CAP. 2
No pudo esquivar el golpe dirigido hacia ella y cayó al suelo adolorida.
-¡Levántate! Que clase de guardian eres si ni siquiera puedes esquivar los golpes.- grito su padre.
Llevaban horas entrenando el byakugan y aunque mejoraba en cada sesión nunca era suficiente.
-¡Si!
Se levantó con esfuerzo del suelo y volvió a colocarse en posición de ataque. Su padre era extremadamente rápido y fuerte, cada golpe la estremecía por completo. Esquivaba todos los que podía y cuando logró impactar su puño en él recibió una patada en el costado que la mando al suelo de nuevo.
-Que me des un golpe no significa que me hayas vencido.
-Entiendo.
-Puedes retirarte.
Hinata asintió antes de marcharse a su habitación a cambiarse de ropa. Estaba decidida a ser fuerte, tan fuerte como Neji, para proteger a Hanabi. Tan solo faltaban un mes para el tercer cumpleaños de Hanabi, debía buscar qué regalo le iba a dar.
Mientras Hinata limpiaba una de las habitaciones de la mansión logró escuchar una conversación entre los ancianos.
-No puedo creerme que aquel niño Uchiha haya activado el Sharingan...
-Lo he escuchado. Fugaku no ha parado de alardear sobre el genio que es su hijo.- siseo con desprecio- Hizashi debería entrenar a Neji, demostrarles a esos bastardos Uchiha que nosotros somos mejores.
-Quizas nosotros debamos educar a Neji.
Aquella última frase la alarmó, a Hinata no le agradaba ningún anciano del consejo debido a que ellos siempre maltrataban a los de la rama secundaria.
Salió de la habitación sin hacer ruido, tenía que buscar a su tío Hizashi para contarle lo que había escuchado, cerró la puerta y camino silenciosamente por el pasillo estaba a punto de girar a la derecha cuando la agarraron del brazo y la arrastraron a una habitación.
-¿Que estás haciendo aquí?- pregunto uno de ellos.
-Na...nada. Solo estaba lim...limpiando.-tartamudeo, en sus peores momentos se le escapaba aquella bochornosa manía.
-Eres una pequeña mentirosa. Al igual que tu padre.
-Yo no soy una mentirosa y mi padre tampoco. ¡Pienso contarle todo a mi tío!- se zafó de la mano del Hyuga y salió corriendo.
-Maldita mocosa.- rugió uno de ellos, con un rápido movimiento de manos activo el sello de su frente.
El sello de su frente le comenzó a quemar la cabeza como si le hubieran puesto un casco de hierro ardiendo sobre ella.
-¡Basta! ¡Quitenlo!
Se llevó las manos a la cabeza mientras no paraba de gritar de dolor, cayó al suelo, varios miembros de la segunda rama se acercaron a ver lo que ocurría pero ninguno hizo algo por ayudarla. La tortura solo paro cuando ella se desmayó.
Despertó varios días después en el hospital con la sorpresa de que no podía ver nada.
-Debido al uso excesivo del dōjutsu y la activación del sello tus ojos han sufrido daños importantes.- Hablo el médico.
-¿Cuándo volverá a ver?- pregunto Hiashi.
-Depende. No sabemos con exactitud cuando podrá recuperar la vista, puede que tarde unas semanas, meses o puede que nunca. En estos casos solo podemos esperar.- les informo.
Después de que se marchara el doctor ambos se quedaron en silencio.
-Descansa.- dijo Hiashi antes de marcharse.
Aunque su voz habia sonado monótona sabía que en el interior le había deseado que se cuidara.
-Si.
Decir que no estaba dolida por no poder ver sería mentir, se había dado cuenta de que añoras aquello que das por hecho. Regreso a la mansión varios días después de que le dieran el alta. Pasaba sola en su habitación y solo salía cuando cuidaba de Hanabi junto a su nana. No le había dicho nada a nadie sobre el incidente con los ancianos tampoco se molestaron en saberlo.
-Veo que has estado cuidando muy bien de Hanabi, Hinata-chan.
Dio un salto en su sitio al oír la voz de su tío.
-Si...
-¿Quieres dar un paseo conmigo al parque?
Sorprendida por la pregunta asintió con fuerza. Hizashi agarró a Hanabi y se la dio a la nana para después llevarse a Hinata fuera de la mansión, lejos de los ojos blancos.
Se sentaron juntos en un banco, estaba muy nerviosa esperando impacientemente que era lo que su tío quería.
-Hoy hace un bonito día. ¿Escuchas a los niños jugar?- pregunto amigablemente.- ¿Sabes porque te he traído a este sitio? Hikari os traía a este parque a jugar.
