Cuarta Gran Guerra Ninja
''El Inicio''
Cuatro figuras se movieron con sigilo y velocidad entre las copas tupidas de los árboles dejando a su paso solamente la estela de polvo que generaba el movimiento de su cuerpo. Solamente la persona más intrépida de aquel grupo acelero el paso dando innecesarias piruetas muy elaboradas por las gruesas ramas movilizándose con absurda rapidez hasta que finalmente fue él primero en llegar al lugar pautado, aterrizando con gracia al costado de un tronco lugar donde tuvo que aguardar un momento para luego sacar la lengua de forma divertida cuando las tres figuras cayeron en frente de él.
-Sasuke deja de hacer tonterías, ya con Shikamaru es suficiente-Dijo Chouji en modo de reprimenda.
-¡Hey!-Chillo él Nara a su lado.
-Por favor no empiecen una pelea-Suplico Ino a lo que él Akimichi hizo una mueca cruzándose de brazos.
-Solo pido que actúen con madurez-Dijo Chouji.
-Estoy actuando con madurez-Aseguro Sasuke alegremente -Acabo de obtener mi primera misión oficial de rango S a pesar de seguir siendo Genin-Dijo él azabache con una sonrisa deslumbrante -Creo que la abuela reconoce a un gran ninja cuando lo ve-Dijo él Uchiha emitiendo una pequeña risa frotándose la nariz en un ademán relajado.
-Lo que sucede es que los lentes que utiliza no la dejan ver con claridad-Comento él Nara de forma inocente.
-¡Shikamaru!-Exclamo Ino en reprimenda -Eso es una falta de respeto-Aseguro la rubia mientras su compañero se rascaba la cabeza un tanto avergonzado. Él Akimichi bufo.
-Solamente les pido que traten de no actuar como niños-Dijo él castaño antes de desviar el tema -Frente a nosotros hay un pequeño pueblo-Dijo él Akimichi señalando las casa visibles a la distancia.
-El cual ha sido brutalmente atacado, podría simplemente tratarse de bandidos, pero según nos informaron son muchos y muy peligrosos por lo que debemos proceder con cautela ya que a ciencia cierta no sabemos a que nos enfrentamos. La misión consta en detener a los causantes-Explico Chouji.
-Así que tenemos que aclarar la estrategia que utilizaremos-Comenzó él Akimichi acostumbrado a explicar lentamente ya que como cualquier Nara a su amigo Shikamaru le costaba comprender planes complejos, pero antes de que pudiese explicarse Sasuke salió corriendo -¡Espera!-Grito él Akimichi adelantándose hasta quedar enfrente de su compañero provisional -¿Qué crees que haces?-Pregunto Chouji frunciendo el ceño.
-Cumplo con la misión-Respondió él Uchiha con simpleza.
-No sé como trabajas normalmente pero nosotros no lo hacemos de ese modo, nunca prescindimos de los planes bien planificados-Aclaro él Akimichi.
-Relajate, terminaremos en un dos por tres-Afirmo Sasuke cruzando los brazos por detrás de su cuello pero solo causo un gruñido de parte del Akimichi -Ahí...si que eres aburrido...incluso Mei es más alegre que tu-Comento él Uchiha.
-Me hubiese gustado más venir aquí con mi Equipo pero Sakura esta vetada de las misiones por un tiempo encerrada en aquel hospital, Kakashi-sensei obligado a tomar vacaciones debido a que jamás descansa tomando una misión tras otra y Mei fue sancionado hasta nuevo aviso por según ''brutalidad innecesaria durante nuestra ultima misión''-Dijo haciendo comillas con sus manos -Y después dicen que él mala conducto soy yo-Pensó él Uchiha.
-Si, pero tu querías irte de misión y la Hokage no nos dejo opción cuando te incluyo en esto-Espeto él Akimichi sabiendo que él azabache hubiera quedado mejor en otro Equipo.
-Sasuke-kun por favor se paciente y escucha a Chouji-Pidió Ino intercediendo para evitar una discusión.
-Si, él cerebrito del equipo aunque severo siempre tiene la razón-Apoyo Shikamaru imitando la pose del Uchiha.
Él azabache se sujeto el mento y pareció considerarlo por un momento sin embargo cuando el Equipo 8 creyó que Sasuke se amoldaría a sus reglas en un rápido movimiento él Uchiha saltó sobre él desprevenido Akimichi apoyando la mano en su espalda para luego pasarlo de largo corriendo directamente hacia el pueblo. Una sonrisa traviesa adorno el confiado rostro del azabache antes de aterrizar de limpio sobre una calle, sin embargo esta se desvaneció una vez que vio a su alrededor.
-Woau...-Fue la única palabra que abandono los labios de Sasuke, había visto actos horribles a lo largo de su vida como Shinobi pero esto que presenciaba le pareció sin dudas el más horroroso.
La sangre salpicaba todo a su alrededor cubriendo las paredes y el pavimento al igual que los múltiples cadáveres de niños, mujeres, hombres y ancianos. No supo por que pero una angustia completamente desconocía y muy personal se instalo en su pecho a la altura de su corazón como si de alguna manera...en algún lugar ya hubiera visto un escenario tan tétrico como ese...y hubiera sufrido como nadie por eso...grabando a fuego en su mente a cada una de las personas que conoció y perdió.
Imposible...indisputablemente imposible...pero aun así sus ojos se humedecieron como si pudiera ver la imagen de su propia familia tendida sin vida en aquel frío piso mientras él estaba hay...parado sin haber podido hacer nada para evitarlo...Jamás se había sentido tan empatíco como en ese momento, paso el dorso de su muñeca para limpiar las lágrimas que se formaron en sus ojos. Por esa razón soñaba con ser Hokage...para algún día poder resolver los conflictos del mundo y así evitar todo aquel derramar de sangre inocente.
-Todo el pueblo fue masacrado-Dijo la seria voz de Chouji a sus espaldas.
-¿Quién hizo esto?-Pregunto él Uchiha volviéndose hacia él.
-Eso debemos averiguar-Dijo él Akimichi lanzándole un transmisor el cual Sasuke atrapo sin esfuerzo.
-Esto es espantoso...Me sorprende que pueda existir tanta crueldad-Murmuro Ino observando con pena a los niños y mujeres en el suelo.
-Por eso hay que aprender a los malditos-Dijo Shikamaru chocando el puno contra su palma.
-Separémonos y busquen sobrevivientes así como a los posibles causantes de esto, no podemos dejar que algo así se quede impune. De encontrar algo...cualquier cosa...notifíquenmelo inmediatamente-Ordeno Chouji seriamente a lo que los otros tres asintieron de acuerdo.
Cada uno tomo un camino diferente comenzando a hacer un perímetro del área pero mientras más buscaban lo único que encontraban eran más cuerpos y ninguna evidencia del presunto culpable de aquella desgracia injustificada. Sasuke no podía dejar de pensar en la inquietante sensación que le genero el panorama que lo rodeaba, entendía que pudiera haberlo impactado pero se sentía demasiado personal...casi como si fuera su propio Clan..su propia familia la que había sido masacrada. Como si en alguna parte aquella tragedia les hubiera ocurrido, sacudió la cabeza apartando esas ilógicas preocupaciones enfocándose en lo que hacía.
Se adentro por un callejón en busca de algún indició del responsable o un sobreviviente pero no pudo encontrar nada, no había podido evitar considerar la idea de que Menma pudiera haber sido el causando de aquello...después de todo había atacado muchos pueblos y aldeas...aunque nunca acabando con toda su población se dijo a si misma consolándose ante ese pensamiento, ¿Qué estaría asiendo su amigo ahora? No sabían nada de él luego de su escape, ojala se encontrara bien y no estuviera haciendo daño a nadie.
-Esto es como un pueblo fantasma..-Comento para si mismo mientras regresaba hacia las calles sintiendo un escalofrío cuando un frío viento lo golpeo.
-Sasuke-Dijo una voz repentinamente en su oído provocando que él Uchiha soltara un fuerte chillido asustado que resonó por todo el pueblo y espanto a una parvada de pájaros en la lejanía.
-¡No me hagas eso Ino! ¡Casi me hago encima!-Exclamo él azabache a través del transmisor de su cuello.
-Lo siento-Se disculpo la Yamanaka -Estoy en la biblioteca ¿Tu donde te encuentras?-Pregunto la rubia por el comunicador.
-A unas calles de hay-Respondió Sasuke.
-¡Yo estoy por la entrada! ¡Este lugar da miedo! No hay nadie con vida-Dijo Shikamaru.
-Reagrupémonos, esto no me gusta para nada-Dijo Chouji seriamente.
-A mi tampoco-Se quejo él Uchiha.
-¡Pues date prisa!-Espeto él Akimichi -Todos a donde Shikamaru-Ordeno Chouji.
-Bien-Dijo Ino con un asentimiento, sin embargo cuando el equipo llego a la entrada notaron inmediatamente que les faltaba un integrante -¿Donde esta Sasuke-kun?-Pregunto la Yamanaka en too preocupado buscándolo con la mirada.
-Sasuke..-Llamo Chouji a través del transmisor.
-¿Si?-Respondió él Uchiha.
-¿Por qué no estas aquí? Estas desobedeciendo una orden-Dijo él Akimichi seriamente.
-Es que...por alguna razón creo que el universo me está diciendo que me quede justo en este lugar-Explico Sasuke.
-Eso no tiene sentido-Dijo Chouji arqueando las cejas antes de suspirar y volverse hacia sus compañeros -Ese chico es un accidente a la espera de ocurrir. Debemos ir por él-Dijo él Akimichi a lo que los otros dos asintieron corriendo detrás de él.
Aunque Sasuke fuera uno de los mejores ninjas que tenía Konoha su impulsividad y falta para seguir instrucciones directas hacia que Chouji dudara sobre la objetividad de la orden de la Hokage para haberlo traído con ellos. No estaba acostumbrado en cuidar a sus compañeros y andar detrás de ellos como si de niños se trataran sabiendo que estos tenían al menos la suficiente madurez como para cuidarse a si mismos y no meterse en problemas, incluso Shikamaru con lo despistado e idiota que podía ser.
No sabía como el Equipo 7 tenía la tasa más alta de éxito en las misiones con un miembro como Sasuke, seguramente se debía a que Sakura sabía como manejarlo para que hiciera las cosas como era debido y aun así dudaba de cuanto control se podía ejercer él Uchiha, este necesitaba una buena dosis de madurez. No había que tomar la vida como un juego...por que como ninjas cuando te juegas la vida normalmente terminas perdiéndola y no quería regresar a Konoha con la noticia de que él Uchiha había muerto bajo su mando.
