17

Cerezo que cae

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Sakura

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Me apresuré a ir tratando de idealizar la dichosa sorpresa que me tenía.

Justo a la mitad del recorrido, vi la única puerta semiabierta. ¿Cuándo pasé la primera vez estaba cerradas? Me acerqué dispuesta a cerrarla y así evitar que otra persona se traumara por descubrir lo que hacían dentro.

Agarré el pomo, y sin querer, escuché una voz demasiado familiar.

Tenten.

—Te advertí que, si no terminabas tu relación, tú y yo tendríamos serios problemas.

Entrecerré los ojos. ¿Con quién hablaba? Se escuchó una risa ronca se escuchó una risa ronca de un hombre.

—Que ilusa eres... ¿acaso creíste que dejaría a Sakura sólo porque tú me lo pediste?

Mi corazón se congeló en ese mismo instante al reconocerlo.

No podía creerlo.

Era Neji.

Retiré mi mano dispuesta a dar media vuelta y marcharme tras esa confesión, mi cerebro apenas atrapó la información y la ordenaba, pero mis piernas no se movieron. La voz de Takeshi en el micrófono y la música fueron eco lejano y poco importante. Por más que le ordené a mi cuerpo alejarme, mi mente renegó a cooperar, como si no creyera lo que escuché.

Cuando estaba quedando más que claro a cada palabra que intercambiaban.

—Teníamos un trato —escupió Tenten enojada.

—Nunca dije que lo iba a cumplir —replicó Neji.

¿De qué trato hablaban?

—¡Eres un maldito! ¡Dijiste que terminarían con ella si yo seguía acostándome contigo! ¡Lo prometiste!

Mi corazón se contrajo dolorosamente. ¿Qué ellos qué?

El dolor fue similar a una patada en el estómago y vaya que sabía exactamente cómo se sentía. Te quitaba el aire y disparaba ardor, con la diferencia que fue el pecho, justo en el centro. Entreabrí mis ojos y labios, poco a poco sentí mis ojos cubrirse de lágrimas, esto no podía ser cierto...

Neji me engañó con Tenten cuando aún éramos novios.

Mi mejor amiga se metió con él.

No, no, no, no.

Sentí mi mundo venirse encima de nuevo. Era muy diferente al dolor de anoche cuando terminé con Neji con la razón de que era demasiado celoso y posesivo.

No por un engaño.

Lleve una mano a mi pecho, intentando regular mi respiración.

—No me quedaré callada si te acercas a Sakura. Le diré lo nuestro —aseguró mi supuesta mejor amiga.

—Escúchame bien, Tenten. Yo no prometí tal cosa y tú no estás en posición en desafiarme porque las consecuencias podrían ser muy feas para ti. ¿Quién será la más perjudicada aquí? Piénsalo bien.

A este punto no soporte escucharlos más. Estaba mareada por la impresión y atiné a recargarme en lo más cercano que tenía: la puerta. Se abrió de sopetón y apenas pude controlar mi equilibro debido a la impresión, mis piernas carecían de fuerza.

Ahí estaban los dos, de pie cerca de la ventana con sus miradas ladeadas a mí, llenas de sorpresa.

Me hirvió la sangre en ese momento. No lloraría frente a ellos. Me traicionaron de la peor manera posible y no merecen que muestre más mi debilidad. Así que me obligué a enderezarme y plantar fuertemente mis pies sobre el suelo, no más humillaciones.

—Son unas escorias. ¡Ambos! —exclamé sin contener lo alto de mi voz y me marché lo más rápido que podía.

Escuché mi nombre a boca de ambos, las ignoré y me concentré en ir a las escaleras. La música volvía a retumbar las paredes, me concentré en ella para no escarbar en la charla de ellos, cada vez se hacía más sofocante y mi propio llanto amenazaba con soltarse, pero no aquí con la posibilidad de que Neji y Tenten me humillen más frente a mis propias narices.

Había un lugar en dónde me sentía segura, dónde podía hundir mi cara y llorar todo lo que quisiera sin ser vista y destrozada por nadie. Dónde unos brazos me rodearían sin contemplaciones y un aliento cálido me haría sentir que aún estaba viva.

Con él.

Con Sasuke.

Necesitaba encontrarlo y salir de aquí.

Recordé que debería estar cerca de la puerta a la piscina. Intenté rodear a la multitud cuando sentí una mano entorno a mi brazo deteniéndome de sopetón. Tanto tiempo había sido tocada por él y antes sentía un calor abrasante y cálido, ahora lo que siento es repulsión y desprecio.

—Sakura, detente, tenemos que hablar.

Lo miré a la cara obligando a mis lágrimas permanecer en mis ojos. No derramaría una frente a él.

