Cap. 11

Fue arrastrada a la mansión con Neji agarrándola de la muñeca, los sirvientes se apartaban asustados del camino porque nadie quería tener problemas con el joven. Neji llego a la habitación de ella y la arrojó al suelo sin pensar si le hizo daño o no.

-¡Jamás vuelvas a verte con ese maldito Uchiha! - vociferó Neji.

-¿Que tienes contra Itachi? Él nunca te ha hecho nada.- le dijo Hinata. Se había levantado del suelo y se había secado las lágrimas.

-¡Eso a ti no te interesa!

Neji dio la media vuelta y cruzó la habitación hacia la puerta, Hinata no iba a dejar que la discusión terminara de esa manera así que lo detuvo agarrándole de la camisa.

-Por supuesto que me interesa, eres como mi hermano, pero aún no logro comprender en que te han convertido.

-¿En que me han convertido? - grito Neji, aparentemente a punto de explotar de la rabia que sentía sin embargo Hinata no se movió de su sitio al ver su mirada.- Yo me hice a mi mismo.

Escupió esas palabras llenas de arrogancia y altivez.

-Te equivocas en eso Neji. Hizashi ni Hikari te criaron así, ellos nos enseñaron a ser humildes y justos con los demás.

La cachetada que le dio Neji le volteo el rostro, dolía.

-Nunca más vuelvas a pronunciar sus nombres, ellos nos abandonaron, a mi y a Hanabi.

-El hecho de que yo no les pronuncie no cambiará el pasado.

-Si lo hará. Porque nadie recuerda a los muertos sin nombres. - Le dijo Neji al salir de su cuarto y dejarla sola con sus pensamientos.

Varios minutos después apareció Natsu con una palangana de agua fría y una toalla húmeda para el golpe.

-Hinata-chan sabes muy bien que no es buena idea hacer enfadar a Neji-sama.

-Lo sé ... solo quería comprobar algo.

Después de aquel día Neji no la dejó salir de la mansión ni siquiera para ir a ver a Hana y a Kazuo, siempre le ponía trabajo que hacer y cada vez que iba a hablar con él este la ignoraba.

Aquellos días que pasó encerrada en la mansión trato de hablar con cada uno de los integrantes del clan sin conseguir ningún resultado. Todos ellos se habían dejado consumir por el orgullo y deseaban la porción de poder que según ellos se les había arrebatado con el paso de las generaciones.

Habían pasado algunos días de eso cuando llegó a la puerta su equipo y el maestro.

-Buenas tardes, Hinata-chan.- saludo su maestro.- Te estaba buscando para una misión de rango B.

-Por supuesto, ¿A qué hora?

-Partiremos a la medianoche, estaremos varios días fuera así que 'prepárate'.

Hinata asintió algo confusa, aquella última palabra traía un significado oscuro que la hizo preguntarse qué clase de misión era para que su maestro pusiera aquel rostro oscuro, fue a donde estaba su abuelo a comunicarle sobre la misión.

-¿Rango B? - Preguntas el anciano.- Más te vale que traigas honor a nuestro apellido.

-No lo defraudare, Hajime-sama.

Preparó su mochila con varias mudas de ropa, kunais, sellos explosivos y algún otro ungüento para las heridas. Miró al espejo antes de salir, tenía la chamarra lila dos tallas más grande que ella y también los pantalones negros y sus sandalias ninjas, su cabello había crecido mucho y ya tenía hasta media espalda. Se había dejado crecer el cabello por las constantes críticas de Shisui, siempre andaba detrás de ella diciéndole los beneficios que tenía por dejarse crecer el cabello, lo recordaba como si fuera ayer.

Salió rumbo a la entrada de la aldea, no tuvo que esperar mucho para que viniera Hana con sus tres perros que alcanzaban la cintura de la Inuzuka, varios minutos después llegó Kazuo con su buen humor.

Ya era pasadas las doce y media y su maestro aún no llegaba.

-Oigan chicas, ¿no creen que hay algo raro en esta misión? - les pregunto Kazuo.

Los tres se miraron, todos concordaban en aquella extraña llamada de su maestro quien por lo general era alegre y distraído se veía más serio de lo habitual como si algo malo fuera de pasar.

No pudieron comentar nada sobre el extraño comportamiento de su maestro porque en una cortina de humo apareció Shin.

-Vamonos.- les ordenó.

Nadie dijo nada ni siquiera Kazuo, algo que debería ser esa misión de rango B era algo más que solo eso ¿Pero que podría ser?

Siguieron a su maestro en silencio por varias horas, nada más salir de Konoha habían empezado a saltar sin parar de un árbol a otro, hasta que Kazuo comenzó a impacientarse deseaba saber que era lo que estaba ocurriendo y de lo que se trataba aquella misión secreta.

-Sensei, ¿a dónde nos dirigimos? Llevamos horas saltando.

