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¡Hola! .o./ Se supone que después de finalizar "Mi Maid" me concentraría en este fic, pero terminé "Mi Maid" y este estuvo congelado... Dx Lo siento, cosas pasan, la verdad no he tenido muchas ganas de escribir para publicar y no quería escribir este fic sin ganas porque lo amo mucho. :c En fin, estoy muy nerviosa con este cap porque empieza a desencadenar el drama mayor xD y también porque me gustaría saber si quieren que continúe este fic después de tanto tiempo en hiatus, así qué... ¿Quieren que continúe con Dulce Destino?
¡Espero lo disfruten! NwN/
IMPORTANTE:
Sinceramente chicas y chicos, el fandom de FT está medio muerto, y ni para que hablar del fandom Jerza que es bien chiquito... *cries en spanish* QwQ Por eso entiendo que cada vez menos personas leen estos fics, y muchas menos dejen reviews, pero también recuerden que los que escribimos lo hacemos con las ganas de saber que les pareció el cap, aunque sea una oración, una frase, si no obtenemos nada, ¿entonces para que continuar publicando? Los que escribimos los fics ya sabemos el final, solo lo escribimos y publicamos por ustedes, muchos dicen, es que no puedo dejar comentario por la universidad, o la escuela o trabajo, pero los fickers también asistimos a universidad y trabajo y etc y sacamos tiempo para escribir páginas de páginas, y lo único que nos encantaría es que ustedes, cuando nos leen (ya si no nos leen por falta de tiempo es totalmente comprensible) tomen un par de minutos para dejar aunque sea un par de líneas.
Solo un par de minutos.
Sé que esto puede molestar a muchos, pero me animo a decirlo porque es la verdad, porque fickers muchísimo más talentosos que yo se han ido por falta de apoyo, y porque ya no sé cuánto tiempo continúe publicando historias con todo lo que se viene para mí el próximo año, a veces hay que poner hasta los hobbies en la balanza, y ver cuál de estos te da más a cambio de todo el tiempo y esfuerzo que le inviertes.
Piensen en todos los fics que aman en leer, y en la persona que está detrás de ellos, son humanos y merecen más que el silencio por lo que les ofrecen de gratis y con mucho cariño.
Por otra parte, mil gracias, millones de gracias, a todas y todos vosotros que me han apoyado... yo sé que he tenido una gran suerte con los lectores que he ido encontrando en este laaaaaaaaaaaaaaaaargoooooooooooooo camino. Muchas gracias. Cientos de corazones para todos ustedes y que en sus vidas encuentren personas que los apoyen tanto como vosotras lo habéis hecho conmigo. QwQ
Y sin más...
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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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Capítulo Vigésimo Sexto
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~La Llanto~
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La cama era muy suave pero eso no aliviaba la tensión en su espalda.
Esa tensión solo una persona podría ayudarle a aliviarla.
―Ara, hoy has tenido ese ceño más fruncido de lo normal ―la joven de cabellera blanca se sentó en la cama y presionó el lugar del que hablaba―. Te arrugarás antes de tiempo.
―Ya conoces a mi abuelo, ya sabes cómo probablemente envejeceré, no creo que sea hora de preocuparte por mis arrugas ―sonrió casi arrogante a su futura esposa―. Aunque, aún no es tarde para arrepentirte.
―Eso me lo digo todos los días, pero luego recuerdo todo el tiempo que he invertido en planear la boda y se me pasa ―le cerró un ojo y él rió.
―Por eso somos una buena pareja, Demonio. No hay quien me soporte más que tú, y no hay quien te soporte más que yo.
―En eso debo de estar de acuerdo ―Mirajane se inclinó y besó la frente de su futuro marido―. Ahora, ¿me dices que está provocando que te arrugues frente a mis ojos?
―Es el Viejo, en la mañana mientras desayunábamos recibió una llamada y está extraño.
―¿Una llamada? ¿De quién?
―No sé ―Laxus se sentó en la cama―, no me dijo nada, y cuando la recibió salió del comedor a contestar. Aunque me pareció escuchar que mencionó a Erza.
―¿Crees que fue ella quién lo llamó?
