobre el pez por unos minutos.
Pero después de varios minutos el pez no hizo ningún movimiento, y la castaña comenzaba a cansarse, sin estar acostumbrada a utilizar chakra de esa manera durante tanto tiempo. Pero negándose a detenerse hasta lograr un resultado aplico más chakra, hasta que sintió la mano de Sakura sobre su hombro por lo que se detuvo.
-¿Sakura-san?-Murmuro Matsuri.
-Un ninja medico es muy importante, y fundamental en un equipo-Decía Sakura -Si quieres ser de gran ayuda para tus compañeros en las misiones, debes dominar por lo menos lo básico para curarlos cuando sea necesario-Sakura saco un kunai de su bolsa ninja para luego hacerse un pequeño corte en su muslo. Miro a Matsuri, que veía con miedo como la sangre comenzaba a salir.
-¿Estas...?-La castaña no pudo terminar.
-Tranquila, lo repararé. Pon atención-Dijo Sakura a lo que Matsuri asintió, mirando como la pelirosa colocaba ambas palmas en su muslo. Chakra verde ilumino la habitación. Fluía cálidamente en dirección a la herida. No gastaba mucho chakra. Pero se necesitara un excelente control sobre este. Después de un corto tiempo. Sakura sintió que había sanado la herida.
-Listo-Dijo Sakura retirando sus manos, para dejar mirar el resultado a la otra kunoichi. Matsuri vio con fascinación como quedo el muslo de la Haruno ¡No había herida alguna! Era un ninjutsu increíble.
-Si quieres que tú control de chakra sea como el mío, tendrás que esforzarte y practicar-Dijo Sakura a lo que Matsuri asintió -Quisiera saber...¿Porque deseas especializarte como ninja médico?-Pregunto la pelirosa.
-Bueno según es porque Sunagakure necesita especialistas médicos para cualquier emergencia, pero la verdad es porque...-Matsuri hizo una pausa mientras bajaba la mirada -Quiero poder cuidar de Gaara y dejar de ser una carga durante las misiones-Le confeso. Sakura suavizo su mirada.
-Te entiendo. Yo también tengo seres queridos a los cuales deseo proteger-Dijo la Haruno. Matsuri sonrió -Bueno, continuemos-Dijo Sakura prosiguiendo con el entrenamiento.
-Sasuke-san ¿Estas seguro de que esto esta bien? ¿No es una violación de privacidad?-Pregunto Mei al lado de Sasuke.
-¡Noh! ¡Que va! ¡Es mi casa! ¡¿Como va a violar la privacidad?!-Dijo el Uchiha.
-No vives solo en este lugar. Además de que es la casa de tus padres, no tuya-Dijo el castaño, a lo que Sasuke bufó.
-Callate y muéstrame lo que tienes-Dijo el azabache, a lo que el ojiazul procedió a prender la computadora que traía sobre su regazo. Sasuke lo había convencido en colocar una cámara de vigilancia en la cocina de su casa para descubrir quién o que se comía sus tomates.
Aunque en realidad más le parecía que el Uchiha quería una confirmación visual para acusar a su hermano de aquel hurto. En este momento se encontraban en la estancia revisando el video pre-grabado la noche anterior a través de su computadora. había sido una suerte que los patriarcas Uchihas no habían estado al momento de instalar las cámaras.
-¿Tendremos que ver 24 horas de video?-Pregunto Sasuke sintiéndose impaciente.
-No. La cámara se activa con movimiento así que solo veremos cuando alguien estuvo en la cocina-Explico Mei.
-¡Si! ¡Qué bien!-Celebro Sasuke y después sus ojos se convirtieron en dos pequeñas llamas de fuego -¡Esta mañana desperté y ya no había tomates! ¡Por fin atraparé a ese sucio ladrón de vegetales! ¡Ya verás Itachi-niisan! ¡Te tendré en video! ¡Muajajajaja!-Río Sasuke. Mei lo observo tranquilamente para luego accionar el video.
Inicio del Video:
Hora: 8:00 am
En la cocina de la mansión Uchiha, podía verse a una mucama pasearse de un lado para otro, preparando felizmente el desayuno para la familia que estaba sentada en la mesa esperando. Itachi leía de forma entretenida un periódico que sujetaba entre sus manos mientras que su madre Mikoto tomaba un sorbo de café.
Sasuke tenía los codos apoyados sobre la mesa de forma aburrida mientras sentía a su estomago rugiendo exigiendo alimento, su cara denotaba hambre. Fugaku estaba casi en la misma situación solo que se mantenía derecho en la silla y con buena razón ya que su hijo menor recibió un buen manotazo de parte de su esposa.
