|12| Tormento personal
Sakura
.
Jamás imagine que, al despertar de mi pesadilla, me encontraría con Sasuke justo alado mío, consolándome silenciosamente con una carica en mi cabeza, fue más que suficiente para mí en esos momentos. Sentía que estaba hecha pedazos, y cada lagrimas que caía de mis ojos era un fragmento de mi fortaleza.
Hasta que caí dormida de nuevo, intentando sobrellevarlo.
Todo se me salió de las manos. Fui una ingenua al pensar que podría sobrellevarlo y enfrentarlo sola, las consecuencias se tornaron desfavorables: dañándome más de lo que podía soportar.
Esto... me supera, me destripa y me roba el aliento. ¿Cómo sobrellevar la noticia que tu padre te detesta tanto que no tiene reparos en dañarte? Fue una puñalada a mi corazón, al poco respeto que me quedaba.
Es una traición que jamás esperas, porque supuestamente los progenitores son las personas que nos protegen movidos por su amor incondicional.
Claro, eso pensé yo. Fue mi escudo todo este tiempo: el creer que no llegaría más lejos.
Y me equivoque. Que tonta fui.
Suspiré dejando que la tensión abandonase mi cuerpo, por el momento no pensaría en ello. No quería preocupar más a mis hermanos. Debía concentrarme en recuperarme. Pero estar toda la mañana en la cama sólo lograba sentirme peor de lo que estaba. Así que me levanté directo a la ducha y me puse ropa cómoda con la intención de ayudar a Karin en la preparación del almuerzo para nuestros invitados. Necesito distraer mis pensamientos.
No me atreví a verme en el espejo, seguramente los moratones ya cambiaron de color. Me coloqué una blusa de manga larga para cubrir mis brazos y debajo de la falta unas medias negras. Un atuendo ligero que ocultaba todo.
Al salir de mi habitación, me topé con Sasuke que iba en dirección a la escalera, bostezando. Por fin escuche alguna clase de sonido cuando juntó los labios, seguramente acaba de despertar. Sonreí alegre, después de todo no había marchado pronto. Todavía me intrigaba saber cómo se enteró de los hechos de ayer.
—Buenas tardes, bello durmiente —dije acercándome a él.
Sasuke se detuvo, primero me miró desinteresadamente y luego volvió a bostezar. Me causo risa, su expresión era la pereza en persona.
Agitó un poco la cabeza y señaló a mis espaldas, directo a la habitación, luego hizo un gesto con las manos con la cabeza inclinada, apoyándola en sus mejillas, indicándome que debería estar durmiendo. Procese rápidamente lo que deseaba expresarme.
—No estoy enferma para pasar todo el día en cama —protesté torciendo los labios.
Él hizo lo mismo, llevó una mano tras su nuca y la frotó mientras suspiraba. Después me sujeto suavemente por los hombros obligándome a dar la media vuelta y señaló la habitación.
—Pff, no quiero, Sasuke. —Quité sus manos y me giré de nuevo, llevando las manos a mis caderas, lo enfrenté mirándolo desde abajo. Vaya desventaja—. Me voy a fastidiar si me la paso todo el día en cama. No me duele mucho el cuerpo. Además, Karin está haciendo hamburguesas —añadí, miraba con cierto reproche.
Al sostenerle por unos minutos la mirada se rindió, encogiéndose de hombros, le restó importancia y me dio unas palmaditas en la cabeza. Su acción me dejo sin palabras y con una sensación cálida en mi pecho, es el primer gesto que tiene conmigo —dejando de lado lo que sucedió antes—, me alegraba que dejara salir su verdadero comportamiento.
—Sakura debe estar durmiendo, vuelve más tarde. —Escuché la voz fría de Kiba por las escaleras.
—No me ordenes, yo puedo venir a ver a mi novia cuando me plazca. —Ese era Neji que recalcó el "mi" con posesividad.
Solté un suspiro mientras negaba con la cabeza, no podía ser cierto. Lo menos que deseo es enfrentarlo ahora. No basta que me ignoré la escuela después de nuestra discusión, incluso no contesta mis mensajes. Decidí dejarlo en segundo plano hasta que él decidiera acercarse de nuevo.
Pero las dudas comenzaron, y ya no sabía que pensar.
Sasuke se apartó de mí a una distancia prudente, lo agradecí con una mirada. Seguramente recordó la vez que hablé de Neji, unas cuantas palabras describiendo cuán posesivo podría ser. No quería que Neji le causara problemas.
Miré fijamente a Neji llegar al borde, su rostro se tensó visiblemente cuando vio a Sasuke en el mismo espacio que yo. Le dirigió una mirada nada agradable y comenzó a acercarse, por detrás, Kiba venía negando con la cabeza, con un gesto de disculpa. Atiné a encogerme ligeramente de hombros.
—Hola, Neji —saludé apenas estuvo frente a mí.
—¿Quién es este tipo? —respondió con una pregunta, sin disipar su enfado al ver a Sasuke.
Suspiré, de nuevo. Y procedí con las presentaciones.
