.
.
¡Hola! .o./ Creo que debido a los reviews este fic y Mi Maid serán mensuales (O el menos por ahora), a diferencia de los otros que suelen ser bimestrales. :D Gracias por apoyarlo. Espero lo disfruten. NwN/
Y antes de que lo olvidé:
¡Feliz cumple, Anuko50 Jerza!
.
.
Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
.
.
Capítulo Quinceavo
~El Hervor~
.
.
La confusión parecía haberse resuelto.
Pero aún había cosas que concretar.
Y por eso, en ese momento mientras Jellal Fernandes preparaba una comida ligera en la cocina de la actriz, Erza Scarlet sostenía una pequeña bolsa helada envuelta en un trapo contra la mejilla de la joven que estaba recostada en su regazo.
Y…
Gray ―el acusado― Fullbuster se mantenía de pie frente a ellas.
―Entonces… ―la pelirroja habló en tono meditativo―, ¿ellos golpearon a Juvia porque se negó a cantar en un concierto improvisado?
―Sí ―afirmó Gray que seguía sorprendido de que ellas dos se conociesen.
―¿Y te metiste en la pelea, los dejaste inconscientes y para evitarle problemas a los caseros te fuiste de ahí trayéndote a Juvia contigo a pesar de que era una desconocida para ti? ―las mejillas de la mencionada se sonrojaron a pesar del frío que les aplicaban, estornudo un par de veces en el pañuelo que le había cedido el pastelero antes de irse a cocinar.
―Bueno, es que yo…
―¡Y! ―le miró con seriedad la actriz para que no la interrumpiera― ¿Estabas sobre ella porque Juvia se negaba a comer hielo para bajar la hinchazón ya que ella no quiere dañarse las cuerdas vocales?
Silencio.
―¿¡Gray!? ―la seria mujer bramó por una respuesta.
―¡Sí! ―la señaló― ¡No sabía que ya podía hablar! ―reclamó y se cruzó de brazos― Es como te lo conté, ella… ―miró un momento a la peliceleste y negó― Juvia ―mencionó el extraño nombre por primera vez y le pareció muy apropiado para una mujer que conoció, rescató y con la que viajó bajo la lluvia―, ya te lo confirmó.
La peliceleste asintió y le extendió de nuevo la hoja en donde había escrito la explicación al ver que el amable azabache ―quien sin saberlo ya la había rescatado dos veces―, estaba corriendo peligro.
Erza cerró los ojos mientras procesaba todo de nuevo.
Silencio.
Gray tragó grueso.
Más silencio.
Juvia miraba de una a otro.
Largo silencio.
Jellal observaba desde la cocina.
Demasiado silencio.
―Te creo ―finalmente habló la actriz―, y te felicito, Gray ―abrió los ojos y sonrió―. Ellos no tenían derecho a golpearla ni a obligarla a hacer algo que ella no quería, menos estando enferma y con posibilidad de arruinar su garganta.
Gray soltó él aire contenido.
―Pero tirártele encima ―continuó la pelirroja y Gray volvió a tensarse―, para obligarla a chupar algo que no quería… ―negó con la cabeza y entrecerró los ojos―, eso no es caballeroso… Bizca, Mira y yo te explicamos cómo tratar a una chica ¿Cierto?
Gray bufó.
Ahí estaba con su complejo de hermana mayor.
Desde que conoció a la actriz se había comportado así con él ―fuera y dentro de los sets de grabaciones―, y como si fuese una epidemia, Bizca Moulin y Mirajane Strauss adquirieron también esa actitud.
Modales en la mesa.
Modales con las damas.
Modales en un baile.
Donde sea que se las topase o visitase terminaban dándole un sermón sobre actitudes de caballero, con el tiempo se había acostumbrado, e inclusive ―aunque nunca lo admitiría―, le entretenía, y por tanta experiencia acumulada sabía exactamente que responder:
―Lo hicieron ―intentó no poner los ojos en blanco pero no pudo―, pido disculpas por mi honor como caballero ―terminó con voz desganada pero la actriz igual sonrió y asintió.
―Ese es el chico que criamos… ―miró a la peliceleste―. Lamento que Gray te haya asustado, pero Gray es un muchacho muy amable ―el azabache chasqueó la lengua y miró a otro lado―, espero no le guardes rencor.
Juvia negó inmediatamente.
Si antes Gray representaba a un perfecto caballero ante sus ojos, ahora su imagen sobre él era la de un príncipe encantador que siempre venía al rescate del necesitado.
Se sonrojó al ver que Gray la observaba.
―Gray… ―la pelirroja le llamó, Juvia estornudo―, ¿no tienes algo que decirle a Juvia?
―¿Eh?
―¿Cómo que "eh"? Le debes una disculpa.
―¿Disculpa? ―elevó una ceja.
―Por acosarla en el sofá ―Gray enrojeció y se despeinó el cabello.
