CAP. 7

Saltaban por las ramas de los árboles con rapidez, los tres deseaban regresar a su casa lo antes posible con sus familias.

-¿Por qué tienen tanta prisa?- les pregunto su profesor.

-¡Cómo que por qué! Usted nos invitó a una comida ¿O es que ya no lo recuerda?- dijo Kazuo.

Hana y Hinata asintieron, habían salido una semana antes en una misión de rescate a la hija de un influyente feudal del reino del fuego y por supuesto su maestro se había ofrecido a comprarles una comida en cuanto llegaron a la aldea.

-¡Pienso elegir lo más caro del menú!- grito el muchacho.

-¡Y yo!- grito Hana.

-Tambien yo.- hablo Hinata algo avergonzada.

-¡Hinata! ¡Te has unido a ellos!-Shin suspiro, estaba claro que sus alumnos se aprovechaban de el.

Por fin llegaron a Konoha, su hogar, después de una semana viajando las ganas de estar con su familia eran demasiadas pero aún debían entregarle el informe sobre la misión al Hokage.

-Buenos días Hokage-sama. La misión ha sido un éxito, aquí tiene el informe.- Saludo su maestro mientras le entregaba un pergamino con la información de la misión.

-Bien hecho. Pueden retirarse, excepto tu Hinata, debo hablar contigo una cosa.

Hinata se estremeció en su lugar nunca había sido citada sola con el Hokage, espero que todos salieran de la habitación para mirar al anciano.

-He escuchado buenas referencias de parte de tu maestro y otros ninjas que han participado con tu equipo desde que os hicisteis chunnin el año pasado. - alabo el Hokage a Hinata antes de ponerse serio.- Es por eso que quiero encomendarte está misión.

-Si, Hokage-sama.

-Se trata de vigilar a tu clan.

-¿Mi... Clan?

-Me han llegado informes sobre el raro comportamiento de los ancianos de tu clan y por eso me gustaría que tú, como miembro activo trates de averiguar lo que planean y si es posible deterlos antes de que sea tarde.

Hinata ya sabía a qué se refería con el 'comportamiento' y no quería que Hanabi se viera involucrada en algo terrible.

-Si, Hokage-sama.- dijo Hinata antes de irse.

-Hinata.- le llamo el anciano.- quiero que está conversación quede entre nosotros.

Se retiró en silencio del despacho rumbo a la mansión, le iba a resultar difícil averiguar lo que hablaban en las reuniones no solo porque fuera mujer también porque la consideraban débil, debía encontrar una manera de enterarse lo que decían esas reuniones.

-Hinata-san ¿Ocurre algo?

Hinata salto en su sitio al escuchar la pregunta, Itachi caminaba junto a su hermano pequeño por la aldea.

-¿Qué? N...no nada, solo pen...pensaba.- dijo mientras se inclinaba como saludo. Habían pasado varios años desde que conoció a Sasuke y podía asegurar que el niño la odiaba pero no sabía porque.- Um... ¿A donde se dirigen?

-Ibamos al mercado a comprar tomates.

-Oh, yo iré a mi casa a descansar. Adiós.

Huyó del lugar antes de que Itachi descubriera algo, eran tan perceptivo y ella tan torpe que tan solo unas frases más e Itachi podría descubrir todo. No quería defraudar la confianza que el Hokage había puesto en ella y por el bien de todos tendría que distanciarse de Itachi lo suficiente.

-He vuelto.- saludo Hinata nada más entrar por la puerta.

-¡Hinata- chan!- saludo Hanabi nada más verla entrar por la puerta.- ¿Cómo te fue?

Hinata se aseguró de que no había nadie a su alrededor para abrazarla y darle besos por toda la cara.

-Me ha ido muy bien. ¿Cómo has estado, Hanabi-chan? ¿Te has portado bien?

Hanabi se rió entre sus brazos.

-¡Himeko-san dice que tengo mucha energía!

-Por supuesto.- contesto Hinata, ya se imaginaba la agotada que debía estar la nana por cuidar de ella.- Voy a saludar a Hajime-sama.

Hanabi la dejo sola para ir salir corriendo al patio, ya había cumplido los seis años y no se dejaba amedentrar por ningún adulto cuando estos la trataban de corregir. Hanabi era un alma libre e inocente y la protegería de cualquier peligro.

Fue enseguida a la sala donde se encontraba su abuelo con Neji y otros ancianos del Clan.

-Buenos días, Hajime-sama, Neji-sama, Furu-sama, Heito-sama. Acabo de llegar de mi misión con éxito.

-Muy bien. Puedes retirarte.

Hinata se despidió con una reverencia antes de cerrar la puerta y salir.

-Hola Hinata-chan, bienvenida.- saludo Natsu.

-Buenos días, Natsu-san, gracias. ¿Sabe dónde está mi padre?

- Um... creo que en el otro edificio.