—Es un amigo, su nombre es Sasuke. —Lo señalé con un gesto, lo miré de reojo, tampoco apartaba la vista de Neji, no expresaba nada—. Sasuke, él es mi novio, Neji.
Sasuke extendió su mano para saludarlo debidamente, pero Neji frunció más el ceño y se negó en un silencio tenso en corresponder. Apreté los dientes enfadada por la falta de educación, sin embargo, no estaba de ánimos para decirle algo. Así que simplemente Sasuke bajó la mano y su mirada se tornó más oscura.
—¿Y qué hace aquí? —preguntó él.
No, aquí vamos de nuevo con sus celos.
Afortunadamente Kiba evitó que respondiera.
—Sí, claro, ¿cómo estás Sakura? Escuché que no te encontrabas bien —interrumpió componiendo una voz ridícula, se cruzó de brazos en cuanto Neji lo miró con mala cara—. En vez de preguntar por él, deberías preocuparte por Sakura, ¿no ves que no está en su mejor momento?
—Pues parece que se ha recuperado, con eso que... —dijo Neji reparando en mí y luego en Sasuke—. Tiene buena compañía, claramente no le hago falta.
De nuevo, un nudo se formó en mi garganta. ¿De nuevo insinuaba que era una ramera? Aguanté las verdaderas palabras que amenazaron en salir, para no crear más problemas.
—Neji, no comencemos de nuevo, ¿vale? —dije cargándome de paciencia y serenidad—. No es momento para tus estúpidos celos.
—¿Estúpidos, dices? Estás en medio del pasillo, a solas con este tipo. —Lo señaló despectivamente— ¿Y me pides que lo deje pasar?
—Son celos sin fundamentos —refuté comenzando a perder la paciencia—. Para empezar, estoy en mi casa y puedo dejar pasar a quién me apetezca.
—Por supuesto, estás en tu casa. —Neji elevó los brazos en un gesto irónico—. Y también metiste a Kiba aquí, tampoco podrías estar sin tu amante. ¿Y qué? ¿Te acuestas con uno y corres a los brazos del otro en cuanto terminas de revolcarte?
Golpe bajo. Fue tan impactante escucharlo de su boca, tanto así que lo sentí físico. ¿Qué tenían contra mí para estropearme mi integridad? No bastaba con que me hayan golpeado físicamente, ahora Neji me destroza mentalmente. ¿Es que nunca va a terminar esto?
Me quedé estática, a mi alrededor pareció que todo se movía lento. La expresión de Neji cambió a una de molestia cuando comenzó a retroceder. No comprendí hasta que me percaté que en realidad estaba siendo arrastrado bruscamente por Sasuke le vi su espalda tensa.
—¡Suéltame bastardo! —exclamó Neji forcejeando a medida que era llevado a la fuerza.
Apenas lo procese. Caminé rápidamente a las escaleras, justo a lado de Kiba que observaba desde ahí el espectáculo. Sasuke no daba tregua con su agarré, era más firme a cada segundo, su mano tensa agarraba el cuello de la camisa.
—¿Quién te crees para arrástrame así? —Seguía gruñendo.
Y, como era de esperarse, Sasuke no habló. Se limitó a seguir arrastrándolo.
—¿Crees que Sasuke le haga algo? —preguntó Kiba a mi lado.
No pude responderle con certeza, no lo conocía muy bien para saberlo. Pero, supongo que, si no lo golpeó al instante, seguramente buscaba la forma de evadir los problemas. Así que decidió sacarlo a la fuerza, porque sabía que Neji no se iría por voluntad.
—No lo sé, pero hay que ir —dije comenzando a bajar a trote las escaleras.
—Espera, Sakura. Deberías...
Habíamos llegado a la planta baja, extrañamente Sasuke se había detenido cerca de la puerta, agarrando por frente a Neji que sonreía de lado por alguna razón. Y la expresión de Sasuke...
Se tornó furiosa.
Sucedió tan rápido: elevó su otro mano dispuesto a golpearlo, intenté gritar que no lo hiciera, pero alguien lo agarró por detrás, separándolo a tiempo. A juzgar por las fracciones del individuo, supe que era su hermano mayor.
—¡Hey, Sasuke! —dijo él alejándolo más—. ¿Qué demonios te sucede? Prometiste no hacer una locura.
—Vamos, hazle caso, no querrás agraviar las cosas —farfulló Neji alisándose la camisa, una sonrisa de suficiencia adornó su rostro.
¿Quién era la persona que tenía frente a mí?
—¿Qué demonios sucede? —Karin apareció casi corriendo por la puerta de la cocina, su ceño se frunció en cuanto vio a Neji, cuya sonrisa seguía ensanchándose.
—Eres cretino —rugió Kiba a mi lado—. ¡Esa sonrisa no te durará mucho tiempo!
Parpadeé cuando vi de reojo a mi hermano cruzar la puerta trasera, dispuesto a averiguar el motivo de los gritos. Agradecí que nuestro vecino más cercano vivía a medio kilómetro, si no, ya los tendríamos aquí, chismorreando.
