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¡Hola! ¡Tanto tiempo! D: ¿Espero estéis bien? Un nuevo cap de este fic. ¡Espero lo disfrutéis!

Ya sabéis… ¡Vuestros reviews animan la escritura y me alegran el alma! *w*/


Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, Pertenece a Hiro Re apareció Acuario y nada de Jellal Mashima


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.

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Capitulo Noveno

~La Confusión~

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Observaba el postre que no había podido comerse.

Al final después de que el pastelero se hubo marchado luego de darle ánimos y ayudarle en ese momento inoportuno de crisis en el que había caído, la pelirroja se había dirigido directo al baño, la batalla de trapos sucios llenos de pegotes de arroz y curry la había dejado sucia y pegajosa y esa no era una linda sensación. Luego de bañarse salió canturreando del baño de lo más alegre y energizada, se dirigió a la cocina decidida a comerse el postre que no había podido acabar en la tarde por estar pensando en los labios del pastelero; y es que bueno, el hombre era muy apuesto y a pesar de que en ambos besos no habían profundizado en la cuestión se notaba a leguas ―no lenguas― que el hombre era experto en ese arte también, eso a pesar de que el beso que le dio ella en la tarde fue más para tranquilizarlo a él, pero no podía negar que lo había disfrutado.

Se mordió el labio.

Tal vez porque es medio francés… ―pensó divertida al hacer la comparativa de la habilidad del pastelero en el arte del ósculo y el famoso beso que llevaba por nombre la patria en la que estudió el azulado y de la que provenía la mitad de su apuesto y adorable ADN― Un beso francés… ―miró al pastelillo frente a ella y no pudo evitar pensar en el azulado tutor y en un beso con tales características― Un dulce beso francés… ―suspiró y movió su cabeza de lado a lado. Eso no debía pasar. El pastelero se había puesto nervioso con ella después de lo que había pasado en la cocina y había sido incómodo para ella también sabiendo que él era un fan de su carrera como actriz, y si era sincera consigo misma prefería negarse a la tentación de un dulce beso de ese hombre si con eso conseguía hacerse un amigo tan sincero y amable como él.

Sinceridad, lo que tanto faltaba en su vida.

Erza llevaba ya más de tres años trabajando sin descanso, yendo a grabaciones, a giras, a estrenos y demás eventos que aportaban día a día hordas de fans que le juraban cariño y amor al calor del momento ―algunos gentiles, algunos rozando la histeria―. Se sentía incómoda entre personas que la admiraban por el mero hecho de aparecer en una pantalla sin conocerla realmente, admirando a sus personajes y muchas veces olvidando que ella era una humana normal llena de defectos; no que no apreciase todo ese cariño; pero, llegaba un momento en que todo era apariencia, y todo parecía artificial, superficial y frío.

Y ella estaba cansada de lo artificial, superficial y frío.

Cansada de apariencias.

Había notado la mirada de decepción que el pastelero le había dirigido la mañana antes de comprar los electrodomésticos, y sin duda había entendido, él había concluido que lo que ella era en pantalla era diametralmente opuesto a la realidad, le pasaba muy seguido, cuando la veían comer dulces como una niña o encariñándose con algo que caía en la categoría de lindo la gente mostraba ese gesto. Muchas cosas reales en ella chocaban con sus personajes serios, estrictos y valientes que encarnaba en pantalla y esa miraba ya la conocía muy bien.

Pero dolía. Siempre dolía.

Por eso cuando le pidió que le ayudara con la peluca cerró los ojos para serenarse y ocultar lo que sentía, no quería ver más decepción en los ojos de las personas, y menos de alguien como él, que sí era una persona responsable, valiente y digna de admirar, no quería llorar como quería hacerlo desde que recibió la llamada y los reclamos de ese hombre en la mañana del sábado.

Un hombre nada digno.

En cambio Jellal Fernandes era un buen hombre, trabajador y preocupado por su familia como pocos, era divertido, leal, responsable, y muy amable, después del día de hoy no le cabía duda, la manera en que la ayudó a no darse por vencida la había conmovido, se asustó un poco porque apenas se conocían y él ya había visto una faceta que ella no mostraba a nadie, apenas y Mirajane la había visto en una ocasión.

Ella debía estar al frente del campo de batalla.

Ella siempre debía ser un pilar de fortaleza.

Ella nunca mostraba sus debilidades.

Esa noche miró el postre de chocolate y lo volvió a guardar, lo metió en la nevera, sacó la leche y una caja de cereal.

No merecía el postre.