-Sasuke baja los codos de la mesa, es descortés-Dijo Mikoto seriamente.
-Eso es una exageración Mamá-Dijo Sasuke reclinando su silla, llevando las manos detrás de la cabeza -La mesa es para comer nada más ¿Qué importa como lo hagas mientras estés comiendo?-Dijo para después caer abruptamente al suelo de espaldas después de que su madre le diera un pequeño empujón con la mano.
-Estas en mi casa y mientras vivas bajo mi techo harás lo que te diga-Anuncio Mikoto seriamente -¿Sabes que es lo último que debe perder un ninja?-Cuestiono a su hijo quién se rascaba el oído de forma distraída.
-¿Las armas...?-Respondió el azabache a lo que Mikoto entrecerró los ojos, haciendo que su hijo sintiera un escalofrío -Ehhh...¿La batalla? ¡No! ¡¿El chakra?! ¡¿Los jutsus?! ¡¿La...?!-Chillaba Sasuke hasta que fue interrumpido.
-Los buenos modales-Dijo Itachi sin despejar la vista del periódico. Mikoto sonrío.
-Bien dicho Itachi-Felicito la azabache -Deberías aprender algunas cuantas cosas de tu hermano Sasuke-Dijo Mikoto.
-Si...si..lo que sea-Dijo el Uchiha menor colocando los pies sobre la mesa, recibiendo inmediatamente otro manotazo.
Hora: 11: 15 am
Varios sirvientes limpiaban la cocina, mientras otro pasaba con una cesta llena de ropa sucia lista para lavar.
Hora: 2: 45 pm
Mikoto esta sentada en la mesa de la cocina tomando tranquilamente una taza de té, vistiendo un elegante kimono y frente a ella se encontraba una hermosa mujer de cabello castaño hasta los hombros que vestía con una camisa negra ajustada y una falda blanca hasta las rodillas.
-Escuche que pronto tendrás a un equipo de genins bajo tu mando Rin-Comento Mikoto.
-Así es. Después de haber sido ninja durante tanto tiempo creó que ya es hora de pasar esos conocimientos a la próxima generación-Dijo la Nohara con una sonrisa -Además...alejarme un tiempo de las misiones largas y agotadoras no me vendría mal-Dijo Rin.
-Obito por el contrario siempre anda de misión en misión, así como mi hijo Itachi y más después de haber sido reclutados por Akatsuki-Dijo Mikoto dándole un sorbo a una taza de té -A veces me preocupa que Itachi este tan ocupado. No me gustaría que descuidará su relación con Izumi, además por el hecho de que adoraría ser abuela pronto-Comento la matriarca del Clan -¿Y tú Rin? ¿No has pensado en tener hijos?-Pregunto haciendo sonrojar a Rin.
-Bueno no es un tema que haya tocado con Obito...pero si. Algún día me gustaría tener-Dijo la castaña sonriendo.
-Tú solo mencionaselo. Algo me dice que a Obito le emocionaría la idea de ser Papá-Dijo la Uchiha.
-Bueno, de eso no soy segura-Admitió Rin -Obito puede llegar a ser un verdadero ogro con los niños. Solo ayer le destruyo el balón a dos pequeños porque según el hacían demasiado ruido y no lo dejaban dormir, y eso sin contar con la habilidad innata que tiene de hacerlos llorar solo con dirigirles una mirada molesta-Contó Rin sintiéndose mal por los niños que a veces molestaban a su novio sin querer.
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-¡Woau!...-Dijo Sasuke -¡Tengo algo para molestar al odioso de Obito más adelante!-Chillo emocionado ante la idea, al parecer el rey de Roma no era tan perfecto después de todo.
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Hora: 12: 42 pm
Podía verse a Itachi vistiendo informalmente mientras entraba a la cochina dejando las llaves que había usado para entrar a la casa en un pequeño recipiente en la mesa, para después dirigirse al refrigerador y comenzar a hurgar entre las cosas.
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-¡Lo sabía! ¡Era el todo este tiempo!-Grito Sasuke -¡No me gustan los tomates!-Dijo imitando la voz de su hermano -¡Qué mentira!-Acuso.
-Creó que debemos ver como termina el video-Opino Mei a su lado.
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Itachi finalmente se alejo del refrigerador portando en su mano lo que parecía ser una manzana antes de darle un mordisco y salir de la cocina dirigiéndose a su habitación. Aquello decepciono un poco a Sasuke.