Jalé con fuerza mi brazo y retrocedí uno paso.

—No tenemos nada de qué hablar.

Di la media vuelta para seguir mi camino y él se interpuso. Lo desafié con la mirada, él tenía unos ojos furiosos y apretaba los dientes, conteniéndose a soltar blasfemias o alguna tontería para justificarse.

—Saku, lo que escuchaste allá no es verdad.

—Ah, lo que escuché es que han estado viéndome la cara de idiota todo este tiempo —le interrumpí enfrentándolo—. Revolcándose y riéndose a mis espaldas. Vaya forma de respetarme cuando éramos novios.

—No tome nuestra ruptura por teléfono oficial.

—Pues yo sí, así que afortunadamente no tengo nada que ver contigo —repliqué, la furia recorría por mis venas.

Al ladear la cabeza vislumbré a Tenten llegar a nosotros corriendo, su expresión culpable y resentida. Me enoje más, ¿por qué ella hacia esa expresión cuándo en este momento yo era la perjudicada?

—Sinceramente nunca esperé esto de ti, amiga. —La palabra la dije con todo el desprecio que podía.

—Sakura... por favor —me suplicó intentando agarrar mi mano, yo me aparté de golpe sin darle la oportunidad de hacer—. No es lo que parece.

La evadí.

—No tiene caso negar lo evidente —le espeté lo más indiferente que pude, después me diré en dirección a Neji que seguía respirando de forma furiosa—. Ahora, quítate de mi camino que estorbas.

Empujé a Neji lo suficientemente fuerte para dejarme pasar, de reojo vi cómo Tenten lo agarraba del brazo intentando detenerlo.

Aparté con brusquedad la mirada.

Llegué rápidamente a Sasuke. Estaba recargando en el marco del ventanal terminando de fumarse un cigarro, en cuando me vio cerca, dejó caer lo que restaba al suelo y lo aplastó con la punta de su zapato. Me miró desconcertado al ver mi expresión infalible y urgente, muy diferente a la felicidad que sentí antes de subir.

—Vámonos, quiero ir a casa —le dije cuando llegué a él. Intente moldear mi voz, pero salió débil al final.

Evadí sus ojos, no quería que me viera de esta manera o flaquearía frente a él. Me hizo que lo mirara fijamente intentando que le dijera que sucedía. Llevé mi mano a la suya entorno a mi mejilla y le susurré que le explicaría en el camino, que no quería permanecer un segundo más aquí. Él asintió dispuesto a cumplir mi petición y sostuvo mi mano para guiarme, pero de pronto su expresión cambió radicalmente al mirar detrás de mí.

Por su expresión no era nada agradable.

Aspiré con fuerza, preparándome mentalmente y me giré. Era Neji que venía acercándose a pasos agigantados. A este punto venía empujando a quienes se interponían y llamaba la atención. Detrás venía Tenten que intentaba detenerlo, pero él la abatía con jalones. Se abrió paso hasta nosotros y cuando estuvo de frente, le lanzó una mirada despreciable a Sasuke.

—Ya veo la urgencia de irte, ¿pasarás la noche con este imbécil? —preguntó mirándolo respectivamente.

Sasuke hizo ademán de dar un paso, pero lo detuve poniéndole mi mano en su torso. No me miró, pero entendió mi mensaje y sólo apretó las manos a los costados de su cuerpo.

Me adelanté frente a él y crucé los brazos. No permitiría que Neji insinuara cosas de nuevo.

—Lo que yo haga o deje de hacer ya no debe importante en lo absoluto.

—Me interesa porque te amo.

Mi corazón se crispo. La primera vez que lo dice ya no tenía ningún peso después de descubrir su engaño.

No tenía el mismo valor.

—¿Dices amarme cuando te la pasabas revolcándote con mi mejor amiga? —Le lancé una mirada fulminante a Tenten que seguía detrás de él, callada y con los labios apretados.

—Es un malentendido. Yo jamás te engañaría con esta zorra —En vez de sentir lástima por Tenten al ser llamada de esa forma, una parte de mi interior gritaba que se lo merecía por pasearse frente a mis narices después de revolcarse con Neji cuando aún éramos novios—. Hablemos a solas en otro lugar, aún estamos a tiempo de arreglar las cosas.

—¿Acaso estás sordo o te haces? —rebatí enojada—. No voy a ir a ningún jodido lugar contigo, jamás volveremos, entiéndelo una vez por todas. Nunca perdonaré lo que me hiciste.

Si acaso existió una posibilidad de regresar con él, se esfumó en el instante de su engaño.

