.


.

¡Hola! NwN/ Muchas gracias por su apoyo en los reviews. QwQ De verdad que estoy feliz de ver que de verdad hay personas interesadas en conocer el final de esta historia y lo demuestran con sus comentarios. Demasiadas, demasiadas gracias.

Por cierto, algunos de vosotros no lo sabéis, pero tengo otra cuenta en fanfiction en donde he publicado fanfics de Skip Beat! (Kyoko x Ren / Cain x Setsu) y fanfics de Fullmetal Alchemist (Mustang x Hawkeye), por si os interesa leerlos y apoyarme, la cuenta es: Rerum Ael. Podrán encontrarlo en mi lista de autores favoritos acá en el menú de fanfiction.

¡Otra cosa! ASDFGHJKJHGFDSASDFGHJKJHGFDSA... esto era algo que hace tiempo quería comentar en este fic, ¿vieron el Jellal pastelero y enmascarado de Fairy Tail City Hero? ASDFGHJKJHGDSASDFGH Cuando vi eso sentí que mi idea era más que una de mis fantasías fluff... QWQ Es hermoso que estas cosas pasen...


Importante:

Ahora, este cap es el doble de largo de lo normal, eso es porque como no pude actualizar en enero, decidí actualizar doble este mes, y al final uní los dos caps que escribí en uno, ya que tenían una secuencia que lo permitía. Espero que lo disfruten, no se cansen con la longitud del cap y me digan que piensan en sus comentarios. NwN


Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.

.


.

Capítulo Vigésimo Sétimo

.

~El Domingo~

.


.

Él lavó el vaso y bostezó de nuevo.

Ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho.

Sin embargo, en cada una de esas veces, Erza, quien le observaba compungida, había sentido su corazón arrugarse por la culpa de haberle quitado el reparador sueño justamente en el único día en que él, el muy trabajador, responsable, ocupado y madrugador Jellal Fernandes, tenía la posibilidad de despertarse más tarde.

Erza bajó la mirada a su plato aún lleno.

Recurrir a Jellal había sido una elección prácticamente inconciente, de haber estado más en sus cabales habría ido a la casa de su abuelo Makarov, él conocía casi que por completo toda su historia y había sido quien la había ayudado a abrirse poco a poco luego de haberse mudado con él y con Laxus hacía ya varios años, de esa manera no habría perturbado el descanso, el sueño y la paz de Jellal, ya que era más que obvio que él estaba muy preocupado por ella, lo sabía por la manera en que la había abrazado y tranquilizado, e incluso en la manera en que la veía y le hablaba cuando ella se despertó luego de dormirse mientras lloraba.

¡PORQUE HASTA ESO!

Ella se había quedado dormida y él había vigilado su sueño, y aunque durmió poco más de un par de horas, lo había hecho y él no había dormido nada.

Erza no pudo evitar un bostezo.

Y eso la hizo enojarse más consigo misma.

Ella no tenía derecho a sentirse cansada y con sueño luego de haber sido una carga en las horas pasadas.

Si quieres puedo prepararte otra cosa ―la voz de Jellal la hizo levantar la mirada de repente, no se había dado cuenta de que él se había acercado―. ¿Tostadas, panecillos, galletas?

¡N-no! ―respondió de inmediato y se fijó en su plato, los panqueques que Jellal le había hecho seguían enteros―. ¡No es necesario! ¡Están deliciosos! ―Erza tomó tenedor y cuchillo y llevó un buen pedazo de panqueque con miel a su boca.

¿Segura? ―preocupado inquirió y ella respondió asintiendo con la cabeza pues tenía la boca demasiado llena para hablar, Jellal supo que le pasaba de inmediato, no era algo difícil de descifrar considerando como se disculpó una y otra vez por haberse quedado dormida mientras lloraba.

Se aguantó un suspiro.

Ella cargaba demasiado por sí misma y no se permitía ser ayudada.

En eso ambos se parecían mucho, pero no lo notaban.

Estaba seguro que ella se sentía como una carga para él y se sentía culpable por haber llegado la noche anterior en el estado en que llegó; y, muy probablemente estaría pensando que él estaría molesto por eso o algo por el estilo.