Hora: 1: 50 am
Ahora el video captaba como una persona vestida con una simpática pijama azulada entraba a la cocina dirigiéndose directamente al refrigerador, lo abrió y agachándose saco el recipiente que contenía los jugosos tomates que Sasuke había comprado el día anterior.
Los colocó encima de la mesa y en medio de la oscuridad se sentó a degustar cada uno de los deliciosos tomates hasta acabarse hasta el ultimo, luego regreso nuevamente el embace al refrigerador y dándose media vuelta partió de regreso a su habitación.
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-¡No puede ser!-Grito Sasuke completamente sorprendido sujetándose el rostro conmocionado -¡Soy yo! ¡Yo soy el ladrón de tomates!-Estaba atónito.
-No es robo si tú eres el propietario-Aseguro Mei a su lado -Pero en algo tienes razón, descubrimos la identidad de la persona que tomaba los tomates. Al parecer eres un somnámbulo muy activo ¿Estas seguro que no haces otras cosas de las que puedas no estar enterado?-Cuestiono el castaño, a lo que Sasuke penso un momento.
-Bueno...Itachi-niisan me dijo una vez que irrumpí en su habitación a mitad de la noche y le robe su ropa interior, pero yo no recuerdo ese incidente, yo creó que lo soñó...aunque misteriosamente su calzones aparecieron bajo mi almohada al día siguiente-Dijo el Uchiha sosteniendo su barbilla.
-Interesante-Murmuro Mei -Tienes un historial de sonambulismo-Dijo el castaño. Sasuke sacudió la cabeza.
-¡Bueno!..ahora vamos a lo importante-Exclamo Sasuke frotando sus manos -Ya que tu me has ayudado a resolver el enigma que me había estado molestando desde hace años, yo te ayudaré a ti con tu problema-Dijo el azabache.
-¿Mi problema?-Cuestiono Mei mirándolo con cierta intriga.
-¡Haja!-Asintió Sasuke enérgicamente con las manos en su cintura -Eres un alguien super raro sin vida social ¡Así que te ayudaré con eso enseñándote a ser un chico normal!-Afirmo -Puede que sea difícil pero no imposible-Aseguro.
-¿Un chico normal? Soy un ninja, y me comporto de acuerdo a lo que se espera de un ninja...normal-Aseguro Mei. Sasuke bufó.
-Un ninja que en su tiempo libre acose a su compañero de equipo o se quede mirando solo la pared no puede clasificarse como un comportamiento normal-Contradijo el Uchiha -Eres raro y tienes un problema ¡Acéptalo! Ese es el primer paso para tu recuperación-Explico Sasuke.
-Pero no estoy enfermo-Dijo el castaño ladeando la cabeza -Además no tiene ninguna utilidad comportarme de otra manera y tener vida social no me ayudará a mejorar como ninja. Y eso es lo que importa. Somos ninjas, solo los aldeanos deben preocuparse por esas cosas, nosotros no-Concluyo Mei
-Arggg...¿Ves lo que digo?-Señalo Sasuke apuntándolo con la mano -Ahora en cerio...Quieres entenderme ¿No?-Pregunto el azabache.
-Afirmativo-Asintió el ojiazul.
-¡Entonces calla a tu cabeza y has lo que te diga!-Exclamo Sasuke a lo que el castaño se limito a asentir obediente, el Uchiha sonrío -¡Bien!...Lo primero que debemos hacer es quitarte esos arapos del siglo pasado y conseguirte una novia-Explico.
-¿Porque querría yo una novia?-Cuestiono el ninja de raíz.
-Solo un hombre que nunca ha tenido novia preguntaría eso-Respondió Sasuke -Ahora ven conmigo, debo tener algo que prestarte para que te cambies-Dijo tomando a Mei del brazo para jalarlo hacia su habitación.
Matsuri estaba asombrada la gran cantidad de libros que Sakura poseía. Ni siquiera recordaba haber visto en Suna una cantidad así de conocimientos médicos escritos. La Haruno había optado por comenzar con las bases teóricas para después volver al entrenamiento práctico porque pudiera que la castaña tuviera buen control de chakra, pero no tanto como el que se requería para ser un eficaz ninja médico durante las misiones.
Además de que Sakura como discípula de la Quinta poseía un gran avanzado control de chakra así como varios conocimientos, por lo que para Matsuri sería un arduo entrenamiento que, pero ella creía que valía la pena para salvar las vidas de los shinobis.
-Y Matsuri-san ¿Qué te ha parecido Konoha?-Preguntó Sakura mientras revisaban varios libros de medicina.
