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Para todas las personas del hermoso Ecuador:
¡Mucha fuerza y bendiciones!
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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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Capítulo Onceavo
~La Incomodidad~
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Lastimosamente no podía contestar de manera personal las cartas.
No que no quisiera hacerlo, pero era sincera consigo misma y sabía que esa tarea era algo que simplemente no podía manejar debido a la enorme ―masiva― cantidad que llegaban día a día. Lo más que podía hacer era firmar a mano cada una de las fotos que les enviaba con un breve agradecimiento, e inclusive así terminaba con la mano adolorida.
―Deberías de hacer lo que hace la mayoría… ―un azabache entró en la habitación y se sentó en la silla frente al escritorio de la actriz.
―¿Imprimir las fotos con la firma? ―contestó la pelirroja mientras escribía la dirección en un sobre con detalles de espadas en el borde.
―Ignorarlas ―contestó con simpleza el chico con piercings.
―Pues no me parece justo ―elevó los hombros y con cuidado abrió otra carta y comenzó a leerla.
―¡Gee hee! Sabía que dirías eso ―miró las sacas almacenadas junto al escritorio y suspiró―, sin embargo tardarás una eternidad en contestarlas todas. Se han acumulado desde la grabación de la última película.
La pelirroja bajó la cabeza hasta chocar con el escritorio.
―Lo sé… ―suspiró de nuevo―, en lo que más tardo es en apuntar la dirección en los sobres por culpa de estos guantes ―se quitó un guante y se llevó una mano a la sien y se la masajeó. Llevaba desde la mañana leyendo, firmando y escribiendo direcciones, si bien cada carta que leía le animaba, o al menos la mayoría, porque siempre encontraba una que otra llena de odio, ofrecimientos sexuales o cosas que prefería no recordar, no podía evitar sentirse cansada luego de esa maratón de correo almacenado.
―Entonces no uses los guantes ―apuntó con una sonrisa burlona.
―Sabes que desde que me enviaron esos vellos púbicos no volví a tocar una carta sin preocupación.
Gajeel quiso reírse pero hasta para el eso daba asco.
―Mejor cuéntame cómo te va con los cursos on line… ―la pelirroja sacudió la cabeza para el olvidarse de otras de las sorpresas encontradas.
Sí, eso no era lo peor que había venido en esas cartas.
―¡Ja! ¿Acaso el gran yo debería tener problemas con eso? ―le dio su sonrisa confiada.
―Supongo que tienes razón, pero recuerda cuantos te dijimos que podías hacerlo y hasta ahora te decidiste ―le recordó divertida porque eso siempre le incomodaba al Redfox― El abuelo Makarov, Phanter, Mira, Juvia, y hasta Gray y Natsu…
Miró avergonzado a la pared con el gran reloj antiguo.
―Bah, solo quería causar tensión, ya sabes, lo mejor viene en el climax de la película. Hablando de películas, ¿el chico frío ya confirmó que va a venir?
―Sip ―sonrió―, se atrasaron con unas grabaciones, al parecer Lohr tuvo uno de sus berrinches ―puso los ojos en blanco.
―Tal vez Lohr debería cortarse el pene y volverse la mujer como la que ya actúa…
Ambos rompieron a reír golpeando el escritorio.
―Ya, ya… ―se limpió las lágrimas―, él es hombre así que no sé porque nos quieres tirar la culpa de su histeria… ―casi rió de nuevo la pelirroja― ¿Qué hora es?
―Dos de la tarde. Vine a decirte que Gildarts me llamó para decirte que tenía más guiones para ti ¿Voy a por ellos?
―Oh, no… ―la mujer se levantó dando un golpe contundente en el escritorio haciendo que un puño de cartas cayesen al suelo―, Gildarts me ha estado mandando papeles románticos, tengo que hablar seriamente con él ―con un tic de enojo en la ceja se cruzó de brazos―. Desde que supo lo de la apuesta con Mira no deja de decirme que tengo que estar preparada porque la pérdida es inevitable.
Las apuestas estaban contra ella.
―Bueno, no es como que hayas avanzado mucho en las tutorías de cocina ―apuntó con burla el azabache y notó que su jefa veía hacia la pared de pronto.
―Como sea ―desechó ese tema con simpleza, con un gesto de la mano ―, almorzaremos y luego nos vamos donde Gildarts.
―Por cierto, ¿por qué habían tantos electrodomésticos en la cocina? ―notó que la mujer cambió de tema como siempre lo hacia desde el día en que se encerró con el hombre azulado, justo en ese mismo lugar.
Desde hacía exactamente una semana.