Iba a suspirar pero un bostezo ganó el impulso.

Erza tosió atragantada por la manera en que se comía los panqueques que obviamente se estaba forzando a comer.

Necesitaba hablar con ella sobre eso, pero por el momento...

Ten ―le pasó un vaso con jugo a la mujer y le palmeó la espalda―. Come tranquila, ¿sí? ―ella asintió apenada, casi escondiendo su bochorno detrás del vaso de jugo, él acarició su flequillo para tranquilizarla―. Erza...

¡Hermano, yo dije que lavaría los platos! ―la pequeña Wendy salió del pasillo y con las manos en la cadera lo miró con un puchero―. No es justo.

No es nada, Wen, tú ocupas alistarte, Chelia y sus papás pasarán por ti y por Charle en cualquier momento, ya casi son los ocho y media ―después de todo, la amiga de Wendy le había insistido a sus papás en que Wendy la acompañase a comprar la ropa que usaría para su cumpleaños y los adornos para la fiesta, por eso Sherry lo había llamado muy temprano para pedirle que le permitiese ir y él no había tenido problemas con eso, los padres de Chelia eran buenos amigos de su familia; de hecho, Sherry había cuidado mucho de su hermana de pequeña, ya que ella ―hacía un par de años― había administrado una guardería en casa y allí su padre solía dejar a Wendy mientras él trabajaba, Meredy iba al colegio y él estudiaba en Francia, de esa manera Chelia y Wendy se habían convertido en tan buenas amigas.

No habría tardado en lavar los platos ―continuó ella ceñuda, algo muy extraño de ver en su gentil y dulce hermana menor―. Se supone que los domingos no tienes que hacer los quehaceres de la casa, y hoy hasta hiciste el desayuno...

Erza tosió de nuevo atragantada por el dichoso desayuno.

Jellal suspiró y le palmeó la espalda.

Eso seguro eso la había hecho sentir culpable, él había hecho los panqueques por ella.

Es verdad, lo siento. Escucha ―colocó su mano en la cabeza de su hermanita―, a cambio de hoy te dejaré cocinar cualquier otro día, ¿hecho? ―Wendy de inmediato aceptó con una sonrisa―. Ahora, ven ―sacó una silla del desayunador―, te peinaré.

Wendy miró a Erza en la otra silla y se sonrojó.

N-no tienes que peinarme, hermano... yo puedo hacerlo sola ―Jellal alzó una ceja extrañado y luego rió.

¿No me digas que te apena porque la señorita Erza está aquí? ―Wendy miró al suelo―. Ella ya ha visto cómo te peino antes.

Sí, pero... ―Wendy jugó con sus dedos, lo que decía su hermano era verdad, pero ayer se había ido a dormir después de ver una de sus películas favoritas, justo una protagonizada por Erza, y ahora sentía pena de ver que su admirada heroína viese como su hermano la peinaba.

Wen ―Erza habló luego de beber la mitad del vaso que Jellal le había vuelto a llenar con jugo de naranja―, yo creo que es muy lindo cuando Jellal te peina ―luego agregó en tono confidencial pero con un ligero toque burlón―, y además estoy muy segura de que si le quitas esto a tu hermano se sentirá devastado, apenas y puede con el hecho de que te mandaran una carta de admirador secreto, aunque bueno, al final solo era la invitación a una fiesta pero tu hermano tiene una gran imaginación, ya es bastante difícil para él el saber que tu hermana hoy está en la playa con sus compañeros de clase y sin su supervisión... ―el azulado miró a la actriz ceñudo y apenado mientras ellas se reían, la verdad es que había sido todo un golpe a su lado sobreprotector imaginar que ya zopilotes rodeaban a sus hermanitas, y la verdad no había sido culpa solo de su imaginación, Ultear le había dicho que Meredy tenía un enamorado y Chelia le había mostrado el sobre de la invitación para Wendy y le dijo que estaba lleno de amor para Wendy y que se lo había dado uno de sus compañeros, de ahí en adelante si había culpa de su imaginación y sobreprotección el imaginar a sus hermanas siendo perseguidas por pequeños acosadores.

Que horrible pensamiento.

Dominó el escalofrío que lo recorrió.