Se había comportado como una cobarde y se había expuesto a una persona que, aunque gentil y confiable, no tenía por qué mostrar preocupación por ella, en especial él, que ya cargaba muchas cosas sobre sus hombros ―Erza Scarlet… estuviste a punto de convertirte en lo que ese hombre siempre ha dicho que eres… ―apretó con fuerza la caja de leche y al momento sintió el frío contenido derramarse― ¡NONONONO! ―miró su mano con los ojos preocupados de una niña al hacer desastres― ¡No más limpieza! ―sollozó mientras con torpeza buscaba limpiones que no estuviesen en la lavadora.

En su vida le quedaba por hacer mucha limpieza…

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~°0°~

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Salió del baño y suspiró.

En su vida nunca hubiese imaginado tan siquiera que algún día llegaría a conocer a Erza Scarlet, de hecho uno de sus mayores anhelos era el que ella algún día probase algo que él cocinase, en su propio local, como lo había soñado con su adorada mère hacía mucho tiempo atrás, sueño que cada vez se atrasaba más pero que estaba seguro de que lograría alcanzar.

Tardase lo que tardase.

Y ese día, solo en un día, había estado encerrado en un baño con ella, él le había robado un beso a la pelirroja luego de que ella degustase otro postre hecho por él, ella le había robado otro beso ―no que se sintiese ultrajado por ese hecho―, había ido a su casa, y había conocido facetas de la actriz que nunca imaginó, ya que nunca creyó que la poderosa "Titania de las películas" podría mostrarse tan frágil ―Tan… delicada… ―susurró el peliazul mientras subía hacia su habitación solo con una toalla de baño puesta en su cadera y recordaba el semblante derrotado y triste de ella― ¿Qué es lo que realmente la lastima? ―se preguntó mientras llegaba a su habitación y se tiraba a la cama, él no era de las personas que solían meterse en asuntos ajenos, aunque si veía que podía ayudar lo hacia, pero con ella sentía unas ganas especiales de hacerlo, tal vez fuese por la manera desinteresada en la que ella le había ayudado esos días, o tal vez porque le admiraba como actriz, pero fuese lo que fuese de verdad sentía la urgencia de descubrir lo que sentía que ella escondía tras una armadura de auto suficiencia y entereza― Mère, creo que soy demasiado fanboy…

Sonrió avergonzado.

Sí, lo era. De eso no le cabía duda, y si no, esos blue ray recién autografiados, y lo demás de la colección sobre la actriz se lo confirmaba. Se levantó de la cama, se puso de pie frente al poster y leyó el autógrafo con dedicatoria que le dejó la pelirroja luego de que él se lo pidiese.

No pudo evitar reírse.

Había descubierto que esa mujer de cabellera escarlata tenía una facilidad curiosa para hacerlo reír, incluso con el desastre en lo que él consideraba un templo sagrado de la culinaria fue capaz de hacerlo y tomarse con calma el asunto y hasta participar en una absurda guerra de limpiones ―Beaucoup d'émotion dans une journée! ―se pasó la mano por el cabello húmedo mientras sonreía, sabía que no podría dormir luego de todo lo que había experimentado en tan pocas horas, respiró hondo luego de echar un vistazo más al poster de la pelirroja, se dirigió a su armario, se colocó una sudadera, bóxer y una pantaloneta, tomó un morral rojo que estaba sobre el armario, el reproductor de mp3 era infaltable así que lo sacó de su bolso de trabajo, lo puso a todo volumen y mientras se encaminaba al sótano comenzó a cantar.

Pressure pushing down on me… Pressing down on you, no man ask for. Under pressure…

Tenía mucha energía acumulada…

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~°0°~

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La encontró comiendo cereal.

Gajeel dio por un hecho que la otra mujer de esa casa no estaba porque de lo contrario su jefa pelirroja no estaría comiendo un simple cuenco de hojuelas, dulces con caramelos de colores y leche, si bien su jefa era muy habilidosa en muchas cosas, Gajeel Redfox sabía de primera mano que la cocina no era una de esas habilidades.

A menos que se tratase de usar la comida como arma de guerra.

¿Desayunando a las tres de la tarde? ―al ser una persona de confianza el ojirubí tenía una llave de la casa, aunque de igual manera Seguridad ya debía de haberle avisado que él había llegado a la mujer que se servía más cereal en el plato y tarareaba la canción que salía de las bocinas de sonido colocadas en lo alto de las paredes.

Almorzando… ―lo señaló con la cuchara.

¡Gee hee! Llegué a tiempo entonces… ―sin esperar invitación dejó los libretos que traía en las manos sobre la encimera del desayunador, tomó un plato hondo, cuchara y se sirvió cereal― ¿te quedaste dormida?

No… ―le pasó la caja de leche al Redfox―, solo que estuve terminando de revisar unas cosas del restaurante y luego me puse a leer cartas… ―suspiró hondo― de verdad necesito encontrar a alguien para enviar las fotos autografiadas…

¡Ja! ¿Ya dejaste esa loca idea de hacerlo por ti misma? ―se burló el hombre mientras empezaba a comer.

