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¡SOLO QUEDA UN CAP DE FAIRY TAIL!
¿¡QUÉ VA A PASAR CON MIS BEBÉS!?
CRUCEMOS LOS DEDOS PARA LA CANOCIDAD
AMOR. QUE VIVAN JUNTOS. FELICIDAD.
QwQ
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¡Ay! No puedo con mis sentimientos. ;A;/ Por cierto, este es uno de los caps más largos que he escrito para Dulce Destino. xD Lo iba a dividir en dos, pero lo dejé así para compensar la larga espera. Disculpen y disfruten este cap 2 x 1. NwN/
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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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Capítulo Dieciochoavo
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~La Oscuridad~
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Lastimosamente el libro había quedado babeado.
No era como si de verdad se quisiese dormir, pero es que los últimos días no había dormido nada por estar arreglando el motor de un viejo auto que Laxus había conseguido.
No se quejaba.
El hermoso Corvette de carrera azul metálico del 68 merecía de un mecánico como él, nadie más que Gajeel Redfox podría deconstruir su motor, armarlo otra vez y dejarlo como nuevo, además se había tomado eso como un reto y una gran oportunidad, nunca en su vieja vida como chatarrero imaginó poder ponerle las manos a un auto como ese.
Ya vendría el día en que un auto como ese sería suyo.
―¿Gajeel comerás cereal? ―la pelirroja salió de la oficina con un delantal celeste de cocina puesto y dejó otro del mismo color perfectamente doblado en el desayunador, eso indicaba que la hora de tutoría se acercaba.
―Nah ―soltó un bostezo―. Creo que prefiero café.
―Entonces adelante ―Erza le señaló la cafetera del lado de Mirajane en la cocina y Gajeel tomó una de las capsulas de expresso y se hizo una taza―. ¿Le hago, jefa?
―No, comí hace poco.
―¿Cereal?
―Cereal ―asintió, como esos días Gajeel llegaba a estudiar a su casa prefería no molestarlo mandándole a comprar comida―. ¿Irás a recoger a Rogue?
―Sí ―volvió a bostezar y se preparó otro café, pasaba tanto tiempo en ese lugar que la vergüenza ya no existía en él, aunque siendo sinceros eso nunca había existido, y sí algo de bueno tenía su jefa y Mirajane, es que nunca le reclamaban por algo que el tomase de su casa cuando tenía hambre―. Solo que tiene clases extra así que sale a las seis.
―Rogue es un niño muy disciplinado ―Erza sonrió orgullosa―. Has sido un buen hermano para él ―Gajeel se sonrojó, no solo por el halago sino porque Levy le había dicho lo mismo cuando fueron todos al parque de diversiones, aún recordaba lo bonito que había sido cuando ella le dejó descansar su cabeza en su regazo mientras le peinaba su cabello. Si bien hubiese sido perfecto que la razón no fuese que se había mareado en la montaña rusa infantil en la que se montó con Rogue.
¡Odiaba las montañas rusas!
―¿Gajeel? ―Erza levantó una ceja al verlo primero sonrojado y luego molesto con algo que parecía estar recordando―. Ya veo… ―sonrió maliciosa―. No te preocupes, quitar vómitos de zapatos es fácil, Levy podrá encargarse de eso.
―¡Que no la vomité! ―chilló avergonzado.
―¿Ah, no? Rogue me contó otra cosa.
―¡Ese mocoso no sabe lo que dice! ―la verdad era el quien no lo sabía, había salido tan mareado que no recordaba nada muy bien.
―Supongo que tienes razón ―Erza se llevó una mano a la barbilla.
―Es lo que digo, hazle caso al gran Gajeel. ¿Quién va a saber más? ¿Yo o ese mocoso?
―Ummm, si lo pones así… ―Gajeel elevó el montón victorioso y Erza chocó su puño con su mano abierta como si una idea recién hubiese legado a su cabeza―. Supongo que puedo preguntarle a Levy… ¿Dónde dejé el móvil?
―¡NO! ―gritó.
―¿Por qué no? ―preguntó inocente.
―¡Porque… porque…!
―¿Por qué…?
―Gee hee ―sonrió de pronto, ahora la malicia se reflejaba en él―. Porque si llamas a la enana yo le diré a ese tutor tuyo que tienes fotos escondidas de él…
―¿¡E-eh!? ―esta vez fue el turno de Erza para sonrojarse―. Je-Jellal sabe que tengo fotos de él…
―¿Tantas?
―¡No son tantas! ¡Y son con finalidades laborales!
―¡Gee hee! Con finalidades laborales me le arrimo…
―¡Así ni es el dicho! ―le señaló acongojada―. ¡Y lo que digo es cierto! ―frunció el ceño―. ¿Y cómo sabes que tengo esas fotos?
―Las vi en tu lap top ayer que me pediste que revisara si te había llegado un correo mientras veías ese tonto programa de cocina junto con Charquito.
―¡No es un tonto programa de cocina! ¡Y Juvia fue muy amable al mostrármelo!
―Bah, solo quieres impresionar a tu tutor.
―¡So-solo quiero aprender! ―eso en parte era verdad, pero no se engañaba, impresionar a Jellal sería más que maravilloso para ella―. ¿Desde cuándo es raro que vea programas educativos y haga cursos en línea?
―Ah, bueno… ―Gajeel se quedó pensativo y se cruzó de brazos, eso era verdad, su jefa amaba estar metida en cuanto curso raro encontrase.
―¡Lo ves! ―reclamó victoriosa y se cruzó de brazos―. No tienes nada en contra mía.
―¿Qué tal esos cuchicheos que tienes con él? ―levantó una ceja y sonrió burlón.
―Eso no tiene nada que ver ―negó con la cabeza―. Tú mismo lo sabes, hablábamos de lo preocupado que está Jellal por Wendy. Incluso te consultamos del tema y tu gran idea fue que Wendy tiene un novio ¡Ja! ―soltó con burla.
―¡Y ustedes lo descartaron de inmediato!
―Por supuesto que sí ―lo dijo como si Gajeel estuviese loco―. Wendy apenas es una niña, nada tiene que ver con noviecitos a esas edades.
―Ustedes desprecian la sabiduría del gran yo ―indignado se bebió la taza de expresso que había olvidado―. Esa pequeñaja se trae a un novio escondido.
―Ri-dí-cu-lo ―la manera en que lo dividió en silabas para enfatizar lo molestó y Erza sonrió―. La cuestión es que vomitaste los zapatos de Levy y no quieres admitirlo.
―¡No vomité el zapato de nadie! ―volvió a chillar.
―¿Ah, sí? ―Erza sacó el teléfono de la bolsa de su pantalón― Averigüémoslo… ―antes de que Gajeel lo pudiese evitar, Erza se colocó detrás del desayunador lejos del alcance de él.
Aunque no era realmente necesario.
Gajeel la conocía lo suficiente como para saber que si atrevía a intentar quitarle el móvil terminaría muy lastimado contra el suelo.
Su jefa era un monstruo cuando se enojaba .