―No lo sé, no creo ―Laxus negó―. Hasta donde sé esa violenta mujer ha estado trabajando todo el día en la agencia de Gildarts, y tú dijiste que no te has podido comunicar con ella.
La albina asintió.
Mirajane miró el reloj en la pared, ella había llamado a su amiga pero no había respondido, y cuando Gajeel llamó para preguntar por Rogue, le dijo que Erza le había dado la noche libre y se había ido con Gram en moto, un actor que Mirajane sabía bien que estaba enamorado de su amiga pero que ella solo veía como un compañero de actuación, así que no creía que él fuese quien la estuviese distrayendo lo suficiente como para que su amiga no contestara sus llamadas anteriores.
Entonces solo podría estar con una persona.
―¿Mira? ―la voz de su marido la sacó de sus cavilaciones.
―Lo siento, estaba pensando en dónde podría estar Erza que no contesta.
―¿Tienes alguna idea?
―Bueno, ya deberías de imaginar en quien podría estar pensando ―le dio su sonrisa de cupido y Laxus puso los ojos en blanco―. Tú y tus romances, dudo que esté ahí, pero en todo caso, ¿por qué no llamas a Jellal y te aseguras?
―Porque podrían estar... ocupados.
―¿Ocupados? ―alzó una ceja el rubio―. ¿En qué estarían ocupados a esta hora?
―Ara, Pikachu, no sabía que había tanta inocencia en ti aún... ―se burló y se rió al ver la cara de su marido roja.
―Jellal es un hombre jodidamente responsable, y además vive con sus hermanas menores, que van estar ocupados en eso.
―Ara, Laxus, los niños duermen, justo hoy el hermanito de Gajeel duerme en esta casa y no creo que nosotros tengamos problemas para estar ocupados... Claro, si no fueses tan inocente...
―¡No soy inocente! Bien que lo sabes... ¡Lo que pasa es que tú eres un demonio lujurioso! ―trató de defenderse.
―Y a ti bien que te gusta... ―le susurró de pronto al oído y Laxus sintió una nueva tensión llenarlo, pero esta vez esta tensión era muy agradable.
Muy, muy agradable.
―Sea como sea ―dijo Laxus con un tono de voz más suave y volviendo al tema principal―. Sigo creyendo que Erza no llamó a mi abuelo.
―¿Y entonces? ―Mirajane besó su cuello y él empezó a perder el sentido de la conversación.
―No lo sé... ―tomó la cintura de Mirajane y la colocó a horcajadas sobre su regazo con una facilidad que la albina adoraba―. Tal vez solo estoy dándole muchas vueltas a la cabeza a eso...
Ambos olvidaron pronto el tema.
...Ninguno de los dos conocían los secretos que estaban por salir a la luz...
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~°0°~
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El auto se había detenido de manera repentina.
Los dos pasajeros del vehículo soltaron un suspiro de alivio.
Por poco y el pobre perro que orinaba cerca del buzón de correo no sale vivo de su cotidiana rutina.
―¡Te dije que aún no estoy lista! ―en un grito nervioso exclamaba la menuda conductora, sus manos tensas en el volante que se negaba a soltar.
―¡Por pensar esas cosas es que no estás lista! ―algo menos nervioso ―solo un poco menos―, contestó el chico de larga cabellera azabache que se había sujetado al cinturón como si su vida dependiese de ese trozo de material textil.
Aunque podría decirse que en realidad su vida si podía depender de ese cinturón.
―¿¡Qué no viste que casi mato al pobre perrito!?
―¡Claro que lo vi! ¡Fui yo quien te avisó que frenaras! ―negó con la cabeza y relajó el tono―. Pero igual no lo mataste.
―¡Por poco!
―Por poco o por mucho, el perro sigue vivo. ¿Qué más da, enana? ―intentó sonreírle para relajarla pero la chica pasó de terror en la mirada a una inundación de humedad que se terminó convirtiendo en lágrimas, las cuales rodaron gruesas y constantes por sus mejillas―. Hey, Lev...
―N-no si-sirvo para conducir... ―dijo la chica entre hipidos―. Soy muy torpe, nerviosa y... y... y... ¡ENANA! ―soltó en fuerte sollozo para luego colocar la frente sobre el volante haciendo sonar la bocina del vehículo, lo que hizo que el perro quien miraba el auto despreocupado saliese corriendo asustado.
