Diclaimer: Solo soy una autora que ama Digimon, que ama Taylor Swift, los triángulos amorosos y mucho drama, pero con mucho amor escribir este Fanfic en donde tenemos el trío del Taitorato, hay Sorato, si, así como Taiora, será dividida en 3 POV de los respectivos Protagonistas. Con mucho amor de Fans para fans, conmemoramos el verdadero día del canon Taitorato, por que Sora se casó con Yamato pero nunca supimos si realmente se resolvió ese triángulo .

Las imágenes usadas son de Fanarts preciosos de los cuales desconozco los autores, pero todos sus créditos a ellos, por que sin la gran comunidad que le encanta Digimon no serían posible fanarts tan bellos

Aun me acuerdo bien...

Mi mirada seguía la tuya...

¿Aún te acuerdas?

Tu mirada se encontraba con la mía pensé que era solo mi imaginación.

Entonces: ¿te acuerdas ? Cuando nuestras miradas coincidían, empezamos a compartir momentos y yo pensé que era lo correcto.

Creo que nunca esperé que llegaran aquellas navidades, éramos tú y yo.

- Yamato por favor, acepta mis galletas... Por que yo... Tu a mi... - Aun te acuerdas? Parecías nerviosa, pero yo estaba completamente seguro de donde querías llegar y aquello hizo que mi corazón bombeara fuerte.

Aunque a mi nunca me gustó lo dulce, fue raro, porque a mi siempre me habían gustado cosas amargas, pensé que lo sabías, pero, eras tú. Vi tu nerviosismo, tus ojos brillantes y el color en tus mejillas y entonces lo supe...

Sabía de la historia que habías compartido con mi mejor amigo, tu mejor amigo, pero no hice caso, las señales parpadeaban en mi mente, pero yo las ignoré. Estaba enamorado de ti, estaba enamorado de tu gentil forma de ser.

Tantas señales en las que no caía en cuenta.

Eras dulce, gentil, él calor de una madre. Te reconocía como una chica sensible y llena de afecto, adoraba el modo en cómo cuidabas a los demás, te parecías a mi, éramos tranquilos.

No había fuego, éramos como el añorado invierno.

No había punto medio entre nosotros, éramos tan compatibles como la típica pareja perfecta y sin cambios. Nuestro futuro parecía tan cierto, nosotros éramos tan parecidos.

Éramos una línea recta sin desvío, no necesitábamos velocidad...

Demasiado perfectos, demasiado amables, demasiado bonitos para que fuera cierto que allí no había nada mal, parecíamos firmes, pero éramos tan frágiles como el cristal.

Todo se congelo como el invierno...

Siete largos inviernos desde que nos prometimos el " siempre y para siempre" dos adolescentes que se creía pensar que el amor nos duraría, nuestros nombres bajo la sombrilla, estábamos destinados.

Yo siempre recordaré el punto de quiebre, éramos demasiado "perfectos", demasiado cotidianos.

Tus manos eran cálidas, tus sonrisa eran cálidas, olías a un aroma delicado a canela dulce como las galletas que me distes aquella noche. Yo siempre lo recordaría y tú también lo recordaría bien.

Tu y yo nos fundimos en el invierno. Las navidades nunca fueron tan frías.

¿Lo recuerdas?

Tu mirada nunca apuntó a la mía, porque yo lo sabía bien, yo vi las señales pero las ignoré. Yo te guardé como un juramento y tú me rompiste como una promesa.

El café tenía sabor a chocolate. A mí nunca me gustó los dulces, pero tú siempre pensaste que me gustaba, creo que nunca lo descubriste.

Aquel año no hubo caja de galletas, solías hacerlas para recordarlo cada año como un juramento que nos hicimos, pero las promesas ya estaban rotas.

La nieve y las luces de navidad, el olor a chocolate con canela, los colores de la navidad. Todo se volvió gris y frío, mi corazón antes rojo tomó la tonalidad azul hielo. Como el invierno en praderas nevadas y frías.

Tus manos dejaron de ser cálidas, te alejaste de mi lado, pero nunca estuvisteis realmente cerca.

Habían sido muchas señales, muchos errores, los ignoré a todos pero no pude pasar por alto el que me hizo ver, ver mucho más allá de tu cálida sonrisa.

Había demasiadas promesas rotas tras el camino que recorrimos juntos. Tus ojos nunca me miraban con atención, había demasiadas excusas y momentos para entender que nunca me di cuenta.

El girasol de tu pelo, tú lo recordabas muy bien, porque yo siempre lo recordé todas las veces que lo llevabas como una promesa.

El café tenía olor a chocolate, pero yo fingía no percebe. Tu siempre fuiste el punto de quiebre.

Demasiadas promesas rotas por el, una y otra vez fingí, pero no podía evitar, en ver el girasol en tu pelo.

Eres la línea recta, tan correcta, tan cierta pero mi único gran error fuisteis tú. Era amarillo, nunca fue rojo.

Aquel pequeño girasol amarillo en tu pelo naranja

Aquello siempre fue una señal que intente ignorar, aún cuando mis defensas me gritaban que era uno de los errores, estaba demasiado enamorado.

Hablabas de tu infancia, de los errores que habías cometido, recuerdo bien cuando dijistes que tú error fue pensar que él sería lo correcto, me tenías a mi y finalmente habías comprendido, creías que tu futuro sería yo.