―¡No hice eso con ninguna intención extraña!
―Yo espero que no ―aceptó la pelirroja―, pero las hormonas…
―¿¡Qué!?
―Ya sabes cuándo creces y tienes deseos de…
―¡Juvia los siento! ―interrumpió Gray con la cara encendida, no iba a recibir una lección de la pubertad que él ya había pasado enfrente de esa mujer extraña y con ese otro extraño que volvía a la sala como testigo.
―Erza ―llamó un divertido azulado, ver la faceta de hermana mayor de la peli-escarlata le había enternecido y divertido―, mis hermanas ya van saliendo del parque de diversiones, tengo que irme ya.
―¿Ya? ―la actriz dejó escapar un tono decepcionado que hizo a Gray mirarla curioso― Pensé que ibas a comer con nosotros…
―Yo también lo creí pero al parecer Wendy se mareó mucho en uno de los juegos y decidieron volver un poco antes ―explicó el azulado mientras se quitaba el delantal del trabajo―, la cena está casi lista para ustedes, es un caldo de pollo pero le falta una media hora para terminar de cocerse. Pensé que sería lo mejor para el resfriado de la señorita Juvia y debido al clima ―Juvia se apenó por la amabilidad y sorbió por la nariz―, y sí me permiten opinar ―Erza asintió y el continuó―, creo que la señorita Juvia debería ir darse un baño y cambiarse la ropa mojada.
―¡Cierto! ―Erza levantó a Juvia de su regazo― ¡Estás empapada! ― Tocó los hombros del abrigo que la cubría― ¿¡Por qué no hiciste que se cambiará, Gray!?
―¡Porque no iba a venir a tomar tus cosas sin permiso!
―¡Era una emergencia, hubiese entendido!
―Ju-Juvia está… ―la chica intentó hablar a pesar de que cada pronunciación le dolía, sin duda su resfriado estaba empeorando―, bi-bien…
―No suenas bien ―negó el azabache―, debí pedirte que te cambiaras ―se desacomodó el cabello.
―Yo también tuve culpa ―aceptó la actriz apenada―, no debí retenerla aquí…
―Como mi meré decía ―interrumpió Jellal al ver la incomodidad de la peliceleste al ver lo que su condición causaba―: Rien ne sert de pleurer sur le lait renversé ―miró a Erza que se volteó ante lo dicho―, será mejor dejarle cambiarse ahora.
Erza y Gray asintieron.
―Gray, ¿podrías llevar a Juvia a la habitación de invitados? ―el chico asintió― Le llevaré ropa en un momento, y tú también deberías cambiarte, buscaré algo para ti también, Laxus debe tener ropa en la habitación de Mira.
―Ju-Juvia… ―con voz rasposa intentó hablar pero Erza le puso un dedo en los labios.
―No te fuerces ―sonrió―, cuando mejores nos dirás lo que quieras.
―Mejor hazle caso ―advirtió Gray mientras ―para bochorno de la enferma―, la tomaba en brazos―, no querrás guardar reposo por las malas, te lo digo por experiencia.
―¿Experiencia? ―preguntó el pastelero con una curiosidad repentina.
―Sí ―inició el azabache―, una vez yo…
―¡Juvia necesita cambiarse! ―interrumpió contrariada la actriz― ¡Llévala de una vez! ―ordenó de tal manera que el defensor de los indefensos no dudó en ponerse en marcha con la mujer en sus brazos dejando solos a los otros dos.
―Así que la señorita Scarlet tiene anécdotas que la apenan ―habló divertido al verla abochornada―, lo justo hubiese sido que me dejase escucharla ―se acercó a ella, se cruzó de brazos y sonrió de lado―, hoy usted escuchó muchas anécdotas mías vergonzosas…
―Hubiese si-sido lo justo, pero el mundo a veces n-no lo es… ―tartamudeó al verlo sonreír de esa manera.
―Pero usted sí es una mujer justa ―continuó el pastelero y se inclinó un poco hacia ella.
―N-no… ―la mujer se cruzó de brazos bajo el pecho y volteó a ver a otro lado― ¡N-no es cierto!
―Trés bien―soltó un suspiro de falso pesar―, entonces viviré con la injusticia ―se irguió cuan alto era y se dirigió hacia su bolso―. Espero disfruten la cena ―sonrió con gentileza.
Erza se mordió la mejilla para no sucumbir.
Y entonces recordó algo importante.
―¡Macao no vendrá hasta las ocho! ―miró preocupada a Jellal.
―Ya veo ―se colocó el bolso de igual manera―, igual puedo pedir un taxi.
―¡Lo llevaré! ―la actriz sonrió emocionada por la idea repentina―. Podemos ir de nuevo en la motocicleta. Hace rato dejó de llover.
