CAP. 6.
Le temblaban las manos de los nervios, había comprado una caja de dangos como agradecimiento por haberlos ayudado a atrapar el gato, el problema radicaba en que se encontraba sentada en el salón de los Uchiha. Se removía incómoda ante la intensa mirada de Sasuke Uchiha, como era posible que un niño tan lindo se haya convertido en un auténtico psicópata con tan solo oír que buscaba a Itachi, y no solo él Mikoto tarareaba una canción en la cocina demasiado contenta.
-¿Por qué estas cosas siempre me pasan a mi?- se lamentó en silencio.
Varias horas antes.
El entrenamiento con su maestro había sido agotador pero a los tres les emocionaba todo lo que iban aprendiendo.
-¡Estoy tan cansado! ¡Me muero de hambre!- se quejó Kazuo.
-Yo también tengo hambre.
-Es...esto yo he traído algo de comida por si quieren.- Hinata saco tres bentos de su mochila y le dio uno a cada.
-Gfrafias. Erta dericioso.
-¡Kazuo! Al menos trata de comer con la boca cerrada quieres.- le riño Hana.- Gracias por la comida Hinata. La próxima vez traeré la comida.
-No hay problema.
Nada más terminar de comer se acostaron en el suelo.
-¿Que clase de misión crees que le habrán dado a Shin-sensei? - pregunto de la nada Kazuo.
Era cierto que su maestro había partido temprano del lugar porque lo había solicitado para una misión de rastreo.
-A lo mejor será para atrapar a alguien. Recuerda que Shin-sensei es muy bueno rastreando, además no nos debemos preocupar el es un jounin experto.- dijo Hana.
Los tres asintieron algo pensativos, estaban emocionados por tener algún día su primera misión real pero también conocían los riesgos, habían visto los estragos de la guerra y no solo eso sino también el ataque del demonio de 9 colas, en el fondo se preocupaban por su querido maestro.
-Bueno, yo me voy a mi casa, mi madre ha de estar preocupada.- se despidió sonriente Kazuo.
Hinata y Hana se quedaron un rato más antes en el campo de entrenamiento.
-¿No vas a tu casa, Hana-chan?
-No tengo prisa mi mamá está en casa cuidando de mi hermano pequeño así que no tengo prisa. ¿Y tú?
-Bueno... Hanabi-sama esta bien cuidada y no tengo problema con demorarme un poco.
-¿Por qué llamas a tu prima pequeña "-sama"?
-Yo...- se removió inquieta nunca les había hablado sobre el sello maldito de su frente.
-Lo siento si te incomode.
-No es...eso. No es ningún secreto.- Suspiro antes de apartarse el flequillo y mostrarle el sello de su frente. Hana se sorprendió al ver el sello, jamás lo había visto pues los Hyuga eran muy conservadores y no dejaban que les vieran el sello.- Es el sello maldito de los Hyuga, obliga a la segunda rama a obedecer. Es considerada una falta de respeto dirigirse tan cariñosamente a los miembros de la rama principal, pero yo la quiero mucho...
Siguieron hablando un rato antes de levantarse rumbo a sus casas.
-Por favor no le digas a nadie.
-Claro. Será nuestro secreto.
Ambas sonrieron, se sentía feliz de haberle contado su vergonzoso secreto, y cada una fue por su lado.
-Ahora que lo pienso debo comprarle un regalo a Itachi-san por prestarme el dinero.- prendo fugazmente.
Se dirigió hacia el único lugar de Konoha que vendía los dangos más deliciosos la tienda "Los dulces de Uruchi".
-Buenas tardes, señora.- saludo cortésmente Hinata.
-Hola querida. Dime ¿Que deseas?- pregunto la dulce señora.
-Deme una caja de dangos, por favor.
-¿Dangos? No querrás decir rollos de canela.
-No, es para regalárselo a alguien.
Los ojos de la señora brillaron maliciosamente, un escalofrío la recorrió por la espalda.
-Oh... Haberlo dicho antes.- dijo antes de entrar en la cocina, tardó varios minutos en salir con una caja adornada con un lazo.- Toma. Es una receta especial de dango que le encantará a Itachi-san.
-¡Co...como sa...sabe que...!
-No eres la primera en venir por dangos para declararse.
El rostro de Hinata se puso al rojo vivo al escuchar eso.
-¡No...no es lo que...que pi...pien...sa!
-Oh, Mikoto-san, buenas tardes.- se escabulló la señora Uruchi- ¿No sabrá donde estará Itachi-san?
La señora Uchiha era una mujer bella de piel blanca y cabello oscuro, ya sabía ahora de donde salía aquella belleza poco ordinaria.
-¿Eh? Creo que estará entrenando, no vendrá hasta las seis. ¿Por?
-Esta niña quiere darle un regalo a Itachi-san.- dijo la señora Uruchi.
-¿Eres una de sus fans?- pregunto dudosa, Itachi atraía una horda de niñas demasiado entusiastas por obtener un beso.
-¡Y...yo no...no lo soy! So...solo que...quería rega...larle unos dan...dangos.- grito Hinata avergonzada a más no poder.
-No te preocupes, Mikoto-san. Esta niñita no es de esas.- dijo antes de guiñarle el ojo a Mikoto.
-Bueno...- dijo más tranquila Mikoto.- ¿Por qué no vienes a mi casa a esperarlo?
-N...no ha...hace falta.
-¿Que dices querida? No es ningún problema, vamos.
