Nota: He cambiado un poco la manera de conseguir el Tenseigan, jeje, es porque no he encontrado mucha información sobre este así que si encontráis cierto parecido con la evolución del sharingan es pura coincidencia. Ahora sí disfruten de este capítulo.

Cap. 17. Masacre Hyuga.

Logró salir de aquella habitación con un nudo en el estómago, había descubierto al fin como conseguir el Tenseigan sin embargo el método el peor de todos. No quería saber cómo habían logrado obtener aquella información pero de algo estaba segura es que ella estaba a punto de cometer el mismo pecado.

Esa semana Hinata entreno duramente con Ko e incluso con Kakashi, a él último ni siquiera tuvo que explicarle lo que sucedía, él no pregunto ni ella dijo nada.

Kakashi debía admitir que Hinata se había hecho mucho más fuerte y peligrosa que antes, aquello le inquietaba de sobremanera pero no podía ni quería ayudarla, todos tenían sus problemas.

La noche antes del enfrentamiento Hinata visitó al Hokage. Quería asegurarse de todo antes de empezar.

-Hokage-sama.- Se presentó Hinata haciendo una reverencia. El anciano miraba por la ventana la vista nocturna de Konoha. - Con todo el respeto quiero que sepa algo, no lo hago por usted ni siquiera estoy segura de que lo hago por Konoha pero si por Hanabi porque esa niña merece vivir libre de un clan orgulloso y egoísta, así que si voy a hacer esto necesito saber que usted cuidara de ella cuando yo no este.

-Sé que pedirte que vigilaras y te encargaras de tu familia fue la pero decisión que pide haber tomado en mi vida. - "Dejar que una niña de 12 años como tú lo haga"pensó - Sin embargo las cosas no se revertir... No te preocupes por tu prima yo la cuidaré.

Eso era lo único que quería escuchar Hinata se levantó del suelo y estaba a punto de irse cuando se detuvo.

-Cuídese de Danzo.- le advirtió Hinata antes de transportarse.

La mañana siguiente era el día, no hizo nada que llamará la atención, realizo todos los quehaceres que tenía encargados bajo la mirada inquieta y preocupada de Natsu.

Mientras lavaban los platos Natsu no pudo oportar más la ansiedad.

-¿Como es posible que estés tan tranquila? Y si te ocurre algo y si no ganas la batalla. Hajime-sama aplicará el sello maldito en ti y está vez no s detendrá por nada. - de solo pensarlo Natsu palideció.

-No te preocupes tanto, Natsu-chan. He estado entrenando durante medio año para este momento, no puedo fallar.

Aquello la tranquilizó un poco al menos lo suficiente para seguir lavando los platos. Pero lo que ella no sabía es que Hinata ya tenía preparado todo para aquel encuentro.

Los preparativos para el combate empezaron dándoles un karategi, una chaqueta blanca sin botones con unos pantalones blancos y el cinturón negro. Había terminado de ponerse el atuendo y estaba mirándose en el espejo de cuerpo entero de su habitación mientras Hanabi la miraba tras de ella preocupada.

-¿Estas segura? ¿Qué pasa si te haces daño? No quiero que te hagan daño.- dijo con lágrimas en sus ojos blancos tratando de contenerse.

Hinata le pareció muy tierno que Hanabi se preocupara tanto por ella así que se arrodilló a su altura y la abrazo fuerte entre sus brazos era tan pequeñita.

-No te preocupes, Hanabi-chan. Gánare el encuentro y les demostraré a todos lo fuerte que soy. ¿Acaso crees que no le venceré?

Hanabi asintió. Alguien tocó la puerta sacándolas del ambiente y trayendo las a la realidad. Ko apareció por la puerta.

-¿Lista? Todos están esperando.

Se separaron y Hinata salió rumbo al dojo donde la rama principal les esperaban, Ko fue tras ella llevando de la mano a Hanabi.

En medio del dojo estaba Iroha, tan imponente como siempre y con su rostro estoico sin mostrar ninguno de sus sentimientos como un auténtico Hyuga debía ser. Ambos se colocaron frente a los ancianos y se arrodillaron a modo de respeto. Hajime se levantó del suelo.

-Este dia se dará el encuentro entre Hinata e Iroha. El ganador todos mis respetos pero el perdedor tendría como castigo el sello maldito.

Hinata se estremeció de solo recordar la agonía qué pasó cuando el sello se activo en ella. Pensar eso la incentivo aun más a no perder aquella pelea.

Ambos se levantaron y se colocaron cara a cara en medio del dojo, se inclinaron a modo de respeto y cada uno adoptó una formación de lucha, Iroha la del Clan mientras que Hinata tomo una posición totalmente diferente a la del Clan provocando murmullos entre los miembros de la rama principal.

Un grito dio comienzo al combate.

Iroha se abalanzó sobre ella con movimientos precisos y letales, podía sentir como cada golpe que lanzaba contra ella contenía chakra suficiente para destruirle algunos órganos. El entrenamiento que había recibido no había sido en vano pues logró esquivar cada uno de los golpes, Hinata no se dejó intimadar por la tenacidad de su contrincante y no dudó en contraatacar.

-¡Byakugan!- activó su doujutsu y comenzó a apuntar los puntos vitales del Hyuga con el puño suave.