―N-no ―se sonrojó ante la emoción de la peli-escarlata―, no quiero causar una molestia, además usted tiene invitados y…
―¡Ellos son familia! ―le restó importancia con un gesto de la mano―. No es la primera vez que alguno de ellos se queda solo acá.
―Pero, señorita…
―Erza ―se acercó al azulado y le hincó un dedo en el pecho―, ya no estamos en clase, soy Erza ―le recordó con seriedad―, ya me siento extraña de que casi todo el día me llamase con un nombre falso ―confesó con honestidad, aunque la confusión de Obaba Sama creyéndole su pareja le había ¿agradado?―. Y no será una molestia, yo, estaré encantada de hacerlo, hoy me divertí y aprendí mucho, es lo menos que puedo hacer… ―subió su mirada achocolatada y brillante de entusiasmo hacia la de él y Jellal ya no pudo negarse.
No había manera de negarse a eso.
Asintió incapaz de hablar y se sintió orgulloso de ceder porque la sonrisa que se extendió en el rostro de Erza Scarlet había sido tan sincera y completa que no pudo evitar devolvérsela.
No había manera de no hacerlo.
―¡Entonces iré a dejarle la ropa a Gray y avisarle que saldré por un rato! ―explicó mientras se volteaba y se perdía por el corredor que llevaba a su habitación.
Jellal soltó el aire de sus pulmones.
…No era solo su lado fanboy el que se emocionaba por estar cerca de ella…
.
~°0°~
.
No había tardado mucho en alistarse.
La joven cantante salió del baño, se secó el cabello con la secadora y luego dejó la habitación para dirigirse a la cocina a preguntar en donde dejar sus húmedas ropas. Juvia estaba apenada de causar tantas molestias, pero a la vez estaba emocionada de estar cerca de él.
Muy emocionada.
―¿Necesitabas algo? ―preguntó el azabache al ver a la joven asomándose a la cocina en donde el vigilaba el caldo que Erza le avisó que cuidara.
Juvia negó y con las mejillas sonrojadas elevó la ropa en sus manos.
―Oh, eso… creo que la lavandería quedaba por… ―se detuvo al observar algo muy interesante.
La joven ya no estaba maquillada.
El exceso de menjunje que antes la hacía parecer muy mayor y sucia había desaparecido y ahora ante él estaba una jovencita de rostro suave y algo aniñado, o al menos eso le parecía lo que apenas podía divisar debido al gorro del gran y abrigado suéter estilo esquimal que Erza le había dado y que le tapaba ―con su tela y con su sombra―, las verdaderas facciones de la chica.
―Gr-Gray Sa… ―intentó hablar la joven pero su garganta se cerró por el dolor.
―Lo siento ―carraspeó―, la lavandería está por aquí ―con un gesto de la mano le pidió que lo siguiese y así lo hizo la chica―, puedes dejarla ahí, más tarde la lavaré.
Juvia negó con la cara roja.
―No te preocupes, no arruinaré tu ropa, se lavar desde hace mucho tiempo ―explicó.
Juvia volvió a negar.
―Así que no dejaras que tu ropa corra peligro conmigo ―entrecerró la mirada y los ojos de Juvia se abrieron mientras negaba una y otra vez con la cabeza.
―Ju-juvia no… ―se llevó una mano a la garganta para obligar a su boca emitir la explicación, pero una mano que se posó en su cabeza la detuvo.
―Era una broma, entiendo que es incómodo ―una fugaz elevación de la comisura de la boca del azabache le dejó claro que de verdad era una broma―, iré a vigilar la sopa o Erza me matará si la comida se pasa del hervor ―para ser tan pésima en la cocina Gray sabía que la actriz tenía un excelente paladar―. Puedes usar cualquier cosa que necesites ―informó y se dirigió a la cocina.
Juvia sonrió con las mejillas rojas y se puso en acción.
Su ropa estuvo lavada y semi seca en cuestión de minutos.
Luego de respirar hondo se encaminó a la cocina y entró con timidez a la habitación en la que el chico miraba muy atento la olla, la ropa que le dieron a él le quedaba un poco grande pero se veía muy masculino en ella, Juvia agradeció que para ella, Erza, además de darle un pijama abrigado le diese ese inmenso abrigo que la cubría ahora porque así podía disimular su falta de ropa interior.
―Oh ―la miró el azabache―, ¿terminaste? ―la chica asintió―. Bien, esto parece que ya está… Erza me dijo que ese tal Jellal le indicó que en una hora y media estaría y ya pasó una hora y media ―aún no estaba seguro de quien era ese tal Jellal ya que no hubo tiempo para presentaciones en medio interrogatorio, pero la actriz parecía confiar en él―, ¿te arriesgas a comer? ―le miró preocupado.
Juvia parpadeó en confusión.
―Bueno, supongo que ya deberías saber que Erza es pésima cocinera ―la chica abrió la boca pero miró a otro lado.
Gray entendió.
Sí, ella lo sabía.