-Hasta ahora todo me ha parecido increíble, es muy diferente a Suna. Me imagino que ustedes habrán sentido lo mismo cuando fueron por orden de su Hokage-Respondió Matsuri alegremente para después recordar el incidente que ocurrió -Yo...lamento mucho lo que Gaara-kun le hizo pasar a su compañero Sakura-san-Se disculpo. Sakura no pudo evitar sonreír levemente, parecía que todas las veces anteriores que se había disculpado no eran suficientes para Matsuri.
-Tranquila, Sasuke también tuvo parte de la culpa-Respondió la Haruno.
-Sakura-san no quiero que usted piense que esa clase de cosas son comunes en Suna porque no lo son-Dijo Matsuki rápidamente -Es solo que Gaara-kun tiene un mal genio a veces, pero no es culpa suya, después de todo es algo normal en los Jinchurikis-Explico la castaña. En ese momento Sakura dejo de ojear el libro que tenía entre las manos y se giro hacia la otra ninja, dándole toda su atención.
-¿Qué quieres decir con que es normal en los Jinchurikis?-Dijo Sakura sin poder evitar soltar aquella pregunta. Matsuri la miro extrañada pero aun así respondió.
-Ser un Jinchuriki equivale a sufrir. Gaara-kun sufrió mucho, tener un monstruo en su interior no es nada sencillo, especialmente por las voces que nunca se callan y amenazan con volverlo loco-Explico Matsuri.
-¿Voces?...-Repitió Sakura anonadada -¿Qué voces?-Pregunto.
-Los Bijuus son capaces de comunicarse con sus Jinchurikis, las bestias detestan estar encerradas, desean estar afuera para causar caos y no pueden hacerlo estando selladas en una persona, así que le hablan al oído murmurándoles malos pensamientos, incitándolos a hacer cosas malas y mientras más te resistes más fuertes son las voces-Explico la castaña -Es una voz que solo su Jinchuriki puede oir, por lo que a vece pueden parecer locos cuando hablan solos o le gritan a la nada, aunque algunos saben disimularlo muy bien-Aseguro.
-Gaara-kun le tuvo mucho resentimiento a nuestra aldea por sellar al Shukaku en su interior, y que la gente lo repudiaba en silencio solo empeoró la situación y odio a Suna como no tiene idea-Contó tristemente -Aunque tenía familia estaba más solo que nadie, porque ninguna persona sabia por lo que estaba pasando, tener a una bestia te cierra muchas puertas-
-Gaara-kun se volvió frío y distante, prefería estar siempre solo y con el tiempo enloquecido por las voces del Shukaku y comenzó a obedecerlo, le hizo daño a muchas personas, se que Sasuke-san esta incluido en esa lista, también perjudico a Konoha y mientras más mal hacia, más solo se encontraba y mientras más solo estaba, más fuerte era el dolor y las voces. Todo el mundo le tenía mucho miedo-
-Pero después del incidente de Suna en los exámenes chunin, Gaara-kun regreso a la aldea muy cambiado, estaba más tranquilo e incluso se ofreció a ayudar en la academia ninja que recién se había inaugurado para entrenar a los nuevos ninjas, pero nadie quería entrenar con el como su maestro, temían que les hiciera daño-
-Mentiría si dijera que no me preocupaba ese hecho también...pero cuando lo vi hay solo...nosé exactamente porque...pero mis piernas se movieron solas...-Dijo con la mirada pérdida. Recordaba aquel momento a la perfección.
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Los nuevos aspirantes a ninjas se encontraban reunidos en el campo de entrenamiento más grande que poseía Suna, todos podían notarse muy emocionados por este hecho, especialmente cierta castaña de cabello corto. Hacia mucho calor esa día aun para los estándares de aquella aldea, por lo que los chicos esperaban que sus futuros maestros llegarán rápido par apartarse del sol abrasador.
En pocos minutos aparecieron varios jounis, entre ellos se encontraban los hermanos Sabaku No, algunos alumnos palidecieron, puede que Temari y Kankuro fueran admirados en Suna pero su hermano menor era el doble de temido. Aun así todos colocaron sonrisas falsas y lo saludaron cordialmente, a excepción de Matsuri que permaneció con un semblante preocupado.
-Bueno. Todos tendrán la posibilidad de elegir a su instructor. Elijan bien porque una vez hecha su elección no podrán cambiarse-Explico un jounin de cabello negro. Inmediatamente todos corrieron en dirección al profesor que deseaban que les enseñara.
Matsuri había decidido ir inicialmente con una jounin que parecía tener bastante experiencia, pero antes de dar un paso hacia ella, noto como la aglomeración de alumnos rodeaba a todos los maestros a excepción de uno. La castaña no pudo evitar a mirar con pena al pelirrojo que observaba como todos los demás eran elegidos y el se quedaba solo.