Te conté eso de manera confidencial ―le dijo a Erza alejando esas terribles imágenes de su cabeza, él se lo había contado mientras preparaba el desayuno para intentar hacerla reír, y si bien se alegraba de haberla hecho sonreír en ese momento y reír en el actual, le apenaba la situación.

Wen te vio cuando lo imaginaste, no estoy rompiendo ninguna confidencialidad, hermano sobreprotector ―Erza le cerró un ojo y él sonrió inevitablemente.

La pequeña azulada rió de nuevo.

Le gustaba ver a su hermano feliz, y también ver a la señorita Erza alegre.

En la mañana cuando se despertó y la vio en el desayunador junto a su hermano pensó que aún estaba dormida; mas, cuando se dio cuenta que no era un sueño, se había puesto muy feliz de que ella estuviese ahí, aunque luego se preocupó pues también había notado los ojos hinchados de ella y su nariz roja, pero no había preguntado nada al respecto.

Ella sabía muy bien como los adultos preferían llorar a solas.

Lo había visto en su papá, en su hermano, en Meredy, e incluso en Ultear.

Pero al menos ahora reía y estaba segura de que su hermano la había apoyado.

En fin ―Jellal palmeó la silla alta―, pronto estarás en el colegio y ya no me dejarás peinarte, así que antes de que eso ocurra, permite que tu hermano dramático te peine ―la niña rió y se subió a la silla.

La única verdad era que de verdad le gustaba que su hermano la peinara.

Recuerda llevar el móvil y si necesitas más dinero del que te di para comprar tu ropa puedes pedírselo a Sherry ―decía su hermano mientras dividía su cabello y le pasaba el cepillo de suaves cerdas―, ya hablé con ella, yo se lo pagaré cuando vuelvan.

Erza comió más tranquila y alegre mientras escuchaba a una niña discutir sobre que ya le había dado mucho dinero y a un hermano decir que no se sintiera mal de pedirle más pues hacía tiempo no se compraba ropa nueva, una discusión que terminó cuando tocaron a la puerta para recoger a Wendy y a Charle, mientras ella; Erza, se escondía.

Vía libre ―escuchó a Jellal decir luego de cerrar la puerta y ella salió del pasillo.

Déjame decirte que no ganaste esa pelea con Wen, te aseguro que no gastará ni la mitad de lo que le diste ―se sentó de nuevo en la silla alta en la que había desayunado.

Lo sé, pero lo que me devuelva irá a su cuenta personal, ya lo gastará ella después ―se sentó en la silla junto a la actriz.

Eres un hermano muy generoso ―Erza se cruzó de brazos bajo el pecho y asintió―. Le compraste un móvil nuevo a tus hermanas y además les das dinero para ropa nueva.

Bueno, Wendy no tenía y de verdad creo que a esta edad lo necesita y el de Meredy era muy viejo, lo merecen. Todo este tiempo intentaron al máximo generar el menor de los gastos, ahora que ya que pagué las deudas y tengo un trabajo estable con un buen salario debido al ascenso que me hicieron y entradas extras en tutorías gracias a la generosa intervención de un hermoso ángel escarlata ―la mencionada se sonrojó y bajó la vista―, puedo permitirme consentir a mis hermanitas. Sabes, estoy muy agradecido contigo por eso.

Que dices... ―Erza negó―. Todo eso lo ganaste con tu habilidad y esfuerzo, yo no tengo nada que ver.

Sí tienes, lo sabes. Yo habría dejado el restaurante si tu no hubieses llegado ese día, sin tu intervención, tus ideas y planes probablemente hoy estaría calvo pensando en cómo pagar las facturas, Meredy probablemente habría dejado la universidad para encontrar un trabajo y ayudarme y Wen estaría preocupada todos los días en lugar de concentrarse en sus estudios, me ayudaste a mí y a toda mi familia, y en mi caso no solo lo hiciste con lo del trabajo, me has ayudado de otras maneras, he podido contarte cosas que me pesaban y que nunca he podido contarle a nadie ―Jellal tomó una de sus manos―. Es por eso que quiero que sepas que estoy contigo, y que el que vinieses ayer a buscar apoyo no es una carga ni una molestia ―Erza se mordió un labio para no dejar que las lágrimas escapasen al escuchar esas palabras―. Tú me ayudaste cuando lo necesitaba, te mantuviste firme a pesar de mi terquedad, aún y cuando ni siquiera me conocías, y ahora somos amigos... ―colocó la mano en su rostro y lo elevó hacia él, con su pulgar liberó con gentileza el labio capturado y luego limpió una lágrima que escapó de su dueña―. Si puedo ayudarte en algo, si puedo ser tu apoyo, cuenta conmigo, sin sentir culpa o vergüenza...