Sin embargo el ninja no dijo nada los dos días que se demoraron en llegar, se detuvieron frente a lo que antes era una caravana.

Numerosos muertos estaban tirados alrededor de los carros de madera, habían asesinado incluso a los animales que iban con ellos. Por supuesto no era la primera vez que veían algo como eso pero aún era algo horrible de ver, aterrizaron a un lado del sitio, Kazuo hizo un jutsu de fuego para alumbrar el lugar, nadie se había atrevido a tocar los cuerpos por miedo a que fueran espíritus malignos los que los atormentan después.

-¡Apesta! -Dijo Hana tapándose la nariz.

Hinata activo el byakugan y observó a su alrededor en busca de alguna pista.

-¿Ves algo?

-Huellas ... de una sola persona ... - les dijo Hinata.

-¿Una sola persona contra quince? - preguntaron asombrada la Inuzuka, tenía la nariz tapada así que su voz salió algo chillona, Hinata sonrió divertida.

-Debe haber sido un ninja renegado.- pensó Kazuo.

-Te equivocas, creo que se mataron entre ellos.-dijo Hinata.- Todas las heridas están hechas con sus propias armas.

-¿Hay alguna pista del que estuvo aqui? - preguntó Shin.

Hinata negó.

-Es como si hubiera desaparecido.

El ninja mayor medito por un momento antes de ordenar que reconocen los cuerpos, los tres jóvenes sacaron varios períodos de invocación y sellaron los cuerpos en estos, una vez terminado el trabajo siguió las huellas de la caravana hacia un pequeño pueblo, un día de camino, un hombre que montaba guardia en la entrada se perdió de golpe al verlos y se quedó observando al ninja adulto.

-Shin ... ¿eres tu? - pregunto de repente el hombre.

Los jóvenes se miraron confundidos ¿De qué conocía aquel hombre a su maestro?

-Si ... - susurro su maestro.

El hombre no espero otra respuesta para abalanzarse sobre él. Kazuo, Hinata, Hana y sus tres cachorros se pusieron en formación de combate pero se detuvieron para ver cómo el desconocido lo abrazaba con cariño.

-¡No sabes lo mucho que te hemos extrañado Shin!

-¿Sensei, que ocurre? ¿Conoce a este hombre? - Kazuo preguntó lo que las chicas estaban pensando.

Shin se separó del efusivo abrazo y miro a sus alumnos.

-Os presento, el es mi padre Satoshi. Padre ellos son mis alumnos: Hana, Kazuo y Hinata.

-¡Padre! - exclamó Kazuo.

Después de aquel escandaloso grito que despertó a la mayoría de los habitantes del pueblo, los hicieron pasar a una modesta casa de caña. Ahora que Hinata prestaba atención se dio cuenta del cierto parecido que tenía su maestro con aquel hombre, ambos poseían las mismas cejas rectas y aquellos ojos afables.

-Así que por esto había estado tan irritado sensei.- susurro Kazuo recibió un coscorrón de Shin que hizo que se mordiera la lengua.

La gente y sobre todo los niños no paraban de mirar a Hinata y a Hana, haciendo incomodar a la Hyuga. Los niños no paraban de preguntar qué era lo que tenía Hana en la cara y los raros que eran los ojos de Hinata.

-Después de tantos años ¿qué te ha traído hasta aquí, hijo? - preguntó Satoshi.

Aquella pregunta puso a los ninjas serios.

-Es debido a una misión- suspiro el ninja.- Se nos informó sobre una matanza cerca del sitio. Chicos.-Los jóvenes sacaron sus pergaminos y aparecieron los cuerpos de las personas.- Estamos buscando al asesino ¿tienen alguna idea de quién pudo haber sido?

Preguntó de forma impersonal, volviendo a lo que era ... un ninja de Konoha.

Las muescas de horror de los aldeanos y los llantos llenaron la habitación.

Satoshi apenas pudo mirar los cuerpos de los que habían sido sus vecinos o amigos, tampoco se atrevió a ver la mirada de su hijo.

-Les diré todo lo que sé pero antes me gustaría poder enterrar a mis amigos.- respondió derrotado.

El proceso de enterrar los cuerpos que se encontraban en estado de descomposición demoró toda la mañana, al terminar de enterrar los cadáveres se acercó el hombre a contarles lo poco que sabía.

-No sabría muy bien que decirles. Todo comenzó con lo que vieron unos niños mientras jugaban en los límites del pueblo.

-¿Que vieron? -Pregunto Kazuo intrigado.

-Vinieron asustados a nosotros a contarnos que habían visto a un hombre enmascarado vestido de negro.

-¿Un hombre enmascarado? Debió haber visto anbu.- le dijo Kazuo restándole importancia.

-No lo se ... siguió apareciendo por los alrededores. Una vez lo alcance a ver en la noche, solo tenía un ojo ... un ojo rojo como la sangre.- Satoshi tembló horrorizado- Nunca me olvidaré de aquella mirada... era la de un demonio.