Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina
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Capítulo 9
En tres semanas las cosas podían cambiar demasiado.
Emma se daba cuenta que al pasar los días, tanto Bella como Edward se emocionaban más ante la perspectiva de que su estancia con ellos se volviera permanente, Emma también comenzaba a creerlo, después de todo, tres semanas sin saber de sus padres ni abuelos le daba a entender que ellos no habían descubierto que nunca hubo embarazo y por lo tanto no la querían en casa.
También fue al psicólogo, Bella la había llevado a mitad de la segunda semana que pasó ahí, Emma realmente no pensó que lo necesitara, pero después de la segunda sesión descubrió que sí lo hacía.
Estaba enojada con sus padres, con sus abuelos y con Edward y Bella.
Todos le habían mentido, estaban permitiéndole vivir una mentira solo porque así lo querían ellos.
Estaba enojada y dolida porque la echaron de casa, porque no la buscaron y, aparentemente, no lo iban a hacer.
Triste y melancólica también, pues había perdido la vida que tenía, aun cuando volviera a Forks, ya no sería la misma Emma, nunca podría volver a ser ella.
Lo que había pasado la marcó y la hizo cambiar.
Tenía dos sesiones a la semana.
—Te quiero, preciosa —le dijo Bella mientras conducía de regreso al edificio—, no sabes realmente cuánto te quiero, y quiero que estés bien, por más que quisiera quitarte las emociones negativas que ahora estás sintiendo, no puedo hacerlo, tienes derecho a estar enojada, detestarnos a todos si eso es lo que piensas que está bien, pero por la misma razón quiero que tengas ayuda, una persona neutral que te escuche y te entienda a ti, que te ayude a entender todas las dudas que tengas y, en algún momento, quizás puedas perdonarnos a todos.
Las terapias eran buenas, aunque algunas un tanto cansadoras, pero cada una de ellas le servía.
Le contó a Peter lo cercana que se sentía con Treasure, lo mucho que le gustaba cargarlo y sostenerlo, la conexión con su hermanito era indudable, muy diferente a su relación con su hermano Tomas, claro que también lo quería, había crecido con él, pero era difícil ignorar que lo trataban diferente que a ella.
Ahora quizás lo entendía más.
Después de todo, Tomas sí era su hijo.
—No lo es —dijo Edward mientras regresaban a casa—, lo adoptaron cuando tú tenías unos cuatro años, eras muy pequeña, no viste nada de raro en que llegara un bebé a casa.
—No lo entiendo, ellos lo tratan mejor.
—¿Te trataron mal? —preguntó sosteniendo con fuerza el volante.
—No, pero son menos exigentes con él, le permiten holgazanear más que a mí, yo siempre tengo que estar haciendo algo mientras que él puede pasarse la tarde en cama y no le dicen nada.
Edward sonrió levemente y la miró.
—Quizás seamos los culpables.
—¿Por qué?
—Bella era un genio, siempre fue la primera en su clase, desde prescolar, siendo presidenta de la clase, organizando comités y siendo la favorita de los profesores, por otro lado, yo…
—Capitán del equipo de fútbol, siguen alabando tu ego en el instituto —bufó cruzándose de brazos y haciendo que Edward se riera—. Ahora entiendo por qué siempre me miran como si tuviera que cumplir con algún estándar o algo.
—Lo siento.
—No importa —se encogió de hombros—, ya no lo hace, estoy aquí y ustedes no esperan que yo haga nada de eso.
—No, no lo esperamos —le sonrió—, solo queremos que seas feliz con lo que decidas hacer.
Cuando llegaron a casa, Bella los esperaba en la entrada con Treasure en brazos, les sonrió y Emma pensó que para ella tampoco eran importantes los excelentes en su boleta de calificaciones, quizás eran más parecidas de lo que pensó al principio.
…
Emma terminó de colgar la última tira de rosetas de maíz en el árbol.