Jellal yo... de verdad no quiero cargarte con nada...

Ni yo a ti―sonrió―, pero lo he hecho y te he preocupado aún sin darme cuenta, así es la amistad ¿No? ―Erza asintió―. Y la de nosotros es con beneficios―dijo con un leve tono divertido―, lo que quiere decir que podemos compartir lágrimas y penas sin restricciones.

Erza no pudo frenar la pequeña risa que escapó de ella.

Pensé que "amigos con beneficios " significaba otra cosa.

Tal vez en otro diccionario, pero en el mío es lo que te acabo de decir ―Erza colocó su mano sobre la de Jellal.

Entonces debo decir que me agrada mucho tu diccionario... ―la sonrisa en ambos fue sincera, al igual que ese compromiso mudo que hacían.

El de, sin importar lo que pasase en la vida, siempre iban a estar para el otro.

Y luego también, el bostezo que salió de ambos fue muy sincero.

Debes de estar muy cansado ―Erza se puso de pie―, será mejor que me vaya para que descanses.

No ―Jellal negó y no soltó su mano.

¿No? ―Erza negó―. No niegues que tienes sueño, no dormiste y no has dejado de bostezar en toda la mañana, así que no lo niegues.

Oh, no estoy negando eso, la verdad es que apenas puedo mantener los ojos abiertos ―sonrió de lado y se puso de pie―, ese "no" que dije fue mi respuesta a eso de que sería mejor que te fueses, de hecho, ya que ambos bostezamos significa que estamos iguales, así que me gustaría hacerte una invitación formal para que te quedes a dormir aquí. ¿La aceptarías?

Debes de estar bromeando ―Erza le miró fijamente para encontrar algún rastro de broma pero no vio nada de eso, él solo sonreía.

Para nada, de verdad quiero que te quedes a dormir conmigo todo el día, o al menos hasta las dos ―se desacomodó el cabello―, a esa hora Sherry dijo que volverían del cine y a las tres y media tengo que ir a dar las clases de cocina de los domingos. ¿Te quedas?

Erza lo meditó un momento.

De verdad necesitaba descansar y dormir.

Y de verdad quería seguir estando junto a Jellal.

Me quedo... ―aceptó, no encontró razón alguna para negarse y la sonrisa que le regaló Jellal hizo a su corazón latir de una manera tan extraña que durante el camino a su habitación no pudo pensar más que en esa sensación que estaba llenando su pecho, pero luego, cuando ambos se metieron a la cama, bajo las cobijas y los brazos de Jellal la atrajeron hacia él, ese pensamiento que empezaba a tomar sentido en su cabeza comenzó a obnubilarse por el sueño creciente,y pronto se entregó por completo a la tranquilidad que tanto necesitaba y que Jellal le estaba regalando sin ninguna restricción.

Quizá luego recordaría pensar sobre ese sentimiento que casi tomó sentido.

...Ahora solo necesitaba de tranquilidad...

.

] J & E [

.

Tomó un respiro y tocó la puerta.

Llevaba años a su servicio pero aún le causaba temor estar en su presencia.

Adelante.

Como siempre, una palabra.

Su señor no desperdiciaba nunca ni una sola silaba.

Mi señor, disculpe la interrupción pero es hora de su medicina ―el hombre mayor asintió sin dejar de ver el libro en sus manos, no tenía que leer el título para saber que se trataría de algún libro de historia centrado en política, colocó el vaso y el plato de porcelana con el medicamento junto a su sillón―. El almuerzo será servido en la terraza como pidió, su correo está en su estudio y ha recibido un par de llamadas de los inversores que esperaba, como usted lo pidió, los hice esperar hasta el martes.