―Oh… Mira dijo que desde ahora ella tendría los suyos propios ―dejó escapar el aire―, estaba molesta porque en la mañana quería cocinar arroz con mariscos y la arrocera no servía.
El moreno se aguantó la carcajada de burla.
―¿Así que Mira ya está aquí?
―Volvió hoy en la madrugada pero tuvo que salir a ver a unos nuevos talentos de la agencia ―se quitó los guantes que dejó en el escritorio encaminándose luego a la cocina con el azabache siguiendo su paso―, seguro hoy se quedará dónde Laxus ―suspiró porque recordó que a Mira se le había metido entre ceja y ceja que ella debía conocer en persona a su tutor, sinceramente esperaba que se llevara bien con él. Movió la cabeza de lado a lado evitando pensar en eso y en su lugar miró maliciosa al azabache―, y dijo que quería decirte algo para motivarte con tus estudios…
Gajeel Redfox sintió un escalofrío en su cuerpo.
―¿Cr-crees que deba preocuparme? ―preguntó nervioso. Cuando a la albina le daba por dar charlas de motivación todo debía interpretarse como una amenaza.
―Es Mira… ―contestó con simpleza la pelirroja, lo que dejó claro el mensaje.
Muy claro.
Debía preocuparse.
―Por cierto, ¿viene tu tutor hoy? ―intentó volver al tema que a ella le incomodaba.
―Viene todos los días menos el domingo ―abrió la alacena mientras respondía― ¿Comerás cereal de chocolates, con gomitas, con malvaviscos, integral o con frutos secos?
Y de nuevo evadió el tema.
Gajeel decidió no insistir.
―Lo de siempre está bien ¡Gee hee!
―¡Todos revueltos! ―asintió emocionada. Gajeel era de los pocos que entendían sobre la placentera fusión de cereales.
¿Por qué comer uno si podía comer todos?
La pelirroja puso dos platos hondos en el desayunador. Sacó diez cajas de cereales diferentes y comenzó a echar de cada uno mientras el Redfox sacaba la leche de la nevera.
―Ya en serio, Erza ―se sentó al lado contrario del desayunador frente a ella, ya estaba cansado de ser sutil ―ese nunca había su fuerte― así que decidió ir directo a la herida y hacerla sangrar― ¿Qué pasó con ese tipo que estás rara desde aquel día?
Erza continuó vertiendo cereales en los platos.
En completo silencio.
―¡Vaya! ―bufó el Redfox con una sonrisa de colmillos afilados― ¿Así de fuerte fue la discusión? Cuando lo vi salir ileso pensé que se había salvado, pero parece que el daño fue interno. Debiste golpear al idiota como haces siempre con los demás, creo que eso hubiese arreglado todo.
La pelirroja agregó la leche en su plato y comenzó a comer.
Y luego soltó la cuchara.
―Yo soy la idiota ―habló tranquilamente―, de alguna manera me desquité con él por algunas cosas… ―volvió a tomar la cuchara―, además de nuevo me he metido en lo que no me llaman. Creo que está molesto conmigo pero no se atreve a decírmelo porque es muy amable o tal vez piensa que lo despediría hasta del restaurante…
Gajeel comenzó a comer de su cereal.
Sabía que debía dejarla hablar, después de todo, ellos eran similares.
―Supongo que es por la fama de las figuras en pantalla, ya sabes… ―agregó la pelirroja―, como Rufus, tenemos famas de divas y eso…
―¡Ja! Tu nunca harías eso ―negó mientras se servía más de su cereal favorito lleno rico en hierro y zinc―, le partirías una pierna en tres pero despedirlo no… ―la señaló con la cuchara― e incluso le pagarías luego la cuenta médica…
La pelirroja casi ríe.
―Sabes Gajeel, eres como un hermano fastidioso ―sonrió mientras veía las fresas de malvavisco que flotaban en su cuchara.
―Aprendí de las fastidiosas de estas casa, solo espero que Charquito nunca aprenda eso de ustedes ―«Ni la enana tampoco» agregó para sí mismo.
―¿Crees que si me disculpo con él se incomode más conmigo? ―Y esa era la duda que la carcomía. Al día siguiente después de esa noche en que comieron pizza, estar junto al pastelero era raro. No solo él evitaba llevarle la contraria, sino que parecía estar increíblemente incómodo, como si odiara estar allí y ella sentía que si se disculpaba con él la situación podía empeorar debido a la vena amable del hombre. Temía que él simplemente estuviese resignado a dar las tutorías y soportar el tedio de estar con una persona como ella que se metía en la vida de los demás y que siempre terminaba casi imponiéndose a las otras personas.
«Lo haces para no quedarte sola»
«Eres manipuladora como yo»
―¿Erza? ―el de piercings la llamó extrañado, de pronto parecía muy metida en sus pensamientos.