―¡Levy! ―dijo la pelirroja con tono alto muy inusual en ella―. ¿Cómo estás? Oh, en serio… espero que eso mejore en lo que resta del día ―los ojos de Erza brillaron maliciosos― Levy, te llamo sobre algo de Gajeel… ―el mencionado movió sus manos en gesto negativo casi rogándole para que se callara―. ¡Oh, vaya! Ya sabías que te iba a preguntar sobre eso… ―miró al azabache burlona y este se desacomodó la larga cabellera frustrado―. ¿Entonces, sí? ¡Sí! ―subió el tono y Gajeel sintió la cara arder―. Bueno, eso era todo. Que tengas una gran tarde.
―¡Eres una bruja! ―fue lo único capaz de decir debido a la vergüenza.
―Lo fui en una película independiente ―le sacó la lengua y luego se fue a la oficina para reaparecer luego con varios libretos―. Ten.
―¿Eh?
―Necesito que le lleves esto a Levy.
―¿¡QUIERES QUE LA VAYA A VER LUEGO DE LO QUE ACABAS DE HACER!?
―Por supuesto, es tu trabajo.
―¿¡QUIERES QUE VAYA LUEGO DE QUE LE RECORDASTE QUE LE VOMITÉ EN LOS ZAPATOS!?
―¿Entonces sí le vomitaste los zapatos?
―¡POR SUPUESTO QUE SÍ! ¡ELLA Y ROGUE TE LO DIJERON!
―Vaya… ―Erza soltó un silbido―. Fue más fácil de lo que pensé.
―¿¡QUÉ!?
―Sacarte la confesión ―la pelirroja sacó un papel de su bolsillo y tachó una línea escrita―. Sacar la confesión a Gajeel… ―leyó para sí―. Lo que sigue es contratar a alguien que me ayude con las cartas de fans…
―¿Qué demonios?
―Oh, es mi lista de cosas por hacer ―susurró la confesión―. La verdad solo le pregunté a Levy si podía mandarle esos libretos hoy contigo, ya le había dicho a Gildarts que le dijera, por eso ella ya sabía que le iba a preguntar eso.
Gajeel boqueó incrédulo.
―¡Me engañaste!
―Y caíste… ―lo señaló―. No vuelvas a revisar mi lap top o la próxima… ―Erza fingió atacarlo con una espada y Gajeel asintió en seguida.
Eso solo había sido una advertencia.
―Joder… ―reclamó y tomó los libretos antes de dirigirse a la puerta.
―Hey, Gajeel… ―el Redfox la miró de mala gana―. Levy también me dijo que hoy ha sido un largo miércoles y no ha podido salir a tomar café, tal vez debas invitarla como disculpa ―le sonrió de manera amistosa―. Claro, si no has tomado demasiado café….
Gajeel dejó de fruncir el ceño.
―¡Gee hee! El gran yo puede tomar el café que le dé la gana ―y elevando su mano para despedirse cuando se dio la espalda salió de la casa al momento que Jellal entraba con cara preocupada y se saludaban rápidamente―. Hey, pequeñaja, pareces muy feliz ―escuchó a Gajeel hablar con Wendy.
―Lo estoy, nuestro club de primeros auxilios tendrá una pijamada el sábado ―Erza sintió su corazón acelerarse, si Wendy se quedaba con sus amigas podría invitar a Jellal a la fiesta de Macbeth, había estado pensando maneras de hacerlo pero jamás a costa de la seguridad de la pequeña―. Mi hermano me dejó asistir―Erza casi suelta un grito de emoción.
―¿No van a haber chicos ahí? ―le dijo sospechoso Gajeel y Erza casi se pega con la mano en la frente por la pregunta.
―¡Por supuesto que no! ―exclamó Wendy―. Nuestra tutora ni la madre de Chelia quien prestará la casa lo permitirían. Mucho menos el papá de Chelia.
―¡Gee hee! Esos son buenos padres… ―fue lo último que escuchó de la conversación entre Gajeel y Wendy porque su concentración cambió de foco.
―Wendy parece de buen humor ―le dijo a Jellal cuando este dejó de revisar su móvil y se acercó a ella.
―Lo está ―sonrió y volvió a verla serio―. Aunque al parecer hoy tuvo otro mareo.
―Ya veo… ¿No crees que sería mejor que se quedara el sábado contigo? ―aunque ella quería ir a la fiesta con él, Wendy estaba antes que eso.
―No ―negó―. Ella se sentiría muy mal si no va, ya le pedí a Sherry que la vigilase, programaré una cita médica para ella.
―El seguro del restaurante cubre a Wendy, el hospital asociado es uno de los mejores.
―Es bueno saberlo ―sonrió y antes de que Erza se diese cuenta él le robó un beso rápido.
Erza se sonrojó y fingió fastidio.
―¿Sabes que solo hoy vamos cuatro a uno?
―Eh? Bien! Je crois que j'ai gagné ―celebró con una sonrisa traviesa.
―Por ahora ―Erza se cruzó de brazos y Jellal rió.
―¿Ya pensaste lo que hablamos de buscar ayuda para lo de las cartas? ―cambió de tema, si la distría de nuevo tal vez podía tomar más ventaja en el marcador.
―¡Sí! ―afirmó ella―. Decidí seguir tu consejo. Si logró enviar pronto las que tengo acumuladas usando un ayuda, las que vengan después las podré responder por mi cuenta con más tranquilidad ―soltó un suspiro aliviada―. ¿Y ya hablaste con Wendy sobre lo que parece preocuparla últimamente?
―Sí y no ―Jellal observó hacia la puerta abierta en donde apenas y veía a su hermana conversando con el azabache―. Le pregunté y me dijo que nada pasaba, aunque sí que le pasa algo y no he sabido cómo preguntarle de nuevo. Mère sabría cómo hacerlo.
―Jellal ―Erza sonrió divertida―. Solo se directo con ella.
―Lo intentaré. Aunque admito que me da un poco de miedo.
―¿Miedo?
―No quiero pensar que ya entró en la etapa en que contarle cosas a su hermano sea impensable ―Jellal fingió un escalofrío al pensar en la adolescencia de su hermana pequeña y Erza rió y aprovechó para robarle dos besos cortos que acercó más los marcadores.
―Te ríes porque no le temes a nada ¿No? ―le miró con un puchero.
―A nada… ―la sonrisa de Erza pasó de una real a una fingida, Jellal comprobó lo que venía sospechando, algo la llenaba de miedo.
¿Debería preguntarle sobre eso?
―¡Erza San, buenas tardes! ―la pequeña Wendy entró corriendo llena de ánimo― ¿Cómo se encuentran usted y Juvia San?
―Muy bien, Wen ―Erza se alejó de él y Jellal perdió su oportunidad de tratar ese tema―. Juvia está dormida, los medicamentos que le dieron la dejan somnolienta pero estoy segura que pronto podrá estar con nosotras más tiempo.
Wendy continuó hablando con Erza mientras iban a la cocina.
Jellal soltó un suspiró y tomó el delantal que ya estaba listo en el desayunador para él.
…La actriz seguía siendo toda una caja de misterios…
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~°0°~
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La batalla se reflejaba en su ceño.
Habían pocas veces en que un humano podía probar su valor y determinación, y justo ahora, en frente de Erza Scarlet una de esas maneras se presentaba.
Una batalla que probaba el espíritu humano.
Freír camarones empanizados.
―Solo tiene que colocarlos con cuidado con los palillos cuando el aceite llegue a la temperatura correcta ―le señaló el termómetro―. No los tire o podría quemarse con el aceite.