El hombre volvió a asentir.

A las cuatro de la tarde volveré con el informe de los movimientos de acciones ―continuó con las noticias y el itinerario del día como siempre lo había hecho desde que fue contratado por su señor―. A las cinco serviré el té en la terraza oeste, ¿desea algún te en especial, mi señor?

Negó.

A las siete con quince la cena será servida en el comedor principal, el señor Tillsman nos acompañará esta noche, encontré una botella de su vino favorito y preparé el contrato que usted pidió. ¿Desea que le informe de alguna otra cosa?

El señor mayor bajó el libro.

Joseph ―solo ese nombre y la forma como le dirigió la mirada por sobre sus lentes de lectura fue lo único que ocupó para saber de lo que deseaba ser informado.

El señor Joseph está terminando los preparativos en el sótano ―se atrevió a subir el rostro al hombre mayor pero al final no realizó la pregunta que iba a hacer.

Nunca se atrevía a mover su lengua de más.

Pregunta ―para su sorpresa, su señor se quitó los lentes y le miró con atención, lo que no le sorprendió fue que el tono con que pronunció esa única palabra sonase a una orden.

Sabía que esa pregunta podía causar enojo, pero si no la hacía lo haría enojar más, nada molestaba más al señor de la casa que el que le negaran algo que pedía o a realizar algo que ordenaba.

Tragó grueso.

No debió de ser tan impertinente.

Ahora debía hablar.

Señor... ―respiró hondo para no tartamudear, su señor odiaba los tartamudeos, balbuceos, gimoteos y ante todo, el llanto―, debido a mis responsabilidades en esta, su casa, me preguntaba si esos preparativos en el sótano se deben a que vamos a recibir la visita de alguna persona en especial ―buscó las palabras precisas para no irritarlo, pero por la forma en que el hombre de barba comenzó a tamborilear los dedos en el terciopelo del sillón de lectura, supo que la pregunta lo había irritado, a excepción de Joseph, nadie más en la casa debía importunarlo con preguntas sobre las ordenes que daba, por esos se apresuró a agregar―. No me gustaría avergonzar a mi señor dando un mal servicio a su invitado, si hay algo en especial que ese invitado desee tener, leer, comer o beber en su estadía, sería un placer para mí el saberlo para proporcio... nárselo.

Casi balbucea.

Bajó la mirada asustado.

Joseph se encargará.

Tres palabras.

Y solo con ellas comprendió que era un orden completa y severa de no preguntar más, y más importante aún, le dejaba claro que era una de esas acciones un tanto sombrías que su señor y Joseph realizaban en secreto y complicidad.

Era hora de irse o estaría tentando su suerte.

Entiendo, y perdone mi atrevimiento al preguntar ―realizó una reverencia, tomó la taza de té vacía que estaba en la mesa frente a su señor y salió de la habitación.

Lo que había averiguado con esa simple respuesta le hizo sentir un escalofrío, porque desde que su señor preguntó al arrendatario de la casa sobre la oscuridad del sótano, un pequeño recuerdo de una plática que escuchó sin querer entre su señor y Joseph antes de mudarse a Magnolia no lo había dejado, solo habían sido murmullos pero hablaban de una niña llorona que tal vez se quedaría con ellos una temporada.

«¿La alojarán en el sótano?»

Pero el señor odia a los niños...

Esa era una de las primeras cosas que había aprendido sobre él cuando se le ocurrió preguntar por los nietos del señor y descubrió que no tenía, según lo que le había dicho Joseph, sus dos hijos mayores habían muerto, y según ciertos rumores de otros sirvientes que ya no trabajaban para él, el señor hizo de la vida de sus dos hijos una miseria, en especial la de su segundo hijo.

Al parecer ellos no lo habían obedecido, y él los hizo ver lo malo de rebelarse ante él.

Algo que persuadió a la hija de su señor a no desobedecerlo nunca y llegado el momento aceptar sin chistar el casarse con un hombre de apellido inferior quince años mayor que ella pero con una fortuna diez veces mayor que la de su familia, y justo esa fortuna era la que mantenía las finanzas de su señor arriba del rojo, ese dinero proveniente del casamiento de su hija era el que había pagado por la casa en que vivían ahora y todas las inversiones que estaban haciendo en Magnolia.