—¡Cállense! Mi casa no es un jodido mercado para que estén gritando. —Sasori apareció imponiendo su autoridad. Incluso yo me encogí de hombros, culpable de ser el centro de su discusión.
Valoró la situación con ojos crítico, el enojo en los ojos de Sasuke con su hermano inmovilizándolo para que no agravara los problemas. Se dio cuenta que tanto Kiba como Sasuke miraban Neji con ojos asesinos, y este se tensó repentinamente.
Nunca fue tan devota a convivir con mi hermano cuando comenzamos nuestro noviazgo, alegando que pediría el permiso formal cuando fuera el momento. Eso causó un distanciamiento y pagaría por ello.
—¿Qué haces aquí, Neji? —preguntó Sasori, su voz revelaba cuan era su desagrado por verlo ahí.
—Vine a ver a Sakura, me enteré de lo que le hizo Kizashi —dijo él.
—Si en verdad estuvieras preocupado por él, ¡no la hubieras insultado vulgarmente! —gritó Kiba.
Hasta este punto ya no soportaba tal humillación.
—Neji, te pediré que te retires de mi casa —pidió mi hermano demasiado tranquilo—. No quiero más problemas.
—Solamente vine a ver a mi novia —expresó frunciendo el ceño.
Sus miradas se posaron en mí, dándome silenciosamente el dictamen final. No tenía porqué pensarlo siquiera: no quiero verlo. No hoy, no mañana. Sentía un gran vacío en mi pecho a medida que me abrazaba a mí misma, anhelando tener entre mis brazos aquel peluche de felpa que dejé olvidado a los ocho años, cuando decidí que estaba lo bastante desgastado. Me sentí así.
—Vete Neji, no quiero saber nada de ti —susurré lo bastante audible.
Pero él se negó a cooperar.
—Saku... por favor.
Agradecí que Kiba se interpusiera en su camino, ocultándome de su vista. Me encogí de hombros, no queriendo que me viera así.
—Ya la escuchaste —dijo Karin bastante molesta—, no tienes por qué estar aquí, por tu maldita culpa ella está así.
Me tensé, imaginé las expresiones de los demás. Especialmente la de mi hermano, pude verla por el rabillo rojo, consternado e intrigado a la vez, la veía con sus ojos ensanchados.
—¿A qué te refieres? —Sasori fue el primera en preguntar.
Ya no importaba. Karin lo sabía. La única razón por la cual ese hombre pudo ponerse furioso a tal punto de golpearme así fue por saber mi noviazgo. Su mente tan anticuada lo controlaba, siempre fue el centro de la familia. Escuchó los gritos al principio y yo se lo colaboré en cuanto desperté en la mañana.
Karin siguió hablando.
—Kizashi golpeó a Sakura porque se enteró de su noviazgo con Neji, cual se supone que mantendrían su relación en secreto de los demás. Aún no sé cómo se enteró.
—Yo no haría... —Él intentó excusarse, pero Kiba lo interrumpió.
—¡Ahora lo recuerdo! En la escuela tus estúpidos celos domaron sobre su razón y gritaste entre una de sus reclamaciones que ella era su novia. Sabes que aquí los rumores corren más rápido del viento.
Me atreví a asomarme de nuevo por un costado, mirando las expresiones de todos. Especialmente la de Sasuke, pero, a decir verdad, no pude descifrarla. Parecía tan extrañamente calmo, hasta que lo vi fijamente, respiraba con cierta brusquedad y aún seguía tenso, los brazos de su hermano ejercían más presión.
Giré mi rostro a Sasori, se acercó a Neji tan rápido. Lo tomó del cuello de la camisa, mirándolo fijamente.
Lo golpeará.
—Vete antes de que haga lo que Sasuke estuvo a punto de hacer —amenazó soltándolo bruscamente en dirección a la puerta.
Neji trastabilló hasta estabilizarse, su rostro rojo y una vena marcaba su garganta. Me miró por última vez, esperando que dijera algo, desvié los ojos al suelo, sin dedicarle tan siquiera un segundo más.
—Hablaremos luego, Sakura —me dijo con un tono de voz escalofriante, ¿o sólo yo lo sentí así?
Y se fue, aporreando la puerta.
No dejé que lo de Neji afectara mi día.
Me armé de actitud positiva, secando las lágrimas que amenazaban mis ojos. Obvie por las miradas que me lanzaron y esbocé la mejor sonrisa falsa que poseía, no los convencí —sería un verdadero milagro si ocurría—, pero logré que no mencionaran el tema, haciendo como si hubiese sido una escena sin importancia.
No tocaron el tema del problema con Kizashi pase a que había entrada para ello.
Dejé escapar el aire, agradecida por ese gesto.
Quise ayudar a Karin en terminar la comida, pero se negó rotundamente, ni siquiera me dejó acercarme a la cocina, Sasori contribuyó a ello, prácticamente me corrieron de mi propia casa cuando me señaló el patio trasero.
Un poco frustrada, salí a matar el tiempo. La brisa de la tarde revoloteó a mi alrededor, dándome la calma que necesitaba en estos momentos. Aspiré bruscamente llenando mis pulmones del aire limpio.