Lo intento… pero cada día llegan más y cuando termino un saco llega otro…

Yo te lo dije, ningún actor hace eso… Suficiente es que les mandes una foto autografiada por tu propia mano, la mayoría solo contrata a alguien para que firme.

¡Eso sí que no lo haré! ―habló a la defensiva.

Me lo suponía… ―le restó importancia al asunto y se sirvió más cereal―, vine hasta ahora porque tuve que atender unos asuntos…

¿Asuntos? ―lo miró con la ceja alzada. Gajeel era una de las personas más cercanas a ella, aunque se supone que solo eran empleado y jefa, pero para ella él era un amigo y de alguna manera sabía que para él ella también lo era― ¿Está Rogue bien?

Sí, está en la escuela ¿sabías que sacó un sobresaliente en literatura? ―la miró con orgullo― escribió una historia sobre un hombre que intentaba dominar al mundo volviendo en el tiempo gracias a una puerta mágica, el profesor dijo que era una gran idea.

¿Y lo hizo solo? ―le miró sospechosa.

Obviamente Erza ―entrecerró los ojos amenazadoramente pero con la pelirroja esa mirada no funcionaba―, tal vez yo le di la sugerencia de un ejército de dragones pero nada más…

¡Jaja! Lo sabía. Rogue obviamente no pudo decirle no una sugerencia de su hermano mayor ―Erza sabía cuánto ese pequeño adoraba a su hermano, después de todo Gajeel Redfox había hecho lo posible por cuidar de él desde que su abuela murió y se quedaron sin el taller. El abuelo Makarov lo había encontrado por casualidad un día que andaba en Oak y su auto se descompuso, Gajeel le había ayudado a arreglarlo encantado porque el auto podía considerarse una reliquia. Makarov se inmiscuyó en la vida del azabache mientras trabajaba; algo que al viejo Dreyar se le daba bastante bien, y para cuando Gajeel terminó de arreglar el viejo Chevrolet Impala ―y sin siquiera percatarse―, contarle parte de su vida, Makarov ya había hablado con Erza sobre el empleo de chofer para el que buscaba candidato.

Y cosas aquí y allá, se habían vuelto amigos.

¡Gee hee! Bueno, soy un tipo genial después de todo… ―se regodeó de su propia opinión y trató de servirse más cereal pero la caja estaba vacía.

¿Y bien? ¿En qué asuntos andabas? ―la pelirroja se levantó y sacó otra caja de cereal de la despensa― Ni que creas que no me di cuenta de que trataste de cambiar el tema…

¡Tan metiche como el viejo! ―tomó la caja de cereales, la abrió y se sirvió más.

Y como Mirajane también… ―sonrió divertida y Gajeel suspiró porque sabía que tan cierto era eso― ¡Vamos, habla!

Cosas de hombres, Titania… ―se metió la cuchara a la boca y no habló más. De ninguna manera le diría que pasó casi toda la mañana y tarde tomando coraje para ir y tomar un panfleto de estudios de una academia especializada en personas mayores de edad y rezagadas en los estudios. Le resultó tan vergonzoso que pasó a una tienda de segunda mano a comprar algo para disfrazarse: Un sombrero para ocultar su largo cabello, un abrigo largo viejo y un tapa bocas como si estuviese enfermo. La recepcionista al verlo casi grita. Parecía un maleante de los que salen en los mangas, solo le faltaba una espada de madera.

Pero había conseguido el panfleto.

Y gracias a ese panfleto se dio cuenta que podía haber conseguido la información en la web. «Tanto esfuerzo para nada» Si bien no tenía computador podía haber usado el de Erza quien siempre se lo prestaba. Al menos también había tenido una buena noticia, los cursos se impartían de manera on line y con material didáctico digital.

Pero él no tenía computador en casa.

¡Cosas de hombres! ―la pelirroja alzó una ceja y buscó algo en la tablet que controlaba la música― Boys, boys, its a sweet thing… ―cantó junto a la canción que había elegido y lo señaló burlona.

¿¡Me estás diciendo "dulzura"!? ―le reclamó indignado y la mujer elevó los hombros― Si me vas a dedicar una canción prefiero esta… ―le quitó la tablet― God Knows I'm Good… ―canturreó con una sonrisa de tiburón, la pelirroja puso los ojos en blanco y le quitó el controlador.

¡Pff! ¿En serio dónde andabas? ¿Estás sospechoso? Ohhh… ¡Lo tengo! ¿¡Sales con alguien!? ¿¡Estabas en una cita!? ―"The Wedding Song" comenzó a sonar y Erza rió al ver al azabache ponerse rojo.