-Lo siento mucho...- susurro Hinata.- Si yo no me hubiera quedado en el suelo, tía Hikari estaría aquí.- dijo entre lágrimas. "Y Neji no habría cambiado" pensó.
Hizashi la abrazo con amor.
-No te sientas mal, Hina. Hay cosas que no se pueden evitar. Hikari dio su vida para salvarte ¿sabes porqué? Porque tu vida no es sólo tuya, esta unida a quienes tú amas.
-¿Por qué me está diciendo todo esto?- pregunto una vez que terminó de llorar.
-Probablemente no esté en el futuro y quiero que seas fuerte para proteger a los que amas. ¿Me lo prometes?
-Si. Um... Yo que...quería decirle que... el consejo de ancianos quiere educar a Neji-sama. Cre...creen que usted no es bueno.
Hizashi estuvo pensativo varios segundos, no le asombraba aquella idea absurda de que no era lo suficientemente recto para educar a Neji. Después de la muerte de su esposa la actitud de Neji había cambiado radicalmente no solo por la perdida sino por la influencia casi imperceptible de los ancianos. Si tan solo no estuviera enfermo podría haber solucionado tantas cosas.
-No te preocupes por ello. Yo me haré cargo.- prometió Hizashi sin saber que sería una promesa llevada por el viento.
Cada semana iba al médico a que le revisaran la vista.
-Es una suerte que su hija tenga tanta fuerza de voluntad. Su recuperación está progresando muy bien, dentro de unos días le quitaremos las vendas. Pero no podra esforzar la vista por un tiempo.
-Muchas gracias, doctor.- agradeció Hiashi antes de llevarse a Hinata a la mansión.
Los preparativos para el cumpleaños de Hanabi estaban casi listos. La segunda rama había limpiado y cocinado una gran variedad de platos para la ocasión. Hinata descansaba en su habitación Hizashi no le había dejado ayudar en nada y le había ordenado descansar en su cuarto, Hinata sabía que lo hacía por su propio bien pero se sentía inquieta quería ayudar en algo. Mientras pensaba en su cama escucho que alguien entraba en su dormitorio, reaccionó enseguida sentándose.
-¿Quién es?- pregunto. Nadie respondió, pero Hinata sabía perfectamente que alguien había entrado. - Padre...
-¿Cómo estás?- reconoció de inmediato aquella voz.
-Neji-sama...- dijo sorprendida. Desde que perdió la vista, un mes atrás, Neji no se le había acercado si quiera para ver cómo se encontraba.- Estoy bien, me han dicho que la próxima semana me quitarán las vendas.
No recibió ninguna respuesta solo el sonido de la puerta abriendo y cerrandose. Neji la había dejado sola pero al menos sabía que se preocupaba por ella aunque sea un poco.
La fiesta comenzó, los miembros de la rama principal celebraron el tercer cumpleaños de Hanabi. Durante la fiesta Hinata se escabulló para coger a Hanabi.
-Hola, Hanabi-chan. Te he traído un pequeño regalo.
-En serio. Quiero ver.- dijo ilusionada.
Hinata saco de su bolsillo un kunai con un pequeño muñeco ninja atado.
-¡Me encanta!- grito.- ¡Gracias, Hina-chan!
-Feliz cumpleaños, Hanabi-chan.
Hanabi se abalanzó sobre ella para darle un abrazo y después salir corriendo a buscar a su padre. La fiesta transcurrió con tranquilidad.
La noche era fresca, la oscuridad de la madrugada le daba cierta protección al intruso que había osado entrar en los dominios de los Hyuga tras la celebración. Sin temor se adentro en el dormitorio de Hanabi y la secuestro.
El bullicio dentro de la mansión fue lo que la levantó a Hinata, cambiándose rápidamente salió en dirección del ruido.
-¿Que está pasando?
-Hinata-chan.- llamo Ko.- Alguien ha tratado de secuestrar a Hanabi-sama pero Hizashi-sama ha logrado interceptarlo.
Una forma dulce de decir que había asesinado al secuestrador.
-¿Dónde está Hanabi-sama?
-Descansado, no le ha pasado nada grave.
Hinata suspiro de alivio su prima está bien pero había algo no cuadra en toda la situación la voz de Ko había sonado temblorosa, muy extraño en él, como si estuviera esperando lo peor. ¿Pero que? ¿Acaso Hizashi no había salvado a Hanabi del secuestrador?
-¿Que va ha pasar ahora?-pregunto asustada. Hubo un silencio eterno antes de que Ko le respondiera.
-Es probable que la aldea aliada pida una compensación por la perdida de su shinobi.
Compensación. Aquella palabra guardaba un peso manchado de sangre.
-No puede ser...
