Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina


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Capítulo 6

Emma salió de la habitación.

Tenía un enorme nudo en el estómago, pero necesitaba respuestas y ellos se las darían, le debían eso.

Tendrían que explicar. ¿Por qué la dejaron? ¿Por qué no la quisieron? ¿Por qué no la buscaron? ¿Realmente creían que con regalos caros ella los apreciaría?

Los encontró en el comedor para cuatro personas, con un pequeño bebé en los brazos de Isabella, un bebé que parecía estar a punto de llorar.

Al parecer los genes Cullen ganaban pues el bebé tenía el mismo cabello rebelde y cobrizo de Edward y suyo.

Isabella estaba acomodándose al niño para amamantarlo, susurrándole palabras tranquilizadoras para evitar que comenzara a llorar, cuando Edward la notó de pie cerca de ellos.

—Bue… Buenos días, preciosa —dijo Edward tocando el brazo de Isabella para que notara también su presencia—, siéntate, Marian traerá el desayuno en unos momentos.

Isabella apartó la vista, intentando cubrir al niño que se aferraba al seno de su madre.

—No sabía que tenían un bebé —murmuró sin moverse del mismo lugar.

—Nadie sabe —respondió Edward mirando con ternura al bebé.

—¿Por qué? ¿También piensan entregárselo a alguien más? ¿Tal vez a uno de los hermanos de Isabella esta vez?

No sabía de dónde venía eso o por qué lo dijo, pero no había podido evitarlo.

—No.

—¿A este sí lo quieren?

—A ti también —respondió Edward.

—Sí, claro —bufó.

—Te dejamos con ellos porque estarías mejor.

—¿Según quién?

—Según todos, y si no fuera porque estás embarazada, nunca lo hubieras sabido.

Emma se quedó sin habla, no esperaba esa sinceridad, la quería y necesitaba, pero no pensó que la conseguiría tan rápido ni tan fácil.

Era cierto, si nada de esto hubiera pasado, ella estaría en casa, posiblemente pintándose las uñas de los pies o sacando a Tommy de su habitación por entrometido, seguiría siendo absolutamente ignorante de la verdad.

Se sentó en la silla que quedaba vacía junto a Isabella, sin saber qué decir.

¿Cómo se enfrentaba a sus padres biológicos?

Ni siquiera sabía que era adoptada.

¿En qué momento había ocurrido?

Todo Forks amaba la leyenda que era Edward Cullen, nadie decía nada de un embarazo adolescente, siendo que la bebé producto de ese embarazo era justamente ella.

Aunque ahora entendía por qué la profesora de gimnasia y el entrenador del equipo de soccer femenino siempre estaban presionándola y parecían frustrados cuando no podía hacer un ejercicio.

Entendía un poco más por qué sus padres querían que hiciera deporte, después de todo, era probable que hubiera heredado el talento deportivo de Edward, habían esperado que fuera una estrella como él.

Antes de que pudiera volver a hablar, una mujer un poco mayor apareció con un carrito con el desayuno, lo acomodó en la mesa y procedió a retirarse, dejando a los tres en un tenso silencio solo interrumpido por los ruidos que el bebé hacía al comer.

Emma miró al bebé que inflaba sus mejillas con cada succión que daba, Bella le pasaba la mano suavemente por la maraña cobriza que era indomable, el cabello de Edward era idéntico al del niño y si ella no se hubiera alaciado el cabello tres meses atrás sería exactamente igual al de ellos.

Si hubiera seguido adelante con teñirse el cabello de negro, se parecería menos a ellos… ¿pero tal vez más a Isabella?

Odiaba lo confusa que se sentía.

—Preciosa —habló Bella de manera tranquila—, quizás en este momento no nos creas, o nos consideres las peores personas del mundo, y quizás lo seamos, pero realmente pensamos que estarías mejor con ellos, ¿acaso no has tenido una buena vida con ellos? ¿Alguna vez te hicieron sentir que no eras su hija?

Emma apartó la mirada.

»Puedes estar enojada con nosotros, lo entendemos, te daremos el espacio que necesites, pero —tomó una bocanada de aire, para después negar con la cabeza—, no te enojes creyendo que no te amamos, porque sí lo hacemos, muchísimo.

—No me conocen.

—Es cierto, pero tú tampoco nos conoces a nosotros, ¿puedes darnos una oportunidad para explicarte cómo fueron las cosas? ¿Cómo fue ese momento para nosotros?

Emma miró el plato de fruta frente a ella, ¿por qué creerles? La dejaron, no la quisieron, prefirieron seguir con su vida, con sus planes, metas, con sus sueños y ahora la vida que tenían era mucho mejor.

Tenían un bebé del cual no le habían dicho a nadie y si nada de esto hubiera pasado, ellos seguirían lejos sin interesarse por ella.