―Oe, oe... ―Gajeel observó nervioso a la chica que lloraba, al perro que huía, y a las ventanas que se encendían en los apartamentos cercanos por el ruido de la bocina, sin saber que hacer realmente, estiró su mano y quitó a la chica del lugar, luego se estiró para quitarle el cinturón y atraerla hacia sí mismo para abrazarla―. No digas tonterías ―dijo un poco aliviado al solo recibir un par de gritos de los vecinos que volvieron a apagar las luces―. Solo necesitas más confianza, lo hiciste bien todo el camino hacia acá, falta poco para llegar hasta tu casa ―la chica comenzó a calmarse con sus palabras―. Te pones nerviosa, ese es tu único problema.
―N-no creo poder... evitarlo..., n-no podré conducir hasta mi casa...
―Claro que puedes. ¡Gee hee! Nadie nace aprendido ¿No me dijiste eso una vez, eh?
―Lo dije...
―Entonces agarra tu propio consejo, no seas tramposa ―fingió un reclamó y por la manera en que el cuerpo de ella reaccionó, le pareció que había logrado que riera, así que continuó por ese camino―. ¿Sabes cuántas veces choqué contra botes de basura cuando aprendía a manejar?
La chica se quedó un momento en silencio antes de responder.
―¿Muchos? ―preguntó esperanzada.
―¡Ja! ¿Estás de broma? La verdad no boté ninguno, yo soy un genio ―sintió el pellizco de la joven y rió― ¡Ay!
―¡No estás siendo de ayuda! ―la joven se separó de él con un puchero en la boca.
―¡Gee Hee! Claro que lo estoy siendo, soy el gran YO después de todo ―la chica le miró ceñuda―. Oe, no te enojes que ese es el punto más importante de mi discurso de aliento ―la señaló―, si yo te digo que puedes, es que puedes, si no pudieses ya te lo habría dicho sin problemas ―sonrió como un tiburón al acechó―. ¿Acaso no te dije que no podrías ver la película sin el asiento de niños? ¿Acaso me equivoqué?
―¡Gajeel! ―la chica casi gritó de la pena, había sido vergonzoso tener que ir a buscar uno de esos asientos especiales, y todo porque un gigantón se sentó frente al asiento de ella.
―¿Ves? El Gran Yo te dice las verdades aunque te enojes, así que créeme cuando te digo que puedes conducir.
Levy volvió a hacer un puchero pero había una luz esperanzada en sus ojos.
―¿De verdad?
―Lo juro por cada uno de mis piercings ―alzó la mano solemne y Levy no pudo evitar reír ante tal juramento.
―¿Aunque sea torpe, nerviosa, ansiosa y enana?
―Oe, no eres torpe, eres una persona muy capaz, y una de las personas más inteligentes que conozco ―contestó él para sorpresa de la joven―, y es verdad que de las otras dos cosas tienes un poco, pero eso es normal, hasta el gran Gajeel Redfox pasa por ese tipo de cosas, con un poco de confianza en ti podrás lograr lo que quieras ―las mejillas de la chica se habían vuelto coloradas de las lindas palabras que recibía―, y en cuánto a enana, bueno, personas más enanas que tú lo han logrado ¿a qué no? ―Levy lo pellizcó con fuerza y se volvió a sentar en el asiento del conductor―. ¡AYYYY!
―Eres un tonto... ―infló las mejillas―, con lo bien que ibas... ―susurró.
―¿Qué iba? ―rió Gajeel quien escuchó el susurro― ¡Gee Hee! Estás sonriendo, ese era mi objetivo, las enanas bonitas deberían sonreír así todo el tiempo ―el chico colocó un dedo en una de las mejillas que se habían vuelto más rojas con el halago, la joven volteó a mirarlo, su expresión era tan adorable que Gajeel no pudo evitarlo y se inclinó hacia ella y la besó.
Solo un pequeño roce, un ligero toque de labios.
Y desde ese momento, Levy fue incapaz de conducir más en esa noche.
