Disclaimer: Todo parecido con la realidad es pura coincidencia. Personajes y escenarios de Kishimoto-sensei; trama de mi propiedad.
Infieles
06. Trance
Amanecía en la residencia Hyuuga: el sol se colaba por las ventanas, las aves bienvenían al día con su canto y los habitantes de la mansión se levantaban y empezaban una nueva jornada. Sólo Hyuuga Hikari estaba en el comedor comenzando a tomar su desayuno cuando Neji bajó; ella le sonrió, dándole los buenos días. El joven tomó asiento a su lado y comenzó a servirse arroz en una pequeña fuente en el centro de la mesa. Sin embargo, antes de que llenara su cuenco del todo, la mujer le interrumpió, preguntándole:
-¿Y Hinata-chan? -Su tono era de preocupación-. ¿Por qué no ha bajado a desayunar?, ¿todavía está enfadada?
-Ni idea, pero supongo que por ahí van los tiros -Dijo sin más dilación-. Hinata lo sabe, ¿recuerdas, Hikari?
-Oh, claro, pero... -Antes de terminar la pregunta, para acabar de poner peor el asunto, Hiashi apareció por la puerta. Con su imponente presencia se sentó al otro lado de la mesa.
-Buenos días, cariño -Dijo su esposa dulcemente- ¿Cómo has amanecido?
-Igual que siempre -Respondió-. ¿qué es lo que Hinata sabe?
Ninguno de los dos supo qué responder y se quedaron helados, sin ideas, ¿qué pasaría si Hiashi los descubría o algo así? Sin embargo, el ingenio de Hikari Hyuuga solía ser brillante, y enseguida empezó a hablar.
-Oh, sí -Apuntó la mujer, buscandose una buena excusa-. Neji y yo comentabamos que sería buena idea decirle a Hinata el asunto de buscarle un prometido para perpetuar esta rama de la familia Hyuuga.
-Comprendo -Habló el cabeza de familia-. No quiero que la notícia le ataña cuando comience sus estudios, así que lo conocerá a finales de esta semana.
-Perfecto, seguro que se alegrará -Sonrió la mujer.
Realmente parecía creerselo del todo.
Neji levantó la vista al oír la notícia. ¿Así que su tío ya tenía un hombre para su prima? Tomó los palillos y durante todo el desayuno nadie volvió a nombrar a la primogénita.
&
No sentía ganas de nada, ni siquiera de levantarse. Por entre las sábanas escrutó el reloj de su mesilla de noche: Las diez de la mañana. Probablemente su padre ya se había ido, pero no sabía si su primo aún estaría allí. Porque si lo estaba, no querría salir por ninguna razón del mundo. Se frotó los ojos, hinchados por haber estado llorando casi toda la noche -realmente era una tonta por llorar, pero no podía evitarlo- y retiró un poco las sábanas que la cubrían.
Se levanto con dificultad y vio el día: soleado, por supuesto, ¿acaso no podía llover? Maldijo su suerte. Solía ser optimista, pero es que ese día no había motivos para serlo... Si al menos pudiese estudiar lo que en realidad le gustaba, o simplemente contactar con una amiga... pero eso no era posible, ¿para qué engañarse? No tenía la suficiente confianza con sus antiguas compañeras de clase para contarles algo y el único chico con el que la había tenido era un traidor estúpido. Ni su padre, ni su madre, ni su primo eran de fiar. Sólo se tenía a ella misma, a su mente y a su diario para contarle sus cosas, y dado que su mente no era buena idea, prefirió sacar su diario.
Lo encontró encima de su mesilla pero al abrirlo descubrió casi todas las páginas ralladas o rotas.
¡Maldito Neji! Ahora tendría que comprar otro pero para eso tendría que pedirle dinero a su madre, porque ella no trabajaba...
-¡Claro! Eso es... -La bombilla dentro de su cabecita se encendió- ¡Trabajar!
De ese día no pasaba, tenía que encontrar un trabajo. Así que levantándose como un espíritu rabioso de la cama y yendo al baño, se dio una ducha rápida y se vistió. Luego cogió una carpeta con varios Curriculum Vitae, -que había hecho en unas clases extras en el internado- sus documentos importantes, algunos objetos personales como su móvil, bolso y demás, y desapareció por la puerta profiriéndo un grito de despedida que sólo la sirvienta oyó.
