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Es tu culpa
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Sasuke
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—Cariño.
Abrí los ojos tras escuchar la voz de mamá llamándome. Mi visión borrosa tardó un poco en estabilizarse y busqué con la mirada su rostro. Yacía inclinada hacía mí sosteniendo una de mis manos en la orilla de la camilla del hospital. Después de encontrarme con Anko no dudó en mandarme a urgencias a ocupar un lugar y ponerme una intravenosa con medicamente que ayudaría al dolor.
A pesar de ello mi cuerpo estaba un poco entumido, mis músculos replicaron cuando moví mi mano y entrelacé mis dedos con los de mamá, dándole un alivio.
—Estoy bien —murmuré ronco.
—¿No te duele mucho? Anko me dijo que un automóvil te embistió. —Mamá inspeccionó con su vista, dándose cuenta de los ligeros moretones en mis brazos, de un color violeta. Cuando me dormí no estaban así.
—Los medicamentos funcionan. Afortunadamente la intención no era matarme —bromeé, y vi el terror en sus ojos y supe que fue mala idea decirle. Así me apresuré a aclararle—. Si esto lo hubiera recibido Sakura, no lo soportaría.
Entonces entendió las razones y, aunque sus ojos expresaron un poco de alivio, siguió preocupada.
—No vuelvas a hacer algo peligroso.
Quise prometerle que no me interpondría entre un automóvil y Sakura, pero mi voz no salió. Desvié mi vista y apreté su mano, dándole mi respuesta silenciosa. Mamá no insistió más, sentándose en una de las sillas dejando escapar un suspiro liberándose de la tensión en sus hombros.
—¿Qué sucedió con Sakura?
Apreté los manos tras oírla.
—Se la llevaron —dije impotente—. Ryu fue tras ella.
—Debemos informarle a Itachi de inmediato.
Cuando la vi sacar su celular le avisé que ya había llamado a Itachi al llegar al hospital. Me aseguró que se reuniría con su equipo y hablarían al respecto, ya que ninguno tenía permitido ir a la estación de policía tendrían que moverse por su cuenta. Por este lado debería estar tranquilo, todo se decidiría conforme al resultado de Ryu, con todo mi ser desee que pudiera rescatar a Sakura de las garras de los italianos.
Hasta ese momento no fui consciente de la hora. Las cortinas de mi espacio estaban corridas, por lo que pude lanzar un vistazo al reloj colgado en la pared, habían pasado tres horas desde que llegué al hospital.
A eso, sumando la hora transcurrida en compañía de mamá que terminó por desesperarme. Cuatro horas sin tener noticias de Sakura, estuve tentado en llamar a Ryu, pero me resistí a tiempo. Él me contactaría cuando haya terminado el asunto. Pero eso no evitó que estuviera ansioso y mamá intentara tranquilizarme sin mucho éxito, la sensación de agobió se acobijó en mi ser y me obligué a no pensar en los posibles desenlaces en dónde Sakura fuera apartada abruptamente de mi lado, no cuando ella parecía más rota que nunca y apenas podía enfrentarse a la realidad.
El recordar sus ojos vacíos al escucharme hablar, de lo consternada que se veía después de abandonar su idea de suicidio, de lo destrozada que estaba durante la mañana creyendo que la odiaba. Todo eso me caló en lo profundo de mi alma, desgarrando el insólito sentimiento negativo que alguna vez quiso nacer, el verla desprotegida y tan rota me recordó a mí mismo y también a que las personas alguna vez somos vulnerables frente a las personas que amamos.
Ella estuvo vulnerable frente a mí y yo acobije ese sentimiento para mí al darme cuenta que por nada del mundo debía dañarla. No después de que ya nos desquitamos mutuamente. No más.
Los efectos de la medicina me hicieron dormitar otro rato, y cuando abrí los ojos había otras dos personas a mi alrededor: Anko que revisaba mi intravenosa mientras hablaba con mamá, por su expresión de alivio debía ser algo bueno; y al deslizar un poco mi vista capté los ojos azules de Naruto que me veían desde arriba, frunciendo ligeramente el ceño.
—Naruto —saludé parpadeando. Él entrecerró los ojos y se agachó más, enarqué una ceja por su extraña actitud—. ¿Qué sucede?
Por un momento temí a que hubieran llegado noticias de Sakura y no fueran precisamente buenas.
—Habla de nuevo. —Naruto murmuró absorto.
—¿Qué…?
Compuso un semblante serio y dijo: —Esto va a sonar muy homosexual, pero tu voz es sexy.
Me quedé un momento congelado antes de rugir indignado: —¡TÚ-!
Se carcajeó mientras evitaba mis manos que salieron disparadas para tomarlo de las soplas, mis ojos inyectados de sangre lo siguieron en todo momento tentado a ahorcarlo, gruñí consternado.
—¡No pongas cara de amargado! —alegó dando un aplauso—. Deja de estar tenso, confiemos en que Ryu traerá de regreso a mi prima.
Saliendo de mi estupor, murmuré unos insultos mientras me sentaba en la camilla dejando que Anko quitara la intravenosa. Lo fulminé con mis ojos y él se reía usando a mamá cómo escudo. Respiré un par de veces serenándome tras escuchar a la doctora decir que ya podía irme, me contuve a levantarme de un salto, la parte que resentí a pesar de la medicina fue el abdomen, Anko recomendó que estuviera un par de días y regresara a realizarme una tomografía, para evitar cualquier incidente.
Antes de que pudiera contestarle, mi vista captó una figura familiar entrando por el pasillo de urgencia viniendo directamente a nosotros. Fruncí el ceño a medida que se acercaba y el vacío en mi corazón iba expandiéndose al no notar a Sakura por ningún lado. No me dio tiempo de reaccionar cuando se colocó frente a mamá y fue cuando noté su expresión.
No era su típico rostro serio.
Estaba furioso.
—¿Tú lo sabías? —preguntó directamente a mamá.
Ella parpadeó, consternada por su actitud.
—¿Saber qué?
Me levanté de sopetón para interponerme entre ellos tras notar las manos en puño de Ryu y su voz amenazante, lo desafié con la mirada y me devolvió el gesto sabiendo que no tenía ningún efecto en mí. La tensión se sentía en el aire, los ojos verdes de Ryu brillaban en furia y no apartó la vista de mamá en ningún momento.
—¿Tú sabías que Sakura es mi hija bilógica?
¿Su qué?
Fui impactado por una inesperada noticia. ¿Sakura era hija de Ryu? Mi mente trabajó a toda máquina, pensando en todo y a la vez nada. Ensanché los ojos alternando la vista entre él y a mis espaldas dónde mamá permaneció extrañamente callada, con sus ojos negros reflejando cierta culpabilidad.
—¿Mamá?
Volteé a ella preguntándole mudamente. Ryu mantuvo sus ojos fijos en ella y su respiración no se calmó. A nuestro alrededor las voces fueron perdiéndose y lo único que me centré fue en la reacción de mamá en cerrar los ojos y asentir suavemente.