Se encontraba de brazos cruzados y tenía una expresión seria en su rostro, aun así Matsuri hubiera jurado que vio cierta decepción en sus ojos aguamarina. La castaña se llevo una mano al pecho y bajo la mirada, ella no podría imaginar que se sentiría ser rechazada de aquella manera, pues aunque no era un rechazo directo dejaba al descubierto que su compañía no era deseada por nadie.
Sintió un repentino impulso y antes de que pudiera pensarlo ya se encontraba frente a frente con el Jinchuriki de Suna, este la miro de arriba a abajo con desconfianza, como si esperará que fuera a atacarlo o algo así.
Muy en el fondo algo le decía que aquel chico era el mismo que había causado una terrible destrucción a Konoha, causando muchos muertos y que debía alejarse de el, por su seguridad. Pero Matsuri sacudió la cabeza obligando a esas dudas a abandonar su cabeza y embozo la sonrisa más sincera y alegre que pudo.
-Hola, mi nombre es Matsuri-Dijo la castaña pero luego de varios segundos sin obtener respuesta decidió que el no hablaría así que agrego -Quisiera...entrenar con usted...si es que me acepta-Dijo algo nerviosa.
Los fríos ojos de Gaara la observaban con tanta intensidad que casi se sintió desnuda ante el, este parecía como si estuviera considerando algo sumamente importante, y después de algunos minutos, Matsuri penso que le diría que no y tendría que ir con su primera opción así que se sorprendió cuando lo escucho hablar.
-Empezamos mañana a primera hora. No llegues tarde-Dijo seriamente el Jinchuriki antes de voltearse e irse del lugar dejándola sola hay parada. Matsuri parpadeo un par de veces rectificando la respuesta que había obtenido.
No supo porque pero había esperado un crudo rechazo y una voz oscura y fría pero no. No solo la había aceptado sino que su voz había salido suave aunque algo grave, como si no estuviera acostumbrado a emplear aquel tono forzosamente amable.
Pese a todo no había sido capaz de pasar por alto la tristeza y soledad que reflejaban sus ojos cuando la vieron, y aquello la confundió, ella creía fervientemente que los ojos eran la ventana del alma y por eso no podía comprender como alguien como Gaara con poder, familia y respeto podría sentirse de aquella manera.
Matsuri saco aquellos pensamientos de su mente y se dirigió a su hogar, tenía que prepararse después de todo mañana comenzaría su entrenamiento. Cuando los primeros rayos de sol golpearon su rostro esa mañana frunció el ceño volteándose entre las sábanas para continuar durmiendo.
Cuando repentinamente abrió los ojos y se levanto bruscamente sosteniéndose con sus brazos en la cama, buscando el reloj que había en su habitación. Observo la hora y palideció ante lo que vio las 9: 45.
-¡Oh Dios! ¡Qué tarde es!-Grito levantándose rápidamente pero apoyo mal su mano y termino cayendo de cara al suelo. Pero no le tomo importancia y se colocó de pie.
A gran velocidad se vistió tomando la primera ropa que había visto una blusa de color verde que colgaba de su hombro izquierdo, una camisa sin mangas blanca y rosa debajo, un corto pañuelo amarillo atado alrededor de su cuello y una falda corta negro.
Salio de su casa como alma que lleva el diablo, rogando internamente que su sensei aun estuviera en el campo de entrenamiento. Tropeso con varias personas en su carrera, se disculpo y siguió corriendo. Sus ojos se agrandaron de emoción cuando pudo divisar el campo de entrenamiento a pocos metros de ella.
Acelero el paso y busco con su mirada a Gaara pero sin encontrarlo en ningún lado, la posibilidad de que se hubiera cansado de esperar y se hubiera ido crecía en su mente. Pero su desilusión no duro mucho ya que en ese momento pudo ver al pelirrojo parado de brazos cruzados en una esquina del campo.
El semblante de Matsuri se alegro ante esto pese a la gran mueca de disgusto que poseía el Jinchuriki, alzo una mano para saludarlo pero al momento de parar su carrera noto que había tomado demasiado impulso y no pudo frenar a tiempo, chocando duramente contra Gaara, el cual tampoco se esperaba tan repentino golpe. Y ambos cayeron al suelo levantando una nube de polvo y arena.
-Mmm...Auch...-Murmuro Matsuri luego de caer -Eso dolií-Comento.