Nunca la había visto así.
―Oh ―parpadeó varias veces para alejar las palabras de ese hombre―, estaba pensando en que debería olvidarme de la apuesta… ―eso no era del todo falso. Lo venía sopesando hacía unos días. Si ya no había apuesta, ya no necesitaría las tutorías y así podría evitarle al pastelero esas clases que parecían molestarle sin hacerlo sentir culpable o responsable y evitando que él temiese que ella lo despidiera del restaurante.
Evitando que él se decepcionara más de ella.
―¡Puff! ―el azabache rompió a reír mientras escupía el cereal en su boca y bañaba la cara de la actriz― ¡No puedo creer que digas eso! ―tosió para controlar su ahogo y sintió como de la nariz la goteaba más leche― No había escuchado algo tan ridículo desde que Laxus dijo que podía comerse todo tu curry sin vomitar… ―golpeó la mesa divertido y de pronto sintió un escalofrío que lo hizo dejar de reír.
Subió la mirada y observó el aura asesina de su jefa con la cara chorreante de leche escupida.
Trago grueso.
Gajeel Redfox se preparó para el sufrimiento inminente.
…Pero extrañamente el golpe que esperaba nunca llegó…
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~°0°~
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Batió las claras hasta que se crearon picos de nieve.
Suspiró con alivió al ver que esta vez sí le había salido bien. No podía dar crédito de sí mismo al fallar en eso tres veces seguidas ya, no podía ser que algo que para él era tan simple de pronto se volviese complicado.
Ya tenía varias complicaciones más preocupantes.
―¿Jellal Senpai? ―escuchó al peliverde llamarlo y volcó su atención en su asistente― ¿No se está quemando algo? ―señaló con la mirada la pequeña olla donde el azulado reducía una salsa de zarzamoras y miel.
―Demon! ―exclamó ofuscado mientras retiraba la olla del fuego y vertía su contenido en el fregadero en tanto continuaba murmurando maldiciones.
Freed Justine se apartó con discreción.
Ya se había dado cuenta que cuando su superior murmuraba maldiciones en francés era porque estaba de verdad de mal humor.
―Jellal senpai ¿acaso terminó con su novia? ―preguntó interesado el otro de los asistentes del azulado, ganándose una mirada afilada de su superior― Bueno, bueno… ―trató de defenderse― solo lo decía porque parece que últimamente está de malhumor y muy distraído ―bostezó―, eso solo puede ser porque ya nadie le hace el fav…―se detuvo debido a que el peliverde le tapó la boca.
Freed nunca había visto al azulado enojado de verdad y por la mirada que le dirigió a su compañero podría darse tal evento.
Y él estaba seguro de que no quería ver tal cosa.
―Macbeth, necesito ayuda en el congelador… ―le dijo el peliverde mientras se lo llevaba arrastrando hasta la fría habitación.
Jellal casi rió.
Por más que Macbeth se le viviese insinuando y sufriese del mal de la indiscreción aguda, no podía evitar tenerle aprecio; y en cuanto al Justine no tenía quejas. Era un chico agradable y dedicado, y con mucho más sentido común que el azabache de labios oscuros.
Pero no se engañaba.
Jellal sabía que lo que dijo Macbeth era cierto, o gran parte al menos. Él si estaba distraído, prueba de ello era la sustancia que acababa de intentar preparar, pero no estaba realmente enojado, en realidad lo que estaba era… ¿Incómodo?
Pensó un poco sobre lo que se venía negando a pensar.
Y no, no era eso lo que sentía.
Más bien lo que sentía era culpabilidad.
―Pero alguien me dio esas palabras para que pudiese entender mi verdadero valor y así vivir correctamente… ―Susurró. Desde la noche en que la pelirroja le dijo esas palabras no podía evitar sentirse un idiota. Ella tenía razón, él había dejado que su orgullo hablara por él, poniendo en duda las intenciones de la mujer que solo estaba apegándose al trato que habían hecho y que él había aceptado, pero lo peor era otra cosa.
La había tratado como si solo valiese por ser actriz.
Colocó una nueva olla, vertió la miel y echó las zarzamoras, esta vez decidió prestar toda su atención en ello. El postre especial en esta ocasión era un pay de zarzamoras a la miel con una masa similar a la de galleta, por lo que la reducción de las bayas tenía que ser precisa, si quedaba muy liquida mojaría mucho la pasta y no quedaría bien.
Al menos no para sus estándares.