—¿Desde cuándo? —Ryu se adelantó unos pasos cuales le obligué a retroceder. Por más impactante que fuera la noticia no dejaría que intimidara a mamá—. ¡Responde!
—¡No le grites! —le reclamé de vuelta enojado—. Siempre te jactas de no perder los estribos, así que haz gala de tu estoica personalidad y no le faltes al respeto, mejor dinos qué sucedió con Sakura ¿Por qué no está contigo?
Me lanzó una mirada caladora.
—Sasuke, no te metas en esto. Tengo una discusión pendiente con Mikoto.
—No permitiré que le grites a mi madre —siseé.
—¡Ambos, silencio! Estamos en un hospital, si quieren gritarse mutuamente les pediré que se retiren —intervino Anko levantando la voz. Entonces noté que a nuestro alrededor varias personas nos miraban fijamente atraídos por el eco de nuestras voces.
Tomé de la mano a mamá y la jalé fuera del hospital sintiendo a Naruto y Ryu pisar nuestros talones. No tardamos mucho antes de que Ryu perdiera un poco de su compostura y exigiera en gruñido hablar con mamá, adelantándose para tomarla del brazo.
—Mikoto.
Mamá se detuvo y lo miró sobre su hombro con el ceño fruncido, me llené de más admiración al verla no retroceder al intento de intimidación de él, sin jactarse de sus emociones y manteniéndose firme.
Pero yo no pude soportar más con la incertidumbre.
—Primero dime dónde está Sakura. —Mis exigencias parecieron molestar a Ryu, lo demostró torciendo los labios, pero al fin y al cabo el tema que estamos tratando se trata de ella.
Entrecerró los ojos y gruñó visiblemente sin apartar la vista de mamá: —Sigue en manos de los italianos.
Ahogué mi propia desesperación y Naruto rechinó los dientes.
—¿No se suponía que la traerías de regreso? —acusó Naruto.
—Se ha complicado el asunto. Los Hyūga quieren que les dé mi territorio, pero no es factible.
—¿Te importa más tus posesiones que la vida de Sakura? —le reclamé apretando los puños en un intento de no insultarlo.
Finalmente, Ryu despegó su vista de mamá y la centró en mí, visiblemente, no sé sí por mis palabras o tras darse perdedor ante la lucha de miradas. Noté el triunfo silencioso en mamá.
—Lo hubiese entregado si sirviera de algo —dijo con furia contenida—. Puedo acceder, pero no garantiza que los italianos liberen a Sakura pues el trato beneficia a los Hyūga, no a ellos. Los Benedetti quieren algo que solamente puede conceder la cabeza de mi familia en Italia.
—¿Qué buscan?
—Algo que jamás conseguirán. —Con esa sentencia pareció recobrar cierta lucidez y retomó su rumbo a mamá—. Mikoto, sobre Sakura…
Naruto intervino exasperado—: ¿No pueden tener está conversación después? La seguridad de mi prima es la prioridad aquí.
Estuve de acuerdo con él y no pude evitar mirarlos insistente.
Ryu accedió a regañadientes haciendo ademanes al automóvil negro cercano dónde vi a Juugo esperando de pie junto a la puerta.
—Suban al automóvil, tenemos el tiempo medido así que llevaremos primero a Mikoto a casa.
Cerré los ojos intentando calmar mi angustia. Esta situación me estaba superando, no quise desesperarme. Ryu no se veía particularmente ansioso en rescatarla por lo que quizás había una razón detrás que estaba ligada con la reciente revelación. Una verdad que aún digería lentamente, fue una sorpresa impactante, con eso en mente le envíe un mensaje a Itachi.
—Mikoto… —La llamó una vez que todos estábamos acomodados en los asientos traseros y él de copiloto. Como pronunció el nombre de mamá sonó a una advertencia, no tardé en fulminarlo con la mirada.
—Cuida tus palabras.
También me miró con ojos entrecerrados.
Mamá suspiró entre nosotros.
—No hace mucho en realidad. Fue… el día en que Mebuki ingresó al hospital —Sus manos apretaron su falda. El mismo día que murió tras no sobrevivir a la operación.
Recordé entonces a mamá en el umbral de la habitación de Sakura presionando contra su pecho dos cartas y su expresión era tan consternada. Mi semblante cayó al recordar a Mebuki y todo lo que dejó atrás.
—¿Por qué-? —Las palabras de Ryu fueron abruptamente cortada por la voz seria de mamá.
—Estás preguntándome en el tiempo equivocado, Ryuichi. —Él retuvo bruscamente la respiración—. Mebuki me confió algunas respuestas a las preguntas que te estás haciendo. Lo único que te puedo decir por el momento, es que no era su intención ocultarte el origen de Sakura, pero si se filtraba la información los Hyūga tendrían más motivos para dañarla. Lo mismo pasó con Sasori.
Ryu soltó un bufido: —Parece que fue al revés. Los Hyūga no saben de Sasori, sino de Sakura por eso buscaron la forma de secuestrarla.
—… Lamentablemente fue un error de cálculo —murmuró mamá.
Ryu la miró a los ojos por unos largos segundos y luego desvió la vista indicándole a Juugo en ir a casa e hizo unas llamadas en el camino que sinceramente no presté mucha atención, estaba más concentrado en intentar tranquilizarme y no gruñir por mi frustración. Los italianos tenían a Sakura, y por lo que alcancé a entender de todo lo que dijo Ryu después de sus llamadas, el tiempo corría en nuestra contra pues estaba seguro que los Benedetti sacarían a Sakura del país mañana sin falta, eso les daría ventaja sobre él.
Una vez que nos estacionamos frente a la casa, nos bajamos. Mamá se giró a Ryu.
—Después de salvar a Sakura responderé todas tus preguntas, así que asegúrate de volver.
Luego se alejó y fui tras de ella para despedirme. Me miró largamente y con ojos preocupados, extendiendo sus manos para tomar mis mejillas y acariciarlas.
—Hijo… esto será peligroso. —Tomé sus manos y las apreté con fuerza—. Prométeme que regresarás a salvo, por favor. No soportaría perderte a ti o a Itachi.
Tuve que reunir toda mi fuerza de voluntad.
—Lo prometo. Volveré junto a Sakura —dije a voz de hilo.
También lo prometí en el fondo de mi corazón.
Sakura
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Estar encadenada de pies y manos con grilletes conectadas con cadenas que rodaban el barandal de la escalera que llevaría a la planta alta, era más incómodo de lo que se veía. Me picaban las manos y los tobillos, y por más que tirara de ellas no me liberaría, así que no me quedó de otra más que intentar serenarme y no seguir lastimándome.