―En-entiendo… ―Erza soltó un resoplido de determinación y enfocó su vista en la sartén con aceite frente a ella, como era viernes y las comidas fritas estaban permitidas, le había pedido a Jellal que le enseñara a hacer camarones fritos porque se había antojado al verlo en un programa de cocina mientras veía la televisión con una cada vez más saludable Juvia―. Sujetarlos con los palillos, ponerlos con calma, no dejarlos mucho tiempo y cuando los vea dorado, los saco. Copiado.
―¿Copiado? ―Jellal rió―. ¿Cuándo se unió al ejército, señorita Erza?
―Desde que decidí entrar a la guerra de la culinaria, capitán ―explicó increíblemente seria sin perder de vista el termómetro y Jellal volvió a reír―. Reírse de mí no ayuda con mi autoconfianza, capitán Fernandes.
―No me río de usted, cadete Scarlet ―carraspeó para contener otra carcajada.
―¡Claro que se ríe de mí! ―le señaló con los palillos que sostenían un camarón empanizado, perdiendo la concentración por completo, su otra mano enguantada en un adorable guante de cocina negro se posó en su cintura en actitud de regaño―. ¿Cierto, Wendy? ―volteó a ver a la niña sentada detrás del desayunador a quien Jellal por precaución a uno de los posibles desastres de Erza la había mandado a colocarse lejos de la zona de peligro.
Wendy ocultó su sonrisa con un paquete de harina antes de contestar.
―Yo creo que se reía con usted…
―Yo no me estaba riendo.
―Señorita Erza, deje de mover tanto ese camarón, le aseguro que vivo ya no está ―volvió a burlarse disfrazándolo con su tono de voz profesional.
―Jellal… ―le amenazó con la mirada y él se mordió la mejilla para no reír ni para lanzarse a besarle el lindo puchero que sus labios formaban en ese momento.
―Mon Dieu! ¡El aceite está en su punto! ―exclamó con falso dramatismo para evitar su accionar impropio en horas de tutoría y mucho menos frente a su hermana menor.
―¡El aceite! ―Erza se volteó de nuevo a la olla y casi que tiró el camarón al tiempo que Jellal la jalaba del brazo para que el aceite que saltó cayese en el suelo y no en ella.
―Señorita Erza…
―Lo siento… ―frustrada se puso el flequillo detrás de la oreja.
―Solo concéntrese y tenga paciencia… ―le recordó―. ¿Recuerda por qué la primera mezcla de empanizar terminó sobre usted, su delantal y en el piso?
―Porque no me concentré en lo que usted me dijo y no tuve paciencia―soltó un bufido, la verdad es que se había emocionado tanto al batir la mezcla que el contenedor se le había zafado de las manos y caído casi encima de ella, por culpa de eso se había tenido que ir a duchar.
―¿Entonces que tiene que hacer ahora?
―Concentrarme y tener pac-
―Huele a quemado ―interrumpió Wendy preocupada.
―¡Demonios! ―maldijo Erza y con rapidez sacó el camarón, ahora negro, de la sartén―. Lo quemé… ―miró a Jellal agobiada.
―Solo es uno ―le dijo él con una sonrisa y le acomodó el pañuelo que se había puesto en la cabeza, se veía más que adorable con su delantal combinado lleno de holanes sobre su blusa blanca y su enagua azul―. Faltan cuarenta nueve… Creo que es bastante práctica ―sonrió burlón―. Aunque tratemos de que sus muertes no sean en vano, señorita Erza.
Erza le sacó la lengua pero sonrió.
―No será en vano ―afirmó tomando otro camarón con los palillos―. Yo me encargo ―Jellal asintió al verla colocar el camarón de la manera correcta una y otra vez, al final solo siete más se quemaron.
Eso era un enorme avance.
―¡Y él último! ―declaró orgullosa sosteniendo el camerón perfectamente dorado con los palillos con una mano y la sartén en la mano enguantada, mientras Jellal sonreí orgulloso, apagaba la cocina y llevaba el recipiente vacío de camarones al desayunador.
―Mire a la cámara señorita Erza ―le llamó Wendy quien llena de orgullo por la actriz le tomó una foto con su móvil―. ¡Se ve delicioso! ¿Puedo mostrárselo a Juvia San? ―Erza asintió y Wendy corrió a la habitación de la joven.
―Y no creo que solo se vea delicioso ―el azulado se acercó a ella―. ¿Los va a probar?
Erza negó y Jellal alzó una ceja.
―Le cedo el honor ―extendió los palillos a él retadora―. A menos que prefiera conservar su salud.
Jellal negó divertido y sorprendiéndola tomó su mano y acercó los palillos a su boca para probar el camarón.
―Delicioso… ―dijo cerca de su rostro luego de saborearlo―. Hoy hiciste un gran trabajo, Erza… ―la mencionada perdió un par de latidos ante la mirada y el modo de decir su nombre.
La lección había terminado.
Y si eso no lo había dejado claro la manera en que Jellal ojeó el pasillo de luces automáticas por el que su hermana había desaparecido y luego le robó un beso al ver como las luces se apagaban comprobando que estaban a solas.
―Tramposo… ―susurró ella contra sus labios, se suponía que debería estar buscando una manera de ir a la fiesta de Macbeth, pero los ojos miel y traviesos de Jellal le nublaban el pensamiento en ese momento.
―Un tramposo que va ganando ―le contestó el pastelero robándole otro beso un poco más largo y ella olvidó todo sobre la invitación―. Y con un margen que no para de aumentar ―rió al verla fruncir el ceño, Erza no se llevaba bien con la derrota.
―No por mucho ―ojeando la sala para estar segura de su movimiento, Erza lo tomó del delantal con su mano libre y lo acercó a ella besándolo con determinación mientras las manos de Jellal encontraban descanso en su cintura y la apegaban a él.
Erza sabía que eso solo valía por un beso, pero no le importaba la ventaja de Jellal en ese momento como para interrumpir lo que sucedía.
¿Cómo pensar en eso en ese momento?
De hecho solo pensó en eso cuando el sonido del móvil de Jellal y unos pasos ligeros acercándose les interrumpieron.
―Juvia San dice que está orgullosa de usted ―Erza asintió con la cabeza mientras lavaba un recipiente para ocultar su respiración agitada.
―¿Erik? ―Jellal miró su teléfono extrañado.
―¿Algún problema? ―le miró la actriz.
―No, solo que no esperaba una llamada de él. ¿Puedo atender esta llamada en tu oficina?
―Claro ―le aseguró ella con una sonrisa y con una cabezada Jellal se retiró de la cocina.
Cuando Erza volteó a ver a Wendy esta ya no estaba en la cocina sino sentada en la sala mirando preocupada su móvil.
Estaba algo extraña y Erza se preocupó, Jellal le había dicho que Wendy parecía decaída últimamente, eso sin contar los mareos.
―Wendy… ―comenzó la actriz secándose las manos con su delantal y sentándose junto a ella en el sillón en que la pequeña veía el móvil, decidió tratar de ayudar―, Jellal no ha querido preguntártelo, pero él está preocupado por ti últimamente, ¿te pasa algo? ¿Necesitas algo?
La pequeña bajó la mirada antes de contestar.