Tal vez lo lograría después, otro día, cuando el shock de la sorpresa dejara su cuerpo.
Un apenado Gajeel cambió de lugar a la pequeña estatua en que se había convertido Levy luego de ese beso y condujo lo que restaba del camino, la despedida de ella fue casi robótica, y ya se estaba empezando a sentir muy mal por su atrevimiento cuando la joven tomó su camisa al darse la vuelta para irse.
―¿P-puedes... ―la escuchó con dificultad, su voz era apenas un murmullo―, ha-hacerlo de nue-nuevo?
―¿Eh? ―preguntó dándose la vuelta, la sorpresa en su cara implantada―. ¿Enseñarte a conducir de nuevo?
―¡NO! ―se encontró casi gritando y se frenó para añadir con timidez―. E-El be-beso... ―sus ojos revelaban pena, pero ante todo; decisión, y por eso Gajeel esta vez no pudo culpar nada más que a las ganas de hacerlo cuando se inclinó a ella, y la besó como había querido besarla antes muchas veces.
Y esta vez ella participó bastante de la acción.
Dos jóvenes besándose de pie frente a la puerta del apartamento de la chica.
...Y ambos sentían que el mundo se estremecía bajo ellos...
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~°0°~
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El viento de la noche era frío, pero la cobija era gruesa y la protegía a ella.
Era ella lo único que le importaba en ese momento.
Cuando había abierto la puerta hacia dos horas, lo menos que se esperaba es que fuese Erza la persona que tocaba la puerta de su casa con tanta desesperación, mucho menos esperó verla llorando, ni la forma en que entró a su casa y se lanzó a sus brazos lanzando todo lo que traía con ella al suelo. Su reacción inmediata fue abrazarla contra sí mismo con fuerza, aún debatiéndose en si estaba despierto o se había quedado dormido mientras veía una película que había visto varias veces antes, pero a los pocos minutos entendió que la mujer que sollozaba en sus brazos era real, y puso todo su empeño en calmarla acariciando su espalda y su cabello escarlata que quedó libre luego de quitarle la peluca que andaba esa noche.
Le partió el corazón verla de nuevo de ese modo.
Cuando Erza se calmó un poco más, le propuso ir a su habitación a dormir o a hablar, si ella así lo quería, pero ella había negado luego de observar las escaleras con algo que le pareció temor, así que Jellal no insistió, y cuando ella le pidió salir por aire fresco, él encontró el lugar perfecto para hacerlo sin dejar del todo la casa; así que le prestó una de las sudaderas que estaban dobladas en el sillón luego de haber estado al sol todo el día, tomó la cobija con la que él había estado abrigado en el sofá, y llevó a Erza de la mano al patio de su casa luego de dejar encendida la luz de la cocina para que el patio no estuviese tan oscuro para ella, allí se sentaron en una banca mecedora igual a la que había al frente de su casa, Erza no habló más, pero aceptó uno de los caramelos con sal que Jellal le ofreció.
Él respetó su silencio, y se dedicó a mirar el cielo parcialmente nublado y a ella en intervalos regulares.
Por más preocupado que estuviese, no podía hacer más que eso.
―Lo siento... ―la escuchó decir en un susurro y de inmediato dejó de prestar atención a las pocas estrellas que se veían esa noche.
―¿Por qué? ―él la observaba pero ella miraba la cobija celeste que la cubría, sin duda estaba avergonzada.
―Por venir así... y tan tarde... por preocuparte, lo siento...
―Erza... ―ella asintió pero no dejó de observar la sábana―, tal vez solo te conozca desde hace un par de meses, pero sé que si has venido aquí en estas condiciones es porque de verdad lo necesitabas, y por eso no tienes que disculparte.
―Aún así, no debí...
―Mírame ―le interrumpió, firme pero no sin gentileza, ella tardó un poco pero levantó su rostro hacia él, ojos hinchados, nariz roja, y una mezcla de vergüenza y miedo en su mirada―. Eres alguien muy importante para mí ―le dijo desde el fondo de su corazón, acercando su mano a sus mejillas y secando el rastro húmedo de sus lágrimas con sus dedos―, jamás te disculpes por buscar ayuda en mí, nunca...