Cuando desperté hace poco ya me encontraba aquí. Lo último que recordaba era estar en medio de esa habitación de hotel asimilando la noticia antes de que una mano aprensara mi boca y perdiera el conocimiento. Lo hablado en esa habitación me hizo entrar en un estupor intenso debido al impacto de saber que Kizashi no era mi verdadero padre.
Soy hija de Ryu. Soy hija de Ryu. Me lo repetí varias veces mientras veía la telaraña del techo y una sonrisa curveó mi boca. Si esto era un sueño, por favor, que me dejen dormir por siempre. Mentiría si dijera que no estaba extrañamente feliz en medio de mi actual situación, dejando de lado mi secuestro y el hecho de qué desconocía que harían conmigo, mi corazón por un momento se sintió en paz.
Por fin, algo bueno en medio de toda mi desgracia. Un soplo de alivio en mi corazón, no compartía sangre con esa escoria de Kizashi.
Recordé la expresión de Ryu-san cuando se nos reveló la noticia, en un principio pensé que ellos mentían, pero al notar el reconocimiento en sus ojos verdes y que se mantuviera estático supe que había detrás una historia que desconocía y avalaba los disparates de Hiashi.
Tampoco pude evitar suspirar. Aquí mi mala suerte actuando de nuevo, ya no me sorprendía, intenté pensar en otras cosas que no fuera el potencial peligro en el que me encontraba en estos momentos y el incierto de mi futuro. Hace unos meses me resigné a este destino, pero después de todos los sucesos conforme a Sasuke y… mi padre, Ryu-san renovó mis deseos de no querer desaparecer y hacer lo posible para escapar.
Estando en esta habitación se perdía el sentido del tiempo, no sabía si era de día o de noche o en qué lugar me encontraba. Vi a mi alrededor por mucho tiempo buscando algo que me ayudara a liberarme de las cadenas, por supuesto no encontré nada.
Después de observar en silencio el techo ahogando mi desesperación y miedo, oí la puerta abrirse y me tensé, moviéndome a un costado. Las cadenas sonaron y vi a tres personas bajar por las escaleras exclamando palabras que no comprendí.
Fue grande mi sorpresa cuando vi a dos hombres traer a rastras a Kizashi que parecía más muerto que vivo con toda esa sangre cubriendo su rostro, y cuerpo que apenas se podía poner de pie. Guardé silencio observando que lo encadenaban al segundo pilar del otro extremo, Kizashi apenas hizo movimiento, pero cuando alzó la vista y se percató de mi presencia.
Bastó un segundo de comprensión. Las cadenas sonaron en tensión, Kizashi se había lanzado a mi dirección, gritando: —¡Tú, maldita niña! ¡Solamente me trajiste desgracia! ¡El que yo esté aquí es por tu jodida culpa!
Afortunadamente los grilletes ya estaban sujetos y no logró soltarse por más que jalara y golpeara, uno de los hombres blasfemó en otro idioma y le dio una patada que lo envió al suelo, agarrándose del estómago. En absoluto sentí lástima, por supuesto, un sentimiento de satisfacción inundó momentáneamente mi ser. Eso escoria, siente el dolor que yo experimente cada vez que me golpeabas.
—El único culpable de que estés aquí eres tú mismo —dije con resentimiento.
Tosió varias veces a antes de secarse la boca a cuestas, los hombres se rieron y se apartaron un poco, hablando entre sí. Aprovechó el momento para mirarme con profundo odio.
Le devolví la mirada cargada del mismo sentimiento.
—De haber sabido que tu existencia me traería problemas, hubiera inducido el aborto en tu madre —escupió con desdén. Ya no sentí el malestar que me atacaba antes al ser insultada por él, Kizashi no era nada mío afortunadamente y ya no me importar sus palabras—. Eras mi boleto para mi supervivencia, una mercancía cual intercambiar ¡pero tuviste que arruinarlo todo al terminar con Neji! ¡Eres una mala hija al no proteger a tu padre!
Rechiné los dientes y le grité de vuelta: —¡No soy nada tuyo y no es mi obligación protegerte!
—¡Soy tu padre te guste o no y debes obedecer!
—¿¡Qué clase de padre entrega a sus hijos en bandeja de plata!? ¡eres despreciable!
—¡Para eso nacieron, para proteger a su padre!
Me indigné ante su descaro, y no me contuve, rugiendo con fuerza: —¡ESPERAS MUCHO DE MI, AL ÚNICO QUE RECONOCERÉ COMO PADRE ES A HIRYŪ RYUICHI!
Se quedó helado al escuchar ese nombre, como si le hubieran dando un golpe. Justo después sus ojos se tiñeron de rojo y volvió a lanzarse al frente, gruñendo sin parar.
—¡MALDITA BASTARDA TRAICIONERA! ¡SABÍA QUE ALGUN DÍA SERÍAS IGUAL A ÉL! ¡AMBOS ME ROBARON TODO LO QUE TENÍA!
Mientras él gritaba, uno de los hombres que se colocó a mi lado a tirar de las cadenas sacándome un jadeo. Saliendo de mi errática respiración noté que me quitaba los grilletes dejándome libre de las ataduras.
—No intentes nada —dijo mostrándome la punta de la pistola que traía en su mano.
Resoplé. No era estúpida, estos tipos fácilmente podía noquearme de un golpe.
Fui llevada por las escaleras, uno se mantenía delante y detrás de mí apuntándome con el arma, los bellos de mis brazos erizado en alerta. De reojo miré a Kizashi que se había recargado en el pilar y me miraba con infinito odio, le devolví la mirada antes de seguir al hombre que abrió la puerta.
En silencio recorrí el pasillo que se entendía al costado, miré a mi alrededor, atenta a cualquier amenaza potencial. A medida que avanzábamos fui escuchando música y una voz a eco que no logré entender.
Me guiaron al final del pasillo lejos de los sonidos donde abrieron una de las puertas e hicieron que entrara. Era una habitación que parecía un dormitorio con una cama en medio, entonces noté que había alguien en una de las esquinas y mi cuerpo respingo cuando vi de quien se trataba.
—¿Tenten? —casi corrí a ella.
Dios, se venía… muy mal. Tan demacrada con los ojos hundidos y la piel pálida, traía un camisón ahogado rosa manchado en colores sospechosos. Su rostro agotado se iluminó al verme y gateo hasta mi para tomarme de las manos.
—Sakura, Sakura —lloró—. No deberías estar aquí, no deberías.
Y siguió susurrando fuera de sí. Me atreví a pasarle los brazos por sus hombros y noté el bulto de su vientre, haciéndome reaccionar en el recuerdo de su embarazo. ¿Cuándo fue la última vez la vi? Hace tres meses, y en ese entonces no supe si había muerto o no. Verla ahora me daba cierto alivio momentáneo.
—Tenten, ¿Qué… sucedió contigo? ¿Cómo es que estas aquí? —pregunté arrodillándome a su lado.
Negó con la cabeza y siguió llorando. Me permití mirar sobre mis espaldas, ambos hombres susurraron entre sí y luego me miraron.