Siempre amable y cálida, pensando en los demás, te pasabas buscando la forma de ayudar a todos, estabas allí para todos, pero nunca estuvisteis tan presente conmigo.

Cuantas promesas rotas, cuántos boletos de conciertos que desperdicie, nunca fue lo tuyo la música, no cuando tenías claras preferencias por el fútbol, ni entiendo cómo pude dudar que sería diferente.

Me dijistes que lo habías dejado para no preocupar a tú madre, lo hicisteis por ti, pero era mentira, por que no dudabas de perseguirlo, de admirar, por que tú también lo recuerdas bien.

Nosotros cometimos el error porque querías apagar tu pasado y solo pensar en tu futuro... olvidasteis nuestro presente y todo se volvió frío como el invierno en que nos prometimos

No me gustaban los dulces pero nunca te lo dije, te vi sonriendo cuando probé tus galletas, intenté ser amable contigo, fue mi error. Odiaba que te fueras con él, pero no te lo dije, no era sano tener celos, pero me contuve, tu nunca lo supiste.

Aquello arrugaba mi corazón una y otra vez, ya ni le podía mirar a los ojos sin sentir desapareció, ni siquiera me podía mirar en el espejo.

La luna siempre fue opacada por el sol.

Nunca tuvimos luz propia.

Tu lo sabías muy bien.

Recordaba como todo se repetía una y otra vez, cuantas veces me reprimir por ti, mis gustos quedaron opacados, mi forma de ser era volteado para ti y tú nunca lo notastes, te conformaba que estuviera a tu lado.

Siete años y llegamos en aquel día para recordar donde empezó todo.

- Yamato tú me gustas...

Las luces de navidad nunca estuvieron tan vividas para mim.

- ¿Vendrás a mi último concierto?

Aun me gustabas mucho, tanto que te quería a mi lado para el resto de mi vida.

Taichi me pidió que fuera a su campeonato... Es el nacional y puede ser que se vuelva profesional, pero acaba una hora antes del concierto, seguro que llegaré.

El invierno nunca fue tan frío.

Se suponía que estarías aquí... Se suponía que me apoyarías, sabes lo duro que es para mí renunciar a la música...

Me había despedido de una etapa de mi vida tan importante, pero tú no estabas ali, no llegasteis nunca y yo miré tu sitio una y otra vez imaginando que llegarías, pero solo me llamasteis más tarde para disculparte.

Lo siento mucho, no pude escapar de la celebración de Taichi, ganaron el campeonato...

En ese momento lo supe...

Supe muy bien lo que venía evitando y sé que tú también lo sabías.

Llorasteis disculpándote, finalmente tú también lo habías entendido, lo sabías muy bien por que éramos adultos, no niños ni adolescentes.

Siempre había una excusa para mi.

Y entonces me di cuenta.

Yo lo había vivido una y otra vez...

Me recordaste a la peor sensación de mi pasado.

Porque tú nunca lo supiste, odiaba los dulces y también odiaba las navidades, pero contigo... Todo fue diferente, todo fue un sueño y lo viví tan intensamente que preferí pasar por alto todos los errores, los quiebres y las señales.

Nos parecíamos tanto que nos volvimos distintos, yo reflejé en ti algo que me faltó un día y tú reflejaste en mi algo que querías que él viera en ti.

Fuimos perfectamente imperfectos, no hubo una línea recta, ni siquiera fue intenso, solo fue excusas para no ver lo que en realidad teníamos dentro el uno del otro.

Yo no necesitaba tu cariño ni tu mi protección...

Me di cuenta de que tu eras mi reflejo de algo que buscaba en el pasado, él cariño y afecto de una madre ausente...

Y yo nunca sabré si lo supiste ver, yo jamás llegaría a ser Taichi...

-Yamato por favor discúlpame, prometo que te recompensaré...

Mire una pequeña caja en mi mano, no quería ni recordar lo que pretendía hacer ni lo que había allí dentro.

Recordé el vacío que sentí, despedirme de todo el público, de mis compañeros de banda, en la fiesta de mi despedida, sin nadie con quien estar, sin una mano que agarrar y sentirme seguro. No había nadie que impresionar ni siquiera tuve la oportunidad de entregarte aquella caja y fue curioso, porque al mirarla, en ese momento lo supe bien.

Para mi siempre existió algún tipo de excusa.

Yo ya había vivido aquello una y otra vez, un bucle que se repetía en mi vida.

Todo estaba tan roto...

Yo guarde todas las promesas que me hicisteis pero tú te encargaste de romperlas una a una...

Yo jamás volvería a fingir que me gustan tus galletas dulces, jamás volvería a celebrar las navidades...

Porque en aquel momento yo lo supe...

Notas de la autora: el primer pov es de Yamato, una reflexión de sus sentimientos sobre el final de su relacionamiento, busca que fuera con mucho dramon esa fic, soy muy fan de estas películas, telenovelas donde hay mucho drama y romance pero que destroza un poco quien lo sufre, digamos que esta completamente inspirada esta visión de Yamato en las dos canciones desgarradoras de musicas e Taylor Swift - All Too Well y I Moment I Knew , que son sobre el rompimiento con alguien quien tú creías que era intenso pero cuando lo miras había mucho que te decía que no era para ser.

Espero que lo disfrutaran tanto como yo lo disfruté escribiendo, espero poder acabar antes de las fiestas terminaren estas tres partes.