¡Claro que no! ―se levantó de la silla totalmente apenado porque cuando ella le dijo tal cosa la imagen de la pequeña McGarden se hizo presente de inmediato― ¡No es tu asunto! ―escogió una canción― y con respecto a tus preguntas… Anyway, Anyhow, Anywhere… ¡Voy al baño! ―intentando calmar su bochorno se encaminó hacia el destino dicho mientras la música sonaba en los altavoces, dispositivos que por cierto él había colocado.

Sospechoso… ―la pelirroja rió y se fijó por primera vez en los guiones y libretos que el azabache había traído, tomó uno del montón, leyó el título y se dio cuenta de que era un drama romántico― ¡Nop! ―con una mueca lo dejó de lado y tomó otro― ¿Qué es esto? ―sacó un panfleto que estaba entre los guiones― ¿Academia de estudios a distancia? ―abrió la boca con sorpresa― ¿Estudios en línea? ―emocionada volvió a colocar los libretos en orden y escondió el panfleto en la bolsa de su vestido. Si estaba en lo correcto Gajeel por fin se había decidido a seguir estudiando, debía ir con cuidado o él se echaría para atrás, y ella no deseaba eso.

Oi, Titania… ―el azabache volvió del baño con una actitud misteriosa―, ese amigo tuyo de la tienda de electrodomésticos… ¿Acepta compras a pagos?

¿A pagos? ―la mujer hizo como que reflexionaba―. No que yo sepa… ¿Necesitabas algo?

Umm… ¿No quieres vender tu viejo portátil?

No, ¿por qué? ―se levantó de la mesa y comenzó a lavar los platos antes de que el pastelero llegara y viese el lugar desordenado, suficiente había sido con la noche anterior.

¿Conoces a alguien que quiera vender un viejo portátil?

La mujer suspiró. Ese hombre no se doblaba, era como un pilar de hierro.

No, he escuchado de nadie… ―se secó las manos y guardó los platos, y la caja de cereal.

Mirajane no querrá vender…

¡Gajeel habla claro!

Tsk… olvídalo… Creo que ya me voy…

Erza le tiró el trapo a la cabeza y luego habló con voz de mando ―¡Quieto ahí! ¡Ven conmigo! ¡No te irás todavía!―se encaminó hacia su oficina dejando a un ojirubí asustado pegado a la silla.

S-sí… ―tartamudeó. Si bien esa mujer era una persona por lo general amable, cuando se enojaba podía despedazar a cualquiera con solo sus manos y sin dañarse las uñas.

¡Dije que vinieras! ―le gritó desde la puerta de su oficina y el azabache rápidamente llegó, Erza se puso a buscar entre las cosas guardadas en uno de los estantes y sacó una caja― Ten…

¿Esto es…? ―miró la caja con sorpresa― No, olvídalo mujer… ―era una lap top nueva y una de las modernas además―, no aceptaré un regalo así…

¿Quién dijo que era un regalo? ―la mujer se pasó los brazos bajo el pecho y levantó una ceja― Te la estoy vendiendo…

¿E-en serio?

Sí, me la regalaron hace tiempo… no pienso cambiar la mía porque fue un regalo de Laxus y es mejor que alguien use ésta o se echará a perder… ―ella estaba dispuesta a regalársela pero sabía que el Redfox no accedería.

¿Estás segura? Duraré bastante pagándola… ―aunque habían vendido el viejo taller eso solo había alcanzado para pagar poco más de la casa actual en la que vivían él y Rogue, y aunque la pelirroja le pagaba más que bien no podía darse tales lujos aún porque su prioridad era terminar de pagar el inmueble. Gajeel quería asegurarle a Rogue un hogar si es que a él le llegase a pasar algo.

Aceptaré el primer pago cuando te gradúes… ―sacó el folleto del bolsillo de su vestido y sonrió― ¡Nada de echarte para atrás! ―lo retó con la mirada y el azabache enrojeció de nuevo.

¿¡D-de dó-dónde sacaste e-so!? ―chilló haciendo reír a la pelirroja que intentaba controlarse y fallaba en el intento.

Lo escondiste en los guiones… ―inspiró hondo antes de continuar― No puedes culparme de entrometida…

¡Maldición!

Ya, tarde o temprano nos enteraríamos…

¿Nos?

Sí, nos…

¡Demonios! ―y el pensando que los sorprendería al terminar― ¡Pero la portátil la compro no me la regales! ¡Buscaré el precio verdadero! ¡Nada de hacerme descuentos!

Sí, como quieras… ¡Pero no aceptaré un solo pago hasta la graduación! ―le extendió la mano― ¿Trato?

¡Gee hee! Trato… ―le dio la mano sellando el pacto irrevocable a causa de que ambos eran personas orgullosas y de palabra―, no tardaré ni un año en hacerlo, soy un genio después de todo…

Por más genio que seas no podrás terminar una carrera en un año… pero no importa, el pacto ya está cerrado… ―La sonrisa en el rostro de la actriz puso en alerta al ojirubí.