Iroha desvió la mayoría de los golpes y en uno de ellos a logró agarrar del brazo y con un golpe corto uno de sus puntos de chakra. Gruñó del dolor, respondió a ese con un puño suave que impacto sobre el hombro de Iroha. Salto hacia atrás poniendo distancia entre ambos, sacudió su brazo herido mientras veía a Iroha inmutable a pesar de haberle golpeado seriamente el hombro. ¿Como era posible que pudiera moverlo? Se centró en la pelea. Iba a ganar no importaba como, cogió aire y pico todos sus puntos de chakra aumentandolos exponencialmente, un aura violeta la rodeo. Iroha por fin mostró un rostro de asombro para cuando Hinata arremetió contra él. Los choques entre ambos provocaban ráfagas que hacían temblar el edificio de madera.

Golpeó todos y cada uno de sus órganos sin compasión. Iroha tenía la piel desgarrada del poder que Hinata había utilizada para derribarlo, la sangre caía a gorgotones en el suelo de madera. Y bajo la mirada horrorizada de los ancianos su abuelo aplaudió orgulloso.

Tenía el cuerpo tembloroso, había gastado gran parte de su chakra, temía que pudiera desmayarse en cualquier momento.

-Veo que no me has defraudado. Creo que jamás lo lograrías pero me sorprendiste. Felicidades. ¡Celebremos esta ocasión!

Unos sirvientes acudieron rápidamente a limpiar y se llevaron el cuerpo maltratado de Iroha. Los ancianos salieron llevándose a Hanabi, cuando todos se marcharon se desplomó contra el suelo. Ko corrió a socorrerla preocupado.

-Lo hice...- susurró.

-Si lo hiciste.

Ko la agarró del brazo y prácticamente la arrastró a donde se encontraba Natsu, ambos la cuidaron, Ko restableció sus puntos mientras que Natsu le transfería su chakra.

Hinata cayó en un sueño profundo por varias horas, unas risas lejanas la despertaron, el sol ya se había ocultado y la fiesta estaba en su pleno apogeo. Se dirigió al sitio de reunión y efectivamente todos sin excepción bebían felices, estando aún en la puerta se fijó en la forma en que cabeceaba Hanabi luchando por mantenerse despierta. La cargo en brazos y se la llevó a su habitación donde la acostó, nada más llegar a la cama el sueño se evaporó.

-¿Estás bien?- pregunto Hanabi atenta a todos los movimientos de Hinata.

-Si, Ko y Natsu me curaron bien. Ves.

La niña asintió con la mirada triste.

-¿Qué te pasa? ¿Porque esa cara triste?

-Es que... no parecías tú en la pelea. Creí que habías cambiado.

Hinata había cambiado mucho, quizá demasiado, había llegado muy lejos y todo por el futuro de Hanabi. La abrazo fuerte, la besó por toda la cara y le hizo cosquillas hasta que cayó rendida.

Cuando se dio cuenta de que Hanabi ya se había dormido las risas y el ruido de la fiesta habían cesado, miro el reloj en la mesita de noche. 2 de la mañana. Camino a una pequeña caseta no lejos de la casa principal donde guardaban el arsenal para el golpe de estado, cientos de explosivos y armas aguardaban su momento, agarró la katana de su abuelo.

La desenvainó y vio su reflejo en el acero. Y no se reconoció ¿Donde quedaba la Hinata pura, dulce y débil?

Los primeros en caer fueron los centinelas a quienes les robo los ojos. Corrió a donde estaban Ko y Natsu, ambos se encontraban sentados frente al jardín disfrutando del silencio.

Ko fue el primero en abrir los ojos y mirarla fijamente.

-¿Es hoy?- pregunto solemne.

-Si, por orden del Hokage el Clan Hyuga debe ser eliminado.- respondió Hinata como un robot.

Natsu temblaba levemente, era probable que los dos supieran desde el principio lo que ella tenía planeado aún así ninguno trato de detenerla.

-Haz lo que tengas que hacer Hinata. Termina lo que empezaste.- concluyó Ko.- Te quiero Natsu.

-Yo también.- le susurró al oído.

Se abrazaron en una última muestra de cariño hasta que Hinata los atravesó con la espada, los vio por última vez antes de seguir, era muy tarde para detenerse.

Porque Hinata podría haber derrotado a dos de los mejores guerreros de su clan pero definitivamente no podía con todos.

Ella no era Itachi, ni Shisui, ni Kakashi.

Ella estaba sucia.

Todos dormían debido al poderoso somnífero combinado con un paralizante que Hinata había colocado en sus bebidas. Nadie sintió nada cuando les arrancó sus ojos y les atravesó con la katana, todos habían caído y sólo faltaba su abuelo.

-JA, siempre supe eras una mala semilla desde el día en que naciste.- masculló el anciano.

Hinata se paró frente a él con el Byakugan activado, el paralizante y el somnífero circulaban por sus venas entonces ¿Como era posible que estuviera despierto y hablando?

- Fingiendo ser pura y santa, yo se lo que eres. Y sé que disfrutaras mi muerte.

-Tiene razón.- dijo mientras alzaba la katana, recordó las veces que la había humillado, golpeado e ignorado.- No sabes cuánto disfrutaré con tu muerte.

Hundió la katana de su abuelo en su pecho.

-Puta traidora...- susurró con sangre en su boca.

Orgulloso hasta el el final, Hinata no vio ni una pizca de remordimiento en los ojos de su abuelo.

Se detuvo en medio de la sala observando los cuerpos sin vida de sus familiares.

Solo faltaba alguien.