Con el poco dinero que tenía, cogió el autobús que la llevaba directamente a la ciudad. Tras diez minutos de trayecto, paró en plena metropoli, donde había muchísimos edificios que Hinata sólo había visto en fotos o de muy pequeña. Recorrió las calles bastante perdida, preguntando en varias tiendas si buscaban empleados, pero en todos le dijeron que no necesitaban a nadie. Se preguntó qué mierda le pasaba al trabajo y por qué no había casi ningún puesto disponible, pero se calmó y siguió paseándose arriba y abajo, hasta que sin darse cuenta llegó al centro de la ciudad. Se dedicó a recorrer todo el centro, con sus grandes edificios de empresas tan característicos en las ciudades y cuando creía que estaba perdida del todo, divisó algo:
"Hyuuga S.A."
-Caray -Murmuró Hinata antes de adentrarse en el gran edificio-. ¿Esta es la empresa que tendré que llevar en el futuro?
Por un momento fue conciente de que era demasiada responsabilidad y se sintió pequeña, demasiado pequeña para algo tan grande.
&
Neji miró el reloj: las diez de la mañana. Llegaban tarde a la empresa gracias a un atasco, pero no le importaba demasiado. Su tío le había pedido que le acompañase en unas gestiones y él no había podido negarse; de hecho nunca lo hacía. Tenía, por así decirlo, un contrato de prácticas en la empresa de su tío; aunque todo esto sólo sería hasta que acabase la carrera, y probablemente Hinata estuviese en su mismo lugar en unos años. Pensando en Hinata miró por la ventanilla del asiento del copiloto: la noche anterior no había sido especialmente buena con todas esas imagenes frescas rondando por su cabeza y recordarlas sólo le hacía ponerse un poco más a tono. Eso no debía ser muy sano, no, porque Neji Hyuuga sólo estaba con mujeres para pasar el rato, un simple divertimento para aliviar tensiones y que una en especial permaneciera una noche entera en su cabeza no era buena notícia. Ojalá desapareciera.
Con la fresca brisa de la mañana dándole de lleno en la cara, le pareció verla, pero al enfocar la vista ya no estaba; no debía haber sido más que una mera ilusión óptica.
&
Las grandes puertas de Hyuuga S.A. se abrieron ante ella, mostrandole la riqueza e inmensidad de la empresa de su padre; sin embargo, la idea de tener un cargo tan alto en el futuro no se le hacía demasiado interesante. De niña tuvo idea de estudiar diversas cosas, entre ellas informática o letras, pero lo que más le había llamado la atención eran los nuevos avances médicos, la ciencia, la biología y todo lo que tuviese que ver con un laboratorio. Las cadenas de ADN, la medicina, los milagros de la ciencia. Todo eso le había impresionado de tal manera, que no se lo había podido sacar de la cabeza; un deseo que le había ocultado a todo el mundo.
-Joven, ¿me disculpa? -Oyó una voz varonil a su lado y al salir de sus divagaciones descubrió que le estaba bloqueando el paso a un hombre de mediana edad.
-Perdóneme -Se disculpó la joven, abriéndole la puerta y pasando ella también.
Después de que el señor pasase, cerró la gran puerta de cristal. Ante ella, empleados de todas las edades paseaban atareados, tratando de no llegar tarde a sus respectivos puestos. Unos iban con millones de papeles en sus manos, otros corriendo y otros con sus maletines; el clásico de una oficina. Hinata se sintió perdida entre tantos trabajadores y aquel edificio tan amplio y atestado. La sensación de inquietud volvió a ella, atosigándola con fuerza. Sin embargo, antes de sucumbir a aquel sentimiento, notó una mano en su espalda que la obligó a girarse.
-¿Eres la nueva? -Un joven de mirada penetrante, trajeado y con el cabello más negro y brillante que había visto en su vida -¿quizás más que el de Neji? Se golpeó mentalmente, no podía estar pensando en él...- le estaba cogiendo el hombro con cierta libertad-. Podrías contestarme, ¿por favor? No tengo todo el tiempo del mundo.
"Uchiha Sasuke" Leyó su tarjeta de identificación.