-Era de suponerse-La voz de su sensei la hizo sobresaltarse y solo en ese momento fue consciente de que se encontraba a horcadas sobre el con la cabeza apoyada en su duro pecho. Chillo con sorpresa y se levanto rápidamente, apartándose lo más que pudo de el.
-¡Lo siento! ¡De verdad Gaara-sensei!-Se disculpo la castaña avergonzada. El pelirrojo aun en el suelo parpadeo.
-¿Porque lo siente?...¿Por atropellarme salvajemente o por llegar descaradamente tarde a nuestro entrenamiento?-Cuestiono Gaara. Matsuri bajo el rostro sonrojado debido a la vergüenza que sentía por haberse comportado de esa manera en su primer día.
-Por...las dos-Murmuro Matsuri -En verdad lo lamento-Dijo extendiéndole una mano para ayudarlo a levantarse. Gaara observo su mano un momento para después ignorarla y levantarse por su cuenta.
-Ya que fuiste irresponsable con tu puntualidad, entrenaremos hasta tarde-Dijo seriamente el pelirrojo sin mirarla. Matsuri bajo la mirada.
-Es justo-Admitió ella.
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-Gaara-kun era un maestro muy estricto-Explico Matsuri -El entrenamiento con el era muy duro, siempre terminaba muy agotada al final del día, sin importar que sucediera o como me sintiera había entrenamiento, era muy exigente y solo quería lo mejor. Por un momento pensé que talvez lo hacia por maldad pero luego note mi mejoría. Entonces quizé esforzarme por lograrlo, quería enorgullecerlo y ser una gran ninja-Sonrío -Y después de un tiempo quizé conocerlo a profundidad, quería saber más de el, ver al verdadero Gaara y no al monstruo que todos los demás veían-Contó la castaña, Sakura la observo entendiéndola perfectamente.
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Llevaban entrenando desde antes que el sol hubiera salido a iluminar el cielo. Gaara la enseñaba a como esquivar y repeler los ataques enemigos, Matsuri pese a ser una estudiante de la academia ya demostraba una gran habilidad después de un par de meses de entrenamiento.
Aunque esto no quería decir que la arena del pelirrojo no llegara a rozar o golpearla de vez en cuando. Cuando el sol estuvo en su punto más alto el estomago de Matsuri gruñó pidiendo alimento, ella se tocó el estómago y se mordió el labio, pero luego sacudió la cabeza y continuó tratando de perfeccionar su velocidad.
Unas cinco horas después Gaara finalmente anuncio que tuvieran un descanso, el rostro de Matsuri se ilumino ante esto para después dejarse caer al suelo respirando entrecortadamente para tratar de regular los desembocados latidos de su corazón.
-Ahhhh...He mejorado ¿Verdad? Gaara-sensei-Murmuro Matsuri alzando la cabeza para observar a su maestro.
-Aun te falta mucho para ser calificada como ninja-Comento Gaara sentado a pocos metros de ella. Matsuri sonrío bajando la cabeza.
-Antes de que usted me entrenara, la idea de llegar a ser una ninja y poder participar para ser Chunin se veía muy lejana-Le confeso -Pero ahora se ve más cerca que nunca-Dijo antes de sentarse con las piernas cruzadas apoyando las manos sobre sus rodillas -Es el mejor maestro que alguien puede tener Garra-sensei, adoro pasar mi tiempo con usted-Dijo con las mejillas levemente sonrojadas, dándole una apariencia tierna aun con todos los raspones y rasguños que la cubrían.
El pelirrojo abrió los ojos levemente, sorprendido por su afirmación pero rápidamente recobro la compostura.
-Es todo por hoy. Ya puedes marcharte-Dijo Garra sin mirarla. Matsuri parpadeo extrañada, pues no era habitual que terminarán tan pronto, pero su cuerpo ya se sentía muy cansado y no le diría no al descanso.
-¡Gracias Gaara-sensei!-Sonrío para después levantarse, Gaara le imito -Nos vemos mañana-Se despidió la castaña alegremente pasando por su lado, pero apenas dio dos pasos sintió un mareo desagradable. Se llevo una mano a la cabeza y detuvo su andar.
Mantuvo los ojos cerrados durante unos segundos y posteriormente los abrió mostrando una vez más sintiendo como la vista se le nublaba y así callo inconsciente sobre la arena del lugar en un sonido sordo.
Gaara había estado a punto de retirarse cuando presencio aquella escena, y repentinamente un extraño y casi imperceptible semblante de sorpresa se apoderó de su rostro. Sus ojos se posaron sobre su alumna. Ni siquiera fue capaz de mover un solo dedo durante unos segundos. Pero mirarla solo así, sin movimiento ni fuerza alguna le ocasionó una ligera sensación en el pecho, una sensación que lo incomodaba.