Acelero el paso preparando una severa reprimenda para su compañero provisional. Cuando llegaron al lugar donde estaba él Uchiha se detuvieron a pocos metros y la irritación del Akimichi fue reemplazada por la confusión viéndolo parado justamente en el mismo sitio en el que había estado durante los últimos diez minutos sin mover ni un solo músculo casi como si estuviese paralizado mientras observaba algo borroso a la distancia. Los tres Shinobis caminaron lentamente hasta él con calma con claras expresiones que denotaban extrañeza ante el comportamiento del azabache.
-¿Sasuke que te..?-Decía Chouji pero no pudo terminar ya que una lluvia de agujas se dirigió hacia ellos -¡Cuidado!-Exclamo él Akimichi.
A lo que rápidamente Shikamaru y Sasuke actuaron haciendo posiciones de manos en las cuales él primero realizó su posesión se sombra parando la mitad de las mortales agujas impresas de veneno neurotóxico mientras él Uchiha realizaba un poderoso Katon deteniendo al resto el cual cayo de forma inofensiva sobre el suelo. Los Shinobis inmediatamente se colocaron en posición de combate cubriéndose las espaldas listos para lo que fuera...a excepción de lo que vieron.
-No puede ser...-Murmuro Chouji abriendo los ojos a su máximo punto.
-Pero..él..e-esta-m-mu-erto...-Jadeo Ino a la par que Shikamaru retrocedía un paso intimidado.
-Hiruzen Sarutobi-Sasuke dijo el nombre de la figura que se hacía presente frente a ellos.
-Vaya...de entre todos tenía que encontrarme contigo Uchiha. No olvido tu papel en mi muerte-Dijo él anciano con una sonrisa siniestra.
-¡¿Como es posible que estés vivo?! ¡Yo mismo te vi muerto! ¡Menma te mato!-Exclamo Sasuke sintiendo como sus músculos se tensaban preparado para cualquier ataque.
-Chouji..¿Él realmente esta vivo?-Susurro Ino a su amigo a lo que este frunció las cejas detallando la piel del rostro del antiguo consejero partida antinaturalmente y sus ojos oscurecidos, entonces lo supo.
-Eso es...la resurrección del mundo impuro...alguien ha utilizado el Edo tensei-Explico él Akimichi.
-¿Dijiste resurrección del mundo impuro...? ¿No es esa técnica conocida como una completa atrocidad contra el flujo entre la vida y la muerte en el universo...?-Cuestiono la rubia asombrada siendo respondida por un asentimiento de parte del castaño. Él anciano sonrío.
-Veo que no son unos completos ignorantes-Comento Hiruzen con un poco de burla -No esperaba menos de tu Chouji él más listo de tu generación-Alabo él Sarutobi antes de fruncir el ceño -Debo decirles algo-Hablo en tono sombrío.
Sasuke apretó los puños con fuerza haciendo que sus nudillos se tornaran blancos haciendo oídos sordos a las palabras del anciano, rememorando el recuerdo de todos los cuerpos que había visto desde que puso un pie en aquel pueblo plagado de muerte, su cuerpo comenzó a temblar con ira contenida fijando sus ojos negros en el cuerpo inerte de una madre con su hijo en brazos, teso la mandíbula a la par que su Doujutsu volvía sus ojos tan rojos como los de cualquier demonio. Observo al Sarutobi con rabia dando firmemente un paso al frente.
-Tú...tú...¡¿Tú asesinaste a todas estas personas inocentes?!-Grito él Uchiha más como una acusación que como una pregunta. Hiruzen le dirigió una mirada inexpresiva.
-Si-Dijo simplemente él anciano.
-¡¿Y te atreves a confesarlo así como así?! ¡¿Si quiera entiendes la magnitud de lo que hiciste?!-Exclamo él azabache dando otro paso.
-¡Sasuke detente hay! No te le acerques-Advirtió Chouji pero sus palabras no surtieron efecto.
-No soy más asesino de lo que es tu amigo-Espeto Hiruzen enfrentando sus mirada con la airada Uchiha -Aunque admito que mis manos no están manchadas con menos sangre inocente...aunque la diferencia entre nosotros es que yo no derrame ni una sola gota solamente por mis propios motivos egoístas-Dijo seriamente él Sarutobi haciendo que Sasuke gruñera bajamente.
-Yo lo hice por que así creía que brindaría un mejor futuro a Konoha. Todo lo que hice...lo hice por nuestra Aldea...aunque tuviera que sacrificar personas en el proceso. Siempre defendí que el fin justificaba los medios y el bien mayor es prioritario sobre el bienestar de unos pocos-Afirmo Hiruzen.
-¡Me das asco!-Exclamo Sasuke antes de correr hacia él a máxima velocidad.
Ninguno de sus compañeros fue capaz de detenerlo a tiempo, él Uchiha salto en el aire blandiendo la espada de su cinturón cuya filosa hoja brillo de forma peligrosa entes de caer y clavarse en el pecho del ex consejero atravesando su cuerpo completamente conformando lo que en otras circunstancias sería una herida mortal, pero que en este caso no le hizo ni el menor daño. Él anciano no movió ni un músculo casi como si no hubiera sentido nada, Sasuke frunció el ceño sintiendo como este apoyaba la mano en su hombro.
-Niño...como que olvidas que intentas matar a alguien que ya esta muerto...-Murmuro Hiruzen en su oído. Él azabache tembló imperceptiblemente, se sintió repentinamente impotente sin mencionar que se encontraba a una distancia extremadamente peligrosa.
-Eres un monstruo...todas tus acciones lo demuestran, me alegra que jamás hayas conseguido ser Hokage-Espeto Sasuke en tono insolento que solo hizo sonreír levemente al anciano.
-Comparándome con Menma yo soy un santo-Aseguro Hiruzen.
-¡No lo metas en esto!-Exclamo él Uchiha sin soltar el mango de la espada, tampoco era como si el agarre del Sarutobi en su hombro se lo permitiera.
-Deja de defender lo indefendible-Aconsejo Hiruzen seriamente, él azabache frunció los labios -Ya te lo dije una vez...todo lo que hice fue por un bien mayor...él bienestar de Konoha...aunque no excluyo mi ansia de poder-Admitió él Sarutobi antes de tornarse serio -Escúchame bien Uchiha Sasuke...el destino de la Aldea esta en juego, un peligro como ninguno visto en toda la historia ninja amenazara la paz y no solo de Konoha, ni siquiera de las Naciones, sino de todo el mundo-Advirtió.
-¿Por qué he de creerte?-Desafió Sasuke en tono desconfiado -Todo lo que salió de tu boca siempre fueron mentiras-Recordó la forma en que en vida trato de manipularlo todo a su alrededor.
-Por que si es que hubo una verdad irrefutable a lo largo de toda mi vida...fue que siempre trate de preservar Konoha...incluso Danzou lo sabía-Dijo Hiruzen.
-Él ataque del Kyūbi...el intento de asesinato contra Tsunade...él asalto de Pan...¡Tu plan de masacrar a todos los Uchihas! ¡¿Y quién sabe que otras cosas hiciste?! ¡Así que no me vengas a decir que esos planes fueron por el bien de Konoha! ¡Conoces bien la cantidad de muertos que ocasiono! ¡No me trago tus mentiras! ¡Puedo ser despistado pero no soy estúpido!-Exclamo Sasuke molesto.
-Quería controlar al Biju para convertirlo en un arma que protegiera la Aldea de amenazas, quitar a Tsunade del puesto de Hokage para liderar como era debido sin dejar cavos sueltos que los enemigos pudieran atacar-Explico Hiruzen colocando una expresión melancólica.
-Se que a vista de muchos mis acciones no tienen perdón y aunque no me creas...siempre coloque a Konoha sobre todo lo demás...incluso sobre la moralidad y mi humanidad...quería eliminar la debilidad de la Aldea para evitar caer en una Guerra tan devastadora como la que termino cuando inició tu generación-Alego él Sarutobi.
-Pero aquí no importa mis acciones pasadas ni quiera si me crees-Espeto Hiruzen rudamente apretando el agarre sobre él hombro del Uchiha -Si es que en verdad te preocupas tanto por Konoha ¡Entonces demuéstramelo!-Grito haciéndolo temblar ante el sentimiento de la oración
-¡Yo entregue mi vida por la Villa! ¡Para mantenerla en pie incluso bajo mandatos débiles como los de Danzou y Tsunade! ¡Y jamás pude ser Hokage! ¡Ahora tú! Si tanto quieres tener ese título ¡Defiende la Aldea antes de que termine siendo consumida hasta sus cimientos!-Grito él Sarutobi.
-Pero..¿Qué es lo que..?-Murmuro Sasuke confundido y sorprendido.
-Hashirama Senju planea iniciar una Guerra mucho peor que todas las demás juntas ¡No puedes permitir que lo destruya todo! Hazles saber sobre la amenaza que se acerca...¿Crees que es malo lo que hice en este pueblo? ¡Pues aun no has visto nada!-Exclamo Hiruzen afianzando su agarre sobre los hombros de Sasuke -¡Millones de poderosos ninjas de toda la historia revividos por el Edo tensei y Zetsus cambiadores de forma atacaran las Naciones Ninjas y pronto todo el mundo será un campo de batalla!-Grito él Sarutobi. El Equipo 8 tembló ante sus palabras.
-El retorcido plan de Hashirama no dejara nada vivo y los que sobrevivan serán los catalizadores para alimentar su cometido ¡No puedes dejar que Konoha deje de existir! ¡Este Guerra no tendrá precedentes y lo peor de todo es que...!...Ya comenzó...-Murmuro lo ultimo con voz débil -Yo junto a otros grupos somos los exploradores...tantearemos el terreno preparándolo para lo que viene...Tienes que advertirle a tu Hokage Sasuke...-Dijo Hiruzen mirándolo directamente a los ojos, los cuales volvieron a ser negros.
-Por favor...cree en las palabras de un viejo cadáver que no quiere ver en la muerte que todo por lo que lucho en vida desaparezca en la nada-Suplico él Sarutobi. Sasuke lo observo atónito por varios segundos sin ser capaz de reaccionar.