―El punto es que ―volvió a ver a la olla con aprensión―, no sé qué tal cocina el amigo de ella… ―se desacomodó el cabello―. Al menos en apariencia se ve comestible… ―aceptó luego de levantar la tapa de la olla y remover el dorado caldo―. También huele bien ―admitió cuando el aroma llenó su nariz con sutiles tintes de hierbas.
Juvia se acercó curiosa e inspiró hondo.
A pesar de su congestión el aroma la hizo sentir emocionada por comer, y el calor de la cocción la llenó de entusiasmo.
―Será mejor probar… ―dictaminó el azabache no totalmente convencido―, ¿cuchara? ―Gray le señaló una gaveta y la chica siguió su orden, tomó una cuchara y la acercó a la olla, pero el chico se la quitó de la mano―. Yo primero, si esto es una repetición del episodio de la comida de Erza que comí no quiero tener que llevarte de emergencia al hospital… ―negó con la cabeza―, no sé si sobrevivas al estar débil por el resfriado…
Acercó la cuchara poco a poco al caldo.
Su ceño se frunció en concentración y en expectativa mientras acercaba el alimento a sus labios.
Juvia ocultó su sonrisa divertida al verlo actuar de esa manera.
―¡Esto está muy bueno! ―aceptó entre emocionado y extrañado mientras llenaba de nuevo la cuchara y probaba otra vez el caldo―. Creo que ya sé porque Erza se hizo amiga de él ―casi rió por lo que dijo, él bien sabía que la pelirroja no haría una amistad por conveniencia―. Es una aprovechada.
Observó el ceño fruncido de la peliceleste y el reclamo en sus brillantes ojos azules.
Ella también sabía que eso no era posible.
―Lo dije en broma ―de nuevo la comisura de su labio se elevó por un momento―, pero no niegues que esta amistad es conveniente, hasta para nosotros y ésta es la prueba ―volvió a llenar la cuchara y se la acercó a la chica después de enfriarla el mismo para que ella no se quemase.
La cara de Juvia se incendió.
¿Su Gray Sama le ofrecía un beso indirecto?
Aceptó la oferta.
No había manera de que ella se negase a tal cosa.
Y entre el bochorno, el resfriado y la emoción, apreció el sabor del caldo y el picor de la pimienta que descendió por su garganta y activó sus papilas que parecían dormidas desde que comenzó su enfermedad.
―¿Qué tal? ―tapó la olla y Juvia asintió en acuerdo con el anterior veredicto del chico, por la emoción no notó que las mejillas de Gray estaban coloreadas de un rojizo tono―. Sera mejor… comer ya…
Juvia volvió asentir, esa prueba había logrado exaltar su hambre.
―Entonces ―miró la cocina preocupado―, aléjate un poco… ―extrañada la chica se alejó y observó cómo Gray tomaba una tapa de una gran olla y como si fuese un escudo se acercaba a la cocina y daba vuelta a la perilla que nivelaba el calor.
Él ya había presenciado las explosiones que ocurrían en esa cocina.
No se arriesgaría.
―Listo ―asintió aliviado de que nada explotase, eso solo lo había visto ocurrir con Erza pero era mejor estar precavido― Ya po-podemos comer ―tartamudeó y evitó ver a la chica mientras buscaba los platos porque hasta ahora caía en lo vergonzoso de su acción, por alguna razón se había sentido tan cómodo con la silenciosa presencia que había actuado con normalidad.
Eso era extraño.
Incapaz de ayudarle al no saber en dónde buscar las cosas necesarias, la cantante se sentó en el desayunador y recibió con agradecimiento el plato lleno sopa y otro pequeño de arroz que puso el azabache frente a él.
―Provecho ―le dijo el chico sentándose frente a ella, del otro lado del mueble y con un plato repleto de caldo y con otro de arroz al lado―. Oh, esto tómatelo luego de comer ―colocó las pastillas que Erza le había dejado.
―Gr-gracias… ―se forzó a hablar la joven y Gray asintió con un amago de sonrisa a su esfuerzo.
La chica satisfecha porque pudo agradecer apropiadamente, se retiró el gorrito del abrigo y comenzó a comer, pero se detuvo al sentir la mirada del joven sobre ella.
Sus ojos chocaron con los de él.
Azul cielo contra azul medianoche.
Las mejillas de Juvia se calentaron y no por la calentura.
O tal vez por eso también.
―Tu y yo… ―Gray soltó la cuchara―, ya nos conocíamos, ¿cierto?
Juvia sintió que se mareaba.
Y no fue su imaginación.
De verdad se mareó.
―¡Hey! ―escuchó la voz preocupada de él antes de que su mundo quedase en negro.
Se había desmayado.
…¿De verdad su Gray Sama la había reconocido?...
.
~°0°~
.
Esta vez ella había manejado.
Y fue una experiencia llena de adrenalina.