Miré un poco más el prado frente a mí, que se extendía con hierbas verdes y de aspecto fuerte. Me agaché para apreciar la pequeña flor que crecía a los pies de la casa, bañada en la sombra que le brindaba. Era de color azul y sus pétalos parecían que volarían en cualquier momento.
La toqué temiendo a contribuir, pero resistió. Alejé la mano rápidamente. Tuve un pensamiento: lo frágil que se veía, me representa en estos momentos. En converso, me veía sumamente frágil y me sentía así, pero tenía la certeza de que lograré recuperarme de esto. Confiaba que sí.
Sentí alguien a mis espaldas, al voltear, vi que Sasuke cerraba la puerta. Me incorporé de un salto, sonriéndole.
—¿Vienes a hacerme compañía? —pregunté curiosa.
Asintió acercándose a mí, de igual manera vio la flor en el suelo y volvió su vista a mí. Extendí mi gesto y señalé al frente.
—Ven, vayamos más allá.
Comencé a caminar directamente al árbol de ciruelos, la sombra que proyectaban sus ramas me invitaba a recostarme en su tronco y quedarme ahí, disfrutando de la vista. Sentí a Sasuke detrás de mí, giré un poco la cabeza, él me observaba en silencio.
Me arrodillé justo al llegar, gateando para quedar con la espalda pegada al tronco, alcé la cabeza, Sasuke frunció el entrecejo. Palmeé el espacio vacío a mi lado, invitándolo a que se sentara conmigo.
—No es una cama de plumas, pero tampoco está mal. Y si te preocupas por los bichos...
Dejé mi frase a medias cuando él bufo por debajo y se acercó para sentarse a mi lado, dejándose caer contra el tronco. Hizo una pequeña mueca, pero no se quejó, acomodó sus piernas y apoyó la cabeza, soltando un pequeño aliento.
Pasamos los minutos en silencio, admirando el prado a frente a nosotros, cuyas elevaciones que apenas tapaban el nacimiento del lago, dónde pasé los mejores días de mi infancia con Kiba y Tenten. Cualquiera estaría maravillado con la vista espectacular, y Sasuke no era la excepción, parecía absorto.
De cierta manera entiendo a mamá y su decisión de escoger este lugar para vivir.
Sentí unos golpecitos en mi hombro, parpadeé dispersando mis pensamientos y me concentré en Sasuke que me miraba, sus ojos negros parecían preocupados, ¿o fue mi imaginación? Me reí un poco, llevando mi mano a la boca.
—Estaba pensando en algunas cosas, todo ha sido... —callé un momento, en busca de la palabra indicada para expresar mis emociones— una pesadilla.
Suspiré, atrayendo mis piernas al pecho y apoyando la barbilla en ellas, admirando el prado.
—Pero, me alegra que estés aquí —dije después de unos segundos. Girando mi rostro a Sasuke que seguía expectante—. Gracias por venir.
Lo vi separar sus labios y luego apretarlos fuertemente. Se me hizo un nudo en la garganta al ver que no podía expresarse como quería debido a su falta de voz. Tal pensamiento me deprimió un poco, él tenía sus propias batallas y, aún con ello, estaba aquí, brindándome un apoyo silencioso.
Saqué mi celular del bolsillo de mi falta y lo alcé.
—Lo siento por no saber el lenguaje de señas, pero tenemos esto —dije, sonriendo más—. Estos hermosos aparatos creados por Martin Cooper que sabía que revolucionaría al mundo.
Sasuke buscó en el bolsillo delantero y tacleó rápidamente sobre la pantalla.
Su mensaje me llegó.
«¿No te molesta mi presencia?»
Lo miré fijamente.
—¿Cómo va a molestarme? Siento... —dudé en decírselo—. Una extraña tranquilidad.
Me pareció ver cierta incertidumbre en sus ojos mientras hablaba. Apretó el celular fuertemente y agachó su cabeza, no supe interpretar su expresión y me dio miedo haber dicho algo incorrecto, pero lo solté sin más. Encogí un poco los hombros, dispuesta a disculparme si lo había incomodado, pero él se enderezó sin darme la oportunidad.
Volvió a escribir.
«Es extraño que lo sientas, no despido más que emociones negativas y no soy muy positivo que digamos»
Fruncí el ceño, pensando en sus palabras.
—No es necesario ser positivos para contagiar tranquilidad, ¿sabes?
«Debes sentirlo para poder transmitirlo» rebatió, su mirada parecía tensa.
—¿Eso quiere decir que no estás tranquilo?
Se tensó por mi pregunta y se encorvó un poco, retraído a contestarme. Por su expresión renuente, supe que no obtendría respuesta de él, lo intuí de inmediato al descifrar su expresión decaída y atormentada que mostró por unos segundos.
Dejé de lado el celular, y me concentré en él. Hasta ahora no me había tomado la libertad de mirarlo fijamente y detallarlo sin restricciones. La forma de sus cejas curveadas y negras sobre su piel blanquecina, sus ojos negros que, si lo miraba fijamente, se podían ver sus pupilas con pequeñas líneas entrelazadas entre sí, de diferentes intensidades. El arco de su nariz firme, con ese perfil masculino y la forma de su quijada. Incluso la mano que sostenía el aparato, se marcaban un poco las venas, pero no se veía desagradable.