Su mirada seguía fría y un tanto atemorizante más sin embargo había cierto brillo en dichos ojos, alguna que otra sensación se apoderaba de su corazón por ver en ese estado a su alumna. Fue irónico que su mente se llenara de mil y un ideas, y que solo una palabra de sus labios pudiese salir.
-Matsuri-Susurro cuando por fin se apresuró hacia donde se encontraba la castaña. La sostuvo entre sus brazos y sin la más mínima idea de lo que ocurría, mucho menos de que hacer, se puso de pie con ella entre sus brazos.
La miro con atención y curiosidad, como queriendo encontrar algo que le hubiese pasado desapercibido. Pero lo cierto es que jamás le había puesto tanta atención como lo hacia ahora. Pues el había preferido no embelesarse tanto al observarla durante los entrenamientos.
Y si era sincero consigo mismo la verdad era que Matsuri era una chica verdaderamente bonita, con un brilloso y corto cabello marrón, piel blanca y unos alegres ojos negros.
Pasaron algunos minutos en los que se entretuvo acariciando el rubio cabello de la castaña, deslizando y entrelazando los dedos por su corta longitud. Se sentía extraño y el que se sintiera incapaz de apartar su mirada, lo asusto.
había algo especial en Matsuri, algo que nunca encontró en ninguna otra persona por más que quiso. Ella lo miraba con sinceridad y le hablaba con franqueza, e incluso le había confesado en uno de sus entrenamientos que sentía algo de temor por el.
Algo que contrario a molestarlo o irritarlo le alegro, no precisamente por causar esa clase de sentimientos sino porque ella había optado por ser sincera en lugar de tratarlo con hipocresía como lo hacia todo el mundo.
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-Fue una gran sorpresa para mi despertarme en mi cuarto después de desmayarme-Sonrío Matsuri algo sonrojada -Hasta ese momento no pensé que Gaara-kun tuviera un lado tan tierno. Para agradecerle decidí pagarme con la misma moneda-Explico.
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Era una nueva mañana y ya era hora de ir al entrenamiento pero antes había decidido parar para hacer algo especial. Matsuri tenía una gran sonrisa cuando llego al campo de entrenamiento, como de costumbre Gaara estaba esperándola de brazos cruzados apoyado contra una pared. Rápidamente llego hasta el.
-¡Hola Gaara-sensei!-Saludo la castaña alegremente, recibiendo un leve asentimiento de cabeza. Matsuri sonrío para después extender una pequeña caja hacia su maestro, el cual miro el objeto extrañado -Es para usted-Dijo la chica algo nerviosa.
Gaara aun no había dicho nada y a ella le daba mucha vergüenza alzar la cabeza para ver su reacción. Sintió como la caja era retirada de sus manos, alzo la cabeza lentamente y lo vio a la cara
-Es para agradecerle el haberme llevado hasta a mi habitación el otro día-Dijo Matsuri sonrojada hasta las orejas.
El Jinchuriki miro la caja por un momento y empezó abrirla, levanto la tapa y sus ojos se abrieron por la sorpresa. Dentro de esa caja había un onigiri hecho cuidadosamente, con el Kanji ''Amor'' hecho con líneas rojas en su centro.
-Me inspiré en...-Dijo Matsuri señalando tímida se frente haciendo referencia al tatuaje que llevaba su maestro. Gaara volvió a cerrar la pequeña caja y la guardo en la bolsa ninja que cargaba, sin decir nada por lo que la castaña camino hasta acercarse a él y se paró de puntillas hasta alcanzarlo, luego reuniendo todo el valor que tenía le planto un pequeño beso en la mejilla.
-Gracias Gaara-sensei-Dijo de forma dulce. El pelirrojo se sorprendió por un momento y luego regreso a su habitual seriedad, enfocando sus ojos aguamarina en los negros de su alumna. Al verse bajo la intensa mirada de su maestro Matsuri por un momento sintió que se iba a desmayar de la pena.
-Gracias a ti-Dijo Garra seriamente. La castaña se sorprendió un momento y luego sonrío contenta llevando los brazos detrás de su espalda en un gesto tierno.
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-Y bueno, solo hizo falta algo de tiempo y esfuerzo de mi parte para lograr descubrir el mejor lado de Gaara-kun-Dijo Matsuri sonrojándose -Descubrí una faceta que nadie conocía de el, ni siquiera el mismo y es que Gaara-kun tenía mucho amor que dar, solo que no sabía como ni a quién dárselo. Pero era muy inseguro y tuve que ser yo la que diera el primer paso, fu difícil...sin embargo no me quejo porque luego de eso nos volvimos novios y deje de referirme a el como Sensei, además de que poco a poco me fue confiando muchas cosas, así me enteré sobre las voces que lo molestaban-Contó Matsuri -Pero ahora soy muy feliz al lado de el-Sonrío la castaña.