Nunca en la vida imaginó que la actriz fuese tan amante de la velocidad como él lo era, y es que si algo había adorado de su vida en Francia era el conducir su motocicleta a toda velocidad por las calles parisinas, desde que había vuelto y tuvo que vender a su amada "Meteoro" no había experimentado tal descarga de adrenalina, ya que cuando el condujo lo hizo a velocidad moderada por consideración a ella, pero ahora se daba cuenta que Erza Scarlet hubiese aguantado su ímpetu tras la manivela.
Y abrazarse a ella había sido un bonus enorme.
Cierto que también le gustó sentirla a su espalda como en el día la estuvo, pero sostenerse a ella, el tener la oportunidad de poder envolverla en sus brazos, también había sido una gran experiencia.
Y entonces comenzó a llover de nuevo.
Un enorme trueno resonó en los cielos de Magnolia y en ese momento las nubes volvieron a reventar como si de una orden se tratase, el cielo rompió en gruesas gotas y la velocidad se redujo cuantiosamente por precaución y por la presa de autos cerca de la salida hacia el parque central de Magnolia, para cuando llegaron a la casa del pastelero ambos estaban calados hasta los huesos y la lluvia no parecía querer apiadarse de ellos.
―Será mejor que se quede en mi casa hasta que la lluvia pase ―pidió el azulado al bajarse de la moto y quitarse el casco.
―No hay problema ―negó Erza aún con el casco puesto―, de todos modos ya estoy empapada.
―Por favor entre… ―las gotas que resbalaban del azulado cabello y se deslizaban por su rostro hacían de su petición algo demasiado tentador para la actriz quien agradecía tener el casco puesto y esconder así su sonrojo ante la imagen del tatuado pastelero bañado por la lluvia―, aún queda del postre de Wen, y le prometo una humeante taza de chocolate caliente…
Erza se mordió el labio.
Eso era demasiado tentador.
Y no tuvo que debatir mucho consigo misma.
El rayo que pareció incendiar el cielo e hizo parpadear el alumbrado público decidió por ella.
―A-acepto… ―informó decidida y con los ojos cerrados, era mejor estar bajo cubierta en caso de que eso dejase de ser una simple lluvia.
―¿Así que le tiene miedo a los rayos? ―preguntó divertido el pastelero mientras sacaba las llaves del bolso para abrir la cochera.
Erza negó y condujo la motocicleta a pie hacia la cochera que abría Jellal.
―No más que a cualquier otro tipo de muerte dolorosa ―explicó sin mucho problema y el pastelero descartó su teoría, igual había habido varios rayos cuando venían y ella no mostró el menor problema con ello―. Cuando grabé "Sea Empress" tuvimos que detenernos porque se desató una tormenta eléctrica en alta mar ―le comentó mientras veía a Jellal cerrar el garaje y ella se quitaba el casco y la peluca―, fue aterrador y hermoso a la vez.
―Ya lo creo ―asintió Jellal abriendo la puerta que daba hacia el interior de su hogar e invitaba a la actriz a pasar―, una vez vi una, fue una gran experiencia. Será mejor que se seque y se cambie de ropa ―Sugirió quitándose el bolso de trabajo―. Espéreme aquí un momento…
―Jellal… ―le llamó la peli-escarlata pero el azulado ya se había perdido por la escalera. Erza se abrazó a sí misma, ahora que había entrado al cálido hogar del azulado se daba cuenta de su actual situación y se alegraba de haber aceptado.
La luz de la cochera entraba en la estancia y Erza agradeció eso.
El poder ver el destino de sus pasos mientras buscaba el interruptor de la luz era una ventaja, cuando por fin lo encontró el pastelero ya había vuelto con una muda de ropa para ella.
―La habitación de Meredy estaba cerrada así que solo tengo de mi ropa para ofrecerle ―le extendió una camisa y un pantalón de pijama perfectamente doblados―, lamento no tener algo mejor ―se disculpó apenado.
―No tienes por que lamentarlo ―negó con la cabeza―, te lo agradezco mucho, Jellal…
Sus miradas se entrelazaron por un par de segundos.
Hasta que otro trueno retumbó los cimientos de la casa.
―Será mejor que llame a mis hermanas ―carraspeó el pastelero―, el baño queda al final de éste pasillo ―señaló con el dedo―. Si no recuerdo mal, usted sabe dónde encontrar las toallas ―sonrió recordando cuando ella le trató el pie lastimado―. El agua caliente y la secadora son todas suyas ―ofreció con amabilidad y Erza aceptó.
―Gracias, Jellal. Terminé siendo la que necesitó de ti ―comentó en broma.
―Bueno ―continuó él con el tono―, no estarías así si yo no hubiese necesitado de tu ayuda antes.
―¿Entonces es un empate? ―subió una ceja traviesa.
―Por el momento ―su voz era una clara advertencia de una revancha.
Se sonrieron.
Hasta que el móvil del azulado sonó.