Erza asintió, tragó hondo para sofocar un sollozo pero un par de nuevas lágrimas volvieron a escapar de sus ojos, cuando Jellal la acercó a él y la hizo descansar su cabeza en su pecho se sintió menos culpable y permitió que sus emociones se tranquilizaran, sin duda había sentido calma llenarla cuando entró a esa casa y se lanzó a los brazos de Jellal, pero después todo se mezcló con miedo y con culpa por preocupar a alguien como él que también tenía varios problemas con los que lidiar.
De verdad no quería ser un problema más para él.
¿Pero que podía hacer si hasta inconscientemente lo había escogido a él como refugio?
Cuando había entrado al taxi su mente estuvo casi en blanco para evitar pensar en los recuerdos que surgían como manos oscuras que querían ahorcarla, que le impedían respirar o pensar correctamente; fue hasta que su mano tocó el dije de estrella en su muñeca que escuchó al taxista preguntando su destino y ella simplemente dio la dirección de él.
De Jellal.
¿Y ahora que se suponía que debía hacer?
Tal vez contarle esa parte de su pasado sería lo correcto.
Aunque le diese miedo hacerlo.
Jugó con sus dedos nerviosa bajó la cobija, apagó y encendió la lucecita de la estrella, de vez en cuando miraba hacia el rostro de Jellal quien miraba hacia el cielo nocturno mientras peinaba su cabello con parsimonia, pensó por un momento en simplemente quedarse allí en silencio hasta dormirse, pero luego entendió que aunque se durmiese en ese momento para evitar explicar lo sucedido, tarde o temprano tendría que enfrentarse de nuevo al miedo de esa decisión, y la verdad...
La verdad no quería cargar con más miedos.
Y lo cierto era que confiaba en él.
―Hoy lo escuché... ―Jellal dejó de mirar al cielo y la observó con atención, eso hizo que ya no tuviese más dudas de hablar de eso con él, así como él no la iba a presionar para contarle lo sucedido, también estaba dispuesto a escucharla―, a mi abuelo...
―¿A tu abuelo? ―Jellal se acomodó mejor en el asiento acolchado de la banca mecedora, esta se meció con un poco más de fuerza y Erza se sentó para evitar caerse, de inmediato Jellal echó de menos la falta de su calor contra él, pero de igual forma en ese momento lo que tenía que hacer era prestar atención a su historia―. ¿Él que te enseñó sobre especias o te refieres al señor Makarov?
―No... ―Erza negó, subió las piernas a la mecedora y se abrazó a ellas, ahora se daba cuenta que para contar esa parte de su vida tenía que explicar muchas otras―. Es... ―soltó un largo suspiro―, una larga historia ¿quieres escucharla? ―él asintió sin ninguna duda, abrazándose a sí mismo cuando una ráfaga de viento pasó con fuerza, Erza no pudo evitar una pequeña sonrisa formarse en sus labios cuando lo vio apenarse por haberse estremecido del frío―. ¿Prefieres que hablemos en tu habitación?
Jellal iba a asentir pero de inmediato recordó el miedo en su mirada cuando él se lo propuso, así que negó.
―No, la noche está muy linda, hace tiempo no paso toda una noche viendo las estrellas ―fue su excusa, una que supo fue muy mal actuada porque Erza alzó una ceja nada convencida, pero al menos había sonreído un poco.
Y eso era un gran alivio para él.
―Entiendo... ―dijo ella y se levantó de la mecedora, Jellal iba a hacer lo mismo al verla pero ella negó―, sube las piernas, creo que podemos acomodarnos de otra manera ―cuando él lo hizo Erza se sentó en el medio de ellas, la banca mecedora era lo suficientemente larga y ancha para acomodarlos de esa manera con comodidad, y luego, Erza simplemente colocó la cobija por completo sobre ellos, protegiéndolos a ambos del frío, la luz que venía de las ventanas de la cocina y traspasaba la cobija y la luz de estrella en su muñeca, y los brazos de Jellal que la rodearon, fueron luz suficiente para que ella se comenzase a sentir segura de nuevo.
Era un gran refugio improvisado, y en ese momento pensó que era como una especie de "Club de la Luz Bajo la Sábana", también.
