CAP 19. 2 PARTE.
La oscuridad la envolvió por completo, trato de calmarse pero no podía la presión en su pecho aumentaba más y más mientras gritos desgarradores se hacían más fuerte.
Su corazón latía rápido y fuerte quería correr a cualquier sitio pero su pies no se movían.
¡Porque lo hiciste!
¡Porque nos mataste!
No podía moverse, sintió unas manos agarrarla por los pies, decenas de manos negras y huesudas la aprestaban con fuerza. Y frente a ella Ko, o mejor dicho una sombre de él, un cadáver en descomposición se acercó a ella lentamente mientras Hinata forcejeaba con las manos que la rodeaban. Un escalofrío la recorrió por completo, finalmente el cuerpo de su antiguo amigo se acercó lo suficiente como para que Hinata pudiera ver las larvas salir de su piel.
¿Porque lo hiciste?
Tener a Neji constantemente a su lado empezaba a ser un incordio, iba a perder la cabeza más rápido de lo que ella creía, ya tenía suficiente con sus pesadillas.
Por otro lado la estadía en aquella pequeña casita estaba siendo de lo más dulce quizás demasiado, Neji no dejaba de molestarla diciéndole que no se confiará de aquellos amables ancianos y muy dentro de ella creía eso.
¿Como podían unos ancianos como ellos mantenerse y cuidar a 4 chicas? Había algo en ellos que la molestaba. ¿De donde sacaban tanto dinero? ¿Y dónde iban todas las mañanas?
Había descansado dos semanas en esa casa y el comportamiento de aquellos ancianos le resultaba extraño.
"¿Cuanto tiempo planeas quedarte aquí esperando?" Hinata ignoro la pregunta y suspiró, aquellas chicas estaban claramente huyendo de alguien se había percatado al ver que en todo el tiempo que estaba ahí ninguna había salido ni siquiera al patio, además de la extraña conversación que tuvo con esa pareja.
Esa mañana como siempre los ancianos habían salido en su carreta, tenía puesta la venda en sus ojos así que no se preocupó que la vieran activar el byakugan.
-Akane. - le hablo Miko distrayendo la de su vigilia.- Disculpa que te pregunte esto pero ¿De quien estás huyendo en concreto? Jamás te había visto en el 'sitio'.
Si dijera que había huido de la aldea por haber asesinado a su clan, estaba segura que aquella amable chica jamás volvería a verla con aquellos ojos dulces.
-De nadie en particular. ¿Y tú, de quien huyes?
-Bueno... - la chica dudó un rato antes de contestarle, Hinata estuvo a punto de decirle que no hacía falta que le dijera.- La verdad es que todas nosotras huimos de un lugar horrible, pero logramos escapar y estos ancianos nos acogieron.
Asintió, aquellas niñas eran tan puras, volvió a concentrarse en los ancianos pero ellos habían desaparecido de su vista. Se levantó de golpe asustando a la chica ¿donde se habían metido?
-¿Akane?
-Lo siento mucho pero necesito tomar aire.- dijo antes de salir corriendo hacia la calle. Corrió lo suficientemente lejos y empezó a saltar por las ramas de los árboles siguiendo el camino que habían cogido los ancianos. Se concentró en aumentar su rango de visión y al fin los encontró en un pueblo a varios kilómetros de donde estaban ellas. Un prostíbulo, le dio asco, por supuesto no era la primera vez que veía estas cosas.
Los ancianos no parecían asustados al hablar con el que parecía ser el jefe del lugar, era un hombre que imponía y sus tatuajes podía aterrorizar a cualquiera, se concentró en observarlos hasta que el hombre tatuado saco una bolsa llena de monedas y los ancianos lo cogieron encantados.
"Ves, como la gente que parece amable es la más oscura. Igual que tú."
-Cierra la boca.
Desactivo el byakugan y se sentó en la rama del árbol, estaba agotada desde que Neji le apuntó el corazón cualquier esfuerzo físico se había convertido en un infierno. Una vez que recobro el aliento regreso a la cabaña.
Miko la esperaba asustada de que le hubiera pasado algo, la tranquilizó inventado que se sentía agobiada, últimamente mentir se le hacía tan fácil como respirar.
Los ancianos también regresaron ese día, muy contentos.
Pocos días después, todos estaban sentados a la mesa y la anciana muy alegremente se había ofrecido a hacer la cena.
-Espero que no les moleste que les de este té hasta que haya terminado la comida, niñas.- dijo la anciana, en sus manos sostenía un plato con los vasos y una tetera de barro.
-No nos molesta.- hablo una de las chicas que agarró el plato y lo puso en la mesa- De hecho estamos muy agradecidas.