―Yo… deben ser mis hermanas…
―Cl-claro… yo… iré a cambiarme… ―y atribulados por razones que no entendían se dirigieron a hacer lo que debían.
Erza se dio una ducha rápida, y se envolvió en una toalla mientras metía a secar su ropa, por suerte su ropa interior se secó perfectamente, más la otra estaba todavía muy húmeda así que optó por colgarla en el pequeño tendedero junto al baño y ponerse la que le había ofrecido Jellal.
De cierta manera le gustó mucho tener que hacerlo.
Antes de salir del baño ―y a pesar de que ella no era vanidosa―, se aseguró de estar bien peinada y colocarse lo mejor posible ese pijama de camisa verde y pantalón gris que le venía grande.
Algo obvio teniendo en cuenta el físico y altura del pastelero.
Mas no había mucho que pudiese hacer, así que después de intentar parecer algo arreglada y al darse cuenta que ya se había tardado de más, salió del baño y se dirigió a la cocina en donde escuchó el sonido de ollas.
―¿Y tus hermanas? ―preguntó al hombre recién bañado y enfundado en un pijama parecido al que ella llevaba pero con pantalón negro.
Se sonrojó al verlo.
Él llenaba mucho mejor el modelo.
Sus piernas largas y fibrosas eran notables a pesar de la soltura de la tela y sus brazos trabajados rellenaban las largas mangas de la verde camisa de una manera casi injusta, al igual que de injusto era que su torso se viese tan perfecto con esa abertura en uve del cuello, lo suficientemente profunda para indicar que debajo de esa fuerte clavícula, se encontraban unos pectorales y abdominales bien trabajados.
Y Erza sabía que no había engaño.
Ella ya lo había visto sin camisa.
―Ellas… ―se pausó un momento para recordar lo que le iba a responder antes de voltearse, la imagen de Erza en su pijama era tan tierna como apetecible, la tela de su camisa de dormir se apegaba a cada curva de la actriz, la abertura del cuello hacia que parte de la camisa se resbalase por un cremoso hombro dejando a la vista un bretel de encaje y el verde de la prenda destacaba el chocolate de sus ojos, el carmín de sus mejillas y el hermoso escarlata de sus cabellos.
«C´est trop pour moi…» pensó atribulado y volteó de nuevo a la olla en donde prepararía el chocolate prometido.
―¿Ellas? ―se acercó al desayunador y miró ansiosa la ancha espalda del pastelero.
―Ellas ―carraspeó y vertió la leche―, se… se quedaran donde Sherry hasta que la lluvia pase, estaban allí antes de que comenzara este… diluvio… ―intentó bromear para relajar el ambiente.
Y no, no había tensión en él.
Era otra cosa.
Algo en lo que no quería siquiera dedicar un pensamiento.
Aunque mientras pensaba en no hacerlo, un par de esos pensamientos se le escaparon y revolotearon traidores y sádicos por su mente.
Sintió calor en las mejillas y culpó al pronto hervor del líquido en la olla.
―¿Puedo ayudarte en algo? ―se ofreció la peli-escarlata al verlo concentrado en la olla.
―No ―negó más rápido de lo debido y se corrigió de inmediato no queriendo ser malinterpretado―, no es necesario.
―Ya entendí, ya entendí ―Erza gesticuló con la mano una especie de aceptación―, no quiere que nada en su casa explote… ―sin poder evitarlo sus labios formaron un mohín, haciendo que él azulado que la observaba se mordiese la mejilla para evitar la tentación de querer quitar ese gesto con un acto nada caballeroso.
―Po-podría ―respiró hondo― ¿ayudarme a cortar el chocolate? ―le señaló la tabla y el chocolate en bloque y se alegró al ver la emoción en ella.
―¡A sus órdenes, chef! ―se acercó a la tabla, se arremangó la gran camisa y comenzó a cortar con precisión profesional la tableta de chocolate, sin poder evitar ―y a escondidas del pastelero― comerse un par de trozos mientras trabajaba en la tarea.
―La leche ya está hirviendo ―la volteó a ver más sosegado que al principio, no iba a permitir que sus pensamientos impuros arruinaran esa inesperada experiencia de preparar chocolate con ella y además, en su casa.
«Solitaria casa» Negó con la cabeza ante tan traidor pensamiento.
―¿No lo ocupa aún? ―interrogó al ver su negativa.
―Por supuesto que sí ―la llamó con la mano―, échelo aquí…
Y así lo hizo.
Uno a uno los cuadritos de chocolate cayeron al blanco y espumoso líquido, derritiéndose poco a poco, endulzando la perfumada mezcla de leche, canela y un toque de vainilla que endulzó el ambiente alrededor de ellos quienes sonreían al ver como el dulce de cacao desaparecía ante la temperatura y cuando el azulado tapó la olla y se volteó a sonreírle a la pelirroja, no pudo evitar encontrar algo divertido que hacer.
