Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina

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Capítulo 1

Bella arrulló a la pequeña niña entre sus brazos.

Por más que se limpiaba las lágrimas e intentaba ya no llorar más, era inevitable, estaba a punto de perder a su pequeña.

—¿Por qué? ¿Por qué no esperaste solo una semana más?

Todo su plan para mantenerla junto a ella, para evitar que las separaran, ahora ya no servía, solo era cuestión de tiempo antes de que la puerta se abriera y se llevaran a la niña lejos de ella.

—¿Por qué?

Todo arruinado por su propia hija, la única personita que creyó que tenia de su lado, quien fue su compañera a lo largo de los solitarios meses en donde la aislaron y menospreciaron, había decidido que quería nacer antes de tiempo.

Había hecho todo lo posible para atrasar el parto, hizo todo lo contrario a las recomendaciones que había leído sobre el parto para poder llegar a Arizona y tener a su bebé en un lugar seguro, en donde nadie las pudiera lastimar.

—¿Por qué tuviste que nacer ahora? ¿Por qué?

Tendría que haber sabido que eran contracciones, tendría que haberse marchado cuando la primera contracción se hizo presente, pero el problema era que ni siquiera sabía que eran contracciones de verdad, había tenido falsas contracciones semanas antes, pero el médico le había dicho que no era momento, que la niña estaría dentro de ella hasta la fecha prevista.

Cuando realmente se dio cuenta de que eran contracciones, ya era muy tarde, sus padres tenían visita y le prohibieron salir de su habitación, para cuando las visitas se marcharon, era demasiado tarde y ella no podía aguantar más.

—Por favor, necesito ir al hospital.

Su padre ni siquiera le había hecho caso, tan solo subió a su habitación a dormir, su madre tampoco fue de mucha ayuda.

Así que condujo.

Se dirigió a la estación de autobuses, se subiría al primer autobús que encontrara, que la alejara de ese lugar, después ya vería lo que haría, pero cuando otra contracción la hizo retorcerse del dolor y estuvo a punto de chocar, aceptó que no tenía de otra que marcharse al hospital.

Tomó su teléfono y llamó a Edward.

Lo necesitaba.

Era su novio.

Era el padre de su bebé.

El chico al que amaba y quien decía amarla, o por lo menos antes lo decía.

A la tercera vez por fin respondió.

—¿Bella?

—Edward… estoy teniendo al bebé —habló agitada—, por favor, ven, te necesito, por favor, no me dejes sola, por favor.

—Bella… yo…

—Solo ven, Edward, no quiero estar ahí sola, por favor no me dejes sola, por favor…

—Estaré ahí.

—Gracias.

Terminó la llamada y continuó manejando, tenía que llegar al hospital, su hija no podía nacer a mitad de la calle, solo esperaba que Edward estuviera ahí cuando llegara, no podía hacerlo sola.

Había llegado al hospital en medio de otra contracción, las enfermeras habían ido a ayudarla al ver que apenas podía mantearse en pie.

La llevaron a una habitación y la examinaron.

Edward no estaba ahí.

No llegó durante las dos horas que estuvo en observación, tampoco cuando la obstetra dijo que era momento de pujar, tampoco cuando Bella llorando no podía hacerlo.

—Necesitamos sacar al bebé, Bella.

—No —sollozó—, si sale la voy a perder, no puedo, no puedo.

Las enfermeras alrededor de ella la consolaban, sostenían su mano, le susurraban que su bebé necesitaba salir o podría haber complicaciones.

Pero no podía.

Se sentía incapaz de hacerlo.

El parto fue horrible.

Ni siquiera quería recordarlo.

Cuando pusieron a la bebé entre sus brazos lloró aún más, madre e hija eran dos niñas llorando desconsoladamente.

Las enfermeras se llevaron a la niña, ella no dejó de llorar, Bella tampoco lo hizo.

No pudo detenerse, no había manera de explicar que su corazón estaba roto, roto por perder a su hija y roto por el chico al que amaba.

¿Realmente era tan poca cosa?