A nuestro alrededor se empezaba a forma el típico círculo, todos expectantes a saber el desenlace. Se me revolvió el estómago al ser el centro de atención. La música había disminuido brutalmente su volumen, ya no había necesidad de gritar, pero Neji parecía cada vez más alterado.

—Maldita sea. —Neji se pasó las manos por su largo cabello y me lanzó una mirada iracunda—. Déjame explicártelo, no es lo que parece.

Su insistencia era cada vez más pesada.

—No estoy obligada a hacerlo y tampoco es que lo desee. Y, ¿sabes qué? Por mi puedes revolcarte con quién se te dé la gana. —Le lancé una mirada despreciable a tanto a él como a Tenten—. Me tiene sin cuidado lo que hagas de ahora en adelante.

Se escuchó un coro de cuchicheos y exclamaciones de ahogo, Neji se ponía cada vez más rojo.

Aspiré fuertemente por la nariz y di la media vuelta dispuesta a marcharme, no quería seguir escuchando sus estupideces, pero Neji se acercó más y me tomó nuevamente del brazo. Con la diferencia de que Sasuke lo agarró el cuello de la camisa y lo miró amenazante. Era la segunda vez que veía esa expresión en su rostro, parecía calmó, pero sus ojos se afilaban a cada segundo.

Neji ejercía mucha presión en mi brazo, tuve que retirarme de un jalón, me dejó una marca roja en contorno. Crispé los ojos, ¿de tantos golpes mi cuerpo quedará destrozado? Maldije en mi mente a aquellos que me herían con sus acciones y golpes. ¿No estarán en paz hasta verme destruida?

—Sasuke, suéltalo —repliqué jalándolo del brazo para que se separara de Neji, lo conseguí con éxito. No se resistió, seguramente también pensaba que lo más sensato era no comenzar una disputa ahí mismo—. No vale la pena enfrentarse a él. Vámonos.

Ignoré a todos a mi alrededor y me concentré en alejar a Sasuke de Neji hasta afuera para rodear la casa. Casi veía la salida cuando se levantó un coro de gritos detrás de nosotros. Volteamos rápidamente y lo que ocurrió debió pasar por mi mente mientras discutía con Neji y lo vi perder completamente la calma.

Él lleno hasta nosotros alzando su brazo, Sasuke me apartó a un lado y recibió en llenó el puño en su mejilla, retrocedió a trompicones manteniendo apenas el equilibro. Ahogué un gritó con mis manos y ensanché los ojos.

Neji le dio un puñetazo a Sasuke.

Grité su nombre, pero no me atreví a acercarme pues alguien me sostuvo del brazo, apenas escuché que decía que no debía intervenir o me lastimaría. Intenté zafarme mientras veía a Sasuke enderezase por completo, limpiar el hilo de sangre que escurría por la comisura de sus labios y luego abalanzarse a Neji sin contemplaciones.

Cediendo a su provocación.

—¡Que alguien los detenga! —Apenas escuché gritar a alguien.

No podía moverme por la impresión. Horrorizada por la escena que se desarrollaba frente a mis ojos. Entre puñetazos y patadas se movieron hasta el patio, cerca de la piscina. Las personas alrededor gritaron en cuanto Neji fue lanzado cerca, lo sostuvieron un momento y luego él se liberó para abalanzarse de nuevo a Sasuke.

—¡Deténganse ya! —Sentí mis cuerdas vocales romperse. Nadie a mi alrededor parecía dispuesto a intervenir.

Estuve buscando desesperada a Kiba con la mirada, pero no lo encontré cerca. ¿Dónde diablos se metió? Empuje a más chicos que estaban ahí parados, sin hacer nada. Cuando volteé a ambos, Neji tenía un ojo rojo y la nariz escurriendo de sangre, su respiración era errática y embestía a Sasuke cual bestia desenfrenada.

Sasuke logró esquivarlo a tiempo, se escabulló por su defensa y le enganchó un golpe en la mandíbula, enviándolo al suelo. Ahí aprovechó para tratar de golpearlo, pero Neji se movió rápidamente a su derecha y en el proceso movió sus piernas derribando a Sasuke de espaldas cuya cabeza impactó en lleno al suelo.

—¡Sasuke! —grité cuando Neji se fue sobre él para tomarlo del cuello y apretárselo—. ¡Tienen que separarlos! —grité jalando a alguien a mi lado. El chico me vio con los ojos muy abiertos y asustado, ¿acaso nadie intervendría? En ese caso yo lo haría, me importaba poco si salía golpeada. Esto podía agravarse más.