Si bien la receta era de su madre, él había agregado algunas especias más, especialmente a la masa crujiente, canela y pimienta sichuan. Eso hacia que la masa al cortarse con el tenedor desprendiese un caliente y aromático vaho cítrico que estimulaba los centros de sabor mediante el olfato mucho antes de que el tenedor siquiera llegase a la boca. Después de todo, él sabía que el sabor era una cosa de la sinergia de los sentidos.
Vista, oído, tacto, olfato y gusto.
Todo trabajando en conjunto para crear una tentadora y placentera actividad.
Recordó cuando la pelirroja ―pelicafé de nuevo― había llegado a tomar las fotos el lunes en la mañana para la página web y la publicidad de turno, sin embargo aunque de nuevo notó que estaba encantada cuando lo había probado no había obtenido esa reacción tan adorable ―y tentadora― de las otras veces. Y no se mentía, se había sentido decepcionado por ello, la única razón por la que aún tenía su orgullo intacto era por las palabras de Capricorn.
Aunque tal vez si estaba un poco roto…
―Nunca la vi contenerse al probar un postre… ―esa había sido la misteriosa oración del gerente de servicio cuando la mujer terminó la sesión y se marchó del restaurante. Inclusive no pudo evitar sonar increíblemente asombrado y lo miró curioso―, será de nuevo… ―pero Capricorn no había dicho más, como si recordase que de eso no debía siquiera susurrar, retirándose después aún con la cara de extrañeza de la cocina.
Dejándolo a él en la inopia.
―¿A qué se refería Capricorn? ―se preguntó el azulado una vez más mientras retiraba del fuego la mezcla que estaba vez si había salido a la perfección, el dulce olor que despedía la olla se lo confirmaba.
―Jellal Senpai ―habló el peliverde divertido al ver cómo había vuelto a tomar por sorpresa a su superior.
―Di-dime, Freed ―casi bota la olla pero igual intentó disimular que no estaba en la luna y comenzó a verter la mezcla de zarzamoras en la masa que ya había salido del pre horneo― ¿Y Macbeth? ―miró extrañado la cocina al no ver a su otro asistente, raras veces Macbeth salía de la cocina de postres especiales, sus dos asistentes permanecían allí todo el día prácticando, él en cambio, de vez en cuando debía de ir a ayudar a la cocina principal.
―Le pedí que hiciera inventario ―habló el Justine con una sonrisa cómplice―, estar en el congelador lo calmará un poco, no sé si se dio cuenta pero lo ha invitado cinco veces ya a su fiesta de cumpleaños…
Jellal abrió los ojos sorprendido.
No, no se había dado cuenta.
―Creo que debe saber que en realidad nos ha invitado a todos, no creo que haya problema en que vaya ―sugirió el peliverde.
―Eso es verdad ―habló el azulado con una sonrisa divertida―, pero no es por eso que no puedo ir, tengo un compromiso ese día ―agregó sincero. La razón por la que no podía ir era porque ese sábado ―como todos los sábados― él tenía que dar las tutorías a la actriz.
Colocó la masa decorada y barnizada con huevo y especias que sellaba el pay y metió la bandeja con los doce moldes en el horno.
«Mis extrañas tutorías» se dijo para sí mientras cerraba las puertas.
El día después de la noche con las pizzas, centró toda la lección sobre instrumentos de cocina y ese día sucedieron dos rarezas:
Primero, Erza Scarlet no le había dado otro delantal.
Segundo, Erza Scarlet no había protestado ni una sola vez.
Extrañado por esa actitud, decidió que la siguiente clase fuese sobre técnicas para cortar, algo en lo que ella realmente sobresalía a pesar de la extraña manera en que sujetaba los cuchillos ―los trataba como espadas, de hecho―.
Y de nuevo, nada.
Luego decidió que le enseñaría las diferentes formas de hervir agua ―olla tapada, con sal, fuego lento, fuego alto y demás― y como tampoco funcionó decidió dar una lección un poco más interesante para un novato, así que la hizo aprender a como abrir huevos con una mano y a separar claras de yemas.
Ni sonrisas ni debates obtuvo.
Algo ―extrañamente― frustrado, al día siguiente le hizo otro examen escrito, uno que Erza volvió a pasar con nota perfecta y así los últimos dos días le había enseñado a como lavar y preparar el arroz.
Lo que había terminado en otra olla quemada.
Soltó el aire contenido mientras estiraba más masa con el rodillo de madera en la mesa llena de harina para evitar que se pegase al mueble.
Se concentró en la tarea por unos segundos.
Sí, esas lecciones eran un tanto ridículas y por eso las había escogido desde que había notado el cambio en la mujer, ese extraño cambio de la usual divertida y conflictiva pelirroja que por lo normal decía comentarios picaros o simplemente hablaba con emoción de algo, ya ni siquiera debatía con él, ya no le llevaba la contraria. Ella solo escuchaba y asentía para luego hacer lo que él le decía y eso lo ponía incómodo porque esa no era Erza Scarlet.