Paralizado en su lugar, con la atención fija en los cansados ojos del ex consejero que lo observaba transmitiéndole la más pura sinceridad. Sintiendo un estremecimiento en su pecho al poder reconocer la preocupación genuina en la figura frente a el...miedo por su Villa...por su gente...miedo a la devastación de Konoha...Sino hubiera hecho todas las cosas cuestionables en el pasado diría que tenía frente a si un verdadero ninja con la voluntad de fuego ardiendo en su corazón...como un verdadero Hokage. Chouji se acerco sigilosamente considerando la idea de que él azabache no se movería...pero entonces.
-Sarutobi-san...-Murmuro él Uchiha seriamente posando una mano en el antebrazo del anciano -Le doy mi palabra que no solo Konoha saldrá impune de esto..sino todo el mundo Shinobi...haré hasta lo imposible para preservar la paz y velar por el bienestar de nuestra Villa. Esta Guerra no tendrá un mal final y nosotros seremos los vencedores-Prometió Sasuke solemnemente. Y por primera vez Hiruzen se permitió sonreír de forma sincera.
-Te lo agradezco..supongo que luego de oír eso podré irme en paz-Murmuro él Sarutobi.
-Déjelo en mis manos consejero. El deber de cuidar de la Aldea ya no recaerá más nunca en sus hombros sino en los míos...y le aseguro...que seré él mejor Hokage de toda la historia Shinobi por que asegurare la paz en el mundo entero, jamás se volverá a producir nuevamente una Guerra como esta-Prometió Sasuke sonriendo levemente.
-Cuento con eso-Dijo Hiruzen tranquilamente confiando ciegamente en sus palabras. Ya había visto el potencial que tenía ese chico y esperaba sinceramente que lograra ser el Salvador que el Mundo necesitaba.
Entonces un gemido abandono los labios de Sasuke al recibir una herida profunda en un costado de su cuerpo ocasionada por Hiruzen. Ino exclamo con sorpresa cubriéndose la boca con las manos mientras Shikamaru y Chouji abrían los ojos impactados, él Uchiha sonrío mientras un pequeño hilo de sangre se deslizaba por la comisura de sus labios mientras trataba de ignorar la mano recubierta con chakra que se hundía cada vez más en su cuerpo. Él anciano lo miro con aparente indiferencia.
-Te dije que no podía controlar mis acciones, él que me revivió tiene el control sobre mi. Debo atacar a todo lo que se me acerque, pero descuida...no dañe ningún órgano vital-Aseguro él Sarutobi.
-Es bueno saberlo-Murmuro Sasuke cerrando un ojo por el dolor.
-Seguramente tu amiga podrá curarte en segundos-Dijo seriamente Hiruzen mirando de reojo a Ino -Ahora...Sellénme es la única forma para evitar que continué haciendo más daño-Dijo él ex concejero -Y una vez hecho esto deben regresar a Konoha rápido y decirles lo que esta pasando, ya que al ser liberado del Edo tensei será como activar una alarma roja y vendrán por ustedes-Advirtió él anciano.
-Como usted diga-Asintió Chouji preparándose para el sellado.
-Hasta nunca Sasuke, espero cumplas tu promesa-Dijo Hiruzen en modo de despedida.
-Yo jamás retrocedo a mi palabra...ese es mi camino ninja-Aseguro Sasuke con una sonrisa.
Él Sarutobi sonrío también entonces él Uchiha intento soltarse pero el agarre del anciano era fuerte, sin embargo esto no fue necesario ya que rápidamente Chouji coloco la mano con el sello en el hombro de Hiruzen lo que permitió que su alma fuera liberada de la prisión terrenal en la que la tenían sometida ascendiendo a la par que el cadáver de la persona que habían utilizado para invocarlo caía de forma inerte al suelo sin vida ocasionando un ruido seco, levantando un poco de tierra y polvo en el proceso. Sasuke se tambaleo un poco sujetándose el costado con dolor.
-¿Te encuentras bien?-Pregunto Ino acercándose preocupada junto a Shikamaru.
-Si, no sé preocupen por mi-Dijo él Uchiha restándole importancia mientras Chouji envolvía un brazo alrededor de sus hombros para que se apoyara en él a la par que la Yamanaka se apresuraba a tratar su reciente herida con Ninjutsu médico, puede que no fuera tan buena como Sakura pero sin duda era capaz de tratar exitosamente una herida como esa.
-Lo más importante ahora es darle la noticia al mundo entero...-Dijo Sasuke con una seriedad impropia de él una vez su herida cerro, separándose del agarre de Chouji y parándose erguido -La Cuarta Guerra Mundial Ninja se aproxima...y lamentablemente el contra reloj ya esta andando-Dijo él azabache intercambiando miradas con sus compañeros.
Sumergió las manos en la charola de agua frente a él tallándose con fuerza las palmas para deshacerse de todo el residuo de la extraña sustancia viscosa y blanquecina que se había quedado adherida. Una vez seguro de que habían quedado limpias exhalo un profundo suspiro tratando de tranquilizarse sin éxito alguno mientras se llevaba agua al rostro mojándose la cara limpiando el rastro de sudor frotándosela un par de veces antes de apoyarse contra los bordes del pequeño contenedor de agua con aparente cansancio. Respiro de forma entrecortada intentando normalizar su acelerado pulso a la par que pasaba una mano por sobre sus ojos cerrados y cabello apartando los mechones oscuros de su frente.
Abrió las párpados lentamente fijando su agotada mirada azulada en el agua cristalina frente a él detallando su propio reflejo, frunció el ceño al reconocer perfectamente el miedo que reflejan sus afiladas pupilas. Gruño con enojo desmedido apretando la mandíbula...él...Él invencible Hombre Enmascarado...él temido Jinchūriki del Kyūbi...él Poderoso Uzumaki Menma estaba temblando de miedo. Volvía a sentirse igual que aquella vez cuando presencio la muerte del Cuarto y su esposa sin que pudiese hacer nada para evitarlo...se odio a si mismo por sentirse de aquella manera...tan impotente...tan patético...tan débil...observo sus manos observando el visible temblor de sus dedos.
-¡AHHGG!-Exclamo un genuino grito de impotencia impactando los puños con fuerza contra su cabeza.
Debió haberlo imaginado...ese tipo prácticamente se lo había echado en cara cuando intento meterle todas esas ideas bizarras en la mente...aquel loco imitador aunque ya no estaba tan seguro de eso...pero sin importar que este fuera o no quién afirmaba ser, había una cosa que no cambiaba...su enorme poder...aun recordaba la vez que lo embosco en el bosque... nadie jamás antes de él había sido capaz de vencerlo con tanta facilidad y si este lo hubiera querido bien pudo haber acabado con su vida.
Pero lo había querido mantener vivo...quería que lo ayudará...pero jamás accedería a hacer algo así...reconocía que no era la mejor persona del mundo, incluso que sus actos podrían considerarse despreciables pero lo que quería hacer Hashirama era simplemente...Monstruoso. Prácticamente estaba hablando de genocidio masivo, todo para lograr un plan que carecía de sentido. Cerró los ojos con fuerza rememorando la manera en la que se había enterado de aquellos planes que en lugar de traer la paz quizás la destruiría para siempre.
- . -
Habían pasado poco más de dos meses después de su presunto escape de Konoha y la vida de fugitivo que llevaba ahora realmente no difería mucho a la que llevaba desde que se había convertido en ''Él Hombre Enmascarado'', solo que ahora debía procurar tener un poco más de precaución ya que la gente solía reconocerlo con mayor rapidez que antes y sinceramente prefería mantenerse alejado de problemas...al menos por el momento.
Ahora mismo se encontraba en el interior de un pequeño poblado al límite del país del Rayo, lo suficientemente alejado de todo como para que no tuviera que preocuparse por la presencia Shinobi ya que la población aquí eran predominantemente aldeanos comunes y corrientes. Estaba sentado en el banquillo de un puesto de comida rápida que le resulto extrañamente similar a Ichiraku Ramen.
Sujeto firmemente el vaso que tenía en su mano al cual no le había dado un solo sorbo desde que lo ordeno y aunque el hombre que atendía lo miraba con cierta cautela no lo reconoció ni menciono nada al respecto. Su máscara de kitsune solía llamar mucho la atención por si misma, así que no le sorprendía pero ahora estaba más concentrado en su ultimo encuentro con Sakura que por la mirada del cantinero frente a él.
-Te amo...-
Esas palabras eran casi como un bálsamo milagroso que confortaban su atormentada alma en estos momentos que conformaban la parte más oscura de su vida. Puede que fuera egoísta de su parte pero adoraba saberse él dueño del corazón de la Haruno, algo que seguramente muchos codiciarían después de todo...la pelirosa era la mujer perfecta. Sin embargo un pequeño malestar lo invadía al ser consciente de que no se merecía el gran y puro amor que esta le profesaba, se giro sobre el banco en que se encontraba observando la afluencia de personas que pasaba frente al puesto.
Iban y venían cada uno inmerso en sus propios asuntos sin saber que había un peligroso asesino entre ellos, casi río ante aquel pensamiento. Mientras veía de reojo la calle que estaba a la izquierda distinguió la figura de tres niños pequeños que corrían alegremente mientras sonreían, ladeo la cabeza observándolos con curiosidad sin poder evitar recordar a sus antiguos compañeros de equipo al ver a los dos varones pelear luego de que uno tropezase y los hiciera caer a todos y los intentos de la niña para calmar las aguas.
Miro con satisfacción la escena recargándose contra la mesa del mostrador disfrutando de los gratos recuerdos que esto le traía ¿Quién pensaría que las situaciones que tanto lo habían irritado de niño ahora lo hicieran sonreír con nostalgia? Anhelaba volver a esos tiempos, donde todo parecía ser tan simple y la felicidad estaba a la vuelta de la esquina. Sonrío de forma genuina debajo de su máscara pero esta sonrisa desapareció cuando sintió un repentino chakra que lo hizo estremecerse.
-Sakura...-Susurro sin creérselo mirando hacia la dirección de donde provenía el chakra, observando a la Haruno en la distancia sonriéndole gratamente -¿Pero que...?-Murmuro confundido levantándose de su asiento para luego caminar hacia ella.
Pero entonces se detuvo revaluando su chakra, frunció el ceño y apretó los puños...puede que se sintiera como Sakura pero sin duda había algo diferente que no le gustaba...la escrutinio con la mirada a la par que esta se acercaba con confianza cada vez más hacia él y cuando estuvo lo suficientemente cerca como para que pudiera ver sus ojos verdes noto que estos eran opacos...casi sin vida...y lo miraban con falso apreció. Inmediatamente saco un kunai de su bolsillo y atravesó el estomago de la chica...sea quién sea...no era su Sakura.