Hinata encontró a su padre sentado en el suelo mientras miraba algún punto perdido de la habitación.

-Buenos días, padre. Acabo de regresar de la misión.

Sin recibir respuesta se retiró en silencio, la actitud estoica y fría de su padre se había convertido en un silencio abrumador.

Su abuelo Hajime-sama ni siquiera se había dignado a acercarse a su padre para saber cómo se encontraba, apartó esos pensamientos y se centró en lo más importante ¿Que hablaban los ancianos con su abuelo y su primo? ¿Como podía ella averiguarlo sin que nadie se enterará?

Los golpes de entrenamiento de Neji y Tokuma la sacaron de sus pensamientos se acercó por el pasillo exterior y se percató de la atenta mirada de su abuelo en ambos, en sus ojos había aprobación. Se fue silenciosamente a la cocina para preparar un juego de té y pastas s su abuelo.

-Hajime-sama, desea galletas.

El anciano la miro por instante antes de asentir, Hinata dejo la bandeja en el suelo y ella se sentó a su lado.

-¿Que deseas?- pregunto bruscamente, Hinata no se dejó asustar por el tono y hablo claramente.

-Quiero que usted me reconozca por mi fuerza.

La carcajada que lanzó fue tan fuerte que Neji y Tokuma dejaron de practicar para mirar lo que estaba pasando, se sintió incómoda por las miradas pero no dejo que se mostrará en su cara.

-¿Tu, Hinata? Siempre has sido una niña débil e ingenua. ¡Jamás vas a cambiar!

-Lo haré.- respondió determinada.

Un silencio tenso se puso entre los dos por una eternidad que casi la hace ceder.

-Está bien. Tienes un año para sorprenderme, si no logras cumplir mis expectativas te expulsare del clan por mentirosa e indigna del apellido Hyuga. ¿Entendiste?

-Si, Hajime-sama. Fallar no es una opción para mí.

Hizo una reverencia antes de marcharse.

-¿Pero que has hecho, Hinata-chan? - le pregunto Ko tras de él se encontraba Natsu con un rostro preocupado, ella había escuchado todo sobre la apuesta y había salido corriendo a contárselo a Ko para que el hiciera reaccionar a Hinata.- ¿Te das cuenta del lío en que te has metido?

-Sé en lo que me estoy metiendo, Ko-san pero gracias por preocuparte por mí. Al igual Natsu-chan. He dado mi palabra y voy a demostrarles que soy fuerte.

Ko y Natsu se miraron mutuamente antes de asentir a sus palabras, a esas alturas ya conocían lo terca que podía llegar a convertirse Hinata.

-Esta bien.- suspiro Ko. - No pierdas.

-¡Si!

Salió corriendo de la mansión en busca de la única persona que podía ayudarla, Itachi.

Estaba llegando al distrito Uchiha cuando freno en seco al ver a Itachi con Izumi, ya conocía a la chica de la academia pero verlos juntos compartiendo dangos y riendo, Itachi jamás había reído así estando con ella, su corazón se contrajo en su pecho.

"Sobras aquí" dijo una vocecita en su cabeza.

Se marchó decaída hacia el cementerio de Konoha a visitar la tumba de su tía y el monumento de su tío.

-Lo lamento tanto, tía Hikari. Por no haber venido a visitarte antes...

Se arrodilló frente a su tumba a llorar, el sol se estaba poniendo dejando un cielo anaranjado y rojizo, fue solo una brizna de aire que movió su cabello lo que le advirtió que no estaba sola en el lugar. A no mucha distancia de ella caminaba silenciosamente un ninja de cabello plateado, su maestro en algunas ocasiones lo había mencionado, cuando lo hacía era con tristeza y dolor. Hinata lo reconoció de inmediato como el ninja copia, si quería ser alguien fuerte para proteger a quienes quería debía entrenarse y con quién mejor que el discípulo del Cuarto Hokage, se armó de valor y camino hacia él.

-Disculpe... Es usted Kakashi Hatake...

El ninja la miro con su ojo y siguió caminando.

-Espere, necesito su ayuda.

-No.

-¿Por qué no?- pregunto Hinata.

-Perteneces al clan Hyuga, pídeles a ellos que te enseñen.

-No puedo. Jamás me enseñarían porque me consideran débil.

-Es tu problema entonces. No me molestes.- dijo antes de desaparecer en una nube de humo.

Suspiro sin embargo no se iba a rendir tan fácilmente en que fuera su maestro, sabía que era uno de los mejores ninjas de la aldea, solo necesitaba un poco de tiempo.

Regreso a la mansión a jugar con Hanabi y descansar. Los días siguientes se percató de que el ninja siempre hacia un recorrido cruzando el cementerio, trato de averiguar dónde vivía pero de alguna forma siempre acababa desapareciendo en un 'puff'.

-¿Qué crees que estás haciendo?- pregunto alguien tras de ella.

-¡Itachi!