O al menos no la que había conocido en ese mismo restaurante.
¿Desde cuándo Erza Scarlet se sentaba con reloj en mano a esperar que el agua soltara las primeras diez burbujas al hervir?
Y es que por más ridículo que pareciese, esa había sido una de las lecciones, una que el azulado pensó que haría que ella se negase, y que en lugar de ponerse reloj en mano, se riese de la tontería y luego intentase ―con un debate o sarcasmo o un comentario pícaro― que él aumentara la dificultad de la lección o que ya de plano la pusiese de verdad a cocinar.
Pero ella solo asentía.
Y eso lo estaba sacando de quicio.
Lo hacia sentir culpable.
Se llevó las manos al limpión y se quitó la harina.
«Mère, ¿qué debo hacer?» se preguntó e inmediatamente se dio cuenta que esa pregunta debía de hacérsela a su padre quien era un experto en alegrar a su madre luego de lograr que la siempre paciente mujer frunciese el ceño.
Soltó un bufido de desesperanza.
No sabía cómo arreglarlo.
―Tal vez solo debería disculparse con ella… ―fue lo que escuchó que dijo su asistente cuando llegó a dejarle los moldes recién lavados.
―¿Qué? ―preguntó extrañado.
―A la señorita Brown ¿es en ella en quién piensa no? ―contestó con simpleza― Estaban muy extraños el lunes, parecían distanciados y eso es raro porque en la sesión anterior parecían estar muy compenetrados ―el peliverde revisó el horno antes de continuar―, no sé si sea su culpa o no, Jellal Senpai, pero a veces solo se ocupa que uno de los dos de "el paso"… ―sacó una libreta de su delantal y cambió de tema― ¿El tiempo para un solo pay sería menor, verdad?
Jellal sonrió agradecido.
Era algo obvio, pero necesitaba escucharlo.
―Para un solo pay sería la misma temperatura pero quince minutos de pre horno, el horneo posterior a la salsa sería de entre veinte a treinta minutos.
Freed apuntó el consejo con diligencia.
…Mientras su superior decidía seguir el que él le había dado…
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No le importaba no ocultar la burla.
El joven de cabellos azabaches seguía restregando el hielo en la goma de mascar atorada en su cabello, quien diría que se salvaría de una golpiza de Erza pero que a cambio obtendría la venganza de una rubia cuando fueron a la agencia luego del incidente del cereal.
Bufó enojado mientras seguía moviendo el hielo.
―¿De verdad esto funcionará? ―le miró exasperado el hombre.
―Pues eso decía Yahoo How… ―contestó la mujer levantando los hombros.
―Esa coneja rubia es un demonio… ―masculló intentando contener las ganas de tomar un cuchillo de la cocina de su jefa y cortarse el cabello. La única razón por la que no lo hacia era porque siempre le había gustado lo genial ―más genial aún― que se veía con su larga cabellera.
―Eso te pasa por molestar a Levy… ―Erza le miró traviesa―, pero bueno, las cosas que hacen los enamorados…
―¡OI! ¿¡Q-qué!? N-no… ―el ojirubí soltó el hielo nervioso― ¿¡Qué carajos dices!? ―su tez morena ganó un color rojizo por la pena― ¡A mi noo…!
―Claaaarooo~ ―alargó lo más que pudo las vocales en forma de burla―, por eso no la paras de molestar cuando lo encuentras pero ya ves, esta vez Lucy te puso en tu lugar.
―¡Tsk! Coneja metiche, ella no tenía que ver con eso… ―musitó con una especie de puchero que quedaba demasiado gracioso con su apariencia peligrosa por lo que la actriz rompió a reír― ¡Oe!
―Es que fue tan divertido… ―se limpió las lágrimas―, en especial porque nadie se lo esperaba, Lucy estaba de muy mal humor, pero aún así fue extraño ―miró la bola pegajosa de múltiples colores que parecía no querer soltar el cabello del chico.
―Coneja rubia maleducada…. ―murmuró por lo bajo―, la próxima vez que la vea…
―¿Vas a vengarte de Lucy? ―la mujer le miró divertida― Muero por ver eso… ―aparte de que Gajeel no era tan peligroso como le gustaba hacer creer, Layla y Jude Heartfilia eran como perros guardianes cuando se trataba de su hija.
―Esa rubia no se saldrá con la suya… ¡Ay! ―sollozó cuando intentando quitar el chicle a la fuerza se arrancó un par de cabellos.
―Sigue usando hielo… ―rió la mujer y su móvil sonó.