La gente que estaba cerca miro la escena con horror y algunos se les escaparon gritos de terror, sangre se deslizo por los labios de la chica quién solo atino a abrir los ojos a su máximo punto al recibir aquella mortal herida, algo que al parecer no previo. Menma la miraba con el ceño fruncido enterrando cada vez más el arma en su estomago hasta casi traspasarla, entonces el cuerpo de la joven se puso flácido y cayo al suelo en un golpe seco. Él Uzumaki estrecho la mirada.
Una sustancia blanquecina salía por la herida y se esparcía por el suelo como si fuera sangre pero sin duda no lo era, entonces los rasgos físicos de Sakura fueron desapareciendo de a poco hasta que no quedaron rastro alguno de ellos, dejando solamente en su lugar una extraña figura humanoide que poseía el cuerpo completamente blanco sin ropa ni nada que pudiera identificarlo e incluso a pesar de parecer un ser masculino carecía de dichos atributos que lo identificaran como tal.
-¿Qué cosa eres..?-Menma dejo escapar la pregunta asombrado ante lo que veía. Se colocó de cuchillas a su costado para poder admirarlo de cerca entonces fue cuando escucho aquella grotesca risa.
-No eres tonto Menma-Comento. Entonces él Jinchūriki se reincorporo rápidamente buscando el origen de la voz pero esta parecía provenir de todos lados -Pensé que si se veía como Sakura bajarías la guardia pero al parecer no se te puede engañar con tanta facilidad ¿No es así?-Cuestiono con burla.
-Hashirama...-Gruño por lo bajo apretando los puños -¡¿Qué demonios quieres?!-Grito él Uzumaki enojado con las marcas de sus mejillas comenzando a oscurecerse.
-Solo vengo a ofrecerte un papel en mi gran plan, pronto comenzará y nadie podrá escapar de lo ocurrirá ni siquiera tú..Menma-Ofreció él Senju con voz falsamente amistosa.
-¡Me da igual tu maldito plan! ¡No puedes forzarme a formar parte de lo que seas que quieras hacer!-Espeto él Jinchūriki con desagrado.
-Recuerda que la única razón por que sigues vivo y posees al Kyūbi es por mi causa, pude haberte arrebatado ambas cosas de una sola vez-Advirtió Hashirama con voz fría y distante -He planificado esto durante toda mi vida y no permitiré que nadie lo estropee, incluso si algunas cosas no salen como las esperaba el resultado final seguirá siendo el mismo-Dijo él Senju.
-¡¿Y eso que tiene que ver conmigo?!-Exclamo irritado él Uzumaki.
-Al igual que todos en mi tablero de ajedrez tú solamente eres un peón más que usaré a su debido tiempo, ya sea que lo quieras o no-Aseguro Hashirama.
-Primero muerto que ser una marioneta bajo tus hilos-Gruño Menma con odio.
-Y me temo que así será-Dijo él Senju -Sino puedo sacarle provecho a tu poder entonces no tendré más opción que acabarte. No permitiré que intervengas para evitar que traiga la paz definitiva a este mundo-Advirtió oscuramente Hashirama.
-Me da igual lo que hagas, mientras no tenga nada que ver conmigo por mi puedes hacer lo que te venga en gana-Espeto Menma con despreció.
-Me temo que no podrás serle indiferente a esto-Aseguro él Senju -Lamento que por el momento no pueda estar aquí físicamente pero descuida...mis Zetsus cuidarán muy bien de ti, puede que te ayuden a recapacitar-Dijo Hashirama y aunque no lo veía sabía que sonreír con cinismo.
-¿Zetsus..?-Murmuro confundido -¿Qué son Zetsus?-Cuestiono él Uzumaki.
-Seres creados por desperdicios al igual que toda la humanidad, pero mejor será que lo veas por ti mismo-Dijo él Senju.
Entonces para sombro del Uzumaki las personas a su alrededor empezaron a gritar aterrorizadas cuando entre ellas más de esos Zetsus comenzaron a hacerse presentes desatando el caos entre la pequeña población quién comenzó a correr mientras los seres de blanco se abalanzan contra él Jinchūriki con la clara intención de acabarlo destruyendo todo a su paso. Sin embargo algo que caracterizaba a Menma era su rapidez a la hora de actuar.
Así que segundos después y sin mucho esfuerzo por su parte contraataco empleando únicamente Taijutsu dejando a sus atacantes inertes sobre el suelo, pero más y más comenzaban a hacerse presentes y el alboroto de la gente no ayudaba mucho. Los Zetsus parecían decididos a no dejársela fácil atacándolo con golpes y patadas, mientras empleaban técnicas muy diversas de todas las naturalezas posibles lograban poner en problemas al Uzumaki.
Menma se mostró un poco sorprendido, eran contadas las ocasiones en las que se veía obligado a luchar en serio. Rápidamente realizo los sellos correspondientes invocando a sus Nueve Bestias Enmascaradas las cuales se movilizaron a secundarlo, saltó esquivando los ataques que impactaron con fuerza en unas casas detrás de él. Cuando aterrizó de nuevo en el suelo estaba rodeado por Zetsus quienes se habían posicionado en círculo a una velocidad impresionante.
Les gruño con molestia viéndose obligado a esquivar y arremeter contra una gran cantidad de ellos, controlando su poder para no terminar destruyendo lo que quedaba de aquel lugar. Entonces unos agudos gritos se escucharon atrayendo su atención y por el rabillo del ojo alcanzó a distinguir como la niña que había visto anteriormente estaba a punto de ser victima colateral de los incesantes ataques de los Zetsus que amenazaban con acabar con el pequeño pueblo.
Contrario a lo que se esperaría Menma maldijo entre dientes lamentando de que él fuera la única razón por la que todo esto le hubiera pasado a ese pacífico lugar. La pequeña lloró viendo una pared a punto de caer sobre ella mientras un jutsu de fuego pasaba por sobre su cabeza, cerró los ojos con miedo esperando el ataque sin embargo lo único que sintió fueron unos fuertes brazos envolverla y sacarla del peligro. Él Jinchūriki aferro a la pequeña a su pecho mientras repelía a los Zetsus.
Los ataques aumentaron en intensidad mientras él Uzumaki se enfocaba más en saltar y esquivar una y otra vez la infinidad de golpes que intentaban darle, protegiendo a la pequeña contra su pecho. Hizo un gesto de irritación y con su único brazo libre le dio un golpe a uno de los Zetsus justo en el pecho, giró con agilidad y de otro certero golpe lo aventó en el aire reduciendo a tres más que venían detrás. Sus rasgos se habían endemonizado y su paciencia esta en su límite.
Observo la gran cantidad de Zetsus que lo rodeaban corriendo hacia él, había acabado con cientos pero parecía que no había hecho la diferencia. Detallo la devastadora destrucción que por primera vez no había venido de su mano de forma intencional, miro a la pequeña que se aferraba a su cuello como si su vida dependiera de ello y lamentablemente así era, consciente de los cuerpos de los aldeanos que no habían podido escapar a tiempo.
Aferro el agarre sobre la niña a la par que su semblante se oscurecía mientras se libraba de uno de sus atacantes lanzando una corriente de chakra que lo tiró al suelo y lo dejó inconsciente, antes de alzar una mano y formar una esfera de energía negra, mucha gente ya había muerto y la destrucción era demasiada no podía empeorar mucho las cosas. Se elevo en el aire y entonces la dejo caer.
-Dai Rasenringu-Murmuro.
Y lo siguió fue un deslumbrante destello blanco acompañado después por una devastadora explosión, una calma muerta reino luego de eso. Minutos después comenzó a caminar por el camino desolado cubierto por los moribundos cuerpos de todos los Zetsus, entonces finalmente pudo divisar a la madre de la niña la cual por suerte no había perecido buscándola con desespero y no tardo en devolvérsela, a lo que las dos lloraron con alivio abrazándose con fuerza.
-Gracias...en verdad muchas gracias...es un hombre muy bueno-Agradeció la mujer entre lágrimas.
Eso lo tomo por sorpresa...jamás nadie le había dicho algo como eso y mucho menos con tanta sinceridad, era más que obvio que ese señora no sabía quién tenía en frente. Pero dejando eso de lado se permitió sentir satisfacción ante el primer acto desinteresado que hacia en mucho tiempo, sin embargo su máscara no lo dejo ver. La mujer lo seguía observando y en lugar de responder simplemente asintió con la cabeza a lo que esta sonrío y se marcho junto a su hija.
Miro a su alrededor exhalando un pequeño suspiro y ya habiendo derrotado a su enemigo se preparó para retirarse sabiendo que debía irse antes de que llegaran más de esas cosas, pero antes observo al único Zetsu que no se encontraba muerto. Necesitaba respuestas y sin pensarlo tomo el cuerpo blanquecino aventándolo sobre su hombro sin ningún tipo de cuidado volviéndose sobre sus pasos dispuesto a marcharse, no obstante la burlesca voz de Hashirama volvió a resonar en sus oídos.
-Eso...Corre...huye...y escondete todo lo que quieras pequeño Uzumaki...pero cuando el momento llegue no podrás negar que este detestable mundo te importa, incluso arriesgarás la vida por aquellas personas que dices odiar por que dentro de tu pecho aun hay una chispa de esperanza que late con fuerza por muy diminuta que sea...pero tranquilo...que te prometo que yo mismo me encargaré de extinguirla y finalmente tu serás totalmente igual a mi...¿Y sabes por qué?...Por que la esperanza no existe...recuérdalo muy bien Menma y quizás sobrevivas a lo que te espera-
- . -
Al irse de hay termino yendo al único lugar seguro que le quedaba...su antiguo santuario de entrenamiento con Jiraiya que ahora le servía como fortaleza personal, incluso después de su enfrentamiento con Akatsuki y su versión alterna. Resulto más complicado sacarle información clave a ese Zetsu de lo que había esperado, pero por suerte pese a que esta cosa no fuera humano si era capaz de sentir dolor y aunque no fuera experto en tortura desempeño este arte como todo un maestro. Y como era de esperarse una vez una vez supo todo lo que quería termino con su despreciable vida en menos de un fugas parpadeo.
