Cap. 20

No supo en qué momento de la noche se había quedado dormida y por algún motivo no le importó.

Una pequeña hoguera alumbraba su alrededor y alguien sentado frente al fuego le daba la espalda, Hinata no tuvo que utilizar el byakugan para saber que era Itachi, reconocería aquella espalda en cualquier lugar.

-Se que estás despierta. - su voz sonó tan gélida, tembló acostada, jamás había escuchado ese tono en él y mucho menos hacia ella. Pero se lo merecía.

-¿Vienes a matarme?- unas lágrimas se le escaparon, pensar que sería Itachi el que acabará esto le retorcía el estómago. El chico asintió sin si quiera girarse a verla, no aguanto más.- ¡Mírame al menos!

-Y darle la satisfacción a una asesina como tú. No gracias.-Sus palabras eran como puñales en su pecho.

-Por favor...- susurró.

Un escalofrío recorrió su espalda cuando el joven se giró a verla. Sus ojos no estaban en su lugar la sangre brotaba y caía sobre su ropa.

-Esto era lo que querías, cierto.

Unas manos salieron del suelo y la agarraron con tanta fuerza que creía que le iban a romper los huesos, la jalaban a lo más hondo.

-¡No! ¡Basta! Esto no es real, no es... real...

Itachi se acercó a ella hasta llegar a su oído, sintió la piel de su cuello abrirse, un corte limpio e indoloro típico de Itachi.

-Aqui está tu merecido.

Despertó con el corazón acelerado y el cuerpo entumecido. Su mirada chocó con la de su primo y eso la desestabilizó aún más, parecía tan real que si no fuera por el recuerdo de ella asesinandolo creería que estaba vivo.

"Una pesadilla" le dijo aquel sujeto.

Era siniestra la manera en la que su cerebro jugaba con ella, pero no podía hacer nada y en cierta forma ella lo aceptaba como auto castigo.

Activo el byakugan para comprobar que no había nadie, suspiró agotada. Después de aquel enfrentamiento Hinata logró huir pero nada más encontrar un refugio, una cueva fría y húmeda, cayó desmayada por el cansancio y la repentina migraña.

Se obligó a si misma a levantarse y seguir su camino, cazo un conejo durante el trayecto, lo cocino y se lo comió. Daba las gracias a Hana por haberle enseñado a cazar y cocinar animales en el bosque.

Sus días tranquilos duraron poco cuando al activar el byakugan observó a varios ninjas seguirla, ni siquiera se molestaron en ocultar su chakra. Portaban el emblema de la niebla debían conocer su historia pues se mantenían al límite de la visión de un hyuga, por supuesto ella no era cualquiera.

"Mátalos o ellos lo harán"

Tenía razón, debía vivir. Si dejaba que la matasen no podría proteger a Había de las garras de Danzo, una vez más el recuerdo de su prima le dio las fuerzas para decidirse.

Los ninjas esperaron a que el sol se ocultara para por fin acercarse a ella, aunque no tenía mucho caso. Hinata los esperaba pacientemente entre los árboles.

-Eres Hinata Hyuga ¿Cierto?- pregunto uno de ellos.

Los dos ninjas vestían la ropa jounin tradicional y portaban el emblema de su aldea en sus frentes, Hinata los observó cuidadosamente antes de advertirles.

-Estan muy lejos de su hogar. No se interpongan en mi camino o de lo contrario...- activo el Tenseigan y de su mano derecha apareció la espada azul brillante- los mataré.

-No podemos ignorar el precio que ha puesto Konoha por ti. Así que haznos el favor de rendirte y morir por nosotros.

Ambos ninjas se separaron rodeándola dispuestos a atacarla.

-Supongo que eso es un no.

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Despertó varias semanas después en la cama del hospital, confundida. Los recuerdos que le venían a su mente le parecían tan irreales, tardo un rato para que la enfermera se diera cuenta que estaba despierta y fuera corriendo a por el médico.

La situación empeoró cuando Hanabi vio entrar al Hokage junto a su doctor, incómoda se removió en su cama ¿Donde estaba Hinata para apoyarla?