Entonces Sasuke con su rostro más rojo debido a la falta de aire, alzó su mano enroscándola en el rostro de Neji asentándole un codazo en la manzana de adán. Neji gritó y así lo soltó, luego lo empujó con más fuerza y cuando se hubo liberado, le pateo el tórax para alejarse de él. Sasuke se levantó a cuestas del suelo, haciendo muecas de dolor e intentando poner distancia.

No dudé en correr hasta él sin dudarlo.

—Sasuke, no sigas peleando, por favor —le supliqué tomándolo del brazo. Él respiraba con tanta fuerza y su expresión demostraba cuan enojado se encontraba. Lo obligué a mirarme tomando su rostro para que lo enfocara en el mío. Tenía la ceja derecha partida y su boca restos de sangre—. Por favor, no quiero que te lastimes más por mi culpa.

Sentí las lágrimas acumularse de nuevo en mis mejillas. No soportaba esta situación. Sasuke contuvo la respiración un momento y cerró los ojos, me dio a entender que cedería a mi suplica al verlo agachar un poco la cabeza y encorvar los hombros.

Del otro lado por fin detuvieron a Neji, era Kiba quién lo tomaba por debajo de los hombros impidiéndole que avanzara, parecía un completo desquiciado vociferando al aire y tratando de zafarse con todas sus fuerzas. Su respiración era más errática y una vena se marcaba en su frente por el enojo.

Nunca lo había visto así.

—¡Apártate, Kiba! —decía como loco—. ¡Le romperé la cara a ese imbécil por haberse robado a mi novia! ¡Tengo que recuperarla a como dé lugar!

Me recorrió un escalofrió al escucharlo hablar así. Tenten se acercó a él y le hablaba en voz baja, no sabía exactamente que le decía, pero si intentaba tranquilizarlo no estaba funcionando.

—¡Váyanse! ¡Lo detendré aquí! —exclamó Kiba, se veía el enorme esfuerzo que hacía para mantenerlo a raya—. ¡Y ustedes, inútiles, muevan sus traseros y abran paso o terminaran golpeados! —se dirigió a los demás.

Inmediatamente la muchedumbre empezó a tomar las distancias.

Me viré Sasuke dispuesta a ayudarlo a caminar si era necesario, pero él no parecía tener problemas para hacerlo o no lo demostró mientras daba los primeros pasos, se agarraba a la altura de las costillas y apretaba los dientes, fruncía el ceño y entrecerraba los ojos. Debía dolerle mucho, un nudo se formó en mi garganta.

—¡Maldición! ¡Agárrenlo, ya!

El grito de Kiba nos alertó a ambos, volteamos a nuestras espaldas.

Neji se las había ingeniado para golpear a Kiba y aparatarse de él. Otro chico intentó detenerlo mientras avanzaba, pero le dio una tremenda patada alta en el cuello que lo mandó al suelo. Ahogue un grito de susto, ¡se dirigía a nosotros y ya estaba totalmente fuera de sí!

Temí por Sasuke. Lo miré rápidamente, él parecía desconcertado y decidió en enfrentarlo, pero no dejaría que eso sucediera. Lo jalé del brazo para comenzar a correr, agradecía que accediera a mi improvisado plan. Tendríamos mayores posibilidades de escapar y que detuvieran a Neji a tiempo.

Sin embargo, no avanzamos ni un metro cuando Takeshi apareció entre la multitud que comenzaba a moverse a Neji para detenerlo, se habían dado cuenta de la gravedad de la situación. Entre todos se adelantó a Neji, le tomó un momento plantarse a su lado y patearlo con tal fuerza que lo derribó al franco derecho.

Justo dónde estaba la piscina.

El agua me salpicó las botas. Al tener fuera de alcance a Neji podía sentir mi propio pulso acelerado, por la adrenalina del momento no me había percatado que lo errática que era mi propia respiración. El temblor de mi cuerpo no persistió, estaba asustada, Sasuke tuvo que sostenerme cuando casi colapsaba.

No era momento de caer. Y con ese pensamiento me obligué a tranquilizarme.

Takeshi se acercó rápidamente a nosotros, su rostro era una capa de emociones incrédulas.

—¿Estás bien? —me preguntó con urgencia. Atiné a asentir, no me sentía capaz de hablar ahora—. Tienen que largarse ya. Detendré a Neji el tiempo necesario —dijo haciéndonos una seña con la mano.

—Gracias por detenerlo.

—No lo hagas, todo esto me vendrá muy caro. —Parecía un poco aterrorizado y se frotó el rostro con cierta insistencia—. Mira, querrá ir a tu casa y será peligroso. Así que únicamente podemos detenerlo hasta mañana por la noche. ¿Entendido? Es afortunado que mañana te vayas a Tokio.