¿Ella y su hija no valían la pena?

Su hija sí, era lo más perfecto que sus ojos habían visto, pero ella… quizás la trataban como una mierda porque realmente se lo merecía y fue ella la única que no quiso aceptarlo.

Cuando le llevaron a la niña de regreso a la habitación, las lágrimas volvieron, ¿qué se suponía que haría ahora? ¿Cómo saldría del hospital sin que nadie la viera?

—¿Qué haré sin ti? ¿Cómo seguiré sin ti? —Se acercó aún más la niña a su pecho.

Miró el reloj, las diez de la mañana, había llegado alrededor de las dos, ¿cómo es que había pasado tanto tiempo?

La puerta se abrió.

—Nos hemos enterado que es una niña.

Bella apartó la mirada de su hija y vio a la rubia que tenía una enorme sonrisa, Emmett detrás de ella tenía globos rosados, intentó ver detrás, pero era inútil, no había nadie más con ellos.

—Sí, una niña.

Todo el trabajo que hizo para mantenerla oculta, para evitar que fuera de ellos, ahora estaba arruinado, pero por cinco meses solo ella supo que era una niña. Disfrutó saber que su hija era solo suya, pero ahora la tenía que entregar.

—¿Te encuentras bien?

No, no estaba bien, quería gritarle que se marchara de la habitación, que se alejara de ellas, que nunca se llevaría a su niña, pero ¿quién era para hacerlo? ¿Por qué lo haría? Estaba sola en esa habitación, sus padres posiblemente estarían haciendo sus cosas sin importarles cómo estaba ella, sin interesarles si había llegado o no al hospital. ¿Llevaría a la niña a esa casa? ¿Acaso podría entrar a casa con ella? Nana no podría llegar tan rápido para acogerla, ni tía Carmen.

Debió llamarlas a ellas y no a Edward.

Edward era la razón de por qué Rosalie y Emmett estaban aquí tan pronto, posiblemente él les había llamado apenas terminó la llamada con ella y después de avisarles que estaba teniendo al bebé, volvió a dormir.

—Solo estoy sensible —dijo intentando parecer tranquila—, fueron muchas emociones.

—Me imagino, lamento mucho no haber estado aquí para el parto, Emma se nos adelantó.

Emma.

Ese no era su nombre, no lo era.

—¿Me dejas cargarla?

No quería, no podía, si se la entregaba no volvería a tenerla de vuelta.

—Sé que es difícil —dijo Rosalie acariciándole el brazo—, puedes despedirte de ella cuanto quieras.

Bella sonrió levemente, no, ella no sabía lo difícil que era.

Miró la carita rosada de su hija, dormía tan tranquilamente, ajena a cualquier problema, así debía ser para ella, ¿verdad? Su mundo tenía que ser tranquilo, sin ningún problema aparente.

¿Qué podía darle ella?

Sintió la presencia de Rosalie junto a ella, sin querer que la vieran llorar —porque sabía que lo haría—, dejó que Rosalie se la quitara de los brazos.

La niña comenzó a llorar en los brazos de Rosalie, pero no se la regresó, simplemente se alejó de la camilla y se acercó a Emmett, ambos le dieron la espalda.

Escuchó el gemido de su hija y los intentos de Rosalie y Emmett de calmarla.

Se aferró a las mantas, no podía tenerla de vuelta, ya no.

El juego había terminado y ella había perdido.


Hola!

**Huye a esconderse**

Cuando escribí Es Nuestra, siempre estuvo en mi mente esta versión y por fin puedo compartirla con ustedes, aunque presient que más de una va a querer mi cabeza, despues de lo que le he hecho pasar a Bella.

Pero aun así, espero que me acompañen a lo largo de los capítulos.

Yanina, muchas gracias por ayudarme con el capitulo y acompañarme en esta historia, eres la mejor en el mundo entero.

Recuerden que pueden dejarme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo.

Yo se que dije que continuaría actualizando We get it all, lo haré, no se preocupen por eso, tendran el siguiente capítulo más pronto de lo que creen.