―Y-yo… ―titubeó al inició pero luego, con una mirada rápida hacia el pasillo en donde su hermano se había ido a responder la llamada, continuó―. Necesito… dinero ―confesó con timidez y Erza alzó una ceja.
―¿Dinero? ¿Estás en algún problema en el colegio? ―su mente llena de libretos leídos sucumbió a la fantasía―. ¿Alguien en tu escuela te está extorsionando? Si es así iré a hablar con Makarov y ya verás que…
―¡No, no es eso, señorita Erza! ―Wendy negó de inmediato―. Todos en la escuela son muy buenos conmigo.
La mujer la miró atentamente y dejó salir un suspiro.
―¿Entonces porque ocupas dinero? ¿Quieres comprarte algo? ―la niña negó y volvió a fijarse en el pasillo atenta a que su hermano no volviese antes de inclinarse para susurrar:
―Yo… quiero regalarle algo a mi hermano para su cumpleaños el próximo mes… ―sus mejillas rojas ante su lindo gesto para con Jellal enternecieron a Erza―, pero no quiero pedirle el dinero a él, mi hermano se ha esforzado mucho por nosotras y no quiero cargarlo también con su propio regalo.
Erza sonrió.
―Así que has estado preocupada por eso ―la actriz se sintió algo aliviada, temía que la hermana de Jellal estuviese pasando por graves problemas―. ¿Has estado recolectado dinero de alguna forma? ―Wendy asintió.
―Parte porque he guardado todo el dinero que él me ha dado de mesada ―jugó nerviosa con sus dedos y se mordió un labio―, aunque supongo que es casi lo mismo que pedirle dinero…
―No puedes culparte ―Erza la animó―. Eres una niña, no puedes ir y buscar un trabajo así porque así. Además, tu hermano se volvería loco ―Wendy rió por esa verdad―. ¿Qué más has hecho para ganar dinero? Has dicho, parte.
Las mejillas de la niña enrojecieron más.
―Bueno… yo… ―se inclinó para confesarle ese secreto en el oído―. He estado vendiendo los postres diarios que mi hermano pone en mi almuerzo.
Erza ahogó un grito de incredulidad.
―¿¡Ven-vendes los postres de Jellal!? ―para la actriz amante de los dulces y fanática número uno de la repostería de Jellal Fernandes eso era completamente incomprensible.
―¡Shhhh! ―rápida como el viento, Wendy tapó la boca de la actriz con sus manos―. ¡Mi hermano no debe saberlo! ―nerviosa miró de nuevo al pasillo y suspiró de alivio al ver que las luces automáticas seguían apagadas indicando que él aún no había salido de la oficina de la actriz.
―Clmromn, lomn ziemtomn ―intentó hablar a través de las manos de la pequeña―. Solhm qumen fuem unm…
―¡Oh! ―al darse cuenta que seguía tapándole la boca a la pelirroja quitó sus manos de inmediato― ¡L-Lo siento, señorita Erza! ―Erza tomó un largo respiró y negó con una sonrisa.
―No, yo lo siento. Se supone que esto es un secreto entre las dos ―le cerró un ojo―. Solo me sorprendí con lo que me dijiste ―se cruzó de brazos bajo el pecho en actitud muy seria―. Siempre he pensado que eres una niña fuerte y amable Wendy, pero saber que eres capaz de vender los deliciosos y perfectos postres de tu hermano solo hace que mi admiración por ti crezca. Que alguien sea capaz de un acto tan noble y desapegado solo refleja su fuerza de carácter, determinación y amor incondicional ¡Es admirable! ―asintió para sí misma totalmente conmovida.
Wendy ahogó una risilla divertida al verla tan seria al hablar de eso.
―No creo que sea tan admirable ―respondió apenada.
―Oh, es más que eso ―Erza afirmó con más entusiasmo.
―Yo…
―¡Lo decidí! ―Erza alzó la voz y de inmediato revisó el pasillo, al ver que no habían señas de Jellal susurró en voz baja―. Voy a ayudarte.
―¿Ayudarme? ―Wendy negó apenada―. Oh, no, no puedo aceptar dinero de usted, Erza San. De verdad le agradezco pero…
―¡Oh, eres igual de linda y adorable que tu hermano! ―le interrumpió Erza y la envolvió en un fuerte abrazo que hizo a Wendy ponerse totalmente roja―. No te estoy ofreciendo dinero, ya sé que no aceptarías ―la soltó y casi rió al verla boquear por aire―. Te estoy ofreciendo un trabajo.
―¿Un trabajo?
―Así es ―le cerró un ojo―. Verás, he necesitado ayuda con lo del correo de fans, y pensé en contratar a alguien. Es un trabajo sencillo, solo debes colocar una dirección en el sobre, meter una fotografía, y sellarlo. ¿Qué dices?
―P-pero yo… ―jugó de nuevo con sus dedos―. ¿De verdad ocupa ayuda con eso?
―Por supuesto ―le sonrió para animarla―. Es algo que me tenía muy preocupado, fue tu hermano quien me dio la idea de buscar a alguien para hacerlo.
―¿Mi hermano no sospecharía si de pronto usted me da este trabajo?
―Ummm… ―Erza se llevó la mano a la barbilla pensativa―. Podríamos decirle la verdad ―Wendy negó repetidamente con la cabeza―. Bueno, no tooooooda la verdad ―sonrió y se le acercó de manera conspiratoria―. Le diremos que ocupas comprar un regalo de cumpleaños para una amiga tuya, y que quieres hacerlo por tu cuenta, y, luego le decimos que yo te ofrecí el trabajo. ¿Qué dices?
―Yo… ―Wendy respiró profundo, sí de verdad quería lograr hacerle el regalo de cumpleaños que quería debía obtener otra fuente de ingreso, y si lo pensaba bien, trabajar para la actriz era lo mejor por varias razones, principalmente, que no preocuparía a su hermano porque ella estaría a salvo cerca de él―. A-Acepto…
―¡Genial! ―esta vez gritó con fuerza y Wendy rompió a reír por el entusiasmo de Erza―. Puedes comenzar el lunes, si así lo quieres.
―¿De verdad?
―De verdad ―contestó sonriente―. Solo prométeme una cosa―la miró con tanta seriedad que Wendy de inmediato se sentó con la espalda firme y asintió―. Prométeme dejar de vender el postre que te manda tu hermano, asumiendo que no vendes también la comida… ―le miró sospechosa y Wendy negó con sinceridad, algo que alivió a Erza porque temía que los mareos de los que Jellal le había hablado pudiesen ser por no comer correctamente, sin duda su tutor se habría sentido muy responsable por tal cosa―. Entonces, ¿lo prometes? ―le extendió su dedo meñique y Wendy enganchó el suyo―. Bien. Es una promesa ―afirmó con la cabeza―. Tu hermano se sentiría mal si se da cuenta de eso, así que no es necesario decirle.
―Tiene razón ―soltó un suspiro de alivio, cargar con el estrés de esa meta la había tenido muy cansada―. Mi hermano sin duda se habría sentido responsable ―ambas mujeres quedaron en silencio un momento hasta que Wendy se animó a decir lo que estaba pensando―. Erza San, puedo preguntarle algo? ―la pelirroja asintió― ¿Usted de verdad encuentra a mi hermano "lindo y adorable"?