De cierta manera apropiado para la confesión que estaba por hacer.
―Realmente ninguno de ellos dos son mis abuelos, Yima, quien me enseñó de especias es mi padrino, y Makarov era el mejor amigo de mi abuelo materno y cuando él murió juró cuidar a mi madre, aunque la verdad nunca la conoció, así que extendió esa promesa hacía mí ―tratando de explicar todo lo mejor posible―. No conozco realmente a mi abuelo por parte de madre, y a mi abuelo por parte de padre tampoco lo reconocería si lo viese... pero sin duda lo reconocería si lo oyese y hoy lo oí...
Se detuvo para controlar su respiración.
Recordar esa voz la hacia estar a punto de perder el control y eso la hacía enojarse consigo misma.
Ella ya no tenía porque ser esa niña asustada.
―¿Dónde? ―decidió preguntar Jellal para no dejarla perderse en el silencio.
―En el centro comercial, yo estaba... ayudando a una niña y lo escuché a espaldas mías.
―¿Estás segura que era él?
―Lo estoy... ―y claro que lo estaba, recordaba sus palabras mejor que sus golpes, las que le decía cuando era niña y las que le decía cuando la llamaba de vez en cuando para simplemente hacerle su vida miserable―. Era él, de verdad... de verdad...
Jellal afianzó su abrazo a Erza cuando la sintió tensarse.
―Te creo, Erza... ―le aseguró y luego de un momento reanudó la conversación―. ¿Él te vio?
―Sí, pero no me reconoció, estaba de espaldas a él y con la peluca y lo demás ―algo que agradecía por completo, aunque también se arrepentía de no haberse volteado para ver por fin el rostro de esa persona que le causaba tanto temor.
―¿Crees que te habría hecho daño si te hubiese reconocido?
―No lo sé... ―negó con la cabeza.
―¿Te hizo daño antes? ―preguntó con fría seriedad, una que Erza nunca le había escuchado―. ¿Es por culpa de él que tienes miedo a las habitaciones oscuras? ―ella se sorprendió por un momento de la deducción acertada del azulado y luego simplemente asintió.
―Yo soy una hija bastarda, Jellal ―soltó por fin―. Mi madre era una simple cantante de cabaret con sueño de ser actriz y al parecer mi padre venía de una importante familia, enamoró a mi madre con cartas, obtuvo lo que quiso y luego la dejó ―apretó los puños con fuerza, esa confesión no se la había hecho a nadie más, los únicos que sabían esa verdad eran sus abuelos postizos―. Mi mamá decidió tenerme a pesar de que no era la mejor opción para ella, trabajó en varios lugares y finalmente se asentó en un pequeño pueblo, allí encontró a mi abuelo de las especias, se conocían de antes y él le ofreció trabajo en su pequeño restaurante como mesera y cantante y también una habitación en su casa, yo nací allí y él de inmediato se declaró mi abuelo, su sueño siempre fue ser abuelo ―a pesar de todo lo que estaba por contar, sonrió ante eso― Mi mamá fue muy feliz ahí, o al menos eso me dijo mi abuelo ―sonrió nostálgica―. Pero luego enfermó, yo estaba pequeña y no recuerdo mucho, mi pasado a veces es una nube de recuerdos difusos, mis abuelos dice que mi mamá le mandó una carta a mi papá poco antes de morir, pero él nunca le respondió y yo me quedé con mi abuelo. Dos años después de que mi mamá muriese un hombre llegó mientras yo jugaba en el jardín del abuelo, me tomó por la fuerza y me metió en un auto, me dormí por algo que dieron a oler mientras gritaba y luego solo desperté sola en una habitación oscura...
Erza se detuvo.
Sentía su pulso acelerarse, su respiración se volvía irregular, su cuerpo comenzaba a temblar.
―Tranquila... ―la voz de Jellal fue un susurro pero en su interior resonó con fuerza―, estoy contigo, no estás ahí, no volverás a estar ahí... ―Erza cerró los ojos y tomó una larga bocanada de aire que dejó expandir sus pulmones con calma y se concentró en el abrazo de Jellal.
Era verdad, no estaba ahí, no estaba ahí.
Ella ya no estaría ahí más.