—No intenten escapar a menos que quieran que les vuelen la cabeza. —Con un ademán señaló la ventana que hasta ahora no había visto, las cortinas estaban corridas—. Hay centinelas tanto afuera como en el pasillo. El hijo del jefe yakuza estará aquí pronto.
—¿Neji? Lo que me faltaba —farfullé, era de esperarse que ese imbécil apareciera pronto.
Los hombres se fueron sin decir nada más. Tardé unos minutos en conseguir que Tenten se tranquilizara, la llevé a la cama y me senté junto a ella apoyando una de mis manos en su espalda, dando miradas de reojo a su vientre.
—Sakura, lamento tanto que hayas sido involucrada…
—¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar? —decidí interrumpirle antes de que siguiera lamentándose.
Parpadeó y se limpió las lágrimas con el dorso de la mano.
—Es uno de las casas de venta de los Hyūga —respondió.
—¿Casa de venta?
—Aquí es donde traen a las mujeres que secuestran y las subastan al mejor postor. —Me estremecí ante su explicación, y el miedo se expandió sobre mí pecho—. He estado aquí desde aquella vez que Neji me tomó, por alguna razón me ha mantenido con vida y… mi bebé.
Seguí mirando su vientre con inquietud preguntándome lo mismo que ella.
—¿Cuándo nacerá? —murmuré.
—Un doctor vino hace unas semanas, dijo que nacería en dos meses más, ahora tengo siete meses. —Un rastro de culpabilidad marcó su rostro ante mi ceño fruncido y labios apretados—. Sakura, yo…
Negué con la cabeza suponiendo lo que iba a decir. Ya no importa ahora.
—Olvídalo, no digas nada. —Le apresuré a decir—. Por lo pronto debemos pensar una forma de escapar.
Me precipité a la ventana y me asomé por la orilla, a través del cristal vi la noche ceñirse, estaba muy oscuro para ver más allá de algunos metros, pero identifiqué a un par de guardias rondando entre los árboles y dando miradas ocasionales a la ventana.
Salir por la ventana no era una opción, tampoco por la puerta. Deambule por la habitación en busca de algún arma u objeto que sirviera de arma, pero todo fue inútil. No había más que lo necesario para tomar una ducha en el baño y la cama con sábanas cómodas. Parecían una celda lujosa en vez de habitación decente.
La angustia en mi pecho creció a cada minuto en que veía las posibilidades disminuir. ¿Qué sería de mi ahora? Era la pregunta que rondaba en mi mente y no me permití concebir hasta ahora, estática en medio de la habitación asimilando que no existía esperanza para mí.
Quise creer que Ryu-san buscaría una forma de rescatarme, pero ¿Cuánto tiempo le tomará? Estamos hablando de mafiosos, la sangre y muerte están involucrados. En verdad mi vida pendía de un hilo, Neji podía bien sacarme de aquí y llevarme a donde fuera perdiéndome del mapa. Sin saber sus siguientes planes estaba a ciegas.
—¿Sabes por qué estamos aquí o qué harán con nosotras? —Me acerqué a Tenten, ella se abrazaba con fuerza.
—Neji me dijo que nos iremos por la mañana, supongo que por eso te trajo aquí —explicó—. Sea a donde sea, a juzgar por los italianos supongo que piensa sacarnos del país.
Cerré los ojos con fuerza. Lo que temí, sería arrancada del seno de mi hogar de la forma más brutal y no podía hacer nada al respecto si no quería arriesgar mi propia vida. Mis ojos bailaron por la habitación en un desaire ¿Será mejor morir ahora mismo que ser un títere a manos de Neji? Quien sabe qué me hará y de qué forma me utilizará.
Morir quizás sea una opción.
Un ruido procedente del baño provocó un respingo. Aguantando la respiración, intercambie una mirada con Tenten, me apresuré al baño y me asomé con cautela temiendo irracionalmente que hubiera una persona dentro, no había ninguna ventana por el cual escapar.
A menos que hubiera un pasaje secreto, pocas posibilidades.
… O eso pensé hasta que vi a una persona salir de un agujero revelado en los azulejos del área de la ducha. Parpadeé, incrédula hasta que la silueta familiar azotó mi mente con fuerza y mi garganta se cerró.
Hice contacto visual con esos ojos negros que inyectaron en mi un catalizador potente y no pude evitar que mi voz sonará débil cuando pronuncié con alivio su nombre.
—¡Sasuke!
No dudé en correr a él que tomó mi rostro para juntar nuestras frentes, me miró con alivio en sus ojos y se aferró a mi, yo pasé mis brazos por su cintura sin intención de alejarme. Él estaba aquí, vino por mi a pesar de todo.
—Sakura ¿Estás bien? ¿No te hicieron nada? —preguntó separándose un poco para inspeccionarme con la mirada. Negué con la cabeza y me abrazó de vuelta—. Que alivio que estés aquí…
Sentí sus labios contra mi cabello y quise llorar, su consuelo disipaba el tormento que mi corazón estaba sintiendo en mi momento de desesperación. La situación me estaba superando.
—¿Cómo es qué estás aquí? ¿Hay un conducto ahí abajo? —Cuando me separé de él a regañadientes miré el agujero en el suelo. Un cuadro de azulejos yacía del otro lado revelando la entrada lo suficientemente grande para que una persona cupiese. No se notaba a simple vista, más al efecto visual del azul intenso.
—Es un conducto secreto. Antes esta casa perteneció a Ryu, solamente él y los antiguos miembros saben de esto —respondió tomando de mi mano. Noté que traía un par de guantes de nudillos, vestía completamente de negro y un comunicador en su oreja derecha. Sus ojos fueron urgentes—. Debemos apresurarnos, estamos contra reloj.
—¡Espera! Tenten está aquí, no podemos dejarla aquí o quién sabrá que le hará Neji a ella y su bebé. —Lo retuve antes de que me jalará y fui a la habitación dónde Tenten esperaba expectante y un tanto ida. No era la sombra de la chica sonriente de hace medio año—. Es hora de salir de aquí.
No dijo nada, su sorpresa fue evidente con la expresión de su rostro. Una vez en el baño, Sasuke cerró la puerta y se apresuró a bajar primero no sin antes dedicarle una corta mirada a Tenten y a su vientre, contrajo un poco las cejas.
—Llevaré una persona más —dijo apretando el comunicador. Recibió una respuesta del otro lado y frunció el ceño—-. La chica está embarazada, ¿tienes alguna objeción?... Bien. Bajaré primero para recibir a Tenten. —Eso último fue dirigido a mí.
Desapareció por el agujero y Tenten se sentó en la orilla, con cuidado la sujete de los hombros y use mi fuerza para que no cayera de sopetón a lo que parecía ser una caja que servía de escalón. La escasa luz de abajo apenas me permitía ver la silueta del otro.