―¿¡Q-qué!? ―Erza no podía verse pero sabía que tenía la cara tan roja como uno de los camarones que había estado friendo―. Yo, cuando…
―Usted dijo que me encontraba tan "linda y adorable" como mi hermano―le recordó sin malicia alguna―. ¿De verdad piensa así de él?
―Bueno, yo… ―Erza boqueó un par de veces pero luego, leal a su sinceridad, respondió con la verdad―. Sí, Jellal es…. Una buena persona…
―Ya veo ―le miró llena de alegría―. Mi hermano también piensa así de usted.
―¿D-de mí?
―Sí ―continuó la niña―, además cuando está con usted suele estar relajado y reír mucho. Desde que volvió de Francia no lo habíamos visto tan contento, cuando está a su lado es realmente feliz ―las mejillas de Erza se sintieron más calientes.
―Yo… no creo que sea para tanto ―intentó negar con una broma―. Si se ríe más es porque soy una comedia completa en la cocina, ya viste lo que sucedió ahora con el empanizado… ―intentó reír pero los nervios le sacaron una carcajada extraña―, o quizá sea porque, bueno, él me admira por mis películas… ―Erza apenas y pudo disfrazar el pequeño tinte de tristeza en su voz al decir eso.
―Umm… ―Wendy lo pensó un momento―. Sabe, mi hermana también notó la diferencia en mi hermano, y ambas pensamos sobre lo que usted acaba de decir, pero Meredy dijo que mi hermano no era tan… ―la azulada se llevó la mano a la barbilla tratando de recordar la palabra― ¿banal? Sí, esa era… ―asintió para sí misma y luego continuó con lo primero―, como para estar feliz solo por eso. No entiendo muy bien la palabra, pero confío mucho en el juicio de mi hermana.
Erza tuvo que darle la razón.
―Definitivamente él no es así… ―sonrió de verdad―. Además, yo también me siento muy feliz por haberlo conocido, a él y a ustedes, por supuesto.
Wendy sonrió llena de entusiasmo.
―¡Espero que seamos buenos amigos por toda la vida! ―exclamó llena de energía.
―¿Amigos de quién? ―Jellal apareció repentinamente por el pasillo recién iluminado.
―De Erza San, por supuesto ―informó Wendy ―. ¿No crees que sería genial estar juntos durante mucho tiempo, hermano? ―Jellal miró sorprendido la energía de Wendy―. Erza San nos ha ayudado y hecho muy feliz desde que la conocimos ―el azulado pasó su vista de su hermana a la mujer que le veía sonrojada y algo ansiosa, incapaz de no hacerlo, él se sonrojó también antes de contestar.
―Me encantaría un destino así ―utilizó las palabras que su mère solía usar y se acercó al sofá en donde ambas estaban para extender su mano a la actriz sonriendo con sinceridad―. ¿Y a usted?
No podía mentir ante esa sonrisa.
―También me encantaría ―aceptó Erza llena de alegría y colocó su mano sobre la de Jellal, el pensar en seguir junto a ellos y a todos sus demás amigos la llenaba de calidez, durante mucho tiempo nunca creyó ser capaz de tener personas que se preocupasen de verdad por ella, pero la vida siempre le sorprendía, sin importar cuantas veces le dijeron que ella no estaba destinada a obtener nada, ni amistad, ni amor, ni éxito ni sentimientos reales de nadie, la vida le probaba lo contrario.
Jellal se inclinó y le besó la mano.
Su destino no era ese desdichado que tantas veces le predijeron.
Aún tenía oportunidad de que no fuese así.
…Ella lo podía moldear por sí misma…
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Encendía y apagaba una y otra vez la luz en su mano.
No eran aún las horas oscuras pero no tenía mayor entretenimiento ese sábado que ese foco en su mano y las gruesas cortinas que cubrían las ventanas de la habitación, era obvio que Erza y Mirajane no los habían provisto con dos focos y candelas para jugar, sino porque ellas eran demasiado planificadoras y preocuponas y querían que todos estuviesen listos en caso de un apagón repentino, algo que se le hacía exagerado puesto que la mansión tenía su planta de emergencia, de hecho estuvo a punto de chistar, rodar los ojos y no aceptar esa misma mañana cuando había llegado, pero Erza pareció leerle la mente y ―nada― amablemente le instó a tomar las provisiones.
Y por eso ahora tenía ese foco.
Gray encendió y apagó el foco varias veces, unas lentas y otras rápidas, tal vez para quien lo viese no tendría sentido, pocas personas conocían el código morse y por eso se sentía seguro expresando de esa manera algo que no dejaba saber a nadie más, era una manera casi secreta de comunicación.
Ese era un juego usual entre él y su madre cuando viajaban por todo el país.
Encendió y apagó la linterna durante media hora más.
Necesitaría de horas para poder decir de esa manera todo lo que se guardaba para sí mismo.
¿Tenía ese tiempo?
En ese momento, sí.
Pero no cuando alguien tocó con timidez su puerta.
―¿Gr-Gray Sama? ¿Está despierto? Erza San le dijo a Juvia que usted quería hablar con Juvia ―el joven soltó un suspiro, apagó la linterna y se estiró para encender las luces de la habitación.
―Lo estoy ―fue lo único que dijo antes de levantarse de la cama para abrir la puerta―. ¿Y eso? ―miró extrañado la bandeja que traía la joven.
―Esto… ―sus mejillas enrojecieron y sus ojos azules se desviaron de los de él―, Erza San me dijo que usted no saldría a la hora del café, así que Juvia le trajo una merienda ―sonrió y extendió la bandeja hacia él.
―Vaya ―Gray le miró sorprendido, solo era café y unas tostadas pero se veían apetitosas, ese día no había querido volver a comer del cereal que Erza siempre les daba y no había podido salir a comprar otra cosa porque sus tarjetas estaban congeladas y no quería gastar su efectivo porque no sabía hasta cuando sus cuentas estarían de esa manera y no le iba a reclamar a Erza su poco sentido común con la comida porque aunque muchos no lo creyeran, él no era el tipo que se quejaba cuando alguien le ofrecía algo de buena voluntad―. No era necesario.
―Juvia solo quería serle de ayuda, pero si Gray Sama no quiere comer…
―No, no ―negó―. La verdad tengo hambre ―de hecho había estado pensando seriamente en decirle a Mirajane que lo dejase cocinar, nadie cocinaba en esa mansión sin el permiso explícito de la Strauss―. Pasa ―dando un paso a un lado le dio campo de entrar.
―Juvia espera que le gusten las tostadas, antes de salir a su tutoría Erza San dejó a Juvia usar parte de lo que llamó el "Rincón de Mira" pero le dijo a Juvia que no podía tocar muchas cosas, así que Juvia hizo algo simple.
Gray chistó.
―Mira es muy sobre protectora con la cocina ―le dijo antes de sentarse en uno de los sofás individuales de la habitación―. Me sorprende que Erza te dejara tocar algo.
―Jellal San insistió en que él se hacía responsable de si algo pasaba, Juvia está muy agradecida con él.
―¿En serio? ―Gray ocultó una sonrisa divertida con el pan―. Parece que el tutor de Erza tiene muchos privilegios ―y no solo se refería a los de la cocina, algo que era asombroso por sí solo, sino a esa influencia que él parecía tener sobre la violenta, estricta, y muy reservada pelirroja.