Hinata miro a la señora Uruchi que se despedía sonriente, había sido arrojada a los leones sin que se diera cuenta, Mikoto la llevo hasta su casa donde un niño esperaba.
-¿Mama?- pregunto el niño inocentemente.
-Sasuke. Ella es una amiga de Itachi, ha venido a buscarlo y se va a quedar a cenar.
Nada más escuchar que era una amiga de Itachi el semblante de Sasuke cambió totalmente.
-Yo... no...no creo... que-trato de escabullirse.
-No aceptaré un NO por respuesta.- dijo Mikoto sonriente.
Hinata no pudo negarse y fue arrastrada hasta la sala, Sasuke la vigilaba desde la puerta con su mirada negra, ¿Cómo era posible que pudiera hacer esa mirada?
-Yo solo quería darle unos dangos...- se lamentó.
Mikoto apareció con una bandeja con te y comida.
-Sasuke, quita esa cara estás asustando a nuestra invitada. Por cierto aun no se tu nombre.
-Yo... Soy Hinata Hyuga.
-Que bonito nombre. Eres la sobrina de Hikari ¿cierto?
Hinata asintió triste aún se culpaba por la muerte de su tía.
-Siento mucho lo que le pasó a tu tía, debió ser muy duro para ti. Si me disculpas tengo que hacer una cosa ¿Porque no comes un poco hasta que llega Itachi? Estoy segura de que no tardará. -Mikoto se marchó de la sala algo triste.
Itachi llegó a la casa varios minutos después.
-Estoy en casa.
-Itachi, una amiga tuya esta esperando en la sala ve a saludarla.
Itachi asintió intrigado su madre no solía dejar entrar a las niñas así como así a la casa.
-Bu...buenas ta...tardes, Itachi-san.
-Hinata-san ¿Que hace aquí?
-Yo... solo quería regalarle estos dangos por haber ayudado a mi equipo con la misión. La señora Uruchi dijo que eran sus favoritos.- Hinata le entrego la caja con una reverencia.
-No tenía que molestarse Hinata-san.
-No es ninguna molestia. Bueno... me tengo que ir.
-¿Tan pronto?
Las mejillas se tornaron rosas, Itachi la había agarrado de la chaqueta para que no se fuera. Escucharon un grito femenino que asustó a Hinata.
-No te preocupes es mi mamá.
Hinata asintió poco convencida. Mikoto como buena madre había estado vigilando la conversación de los dos niños, se veían tan maduros, y cuando vio que su hijo detuvo a Hinata no pudo evitar chillar de emoción. Hacían una linda pareja y ella se aseguraría de eso.
-No creo que deba quedarme.
-¡Por supuesto que sí! - grito Mikoto entrando a la sala, Hinata salto del susto.- Ya dije que no aceptaría un no por respuesta.
Así fue como acabo quedándose en la casa de los Uchiha, Hinata conversaba con Itachi muy tranquilamente hasta que llegó Fugaku.
-¡Que demonios hace una Hyuga en mi casa!- grito airado nada más entrar al salón.
-¡Fugaku! Es nuestra invitada, no puedes tratarla así.- trato de contenerlo Mikoto.
-¡No me interesa! Es una abominación, pertenece a esos arrogantes de ojos blancos. ¿Cómo has podido dejarla entrar? Yo no quiero a eso en mi propiedad.- escupió con desprecio.
Hinata se estremeció de miedo al ver su mirada sobre ella, no dudó en recoger sus cosas y salir corriendo de la casa rumbo a la mansión, tenía la misma mirada de Neji esa mirada de asco y odio hacia ella.
Nada mas llegar a la mansión se topó con Ko que la estaba esperando dispuesto a regañarla por haber llegado tarde.
-¿Dónde has estado me tenías muy preocupado?
Hinata se abalanzó sobre él mientras lloraba.
-Hina-chan... ¿Que ha pasado?- pregunto preocupado, jamás había visto llorar a Hinata.
Hinata negó con fuerza mientras se aferraba a el, Ko era su único apoyo.
-Ya está, no te preocupes.- la tranquilizó con amor, la abrazo y acarició su cabello hasta que noto que dejó de llorar.- No llores más. Eres una niña muy linda y buena nadie te va a quitar eso.
-Gracias, Ko.
-No tienes que agradecerme nada. Vamos, tienes que comer.
Ko le preparo la cena y la mando a descansar. Hinata estaba acostada sobre su cama cuando escucho que alguien tocaba su ventana, se levantó y vio a un pequeño cuervo.
-¿Que estás haciendo pequeño? ¿Te has perdido? - le pregunto mientras abría la ventana.
El cuervo grazno varias veces y señaló con su pico un pequeño papel enrollado en su pata. Hinata cogió la carta y la leyó.
"Te espero en el bosque, donde nos encontramos esa vez."
Era Itachi, determinada salto la ventana al árbol más cercano y se escapó del recinto Hyuga rumbo al bosque. Era algo oscuro pero con su Byakugan podía ver claramente a Itachi.
-¿Ocurre algo Itachi-san? ¿Por qué me llamo?
-Lo siento mucho... Por como la trato mi padre.- se disculpó con una reverencia.
-No...no hagas eso. No te preocupes, eres mi amigo. Los a...amigos no se tiene que disculpar... por...porque no hay nada que perdonar.
-Gracias. ¿Amigos?- dijo Itachi extendiendo la mano.
-Amigos.- le estrecho Hinata.