―No sé cuánto tiempo me mantuvieron allí, se supone que fueron un par de meses, a mi me parecieron años... ―continuó con voz ahogada―. Siempre estaba sola, me dejaban ropa, sábanas y comida dos veces al día en la parte alta de la escalera, sé que era un sótano, era algo grande, tenía un baño pequeño, una cama y una caja pequeña con ropa. Jellal, yo lloraba los primeros días hasta quedarme dormida aunque la luz siempre estaba encendida, extrañaba a mi abuelo y tenía miedo, de verdad quería que alguien viniese por mí y tal vez no debí desearlo tanto... ―ansiosa jugó con la pulsera en su mano―. Cuando volví a escuchar a alguien fue a él, ese día o noche no se bien, las luces se apagaron y escuché por primera vez los pasos bajando por la escalera, yo lloré con más fuerza pidiéndole que me llevaran a donde mí abuelo y traté de esconderme cuando nadie respondió, pero entonces una mano me sujetó y me abofeteó y me dijo que yo y mi mamá habíamos arruinado a sus hijos, que su hijo lo había abandonado, que su hijo había muerto por nuestra culpa y que yo lo pagaría. Me advirtió que si seguía llorando me golpearía de nuevo, lo mismo decía cada vez que bajaba al sótano, a veces solo se quedaba allí en silencio, y otras veces decía cosas horrorosas de mi mamá, no siempre me abofeteaba, solo cuando me oía llorar, al menos su maltrato físico solo fueron golpes ―ella soltó una risa amarga―, pero fui una niña tonta como él me solía decir, tardé muchas bofetadas en entender que de verdad no debía llorar. Fui muy tonta, muy tonta, tan, tan... tan tonta... pero no podía evitarlo, ¡estaba tan sola! ¡TODO ESTABA TAN OSCURO! Tenía tanto miedo... ―Erza no pudo evitarlo y rompió a llorar como cuando llegó a casa de Jellal esa noche.
Tal vez porque ahora ella sí podía llorar por esos días, sin temor a ser golpeada si era escuchada por alguien, y eso era de cierta manera liberador.
Y él no pudo hacer nada más que abrazarla con fuerza.
No era momento para dejarse llevar por la ira que sintió crecer dentro de él con cada palabra que Erza acabada de contarle, porque además de que no serviría de nada, estaba seguro que faltaba más en ese relato.
Después de todo, Erza había vuelto con su abuelo de las especias.
...Pero, ¿cómo lo había logrado?...
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~°0°~
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El piso era deslumbrantemente blanco, al igual que las paredes y cortinas.
Era el color imperante en la majestuosa sala con detalles en madera y reluciente dorado.
―Si algo no es de su agrado solo debe decirlo y de inmediato será cambiado, señor ―el hombre de traje negro se inclinó ante el más anciano de la pequeña comitiva que había llegado esa mañana a ver la casa, solo eran media docena de personas, pero la tensión que se respiraba le hacia pensar que estaba en medio de una plaza atiborrada de personas que luchaban por un pedazo de pan bajo el horrible sol de mediodía, intentó no llevarse la manga de su traje a la frente para secar el sudor inexistente que sentía que resbalaba a chorros por su piel.
―No hay ninguna objeción ―como siempre, en lugar de responder el hombre mayor, el señor de traje café oscuro y mirada severa respondió por él.
―Me complace que sea así ―respondió, aún así no sintió alivio alguno, solo lo sentiría cuando esos hombres firmaran el contrato de renta del lugar y él estuviese lejos de ellos, por alguna razón esas personas con apellidos de gran peso le ponían demasiado nervioso, pero trabajo era trabajo y era su deber el cerrar contratos de rentas.
―¿Está lista para habitarse hoy mismo? ―preguntó el mismo hombre de traje café oscuro.
―Por supuesto, la casa está totalmente limpia, hoy mismo un equipo de limpieza vino en la madrugada, los muebles están incluidos en el contrato también.
―Me han dicho que la seguridad de la zona es de alto nivel.
―El más alto de Magnolia, si me permite decirle.
―Y las leyes de Magnolia no permiten periodistas curiosos, ¿cierto?