¿Carrera?

―le cerró un ojo―, cuando te gradúes de la universidad recibiré el primer pago…

¡Hey, no! Se supone… ―la miró boquiabierto.

Un trato es un trato… el título de estudios secundarios no es una graduación… y yo dije: Gra-dua-ción…

Gajeel iba a replicar pero no tenía como.

Había caído directo en la trampa de su astuta jefa…

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~°0°~

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El día había sido contrario al anterior.

Si bien no esperaba que un día tan bueno se repitiese en su vida de nuevo, no esperaba que este se presentase tan mal.

Una de cal y otra de arena, rezaba el dicho…

Esa mañana antes de irse a trabajar recibió una llamada de la escuela de Wendy en que le decían que su hermana se había desmayado antes de la segunda clase, por supuesto le dijeron que no había sido grave y que no era necesario su presencia puesto que ya la pequeña se había despertado, ya que apenas y fue un desvanecimiento leve, y se encontraba perfectamente en la clase de matemáticas. Sin embargo el azulado no se había podido concentrar en nada esa mañana, más de un volcán de chocolate se le quemó, casi se quema el delantal al hacer la salsa dulce y para empeorar, Macbeth y Freed no habían parado de hacerle preguntas y aunque normalmente le encantaba enseñar, esa mañana le estaba sacando de quicio, pero se estaba controlando para comportarse profesionalmente, por lo que nadie se había dado cuenta de su mal estado anímico.

¿Hoy irá dónde su novia, Chef? ―le preguntó el azabache de labios pintados.

¿Novia? ―el azulado lo miró sin entender mientras trataba de descubrir que le podría haber pasado a su hermana para terminar desmayándose.

La mujer que tomó fotos ayer… ¿no es su novia?

No… ―no pudo evitar sonrojarse un poco recordando el beso que le robó a la actriz en esa misma cocina―, no somos novios…

Ummm… parecían muy íntimos… ―una sonrisa se le escapó al azabache quien no había notado el sonrojo del chef― ¿Pero no son nada?

Co-conocidos… ― «Y ella parece que tiene un enamorado…» ese pensamiento a causa de la llamada que la pelirroja había recibido en la noche era otra de las cosas que le volvían intranquilo el día; pero antes de que el chico preguntara más cosas que no le debían de importar, añadió― Yo me encargó de estos de aquí… ¿Podrías ir a hacer inventario del helado de vainilla? Algo me dice que tenemos que hacer para mañana…

En seguida, chef… usted propone y yo… claro que acepto… ―le cerró un ojo coqueto y se encaminó a la nevera dando brinquitos de alegría, Jellal se quedó un momento pensativo y luego se llevó la mano a la cara y se presionó el puente de la nariz.

Mon Dieu! Lo que me faltaba… ―El azulado sabía que Meredy y Ultear estarían fantaseando por lo que acababa de pasar. Si no fuese por ellas ni se le pasaría por la cabeza que Macbeth le estaba coqueteando.

¿Todo bien, senpai? ―el peliverde se acercó a él.

Sí… ―el pastelero lo miró pensativo― ¿Tú estás enamorado de Laxus, cierto?

Y-yo… sen… ¡Senpai! ―se puso tan rojo que Jellal no necesitó que lo confirmase aún más.

No te preocupes, en lo que a mis respecta, te apoyo… ―suspiró aliviado, si las sospechas sobre su otro ayudante eran ciertas ya sería mucho problema lidiar con otro, aunque por el alivio no se dio cuenta lo que implicaban las palabras que acababa de decir.

El peliverde sonrió, según él acababa de ganar un aliado contra Mirajane Strauss.

Y yo lo apoyo con la fotógrafa de ayer… ―le tomó de la mano emocionado― ¡La química brotaba entre ustedes! Hasta pude escribir un capítulo de mi fic gracias a lo que vi entre ustedes…

¿¡Qué!? Nosotros… no… ―abrió los ojos en sorpresa. «¡El jamás tendría oportunidad con ella!... ¿o sí?» Se sacó ese pensamiento traidor rápidamente de la cabeza.

Está bien… ¡Será nuestro secreto! ―movió su cabeza emocionado y su coleta verde ondeó con vida propia.

¿Cuál secreto? ―el azabache volvió con una hoja donde apuntó las provisiones de helado y los miró con la ceja alzada.

Nada ―el peliverde que era un hombre serio la mayor parte del tiempo elevó los hombros y siguió con su tarea de preparar moldes.

Freed… tú y yo tenemos… que hablar… ―le dirigió una mirada afilada al asistente.