Me precipité a la orilla y jalé el conjunto de azulejos. Una vez que caí en la caja, Sasuke yacía a mi lado estirando sus brazos para colocar el azulejo y así no levantar sospechas.
—Andando.
Parecía un túnel lo suficientemente alto para que nuestras cabezas no chocaran contra las piedras y lo ancho para caminar de par en par. Sasuke iba al frente liderando el camino sosteniendo una linterna, de reojo nos veía, Tenten parecía respirar con fuerza debido al poco oxigeno acá abajo, además del calor.
—¿Dónde nos lleva este túnel? —pregunté después de unos minutos de caminata. No parecía un largo tramo.
Sasuke se detuvo en una intersección y no dudó en tomar la derecha, me pregunté en dónde terminaría la izquierda.
—El otro camino nos llevaría directamente a una cueva a las afueras del área, pero debido a que dicha cueva fue sellada hace un par de años ya no existe la salida —explicó mientras movía la linterna y me miraba de reojo notando mi frustración, percibí la suya también—. Este camino nos lleva a unas de las bodegas de esta mansión, cerca de la salida trasera. Por lo menos no tenemos que pasar toda la sección por arriba, lo cual es una gran ventaja.
Dicho eso se vislumbró el final del túnel, había otra caja. Me pasó la linterna y se subió para despejar la salida. A juzgar por la escasa luz de arriba, no había ventana alguna que alumbrara. Sasuke desapareció un momento y mi corazón latió frenético esperando que no hubiera nadie en la zona. Se asomó poco después extendiendo su mano.
—Suban.
Ayudé a Tenten a subir la caja y Sasuke la jaló. Una vez que estuvo arriba me apresuré a subir, impulsándome a saltar. Pero Sasuke me tomó de los brazos e hizo la parte pesada por mí, jalándome hasta él. Quedé entre sus brazos, me miró desde arriba y me dio un ligero apretón antes de liberarme.
No detallé tanto a mi alrededor, parecía una habitación vieja con cajas esparcidas y sin ninguna ventana. Con estantes ocupados de archivos y objetos diversos. La salida del túnel estaba justo en medio de todo. Sasuke nos guio hasta la puerta cual se abrió de pronto, todos nos tensamos en nuestros lugares y de inmediato Sasuke se colocó frente a nosotras, extendiendo su mano.
En el umbral la silueta de una mujer alta de reflejó y sentí a Sasuke relajarse un poco.
—Tsunade, no entres precipitadamente —alegó él volviendo a su postura normal.
—Tardaban mucho, tuve que dejar mi área porque se acercaban los italianos —reprendió la mujer, Tsunade. Sus ojos mieles eran letales y me miró vagamente, le devolví la mirada preguntándome quién era. Después de unos segundos me sonrío—. Que fortuna que la hayas encontrado, era una posibilidad entre un millón. Oh, ¿ella es la chica embarazada?
Se acercó a Tenten que parecía agitada, le tocó su frente y frunció el ceño cuando dijo: —Tiene un poco de fiebre.
—¿Está despejado el pasillo?
—Por ahora, pero no durará mucho, no tenemos mucho tiempo en nuestras manos —dijo Tsunade a la pregunta volviéndose a mi—. El plan tiene fallos por todos lados y estamos apostando a sacarte de aquí con vida.
Leí lo que quería decirme entre líneas: personas pueden morir por rescatarte. Y entonces de nuevo el sentimiento que me ahogaba cerró toda mi garganta y me impidió moverme, con los ojos clavados en su rostro serio.
—Si ese es el caso no hubieran venido por mí —susurré y rechiné de vuelta los dientes, mirando a Sasuke—. Si tú mueres ¿Qué caso tiene haberme sacrificado estos meses? ¡No valdría nada!
—No moriré —me prometió Sasuke tomando mis manos en un vano intento de serenarme. No lo consiguió, mis sentidos se dispararon a niveles de estrés y e ideas vagaron por mi mente.
—Me aseguraré de ello, por eso vine a ayudar. —Tsunade sacó un arma del interior de su chaqueta y revisó el cartucho. Luego me miró de vuelta—. Ryu me sacó de mi exilio por esta misión.
—¿Tanto le importo…? —murmuré sin poder creerlo. ¿Qué era esta clase de sentimiento que estaba sustituyendo mi miedo y desesperación?
Tsunade me dedicó una largar mirada, dejando caer una mano sobre mi hombro para apretarla con cierto cariño. Sus ojos mieles se mantuvieron firmes y serios cuando dijo: —Conozco a tu padre desde que era un adolescente y por eso puedo asegurarte que él es una persona que destruiría el mundo sólo por salvar a quienes ama, y con eso me refiero a ti, su hija.
Retuve la respiración ante su declaración tan determinada, la experiencia hablando por su boca que me secó la boca. Agaché la cabeza, apretando mis puños mientras las lágrimas brotaban silenciosamente, no hubo sonidos, no hubo más que el sentimiento de protección ¿Acaso así se sentía recibir un amor incondicional? Ninguno de los dos sabía de nuestro parentesco y aún así él me protegió con anterioridad, rescatándome de las manos de los Hyūga, y ahora…
Una cálida mano presionó en mi rostro. Sasuke me veía con una ligera sonrisa.
—Pronto lo verás.
Asentí, limpiando mis lágrimas.
Sí, pronto lo veré.
—Aquí Khaleesi ya tengo conmigo a las chicas. Espero la señal. —¿La señal? Tsunade veía fijamente la puerta con arma en mano. De reojo inspeccioné a Tenten que se había recargado en un estante y cerrado los ojos, soportando su inminente fiebre.
—¿Qué señ-?
El techó retumbó y eco de los disparos inundaron el ambiente. Respingué ante el sonido, pero más por la sonrisa de lado que esbozó Tsunade mientras empujaba la puerta.
—Esa señal. Han lanzado una granada —dijo sin rodeos apresurándose al pasillo—. ¡No se separen de mí!
La travesía de vida o muerte se dictaminó en el pasillo, con los silbidos de balas aullando por la residencia y los pasos estridentes que iban de un lado a otro. Varias veces fui tirada al suelo después de ser empujada por Tsunade evitando que alguna bala atravesara mi cráneo.
Lo que debía ser unos cinco minutos de caminata a la salida trasera, resultó ser un tramo largo y lleno de peligro. Tsunade había explicado al principio que la granada lanzada al frente de la residencia era para llamar la atención de la mayoría y así se desviaran, lo cual resultó con los yakuza, pero los agentes italianos al mando de los Benedetti eran otro caso, quedándose en los alrededores.
Ryu con su grupo se encargarían de los yakuza, Tsunade junto a un chico, Konohamaru se infiltraron con a Sasuke para sacarme a la parte trasera rumbo al bosque, alejado estaría Naruto esperando con un automóvil y así sacarnos de aquí.
