Cap. 18
Neji observaba impasible la masacre de su clan. No tenía ni idea de cuándo había llegado pero estaba resuelta a acabar con todo.
-Hinata...
-¿Te gusta? Todos ellos se lo merecían, sobre todo él.- dijo mirando el cadáver de su abuelo, debía interpretar bien su papel para engañarlo.- Jamás le molestó dejar que te hundieras en la oscuridad con tal de tener el control pero eso se acabó.
Neji aún permanecía solemne mirándola a los ojos. ¿Cómo podía mantenerse así?
-¿Te lo ordenó el Hokage?
-¿Qué...?- aquella pregunta la tomo por sorpresa.-¿Lo sabías?
-Siempre lo supe pero siendo sincero jamás creí que fueras capaz de hacerlo. Supongo que has madurado después de todo.¿Quién crees mando a Tokuma a vigilarte esa noche?- río descaradamente sin importarle haber mandado a un hombre, un amigo, a su muerte.
-Neji...- Hinata sentía que su estómago se revolvía al ver la cara inexpresiva de su primo ¿Quién era ese hombre? Ya no estaba segura.- Es...estas diciendo que aún sabiéndolo no hiciste nada para evitarlo.
-Si. Nuestra caída era inevitable solo era cuestión de tiempo. Éramos nosotros o ellos.- recogió uno de los vasos de vino que estaban en la mesa y se lo bebió con burla.-¿Qué se siente saber que eres una de las pocas personas que quedan de un clan legendario?
-¡Neji! ¿Por qué?
Por fin pudo ver un brillo en sus ojos y la comisura de sus labios se elevó en una sonrisa fría.
-El Tenseigan que otra razón tendría.- respondió como si fuera lo más obvio del mundo.- No tienes ni idea del poder que conlleva, lo que podríamos hacer. Plantarles cara a esos Uchiha.
¿Cómo sabía él sobre el Tenseigan? Neji la miraba como si supiera lo que pasaba por su cabeza.
-Hizashi contaba esas historias sobre un poder superior al byakugan y cuando encontraste ese santuario dedicado a Kaguya... Creía que solo eran historietas pero no.
-¿A qué te refieres con "podríamos"?
-No seas estúpida Hinata. A partir de esta noche serás buscada y juzgada por el resto de tu vida. No sería mejor unirte a mi y destruir a aquellos que nos arrebataron lo que más amábamos.
No había luz en su corazón solo orgullo y odio, que ciega estaba Hinata al creer que aún podía salvar a su primo.
Lo siento, tío, por no poder salvar a Neji. Pero aún quedaba Hanabi y mientras aún hubiera pureza en aquella niña Hinata haría cualquier cosa incluso asesinar a Neji.
Apretó la espada entre sus manos y se colocó en posición de pelea.
-No pienso dejar que obtengas el Tenseigan y mucho menos que destruyas esta aldea que tanto protegió Hizashi.
-Entonces que sea a las malas.
Ambos se abalanzaron, Hinata con la espada trataba de asestar un golpe pero Neji lograba esquivarlas. Los probabilidades de vencer era casi nulas, por nada lo llamaban genio. En poco tiempo Neji golpeó la mano que tenía la katana mandándola a volar hasta el otro lado de la habitación. Hinata evadió por los pelos los puños de Neji con un salto hacia atrás.
El muchacho no le dio mucho tiempo para respirar cuando reunió chakra en la palma de de su mano. Hinata para ese momento estaba demasiado cansada para evadir el golpe. Lo reconoció al instante como el Puño suave: aguja de chakra, sintió como la aguja atravesaba su pecho hasta llegar a uno de los flujos más importantes de chakra.
El dolor se volvió intenso, casi llegó a su corazón, pudo haberla matado. Cayó al suelo con la mano sobre el pecho en un intento por calmarlo. Apenas podía respirar sin sentir dolor, se apartó lo más que pudo de él chocando de espaldas contra la pared. Neji se acercó a ella lentamente disfrutando el momento y la vista, verla así de débil despertaba algo oscuro y perverso dentro de él.
Hinata vio como de repente se detuvo con el rostro confundido. Neji había sido muy descuidado. Por fin hacia efecto el paralizante.
-¡Qué me has hecho!
Ahora fue el turno de Hinata de reír.
-¿Cómo crees que asesine a todos? Puse paralizante en sus bebidas, la misma que bebiste hace un rato.
Neji cayó al suelo mientras gruñía de la frustración. Hinata trato de aliviar el dolor aplicando chakra, se levantó del suelo y recogió la katana.
-Lo siento mucho tío.- murmuró antes de atravesar le la garganta.
Al sacarla la sangre empezó a salir a borbotones ensuciando el suelo, Neji intento decir algo pero solo se oía el sonido que hacía la sangre al salir.
Espero a que muriera para quitarle los ojos.