―¡Así que se come las provisiones! ―le increpó en falso tono de reproche―. No lo puedo creer de usted…
―¿¡Qu-qué!? ―le miró sin entender.
―Yo le confío el chocolate y usted se lo come, apuesto que fue más lo que comió que lo que cortó… ―negó con la cabeza.
―¡E-eso no es verdad! ―negó, y no mentía.
No comió más de lo que cortó.
Por cada cuatro cuadros cortados solo se comía uno.
―¿No? ―se inclinó hacia ella con sus ojos miel desbordando una malicia divertida que la puso más nerviosa―. Entonces que tiene aquí… ―Jellal se señaló sus propios labios y Erza entendió que la prueba de su delito estaba en su rostro.
Eso cuando por fin dejó de ver con anhelo los labios del azulado.
―N-nada… ―negó y se tapó la boca―, yo… creo que debo ir al baño…
―Ah, no ―Jellal volvió a negar―, ya quiere huir de nuevo de la justicia ―divertido, y paso a paso, la arrinconó contra la pared en la que ella una vez había hecho lo mismo―, no me esperaba que usted negase la verdad, una bandida roba-chocolate… ―comentó con desilusión mal fingida.
Erza entrecerró la mirada.
¡Ella no era una mentirosa forajida desvergonzada de chocolate!
¡No, señor!
Ella aceptaría su culpa.
Retiró las manos de su boca y enfrentó la mirada color miel del azulado.
Un momento.
Un movimiento.
En el que la mano de Jellal se movió por si sola hasta las migas de chocolate en sus labios.
Un suspiro.
Una mirada.
Las reacciones de Erza ante el toque eléctrico de la yema de los dedos del azulado.
Una inclinación.
Un roce.
El de los labios de ambos cuando Jellal se inclinó hacia ella para tomar en su boca las pruebas del dulce delito en tanto los brazos de Erza se enredaban en su cuello y lo apegaban a ella, y este ya no era un beso fingido, ni robado.
No.
Era un beso deseado.
Por ambos.
Y por eso sus bocas se movieron en respuesta a las demandas de la otra, por eso sus suspiros provocaron más deseos en el otro, por esos los brazos de ella enredados en él y las manos de él en ella se separaron, una para acaparar su cintura y otra se enredó en las húmedas hebras escarlatas de su cuello.
Apegando más sus cuerpos.
Y mientras el sabor del chocolate se propagaba, los labios de ambos se partieron para aceptar la miel de la boca del otro, una lengua inició su viaje intruso hacia los dominios de la otra tanteando para enredarse y disfrutar más del beso.
Para tomar por completo lo que ambos deseaban.
Y cuando contactaron una contra la otra, un gemido salió de ambos.
―¡Ya llegamos, hermano!
―¡Que frío! ―se escuchó una segunda voz, y para ese momento un agitado y sonrojado Jellal Fernandes estaba a diez pasos de distancia de una abochornada y estremecida Erza Scarlet― ¡Huele a chocolate! ―exclamó la recién llegada fémina emocionada.
Chocolate.
Ambos podían saborear aún el dichoso chocolate.
…Gracias a él, algo había hervido hasta derramarse entre ellos…
.
.
¿Reviews?
:D Sus reviews ahora deciden cual historia actualizo primero D:
.
.
Aclaraciones:
Frases:
Rien ne sert de pleurer sur le lait renversé: (Francés) Para que llorar sobre la leche derramada.
C´est trop pour moi: (Francés) Es demasiado para mí.
Recomendaciones:
In the Sky un hermoso y enternecedor Jerza de las teclas de Scarpillo. Un drabble en canon que en menos de mil palabras nos cuenta una de las anécdotas de los pequeños y esclavizados Jellal y Erza. ¿Por qué le pide a Erza escoger una estrella? ¿Por qué en media cruzada junto a Crime Sorcière ese recuerdo viene a Jellal?. Como siempre, agradecería mucho que si leen y os gusta apoyéis al escritor dejando un review, de verdad que eso anima a seguir creando. NwN/
Rincón De La Escritora En Proceso:
¡Hoy nació mi nieto! QwQ :okno: Pero la oveja que ayudé a nacer hoy fue madre. xD ¿Por qué les cuento esto? No sé, tengo la tarea de ponerle nombre, ¿me dejarían alguna idea? 7w7)r La mamá se llama Tef y el corderito es varoncito. xD
¡Huehuehue! ¿¡Pero qué pasó aquí!? ¿¡Qué alguien controle a estos muchachos!? Y para aclarar, no, aún no están enamorados ―antes de que me reclamen porque las cosas van rápido entre ellos o :kesesho:―, solo están tentados. 7w7)r Pecadores. ¿Y el Gruvia? ¡La reconoció…! DDD: ¿Qué pasará cuando Juvia despierte? :x
Espero lo hayan disfrutado. NwN/ Gracias por su apoyo en los reviews.