Hinata no pareció notar lo poco cortés que aquel joven era con ella, pero cuando finalmente salió del pozo en que aquellos ojos negros la habían sumido, no pudo atinar a contestarle debidamente; y es que pese a todo y tomando prestadas algunas palabras de sus compañeras de instituto, aquel chico era uno de esos que debían estar por encima de las nubes, realmente un ángel caído del cielo; una hermosura de hombre. Por dios, estaba para hacerle un favor.
Se golpeó en la cabeza levemente haciendo que el tal Uchiha la mirase raro. Ella no podía pensar en esas cosas: era la tímida e introvertida Hinata Hyuuga.
-Di-Disculpe Uchiha-san... -Comenzó la joven, tratando de darle una buena respuesta, sin embargo, antes de decir nada, él la arrastró de la muñeca hasta el ascensor, donde ambos se perdieron tras sus puertas.
&
Neji y su tío entraron por las grandes puertas del edificio justo cuando Hinata y el recién conocido Sasuke desaparecían tras las puertas del ascensor. De nuevo, como si se tratase de un reflejo, Neji pudo volver a divisar una oscura y larga melena que desaparecía en un punto intermedio de su visión. Sin embargo, no pudo captar el lugar.
"Estúpida prima, la veo por todos lados". Pensó mientras caminaba directamente hacia el ascensor con el cabeza de la familia Hyuuga. "Si esto sigue así tendré que ir al psiquiatra".
-¿Has vuelto a trasnochar? -Apuntó Hiashi con cierta ironía llamando la atención de Neji, que parecía sumido en sus propias divagaciones-. Si no te das prisa llegaremos tarde.
-Sí, Hiashi-san -El joven salió de sus propias divagaciones y se puso en marcha nuevamente. Con su descuido no se dio cuenta que había parado de caminar.
Una vez llegaron a las puertas del ascensor presionó el interruptor y se ajustó las solapas de su pulcro traje de chaqueta; arregló medianamente su cabello y cuando las puertas del ascensor se abrieron, entró junto a su tío, que presionó el botón de la sexta planta.
-¿Cuándo vas a cortarte ese pelo, chico? -Comentó cuando se cerraron las puertas. Neji se limitó a encogerse de hombros, respondiendo: -No lo sé, quizá cuando me licencie.
-Me parece bien -Respondió su tío-. Sólo te queda un año. Espero que no me decepciones a mí… ni a tu padre; ya sabes que esperaba lo mejor de ti.
El joven se limitó a callar pese a la rabia que sintió en el momento que el cabeza de familia nombró a su padre. Sin girarse esta vez, respondió: -Soy consciente de ello.
La puerta del ascensor abriéndose en el piso indicado hizo que Hiashi no pronunciara ni una palabra más.
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La sección de recursos humanos resultó estar en la sexta planta del edificio, justo al lado de una sala de juntas, una máquina de café y unos lavabos. Por lo demás, la subida fue bastante claustrofóbica para Hinata, ya que no se esperaba que un hombre la llevase allí sin que ni siquiera le pudiera responder a la pregunta que en primer lugar le había formulado.
-Uchiha-san, ¿no cree que sus métodos son muy poco ortodoxos? -Preguntó Hinata en voz baja, sentada en una de las escualidas sillas frente a una gran mesa de roble y un hombre sentado en una butaca de cuero negro, por lo visto bastante cómoda. Le dio la impresión de que el único efecto que eso hacía en los futuros empleados era sentirse claramente inferiores.
Dudaba que él la hubiese oído, ya que sabía que su pregunta era un poco estúpida y no debía cuestionar las órdenes de su posible futuro superior, sin embargo no se le había ocurrido otra cosa mejor. El joven hombre, que hasta ese momento había estado sumido en las referencias de la joven, levantó la cabeza de repente y la escrutó ávidamente: -Con que primer empleo "señoria Hyuuga", ¿eh?
-Sí -Respondió simplemente ella-. Estoy a punto de entrar a la universidad.
-Y dígame, apartando el hecho de que me ha pedido trabajo a mí en vez de a su padre, esto demuestra que pertenece a la familia Hyuuga -Le enseñó el documento de identidad que ella le había proporcionado-... y dice que quiere trabajar en un lugar de la empresa en el que no sea demasiado vista, que quiere comenzar por los cimientos y sobretodo no quiere que no lo sepa su padre.
-Exacto -Afirmó Hinata-. No quiero facilidades por ser de la familia Hyuuga.