―Las leyes de Magnolia son sumamente fuertes en este área, nuestro alcalde se ha empeñado en que toda persona que viva aquí tenga derecho sobre su privacidad. Es un excelente alcalde ―el señor asintió algo complacido con su respuesta y entonces continuó explicando, agradecido de que fuese un tema como ese el que había surgido, uno de los mayores beneficios de esa zona era esa garantía de privacidad, por eso mucha gente famosa se había mudado a la parte central de Fiore―. De hecho no muy lejos de esta mansión viven un par de celebridades, Gram Booker, Minerva Orlando, Erza Scarlet y...
―Suficiente con nombres ―lo detuvo el señor de café―. Solo pregunté por nuestra privacidad.
―Cl-claro, yo... lo siento ―el vendedor bajó la mirada, el tono y la mirada del hombre lo habían hecho sentir como un perro regañado.
―Sin disculpas, las disculpas solo hacen perder el tiempo ―con un movimiento de cabeza, el de mirada severa hizo a otra de las personas de la comitiva llevar un maletín a la mesa cercana, al abrirlo mostró una gran cantidad de dinero―. Como habíamos hablado antes, seis meses de renta por adelantado y pagaremos en efectivo, permítame el contrato.
El hombre solo asintió, ya ni siquiera sabía que decir, sentía que si abría la boca no iba a cerrar el trato, así que se limitó a extender el contrato a la mujer que se puso frente a él quien al parecer era la abogada, luego de un largo rato en silencio, ella asintió y le dio el contrato al hombre de café.
―Mi señor ―con una gran reverencia, el hombre de café extendió el contrato en la mesa y con una actitud bastante servil que asombró al vendedor, hizo una pregunta silenciosa al hombre de blanco, este asintió.
―Joseph ―cuando otro de la comitiva se acercó a firmar, el hombre de blanco habló por primera vez desde que lo conoció esa mañana―. ¿El sótano es oscuro?
El vendedor pensó que era una pregunta de lo más extraña, pero igual respondió cuando Joseph; el de café, le dirigió la mirada.
―Tanto como usted lo desee, señor.
El hombre de blanco no respondió, ni lo miró con severidad como el de café, sus labios solo formaron una pequeña sonrisa que lo hizo sentir un estremecimiento.
La casa fue rentada.
...Con todo y su oscuro sótano...
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¿Reviews?
Gracias por la amabilidad de dejar review, animan a continuar.
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Aclaraciones:
OOC: Tal vez algunos puedan pensar que la Erza de este capítulo está un poco "fuera de personaje", pero les recuerdo que Erza siempre se guarda todo para sí y que ha roto en llanto en soledad en canon y frente a Jellal también, ha tenido miedo a punto de no dejar de temblar (luego de Tártaros) y fue Jellal quien la calmó con sus palabras, en esta ocasión tiene a Jellal a su lado y está permitiendo que todo eso fluya en lugar de tragárselo.
Abuso: Por si acaso, quiero dejar muy claro que Erza recibió abuso físico y psicológico, pero no sexual, esto lo explico porque sé que sé que podrían armar teorías que lo incluyan y ese un tema que no trataría en un fic.
Rincón De La Escritora En Proceso:
Les dije que se venía parte del drama. DDD: Hay algunas cosas más que Erza tiene que explicar pero ya será después, después de todo hay cosas que viene primero, como el cumple de Jellal :x Y hay una guitarra que Erza tiene que secuestrar por el bien de su azulado pastelero.
WAAAAAAAAAA~ Estoy muy nerviosa y ansiosa por saber que piensan y por lo que se viene... QwQ
De nuevo, me disculpo por la demora.
¡Muchas gracias por leer! NwN/
Agradecimientos:
A vosotros adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:
Alicia Melo Angel29
Hell Angel Black
Willivb
Rirukasabe
Bluewater14
Artemisa Neko Chan
Lady Werempire
Azulmitla
Erzebeth K
A vosotros adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:
Guest 1: Me alegra que notases el cameo de Gram :D Me hace feliz que lo recuerden. Espero te guste el cap. Muchas gracias por leer.
Guest 2: Gracias a vos por leer y tu comentario. Me hace feliz que te guste. QwQ
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
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