-Sufrido un grave trauma, tu cuerpo ha estado en un modo de reposo para reponerse al shock.

Explicó el doctor pero Hanabi no entendía ni una palabra.

-¿Recuerdas lo que te paso antes de desmayarse?- pregunto el anciano.

Hanabi dudó por varios segundos antes de contestarle.

-Yo... Hinata, ella le estaba haciendo daño a mi hermano, no estoy segura.- apenas era una niña que no comprendía lo que estaba pasando, pero Hiruzen era Hokage y ya había sacrificado a Hinata era demasiado tarde para dudar, ni siquiera por una niña de siete años.

-Tu prima asesinó a todo tu clan. Su objetivo era conseguir evolucionar el Tenseigan ignoro porqué razón te dejo vivir.

-¡Hokage-sama! - grito el doctor nada más escucharlo.- Es una niña.

-Es una ninja y cuanto antes lo sepa mejor.

Si decir nada más el anciano se retiró dejándolos solos. Vii la claridad en sus recuerdos, no era su imaginación. Rompió a llorar de la impotencia y la rabia. ¿Por qué había hecho eso? Hinata no era una mala persona de hecho ella era demasiado buena ni siquiera se atrevería a matar una mosca. Pero ahora el recuerdo dulce de su prima estaba embarrado por el odio.

Mientras tanto en la misma aldea, concretamente dentro de los dominios de los Inuzuka, la líder del clan entraba de golpe en la habitación de su hija. Hana había pasado aislada en su habitación desde la muerte de su sensei y el de su primer amor.

-¡Es suficiente!- grito Tsume- ¿Cuanto tiempo planeas quedarte aquí?

Hana ni siquiera se levantó de su cama para mirarla. Aquello irritó todavía más a su madre que con un solo movimiento le arrebató la colcha.

-Te he dado tiempo más que suficiente para superarlo.

Los ojos de Hana se cristalizaron y fue el único modo para ablandar el corazón de su madre, doblo la colcha y se sentó a su lado.

-Hana, el oficio de un ninja no es fácil estas cosas pasan y seguirán pasando. No te estoy pidiendo que te olvides de ellos, recordar es importante pero nunca debes olvidar que no puedes vivir de lo recuerdos.

Hana se abalanzó sobre su madre y ambas se abrazaron.

-Gracias. Tengo que hablar con Hinata.

Tsume se tenso al escuchar el nombre de la chica, los rumores que habían circulado por la aldea eran tan disparatados que no se lo podía creer.

-Hana tienes que ponerte al día.

-¿Qué ocurre?

Su madre le dio el periódico, la historia de Hinata no había parado desde la masacre, cada semana se le añadía un nuevo chisme, Hana leyó el periódico de un solo tirón en cuanto termino de leerlo lo arrugó de la rabia.

-¡Esto es imposible! Hinata jamás haría algo como eso.

Si bien las dos pensaban lo mismo, las pruebas eran contundentes.

Pero Hana conocía a la persona indicada para responderle sus dudas.

-¿A donde vas?- pregunto su madre cuando la vio agarrar una chaqueta.

-A ver a alguien.

-Bueno pero antes dúchate, apestas.

Se avergonzó porque en el fondo sabía que su madre tenía razón ¿Cuando fue la última vez que se ducho en condiciones? enseguida fue a bañarse y ponerse ropa en condiciones.

Salió corriendo hacia el distrito Uchiha seguida de cerca por sus leales cachorros, tocó la puerta insistente hasta que la matriarca Uchiha la abrió.

-Buenos días, Hana. ¿Que te ocurre?

Trato de recuperar el aliento, estaba muy fuera de forma.

-Buenos días, señora Uchiha. Necesito ver a Itachi, es urgente.

-Lo siento, mi hijo salió en una misión hace como un mes.- Hana retrocedió al escucharla ¿Y ahora?- Pero aquí está Shisui por si quieres hablar con él.

Se le iluminó la cara, el único (a parte de Itachi) que conocía todos los secretos de Konoha.

-Si por favor, dígame dónde está.

Lo siento mucho por el retraso, solo espero que os guste y me perdoneis.