El árbol era un verdadero caos. Habían comenzado con la idea de que fuera dorado, con esferas y listones dorados, pero a mitad del camino también lo quisieron azul, después Emma había dicho que siempre le gustaron los árboles con peluches, así que Edward llegó esa tarde con cinco osos de peluches para colocarlos como adornos. Las esferas verdes, rosas y moradas aparecieron en algún momento. La guirnalda de rosetas de maíz había sido lo último que se le ocurrió, había sido culpa de un estúpido video de YouTube, el resto, era historia.
Era un caos, pero un caos que le gustaba.
—Bueno, estoy segura que con este árbol Santa no se olvidará de dejar regalos.
—¿Quiere decir que tengo que esperar hasta ese día para recibir mis obsequios? —preguntó Emma confundida—. Pensé que me los darías en cualquier momento.
—Pero si Santa no ha venido, preciosa.
—Pero, Bella…
—Solo son dos días hasta Navidad.
—No es justo.
—No pongas mala cara —la abrazó—, o Santa puede que te deje un trozo de carbón.
—No lo hará después de que le cambié el pañal a ese niño que parece que se está pudriendo por dentro, ¿qué le das de comer, Bella?
—No seas dramática, además le pusiste el pañal chueco —respondió soltándola y yendo a acomodar de nuevo en su lugar la guirnalda que ella no había fijado bien.
—Estaba a punto de morir intoxicada por su olor —se defendió tomando a su hermanito del portabebés en donde se encontraba chupando una esfera—, ¿verdad que sí, cosita apestosa? Solo porque eres demasiado lindo es que tolero la pestilencia de tu pañal.
—Solo le has cambiado un pañal.
—Y es suficiente para el resto de mi vida.
Bella rodó los ojos, pero sonrió antes de tomar un paquete de debajo del árbol y sonreírle traviesa.
—Este sí lo puedes abrir.
—¡Sí! ¿Qué es lo que me compraste?
Emma le entregó a Treasure a Bella y comenzó a abrir el paquete, encontrando un montón de franjas blancas y negras.
—¡No lo hiciste!
Sacó los tres pares de pijama y el mameluco a juego.
—¡Pensé que no llegarían en tan poco tiempo! Vi la fecha de entrega, ¿cómo es posible?
—A veces estar casada con una ex estrella del fútbol tiene sus ventajas. —Se encogió de hombros—. ¿Aún quieres usarlas el día de Navidad?
Emma miró la ropa para después observar a Bella quien mecía a Treasure.
No era solo el aceptar usar ropa, Emma lo sabía, era aceptar que ellos eran una familia.
La fotografía de Treasure y ella con Santa, que se encontraba colgada en la pared, había sido solo una muestra de que ella estaba en su vida, que estaría en la vida de Treasure y en la de ellos.
Pero el que vistieran pijamas combinadas para el día de Navidad confirmaba que eran una familia, una familia que festejaba Navidad juntos y que disfrutaban vestirse igual.
¿Estaba preparada para ese nivel de compromiso?
No había hablado con sus padres en semanas, ni su nana ni su nono habían intentado contactarla; se había enterado que sus padres habían esparcido el rumor que se fue a visitar a unos familiares, por eso es que no estaba en Forks.
Si las cosas hubieran sido distintas, ellas no estarían aquí.
Bella y Edward celebrarían la primera Navidad de Treasure, solo los tres.
Mientras que ella estaría en casa ayudando con la cena y preparando las habitaciones para las visitas, hablando sobre tener que compartir habitación y ser amable y servicial con sus tíos.
Ya no sería así, nunca más sería así.
Aun si se marchaba, ellos no se alejarían, se lo habían dicho, no querían estar alejados de su vida ahora que sabía la verdad.
Vestir combinados era un paso más para fortalecer la relación que estaban creando.
—Sí, sí quiero.
Hola chicas!
Feliz Navidad a todas.
Que tengan una hermosa noche y se la pasen muy bien con sus familia y amigos.
Yanina, muchas gracias por la ayuda con la revisión del capitulo, eres la mejor en todo el mundo
Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
