CAP. 9
-Detente Hyuga. El entrenamiento ya ha acabado.- le dijo Kakashi.
-No... Aún no...
Sentía todo el cuerpo adolorido por los golpes que había recibido aún así se negaba a rendirse.
-Si. Te veré la semana que viene.- Decidió antes de desaparecer en el humo.
Había pasado otra semana y no había conseguido ningún progreso, ni con Ko mucho menos con su equipo. Se sentía frustrada como conseguiría proteger a su adorada prima si apenas sabía esquivar los golpes. Llegó a la mansión con el único pensamiento de tomarse una ducha y quitarse todo el sudor del entrenamiento, demasiado pensativa para percatarse que alguien la seguía por los pasillos de la mansión, escucho el sonido de su espalda chocar contra la pared y enseguida se vio aprisionada entre la pared y Tokuma.
-¿Que está haciendo?- pregunto casi asustada.
-¿Que estás planeando Hinata? Ese repentino interés por obtener la aprobación de Hajime-sama es muy sospechoso.
-No se de qué me hablas.
-¡No te hagas la estupida Hinata!- apretó sus brazos con fuerza sacándola unos quejidos de dolor.- No se que estás planeando pero lo averiguaré. Yo no caeré con esa cara de ingenua que pones.- dijo acercando su cara a la de ella, se quedó quieto por varios segundos antes de golpearla contra la pared y marcharse en silencio.
Aquello había sido una advertencia, a partir de ahora debía ser cuidadosa de que Tokuma no la atrapará. Después de asearse decidió que era mejor ir a por algo de comer, no podía pensar bien si no comía un buen tazón de ramen.
Iba por el tazón núm. 7 cuando se acercaron Kazuo y Hana.
-Hola, Hinata-chan.- la saludaron, Kazuo fue a pedir ramen y Hana aprovecho para sentarse con Hinata.
-¿Ocurre algo?- le pregunto Hana preocupada, la conocía tan bien.
-Um... No es nada.
-A mi no me engañas. Te conozco Hinata, sé que comes ramen a montón cuando algo te preocupa.
No estaba segura, tenía tantas cosas que preocuparse: la petición del Hokage, su bajo rendimiento en los entrenamientos, Tokuma, Itachi...
-Te aseguró que no es nada, en serio Hana-chan.
-Ah...Ya se lo que pasa.- dijo con un rostro perruno, Hinata ya conocía esa cara.- Estás celosa por qué Itachi pasa más tiempo con Izumi que contigo.
Su rostro explotó en rojo de la vergüenza.
-¡Cla...claro que...que no!- grito abochornada.
Aunque Hinata tratará de mentirse a si misma en el fondo Hana no estaba tan equivocada.
-¿Pasa algo?- pregunto Kazuo cuando regreso con los platos de ramen.
-¡Nada!-grito Hinata.
Kazuo prefirió callarse antes de salir herido por alguna de sus compañeras. Hinata trato de hablar sobre otros temas y el resto le siguió el ritmo sin preguntar, mientras comían Hinata se percató de que sos dos compañeros se lanzaban ciertas miradas y a veces se rozaban las manos cuando creían que ella no les prestaba atención.
Kazuo fue el primero en marcharse a su casa con el motivo de que tenía que cuidar a su madre, dejándolas solas.
Hinata no podía aguantar la pregunta por más tiempo en su mente así que lo soltó.
-¿Están saliendo juntos?
Ahora fue el turno de Hana sonrojarse como un tomate.
-Yo...no... Es... ¡No estamos saliendo ni nada!- grito.
Provocando que la gente a su alrededor se girase a verlas, ambas se encogieron por la repentina atención.
-No estamos saliendo.- susurro cuando dejaron de mirarlas.
-Entonces no niegas que te agrada.- le indico Hinata.
-Déjame...- protestó avergonzada.
Las dos terminaron de comer y fueron a sus respectivos hogares a descansar.
Había pasado algunos días y Hinata regresaba de su entrenamiento diario con su equipo cuando se dio cuenta de que no había ningún hombre en toda la mansión, ni dudó en ir a buscar a Natsu para preguntarle qué era lo que estaba pasando.
-Ni yo sé muy bien lo que está pasando. Solo que los ancianos han convocado una reunión a todos los varones de la familia. Pero si quieres puedes preguntarle a Ko.