¡A trabajar chicos! ―el azulado los llamó al orden al ver que de alguna manera el ambiente en la cocina se había puesto tenso― Macbeth encárgate de la decoración de este lote, Freed luego de preparar los moldes chequea la temperatura del horno dos.

¡Si, señor! ―respondieron ambos.

Uno de buena gana y otro un poco ácido.

Jellal suspiró de nuevo.

Cuatro postres más ―el gerente de servicio apareció en la cocina―, tal parece que hoy solo han venido con el propósito de comer postre ―sonrió al azulado―. Sé de alguien que estará encantada. ¿Le podrías llevar un postre hoy?

Sí, iré a su casa hoy también ―confesó el pastelero un poco tímido haciendo sonreír al gerente y al peliverde, el de labios oscuros frunció la boca.

Dele mis saludos. ¿Cómo les fue en la noche?

Todo suciedad… ―dijo divertido recordando el desastre del arroz volátil pero muy tarde se dio cuenta de lo mal que sonaban sus palabras― es… e-es decir…

No hace falta detallar… ustedes son jóvenes… ―el gerente disimuló una carcajada. Sabía que no debía ser tomado por el mal sentido pero a veces a él le gustaba divertirse a costillas ajenas y la cara del peliazul en ese momento era mejor que una maratón de comedias, en especial si se tomaba en el cuadro la cara roja del peliverde y la expresión interesada y anhelante del chico de labios pintados― y saludables… imagino que tienen mucha energía y creatividad… ―fingiendo decoro el hombre de traje salió de la cocina dejando al pastelero boqueando avergonzado.

Jellal Senpai… ―Macbeth rompió el bochornoso silencio―, en unas semanas será mi cumpleaños… en mi apartamento… ¿Le gustaría venir?

Jellal tragó grueso, fingió sordera y se encaminó a la puerta ―Vengo en un momento, olvidé preguntarle algo a Capricorn… ―salió rápidamente y sin mirar atrás.

¿Crees que me ignoró? ―preguntó el futuro cumpleañero con un bostezo.

No, seguro no escuchó… ―el aliado peliverde del pastelero le cubrió las espaldas.

Eso pensé… ―feliz consigo mismo el azabache continuó con su tarea.

Ya tendría tiempo para invitarlo de nuevo.

Sin duda eso de una noche sucia había incrementado su interés en su atractivo superior. Y él, bueno…

Macbeth Midnight no era celoso…

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~°0°~

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La pantalla de la lap top se encendió.

Después de recuperarse de la trampa que le tendió su jefa el Redfox no pudo hacer nada más que aceptar que no podía echarse para atrás con lo de sus estudios y en ese momento probaba la portátil.

Él jamás aceptaría perder un reto.

Según esto la matrícula es la próxima semana y no es necesario presentarse en clase ―la pelirroja revisaba el sitio web desde la tablet que controlaba la música―. Los exámenes de grado intermedio son en siete meses y los de bachillerato también…

No tengo claro eso… ¿Debo hacer los de grado intermedio obligatoriamente?

No, pero es lo recomendado ya que abandonaste al inicio del colegio.

¡Bah! Yo soy un genio… Iré por los de bachillerato de una vez…

¿Estás seguro Gajeel?

¡Gee hee! Solo observa Titania… ―«Y tú también enana» Pensó feliz para sí.

Erza sonrió por la determinación del azabache, desde que conoció a Gajeel le había parecido un tipo inteligente a pesar de su aspecto rebelde y amenazante. Erza recordaba como muchos de los actores y directivos con los que ella trabajaba miraban al azabache con miedo, lástima y condescendencia, lo creían inculto e incluso idiota, pero más equivocados no podían estar.

Nada peor que asumir sin conocer…

El Redfox se lo había comprobado con el paso del tiempo. Hablaba inglés fluido a pesar de que nunca había tomado una clase, había aprendido alemán básico una vez que la tuvo que acompañar a Alemania para una grabación, lo mismo había pasado con el portugués y ella le había enseñado un poco de italiano cuando necesitó de alguien con quien practicar un guion para una mini serie en la que aparecería como actriz invitada.

Y esas no eran sus mejores habilidades…

También podía arreglar casi cualquier aparato, vehículo o electrodoméstico que cayese en sus manos y era un mecánico de primera, de hecho, otra de sus funciones además de ser su chofer y una especie de asistente cuando ella ―raramente― estaba de vacaciones, era la de encargarse de los autos de la pelirroja que tenía una debilidad por los automotores, cosa que los había hecho llevarse bien rápidamente y por si eso fuese poco, Gajeel era al único ser humano al que Laxus Dreyar le permitía ponerle un dedo encima al motor de su clásico 1937 Alfa Romeo 8C 2900, y eso fue porque cuando estaba desesperado porque el motor sonaba mal y al negarse al dejárselo ver a alguno de esos "malnacidos matasanos de motores" como les decía el rubio, Erza y Mirajane lo habían amordazado y atado a una silla usando cinta de aislamiento plateada, mientras Gajeel ―nervioso y asustado― le arreglaba el problema.