Los miró de nuevo, ambos la miraban esperando a que ella decidiera, dejándola ir a su paso, sin presiones, pero con esperanza.

¿Por qué tendrían esperanza si ellos la habían dejado?, fueron ellos los que decidieron no ser parte de su vida, ella no les interesaba, solo…

Pero… sí se interesaban, si no ¿por qué los regalos? ¿Por qué el cheque anual que podía gastar en lo que ella quisiera? ¿Las tarjetas de regalo? La tarjeta de Navidad de ellos que iba dirigida a ella, su abuela siempre la tomaba y se la quedaba viendo por horas, pero Emma la terminaba reclamando y la guardaba en el cajón de su escritorio, porque era de ella y tenía todo el derecho de tenerla.

—¿Me dirán la verdad? No quiero mentiras.

—Seremos completamente honestos contigo —asintió Isabella—, pero, aunque no tenemos derecho a exigirte nada, también queremos una oportunidad.

—Ustedes nunca van a ser mis padres.

Si quisieron ocultar que sus palabras los lastimaron, no lo lograron.

—Lo sabemos y lo aceptamos, pero solo queremos que nos permitas estar en tu vida.

—Estás aquí y puedes quedarte todo el tiempo que desees —dijo Edward—, es tu casa, pero lo mejor que podemos hacer es intentar llevarnos bien.

Emma lo pensó, ellos bien pudieron ponerla en un avión el día de ayer y mandarla de regreso a Forks, pero en su lugar parecían esperanzados en tenerla el mayor tiempo posible con ellos.

Quizás podía comenzar con decirles la verdad.

—No estoy embarazada —suspiró jugando con la fruta.

—¿No? —preguntaron los dos al mismo tiempo.

—No, solo era una estúpida prueba de confianza… creo que fallé.

Ambos se miraron y después a ella.

—Preciosa —habló Isabella separando al bebé de su pecho y poniéndoselo en el hombro para que siguiera durmiendo—, creo que no estoy entendiendo, ¿prueba de confianza?

—Es cosa de la nueva psicóloga, era un estúpido taller que nos obligaron a tomar, nos preguntó cómo reaccionarían nuestros padres si les dijéramos que estamos embarazadas, nos dio pruebas falsas y todo, era nuestra decisión llevar a cabo la prueba o no, yo no pensé hacerlo, le estaba diciendo a mi amiga que se la regresaría a la profesora, cuando la subdirectora entró y me encontró con la prueba de embarazo en la mano.

Ambos se miraron

—Entonces… ¿nunca hubo un embarazo? —preguntó Edward.

—No, nunca, ni siquiera tengo novio.

—¿Y no les dijiste nada a ellos?

—No tuve oportunidad, se los quería aclarar, pero ellos no escucharon y después… me trajeron aquí.

Ambos asintieron sin preguntar más, ¿eso cambiaba las cosas? ¿La regresarían a Forks? ¿Llamarían a sus padres para contarles la verdad? Una parte de ella sí quería regresar a su hogar, pero otra parte estaba lastimada y herida y no quería ver a sus padres.

—¿Cómo se llama? —preguntó mirando al bebé descansando en el hombro de Isabella, ese tema parecía seguro.

—Treasure, tiene cuatro meses.

—Bonito nombre.

—Gracias —respondió besando la cabecita del bebé—. ¿Quieres cargarlo?

—No sé hacerlo.

—Es muy sencillo, además es un niño muy tranquilo.

—De acuerdo.

Edward fue quien se puso de pie y, tomándolo del hombro de Isabella, se lo entregó a ella, el bebé gimoteó un poco por el movimiento, pero se acomodó fácilmente entre los brazos de Emma, era muy pequeño.

Edward se quedó acuclillado junto a ella mientras que Isabella se acercó con su silla, los tres mirando al bebé descansar tranquilamente, sabiendo que su pequeño mundo estaba en orden y sin alteraciones ni mentiras descubiertas.

Emma no tenía ni un pelo de estúpida, sabía lo que los dos adultos junto a ella estaban pensando, pero no le molestaba, quizás eso de que la sangre llamaba tenía algo de verdad.

Mientras veía las delgadas cejas cobrizas del niño, algo en su corazón se removió, ellos eran las personas que la habían engendrado, la razón por la que ella existía y, si la forma de actuar de sus padres era un indicativo de cómo los trataron a ellos, quizás podía darles una oportunidad.

Los cuatro se lo merecían.


Hola!

Muchas de ustedes estuvieron en lo cierto y no esta embarazada, por una confusión es que se sabe la verdad.

Chicas, leo cada uno de sus reviews y no saben lo mucho que me animan pero me es difícil responder a todos, ellos, y algunos otros no puedo responderles o les estaría haciendo spoiler y eso no va a pasar.

Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, eres la mejor en todo el mundo.

Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.