Hinata hizo caso al consejo y espero pacientemente con Hanabi a que terminaran aquella extraña reunión. Hanabi aprovecho que al fin podía ver a Hinata para enseñarle toda la colección de dibujos que había acumulado, incluso le dio tiempo para mostrarle algunos movimientos de ataque.
-Que fuerte eres Hanabi-chan. Algún día serás la mejor ninja de toda Konoha.- felicito Hinata a la pequeña genio.
Cuando vio que había acabado la conferencia dejo a su prima con la nana para ir en busca de Ko, él ya sabía porque había corrido en su busca así que ya la estaba esperando en una zona apartada de la mansión.
-Ya se qué quieres sin embargo no estoy en posición para decírtelo.
-Pero...
-No. Las órdenes son no decírselo a nadie incluso a un miembro de la familia.- colocó su mano en el hombro de ella en un gesto de comprensión.- Lo siento.
Apretó sus puños frustrada en cuanto Ko la dejo sola, no había conseguido ningún avance en los entrenamientos y no podía averiguar sobre lo que ocurría en esas reuniones, era una fracasada sin embargo necesitaba saber .
-Ánimo Hinata. Rendirse no es una opción.
Y sabía que la única persona que podía aconsejarla sin limitar nada era Kakashi, salió corriendo fuera de la mansión hacia el piso del ninja. Tocó varias veces la puerta con insistencia.
-Se que está ahí dentro Kakashi-san.
-¿Que es lo que quieres?- preguntó algo mosqueado por verla allí.
-Necesito que me diga que es lo que necesito para hacerme fuerte. No importa cuánto entrene no veo ninguna mejora.
Kakashi la analizó varios segundos antes de contestarle.
-Te lo diré. Eres demasiado buena, en estos entrenamientos jamás has ido a matar porque simplemente no puedes.
-Yo...
-Jamás serás una buena ninja si eres así de compasiva, lo único que conseguirás será que salgas herida o peor tus compañeros serán los lastimados.
Le cerró la puerta en su cara dejándola pensativa, ella no podía hacerle daño a alguien eso no estaba en su naturaleza pero si quería proteger a los que amaba tendría que dejar de lado sus sentimientos, no sería fácil pero estaba dispuesta a hacerlo sin pensar en las consecuencias que traería eso.
Ahora lo que quedaba era la forma en que se colaría en las reuniones del clan. Mientras limpiaba junto con algunas mujeres del clan el dojo donde se habían reunido se le ocurrió una peligrosa y sencilla idea, solo tenía que esperar pacientemente a la siguiente reunión.
El mes paso volando así como la misión de rastreo y captura de algunos ladrones, cuando entregaron el informe de la misión Hinata se quedó sola con el Hokage.
-¿Y bien? ¿Has averiguado algo?- le pregunto el anciano.
-No mucho, los ancianos han empezado ha convocar reuniones cada mes a la que asisten todos los ninjas activos del clan.- le informó.
El Hokage asintió silenciosamente.
-Hinata, ¿Sabes que ocurriría si tú clan se revelará contra Konoha?
-Yo...
-Causaría no solo un guerra interna, sino que otras naciones aprovecharían nuestra debilidad y nos atacarían. Provocando una cuarta guerra mundial ninja. Comprendes la gravedad del asunto ¿Cierto?- oírle decir eso del anciano la estremeció por completo, ya se lo había imaginado pero escucharlo de aquella forma tan cruda la alarmó.
-Si, Hokage-sama.- contesto sintiendo como toda la presión caía sobre sus hombros.
-Bien, puedes retirarte.
Hinata hizo una reverencia y camino hacia la puerta, un pensamiento fugaz se coló en su mente y quedo quieta en su sitio.
-Discúlpeme, Hokage-sama. Pero... ¿Por qué me eligió a mí? Hay mejores ninjas cualificados para esta misión.
-Porque sé que harás lo correcto en el momento indicado.
¿Lo correcto? ¿En el momento indicado? Pensó, ¿Como sabría cómo actuar en la situación?
Asintio antes de marcharse del despacho, iba tan pensativa que chocó contra alguien.
-Lo...lo sien...siento m... mucho.
-Fíjate por dónde vas Hyuga.
Contestó el hombre, Hinata se apartó del hombre con las vendas en su cara que cubría uno de sus ojos. Una sensación de peligro la recorrió.
-Danzoo...