Pero llegar se convirtió en un juego macabro dónde avanzábamos mientras los italianos se acercaban. Tenten yacía a mi lado chillando de miedo cada vez que una bala pasaba cerca y yo no podía más que respirar frenética esperando a los avisos de avanzar con el miedo palpable a que una bala perdida fuera a dar a alguien de nosotros.
Y lo que temí se presentó tan rápido.
Tsunade corrió al frente y la seguí jalando de Tenten, detrás venían Sasuke y Konohamaru, pero de un momento a otro fueron interceptados por el costado por un par de balas. Ahogué mi grito cuando Konohamaru empujó a Sasuke y ambos cayeron al suelo. Tsunade se volteó rápidamente tirando a matar a quién disparó, pero recibiendo en el último momento un impacto en el brazo.
No gritó, pero gruñó.
—¡Tsunade! —La voz de Sasuke eclipsó la mía. Me acerqué a ella tratando de presionar la herida de su brazo, la sangré comenzó a fluir erráticamente y manchaba su saco gris.
—¡No se detengan, sigan corriendo a la salida! —aseveró ella alejándose de mi agarre. Intenté seguirla, pero me lanzó una mirada letal negándose a que me acercara—. ¡Sephira, sácalos de aquí!
—¡Sí! —contestó Konohamaru empujándonos entre gritos.
No tuvimos opción, a cuestas Sasuke me apremió, pero vi en sus ojos la preocupación por dejar atrás a Tsunade. Quise decirle que estaría bien, sin embargo, mis palabras nunca salieron y lo último que vi de ella fue su cabello rubio agitándose mientras se movía a la otra pared a cubrirse de las nuevas balas, al final nos dedicó una mirada de reojo y asintió con la cabeza.
Rápidamente encontramos la puerta. Afuera la situación era un poco más frívola, el aire erizaba los bellos de los brazos y los sonidos de armas disparándose inundaban el espacio. Mirando a los lados, Konohamaru señaló el bosque justo antes de que escucháramos un disparo cerca.
—¡SAKURA! ¿¡A DÓNDE CREES QUE VAS!? ¡VUELVE AQUÍ!
Mi cuerpo tembló y jadeé de miedo. ¡Era Neji! Compartí ese pensamiento con Tenten que gritó presa del miedo.
—¡EN TU JODIDA VIDA ELLA IRÁ A TI! —gritó colérico Sasuke.
Antes de que pudiera reaccionar, Neji venía corriendo hacía nosotros apuntándonos con el arma. ¡Justo a Sasuke!
Todo pasó tan rápido: Konohamaru disparó a su dirección, Neji reaccionó a intentar esquivarlo y la bala impactó en la pistola que traía obligándolo a solarla mientras gritaba de dolor; entonces Sasuke que estaba más cerca corrió a su dirección con una expresión tan oscura que caló todo mi ser, dispuesto a comenzar una disputa a golpes.
—¡Sakura, vayan al bosque y busquen a Naruto! ¡Nosotros los detendremos aquí! —apremió Konohamaru notando que tenía la vista fija en otro hombre que venía del otro extremo de la casa.
—¡Sakura, vamos! —Tenten fue quién jaló de mí.
Me quedé aturdida sin poder reaccionar ante la furiosa riña en la que se sometieron Sasuke y Neji rodando en el suelo debatiéndose entre gritos y gruñidos. Jadeé, intentando reaccionar de mi estupor y fue obligada a caminar, con el nudo cayendo en mi estómago y las ganas de gritar a Neji que nos dejara en paz, que ya tuve suficiente de todo esto.
El camino del bosque se extendía al costado de la mansión, y vislumbrando más allá se podía ver al frente varios cuerpos tendidos en el suelo. Me obligué a concentrarse y a tomar de la mano de Tenten para marcar el paso.
Buscar a Naruto en la siguiente carretera.
Con el corazón latiendo a mil, tropezando con mis propios pies cuando sentía mis fuerzas flaquear. Sintiendo de pronto el aire tan helado y mi respiración caliente. Pase más de diez minutos intentando orientarme, mirando por todos lados sin saber que camino tomar, pero jamás regresé, aunque la imagen de Sasuke en el suelo inerte me atravesó varias veces, a pesar de la última mirada que nos dedicó Tsunade o el rostro de Konohamaru cuando nos apresuró.
Si regresaba ahora mismo sus esfuerzos serían en vano.
El esfuerzo de Ryu-san también lo sería.
—¡Ah-! —El grito de Tenten me sacó de mis pensamientos.
—¿¡Tenten!? ¿¡Qué ocurre!?
Ella erraba los ojos con fuerza y apretaba los labios, negando con la cabeza.
—Duele, duele —murmuró.
¿Se lastimó?
Miré a mi alrededor tratando de buscar algún escondite provisional, incluso en medio de la oscuridad y la escasa luz de la luna, saqué la linterna que guardé en mi bolsillo y alumbré a su vientre tratando de inspeccionar en busca de una anomalía. Titubeé cuando acerqué mi mano a su vientre, pero al final lo hice sintiendo las ligeras pataditas, por un momento olvidé que nos encontrábamos en una persecución y sólo pude concentrarme al tacto bajo mi mano.
Este bebé nacería pronto. Muy pronto. Imaginar esa perspectiva hizo que mi presión aumentara, tenía que encontrar rápidamente a Naruto.
—Tengo miedo —susurró por debajo.
—Aguanta un poco más, Tenten. —le supliqué tomándola de las manos, frotándolas el notar que comenzaba a hipar con fuerza—. Todo este infierno acabará pronto, sólo esfuérzate un poco más. ¿Sí? Debemos irnos.
Jalé suavemente de ella y apagué la linterna. Caminamos un poco más al extremo dónde se extendía el siguiente prado, al entrecerrar los ojos noté a lo lejos los enormes postes de luz y la carretera que mencionó Konohamaru. Mis esperanzas aumentaron, le sonreí a Tenten y señalé al frente.
—Allá está la carretera, sólo un poco más.
El ligero chasquido detrás de nosotros me dejó helada.
—Eres tan ingenua Sakura ¿Creíste que escaparías fácilmente de mí?
—Neji… —Ahogué mi grito de terror mientras daba la media vuelta. Mi corazón tembló al verlo ahí, respirando agitadamente y apuntándome con la pistola. Con un ojo casi cerrado a causa de los golpes propinados y la sangre escurriendo por su boca, sonriendo con esa mueca macabra y desagradable.
Si él estaba aquí entonces…
—¿Dónde está Sas-?
Disparó, la bala pasó a mi lado y la sangré salpicó en mi rostro, un cuerpo cayó a mi lado y mi respiración se cortó.
¿Qué..?
—¡Tenten! —Sentí mi garganta desgarrarse ante el grito e intenté agacharme.
—¡No te muevas! —Me ordenó Neji. La amenaza de un disparo me hizo quedarme estática con mi pecho contraído. Mirando de reojo el suelo dónde Tenten se quejaba y agarraba su hombro.
