Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina


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Capítulo 5

Despertó en una habitación que no conocía.

Se sentía cansada, los ojos le escocían y un constante golpeteo en su cabeza le molestaba.

Estaba recostada en una cama grande y cómoda, y estaba cubierta por las mantas hasta el cuello.

No recordaba haberse acostado, ni siquiera recordaba qué había pasado después de que sus padres se fueran y la dejaran ahí.

¿Tal vez se desmayó?

Posiblemente.

¿La llevaron hasta la cama?

Era muy probable, Edward era musculoso.

Apartó las mantas, se levantó y fue hacia el baño, apenas dio un paso dentro cuando las luces se prendieron, luces tenues, nada que la lastimara, la tapa del baño se levantó y la pantalla de la ducha se encendió.

Encogiéndose de hombros, hizo lo que tenía que hacer en el baño, tomó una ducha y regresó a la habitación, las cortinas habían sido corridas, por lo que podía ver la mañana de Nueva York desde lo alto del departamento, ¿se podía considerar un penthouse? No lo sabía.

Debía sentirse dichosa.

Tenía padres ricos que al parecer le dieron una habitación con una vista grandiosa y tecnología inteligente, quizás si salía y le decía a Isabella que quería un pingüino, lo tendría al final del día.

Pero en su lugar estaba triste y enojada.

Tenía una buena vida, era feliz y querida, ¿por qué le estaba pasando esto a ella?

Volvió a meterse a la cama sin querer enfrentarse a su nueva realidad.

Golpes en la puerta la volvieron a despertar, las cortinas de nuevo se habían corrido, dejando solamente un pequeño espacio por donde entraba una línea de luz, no tenía la menor idea de qué hora era.

No se movió, no tenía ganas de hacerlo, ni siquiera le importó cuando volvieron a tocar la puerta.

—¿Estás despierta? Son las tres de la tarde, nena —dijo Isabella—, sé que estás molesta, no voy a presionarte, puedes tener todo el tiempo a solas que necesites, pero… necesitas comer.

No respondió, por suerte Isabella no estaba esperando una respuesta.

»Dejaré la bandeja con tu comida aquí, puedes salir por ella cuando quieras… solo come, por favor, necesitas comer, nadie quiere que enfermes.

Pasaron otros quince minutos antes de que Emma se pusiera de pie y abriera la puerta, la bandeja con comida estaba ahí y no había rastro de nadie más. Tomó la bandeja y volvió a meterse a la habitación.

Pasó el día acostada en la cama, vio televisión, dormitó un poco, tiró las pocas prendas de ropa que llevaba en el bolso al suelo, abrió los armarios encontrándolos vacíos, tiró las mantas al suelo y miró por la ventana.

Ni siquiera sabía dónde había dejado su teléfono, posiblemente lo dejó en el taxi o su madre lo tomó sin que ella se diera cuenta, no lo sabía.

Al caer la tarde, Isabella volvió a tocar su puerta y dejó una merienda, diciéndole que más tarde le traería la cena, le preguntó si quería algo en especial. No respondió.

Comió y cenó de la misma manera.

Y cuando la noche llegó, recogió las mantas que había tirado y se acurrucó en la cama viendo como las luces bajaban de intensidad hasta que quedó la habitación en penumbras, no estaba completamente a oscuras, lo cual le extrañó, pero simplemente se acurrucó y cerró los ojos intentando dormir.

Mañana sería un nuevo día y quizás tuviera las energías para salir de la habitación y tener las respuestas que merecía.

Antes de quedarse completamente dormida, escuchó pasos en el pasillo y vio las sombras por debajo de la puerta.

—¿Crees que esté dormida? —escuchó a Isabella preguntar.

—Quizás, es tarde. —Ese debía ser Edward.

—No ha salido en todo el día, pero ha comido, o al menos ha tomado las bandejas con comida.

—Eso es bueno, ¿no?

—No lo sé, pero tendríamos que entrar, al menos por las bandejas.

—Sí, tendríamos que hacerlo.

Esperó que la puerta se abriera, pero no ocurrió nada.

—¿Y si sigue despierta y se enoja porque entramos sin avisar? —volvió a preguntar Isabella.

—Posiblemente nos esté escuchando.

—Y posiblemente no nos quiera ver.

—Nosotros no hicimos nada.

—¿Y por qué entonces me siento culpable?

Pasaron otros tres minutos antes de que la puerta fuera abierta lentamente, escuchó a Edward preguntar si podían pasar y, al no recibir respuesta, la puerta se abrió por completo.

Mantuvo los ojos cerrados, fingiendo estar dormida.

Escuchó como se movían por la habitación, el golpe de las bandejas y el claqueteo de los vasos, platos y cubiertos; ella se removió y se giró, así tal vez se irían más rápido.

—No puedo creer que esté aquí. —La voz de Isabella estaba demasiado cerca.

—Yo tampoco.

Sintió una mano rozar su rostro.

—No puedo creer que lo hicieran, se supone que son mejores que tú y yo.

—No te atormentes, amor.

—Echaron a mi bebé —sollozó—. Todo este tiempo he sobrevivido pensando que ellos fueron lo mejor que le pasó a ella, que era correcto que ellos la tuvieran y no nosotros, nosotros no la merecíamos, no podíamos hacerla feliz, pero ahora no dejo de pensar en todas las cosas que pudieron pasar y nosotros sin saber.

—Ahora está aquí, nos aseguraremos de que esté bien… lo mejor que se pueda.

—¿Y si ella no nos permite acercarnos?

—La amaremos desde lejos como hasta ahora.

Sintió una última caricia en su cara antes de que salieran de la habitación.

Necesitaba conseguir respuestas.


Hola

Yanina, muchas gracias por ayudarme con el capítulo, eres la mejor en todo el mundo.

Déjenme sus comentarios, opiniones, críticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Nos vemos en el siguiente capítulo