La curiosidad me atacó cuando vi las pulseras en su mano derecha, también tenía en la otra. Alargué mi mano, curiosa en sentir su textura, cuando los roce, él apartó rápidamente su mano llevándola detrás de su nunca. Respingué por su repentina acción y alcé los ojos para mirarlo.
Su expresión... era de una persona atormentada.
Sus pupilas dilatadas y su rostro más pálido de lo normal.
Una sensación recorrió mi cuerpo, no aparté la mirada, sus ojos expresaron muchas emociones oscuras y perturbadoras.
Me cortó el aliento.
Lo supe, incluso antes de estar consciente, que él carga con sus propios demonios.
Incluso peores que los míos.
Me enteré durante el almuerzo de nuestro cambio definitivo a Tokio.
No repliqué, ni siquiera dije si estaba de acuerdo o no, porqué en realidad, no lo sabía. El remolino de emociones resurgió en mi pecho cuando pensé en que toda mi vida quedaría atrás en unas semanas. Mis hermanos no me preguntaron, simplemente lo dictaron.
En otra situación —en la que no corría ningún peligro— habría objetado sin dudar, rebatiendo y alargando nuestra estancia en el pueblo, pero con todo esto, incluso la inminente separación con Neji, me parecía sumamente sensato alejarme. No solamente se trataba de mí, el mudarnos mejorará la vida de Sasori con su nuevo trabajo, Karin podrá terminar la universidad y mamá tendrá mejores oportunidades de mejorar... o alargar su vida.
Así que no estoy en posición de objetar.
—Gracias por recibirnos, esperamos que no hayamos sido inoportunos —Itachi, el hermano mayor de Sasuke se despedía haciendo una ligera reverencia.
Giré mi rostro a Sasuke, que estaba a mi lado con una expresión serena. Me dirigió la mirada y yo la evadí; aún me sentía un poco culpable de haber provocado esa expresión cuando quise tocar sus pulseras, a lo mejor son un recuerdo que defiende recelosamente.
Por otro lado, me entristecía que se marcharan ya, pero no pueden permanecer aquí por más tiempo. Sasuke tiene que asistir a la universidad y seguramente Itachi-san atender su trabajo como detective. En verdad estoy aliviada y agradecida por su ayuda en prestarnos el departamento cuando nos mudemos a Tokio.
—Al contrario, ahora estamos en deuda con ustedes —dijo Sasori devolviendo el saludo—. Estaremos en contacto.
—Pero me preocupa un poco Sakura, ¿están seguros de que su padre no regresará hoy? —preguntó Itachi, mirándome fijamente—. Podría hablar con la comisaría del pueblo y...
—No es necesario —intervine, avergonzada por la atención—. Me quedaré en casa de Kiba unos días —propuse con una sonrisa.
Mi amigo, que estaba a mi otro costado, se extrañó. Lo vi en sus ojos al reparar en ello.
—¿Eh? No hay problema, pero...
—Ya está resuelto —interrumpí sonriendo antes de que dijera cualquier otra cosa. Noté la inquietud de Sasuke cuando lo miré de reojo, no despejé mi expresión—. No te preocupes, estaré bien.
Él frunció el ceño y ladeó el rostro, me pareció gracioso e incluso me imagine con sus palabras: "¿quién dijo que estoy preocupado?". Reí ligeramente al darle un golpecito amigable en el brazo, es muy bueno ocultando su sentir, es una gran ventaja que tenga los nervios crispados y pueda interpretar sus expresiones.
—De cualquier forma, regresaremos a ayudarlos con la pequeña mudanza —dijo su hermano.
—Ya les dijimos que... —Karin en verdad se veía apenada. Al igual que yo, no quería causarles más problemas.
—Si los vamos a ayuda, hay que hacerlo bien. Verdad, ¿Sasuke? —Le dio un codazo que casi le sacó una costilla.
Itachi parecía una persona muy agradable. Era más alegre que Sasuke y le hacia bromas cuales respondía con una mirada fulminante. Su gran parecido era extraordinario, a diferencia de las edades, a él se le marcaban sus ojeras, seguramente su trabajo le exigía demasiado. Y sin duda, muy amable.
Me despedí con la mano, mientras me giraba a Sasuke que se llevó una mano a su nuca, frotándola.
—Nos vemos pronto —le dije—. Envíame un mensaje cuando llegues.
Él torció la boca, dudoso. Alzó su otra mano para alborotar mi cabello, lo hizo tan rápido y delicado que, cuando reaccioné de su acción, Sasuke ya se encontraba sentado alado de su hermano que no paraba de hacerle burla.
Toqué mi cabeza, con un mohín, vaya manera de despedirse de mí. Ni que fuera una niña pequeña.
Pero secretamente me reconfortó.
—¡Nos vemos chicos! —Itachi se asomó por la ventanilla, a su lado, Sasuke solamente agitó un poco su mano.