No tuve la oportunidad de responder cuando Kiba llegó corriendo a nuestra dirección apresurándonos a irnos, Sasuke me tomó de la mano porque parecía no querer moverme y me obligó a avanzar mientras Neji siguiera nadando a la orilla de la piscina Takeshi lo detendría pisándole las manos para que no lograra subir.

La situación me parecía tan bizarra y descabellada que tampoco pensé en nada cuando crucé una última mirada con Tenten en el ajetreo.

Y debajo de toda la tristeza de su mirada había alivio.


Me rompí en cuanto estuve dentro del automóvil, en la parte trasera, apenas sintiéndolo avanzar. Intenté con todas mis fuerzas no llorar, apreté los labios con fuerza y cerré los ojos lo más que podía, alejando mis pensamientos destructivos, mordiéndome el interior de las mejillas hasta sacarme sangre. Tratando de regular mi respiración y deshacer el nudo de mi garganta.

Nada de eso funcionó. Cuando me di cuenta, ya estaba sollozando, pasando las manos por mi rostro en un intento vano de limpiar mis lágrimas. ¿Por qué Neji tuvo que traicionarme con Tenten, a quién consideraba mi mejor amiga? Y ella seguía de lo más calmada e hipócrita a mi lado, riéndose en mi propia cara, burlándose de la confianza que le deposité y quebrando por meterse con él cuando aún era mi novio.

¡Les di todo mi amor y cariño a ambos! ¿Y cómo me pagaron? Traicionándome de la peor manera.

En algún momento debí de aumentar el sonido de mis sollozos porque sentí un brazo a mi alrededor que me jalaba al otro extremo del asiento, a dónde estaba Sasuke recargando, dejando que me sentara sobre su regazo y hundiera mi rostro en su pecho, desahogándome, susurrando maldiciones, preguntando al aire sobre las posibilidades que pudiera salir con éxito de ahí sin romperme más.

Sasuke acariciaba mi cabello tratando de consolarme, me aferré más a él y dejé que todas mis dolencias quedaran atrapadas entre él y yo. Por más que yo gritara se ahogaría en su pecho y nadie más la sabría. ¿Verdad? Quería creer que sí.

Necesitaba creerlo.

Necesitaba creer que sólo a él mostraría mi parte vulnerable y no se aprovecharía de ello.

Como ahora, seguía acurrucándome y Sasuke no me rechazaba. Podía haberse desentendido y solamente escucharme llorar por todo el trayecto a casa, pero en cambio abrió de nuevo sus brazos para que pudiera encontrar refugio en él.

Tuve que respirar varias veces para tratar de tranquilizarme, aunque por el momento sería difícil. Con los ojos cerrados, aspiré el perfume de Sasuke combinado con olor a tabaco y ligero sudor, me embriago. Hundí más mi cara, seguramente tendría un aspecto desastroso con el maquillaje escurrido. El pensar que explicación le daríamos a mamá y hermano me daba una ligera jaqueca.

Me atreví a girar el rostro a un lado, por la ventanilla el paisaje aún era oscuro y las sombras de los pocos árboles pasaban rápidamente, estábamos en medio de la carretera a Konoha. No sabía del tiempo, pero no tardaríamos mucho en llegar.

Volví la vista al frente, el silencio era tan abrumador que asfixiaba. Alcé la cabeza y contemplé el rostro de Sasuke que miraba fijamente al frente, se había limpiado la sangre de su rostro y se veía el labio partido. Al sentir que lo veía bajo su cabeza y nuestros nuestras miradas se conectaron. Trate de sonreírle, pero no podía, las fuerzas se me habían agotado por tanto llorar.

¿Cómo sonreír ahora?

Como si leyera mi mente, me ofreció una pequeña sonrisa sincera. La primera vez que veo una expresión así en su rostro, sus ojos eran suaves y tranquilizadores. Acarició mi mejilla y yo cerré los ojos, dejándome llevar por el consuelo de sus caricias. Lo único que necesitaba en este momento era dormir y olvidarme de todo.

Y pensar que en un principio ese fue mi motivo de ir a la fiesta.

—No logramos bailar —susurré recordando. Ahora que lo pensaba, era sumamente vergonzoso que haya hecho tal cosa para convencerlo.

Sasuke se encogió un poco de hombros y retiró su mano de mi mejilla para gesticular un "luego".

Reí sin atisbos de alegría y volví a ladear la mirada al frente. Por el retrovisor vi apenas a Kiba, me sorprendió. Fue como si hubiese olvidado que él estaba condiciendo y el automóvil se movía por arte de magia. Iba a replicar que no debía estar condiciendo debido a que bebió, pero seguramente con todo lo que sucedió se le bajó de golpe la borrachera.

Me encogí de hombro de sólo recordar.