―¿Viene alguien? ―observó la seriedad en su jefa y sonrió divertido― El tipo de las clases ¿Eh? ¡Gee hee!
―Silencio, Gajeel… ―sentenció con su mirada al hombre, suficiente había sido que antes de ir a la agencia el Redfox le dijese algo que la hizo re plantearse las cosas.
―Bi-bien… debo irme ―el azabache se levantó nervioso por la mirada, por alguna razón ya se había salvado de una paliza y no esperaba que el milagro se repitiese―, debo ir a recoger a Rogue…
―¿Rogue no se iba a quedar hoy donde su amigo de siempre? ―levantó una ceja curiosa la mujer.
―Noooo… ―sonó nada convincente el hombre pero igual se encaminó a la fuerza.
―¿Y qué con el chicle?
―Rogue es un genio, le pediré ayuda…
―Gajeel…
―Nos vemos, Erza ―y abrió la puerta en el momento en que el tutor iba a tocar.
―¡Hey, Fernandes! ―palmeó el hombro del sorprendido peliazul―. ¿Y la pequeñaja? ―preguntó al no ver a la pequeña peliazul.
―Wendy se quedó en una pijamada. Les mandó saludos a todos. ¿V-vas de salida? ―Tartamudeó el hombre, esperaba que el Redfox estuviese con ellos.
No era un día en que deseara quedarse a solas con la pelirroja.
―Yo estoy de salida…
―Gajeel, tal vez… ―empezó la pelirroja nerviosa, ella esperaba que Wendy viniese con su tutor― ¿Puedes traer a Rogue? Hace tiempo no lo…
―No ―la interrumpió el azabache―, es muy tarde ―se cruzó de brazos en actitud seria, algo muy difícil de lograr cuando se tiene pegado un gran cantidad de goma de mascar en el cabello― ¡Gee hee! Cualquiera que te escuche pensaría que le tienes miedo a estar sola, Erza…
La pelirroja miró al suelo avergonzada.
―Fernandes, llegaste Justo a tiempo ―continuó la mar de divertido el Redfox―, mi jefa es toda tuya… ―y sin darle tiempo de reaccionar a esas palabras lo tomó del hombro y lo empujó hacia adentro, haciéndolo chocar con la pelirroja― ¡Gee hee! ―fue lo último que dijo el chico antes de cerrar la puerta.
Ya sabía que al día siguiente le tocaría la paliza de su vida.
Pero por hoy lo disfrutaría.
Algo que no estaban haciendo las dos personas dentro de la mansión.
Eso a pesar de que estaban abrazados.
O al menos eso parecía, ya que al ser empujado contra la actriz y para evitar que ella se cayese al ser tomada por sorpresa, Jellal Fernandes la había sujetado contra sí mismo, y aunque ya habían pasado varios minutos desde el suceso aún seguían así.
Pero no podía durar mucho más…
―Y-yo… ―tartamudeó el azulado mientras la soltaba―, l-lo siento…
―N-no… es culpa de Gajeel… ―la mujer se acomodó el cabello nerviosa, no podía negar que estar entre los brazos de un hombre que olía a un dulce pero mezclado con una fragancia masculina se sentía extraña y dulcemente bien. «Estúpido Gajeel» Pensó para sí pero por alguna razón se le escapó una pequeña ―diminuta― sonrisa.
Sin embargo el Redfox debía cuidarse, Erza conocía muy bien su punto débil y eso no se quedaría así.
Al final sin eran como hermanos fastidiosos.
―Emm… entonces… ―el azulado miró nervioso a todo lado menos a la pelirroja, no quería admitirlo, pero la abrazó más de lo necesario porque ella se sentía muy bien entre sus brazos.
Se sentía suave, delicada y asequible.
Próxima…
―¿Có-cómo estuvieron las ventas? Espero que hayan buenas noticias… ―con una sonrisa la mujer decidió fijar un tema menos bochornoso al verlo tan nervioso.
―Cada día nos va mejor… ―Jellal no pudo evitar sonreírle de vuelta, llevaba días sin verla sonreír sinceramente.
―¿Eso suena bien ¿Tendremos que subir la cantidad de postres?
―Probablemente, Capricorn dijo que hablaría con usted sobre eso.
―Capricorn está siempre atento con todo.
―Así es…
―Sí…
Silencio incómodo.
Entre los dos se podían llenar varios furgones de nervios, si los nervios fuesen algo tangible, pero como no lo son, la sensación iba a ser difícil de quitar.
Jellal fue el primero en hacer algo.
El azulado se quitó la mochila de trabajo que ―como todos los días― traía cruzada y en mutismo se encaminó al sofá donde siempre la dejaba, abriéndola al llegar y sacando la cajita con el postre que Capricorn siempre mandaba para la mujer.