Ese día Gajeel y Laxus habían nacido, muerto y renacido.

Como el motor del amado coche.

Desde entonces nadie más que Gajeel se encargaba de los autos de ellos, o de cualquier cosa que debiese ser reparada o alguna instalación, como las bocinas de audio que sonaban perfectas en la mansión de la pelirroja. Además, al Redfox también se le daba bien la informática y la electrónica, cosa que había ido aprendiendo de tutoriales en línea que le encantaba mirar en la portátil de la pelirroja mientras la esperaba entre las grabaciones o reuniones.

Resumiendo:

Gajeel Redfox era un hombre bastante brillante que se subestimaba a sí mismo, algo que resultaba irónico ya que él solía llamarse genio.

Erza sonrió, el hosco pedazo de hierro que solían tomar por poca cosa estaba a punto de pulirse y cegar a esos idiotas superficiales.

Ten, le sacarás más provecho que yo ―la pelirroja le extendió un especie de flashdrive.

¿Pero esta es tu datacard?

Sabes que casi nunca la uso, y no te preocupes, de todos modos es la compañía la que la paga ―observó el reloj mientras veía como el ojirubí sopesaba la situación―. A Rogue le vendrá genial tener internet en la casa para sus tareas…

¡Gee hee! Tienes razón… aunque a él le gusta venir a tu biblioteca.

Y puede seguir haciéndolo, de hecho lleva un tiempo sin venir.

Lo traeré la otra semana, supongo que no te molesta que traiga a su gato.

¡Eso es estupendo! Juvia me prometió venir la próxima semana, me preguntó mucho por Rogue. Y sabes que amo a Fro.

¿Charquito viene? ¿Qué su gira no terminaba el otro mes? ―observó como la pelirroja recibía una llamada.

Claro, que pasen… ―la mujer colgó la llamada y le habló al Redfox―. Sí, pero Totomaru se lastimó una mano en una pelea y tuvieron que suspender…

¡Que imbécil! ―el ojirubí apretó la mandíbula― Charquito es mucho para ese grupo, debería dejarlo… ―la mujer de la que hablaban era otra de las pocas personas a las que el Redfox consideraba una amiga, era ella o Mirajane quienes cuidaban a Rogue cuando él debía irse de viaje con la pelirroja y a las únicas ―junto a su jefa― a las que les confiaría a su hermano.

Mira y yo pensamos lo mismo…

¿Esperas a alguien Titania? ―le preguntó con una sonrisa divertida al ver como la mujer se pasaba los dedos por el cabello y alisaba el vestido, era algo raro en ella, si bien era actriz y toda la cosa, el Redfox sabía de primera mano que ella no era vanidosa.

Oh, sí… ―le miró emocionada―, a mi tutor de cocina… ya debe de estar por entrar…

Pobre hombre… ―articuló el azabache sin poder evitarlo―, espero tenga seguro de vida… ¡Espero tenga ya su testamento!

¡Gajeel Gazille Redfox! ―la mujer indignada se abalanzó hacia el azabache y le hizo un candado al cuello.

¡Espera Titania! ¡Espera! ―casi morado suplicaba por su liberación.

Macao me dijo que pasara así que… ―el azulado y su pequeña hermana se quedaron viendo la violenta escena igualmente sorprendidos.

¡Oh! No es lo que piensan… ―la pelirroja abochornada soltó al azabache― ¡Es una abrazo! ―cambió el candado por un extraño abrazo y usó sus dotes de actriz para disimular mientras el ojirubí intentaba llenar sus pulmones del oxígeno perdido.

La pequeña azulada disimuló una sonrisa, sin duda esa sonrisa dulce de la actriz era falsa, ella podía ser una niña pero era muy observadora.

En cambio…

El azulado intentaba disimular su consternación.

Ese día solo empeoraba.

Wendy se había desmayado y además no le había querido contar nada cuando llegó con Macao, aparte, no solo se le habían quemado varios postres sino que uno de sus ayudantes estaba interesado en él y ahora tenía que ver cómo manejar el asunto sin lastimar sentimientos y susceptibilidades y para finalizar…

Su hermosa actriz estaba abrazada y sonrojada junto a un hombre muy varonil.

¡El destino se le reía en la cara!

Sino porque esa canción sonaba en ese momento…

You wish and wish, and wish again… You've tried so hard to fly~

Por supuesto que una mujer tan hermosa debía de tener un enamorado…

No entendía porque le lastimaba un poco, ya sabía que con ella no tenía ninguna oportunidad.