―¿Usted cree, Gray Sama?
―Mh… ―levantó los hombros para dejar el tema ahí, sus observaciones solían ser atinadas pero prefería guardárselas para sí, había aprendido de eso en la escuela de actuación a la que asistió durante un año antes de poder trabajar como doble de acción para la compañía de su padre.
Otra cosa que al parecer le debía.
―Tsk…
―¿Sabe mal la tostada? ―le preguntó preocupada al escucharlo.
―¿Eh?
―Juvia pensó hacerla simple porque creyó que a Gray Sama no le gustaría algo dulce, pero si Gray Sama lo desea-
―No te preocupes, la tostada está bien ―suspiró, a veces sus gestos le traían malentendidos con la gente―. Mejor dime si te has estado sintiendo mejor.
―Juvia cada día está mejor ―sonrió emocionada―. Hoy en la mañana Gajeel Kun llevó a Juvia al hospital y le dijeron que si Juvia sigue tomando los medicamentos como es debido en una semana Juvia estará completamente recuperada.
―¿Y la anemia? ―preguntó devorando la segunda tostada, había vuelto apenas hacia unas horas de un viaje de casi una semana desde que se fue a recoger las cosas al hostal, no era algo que tuviese planeado, pero cuando se dio cuenta de sus cuentas bloqueadas tuvo que devolverse a la ciudad a arreglar las cosas con el banco y terminó quedándose a dormir en su apartamento hasta resolver la mayor parte del problema.
―Juvia se alimenta bien cada día.
Gray iba a asentir y se detuvo extrañado.
―Cuándo dices que te alimentas bien, ¿te refieres a que te comes todo el cereal que te da Erza o de verdad estás comiendo lo que te mandaron?
―Erza San le permitió a Juvia contratar un servicio de comidas para las tardes, Juvia quería cocinar pero decidió no pedir permiso porque aún está enferma y podría enfermar a los demás.
―Ya veo ―tomó del café y frunció el ceño, estaba caliente y él lo prefería frío―. ¿Y qué comes en las noches?
―Lo que Jellal San prepara para todos.
―Bueno, si siempre cocina como aquella sopa de pollo, supongo que no hay problema.
―Juvia está muy agradecida con todos ―las mejillas de la joven se encendieron―. Todos han sido muy amables, incluso la hermana menor de Jellal San llega a hacerle compañía a Juvia y a cuidarla.
Gray dejó entrever una pequeña sonrisa.
―Puede que sean fastidiosos pero las personas que encontrarás en este lugar son buenas personas.
―Juvia lo ha notado, y si Gray Sama lo dice, Juvia lo cree aún más. Se nota que todos son importantes para Gray Sama.
―Tsk… ―Gray chasqueó y miró hacia la pared apenado, nunca fue su intensión dejarse así al descubierto, no era nada usual en él lo que acababa de hacer―. Como quieras pensarlo ―cortó de nuevo el tema―. Solo quería decirte que recuperé tus cosas ―le señaló un bolso azul con un pequeño Teru Teru Bozu bordado.
―¡Oh! ―sorprendida caminó hasta el bolso, nunca pensó tenerlo de vuelta―. Juvia pensó que no volvería a verlo de nuevo.
―Yo también me sorprendí. Al parecer esos tipos se fueron sin recoger nada, probablemente no quisieron esperar a que llegase la policía. Los dueños del hostal guardaron las cosas.
―Juvia está muy agradecida con ellos y con Gray Sama.
―Tch, olvídalo ―apenado de nuevo desvió la mirada―. Pero… ―carraspeó―. Hay algo más importante ―Juvia le miró curiosa―. Me dijeron que te dijera que si ocupas testigos del ataque, ellos y varios de los que estuvieron presentes están dispuestos a testificar, dejaron sus datos de contacto para ti.
―¿Para Juvia?
―Así es, ninguno estaba contento con la manera en que te trataron ―la chica bajó la mirada al suelo―. Tú tampoco deberías estar contenta con eso.
―¡J-Juvia no está contenta con eso! ―volvió a subir la mirada horrorizada al pensar algo así.
―¿Los demandarás?
―Juvia… ―la joven movió los ojos hacia un lado mientras una de sus manos jugó con un pequeño rizo que caía sobre sus hombros, Gray en ese momento no pudo evitar quedársele viendo.
¿Por qué esos movimientos le recordaban a alguien?
―Juvia yo… ―inició la pregunta que le venía rondando la cabeza desde hacía días pero en ese momento un apagón ocurrió y lo que quiso decirle se esfumó― Otro más ―soltó un bufido y se puso de pie cerca de la joven―. Espero que no se tarden más de lo previsto, medio año con apagones no es nada agradable.
―Juvia piensa que vale la pena ―dijo sonriendo, los diez segundos entre el apagón y el inicio de la planta eléctrica de respaldo iban cuenta atrás―. Cuando el proyecto del alcalde Mizakuchi termine, la ciudad entera de Magnolia trabajara con solo energías limpias.
―Eso es verdad ―le dio la razón―, pero más importante ¿demandarás? ―repitió la pregunta, ahora Juvia apenas era visible a unos pasos de él
―¿Gray Sama piensa que es lo correcto?
―Lo que importa aquí es lo que tu creas que es lo correcto ―Gray se regañó a sí mismo, esa frase se la había dicho Silver hacia casi un año.
―Juvia lo hará ―la escuchó decir de pronto―.Juvia no quiere que otra persona sea lastimada como lo hicieron con Juvia.
Ella no lo pudo ver pero Gray sonrió genuinamente.
―Bien, te daré sus números luego ―Gray estiró su mano hacia ella―. ¿Trato? ―esperó un momento y casi baja la mano pensando que ella lo había rechazado― Por cierto ―dijo sintiéndose un poco idiota por hacer algo así sin que le pudiesen ver por la falta de luz― Te estoy dando la mano…
―¡OH! ―la joven achicó los ojos buscándolo y luego de un par de pasos, cuando la notó, la tomó algo nerviosa por estar tan cerca de él en medio de la oscuridad―. Trato ―dijo emocionada y las luces se encendieron en ese momento, gracias a eso Gray fue capaz de ver toda la sinceridad y determinación de la joven.
Era valiente después de todo.
De alguna manera le agradó que la oscuridad no se tragase el brillo de lucha de esos ojos azules.
Ni la oscuridad del apagón, ni la oscuridad que parecía consumirla el día en que la vio llorando en ese hostal.
El apagón había probado dos cosas:
Que el kit de emergencia de Erza y Mira era algo inútil en ese lugar.
Y que Juvia era más que esa chica frágil que le sonría con dulzura sin soltar su mano.
―Por cierto, Juvia…
―¿Sí, Gray Sama?
―Me estás… majando…
Ah, y eso también.
―¡OH!
…Hay que moverse con cuidado y usar zapatos cuando no hay luz presente…
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~°0°~
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Apenas habían logrado escapar de la peor parte del aguacero.
Jellal entró jadeando a la casa y Erza entró tras él luego de dejar tirados los zapatos, ambos un poco mojados por la lluvia que fue más rápida que ellos pero nada que pudiese causarles gran problema, tras la puerta abierta se podían ver a las nubes ahogando los últimos rayos del sol de la tarde. Erza, aún riendo por la carrera que habían hecho desde el parque hasta la casa de Jellal en el momento en que las primeras gotas cayeron sobre ellos, encendió de inmediato la luz de la sala y volvió a ver a un divertido Jellal.