—Eh, Sakura. —Me sobresalté al escuchar su voz—. ¿Cómo vas allá atrás?

—Espectacular —ironicé dejándome caer de nuevo sobre el torso de Sasuke, lo seguí abrazando y él pasaba una mano en torno a mi cintura y la otra apoyada en mi cabeza—. Tengo la mejor vista del mundo.

—Reservé el mejor asiento para ti.

—Ya me di cuenta lo mucho que me quieres.

Mi risa fue lastimera y quejosa. relajé mis músculos y apoyé la cabeza en el hombro de Sasuke. No pensé en nada más que ver las estrellas a través de la ventana, siendo parte de una extensa constelación, así funcionaba los lazos de cada persona con las que se relacionaba.

Mientras más cerca estuviera una de otra, el lazo se fortalecía. Y si una intentaba opacar a otra, moría.

Cerré los ojos tratando de no pensar en ello.

—Sakura, perdóname.

Abrí los ojos al escuchar a Kiba.

—¿Perdonarte por qué? —pregunté sin entender.

—Por no decirte antes que... Neji...

De nuevo ese nudo en la garganta y mi mundo tambaleándose.

—¿Sabías que me engañaba con Tenten? —Mi voz apenas salió.

Su cabeza se agitó.

—¡Por Dios, no! ¿Acaso crees si me hubiera enterado te habría dejado qué Tenten estuviera cerca de ti? Me acabo de enterar cuando me lo dijiste. Estoy tan impactado como tú.

Algo en mí se agitó y respiré con más tranquilidad. Por un momento pensé que ese fue el caso, si hubiera sido así... no sabría qué sería de mí con las personas que creí conocer de toda la vida terminando ser farsantes y traicionándome.

—¿Entonces, a que te refieres?

No respondió de inmediato. Aproveché para tomar de la chamarra y colocármela encima, el aire que entraba por la ventanilla era fresca y comenzaba a darme un poco de frío. Sasuke me ayudó a acomodarme y permitió que lo rodeara con mis brazos una vez más.

—Por no advertirte de Neji. Antes lo descubrí coqueteando con una chica y lo encaré de frente. Él me aseguró que no era anda serio y que sólo estaba enojado por algo que hiciste... pero no le creí del todo. Mierda, debí insistir más en el tema —expresó desesperado—. Si tan sólo te hubiera dicho en ese entonces, tal vez...

—No tienes la culpa —rebatí al sentirlo en su voz, no podía verlo, pero apuesto mi chaqueta a que se siente así—. En todo caso sería mía por no satisfacer sus deseos. Soy patética, ¿no? —volví a reírme sin gracia—, tuvo que recurrir a alguien más porque no fui suficiente para él.

Pensar en lo que sucedió, en lo que Neji me hizo. Pensar en todas las veces que él insistió en tener sexo conmigo, en las veces que me incito, pero yo no estaba lo bastante segura para entregarme a él, no me sentía lo bastante cómoda con mi propio cuerpo. Le di evasivas y de un momento a otro dejó de insistir. Di por hecho que respetaba mi decisión y no quería forzarme.

Pero en realidad había encontrado a alguien para cumplir sus fantasías.

Tenten le dio lo que yo no pude.

Me entraron nuevamente las ganas de llorar.

¿Por qué todo terminó así?

De repente el auto frenó de golpe y casi me voy contra el asiento delantero si no fuera porque Sasuke me abrazó con fuerza. Sacudí la cabeza y toqué mi cuello, eso había dolido.

—¿¡Qué demonios haces!? —repliqué molesta.

Kiba se giró entonces a mí desde el asiento, con una expresión que dejaba ver su enojo. ¿Qué le sucedía? Intenté descifrarlo mientras alternaba mi ceño fruncido entre él y Sasuke que francamente no comprendía por qué ambos apretaban la mandíbula y me veían como si hubiese dicho una estupidez.

Y comencé a cuestionarme si fue así.

—Escúchame bien Sakura, y métetelo bien en la cabeza. —Kiba apretó las manos en contorno a los asientos—. Tú no tienes la maldita culpa de todo lo que te sucede, ni que tu padre te haya golpeado y tampoco que Neji te haya engaño. No es porque seas una mala persona o que seas suficiente, demonios, es la mejor persona que he conocido en toda mi puta vida. Así que nunca pienses que nunca eres suficiente para nadie porque eres hermosa de dentro para afuera.

Abrí la boca intentando decir algo, pero la cerré de inmediato cuando me lanzó una mirada de advertencia. Se me secó la boca por completo y las palabras se atoraron en mi garganta.

—Y si Neji no supo ver más allá de su estúpida calentura se ha perdido a una chica excepcional y no vale la pena que te lamentes por él. No merece nada más de ti.