―Este… sé que debo traerle el postre del menú especial, pero… me tomé el atrevimiento de hacer algo especial… ―la volteó a mirar y observó la extrañeza en ella― ¿Lo olvidó? ¿une petitesurprise sucrée? ―le recordó con un tono sereno.
―Oh… ―miró la cajita un momento y después a él―, ¿era de verdad? ―preguntó entre incrédula y emocionada.
Creando, para el pastelero, una extraña mezcla de inocencia y seducción en ella.
―S-sí… ―carraspeó alejando ese pensamiento― Une promesse est une promesse! ―Sonrió cohibido mientras le extendía la cajita.
Y su mente no dejó de imaginar un rechazo.
―Yo… muchas gracias… ―se acercó al hombre y tomó el postre, observó como él la mirada sorprendido―, ¿pu-puedo probarlo?
― S'il vous plait ―soltó el aire retenido―, espero que le guste…
Ambos se sonrieron y luego se dirigieron a la cocina.
La atmosfera estaba llena de nervios, pero ya no había pesadez.
Mientras Erza abría la cajita no podía evitar pensar en lo dulce y gentil que era el pastelero.
Mientras Jellal buscaba un tenedor no podía evitar pensar en lo amable y considerada que era la actriz.
Ambos se decidieron.
―Fue mi culpa… ―dijeron al mismo tiempo y se detuvieron al escucharse y mientras se miraban enrojecieron para luego mirar al piso.
―¡Perdón! ―volvieron a sincronizarse en la disculpa y sintieron la cara arder. Jellal se llevó una mano al rostro y con la otra le indicó a la pelirroja que hablara.
Las damas primero.
Aunque en esta ocasión no se debía a caballerosidad, sino que el hombre no podía articular palabra.
―Yo, bueno… ―comenzó la mujer usando sus técnicas de relajación que dominaba gracias a su profesión―, sé lo difícil que es para usted el aceptar favores y eso… ―lo miró a la cara―, no debí tratar de imponerme. Sé que suelo ser autoritaria, y además… ―apretó los puños―, algo… algo no me tenía de buen humor y de alguna manera me desquité con usted… Lo siento… ―terminó en una especie de susurro.
―Yo también lo siento… ―suspiró el azulado―, usted tenía razón, llegamos a un acuerdo y yo de nuevo deje hablar a mi orgullo y esta vez lo puse incluso antes que Wendy ―le sonrió con pena―, sus palabras me han hecho reflexionar mucho, agradezco que me las dijera porque… realmente me han tenido pensando en muchas cosas… ―se dio cuenta que estaba dando círculos, se llevó la mano al cabello, se lo desordenó y luego se acercó un poco a la mujer―, no necesita disculparse, pero si va hacerlo, por favor… acepte primero mi disculpa…
Ambos se miraron un momento y luego la mirada apenada se volvió cómplice y divertida.
Ambos lo entendían.
Habían estado sintiéndose incomodos por pura bobería.
―Aceptada… ―dijo la mujer con la sonrisa completa en sus labios y una idea abriéndose paso en su cabeza con fuerza― Entonces… ―le miró dubitativa― ¿Crees que a partir de ahora podamos ser… amigos, Jellal? ―con una expectativa que le hacia resonar con fuerza los latidos de su corazón, la actriz le extendió una mano al pastelero.
Nerviosa y expectante.
Jellal escuchó incrédulo la propuesta, nunca se le pasó por la cabeza el poder llegar a ser un amigo de su actriz favorita, aunque si lo pensaba bien tampoco pensó siquiera conocerla o hablarle o que ella comiese de sus postres o que lo ayudase con sus problemas, ni acompañarla de compras o que lo cargase luego de que un balón lo dejase medio inútil, mucho menos ser su tutor y ni en un viaje con LCD hubiese podido creer que incluso la besaría.
Tal vez debía de dejar de sentirse inmerecedor.
Ella se lo había dicho.
Tal vez la magia del destino si existía.
Como se lo decía su mère…
―Será un honor… Erza… ―contestó sin ninguna duda el hombre, le tomó de la mano y se la llevó a los labios, depositándole un pequeño beso.
Las memorias de su padre pidiendo disculpas a su mère habían actuado por él.
Y, aunque se sintió un poco apenado, no se sintió culpable por la osadía.
La mujer también se sonrojó, pero no pareció molestarse por esa acción.
―¿Qué tal si degustas la sorpresa ahora? ―le dijo él con una encantadora sonrisa después de soltarle la mano con suavidad.
Ella asintió encantada perdida en sus hoyuelos.