Agradecimientos:
A vosotras/os con cuenta os responda por acá:
MinSul6011
Tinta De Dragón
Alicia Melo Angel29
Mile McGarden
Artemisa Neko Chan
Daslevfka
FletchS
Crystalmeow Chan
Rirukasabe
DanaLovesOhana
Stormy Night Of Rain92
Banana Sama x 7
A vosotras/os sin cuenta os responda por PM:
MASTER VIVI: Mi horario de actualización es muy random, pero es muy cierto que suelo actualizar muy tarde. xD Me disculpo. El Gruvia tiene y debe de ser cómico xD o al menos eso pienso yo. El Jerza debe de tener su poca de pecado… 7w7)r No lo digo yo, lo dice… bueno, sí, lo digo yo… xD Sí, Jellal descubrirá todo de ella. :x Pero, no aún… Gracias mil por leer. Beshos. O3O
Anuko50 Jerza: ¡Feliz cumpleaños! NwN/ Trataré de ser breve ya que me has puesto en otro review que te lías con mis respuestas. xD Me alegra que pienses que el cap tuvo mucha sustancia. 7w7 Por supuesto Mira aporta para el Jerza y Jellal el moto también es uno de mis headcanons. xD El Gale viene y va, pero hay. Ya veré que hago con lo de los "Hábiles dedos" que mencionó Obaba Sama. XDD ¡Pecadora! Si no hay interrupciones en el momento del beso, no es romance del bueno. xDD No me mates. De nuevo tu madre te ha mirado raro por el Gruvia, me van a culpar cuando te encierren en el loquero. xD Bueno tu teoría tiene pequeños aciertos, veamos que teorizas ahora con lo revelado. :x Contestando a tu pregunta: ¿De qué narices conoce Erza a Juvia? xD Bueno, en caps anteriores Erza ya había hablado de Juvia con Gajeel, hasta de su trabajo como cantante. :x No te sientas culpable por lo que te respondí los reviews de los OS, que me hacéis emocionarme cuando los recibo. QwQ De verdad lo agradezco mucho. Saludos a vos, a tu amiga y a España. Beshos y demasiadas gracias.
BlueMoonDaughter: xD Poco a poco todo se actualiza. Erza ha obtenido algo importante gracias a Jellal y sin duda aprecia a la familia de éste. NwN Son tan monos. X3 Mira ha aprovechado cada segundo de ese tiempo a solas con Jellal, ya verás. :x Tal vez Erza se siente hablando bien de él de su madre debido a lo mucho que Jellal menciona a la propia a pesar que está muerta. U-U Jellal es un coqueto por naturaleza (bien que en canon de niño le ha dicho con toda naturalidad lo bonito de su cabello y hasta le ha dado su apellido por él *w*), acá es más fácil sacar ese lado porque no carga culpa de pecados. (Aunque en pecado piensa 7w7) Has acertado, el mensaje que Mira recibió para usarlo de excusa ha sido de Laxus y a petición de ella. xD Luego sabremos más de eso. :x Rogue de hermano pequeño de Gajeel es algo que me gusta hacer, y siento que Levy sería una gran maestra para el pequeño ―y chismoso― niño sombrío. NwN Va bien encaminada tu teoría con los hermanos dragones. :x ¡Aish! Han disfrutado a lo grande la salida de "estudio" 7w7)r Erza ha pasado una prueba de fuego con Obaba Sama. xDD bueno, Eliza, pero seguro Erza también lo pasará. Obaba Sama habla de dedos y pecados, y los pecadores lo imaginaron y casi se atragantan con el estofado… Huehuehue… ¡Pillos! Ellos quieren probar el pecado, pero se contienen. DDD: Ojalá supiese donde venden "Jellales" me compraría unos cuantos para mi harém :okno: con uno me conformo… ―que mi husbando no lea esto :x― xD ¡Mashima los separó pero la cursi Sbastu los junto con miel, los baña en limón y los espolvorea en azúcar! *w* xD Ya no puedo hacer nada por mí, sálvate tú… Dx Gray dio las explicaciones pertinentes, respiremos aliviados, por ahora… 7x7 ¿Qué teoría tienes ahora del Gruvia? ¿Te gustó el acercamiento que esperabas en el Jerza? 737 Y en cuanto al manga… pues bueno… tal vez el otro año sabremos lo de Irene y nos regalen Jerza. XD
Gracias enormes por leer. Beshos y abashos. O3O/
Guest: Me alegra que te gustase el cap.*w* Pues ya sabes qué pasó con Gray y Juvia, o al menos una parte, ya vendrán más explicaciones. xD Me alegra que se queden con ganas de leer más. QwQ Eso es bueno. Ojalá te haya ido bien en los exámenes. Beshos, y muchas gracias por comentar. NwN
.
.
Estrellas. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
.o./
.
.