—¡Es imposible que no llore! —exclamé con voz ahogada—. ¿Qué quieres que haga con todo el dolor de mi pecho? ¡¿Ah!?

¿Qué se debía hacer con todo lo que sentía?

—¿Acaso te dije que no lo hicieras? —cuestionó ablandando su semblante. Lo miré impactada—. Hoy saca lo que tengas que sacar, no te contengas. Si lo que te mortificas por preocupar a tu familia no nos iremos de aquí hasta que hayas sacados todo, ¿de acuerdo? Te aseguro que después te sentirás mejor.

Yo seguía tan afectada que mi vista comenzó a nublarse. Ellos... ¿en verdad se preocupaban por mí?

—Ninguno de los dos diremos nada —aseguró Kiba acariciándome el cabello, temblé ante su tacto reconfortante—, nos llevaremos este momento hasta la tumba. No es así, ¿Sasuke?

Alcé la vista de sopetón, su cálido aliento pegaba en mi frente. De nuevo ahí estaba él, tan impetuoso y asintiendo sin atisbos de duda en la mirada. Accediendo en ser un refugio en el que pudiera descargar todo lo que me aqueja.

Fue inevitable no tomar sus promesas. Agaché la mirada y llevé las manos a mi rostro, intentando que no cayeran sobre mis piernas. Todo se nubló y las ganas de gritar fueron irremediables, volví a desmoronarme y lloré con toda mi alma sacando todo lo que me aquejaba, no lo quería dentro de mí.

No me contuve, maldije a Neji y lo insulté hasta el cansancio.

—¡Es un maldito! ¿Por qué tuvo que engañarme? ¿Por qué con Tenten? ¡Era como una hermana para mí! —comencé a gritar entre mi llanto.

En medio de los dos únicos amigos que me quedaban, los que podía confiar plenamente sin temor a que utilizaran mi debilidad en contra. Los únicos que están aquí cuando me caía en pedazo.

—Son unos egoístas, no le importó lastimarme a costa de sus aventuras —seguía gritando. Tuve la sensación de que mi llanto podía escucharse a kilómetros, pero no me importo—. ¿Y Neji decía amarme? ¡Puras blasfemias! ¡Si amas a alguien no la traicionas de esta manera! ¡Me lastimó! ¡Me rompió! ¡Lo odio! ¡Lo odio!

Una parte de mí mentía en esas palabras. Ciertamente aún albergaba sentimiento por Neji, habíamos compartido tantas vivencias juntos, tantos sueños y metas unidas en uno sólo.

Y la otra parte se alzaba con ímpetu arrepintiéndose de hablarle entregado todo de mí. No lo valoró y los desecho como si valieran nada. Ya lo había visto antes y no quise percatarme de nada, desde el momento en que sus celos irracionales fluyeron, que pasara más tiempo con su equipo de futbol y no conmigo, desde que a veces me ignoraba y no respondía mis mensajes.

Las señales fueron claras, pero las ignoré creyendo que todo mejoraría.

Me engañé a mi misma. Fue el peor error. Aunque lo sabía decidía pasarlo por largo y dejar que el tiempo decidiera, sin darme cuenta muchas cosas fueron torciéndose y otras comenzaron a fluir sin contemplaciones.

¿En que momento cambiaron las cosas?

Ya lo recordé mientras me aferraba de nuevo a Sasuke como niña chiquita y Kiba acariciaba mi cabeza.

Desde que decidí no hacerles caso a mis instintos y seguir mi corazón.

Y, a veces, era la peor decisión si uno salía lastimado en el proceso.

El arrepentimiento es una emoción que no era fácil de controlar. Y en este momento aseguraba que se salió de control: me arrepiento de no frenarme a tiempo. De haberlo conocido, de haberle dado el "sí" para ser su novia.

El haber confiado en él y entregado todo de mí.


«Nunca sabremos si elegimos la decisión correcta conforme a los deseos de nuestro corazón, solamente podemos tomarlas confiando que es la mejor opción y no arrepentirnos de las consecuencias».

Hiryū Ryuichi


—... El trabajo ahora es más extenuante, pero no me quejo, es la meta que me impuse desde que entre a la Academia de Policías... Sí, ese sigue siendo ese mi verdadero propósito —decía Itachi mientras apagaba el motor y jalaba las llaves. Maniobró entre mantener pegado el celular a su oreja y salir del automóvil—. ¿Podemos vernos hoy o pasarás primero a casa de tus padres?...