―¿Y después tendré una lección de verdad? ―respondió con la ceja alzada en actitud retadora pero traviesa.
Jellal rió.
―¡Hecho! Nada de hervir agua…
Erza probó extasiada el dulce postre.
Jellal se deleitó de nuevo con ello.
…Ese intercambió selló esa nueva y verdadera amistad…
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¿Review?
:D Sus reviews animan a continuar y a no estancarse D:
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Aclaraciones:
Pimienta Sichuan: Esa especie presenta un aroma y sabor cítrico al paladar además de un muy ligero picor. Forma parte de las llamadas "Cinco Especias Chinas"
Une promesse est une promesse: Una promesa es una promesa.
S'il vous plait: Por favor.
Recomendaciones:
"Gran Chariot" de DanaLovesOhana *w* ¡Lo convirtió en Long Fic así que preparaos! Razas alinigenas, tecnología de avanzada, trama político, drama de todos los sentidos y por supuesto Jellal, un príncipe renegado y Erza, una mujer mitad Lycaon. Si queréis sorprenderos con una excelente trama id y leedlo… 7u7 Si le dejáis comentarios a la autora tendréis mi gratitud eterna. QwQ/
"Valentine´s Nightmare" de Lightblue17. Un Gruvia apegado al género de suspenso y thriller. ¿Quién anda detrás de Juvia? o ¿Es detrás de Gray? ¿Quién los quiere dañar? ¿Saldrás vivos de la situación. D: Un short fic lleno de drama y suspenso que te hace comer las uñas. Si os gusta haréis feliz a la autora y a mi persona si os tomáis el tiempo de dejar un comentario. NwN/
Rincón De La Escritora En Proceso:
¡Jojo! ¿Qué pensaron que el drama duraría mucho? Naaa… 7u7 Sï aSabastu no se le da eso. Pero chan chan… ¡Ahora son amigos! Y como amigo me le arrimo… :x xDDDDDD
Miraxus en el próximo cap y… más de Gray… O: ¿Y la acosadora? 7u7 Tal vez…
Spoiler Alert
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¡JELLAL EN SHOK! ¡JELLAL TEMBLANDO! ¡EL PODER DE JELLAL FLUYENDO AL PUNTO DE ASUSTAR A KAGURA! ¡LA CARA DE IRA DE JELLAL! QoQ OMG! No lo veía con esa cara de psicópata desde el arco de la Torre… ¡Es tan hermoso! Y el siguiente cap se llama "7 Estrellas! *w* ¡Quiero verlo pelear y que se vengue por lo que le hicieron a su hermosa peliescarlata! Ay… ¡Mi kokoro!
¿Y LADY EILEEN? D:
No esperaba saber del pasado de Erza antes de la Torre… OMG! ¿Tendrá que ver con los ojos de Erza? ¿Será la hermana? ¿La madre? ¿La qué? DDDx Mashima es cruel… xDD
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¡Fin del Spoiler!
Gracias por leer y sus comentarios. NwN/
Agradecimientos:
Vosotras/os con cuenta os contesto tan lindas palabras por PM pero os agradezco públicamente:
Saikom Raiya
AmeliaCipri
Rirukasabe
Mariamiau
Lady-Werempire
Alicia Melo Angel 29
Keila Scarlet
Yuki The Infernal Dragon
Fletch
Kat Dreyar
DanaLovesOhana
Sonye-San
IBLWE
Artemisa Neko Chan
Martinez-Ruiz
Y vosotras sin cuenta, también significáis un montón:
MASTER VIVI: Que bien que te gustó, siempre que meto drama me dan más nervios de lo normal. xD Especialmente porque para entender por completo la reacción y las palabras de Erza se necesita saber algo que bueno… aún está en el misterio… 7u7 Gracias mil por leer, y ¡vamos! Anímate a escribir, es cuestión de atreverse, ese es el paso más difícil. NwN ¡Gracias mil por leer. Saludos.
Neylare: Exacto, con Erza hay que tener cuidado, él lo sabe de primera mano. xDD Y bueno, el Gruvia se viene. (¿) xDD Los epa Gray o no… 7u7 Gracias mil por leer. ¡Saludos!
Carmen: Sí, Gajeel es una persona que se me hace fuerte por fuera, pero con ciertas inseguridades que esconde con su usual acto de tipo genial. Aparte estoy a favor de que las personas estudien y mejoren no importando su edad. NwN LaMi hasta el próximo cap. 7u7 Me alegra que te gustase el especial de San Valentin. *w* Gracias por decírmelo. Y… el próximo en actualizar será... ¡Baby & Me! xDD Espero te guste el cap. Gracias por el apoyo y los omentarios. NwN/ ¡Beshos y abashos!
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
.o./
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