—Tengan un buen viaje de regreso —les deseó Sasori, vi en sus ojos agradecimiento.
Finalmente, el automóvil dio marcha, nos quedamos ahí hasta que lo vimos desaparecer en una de las tantas colinas. Sentí un vacío en mi pecho, extrañaré la compañía silenciosa de Sasuke en estos días. Me reconforta saber que lo veré muy pronto, lo que me incomoda es bajo qué circunstancias.
—¿Estás segura de que no te molesta quedarte aquí?
Era la tercera vez que Kiba me pregunta lo mismo durante la noche. Entorné los ojos mientras me sentaba con cuidado en la cama de la habitación de Kiba —él dormiría sillón por las noches y no permitió que durmiera en el futón—, era suave a comparación de mi rígida y amada cama.
Akamaru revolotea a nuestros alrededor, buscando su próxima víctima para destazar, si no tengo cuidado, mis tenis serán sus próximas víctimas.
Reparé en su pregunta al sentir su pesada mirada en vi. Resoplé —por tercera vez—.
—¿A que te refieres? La verdad lamento que estén involucrados, y si te molesta a ti puedo irme sin ningún problema —comencé a levantarme, pero Kiba soltó un suspiró de exasperación que me obligó a quedarme ahí.
—Sabes que no es ninguna molestia, mi madre te adora —bufó y yo sonreí divertida.
La señora Tsume siempre insinuaba que éramos una tierna pareja, pero ya le dejamos muy en claro que nada pasará entre nosotros.
—Y ya estaba enterada antes un poco de la situación con... tu padre —completó él.
—¿Entonces...?
—Lo decía porqué pensé que preferirías quedarte con Tenten.
Ah, era por eso.
Recordé sus últimas palabras de ayer, la extraña atmosfera que nos rodeó. Incluso su expresión cambió drásticamente, no solamente conmigo, sino con su hermano y padres durante la cena.
¿Por qué me dijo que Neji aparenta? Hasta ahora pensé que lo conocía más que nadie, pero ya no estaba tan segura. Últimamente parecía ser una persona diferente a la que me he acostumbrado a querer, jamás llegué a imaginar que me insultaría con sus insinuaciones.
—¿Discutieron? —Sus ojos parecieron oscurecerse más.
Suspiré echando la cabeza para atrás. Sentía a Kiba sentarse a mi lado, esperando paciente a que le contara.
—No exactamente, fue extraño. Me dijo que debería dejar a Neji porqué no es quién aparenta ser. —Incluso ahora puedo recordar su expresión contenida, entrecerré los ojos—. Y después tuvo una actitud distante e indiferente. Sigo sin comprender a qué se refiere realmente.
Él viró su rostro al frente mientras su mano se balanceaba entre su pierna, apenas pude percibir su mueca seria y urgente, como si quisiera decirme algo y al último segundo se resistiera.
—¿Y qué harás? ¿Terminarás con Neji?
Fue mi turno de quedarme en silencio. Ya no era cuestión de si lo quería o no, más bien, de que ya no soportó que cada vez sus celos lo llevaran a cometer estupideces y tenía miedo de que en un futuro se agravara la situación. Con Sasuke no explotó porque su hermano los detuvo, pero ¿qué pasará si no hay nadie la próxima vez?
Una actitud que nunca pensé que vendría de Neji, siempre se vía tan calmado y el más razonable del grupo.
«Nunca llegas a conocer a alguien realmente» Incluso Karin me lo dijo. ¿Qué más necesito para dar la definitiva?
Mi propia determinación, he de recordar que mi orgullo y dignidad están siendo pisoteadas por él. En algún momento llegué a creerme sus palabras y tan pronto lo pensé, las deseché de inmediato.
Yo no tengo la culpa de sus irracionales celos y no estaba dispuesta a soportarlo.
—Lo haré —dictaminé mirándolo fijamente a los ojos—. Ya no quiero ser pisoteada e insultada por él.
Una sonrisa a medias se coló por los labios de Kiba, de igual manera me rodeó por los hombros en un reconfortante abrazo, me dejé a él y cerré los ojos, disfrutando de la tranquilidad que me brinda.
—Perdóname por ser un mal amigo y no contarte la verdad —dijo después de unos segundos en silencio, no comprendí sus palabras, alcé el rostro para verlo, él no me devolvió la mirada pues permanecía fija al frente con el ceño fruncido—, pero no quiero que sufras más, no lo mereces.
Me dio un ligero apretón y se levantó, quise preguntarle por qué me decía tales cosas dejándome con la ingrida, abriendo una brecha a mi mente para divagar entre conspiraciones y posibles secretos que él guardaba recelosamente.
Recibí la soledad cuando abandonó la habitación dándome las buenas noches.
Sasuke
.
La inquietud seguía ahí, aún cuando Sakura me aseguró que estaba bien y tampoco había necesidad de permanecer en casa de su amigo porque Kizashi no ha puesto un pie en la casa desde hace días.