Está fuera de sí, pensé que tendría alguna preferencia con Tenten ya que la dejó viva todo este tiempo. Incluso cuando mi voz salió temblorosa cuando le dije que su hijo podría morir si no se atendía a Tenten, él simplemente se burló.
—¿Ese bastardo? Será mucho mejor si muriese junto a su madre. —Sus ojos flamearon en una desquiciada furia—. Ella destruyó todo lo que tú y yo teníamos. Así como Sasuke, ambos deberían morir.
El escuchar a Sasuke de nuevo el remolino de mi ser fue opresión y jadeé, sin fuerzas. No quería esto, no quería ver morir a Tenten, no quería ser llevada lejos y pensar en que posiblemente Sasuke esté muerto.
Neji siguió con su firme agarre mientras me miraba.
—¿Viste lo que provocaste al querer alejarte de mí? Todo esto es tu culpa, Sakura —dijo totalmente serio que por un momento lo creí, sobre todo al sentir la mano de Tenten aferrarse a mi tobillo, implorándome ayuda. La sangre seca de Tsunade en mis manos, la sangre de Tenten sobre mi piel, todo—. Si tan sólo te mantuvieras quieta a mi lado, ninguno de ellos estaría arriesgando sus vidas. Seguirían sonriendo, seguirían viviendo.
—N-No, no es mi culpa. —Retrocedí bajando la cabeza un momento, como si eso me ayudara a escapar de toda esta situación, queriendo que al alzarla apareciera en otro lugar. Lamentablemente no fue así, el espectro de mi peor pesadilla seguía ahí, torturándome.
—Lo es, su muerte son las consecuencias de tus desesperados errores —dijo sonando muy convincente. Lo miré consternada y a punto de caer sobre mis rodillas. Entonces él extendió su mano a mi dirección—. Ven, Sakura. Una vez que nos vayamos nadie más tendrá que morir. Lo prometo.
Por supuesto, si tomaba su mano nadie más moriría ¿Verdad? Mi mano titubeó, y la alcé. Quizás podría aprovechar esta oportunidad y que me disparara.
Si me movía…
—Sobre mi cadáver.
El espasmo que tuve al ver a Ryu-san emerger del costado cual depredador silencioso fue impactante. Salió de los arbustos agitando una espada negra que relució bajo el brillo de la luna con un zumbido como si gritara en busca de sangre, Neji se lanzó hacia atrás, pero no pudo evitar por completo la espalda. Sólo vi la sangre teñir su mano y el arma caer en la negrura de la noche. Neji, a pesar del grito que dio, se movió flexionando la pierna en defensa.
—¡MALDITO, ME QUITASTE DOS DEDOS!
Entonces Ryu-san marcó un arco con su espada justo a un costado de su cabeza y Neji lo pateó en el costado. Sólo ahí vi la sangre que fluía en la camisa de Ryu-san revelando que fue herido, ahogó un quejido y continúo blandiendo la espada que Neji esquivaba y esquivaba a cuestas.
No me quedé ahí, mis piernas se movieron a Tenten. Pero otro cuerpo se precipitó a mi lado, al parecer Neji había lanzado a su oponente al suelo y la espada voló hasta clavarse hasta un árbol lejano. Con todo y sus heridas expuestas se abalanzó con una desquiciada risa.
—¡ERES MÍA SAKURA, JAMÁS PODRÁS ESCAPAR DE MÍ! ¡ENTIENDELO!
—¡NO SOY DE NADIE, YO ME PERTENEZCO A MI MISMA! —le grité de vuelta intentando escapar corriendo hasta el prado.
Hui como si el mismo diablo me persiguiera para llevarme a la penitencia, a condenarme al peor de los infiernos. Al mirar sobre mi hombro, vi el momento justo en que Ryu-san llegaba por detrás y lo derribó de un golpe en la cabeza que lo dejó aturdido, rodando por el suelo hasta detenerse completamente, no se movió.
Ryu-san se levantó a cuestas, mirándome con sus urgentes ojos verdes, aquellos que heredé, con la sangre manchando su rostro y la ceja rota, esa misma que enarcaba cuando le parecía divertido alguna anécdota. Temblé cuando pasó sus manos por mis hombros, inmediatamente todo mi cuerpo se relajó y sentí su protección.
—¿Sakura, te hiciste daño? —preguntó con urgencia pasando su mano sobre mi espalda, frotándola—. Respira profundo, intenta tranquilizarte.
Hasta ese momento me di cuenta que estaba temblando con fuerza y soltaba sonidos parecidos a sollozos. Sus gentiles manos me ayudaron y cerré los ojos, intentando serenar mi mente. Él ya está aquí, me está protegiendo. Todo saldría bien.
Me permití aspirar, hipé con fuerza.
—Y-Yo estoy bien —logré articular—. Pero Tenten…
—La llevaremos al médico, pero primero debes tranquilizarte.
Asentí con fuerza mientras tomaba de sus brazos para sostenerme, escuché sus indicaciones y las seguí, con los ojos cerrados centrándome en mi propia respiración. Con mi pecho librándose, sintiendo su total protección, una parte de mi mente estaba incrédula y eufórica.
¿Así que así se sentía el amor de un padre? Me pregunté mientras abría los ojos y veía su rostro preocupado. Casi lloré de nuevo.
Quería decírselo. Hacerle saber que su preocupación era bien recibida, que desde que entró a mi vida se convirtió en una figura paterna, aquella que Kizashi nunca fue y busqué en otra persona, la ironía de la vida es que lo hallé en quién es mi verdadero padre sin saberlo.
—¿Sakura? —Sus ojos reflejaron preocupación. La preocupación de un padre.
Ah, después de todo lloraré de nuevo.
—…Yo quiero agrade-
¿Eh?
Pronto mis oídos zumbaron ante el eco de un disparo.
Pasaron tres cosas al mismo tiempo: los ojos de Ryu-san se ensancharon y grito algo, yo bajé mi vista a mi estomago notado que una mancha oscura se extendía en mi blusa y se Neji desmayó tras utilizar sus últimas energías para disparar.
Así que finalmente me tiró a matar.
Mi mente fue un remolino en ese momento, mientras mis piernas flaqueaban y era tomada en brazos, varias voces se mezclaron exclamando mi nombre y cosas sin fin, pero lo único que podía centrarme era en como algo subía por mi garganta y tuve que escupir en medio de un grito. Ah, sabor metálico tan familiar, era sangre.
Imágenes antes claras se volvían borrosas entre ratos. Ryu-san me sostenía en brazos y me hablaba con firmeza y tratando de mantener su compostura; otro par de ojos negros cruzaron por mi visión y el rostro de Sasuke frente a mí con una mueca llena de desesperación. Sus manos tocaron mi rostro, pegando su frente a mí susurrando con vehemencia y tan quebrantado.