―Eso fue una buena carrera ―dijo tratando de respirar correctamente y se sentó en el sofá, su blusa era lo que apenas se había mojado por lo que no dañaría los muebles.
―Debimos prevenir eso ―río Jellal―. Los apagones y la lluvia han sido la norma estos días.
Erza no respondió y en su lugar solo soltó un suspiro.
―¿Cansada? ―le dijo Jellal al llegar junto a ella.
―No ―ella le sonrió―. Pero fue muy divertido ―se quitó la peluca y la colocó en la mesita de noche, probar diferentes tipos de curry y ver a Jellal rehuirle a los más picantes había sido demasiado entretenido.
―Lo fue ―asintió Jellal y abrió un poco la cortina para fijarse en la lluvia que caía con fuerza―. Tendremos que llamar a un taxi para llegar a tu casa.
―Creo que no es buena idea ―negó ella, Macao los había llevado hasta el local de comida hindú cerca del lado sur del parque en donde la lección de ese sábado se había llevado a cabo y por eso no tenían medio de transporte, además, tal vez por fin podría atreverse a invitarlo a la fiesta de Macbeth―. Es mejor llamar a Macao de nuevo ―Jellal aceptó la idea, un par de rayos cayeron y Erza pudo ver con el rabillo del ojo como el azulado se echó el húmedo cabello hacia atrás; y este, casi de inmediato, volvió a su forma rebelde de enmarcar su apuesto rostro.
―Oscureció muy rápido.
―Sí ―respondió ella en un monosílabo porque su mente trabajaba en mil y una manera de pedirle a Jellal que fuese con ella a la fiesta, había retrasado tanto el momento por miedo a ofenderlo o hacerlo sentir como un deber que ya estaba cerca de desistir en hacerlo.
―¿Pasa algo? ―Jellal se sentó junto a ella en el sofá―. No quiero forzarte a decir nada, pero siento que desde hace días quieres decirme algo y te contienes. ¿Sucedió algo malo? ―Erza negó―. Está bien si no me lo quieres contar ―soltó con su usual amabilidad―. Solo espero que no sea algo grave.
―No es eso ―Erza negó con la cabeza, era una tontería preocupar a Jellal solo por no atreverse a hacer una simple pregunta, lo peor que podía pasar era que Jellal se negase―. Yo, bueno… ―sacó la invitación que llevaba en el pequeño bolso cruzado que traía―. Macbeth me invitó a su fiesta, bueno, en realidad nos invitó ―sus mejillas se sonrojaron pero no perdió el valor, ella era una mujer decidida, después de todo―. Aunque dije que no era probable que pudieses ir…
―¿No? ―alzó una ceja.
―Sí, la fiesta es de noche y tienes que cuidar a Wendy ―le miró seria―. Sé que para ti primero están tus hermanas y eso es lo correcto ―Jellal asintió.
―¿Tú quieres ir? ―dijo Jellal y Erza rió.
―No es tanto si quiera ir, solo que sospecho que invitaron a la señorita Brown para que tu fueses ―le miró con diversión―. Sé que Macbeth quiere lucir a su apuesto jefe con sus amigos.
Jellal se sonrojó.
―No creo que ese sea el caso.
―¿No crees o no quieres que sea el caso? ―continuó divertida, encantada de hacerlo sonrojar.
―Vous voulez juste avoir du s'amuser avec moi, mademoiselle Erza. ―le dijo en falso reclamo.
Erza rió.
―Aunque en parte es por eso, lo digo de verdad.
―Igual creo que hay un gran problema con la invitación ―cambió el tema.
―Sí, lo sé ―Erza aceptó―. Es muy tarde y…
―…Y, no he comprado un regalo para Macbeth… ―terminó por ella con una sonrisa ladeada y Erza le miró sorprendida.
―¿Regalo?
―Por supuesto, no puedo llegar a la fiesta sin un regalo. Puede que hace tiempo no asista a alguna pero recuerdo muy bien que eso es lo usual ―bromeó y Erza rió ilusionada.
―¿Entonces irá?
―Iremos ―le corrigió con una sonrisa.
―¿A pesar de la hora?
Jellal volvió a reír.
―¿Qué dije que te causó gracia? ―hizo un puchero.
―Erza, Erza ―negó con cada pronunciación de su nombre―. Meredy está en la universidad, y ¿olvidaste dónde está Wendy ahora?
Erza tardó un momento en recordarlo.
―Oh… ―dejó salir en un murmullo, por dejar que su mente divagara había olvidado que Wendy estaba en una pijamada en la casa de Chelia y que justo por eso ella había estado tratando de invitar a Jellal.
«¡Diablos! Estoy muy tonta…» se reprendió ella misma.
―Creo que si nos vamos un poco antes de la hora podré comprar algo en una de las tiendas cerca del parque. ¿Qué dices? ―de manera juguetona le empujó con suavidad un hombro con el suyo― ¿Quieres ir?
―Yo… sí, pero ¿de verdad quieres ir, Jellal? ―le miró preocupada―. No quiero forzarte a ir a un lugar que no quieres.
―No me estas forzando, al contrario, me alegra que lo recordaras. Hace tiempo no voy a una fiesta ―se dejó caer contra el respaldar del sofá mientras un par de truenos más resonaban―. Creo que desde el sétimo semestre que cursé en Francia.
―¿Tanto?
―No tenía mucho tiempo libre, cursaba bloques completos y seminarios de administración ―sus ojos se enfocaron un momento en las luces de la sala y luego cerró los ojos―. Quería graduarme rápido para volver.
―¿Extrañabas a tu familia?
―Sí… ―suspiró―, pero también estaba preocupado, fue en ese tiempo en que a mi papá le dio su primer paro cardiaco… tenía que apurarme para cuidar de mi familia.
―¿Te sobre esforzaste, cierto?
―Lo hice ―volvió a abrir los ojos, se acomodó en el sillón y le miró con resignación―, y al final no fue suficiente.
―¿Por qué dices que no lo fue?
―No llegué a tiempo.
―Jellal… ―Erza colocó una mano en su mejilla y le sonrió―. Creo que Wendy y Meredy no opinan igual. Estuviste para ellas, peleaste por ellas y las protegiste. Cualquiera que conozca tu historia diría que eres un magnifico hermano. Tu padre y tu Mère deben de estar orgullosos de sus hijos.
―¿Lo crees? ―soltó en un susurro, su mano se colocó sobre la de ella y su rostro se inclinó poco a poco, quería besarla, y mucho, no lo había hecho en todo el día porque no se sentía correcto besarla cuando fingía ser otra mujer con esa peluca.
Era extraño, pero así lo sentía.
―Lo sé, y lo veo en tu preocupación por ellas día a día ―le respondió Erza en otro susurro, inclinando su cabeza al verlo acercarse a ella, sintiendo su respiración acercarse.
―Erza… ―la actriz cerró los ojos para recibir el beso pero en ese momento solo sintió como Jellal se levantó de pronto del sofá―. I-iré a buscarte un abrigo para que te cambies… estás en tu casa, si quieres tomar o comer algo puedes tomar lo que quieras en la cocina ―la peli-escarlata abrió los ojos al oírlo―. Vuelvo enseguida…. ―dijo mientras tomaba su móvil y se dirigía escaleras arriba.