Hinata agarró el vaso que le ofrecieron y lo olió, un fuerte olor a menta disfrazaba el ligero toque de otra esencia, tomo un pequeño sorbo y comprobó que habían mezclado menta con otra planta.
-¿Que té es éste?
-Es de menta querida.
-Esta muy bueno.- respondió.
Mentía, ella mejor que nadie conocía las plantas medicinales y las venenosas por lo que pudo reconocer enseguida, fingió beber el te que le dieron y todos cenaron en tranquilidad.
Era bien entrada la noche cuando sintió que alguien la amarraba las manos y pies, activo su Byakugan en la oscuridad y vio que a las otras chicas les habían hecho lo mismo. A todas las subieron al carro y las llevaron al prostíbulo que Hinata había visto antes.
-Buenas, aquí están las chicas que nos pidieron.- hablo la anciana con el jefe del lugar.
El hombre debía medir 1,90 por qué cuando se levantó de su silla la pareja encogió en su sitio.
-No se que están esperando, larguénse de aquí.
-Si...si señor.
-Un momento- hablo Hinata, se había desatado las cuerdas desde hacía un buen rato.- ¿A donde creen que se van?
-¿Que demonios? - pregunto el jefe- ¿Porque está despierta?
El hombre agarró del cuello al anciano y lo alzó.
-No... no lo sé. Cre...í que estaría dormida.- de la rabia lanzó al viejo contra la pared.
-No voy a permitir que te lleves a estas chicas.- dijo Hinata.
-¿Quién eres tú para impedirlo? Solo serás una zorra más en mi local.
El hombre insensato se acercó a ella pero Hinata fue más rápida y le asestó un golpe en el pecho con el puño suave que lo estrelló con la pared de al fondo. Sin embargo el hombre corpulento se levantó del suelo escupió sangre y le dedicó una sonrisa sádica.
-Vaya vaya, tienes agallas. Me gusta. Retiro lo dicho serás mi zorra personal.- se sacudió el polvo y se acercó lentamente a ella.
-Atrevete.
-Sera un placer.
Una rabia subió por su pecho. Hinata espero a la que el hombre se abalanzarse sobre ella activo el byakugan bajo las vendas y reunió todo el chakra que pudo para realizar la técnica de las sesenta y cuatro Palmas que le había enseñado su tío.
Cada golpe fue a parar a cada punto de chakra cerrándolo por completo sin embargo iba por la mitad cuando sintió un dolor intenso en el pecho que la dejo sin aire y sin poder terminar de hacer la técnica. El hombre entumecido agarró a Hinata del brazo y la lanzó contra la pared derrumbando la por completo, acabo en la otra sala adolorida y sin poder respirar.
No supo como se levantó del suelo y recuperó la pose de ataque, solo se vio a si misma tratando de esquivar los golpes. Otro puñetazo a la cara la derribo, su corazón seguía pulsando tan fuerte que el golpe que había recibido no era ni la mitad de doloroso. Sintió como la agarró de su cabello corto y la alzó en el aire para quedar a su altura, grito de dolor y trato de golpearlo sin conseguir nada.
-Parece que tú y yo vamos a tener mucha diversión.- le susurró a su oído, Hinata forcejeo aún más al entrar en pánico. Después de todo lo que había hecho ¿así era como acabaría su vida? Violada y quién sabe que otras cosas más.
Estaba a punto de rendirse cuando alguien golpeó al hombre haciendo que soltara su cabello, Hinata se alejó viendo perpleja a Miko. Sostenía en sus manos lo que quedaba de una silla.
-¡Corre Akane!-le grito temblando la chica.
Todo sucedió rápido, el hombre vociferó enfurecido y se abalanzó contra la muchacha que no supo que hacer en el momento.
Por fin uso el Tenseigan un chakra azul la envolvió por completo y una espada blanca brillante apareció en su mano, algo la empujó hacia el hombre apuñalandolo por la espalda. Aún así seguía moviéndose y en la desesperación Hinata hundió la hoja hasta que salió por su estómago. Solo así dejo de retorcerse y cayó al suelo.
Jadeo por el esfuerzo y comprobó que la chica estuviera bien pero la joven se apartó de ella asustada
-E...esos ojos... No puede ser. ¡No me toques!- grito horrorizada, en algún momento de la pelea de le había caido las vendas.
Se alejó el chakra del Tenseigan se le había agotado y la espada también había desaparecido dejando solo el cuerpo inerte del hombre. Hinata salió tambaleando del edificio.
"Que desagradecidas, ni siquiera dieron las gracias."
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Varios días después Itachi llegó al lugar por el extraño rumor de que una chica de ojos azules había asesinado al dueño de un prostíbulo.