Sin embargo la información que recibió termino siendo perturbadora incluso para alguien como él, ese Plan Tsukuyomin Infinito no presagiaba nada bueno, especialmente la Guerra que desataría Hashirama para obtenerlo...una Guerra mucho peor que todas la demás juntas contra un enemigo con él que no tenían oportunidad...Costaría miles de vidas y destrozaría la paz que las Naciones ninjas tanto les había costado conseguir. Le gustaría poder decir que era capaz de enfrentarlo como había hecho con Pan pero lamentaba reconocer que no le llegaba ni a los talones.
Lo mejor que podía hacer desde ahora era esconderse...esconderse y esperar a que esa locura terminara. Paso una mano por su cabello apretándolo con fuerza desmedida...se sentía como un vil cobarde...¿Desde cuando le temía a la muerte?...no...no era eso a lo que le temía...temía demostrar su inferioridad ante alguien más...terminar derrotado pese a luchar con todas sus fuerzas...volver a saberse débil...el poder era lo único que lo definía...sin poder no era nada y no podía soportar ser nada. Volvió a golpearse en la cabeza con frustración.
El día ya estaba llegando a su fin por lo que el sol se estaba ocultando en el horizonte iluminando la Torre Hokage con una luz amarilla entremezclada con naranja. Aquellos finos rayos se filtraban al interior de la oficina principal lugar donde se encontraba la Líder de la Aldea de espaldas al gran ventanal, dándole un aspecto algo oscuro. Sin embargo no se encontraba sola, a su izquierda sus dos mejores alumnas la observaban con atención mientras al frente el Equipo 8 terminaba de informar lo que había acontecido durante su ultima misión.
-¡Maldición! Él dijo la verdad-Exclamo Tsunade sin lograr contenerse golpeando el puño contra su escritorio con tanta fuerza que lo astillo en el sitio donde impacto.
Sakura apretó los puños manteniendo un semblante inexpresivo en todo momento tratando de mantener a raya los sentimientos de preocupación y angustia que la azotaban en ese momento. Jamás pensó oír palabras tan devastadoras salir de la boca de Sasuke...¿Inicio de una nueva Guerra? ¿Destrucción inminente? ¿Muertos revividos? ¿Genocidio masivo?...Era algo casi imposible de creer. Pese a los inconvenientes que se habían presentado en los últimos años el Mundo Ninja había gozado de una paz colectiva desde la culminación de la ultima Gran Guerra.
Habían pensado que sería permanente pero al parecer esta era más frágil de lo que nadie pensaba o quizás habían confundido la quietud con la verdadera paz.
Ninguna persona hubiera imaginado que tan viles intenciones se arrastraban bajo las sombras con la intención de destruir todo a su paso, sino fuera por que era él mismo Sasuke quién lo había dicho con aquella expresión seria y atemorizada seguramente no lo habrían creído, Tsunade no lo había hecho la primera vez que lo escucho. La Haruno se obligo a mantener la calma cruzando la mirada con la de su compañero intentando trasmitirle aunque sea algo de tranquilidad con ese gesto, él Uchiha simplemente sonrío levemente asintiendo en respuesta.
-¿Y ahora que es lo que sigue Hokage-sama?-Pregunto Chouji seriamente junto al resto de su Equipo.
-No queda de otra, debo advertir inmediatamente a las demás Naciones Ninjas y prepararnos para enfrentar esta amenaza-Respondió Tsunade seriamente -¡Shizune!-Llamo la Senju.
-¿Si Hokage-sama?-Dijo rápidamente la pelinegra apresurándose a su lado.
-Notifica a todos los ninjas de rango Chūnin y superior, incluso a los que se encuentren retirados y estén en condiciones de cumplir sus funciones. Deben estar listos lo antes posible-Ordeno la rubia a lo que su aprendiz asintió saliendo inmediatamente de la oficina lista para dar el mensaje.
-Hokage-sama...¿Listos?-Pregunto Ino llevando una mano a su pecho.
-Así es-Asintió Tsunade mirando a los cuatro ninjas frente a ella -Konoha para mañana debe estar lista para ir a la Guerra-Dijo la Senju para luego volverse hacía la pelirosa, quién inmediatamente se irguió firmemente lista para cumplir con cualquier orden que diera le su Maestra.
-Sakura quiero que te encargues de informar al equipo médico y que inicien el protocolo correspondiente, asegurate que se preparen y tengan todo preparado para actuar en consecuencia. Cuando todo esto inicie estarán bajo tu mando junto a la supervisión de Shizune, lejos del campo de batalla. No podemos permitirnos la escasez de ninjas médicos-Ordeno la Hokage seriamente.
-Como usted diga Tsunade-Shishiou-Dijo Sakura inclinando un poco la cabeza antes de apresurarse hacia la salida.
Cuando esta Guerra explotara no había cosa que la Haruno deseara más que proteger a su Aldea formando parte de alguno de los Escuadrones, pero era muy consciente que el activo médico más indispensable que poseía Konoha no podía permitirse el lujo de resultar herida, así que no se atrevió a contradecir a su Maestra. A punto de salir del despacho los dos miembros del Equipo 7 se dedicaron una ultima mirada buscando alguna clase de consentimiento de parte del otro, temían por la seguridad del otro, sin embargo ambos asintieron decididos y Sakura abandono el lugar.
-Lo siento mucho por ustedes muchachos...-Dijo Tsunade al grupo ablandando su semblante luego de un momento.
-No tiene por que disculparse Hokage-sama-Aseguro Shikamaru rápidamente, a lo que ella negó lentamente.
-Esperaba que la nueva generación no tuviera que lidiar con algo como esto-Dijo la Senju rememorando lo horrible que había sido para todos vivir durante la ultima Gran Guerra Ninja -Pero al parecer el destino tuvo otros planes, lo más que podemos hacer es prepararnos y afrontar lo que viene hasta las ultimas consecuencias-Dijo la Hokage tratando de mostrarse segura.
-No se preocupe Tsunade-obachan-Dijo Sasuke cantando la atención de todos -A diferencia de las Guerras anteriores esta vez todos estamos juntos en esto y no unos contra otros...¡Y Hashirama se arrepentirá de haber amenazado la paz del mundo ninja! ¡Le aseguro que saldremos bien librados de esta! ¡Yo me asegurare de ello!-Dijo él Uchiha alzando el puño con convicción, la Senju no pudo evitar sonreír levemente ante sus palabras.
-Ojala todos tuvieran tu espíritu Sasuke, esa Voluntad de Fuego no arde tan intensamente en cualquiera-Murmuro Tsunade -Imagino que no te quedarás de brazos cruzados mientras otros van a la Guerra ¿No?-Dijo la rubia.
-¿Eh? ¿Qué quiere decir?-Pregunto él azabache parpadeando confundido.
-Puedes que seas uno de los ninjas más fuertes de tu generación y alumno prodigio de un Sannin pero sigues siendo solo un Genin y los Genins no pueden ir a la Guerra-Explico calmadamente la Senju.
-¡Abuela no puede hacerme esto!-Grito él Uchiha alarmado.
-Sasuke...-Llamo Tsunade.
-¡Tengo que estar en el frente de Batalla protegiendo a Konoha! ¡A mis amigos! ¡Al mundo entero!-Exclamo él azabache.
-Sasuke-Repitió la Senju con algo de impaciencia.
-¡Quedándome aquí no haré...!-Decía él Uchiha pero fue abruptamente interrumpido.
-¡Sasuke!-Grito la Hokage callándolo en el acto -No es a mi a quien tienes que convencer-Dijo Tsunade recuperando la compostura. Y a él le basto una sola mirada para saber a que se refería.
Mientras esto acontecía dentro de la Torre Hokage la impactante noticia de la Cuarta Guerra Mundial Shinobi ya había llegado a oídos de todos los habitantes de la Aldea, quienes no podía estar más atemorizados ante la idea y ¿Quién podía culparlos de eso? Cuando la ultima Guerra había acarreado centenares de pérdidas materiales e innumerables bajas humanas para todos los bandos, había sido como vivir en medio de un autentico infierno y absolutamente nadie...ni siquiera los ninjas que se habían desenvuelto con facilidad durante el conflicto...quería que ese escenario se repitiera una vez más.
Los Shinobis procedentes de todos los rincones de Konoha se preparaban para la inminente Guerra que se avecinaba. Cada uno con habilidades, poderes y vida completamente diferentes pero con la misma firme convicción que pese al miedo innato ardía en su pecho...servir a su Aldea aunque fuera a cuesta de su propia vida. Los ninjas de mayor rango habían sido los primeros en esterarse y los primeros en actuar en consecuencia, ya listos para presentarse ante la Hokage a espera de las instrucciones para iniciar el protocolo correspondiente a una Guerra. Muchos de estos individuos habían vivido durante la Tercera Guerra por lo que ya sabían lo que les deparaba pero ni aun así rehuirían a su deber.
Una mujer de largo cabello castaño miraba atentamente a su esposo parado en la entrada de su casa ya prácticamente listo para irse, sabía la razón por la que lo hacía y lo comprendía perfectamente pero no por eso significaba que quisiera que lo hiciera más aun cuando siempre existía la latente posibilidad de que jamás regresara. Sus ojos chocolate se llenaron de lágrimas no derramadas llevando una mano a sus labios, acallando los sollozos desgarradores que quería soltar, tenía que ser fuerte a pesar que se hubiera destrozado por dentro...no solo por ella sino también por él.
Entonces los oscuros ojos de sus esposo se posaron sobre su persona a lo que ella rápidamente se dio la vuelta no queriendo que la viera llorar, sabiendo la triste expresión que seguramente se abría instalado en su rostro con ojeras y no quería darle otra cosa de la cual preocuparse antes de salir. Entonces él camino cortando las distancia entre ellos envolviéndola con sus brazos intentando transmitirle calma, mientras la refugiaba en su pecho acariciándole la espalda suavemente en un intento por frenar su llanto, lamentando profundamente que fuera él quién lo ocasionaba independientemente de la situación.
Izumi se relajó instantáneamente cuando los brazos fornidos y cálidos de Itachi le abrazaron con fuerza, ella se aferró desesperadamente a ese abrazo reconfortante como sino quisiera dejarlo ir. La Uchiha se sentía decepcionada de si misma, porque su sueño siempre había sido ser una buena Kunoichi y más tarde una buena esposa y madre, no debería comportarse de esa forma menos a sabiendas que le estaba dificultando las cosas a su esposo pero no podía evitarlo. El terror y el miedo que la invadía ante la posibilidad de que él muriera en Batalla eran demasiadas como para no exteriorizarlo.
-Lo siento...-Murmuro Izumi con su voz amortiguada por el pecho de su marido.