Silly boy blue, silly boy blue~

Nunca una canción lo definió tan bien…

Eso pensaba el muy equivocado hombre.

Silly boy blue, silly boy blue…

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¿Review?

:D Sus reviews alegran mi corazón y hacen que no me quede sin ideas D:

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Aclaraciones:

Beaucoup d'émotion dans une journée: Mucha emoción por un día.

Música

Under Pressure: Pressure pushing down on me… Pressing down on you, no man ask for. Under pressure… (Presión, presionando sobre mí, presión, que presiona sobre ti, -una presión- que nadie la pide… Bajo presión)

Sweet Thing: Boys, boys, its a sweet thing (Chicos, chicos, es una cosa dulce)

God Knows I'm Good: Dios sabe que soy bueno.

The Wedding Song: La canción de bodas.

Anyway, Anyhow, Anywhere: De todas formas, de todas modos, donde sea.

Silly Boy Blue: You wish and wish, and wish again… You've tried so hard to fly. (Tu deseas y deseas y deseas de nuevo… has intentado con ganas el poder volar)

Silly boy blue: Tonto chico azul / Tonto chico triste. ―A que le va perfecto el verso xDD―

Autos:

Chevrolet Impala: Un clásico de chevy. Digno de un abuelo con Makarov. xD

1937 Alfa Romeo 8C 2900: Un auto de carreras considerado uno de los más finos. Solo seis fueron creados. Uno de ellos se vendió en más de cuatro millones de dolares en una subasta y la mayoría de ese dinero fue donado a una fundación contra el cáncer.

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Rincón De La Escritora En Proceso:

¡Tanto tiempo! Ya lo he puesto en otros fics, pero por si acaso… ¡Mis más sinceras disculpas! D: Diciembre es caótica de buena y mala manera. xD Por suerte ahora hay un poco más de tiempo antes de que la locura empiece de nuevo. D:

Por si no os habéis dado cuenta, las canciones en este cap son todas de David Bowie (La que canta Jellal es junto a la leyenda de Freddy Mercury, ósea Queen *w*), un genio de la música que influenció a más grandes, y que se nos fue hace unos días. ¿Por qué el tributo? Bueno… soy fan de Bowie, pero mi hermosa abuela era una fangirl de hueso colorado de él. xD Su amor platónico si le preguntáis… xDD Por eso cuando me llamó desconsolada por ello me puse a modificar el cap que ya tenía estructurado para rendirle tributo, después de todo conocí a Bowie gracias a mi bella Vita y se lo debía. U,U

En fin, espero que disfrutéis el cap. ¡Gracias por su apoyo! TTutT)9

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Agradecimientos:

Vosotros que tenéis cuenta os lo agradezco por PM:

Kuchiki´s

Keyka-Chan

IBLWE

Lady-Werempire

Yuki The Infernal Dragon

Alicia Melo Angel 29

Kat-Dreyar

KisaYunna

Rirukasabe

JBadilloDavila

DanaLovesOhana

Arya 80 U

IKessen

Sonye San

AmeliaCipri

MariaMiau

Crystalmeow

Itachi Akihiko

Artemisa Neko Chan

Y vosotras sin cuenta, también significáis un montón:

Keila Scarlett: Erza tiene un diplomado en explosiones de ollas. xD ¿Por qué se te prohibió el currya? D: ¿Gastritis? ¿Colitis? DDD: ¡Que bueno que esas historias te devolvieron la esperanza! *w* ¡Yo amé ese especial de navidad! ¡Lo sigo amando y fangirleando! Tal vez por eso no pude evitar hacer el One Shot de Navidad. xDD ¡Gracias mil por leer! Y disculpa por la espera… TTuTT

Neylare: ¡Gracias! Es tan emocionante saber que me apoyan. *w*Por suerte el hombre tiene buena salud, o si no si se nos va… D: xDDD Es que la mujer sabe como hablarle a Gajeel. xDDD Cuando vi eso en el especial de Navidad morí de risa, tuve que dejar de leer por varios minutos. ¡Jamás esperé eso de Natsu y él! xDD Esperemos que al menos Erza deje de ser un peligro. D: ¡Gracias de corazón por leer! *w*/

Jerza Jerza: Gracias por leer. Espero que disfrutases la actu de Mi Maid. NwN/ ¡Gracias de nuevo!

Erza Fernandez: Oh, sí… habrá GaLe 7u7 Gruvia… es posible… ¿NaLu? Ummmm… eso bueno… ¡No puedo decirlo! :x ¿Quién estará maldita? ¿Erza? D: ¡Tal vez! xDD ¡Gracias milpor leer y por tu comentario! *w* Espero te guste el cap.


¡Favs. Follows. Lectores Tímidos.

¡Gracias mil por leer!

¡Adieu!

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