-Es bueno oír eso-Dijo Sakura sinceramente para después voltearse para buscar un pergamino sobre antídotos y venenos para dárselo a Matsuri. Tener conocimiento sobre ese tema era muy importante para un ninja médico, especialmente porqué los kunais solían estar impregnados con sustancias tóxicas.
-Sakura-san-La castaña llamó su atención -Si no le molesta que pregunte...¿Podría contarme sobre su equipo?-Pidió tímidamente. Sakura sonrió levemente.
-Mi equipo desde que tengo doce años a sido el equipo 7, dirigido por Kakashi Hatake-Contó -Eramos tres miembros, yo, Sasuke a quién ya conoces, es muy alegre y siempre anda coqueteando con las chicas pero tiene un muy buen corazón. Hemos sido amigos desde que puedo recordar-Dijo sonriendo ante los buenos recuerdos -Y también estaba Uzumaki Menma-Agrego mientras se desvanecía su sonrisa.
-Gaara-kun me a contado algunas cosas sobre el-Comento Matsuri.
-¿Así?-Cuestiono Sakura girándose para mirarla fijamente.
-Si. El me dijo que Uzumaki-san era alguien muy parecido a el, pero que tenía un punto de vista de la vida muy diferente a la suya y que fue su ejemplo lo que lo inspiró a tratar de ser mejor, permitiéndole a la gente acercarse a el-Contó Matsuri para sorpresa de Sakura -Uzumaki-san es un Jinchuriki también ¿No? El de la bestia de nueve colas-Dijo la castaña a lo que la Haruno asintió.
-Yo lo apreció mucho, no tienes idea cuanto, al igual que Sasuke. Pasamos por tantas cosas juntos, me arriesgue, conviví, me abrí y relacione con Menma-kun a límites insospechados...yo pensé que lo conocía y aun así...hasta el día de hoy desconocía lo de las voces...el infierno y la angustia por las que seguramente habrá pasado-Dijo Sakura frunciendo los labios -Me..me hace pensar que fui una mala amiga y una pésima compañera...debí hacer más por el...-Dijo con dolor aflicción reflejada en su voz.
-Sakura-san fue su decisión no decirle, habrá tenido sus motivos, no se culpe por eso, no vale la pena-Dijo Matsuri en modo de consuelo. El rostro de la Haruno podía seguir neutro pero sus ojos reflejaban cientos de emociones que la conmovieron, podía ver a kilómetros lo importante que era ese muchacho para la pelirosa.
-Aun así, debí haberlo sabido-Contradijo Sakura seriamente -Y por no haber hecho nada ahora ya no se encuentra en la aldea y su destino es incierto. Quiero traerlo pero...-Callo un momento siendo consciente que no debía decir más de lo debido, la identidad de Menma como el Hombre enmascarado por el momento tenía que seguir siendo un secreto -Pero no creó que el quiera que lo ayudemos...pero aun así trataré...trataremos-Dijo con la mirada algo pérdida para luego mirar a la castaña y relajar la mirada -Siento haberte dicho todo esto, debió resultarte aburrido-Dijo tratando de aligerar el ambiente.
-No por supuesto que no-Negó Matsuri -Las cosas que involucran a las personas que queremos son muy importantes y hay que hacer todo lo posible para ayudarlas pero...-Se interrumpió a si misma.
-¿Pero?-Insistió Sakura al ver que la otra ninja se detenía. La castaña se mordió el labio.
-Pero...no se puede ayudar a alguien que no desea ayuda-Dijo Matsuri en un murmuro encogiéndose de hombros. Sakura colocó una mano sobre el hombro de la castaña y le sonrío levemente sorprendiéndola.
La Haruno entendía el punto de la ninja de Suna, pero se negaba a darse por vencida sin haber presentado lucha aun, porque sentía que aun no había hecho nada, pero esperaba jugar sus cartas pronto y traer de regresa a su excompañero.
La conversación con Matsuri la había sorprendido, ya que no solía ser tan abierta con desconocidos pero ella le transmitía confianza, tanto o más inclusive que sus amigas de la aldea, pese a tener poco tiempo conociéndose. Quizás porque tenían algo que las vinculaba creando un lazo de confianza y complicidad...las dos estaban enamoradas de un Jinchuriki.