Sasuke Uchiha la estudió con interés. -Supongo que es consciente, señorita Hyuuga, de que podría alcanzar un puesto alto por ser la hija de uno de los hombres que fundó esta empresa.
Hinata se sintió ofendida por el hecho de ser tratada de esa manera por ser la hija del "jefe" de la empresa. Sabía que era normal, pero no podía evitar entristecerse al oír a Uchiha-san.
-Ajá -Se limitó a decir para luego preguntar con inocencia: -¿Podría ayudarme, por favor?
Sasuke pareció pensárselo… Hinata se pasó un mechón de cabello detrás de la oreja, acalorada; el ambiente se le hacía húmedo -quizá por desgracia- porque el aire acondicionado estaba apagado; no pudo evitar desabrocharse el primer botón de su camisa, haciendo, sin darse cuenta, que al tipo en cuestión se le secase la boca.
-¿Uchiha-san? -Preguntó de nuevo- ¿Podría ayudarme?
-Sí, claro -Atinó a responder una vez apartó los ojos del escote de Hinata-. Por ser tú, haré una excepción.
A la joven se le iluminaron los ojos de ilusión. Por fin había conseguido su trabajo, lo que tanto deseaba. Sin esperar a que el hombre dijera nada más, le preguntó: -¿Cuándo comienzo?
-Puedes comenzar mañana -Concretó- de nueve a doce, ¿te parece? Por lo demás, no podrás decirle nada a tu padre o se me caería el pelo. Me tendrás que traer el número de tu cartilla bancaria y un número de contacto, ¿de acuerdo?
-Sí, claro, estoy de acuerdo con todo -Respondió ella-. Mañana aquí a las diez, me ha quedado claro.
Con esto, la joven se levantó, avanzó hacia la puerta, tomó el pomo metálico y girándolo abandonó la habitación. No pasó mucho tiempo hasta que Uchiha Sasuke sonrió, reparándo en que se había dejado su documento identificativo sobre la mesa. Había sido una coincidencia encontrarse con ella antes de la fecha estipulada que había puesto Hiashi Hyuuga.
Lo cogió y lo observó atentamente: -Y pensar que dentro de poco estaremos prometidos, pequeña Hyuuga.
Sí, encontrarse con ella había sido el destino, irrevocablemente.
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Hinata salió del despacho con todos los papeles que había traído revueltos entre sus brazos. A pesar de esto, se echó a correr como una cría por el pasillo, por lo que no vio a un transeúnte que salía por una de las puertas, probablemente de la sala de juntas: ella cayó el suelo, por lo contrario, la otra persona se mantuvo en pie, frotándose el brazo izquierdo.
-Mira por donde vas, estúpida -Una insultante y conocida voz la agredió, sin indicios de querer ayudarla; le miró y por supuesto no era otro que él: su primo, osea, el idiota de turno. Diablos, no era complicado comprender lo que él hacía allí.
Sin darse tiempo a pensar, recogió sus papeles y salió corriendo, y por fortuna vio la salvadora puerta del baño de mujeres a poca distancia. Cuando la atravesó, agradeció a los dioses por dejarla salvarse de las garras de su primo. Sí, Dios sabía que él era un ser perverso. Por otra parte, en una dimensión aparte, Neji Hyuuga estaba parado en el pasillo comprendiendo que lo que había visto era un fantasma, una visión; y por supuesto, de nuevo vio el cabello intensamente negro de su prima.
Otra vez, nuevamente.
No sabía si iba a soportar esas estúpidas visiones un minuto más. Debería visitar a un loquero lo más pronto posible o se volvería loco del todo. Con las ideas revueltas y la insanidad a flor de piel, Neji siguió su camino a la máquina de bebidas; aquella tarde pensaría las cosas con más calma con lo buena "psiquiatra" que solía ser su tía las tardes en las que Hiashi no estaba.
No pudo evitar sonreír; iba a ser un día entretenido estando con ella.
&
Hinata se escabulló del cuarto de baño y bajó las escaleras; por suerte su primo ya no estaba allí y eso la tranquilizó sobremanera. Corrió hasta la planta inferior, atravesando la puerta de entrada a la empresa y saliendo al aire libre, una vez allí respiró el característico aire de la ciudad inundado de polución y contaminantes; para acabar dio un largo suspiro y se dijo que no volvería a cometer el error de no mirar antes de correr como una idiota; estaba decidido: miraría y luego correría.
