Gracias por sus comentarios, me encanta leerlos y saber que lo que escribo les gusta. Muchísimas gracias.
CAP. 19
-Shisui, si esta es una de tus bromas has ido demasiado lejos.
-No es ninguna broma Itachi. - el rostro de Shisui se hizo duro- Hace dos días nos llamó el Hokage en la madrugada para que fuésemos al territorio Hyuga. Si tantas dudas tienes ¿Por qué no vas a verlo por ti mismo?
No bromeaba, Itachi se levantó de la silla y salió de la casa como un rayo. Shisui suspiró no sabía cómo se lo iba a tomar su primo, fue a la sala encontrándose con la mirada preocupada de su tía.
-Se ha ido ¿verdad?
-Si, será mejor que lo dejemos solo.
Itachi no tardó mucho en llegar a los recintos del clan Hyuga ahora acordonados por varias cintas policiales que impedían el paso a los curiosos. No dudó en entrar a la mansión en busca de evidencia, quería comprobar con sus propios ojos lo que había ocurrido allí y de hecho no tuvo que buscar mucho pues en la sala principal encontró todo.
Nadie había tocado nada, todo estaba tal cual lo habían dejado, sangre en el suelo, platos y mesas desperdigadas por todo el lugar y una katana clavada en el suelo sobre un charco de sangre seca.
-Hinata ¿Qué has hecho?
Itachi ya conocía la situación precaria en la que se encontraba el Clan Hyuga, el comportamiento reacio de todos ellos hacia Konoha hizo que el Hokage los pusiera en la mira pero siendo un Clan tan antiguo y poderoso se hacía difícil controlarlos. Necesitaba respuestas. Salió hacía la torre del Hokage con la vaga idea de lo que había ocurrido allí pero necesitaba estar seguro.
Tocó la puerta varias veces antes de que la voz del anciano le dijera que pasara.
-Itachi ¿No deberías estar descansando en tu casa?- pregunto Hiruzen, era demasiado viejo para las formalidades sabiendo que el muchacho solo había llegado a su oficina por un único asunto.
-Lo siento Hokage-sama por irrumpir pero necesito saber lo que ocurrió en la mansión Hyuga.
-¿No has leído los informes ya? Da la casualidad de que tengo uno aquí.- Hiruzen le extendio la hoja pero Itachi se negó.
-Se perfectamente que los informes a veces cambian la realidad.- hablo con su típica seriedad.
-Ella tomo su decisión.
-Usted no le dejó otra opción ¿O me equivoco?
-Suficiente. - dijo molesto Hiruzen.- No tengo porqué explicarte mis decisiones. Algún día cuando seas Hokage tendrás que decidir entre salvar a uno o salvar a cientos. Retirate.
Itachi no pudo objetar nada de lo que le dijo porque sabía que era verdad, si supiera que podía salvar a toda Konoha sacrificando a alguien pero estaban hablando de Hinata y no podía rendirse tan fácilmente.
-Entonces Hokage-sama me gustaría proponerle algo.
Hiruzen lo observó, era igual de terco que su padre y por primera vez Itachi había ignorado su orden. ¿Tanto le importaba Hinata?
-Esta bien.
-Hinata puede serle de utilidad, se ha extendido el rumor de un grupo extremista que está reuniendo gente.
-Te estás refiriendo...
-Akatsuki. Hinata a roto toda relación con Konoha por lo que no le será difícil entrar, por supuesto una vez dentro nos servirá para extraer información, yo sería el intermediario.
-¿Estás seguro de esto?
-Por supuesto Konoha obtendría información de primera mano, mucho antes que otras naciones.
-¿Y que ganas tu, arriesgándote entrando de esa manera a una zona restringida, cuestionando a tu Hokage y poniendo en juego tu posición en ambu?
Itachi lo pensó un momento antes de responder ¿cómo expresar aquello que llevaba años arrastrando?
-Yo... no quiero perder a Hinata.
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Los pájaros cantaban alegres entre los árboles del bosque. Hinata caminaba lentamente por un camino poco concurrido. Usaba un vendaje sobre sus ojos y había cortado completamente su cabello hasta apenas por debajo de su nuca. Había probado transformarse con el jutsu de transformación pero aquellos ojos celestes brillantes la perseguían así que no le quedó otra opción que ocultarlos con una venda.
Los cascos de un caballo acercándose la pusieron en guardia activo el byakugan para observar quien venía, era una pareja de ancianos sentados en una carreta no poseían ninguna señal de ser ninjas pero no bajo la guardia.
-¡Buenos días señorita! - saludo el amable anciano al ponerse a su lado- ¿No quiere que la llevemos a algún sitio?
-No gracias.
-No nos molesta en absoluto mi niña.- hablo la mujer.- Por favor deja que te ayude a subir al carro.
Ni siquiera la dejaron decir que no cuando la anciana ya la había sentado en la parte de atrás, ¿Cómo podía ser tan rápida aquella señora? Estaba segura de que rozaba los ochenta y aún así se las apaño para llevarla hasta el carro.
-Parece que estás huyendo o ¿me equivoco?- pregunto el anciano, Hinata no pudo evitar sentirse tensa. Si ellos descubrían quién era realmente estaría en problemas y con un montón de ninjas sobre ella a los que no le importaba tenerla viva o muerta.- No te preocupes, algunas chicas como tú logran huir de aquel sitio infernal.-¿Eh?- Nosotros no permitiremos que te vuelvan a hacer daño.
-¿Eh? Creo que se están equivocando.
-No hace falta que nos lo expliques, niñita. Lo sabemos todo.- dijo la anciana riendo.
Hinata estuvo a punto de protestar y decirles que se habían equivocado de persona pero una voz gruesa la detuvo.
"Dejalos que hablen."
Al otro estaba sentado Neji y la observaba divertido. Desde el día que abandonó Konoha, una semana atrás, veía a su primo. Al principio empezó en sus sueños y pesadillas pero en poco tiempo ya lo veía despierta. Se giró a donde se encontraban los ancianos conversando y luego a Neji. Nadie lo veia solo ella. Estaba perdiendo la cabeza, literalmente.
Se dejó llevar por los ancianos, de todas formas no tenía nada que perder. La llevaron a una pequeña casa de dos pisos y en ella tres chicas más. Todas ellas diferentes la única cualidad que compartían era su belleza.
Hinata se sentó en la entrada y activo su Byakugan para ver a su alrededor, no había nada extraño pero eso solo la hacia estar en guardia.
-Hola. ¿Quieres algo de té?- pregunto una chica de cabello castaño y ojos verdes, era hermosa y amable.
-Gracias.- respondió al coger el vaso.
-Mi nombre es Miko ¿Cuál es el tuyo?
-Yo...soy Akane.
"Otra vez mintiendo Hinata ¿Por qué nada de eso me sorprende?" Le dijo Neji con malicia, desde luego aquella ilusión reflejaba a la perfección el carácter cisañoso de su primo.
-Akane ¿Estás bien? Por un segundo te quedaste en blanco.
-No es nada.
Volvió a mirar a Neji frente a ella, el joven le sonrió de una forma horripilante más bien parecía una mueca vacía y le dijo fuerte y claro.
"Mentirosa".