-No te disculpes, no tienes por qué-Aseguro Itachi suavemente, apartándose solo lo suficiente como para encarar el triste rostro de su esposa antes de alzar la mano y secar con sus dedos las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas.
-Por favor...prométeme que te cuidarás-Pidió la castaña mientras ambos juntaban sus frentes.
-No te preocupes...a los cuatro años luche en la Guerra y sobreviví, esto no será diferente-Respondió él azabache.
A lo que ella se mordió el labio mientras bajaba la mirada, puede que Itachi fuera su esposo, él padre de su hijo y él amor de su vida pero no por eso debía olvidar con que clase de persona estaba hablando. Itachi también era él más grande prodigio de la historia del Clan Uchiha, Líder de Akatsuki y un Shinobi con un poder tan grande que los adversarios se retiraban por miedo con solo escuchar pronunciar su nombre. No debería preocuparse tanto pero...lo amaba y no podía evitar preocuparse por él.
-Te amo Itachi-kun-Dijo Izumi mirándolo con sus grandes y expresivos ojos. Una pequeña pero genuina sonrisa adorno los labios del Uchiha.
-Yo también te amo...no sabes cuanto-Aseguro Itachi.
Para luego atraer su rostro hacia él besándola dulcemente un gesto que ella por supuesto correspondió, colocando una mano por detrás de su cuello para profundizar el beso. Al separarse ambos compartieron una mirada cargada de afecto mutuo mientras se sumían en un silencio extrañamente reconfortante, con diminutas sonrisas surcando sus labios. Él Uchiha alzo una mano acomodándole un mechón de cabello castaño por detrás de su oreja culminando por acunar su suave mejilla.
Amaba tanto a esta mujer...y sabía que sin ella ya no sabría que hacer...una vida sin Izumi no valdría la pena vivirla...andaría muerto en vida...siendo su hijo y su familia la única razón para continuar viviendo pero aun así no volvería a ser tan feliz como estando ahora estando envuelto por los delgados brazos de su esposa. Incluso si la muerte en esta Guerra los separaba sabía que sus sentimientos eran tan grandes que se encontraría con ella en la siguiente vida y sino...la muerte simplemente haría eterno su amor. Era un pensamiento que sonaba cursi pero no podía ser más cierto.
-Ah...Ahga...¡Ahga! ¡Apa!-Grito Itsuki desde su cuna captaron la atención de ambos. Una sonrisa luminosa adorno el rostro de Izumi haciéndola olvidar momentáneamente sus preocupaciones anteriores, se apresuro hasta la cuna y tomo al pequeño en brazos.
-¡Itsuki dijiste Papá!-Exclamo la castaña emocionada -Dijo Papá-Miro a Itachi contenta y este sonrío con verdadero orgullo -Vamos cariño dilo otra vez...Di Papá...Pa...pá...-Pidió Izumi tratando de ser lo más clara posible para su pequeño hijo. Itsuki le dirigió una mirada inocente antes de sonreír.
-Ah...agh...¡Apa! ¡Apa!-Exclamo él diminuto Uchiha contento al haber obtenido lo que buscaba, la atención de sus Padres.
-¡Si! Eso es, así se hace-Felicito Izumi cariñosamente frotando su nariz con la pequeñita de su hijo.
Para luego pasárselo a Itachi quien lo cargo meciéndolo mientras él pequeño se agitaba alegremente riendo en brazos de su Papá. Él Uchiha mayor sonrío observando el risueño rostro de su hijo, Itsuki era prácticamente una pequeña copia suya a tal punto que era casi como verlo de bebé, solo que con la mirada de Izumi. Sus ojos eran oscuros como los de él y tenían el mismo contorno pero sus pupilas eran grandes y expresivas tal cuales como las de su esposa, lo cual agradecía y una parte de él hubiera deseado que Itsuki tuviera más rasgos maternos de los cuales estar orgulloso.
-¡Apa!-Grito Itsuki extendiendo sus manitas para tocar el rostro de su Padre.
Itachi cerró los ojos respirando profundamente antes de extender la mano y atraer a Izumi estrechando a ambos en un fuerte abrazo, ella le devolvió el abrazo apoyando la cabeza contra su hombro mientras Itsuki se abrazaba a su cuello con fuerza. Afianzo su agarre sobre ellos sosteniendo a su familia contra él mientras les prometía en voz baja que estaría de regreso con ellos lo más pronto posible, sabiendo que el deber llamaba. No solo participaría en la Guerra por el bienestar de la paz del Mundo Ninja sino por el bienestar y seguridad de su familia, siendo lo más importante.
Situado desde encima de un alto poste de madera Mei observaba todo lo que ocurría debajo de él con sumo interés pese a que su inexpresivo rostro cubierto por la característica máscara ANBU no reflejaba aquella emoción. Las calle se encontraban abarrotadas de personas que iván y venían sumidas cada una en sus propios asuntos, tratándose especialmente de aldeanos asustados que buscaban prepararse lo mejor que pudieran para lo que venía y no estorbar a los ninjas que estaban saliendo a cumplir con sus funciones. Las personas llevaban apresuradamente cosas y suministros abasteciéndose lo mejor que pudieran en un esfuerzo claramente colectivo.
En el que muchos Genins recién graduados de la academia ayudaban, al no poder participar en la Guerra era lo mínimo en lo que podían ayudar, mientras que los Chūnin ya se presentaban con sus superiores preparados para actuar bajo las ordenes de los Jounins y ANBUS correspondientes que se habían notificado ante la Hokage. Era claro y casi palpable el terror de la gente pero todos sabían que no había tiempo para el pánico había que prepararse para la inminente Guerra. La noticia se había difundido por las Naciones como un relámpago y prácticamente ya no había una sola persona que no supiera lo que estaba sucediendo.
Los Kages se encontraban trabajando en conjunto comunicándose desde la distancia pero movilizando a sus ninjas en perfecta sincronía. Por primera vez en la historia la Guerra no sería librada entre las distintas Aldeas...no...lucharían juntos...como uno solo contra un enemigo común. Todos portando bandas que decían ''Armada Shinobi'' listos para combatir al lado de ninjas de culturas y lugares completamente diferentes al suyo pero que defenderían como si fueran sus mismos hermanos, aquella hermandad entre Villas no se había visto nunca.
Eran como una máquina bien engrasada que operaba bajo las ordenes de Cinco Ninjas de alto rango que habían juntado su poderío militar en una sola fuerza, que se uniría muy pronto en el campo de batalla que los explorados habían logrado ubicar. Era impresionante lo rápido que habían logrado organizarse, motivados por el deseo de auto-conservación de su mundo y su gente. Un viento soplo agitando sus cortos cabellos color miel a la par que apartaba su atención de la aglomeración de aldeanos y fijaba sus fríos ojos azules sobre la lejana figura de su novia caminando por la calle cargando algunas cajas.
La expresión de Aki era seria, centrada en lo que hacía y Mei no pudo evitar detallar sus rasgos con detenimiento sabiendo que podría ser la ultima vez que pudiese hacerlo, teniendo un punto de vista cruel y muy realista de la situación. Estaba resignado a cualquier deplorable destino que le deparara el campo de batalla...Aunque eso si...no moriría sin dar una buena pelea antes, su orgullo como ninja no le permitiría menos, sin embargo se juraba a si mismo que mientras fuera más de provecho vivo que muerto su corazón estaría latiendo por mucho tiempo más, eso y que cuidaría de Sasuke mientras duraba esta locura...si era por su amigo no le importaba sacrificarse.
Sacudió ese pensamiento y fijo su atención detallando los largos cabellos cafés que Aki llevaba recogidos en una coleta, su tez blanca hasta sus exóticos ojos ámbar, sonrío imperceptiblemente deseando poder tener junto a ella el utópico futuro del que Sasuke le había hablado. Cerró los ojos tratando de apagar la pequeña llama de esperanza en su interior, su prioridad debía estar en hacer hasta lo imposible para detener esa Guerra y velar por el bienestar de su Aldea, lo que en otras palabras se traducía en proteger a Sasuke, después de todo él Uchiha era "Él Chico de la Profecía", él ser que va a salvar al mundo y traerá un gran cambio a todos.
No muchos conocían de aquella antigua profecía pero entre los miembros de Raíz era bien conocida. Hiruzen Sarutobi la tenía muy presente, por eso se había mostrado tan confiado en depositar toda su fe sombre los hombros de Sasuke, él último alumno de Orochimaru quien sin saberlo había heredado el sueño de Rikudou Sennin siguiéndolo desde siempre, queriendo que todos se entiendan mutuamente y traer la paz al mundo de la manera más justa y pura. Ajusto la máscara sobre su rostro levantándose en silencio permitiéndose el lujo de recordar el ultimo beso que había compartido junto a Aki con los ojos fijos sobre su persona antes de desaparecer en un parpadeo. La castaña sintiéndose observada levanto el rostro.
-¿Mei-kun..?-Murmuro Aki observando en la dirección en la que había estado anteriormente su novio, su semblante decayó a uno triste -Cuidado...y suerte..-Deseo la castaña.
Kisame tenía el ceño fuertemente marcado notándose claramente la tensión en sus facciones, sin embargo ato firmemente la banda ninja alrededor de su frente listo para lo que venía. Respiro pausadamente antes de pasar las manos sobre su chaleco táctico alisando las finas arrugas que se habían formado sobre el debido al largo tiempo de desuso, después de todo siempre utilizaba su propio uniforme a la medida cuando trabajaba como ninja de Kirigakure, o sino la capa de Akatsuki cuando acudía a las misiones oficiales con su equipo, pero estaba vez no iría a una misión común...ni siquiera de rango S sino que acudiría a luchar en una Guerra de la cual bien podría no salir vivo.
Sacudió aquel pensamiento y estirando la mano tomo a Salamehada del lugar en la pared donde reposaba, recargándola sobre su hombro antes de voltearse lentamente prestando atención a los tres pares de ojos que lo observaban con suma atención. Intento mostrarse lo más relajado posible mientras cruzaba miradas con su esposa Miru, aquella brillosa mirada chocolate parecía querer decirle tanto. Vestía un sencillo kimono verde con una cinta de tela negra mientras se abrazaba a si misma obligándose a no perder la compostura como ninja de Kiri que era, ella también había vivido durante tiempos de Guerra por lo que no debía flaquear de aquella forma.