El Tenseigan era el resultado de la combinación de cientos de Byakugan, cuantos más ojos más puro y poderoso sería el Tenseigan.
Puso delante de ella todos los ojos que había conseguido, hizo varios sellos con sus manos y un chakra morado la envolvió, los ojos empezaron a brillar por sí mismos con una luz cegadora hasta que se convirtieron en un solo para de ojos azules brillantes.
-Hinata...- Hinata levantó la vista y vio la mirada aterrada de su prima.-¿Que les ha pasado a todos?
-¿Que haces aquí? ¿Porque no estás dormida?
-Hina-chan ¿Que ocurre?- fue la primera vez que noto que le tembló la voz a la niña, pero había llegado muy lejos.
-Eso no es de tu incumbencia. De hecho, no deberías de estar aquí.
Hanabi tembló, jamás había visto a Hinata comportarse de esa manera, retrocedió un paso y salió disparada hacia la puerta en busca de una salida aunque no pudo llegar muy lejos ya que Hinata la alcanzó sin problemas y con un solo golpe la dejo inconsciente.
La agarró antes de golpeara el suelo y la abrazo, ella no tenía porque haberlo visto, pero así eran las cosas.
-Lo siento, perdoname.
Le besó la frente y se fue de la mansión.
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Los ambus rondaban la mansión, incluyendo a cierto peliplata que miraba desconcertado la situación.
-¿Hay algún superviviente?- pregunto Hiruzen.
-Solo una, Hokage-sama.- hablo una ambu de máscara de tigre, llevaba en sus brazos a Hanabi- La encontramos inconsciente en la entrada parece que trato de huir.
-Bien, llevensela. Avisen a la policía.
-Pero señor es imposible que lo haya hecho Hinata.- intervino Kakashi, no podía creer que aquella niña que apenas podía hablar sin tartamudear hiciera eso.
-He dicho que avisen a la policía.
Kakashi asintió y desapareció.
Mientras Danzo observaba todo uno de sus ambus aterrizó cerca de el.
-¿Dónde están?
-Nada. Parece ser que les ha quitado los ojos a todos incluso a la rama secundaria, menos a la niña.
-Mierda. Busquen a la niña.
Sintió un escalofrío en su espalda.
-Tu no vas a hacer nada con ella.- susurro una voz a su espalda.
Apenas pudo ver el brillo celeste en los ojos de la Hyuga, cientos de hilos de chakra rodeaban los cuerpos de los dos ambus y Danzo.
-Si me entero de que tocas uno solo de sus cabellos, le buscare y le mataré.-Los hilos se tensaron alrededor de su cuello. La mano de Hinata brillo y de un movimiento saco del interior de Danzo una esfera azul, contenía las memorias de todo lo que había hecho- No olvide de que además le contaré todos sus secretitos a Hiruzen.
-Maldita perra.- Maldijo casi sin aire, había sentido como si le hubieran extraído algo de él. Desapareció en la oscuridad.- La quiero muerta.
-Tenemos a dos montando guardia fuera de la aldea, Danzo-sama.
Hinata ahora que poseía el Tenseigan en su poder los ambus que la esperaban no fueron ningún problema para ella.
Había salido de los límites de Konoha, ahora sería buscada por asesina el resto de su vida, dio un último vistazo a la aldea oculta entre las hojas.
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Dos días después.
Cierto ambu de coleta negra llegaba a la aldea, agotado de una misión en la que había exterminado al líder de un grupo de extorsionadores que se dedicaban a la trata de personas específicamente niños y niñas. Se le revolvía el estómago al pensar en las deplorables condiciones en las que los había encontrado por suerte la gran mayoría regreso a sus hogares, otros en cambio fueron al orfanato.
Dejo su máscara y uniforme en el cuartel y fue directo a su casa. Ya había amanecido por lo que se encontró a su madre cocinando, a su padre y Shisui en la mesa.
-Ya llegue. Buenos días.
-Itachi...buenos días.- saludo su madre, tenía el rostro agotado.
-¿Ocurre algo mamá?
Fugaku miro por encima del periódico a su sobrino, todos se quedaron en silencio.
-Itachi tengo algo que decirte en privado.- dijo Shisui levantándose de la mesa.
Itachi le siguió intrigado hasta su habitación.
-Creo que deberías sentarte.- obedeció al sentarse en la silla de su escritorio.- Yo no sé qué fue lo que pasó pero... séqueteresultaráraro, paramítambiénlofuealprincipionisiquieramelocreí.
-¡Shisui! se claro.- le interrumpió al notar que no iban a llegar a ningún lado.
-Hinata asesino a su clan.
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Espero que les haya gustado este capítulo, perdón por la demora de verdad, pero me costó mucho escribirlo.
Si hay alguna parte que les parezca rara por favor díganmela.
Gracias por todo.