Se puso en marcha. Caminó por la metropoli sin un destino fijo, admirando los escaparates de librerías, tiendas de moda y supermercados que ofrecían todo tipo de productos al consumidor. No buscaba nada en especial, simplemente caminar. En un punto de su trayecto divisó una parada de autobús y avanzó hacia ella con intención de sentarse a esperar al más próximo; ni siquiera se inmutó de la hora a la que pasaban, sin embargo, lo que sí recordó fue que no llevaba reloj, y por lo tanto no tenía ni idea de la hora que era.
Reunió valor, preguntándole a la primera persona que vio pasar cerca de donde estaba:
-Disculpe -Llamó la atención de un viandante y cuando éste le hizo caso le dijo educadamente-, ¿Me podría usted dar la hora?
-Claro -El hombre, de avanzada edad y rasgos adustos le sonrió-, es la una del mediodía, joven.
-Muchas gracias, señor -El viandante prosiguió su camino con algo de prisa-. De nada, señorita.
Enseguida se alertó: había estado mucho rato paseando, sumida en sus pensamientos y se le había hecho tarde. En vez de hacer algo, se quedó allí sentada, con las piernas cruzadas y la cabeza apoyada en el cristal de la parada de autobuses.
Cerró los ojos.
Entonces lo oyó: el pitido de un claxón. Abrió los ojos y lo que vio no le gustó nada de nada.
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¿Qué hacía ella allí? No pudo obviar la pregunta cuando la vio allí, descansando en una parada de autobús.
Bueno, recapitulemos:
Neji había salido del trabajo sin Hiashi a la hora de comer, dispuesto a no volver a la empresa hasta dos o tres días despuéS. Las juntas eran agobiantes, acababa casi agonizando de lo largas que podían llegar a ser. Ciertament,e ¿Qué le importaba ser un mantenido ahora si antes de los dieciocho sólo había estado hundido en la miseria, trabajando por ganarse un plato de comida?
Cambiando de tema: había llamado a Hikari y su conversación con ella, al contrario de lo que había pensado en un principio, no había sido tan favorecedora como había esperado:
-Hikari, ¿sabes que hoy llegaré pronto a casa? -Le había dicho pícaramente, para luego añadir-: Estoy estresado, quizá necesite una de tus terapias alternativas para curarme, ¿me sigues?
Ella rió, divertida.
-¿Ah, sí? -Le contestó al fin, teléfono en mano- Pues siento decepcionarte, pero hoy tengo un compromiso.
-Bah, bobadas -Se quejó Neji, decepcionado-. ¿Qué clase de compromiso tiene una mujer desocupada como tú?
-Tengo un compromiso con mi ginecólogo y luego otro con mi editor, por lo tanto estaré ocupada toda la tarde -Habló sin ningún tapujo-. Por cierto… tengo un favor que pedirte.
-¿Cuál? -Preguntó, medio molesto.
-Cuida de Hinata-chan por mí, ¿sí? -Rogó- Parece que esta mañana salió para dar un volteo -según la sirvienta- así que me gustaría que cuando volviese cuidaras de ella. Te estaré eternamente agradecida sobrinito.
Inesperadamente, el teléfono se colgó y Neji bufó molesto. A veces esa mujer tenía ideas rarísimas y molestas.
En fin, después de esto y antes de salir de la empresa, tonteó con algunas administrativas y secretarias jovenes -y también maduras-, cogió uno de los coches de la empresa, lo condujo hasta llegar a un semáforo, después del semáforo tuvo que rodear una rotonda que le llevó a otro cruce y en ese cruce vio a su "primita".
Claramente no podía dejarla allí, porque Hikari le rajaría, pero tampoco quería hablarle como normalmente, así que se le acercó con el coche y tocó el claxón un par de veces. La distraida joven dio un salto asustada y luego le miró fijamente, como constatando que era él y que no se había equivocado.
Neji no pudo evitar soltarle un comentario sarcástico.
-¿Qué haces aquí tú, el autobús no vuelve a pasar hasta las cinco de la tarde? -Objetó, como si hablarle después de lo que pasó la noche anterior fuese lo más normal del mundo-. Vamos, sube; te llevaré.
Ella le ignoró. La "conversación" iba a dar para largo.