Llegó hasta la puerta de su casa y ahí notó que el buzón de correo tenía encargo. Abrió la tapa y rebuscó en el interior, comúnmente su madre se encargaba de recibir la correspondencia o quizás no estaba en casa cuando el cartero llegó a entregarlo. Pero las luces de la casa estaban encendidas, extrañó ver el resplandor en el cuarto de su hermano, y luego sonrió a medias recordando que estaría reforzando lazos con la familia Haruno, especialmente con Sakura.

Le agradaba esa chica para su hermano menor, desde que apareció en su vida lo veía más... relajado y menos gruñón, eso sí.

Sacó el sobre blanco mientras la dulce voz de su novia por la bocina de su celular, tres meses de sólo llamadas, mensajes y videollamadas le provocaban más insistencia en verla de frente esa misma noche después de su viaje en otro país siendo voluntaria de equipo médico. Izumi siempre actuaba a las causas nobles y asistía a los voluntariados que el hospital organizaba procurando no ser más de un mes.

Y en está ocasión fue la primera y última vez que se iba más de ese tiempo, pues su presencia como cirujana fue crucial.

—No, no hay problema si cenamos con ellos... —dijo mientras veía el sobre y volteaba a ver el remitente, casi se le cae el celular de las manos. Abrió los ojos de par en par, incrédulo, quedando como una estatua en medio de la entrada. Apenas encontró la voz para contestarle a su novia—. Sí, estaré ahí en eso de las nueve... Claro, yo te la saludo de tu parte. Te amo.

Cortó la llama sin dejar de mirar el sobre entre sus manos. Por inercia miró a su alrededor, como si el nombre de la persona se materializara y saltara entre las sombras en el momento menos esperado; como un fantasma que resurge del pasado a perturbar el presente y no hace más que abrir cicatrices que tardaron en sanar.

—Esto debe ser una maldita broma —espetó frunciendo el ceño y apretando el sobre entre sus dedos.

Leyó una vez más el nombre del remitente, escrita a mano.

Uchiha Madara, el hermano mayor de su padre. Su tío que desapareció esa noche junto a Fugaku hace diez años.

Rompió la parte inferior del sobre con urgencia de saber el contenido. No tenía dirección o postal que revelara desde dónde lo envió lo que le causaba intriga y a la vez desconfianza. ¿Quién no aseguraba que no se trataba de alguien más? Incluso podría tratarse de una vil broma de algún delincuente.

Dentro también había un llavero tan pequeño como uno de los imanes del refrigerador, colorido y desgastado por años. En el centro se vislumbraba una pequeña fotografía dónde Madara, Sasuke y él de pequeños frente a un templo y sonriendo en torno a la cámara. Lo tomó entre sus mano, consternado, existían tres de ellos, uno lo tenía Sasuke, el segundo él y el tercero su tío.

Un llavero que su tío les regaló únicamente a ellos y nadie más aparte de ello sabría de su existencia.

Apresurado, desdobló la hoja cuyo escrito con una letra pulcra y ordenada. Tres palabras que abrían paso a muchas especulaciones y le daba dolor de cabeza al pensar en lo que podía pasar en un futuro próximo que podía desenfrenar tantas cuestiones.

"Nos veremos pronto"


¡Bum! La bomba a explotado -c muere-

Gracias por haber leído esta introducción de 17 capítulos -n cierto

Ahora sí, hablando en panorama al capítulo en general: Sakura por fin descubrió que Neji y Tenten tenían sus asuntitos a sus espaldas, la decepción fue tan dura que todavía no lo procesa del tomo. Perdió a su mejor amiga así que estaba dudando de Kiba y Sasuke, en si permanecerían con ella en estos momentos. No quiere preocupar a su familia, por eso sucedió así.Por lo menos sabemos que Kiba no estaba nada de ello, sino que era otro indicio.

La pelea... ah, todo fue tan intenso en todo el capítulo. ¿Dónde está Ryuichi? ¿Qué parte tiene Madara en todo el asunto? ¿Cómo será todo después de esto? Muchas preguntas, pocas respuestas, el cuento de las actualizaciones XD

Inserte sus nuevas teorías aquí.

¡Muchas gracias por leer! Estaré leyendo que les pareció estos dos capítulos y sus conspiraciones, no olviden dejar su estrellita y decirme que les pareció. A los lectores nuevo, ¡bienvenidos a los juegos mentales! jajaja

Está vez no sé cuando aparecer de nuevo, tenía que actualizar antes de los exámenes, así que allá voy a la batalla, ¡cuídense mucho, tomen awua y tomen sus medidas por la cuarentena!

Los amoooooo no puedo contrastar algunos review en privado porque FF no me deja :'c, conforme a la edad de Sakura es 17 y de Sasuke 19, una diferencia de dos años :D

¡Alela-chan fuera!