No entendía esa reciente preocupación a todo relacionado con ella. Me proponía a no hacerlo demasiado e incluso obviarlo y cuando me daba cuenta, ya estaba enviándole un simple mensaje con el fin de que contestara cualquier cosa, con sólo saber que se encuentra a salvo me basta.
Por el momento era suficiente.
Las risotadas a mis espaldas me regresaron abruptamente a la realidad y un golpe en mi hombro, choqué con la pared y alcé la vista, observando las espaldas de los malditos, eran Hidan y sus estúpidos lambiscones.
Reprimí con ganas el asentarle un golpe en el rostro porqué sabía se lanzarían sobre mí para golpearme como la última vez. Y la verdad, no tenía humor para soportarlos. Agradecí internamente que tener mi mente ocupada en Sakura atribuyera a ello.
Suspiré con ganas y me enderecé dispuesto a irme por mi preciado café de medio día.
—¡Oye tú grandulón! —gritó alguien de algún lado, específicamente Naruto—. ¿Quién te crees para irte sin pedir disculpas?
Mierda, no. Justo cuando no busco pelea aparece él.
Casi gruñí cuando lo vi aparecer de la entrada, cerca de Hidan que se detuvo junto a sus amigos. Miraron ceñudos y burlones a Naruto que se plantó frente a ellos con los brazos cruzados sobre su pecho.
Me apresuré a ir con él antes de que dijera una estupidez.
—¿Disculpas por qué razón, estúpido? —chistó Hidan esbozando una sonrisa.
Justo cuando llegué detrás de Naruto, él me apuntó con el dedo obligándome a detenerme de sopetón, eso me tomó desprevenido.
—Acabas de golpearlo intencionalmente —replicó el rubio—, ¡no puedo permitir que te burles de él sólo por su discapacidad!
No, Naruto, cállate ya.
Las risas de Hidan y esos idiotas calaron mis oídos.
—Vaya, ahora resulta que el mudito ya consiguió su traductor que resultó ser un estúpido —decía entre risas, me miró asquerosamente sonriente—. Pensé que eras inteligente, pero conseguiste a otro perdedor.
El rostro de Naruto se crispo.
Y para mí fue suficiente humillación.
—Mira hijo de...
Lo agarré a tiempo por su camisa y lo jalé en reversa, naturalmente Naruto comenzó a blasfemar en voz alta haciéndole gestos a Hidan —lo vi de reojo—, pero no se resistió como pensé cuando tuve ese impulso de alejarlo.
No necesitaba que Naruto me defendiera de absolutamente nadie y tampoco ser el centro de sus burlas por su actitud.
Vaya amigo considerado.
Entorné los ojos cuando llegamos a la cafetería, sentí muchas miradas sobre nosotros incluso cuando Naruto se plantó frente a ese imbécil. Capté una cabeza muy conocida en una de las mesas y me dirigí ahí para lanzarlo en la silla vacía.
—¿Sucedió algo digno de contar? Aunque no es raro ver a Naruto alterado —dijo Shikamaru que estaba sentado, bebiendo una bebida de un color extraño.
—¡Hidan empujó a Sasuke! —casi grito Naruto.
Le devolví un gesto indiferente al sentarme en la otra silla, recargándome del respaldo mostrando mi irritación.
—Sabemos que él es un brabucón, molesta a medio mundo —recordó Shikamaru dejando su extraña bebida sobre la mesa.
—Pero me purga que se meta con Sasuke sólo porque cree que está en desventaja porque no puede hablar.
Las quejas de Naruto comenzaban a molestarme realmente y Shikamaru lo notó al fijamente, suspirando con pesar.
—Sasuke sabe defenderse de otra manera, no creo que requiera nuestra intervención.
Asentí firmemente reafirmando sus palabras. En todo caso, ¿por qué debo darles este tipo de explicaciones? Ah, cierto, decidí que podía estar cerca, específicamente que fuera mis "amigos".
Resoplé dispuesto a irme, no tenía tiempo ni ganas de soportarlos.
—¡Ajá! —De pronto Naruto se levantó de su asiento, apoyando ambas manos en la mesa para inclinarse a mí, tuve el impulso de casi estamparle mi pie en su rostro. Maldición, eso también me tomó por sorpresa.
¿Y ahora qué?
—Sólo dime cuando planeas golpearlo y te ayudaremos a repartir dolor a puñetazos —dijo con una sonrisa macabra en su rostro, alzando su puño al aire.
Oh...
Sonreí de lado y agaché la mirada. Maravilloso, así que Naruto prefería arreglar las cosas así. Perfecto aliado.
—Son un fastidio —replicó Shikamaru, extrañamente parecía interesado.
—Aunque estoy en contra de la violencia, de algo tengo que desquitar mi furia —dijo Naruto regresando a su lugar, una expresión seria sustituyó la anterior— para no cometer una estupidez que podría afectar a mi prima.
Alcé la mirada intrigado. Hasta ahora no lo había escuchado hablar de su vida personal tan ligeramente, o bueno, tal vez no le presté la debida atención por ignorarlo la mayor parte del tiempo. Pero parece que Shikamaru si estaba enterado puesto que se enderezó bien y lo miró un poco alarmado.