—¡Sakura, Dios no! Por favor, por favor no te duermas —suplicó, su voz se escuchaba tan rota ¿O era mi imaginación? No lo sé—. No cierres los ojos, quédate conmigo, no me abandones de nuevo.
Quise responderle que nunca lo volvería a hacerlo, prometerle que ahora no sería capaz de separarme de él, pero no pude, me sentía tan débil. Todo a mi alrededor fue caótico y sin sentido con siluetas borrosas, quizás me movieron de lugar porque pronto fue oscuro y sentí mi cuerpo ligero y la sensación de que nos movíamos.
Pero únicamente me dediqué a mirar los ojos de Sasuke que seguía hablándome, pidiéndome que no durmiera. Luché para no cerrar los míos y no ceder ante el cansancio repentino, pensando que sus ojos negros era lo que más me gustaba de él por su profundidad y el brillo que aparecía al verme. Quise tocarle el rostro, tampoco pude.
Vagamente vi un borrón rojo y la voz abrumada de Ryu-san llegó a mis oídos.
—Mantente despierta, Sakura. Aún tenemos cosas que hablar ¿Lo sabes, no es así? ¡Todavía falta que me presente correctamente como tu padre!
Sí, yo también quiero escuchar de su boca decirme "hija" y yo poder decirle "padre".
Pero también… quiero escuchar la voz de mamá una vez más.
(Escena eliminada del capítulo que no pude meter pero quise poner aquí DX)
Sasuke
.
Al salir de la ciudad yendo a una de las propiedades secretas de Ryu, comprendí el comportamiento de Kizashi sobre Sakura, el hecho de que la golpeara y no tuviera reparos en ofrecerla como pago a sus apuestas era porqué sabía que no era el verdadero padre de Sakura.
Sospeché que lo supo desde el principio, pero hacer especulaciones al respecto no me llevó a ninguna parte más que afirmar el odio asentado en Kizashi y el actuar los Hyūga. Ellos sabían que teniendo a Sakura como rehén y Ryu consciente de su lazo no haría ningún movimiento en su contra si no quería verla muerta.
Por supuesto, eso estaba sucediendo ahora. Sospesé la idea. Esa era la razón por la cual Ryu se veía tan diligente mientras organizaba a los hombres que irían con nosotros. Por un lado, me reconfortó saber que Kizashi no era su verdadero padre, pero el hecho de que fuera Ryu resultaba… no tan reconfortante por ciertas razones.
Al parecer Naruto compartió mis pensamientos. Nos miramos por unos segundos antes de suspirar en tensión esperando que Sakura estuviera bien. Estábamos esperando a alguien cuya identidad Ryu no reveló, pero era vital para la situación, estaba más absorto viendo los planos de una de las mansiones que sospechaba que se hallaba Sakura.
Nos reveló que había un pasadizo secreto debajo de esa mansión, anteriormente fue de su clan, pero los Hyūga lo tomaron cuando ellos huyeron al extranjero dejando todos sus bienes atrás. Los que no fueron tomados fue gracias a que estaban de incognito.
—Ahí debe de estar Sakura, es el único lugar dónde podrían estar los italianos esperando a Leonardo —dijo chasqueando la lengua—. Es una apuesta grande.
Sí, una apuesta enorme. Si ella no estaba ahí todo sería en vano.
Pronto llegó la persona que esperaba Ryu. Cruzó la puerta agitando su cabellera rubia con una sonrisa esbozada dictaba peligro, nada parecida a la gentileza que les mostraba a los niños en el orfanato.
De reojo miré a Ryu que estaba a mi lado cruzado de brazos y una expresión que debí admitir que era mortal. Me devolvió la mirada con ojos entrecerrados.
—¿No se supone que Tsunade ya no está activa? —le pregunté.
—Es para salvar a Sakura, no esperes menos —soltó mordaz.
O lo que yo escuché: "Acabo de enterarme que Sakura es mi hija y no estoy dispuesto a perderla". Sí, esos sentimientos reflejaron sus ojos.
Tener a más personas para esto me alivio y las posibilidades aumentaron. La urgencia me apremiaba a correr en dónde estuviera Sakura, pero sin un plan solamente sería derribado y ella alejada de mi lado. Así que me centré en mantener la cabeza fría y poner atención a lo que decían frente mí.
Apreté los labios mientras las voces a mi alrededor aumentaban mezclándose en ideas y los planos se extendían sobre la mesa, varios dedos señalando puntos en específico y el sonido detrás de las armas siendo recargadas. Toda una escena caótica a medida que avanzaba el tiempo y se llegó a una planificación sobre el rescate, dónde por supuesto, yo era uno de los involucrados a pesar de las quejas al respecto, pero simplemente no podía quedarme sentado esperando a que Sakura volviera.
En medio de todo el caos de la sala, miré por la ventana el sol poniéndose en el horizonte. Cerré los ojos y el último recuerdo de Sakura se coló en mis retinas, doliéndome hasta el alma.
Sakura, muy pronto acabará este infierno.
Hola! Hola!
Sé que muchos quieren ahorcarme, lo sé, el final de este capítulo estuvo uff pendiendo de un hilo ante el destino de Sakura después de este capítulo -Ale llora por dentro porque tuvo que hacerle eso- este capítulo sentí que fue mucha tensión por parte del rescate de Sakura, pero era necesario para la historia desde el inicio estaba destinado a ser así. Pero no se preocupes, esto tendrá un final feliz para nuestros protagonistas -no puedo asegurar que para los demás serán los mismo-
Espero que este capítulo les haya gustado dentro de lo que cabe (? Como dije con anterioridad, ya nos estamos acercando al final de la historia. Les dejo aquí el número de capítulos que falta:
Capítulo 41
Capítulo 43
Capítulo 44
Capítulo Final
Epilogo
(Aún no tienen nombre y están sujetos a dividirse en dos partes si el capítulo resulta muy largo)
(Dejen un comentario en el número del capítulo que quieran saber una frase que revele un spoiler, lo consideraré dejárselos en el próximo capítulo)
Pero técnicamente, ya falta poco. Este año seguramente se termina… quiero creer, la universidad me tendrá alejada y por obvias razones la siguiente actualización será mucho más tardada. Les avisaré el mismo día que actualizaré, o si tengo avance ahaha estaré dejando spoilers en el tablero de vez en cuando para saciar su curiosidad.
En fin, espero que estén teniendo un buen comienzo de año. ¡Éxito en todo! Les agradezco a todos quienes siguen en esta travesía desde el inicio que esta pronta a concluir y los que fueron llegando paulatinamente.
Tengo curiosidad ¿Recuerdan desde cuando siguen esta historia? Comenzó el 12/12/2018, por lo que llevamos 3 años.
Nos leemos pronto,
¡Alela-chan fuera!
PD: me cambiaré el nombre de usuario a Chenqing por un tiempo *risas* ya saben, mi reciente obsesión me puedeeee