Él Hoshigaki suavizo su mirara y camino a paso lento hasta quedar a pocos centímetros de ella, la castaña era pequeña y delgada por lo que tuvo que encorvarse para quedar a su altura y empleando su mano libre acuno su blanca mejilla atrayéndola para que recargara su frente contra la de él, en un gesto puramente de ellos. Miru ahogo un gemido y cerro los ojos aferrando las manos al chaleco de su esposo mientras este procedía a depositar un cariñoso beso en su frente pasando la mano por su largo cabello marrón, sentía aun más miedo que cuando estuvo en la División de Códigos durante la ultima Guerra participando de forma activa, irónicamente fue hay donde conocería a su futuro esposo.
-No te alteres...la situación no es tan mala como parece-Susurro Kisame a su esposa.
-Si es así ¿Entonces por qué se unieron todas la Naciones?-Cuestiono Miru sonriendo tristemente.
-Je...nunca he podido engañarte mujer-Comento él Hoshigaki.
-Cuidate-Dijo la castaña acunando el rostro de su esposo, este la miro con algo de sorpresa ante su tono autoritario pero luego sonrío y asintió.
-Estas hablando con él Monstruo de la Niebla Oculta, puedo con esto-La tranquilizo él Akatsuki.
-Lo sé, quizás es eso lo que más me asusta-Confeso Miru. Kisame sonrío y plantó un nuevo y fugaz beso en su frente.
-Gracias...-Murmuro él Hoshigaki.
-¿Eh? ¿Por qué?-Pregunto la castaña confundida.
-Por todo...-Pensó Kisame mirándola dulcemente.
Ella había sido la primera en el mundo en no verlo como a un monstruo, en tratarlo con dulzura y amabilidad, en enseñarle que valía algo más como persona que solo un arma controlada por la Aldea. Miru se había convertido en el amor de su vida y lo más importante para él por ello lucharía en esta Guerra, para protegerla aun si esto le costase la vida el futuro de Miru junto a los frutos de su amor estarían salvaguardados de todos los daños de aquella batalla, se aseguraría de ello.
-Papá...-Llamo un pequeña voz. Kisame beso por ultima vez a su esposa volviéndose hacia su hijo.
-Hola Takeshi-Dijo agachándose a su altura depositando a Salamehada en el suelo posando las manos en los hombros del niño.
Sonrió ampliamente tratando de transmitirle seguridad mostrando sus dientes puntiagudos. Él pequeño de rasgos tan exóticos como su padre imito el gesto sonriendo de igual forma, aunque vislumbrando una dentadura ordinaria algo que Kisame agradecía a los genes maternos. Alboroto el cabello azul marino fijando sus pequeños ojos en los grandes y expresivos cafés de su hijo. Él niño de ocho años de piel azulada vestido con un pantalón negro y una chamara marrón con negro abrazo a su padre, gesto que fue correspondido.
Alzando el mentón observo a su hija mayor quién parecía resistir los impulsos de abrazar al mayor, Kisame no pudo evitar sonreír al ver la forma en que Kimi se paraba vistiendo un sencillo atuendo de dos piezas, tan orgullosa y bella, una futura kunoichi de la Niebla hermosa y letal que le hacía sentir un enorme orgullo desde que llego a este mundo. La pequeña de diez años poseía un largo cabello azul cielo, de tez blanca y unos ojos cafés como los de su hermano, de rasgos exóticos y delicados que la hacían la flor del Clan Hoshigaki.
-Cuida bien de tu madre y hermano-Encomendó Kisame.
-No por nada me gradué antes de la academia-Dijo Kimi cruzándose de brazos y apartando la mirada, aceptando aquel encargo.
-Y créeme que no lo olvido-Sonrío Kisame permitiéndose un ultima vista de su familia antes de partir.
Ambos tomaron un vaso de sake completo bebiéndolo hasta el fondo de un solo sorbo, sintiendo el agradable líquido bajar por sus gargantas procediendo a sacudir las cabezas para mitigar un poco el efecto, aunque la verdad se necesitaba mucho más que eso para embriagarlos. Él peliplata palmeo cariñosamente el hombro de su amigo mientras le regalaba una sonrisa debajo de su mascarilla, Obito le devolvió el gesto curvando ligeramente los labios hacía arriba agradeciendo en silencio que después de tantos años Kakashi siguiera hay...siendo su mejor amigo...pese al carácter de los mil demonios que podía tener.
Entonces Rin se acerco hasta ambos con una amplia sonrisa sujetando sus manos, cosa que hacía muy seguido en su adolescencia conversando de cualquier cosa para distraerlos y no pensar en lo que les deparaba el futuro. El antiguo Equipo 7 se alegro de estar juntos reunidos tal como en el pasado, simplemente matando el tiempo rememorando viejas anécdotas y poniéndose al día con cosas insignificantes ignorando los trajes Shinobis que vestían o las bandas sobre sus frentes que decían ''Armada Shinobi'', eran ninjas y conocían su deber pero eso no quería decir que no podían elegir pasar las ultimas horas de paz como aldeanos comunes.
-¡Tú eras super antipático durante las misiones!-Río Kakashi -¡Un amargado empedernido! ¡Nunca supe como Rin-chan te aguantaba!-Dijo él Hatake a lo que la castaña río mientras él Uchiha rodaba los ojos.
-Por lo menos no era un idiota que en todas la misiones hacía que estuvieran a punto de matarlo—Espeto Obito con diversión disfrazada de molestia -Eras tan imprudente...Hubiera sido más fácil que simplemente te pusieras un castel que dijera ¡Oye estoy aquí! ¡Dispárame!-Dijo él Uchiha.
-¡Jajajaja! Cierto...cierto...-Asintió Kakashi.
-Ustedes dos si que les dieron de que preocuparse a Minato-sensei-Río Rin -Siempre peleando y discutiendo durante las misiones, fue una sorpresa que se volvieran tan buenos amigos, aunque yo ya sabía que sería así-Aseguro la castaña.
-Bueno...hubo sucesos que nos unieron de por vida-Comento Kakashi mirando con su único Sharingan tanto el rostro marcado de Obito como la gran cicatriz que cubría el pecho de Rin por debajo de la camisa.
-Esta vez no será diferente-Aseguro Obito seriamente -Salimos de peores situaciones juntos, ya vivimos una Guerra otra no representara un reto-Dijo él Uchiha.
-Estaremos bien-Asintió Rin apretando el agarre sobre sus manos.
Ambos se permitieron sonreír con melancolía queriendo creer sus palabras pero sabiendo perfectamente que en la vida nada estaba asegurado. La mirada de Obito viajo a su pequeño hijo quien dormía plácidamente cubierto con suaves mantas sobre el tatami del suelo ajeno a todo lo que ocurría, tan tierno y pacífico como siempre, sumido en sueños igual de dulces. Tobi sin duda sería un Uchiha con toda la fuerza del nombre, de gran corazón y repleto de luz, solo esperaba salir vivo de esto y verlo crecer con sus propios ojos. Sonrío inconscientemente.
-Es precioso ¿No es cierto?-Pregunto Rin mirando con amor infinito a su pequeño hijo.
-Espero que a mi edad aun este lanzando shurikens de juguete-Suspiro Obito y su esposa se aferro a su brazo en un gesto reconfortante. Ambos deseando que Tobi jamás viviese los horrores de la Guerra.
-Descuiden, así será-Dijo Kakashi a sus amigos seriamente.
Un paisaje agradable a los sentidos envolvía el lugar junto a una rica vegetación desprendiendo un aroma relajante y pacífico proveniente de las flores silvestres, siendo complementado por una suave brisa que agitaba delicadamente las cosas alrededor. Un alto hombre de claro cabello lila bien peinado se encontraba parado en medio de aquel lugar observando a la nada antes de cerrar los ojos sintiendo como el aire golpeaba contra su rostro, se mantuvo quieto y en silencio durante un largo momento antes de inhalar profundamente y soltar una sonora carcajada, procediendo a observar todo con indiferencia y recelo.
-Paz que no duraran mucho más-Pensaba Hidan en voz alta -No entiendo como todas las personas ven esto y se sienten tranquilas, cuando hay un infierno esperando por desatarse detrás de toda esta tranquilidad-Espeto dispuesto a partir.
Pero a penas dio unos cuantos pasos hacia el sendero cuando un pequeño crujido se escucho de entre los arbustos, esto lo tomo por sorpresa y actuando por puro impulso lanzo algunos shurikens en aquella dirección lo que llevo a que un niño a salir de su escondite cuando se tiro al suelo abruptamente en un intento de salvar su vida y evitar que las filosas armas dieran de lleno en su cuerpo. Hidan parpadeo un par de veces tratando de procesar lo ocurrido antes de que una vena de molestia se formara en su frente al reconocer la cabellera rubia cubierta por una pañoleta negra.
-¡Coño! ¡Te dije que era un mala idea!-Grito él niño desde el suelo protegiéndose la cabeza con sus brazos como si hubiera evitado una bomba.
-Yo fui quien te dijo eso-Corrigió un muchacho de alborotado cabello lila apareciendo de entre los arbustos junto a una niña quien lo tomaba de la mano.
-¡Joder pude matarte idiota!-Chillo Hidan a su hijo con enojo avanzando hacia él, lo tomo de la chaqueta gris alzándolo del suelo con brusquedad enfrentando los ojos moras idénticos a los suyos -¿Te encuentras bien?-Pregunto inspeccionándolo con la mirada.
-Si, pero no gracias a ti viejo de mierda-Espeto Keita empujando el pecho de su padre para soltarse de su agarre y enfrentarlo -Lanzando kunais a diestra y siniestra terminaras por matar a alguien-Se quejo él rubio.
-¡Como te atreves a hablarme así pequeño engendro del demonio!-Grito Hidan.
-¡Callate anciano estúpido!-Exclamo Keita.
-¡Niisan no le hables así a Papá!-Regaño su hermana Hikari tomándolo de un oreja y jalando de él con fuerza desmedida.
-¡Jajajaja!-Hidan río al ver las quejas de su hijo que luchaba contra su versión femenina.
-Tranquilos los dos-Intervino Kama, siendo él mayor detuvo la pelea de sus hermanos mirándolos severamente con sus ojos aguamarina iguales a los de su hermano, herencia de su madre. Recuperándose de su ataque de risa Hidan encontró compostura.
-Saben que no evitarán que vaya-Dijo él Jashinista.
-Lo sabemos-Asintió Kama.
-Y tampoco pueden acompañarme-Dijo Hidan mirando a Keita quien bufó inconforme.