Tenía que tener cuidado.
Jellal subió las escaleras de dos en dos mientras se repetía una y otra vez lo mismo.
Besar a Erza era una cosa, pero lo que pensó en ese momento al tenerla tan cerca, tan cálida y con la blusa húmeda fue más comprometedor que un beso, no podía permitirse pensar así o besarla con la excusa del juego justo en ese momento en que tenían toda una casa y una noche a solas.
No. No. No.
Erza nunca se lo perdonaría si se enterase de lo que deseó en ese momento.
Aún reclamándose, el azulado entró a su habitación, encendió la luz y comenzó a buscar un abrigo para la actriz, sonrió al ver el que le había prestado el día en que durmió en esa casa y decidió darle ese, justo en el momento en que tomó el abrigo un fuerte rayo inundó de luz su habitación y se llevó con su fulgor la luz de la habitación.
―Otro apagón… ―murmuró con resignación, un segundo después escuchó un vaso romperse y salió preocupado de la habitación―. ¿Erza? ―le llamó con el abrigo en una mano y el móvil en la otra iluminando muy tenuemente el camino frente a él―. Ten cuidado al moverte, podrías cortarte ―avisó mientras bajaba los últimos dos escalones y llegaba a la cocina―. ¿Erza? ―miró a todo lado pero estaba demasiado oscuro como para ver más allá de un paso delante de él―. ¿Erza? ―Rodeó el desayunador y sintió la mordedura de un vidrio en su pie―. Sacre… ―su maldición se interrumpió cuando una mano le sujetó de la parte baja del pantalón.
Era ella.
―¿Erza? ―Jellal se inclinó y la luz de la pantalla de su móvil apenas y acarició su contorno pero fue suficiente para que él se arrodillase a su lado con la cara llena de preocupación―. Estás temblando… ―susurro al poner la mano en su hombro, y no solo era eso, estaba abrazada a sus rodillas con el rostro escondido en ellas―. Erza… ―sin una palabra más dejó el móvil encendido en el suelo junto a la joven y la envolvió en sus brazos, fue en ese momento que se dio cuenta que ella sollozaba casi desesperadamente.
Jellal no supo que más hacer.
Así que la sostuvo entre sus brazos.
…Y ella se aferró a él como si temiese quedarse sola en medio de esa oscuridad…
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¿Reviews?
Gracias por la amabilidad de leer y comentar, animan a continuar.
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Aclaraciones:
Eh? Bien! Je crois que j'ai gagné: (Francés) ¿Eh?¡ Bien! Parece que voy ganando.
Vous voulez juste avoir du s'amuser avec moi, Mademoiselle: (Francés) Usted sólo quieren divertirse conmigo, señorita.
Rincón De La Escritora En Proceso:
Chan, chan chan… ¿¡Qué pasó!? Pues lo que sucedió. Dx
Ahora, si ven en respectiva, Erza nunca ha estado en una habitación totalmente oscura. :x
¿Por qué le pasa esto? D: ¿Gray recordará de dónde ha visto a Juvia? ¿Irán a la fiesta de Macbeth?
DDDDDDDDDD:
Agradecimientos:
A vosotras/os con cuenta os responda por PM:
Rirukasabe
Artemisa Neko Chan
Tecchi
Bluewater14
MinSul6011
Anuko50
Liraaz Nightray
Alicia Melo Angel29
A vosotras/os sin cuenta os responda por acá:
Guest: Oh, buena teoría. ¿Será la voz del padre? D: Gracias mil por leer. NwN Saludos.
Guest 2: ¡Hola! Las cuestiones de Erza saldrán a la luz cuando tengan que hacerlo, lo principal era fundar la base de su relación con Jellal, una persona no va a revelar lo que ha escondido en ella misma durante años a una persona cualquiera. NwN En cuánto a quién es. Bueno, has dejado muy buenas teorías. O: Genial. Lo de Gray también tiene sus razones y me alegra saber sus teorías, se aclarará cuando deba aclararse, no me gusta apurar las cosas, después de todo esto es una comedia romántica y por eso el humor y el romance tienen prioridad. :D Muchísimas gracias por leer. Saludos.
MASTER VIVI: Oh, el suspenso tiene su protagonismo. xD Me alegra que el fic te dé hambre ASDFGHJKJFDS Después de describir música, describir comida es una de las cosas más difíciles de hacer. xDDD Últimamente me han dejado muchas teorías de quién puede ser la voz de la persona que atormenta a Erza. xD Creo que el manga abrió las puertas a cierta posibilidad. :x ¿Será? Chan, chan… ¡Me alegra que probases esos dulces! *w* Gracias mil por leer. Besos.
Melany: Muchas gracias por tomarte la molestia de dejar tu review. QwQ De verdad significa mucho. La competencia está que arde, ninguno quiere perder y yo no quiero que pierda ninguno. 7w7)r Dejas teorías sobre el Gruvia… 7w7)r Baia, baia, es una buena teoría. Gracias mil por leer. *w* Un besazo. O3O/
Guest Española: Estoy muy feliz de que les guste la historia. QwQ La verdad a veces ni creo que siga escribiendo ni que escriba tanto. xD Es que para el amor no hay límite para el sonrojo. xDD Naa, en el frío las mejillas también se ponen rojas. Por supuesto que la competencia es verdadera, la verdad si en canon Erza y Jellal no se hubiesen separado por la manipulación de Ultear seguro que habrían sido padres jóvenes porque siempre se llevan ganas. A,A)b xDD El bilingüismo de Jellal… bueno, puedo decir que trato de limitar las frases en francés. xDDD Ultear aparecerá pronto. U-U Tienes buena idea de lo que hará Ultear. xDD La boda del Miraxus… Cada día queda menos. :D Ese fic "Crime Sorciere" es una joya, me llenas el alma de amor al saber que te lo has leído y te a gustado. ¨*w* Y las teorías sobre la voz que atormenta a Erza siguen yéndose por el mismo lado. ¿Acaso os habéis puesto de acuerdo todos? :x Wen es una dulzura. D: No la odies. Por interrumpir. xDDD La adrenalina es buena para el cuerpo y para encender las llamas de la pasión. :x Baia, baia… Este cap es más largo que los demás, llega casi a 9 mil palabras, así que espero no se te haga tan corto. xDD Aunque en parte es un halago porque significa que no les aburro. QwQ De MM la actualización nunca falla, si no actualizo algún mes es porque algo grave me ha pasado. Xd La verdad llevé clases de mecanografía con mi institutriz cuando era pequeña así que digito relativamente rápido. xD Eso me ayuda porque las ideas van rápido y de otra manera perdería el hilo, ojalá las historias pasaran del cerebro a la compu sin necesidad de mover los dedos, porque las ideas a veces me ahogan. D: De hecho tengo muchos más fics y de otros fandoms guardados en la compu. Xd ASDFGHJKLHGDSDFGHJ Me llenas de felicidad al decir que no baja la calidad… me haces llorar de emoción. ¡MUCHAS GRACIAS! QwQ Te mando insulina y un enorme abrazo. Gracias de nuevo y un besazo. Saludos a España. O3O/
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
.o./
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