—¿Le sucedió algo?
A este punto no pude hacer más que ser un espectador. Crucé una pierna en lateral y llevé las manos detrás de mi nuca, dispuesto a escuchar un poco. Naruto parecía preocupado y lo menos que puedo hacer era mostrar consideración, pase a que seguía enojado por los de Hidan, no era motivo para apartarme.
Dirigió sus ojos azules a mi con una sonrisa cansada y luego a Shikamaru.
—Sé que puedo confiar en ustedes, por eso se los voy a contar —dijo, dudoso y soltó el aire retenido—. Mi prima fue golpeada por su padre hace unos días.
Casi me atraganto con mi propia saliva por ese tema. Recordar todo lo relacionado con ello me seguía hirviendo la sangre, ¿acaso en todos lados hay padres abusadores y desquiciados? Que podridos progenitores.
—Lo peor es que apenas hoy en la mañana me enteré porque decidí llamarle a su hermano para preguntarle porqué no contestan mis mensajes. —Se le veía realmente afectado, contenía muy bien su furia—. No quiso explicarme más detalles para no preocuparme, demonios, ¡ni siquiera sé cómo está ella! Eso alimenta mi odio a su padre y me dan ganas de ir a dónde sea que se encuentre y partirle la cara.
—¿E intentaste llamar a Karin? —preguntó Shikamaru.
Un momento.
Despegué mi vista de la mesa al escuchar ese nombre. Pasmado, dirigí mis ojos al rostro de Naruto.
—Sí, pero evade el tema y también volví a llamar a Sakura. No hubo ningún cambio.
¿Qué diantres?
La cabeza me dio vueltas por tal información. reprimí las ganas de gruñir por lo increíble que parecía la situación. Escuchar esos nombres de sus bocas... recabé cada información que recordé de su familia, comparándola con la que Sakura me contó de su primo que era rubio de ojos azules y demasiado energético.
Jamás me pasó por la mente que Naruto fuera precisamente su primo, hay un puñado de personas con esas características. Aunque viéndolo mejor, recordé que su color natural era rojo, como el de Sasori y se parecía un poco a él...
Me llevé la mano a mi rostro, negándolo.
—¿Verdad que es desesperante? —Tal parece que Naruto tomó mi acción como contribución a la plática—. Y lo peor es que no puedo ir a Konoha a verla hasta el fin de semana por la universidad. Mis padres igual están desesperados, están pensando hacer un viaje aparte.
Suspiré. Bien. No pensaba decir nada, por algo Sasori no le reveló la verdad detrás del asunto, pero él se veía realmente preocupado y mortificado.
Le hice un gesto para que sacara su celular cuando extraje el mío de mi pantalón. Ambos se inclinaron juntos en ver la pantalla mientras yo escribía en el mío. Dudé unos momentos, pero al final lo envié.
—Dentro de lo que cabe, Sakura está bien. Kizashi no logró ingerirle ninguna... fractura... grave... —dijo Naruto perdiendo fuerzas al leer el mensaje. Los pares de ojos me miraron con sorpresa e incredulidad—. ¿Cómo es que tú sabes el nombre de ese maldito...?
Volví a escribir.
«Conocí a Sakura en el hospital mientras la señora Mebuki estaba en tratamiento».
—Así que tú eres aquel chico mudo que habla con tanto entusiasmo —murmuró él, absortó—. ¿Cómo sabes del estado de salud de Sakura? ¿Intercambian mensajes a menudo?
Me detuve un momento, ¿y si les digo la verdad?
Lo miré por unos segundos. Por alguna razón Sasori no informó correctamente, ¿estaría evitando algún efecto colateral del problema? Si es así, no tengo porque intervenir.
Por el bien de Sakura...
Pero Naruto en verdad se veía desesperado y preocupado.
Ah, ¿en medio de qué problema me involucre?
Cham! Holis, lo prometido es deuda: la actualización está lista.
El primer borrador de este capítulo iba a ser narrado por Sasuke desde el inicio, pero creí conveniente que supieran como se siente Sakura con su presencia y sobre todo lo que sucedió con Neji, así que lo desplace a mitad y me centre en narrarlo en Sakura.
¿Qué hará Sasuke? ¿Traicionara la confianza de la Familia Haruno o preferirá no decirle a Naruto? Dudas, dudas.
Arg, la actitud de Neji tiene un porqué detrás de todo, recuerden: no todo es lo que parece. Su reciente actuación es la verdadera, así es realmente.
Y Kiba, ¿qué secreto le guarda? A estas alturas la mayoría sabe qué es.
Estuve respondiendo reviews por privado de lxSpaceCadetxl Yuishi007 AlexFlores0295 Juguito de drama
¡GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, REALMENTE ME HACE FELIZ LEERLOS!
Gracias por leer, espero que hayan disfrutado el capítulo como yo disfrute escribirlo.
Dudas, no. Fin.
Los quiero, cuídense mucho en esta cuarentena. Tomen sus medidas de prevención y beban mucha agua (?
Nos leemos pronto,
¡Alela-chan fuera!