-¡Papí por favor no vayas! Es peligroso-Pidió Hikari abrazándose a sus piernas. Él albino suavizo su mirada agachándose a la altura de su hija acariciando aquellos cabellos tan parecidos a los suyos.
-Jashin nunca me perdonaría sino participo en algo tan importante como lo es esta Guerra-Dijo Hidan limpiando las lágrimas que se deslizaban por las mejillas de su pequeña -Habrá mucho en lo que podre ser útil. Además...saben muy bien que nuestra Fe se basa en preservar la mayor cantidad de vidas inocentes posibles y castigar a los malvados-Recordó él Jashinista. Los niños asintieron.
-Por favor ten cuidado-Pidió Kama.
-¡Más te vale que no te vayas a morir viejo!-Grito Keita apretando los puños. Hidan asintió de acuerdo.
-Cuiden de su Madre-Ordeno él albino irguiéndose, recordando amargamente como Kira se había desmayado una vez se estero que tenía que partir a la Guerra. La hermosa rubia ojos aguamarina aun no despertaba por lo que esperaba que su dulce y pacífica esposa pudiera perdonarlo por haber partido sin despedirse una vez regresara.
-¡Nos vemos mocosos! Sacrificare algunos bastardos a Jashin en su honor-Se despidió de forma despreocupada alejándose del lugar mientras hacia un ademán de despedida.
Cerró los parpados e inhalo una profunda bocanada de aire hinchando su pecho procurando llenar completamente sus pulmones con todo el vital oxígeno que pudiera, ya que dadas las circunstancias actuales podría ser su ultima oportunidad para poder hacerlo. Se obligo a desechar de su mente todas las dudas, temor y miedo...exhalo lentamente a la par que abría los ojos los cuales vio reflejados en el espejo frente a él, sus pupilas se contrajeron e inmediatamente el azabache de su cornea fue reemplazado por un destelleante rojo carmesí el cual reflejo la más pura determinación.
Bajo ligeramente la cabeza viendo brevemente el chaleco táctico que portaba sobre su camisa azul a pesar de no ser Chunin antes de alzar las manos atando con firmeza alrededor de su frente una banda ninja que a diferencia de todos sus camaradas relucía con el símbolo de Konoha en lugar de ''Armada Shinobi''. Ajusto su espada en la cadera y se miro por una ultima vez en el espejo, al igual que todo deseaba que esto se tratara de una vil mentira pero no era así...el mundo ninja pendía de un hilo...pero daría todo de si para acabar con ella lo más pronto posible.
Finalmente había llegado la hora de cumplir con todas sus promesas...era momento de madurar y dejar atrás todas las tonterías de lo contrario se perderían muchas vidas, algo a lo que no estaba dispuesto a asumir bajo ninguna circunstancia...como futuro Hokage era su deber velar por el bienestar absoluto de sus camaradas...haría todo lo que estuviera en sus manos ¡Incluso lo imposible de ser necesario! Para proteger a su familia, sus amigos, su aldea y su mundo tal cual como lo conocía...Ahora solo importaba una cosa...una única cosa.
-Detener esta Guerra pase lo que pase-Dijo Sasuke con una seriedad impropia en su persona, mientras en sus ojos anteriormente amables brillaba el poderoso Sharingan.
Apretó los puños y se preparo para salir, ojala este no tuviera que ser así pero ya era muy tarde para evitar las cosas que se avecinaban. Al atravesar la puerta se topo con un par de rostro muy familiares, su Padre parado en la entrada de brazos cruzados le dirigió una sonrisa tranquila como era habitual, sin embargo en esta ocasión era solo un vago intento de enmascarar algo del miedo de su corazón, su Madre por otro lado mantenía un marcado ceño fruncido compartiendo el mismo sentimiento que su marido. Ninguno de los dos aprobaba la idea de que sus hijos arriesgaran la vida de esa manera, pero no podían privarlos de hacer algo al respecto ni al mundo de todo lo que sabían que eran capaces de hacer.
-Sasuke-Dijo Mikoto en tono severo casi como su fuera a reprenderlo.
Caminando firmemente hacia su hijo menor deteniéndose solo cuando estuvo parada frente a él, teniendo que alzar un poco la cabeza para lograr mirarlo a los ojos, en los cuales brillaba el Sharingan con orgullo. Ambos cruzaron miradas y aunque ella quisiera seguir viéndolo como si siguiera siendo su pequeño en la expresión de Sasuke ya no había ningún rastro del niño ingenuo e inmaduro que había sido, no, ahora estaba parado frente a ella como un hombre, un ninja a la espera de demostrar su valía y proteger a los que amaba. No podía estar más orgullosa, pero no era algo que necesitara decirle él, colocó las manos en sus hombros dándole un suave apretón.
-Más te vale que te cuides, por que si por confiarte te matan...-Advirtió Mikoto seriamente.
-Descuida, no se desharán de mi tan fácilmente-Aseguro Sasuke en tono confiada a lo que ella sonrío levemente.
-Bien...¡Es hora de irnos!-Dijo la Matriarca Uchiha saliendo por la puerta. Fugaku aprovecho y envolvió un brazo alrededor de los hombros de su hijo.
-A tú Madre se le da bien mostrar sus emociones pero cuando estamos solos y nadie nos oye no para de hablar de lo orgullosa que está de ti-Explico él mayor.
-Si, eso ya lo sé-Asintió Sasuke mirando a su Padre, quién sonrío con cariño revolviendo sus cabellos azabaches como si fuera un niño otra vez.
-¡Ese es mi hijo!-Exclamo Fugaku.
Era algo aún difícil de creer, de la noche a la mañana las Grandes Naciones se unían con un solo objetivo: proteger la paz del Mundo Ninja. Tsunade camino lentamente presentándose frente a sus Shinobis con un semblante serio e imponente con la capa Hokage ondeando sobre sus hombros, los centenares de ninjas alzaron la cabeza observando a la líder de la aldea esperando con paciencia a que esta hablara. Ya estaban los preparativos listos para la Guerra, con cada Batallón acondicionado para partir. Shizune poso una mano en el hombro de su maestra inspirándole ánimos cosa que esta agradeció en silencio, Tsunade se aclaro la garganta y hablo con voz fuerte y clara.
-Muchos de nosotros ya pasamos por la desdicha de participar en una Guerra...la cual la nueva generación jamás vio-Comenzó la Senju -No quiero recordarles la realidad de la vida Shinobi pero la cual como todos saben...equivale riesgos y sacrificios. Varios de los que estamos reunidos aquí hoy es muy posible que no regresen con vida a casa luego de que esta pesadilla termine-Dijo la rubia -Así que asegúrense de decirles a sus seres queridos que los aman y no olviden mis ninjas que esto que están haciendo...-
-...La razón por la que luchan...y por la que arriesgaran las vidas ¡Es por ellos! ¡Por su familia, amigos, su Aldea! ¡Y el mundo ninja! ¡Jamás las Cinco Naciones se habían unido para luchar lado a lado! Eso demuestra la fuerza de nuestro enemigo pero también la hermandad que hemos forjado con nuestros hermanos quienes cuidarán nuestras espaldas. ¡Den todo de si! Por que pase lo que pase...Aunque no salgamos vencedores ¡Konoha no caerá sin pelear!-Grito Tsunade y los Shinobis victorearon con ánimo.
Una vez pisaron el lugar que sería el campo de batalla lo único que podía escucharse claramente era el frío viento del ambiente cortando el aire, helando la sangre de los valerosos ninjas hay presentes. Sasuke sintió su piel erizarse mientras observaba el desértico lugar, el cual se encontraba tan abandonado que parecía que jamás ninguna pobre alma había por hay, sin rastro de vida por ningún lugar. Solamente la presencia de los ninjas de Konoha, quienes fueron la primera de las Aldeas en llegar, evitaba que estuviera completamente abandonado a tal punto en que algunos comenzaron a cuestionarse si era el lugar correcto del que sus espías les hablaron.
-¿Escucharon eso?-Cuestiono Sasuke seriamente al cabo de un rato. Hinata y Kiba su lado, quienes estaban en su mismo Escuadrón, se voltearon a mirarlo para luego observar el lugar con cautela.
-Yo no oigo nada-Dijo la pelinegra después de un momento afinando el oído.
-Exacto...es un silencio de muerte-Murmuro él azabache sombríamente.
-¡Sasuke Uchiha! No digas esas cosas-Regaño la Hyūga nerviosa.
-Jeje...-Rió Sasuke cerrando los ojos y rascándose la cabeza mientras sonreía.
-Hombre...no necesito que me crispes más los nervios-Se quejo él Inuzuka con Akamaru sentado a su lado. Podía no llevarse bien con ese perro pero habían hecho una tregua temporal mientras transcurría esa Guerra.
La tierra retumbo agitándose violentamente bajo sus pies lo que los puso en alerta máxima, no tardaron en prepararse colocándose en posición de combate. Kiba en un rápido movimiento saco su kunai con Akamaru gruñendo a su lado, tras la primera impresión Sasuke apenas había parpadeado y su rostro tan risueño y amable había mutado a una expresión fría y escalofriante con el Mangekyo Sharingan girando en sus ojos, Hinata se había puesto al compás junto a su novio con su Byakugan activado capaz de leer el alma de cualquier demonio a la redonda.
-¿Qué ven?-Pregunto él Inuzuka tratando de oler algo sospechoso en el aire al no poder ver nada aun. Sasuke ladeó la cabeza sin desviar sus ojos rojos del punto que observaba, Hinata entrecerró la mirada al contestar.
-Miles de chakras se acercan a una gran velocidad-Informo la Hyūga.
Y como si todos los presentes la hubieran escuchado se tensaron, tragando nerviosamente preparándose para lo que venía. Hinata respiro profundamente tratando de calmar sus nervios habiendo reconocido las extrañas masas de chakra como revividos por el Edo Tensei, poderosos shinobis muertos con chakra infinito que no podían ser asesinados, tembló solo con pensarlo. Él Uchiha desenfundo su katana, apuntando el filoso extremo hacia el frente señalando a la gran muchedumbre de no vivos que comenzaba a hacerse visible desde la distancia y que en pocos minutos estaría frente a ellos listos para matarlos.
-...La Cuarta Guerra Mundial Ninja...ya inicio...-Declaro Sasuke seriamente poco antes de que el infierno se desatara.
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¡Regrese!
Gracias a ''Anónimo'' por comentar, es bueno saber que alguien lee esto XD
¡Por favor que cualquiera que lea y quiera un final comente!
Nos vemos en la siguiente parte