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La cosa no podía ir peor… ¿por qué él estaba allí, por qué intentaba convencerla de subir a su coche, y… para acabar de joderla, ¿por qué le hablaba con tanta normalidad, acaso creía que se le había olvidado lo del día anterior?Menudo baboso e idiota, cretino. Por Dios, les había prometido a las monjas que no diría palabras malsonantes en su "nueva vida" por así decirlo, pero es que su primo la tenía hasta las narices, realmente la sacaba de sus casillas, la llevaba al límite de su indiferencia y timidez.
Sin esperar a que él bajara del coche se puso en marcha, avanzando por la acera a paso rápido y seguro. Él avanzó sinuosamente por la carretera sin apartar la vista de la silueta de su prima.
-Si no subes tendré que ir a por ti -Advirtió. Ella le siguió ignorando-. Va en serio, primita.
La joven siguió caminando sin hacerle el más mínimo caso, es más, creía que él desistiría en su afán de seguirla con el coche; pero se equivocó: ella no le estaba dando más que motivos para ir a buscarla y Hikari le mataría si no cuidaba de esa estúpida hija suya, así que se decidió: bajaría del coche. Sin esperar que ella le contestara, aparcó el coche en doble fila, encendió las luces de emergencia y puso los pies en el suelo. Hinata ni siquiera le vio hasta que oyó pasos tras ella y se giró con cierto cuidado. Lo que vio la espantó: Neji yendo hacia ella, demasiado deprisa para su gusto.
-¡No te me acerques! -Exclamó de repente dejando de lado su timidez; con lo que le quedaba de ella, tartamudeó-: No me toques o… o llamaré a la policía.
Él se rió.
-¿En serio? -Ironizó, acortando las distancias entre ambos-. ¿Y qué les dirás, que tu primo te acosa? Además, ¿con qué teléfono piensas hacerlo?
-Cualquier cosa con tal de que me dejes en paz -Le respondió con tal de que la dejara en paz. No quería gastar más palabras con él, no valía la pena.
En medio de la calle, con casi todos los habituales transeúntes comiendo en sus casas u oficinas, no había ni un alma rondando por allí. Los ojos de ambos primos se cruzaron sin simpatía alguna, delatando el estado de ánimo de cada uno.
-Vamos, acompáñame al coche -Repitió, incrédulo. Realmente, no podía entender a esa niña.
-Te he dicho que no quiero -Le respondió sin levantar la voz-. ¿Acaso no te ha quedado claro, o es que eres sordo?
Ahora ambos estaban a pocos pasos, ella se había parado, pero realmente no sabía el por qué. Tenía una mueca horrible en su rostro. Quizá si Neji hubiese tenido menos valor las cosas no habrían ido de la manera en que fueron…
Y es que, lo siguiente que pasó no fue para nada agradable, ya que Neji finalmente se acercó a Hinata, la agarró del brazo con fuerza y la arrastró hasta el coche pese a sus quejas y amenazas. Cuando llegaron al automóvil, la joven se agarró tan fuerte al capó que dejó unas leves señales de uñas en la carrocería. Neji pudo preguntarse si su prima tenía las uña de hierro, pero decidió no hacerlo; bastantes estupideces estaba soportando ya para fijarse en otras.
Una vez dentro del coche, Neji echó el seguro por si ella intentaba escapar, sin embargo, se dio cuenta de que Hinata ya no se quejaba; simplemente lo ignoraba. Neji se abrochó el cinturón de seguridad y le pidió "amablemente" a su prima que hiciera lo mismo, pero obtuvo más de lo mismo: nada.
Mientras la paciencia de Neji se iba agotando poco a poco, la mente de Hinata era un hervidero de ira contenida y sentimientos incontrolables por estrangular a su familiar más cercano. En su cabeza, las mismas palabras de contención se repetían una y otra vez: "Aguanta, Hinata, aguanta"... Pero en realidad no podía, no podría soportar a ese idiota mucho rato más sin llevarle las manos al cuello.
De nuevo sintió aquel sentimiento incontenible de la noche anterior, uno de vergüenza seguido por dos más: irritabilidad y enfado. Opuestos, totalmente diferentes; como ella y Neji. Realmente no podía tragarlo, no le había soportado desde el primer momento en que lo había visto y le soportó aún menos cuando lo pilló acostándose con su madre, y menos… menos… con lo que había pasado la noche anterior entre ambos. Su mano en su muslo, su piel rozandose con la de él… ¡No! Realmente no quería recordar eso. Sus mejillas se colorearon levemente y nuevos sentimientos afloraron de su interior: ira, rabia y rencor. ¿Cómo se había atrevido siquiera a tocarla, qué se le había pasado por la cabeza a ese intento de hombre? No, realmente no podía estar en paz con todo lo que aconteció y quizá, lo que quedaba por suceder. Sus amenazas, el malestar que le había causado, su amabilidad de ahora, ¿acaso creía que le perdonaría o le volvería a hablar amablemente?
Sumida en sus pensamientos, no se dio cuenta que su primo llevaba la mano hasta su cinturón de seguridad y se lo abrochaba. -No quiero que tu madre me mate cuando estés en el hospital con la cabeza abierta.
-Ojalá lo hiciera -Dijo en voz baja. Enseguida se cubrió con la mano, avergonzada repentinamente. Por suerte -o por desgracia- su primo no la había oído, por lo que pudo respirar tranquila.
Pero un momento… ¿por qué respiraba tranquila? Se lo tenía merecido, se lo tenía merecido… ¡Bah! No merecía la pena seguir enrabiándose. De todas maneras, nunca había sido una chica que se enfadara fácilmente.
Cuando el motor arrancó todos sus pensamientos se escurrieron de repente. Pudo, finalmente, pensar en otras cosas, como que el paisaje de la ciudad se le hacía bastante similar a las fotos de grandes ciudades que había visto en libros de ilustraciones cuando estaba en la escuela, y también que algo olía bastante bien a su lado, justo como la noche anterior. Dándose cuenta de lo que había pensado, se llevó las manos a la cabeza y se masajeó las sienes, como si un ataque de enajenación mental hubiese acabado con la poca cordura que le quedaba: ¿qué le estaba pasando, y sobretodo, por qué a ella?, ¿por qué tenía que pensar en eso si no quería?
"Vamos, Hinata, tranquila. Nunca has sido así y nunca lo serás". Se dijo, tratando de sacarse de la cabeza. "No, realmente no lo eres, él es el culpable, sólo tienes que tranquilizarte".
Miró a su primo de reojo: Sí, él era el culpable de todos sus pensamientos, de todas sus desdichas desde que había llegado a "su hogar".
No podía soportarlo, tenía que irse de ahí; huír de él.
-Quiero que me bajes -Pronunció sin levantar la voz-. Quiero que me bajes por las buenas.
Él no le hizo caso, estaba demasiado impacentado como para volver a hacerle caso. -Quiero que me bajes o saltaré.
Neji la miró por un momento: -¿Estás mal de la cabeza?
En un momento de locura, sin esperar a que le hiciera caso, se desabrochó el cinturón, quitó el seguro y abrió la puerta tratando de avalanzarse a la carretera, pero para su mala suerte su primo previó sus movimientos, con lo que la cogió ante de que cayera. El joven suspiró tranquilo: al menos la tenía sujeta, segura. Sin embargo, Neji había soltado el volante en un cruce con el semáforo en rojo. Vió, horrorizado, como un turismo se se avalanzaba hacia ellos desde la derecha.
Hinata cerró los ojos, asustada. Había cometido una imprudencia y lo malo era que quizá lo pagaría con la vida.
Continuará...
¡¡Buenas!! Siento haber tardado tanto, pero aquí teneis un capítulo extralargo -dadle las gracias al editor de texto writemonkey, que me evitó muchas distracciones. Os lo recomiendo a todas las que escribais, es mano santa- cosa rara en mí dado que tengo la habilidad de hacer capítulos de menos de 3000 palabras. Respecto al capítulo, era de paso en esta historia, para explicar ciertas cosas que me habían quedado en el tintero, espero vuestras críticas constructivas respecto a él; por lo demás, espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo escribiéndolo. En fin, como no tengo más que decir, aquí os dejo mis agradecimientos por los reviews, favoritos y alertas. Espero que me sigais apoyando y esperando cada capítulo como hasta ahora. Abrazos y saludos =)
Agradecimientos especiales a: Nejihien, Black-Sky-666, Mari-chan Uchiuga, Ridesh, Fujioka-chan, Viicoviic, Naoko Ichigo, Marjugagu, Harukauzaki y Daniratoe.