Un intercambio de hija, apellido y conexiones a cambio de dinero.

¿Quién diría que esas cosas aún sucedían?

De hecho, de haber tenido otra hija, su señor no lo habría pensado dos veces en casarla con otro aún más adinerado e influyente hombre de negocios interesado en los privilegios y las conexiones que el apellido de esa familia otorgaba, al fin y al cabo la alta sociedad del mundo seguía moviéndose entre el prestigios de antiguos linajes.

Pero su señor no tenía otra hija, ni hijos.

Una niña llorona... ―murmuró para sí el fiel sirviente y negó.

Era imposible.

...Una niña llorona jamás podría ser pariente de su señor...

.

] J & E [

.

Terminó la llamada y sonrió emocionada.

Estaba a punto de lograr una importante misión.

Erza se llevó una mano a la barbilla de manera pensativa, si lograba hablar con Wendy a solas cuando llegase y ella aceptaba su plan, solo tendría que aprovecharse un poquito del buen corazón de Jellal y entonces podrían secuestrar la guitarra rota para llevarla a reparar, y con suerte, tal vez podría estar lista para su cumpleaños, para el cual faltaban un par de semanas.

Solo me aprovecharé un poquito, un poquitítito... ―negó―, la verdad no es como que me vaya a aprovechar realmente... ―se dijo en voz baja, observando la cama en la que habían estado durmiendo hacía un rato―, solo lo hago para su bien, es solo un favor que le pediré, una pequeña mentira blanca... ―se cruzó de brazos y asintió, cuando ya por fin Jellal tuviese su guitarra de vuelta le contaría sobre esa mentirilla y todo estaría bien.

Listo, ya tenía un plan.

Erza sonrió entusiasmada de nuevo, la siesta y la plática con Jellal la habían ayudado a calmarse y a volver a ser ella misma, y sí, era verdad que aún se sentía un poco mal por causarle molestias al azulado, pero, si de verdad se sentía mal, no debía simplemente lamentarse, debía recomponerse, compensar las molestias y seguir adelante.

Debía recuperar su valor.

Valor... ―murmuró y su vista pasó de la cama al poster que ella había firmado para él, hasta parecía que eso había pasado hacía mucho más tiempo del que de verdad había pasado, su relación con Jellal había cambiado y avanzado tanto que sentía que lo conocía de toda una vida, o quizá de muchas otras atrás.

Rió ante ese pensamiento.

Luego volvió a su atención al poster, ese personaje que interpretó fue muy importante para ella, porque lo eligió por el valor que tenía, porque se levantaba por el bien de otros a pesar de las heridas, y que, aunque estaba herida en el interior, nunca permitía que esa herida le impidiese seguir adelante, ella la había escogido por eso, porque quería sentir que era ser alguien valiente, aunque fuese solo interpretando un valor de manera ficticia.

Quería ser como ese personaje, capaz de enfrentar cientos de monstruos.

Los externos y los internos.

La actuación la había hecho entender mucho de sí misma y sus deseos internos, eso la había mantenido actuando por tantos años, y aunque muchos pensaban que ella había iniciado en ese mundo debido a una apuesta hecha con Mirajane, el motivo principal había sido otro, uno que solo ella sabía y que le había dado el valor de convertirse en una figura pública aunque eso significó que las llamadas de ese hombre ―con sus crueles silencios, palabras hirientes y dolorosos recuerdos― comenzaran a llegar cuando se convirtió en una persona reconocida.

Pero a pesar de eso no se arrepentía.

Por eso estaba segura en ese momento, que, si había tenido el valor para lograr eso, podía tener el valor de superar sus otros miedos y demonios.

Tenía a sus amados abuelos, tenía a sus amigos que prácticamente eran una familia, y además tenía a Jellal.

Erza ni se preguntó por qué había puesto a Jellal en una categoría aparte.

¿Erza? ―la voz de Jellal a su lado la sacó de sus pensamientos―. ¿Estás bien?

Todo bien ―contestó con una sonrisa― solo estaba pensando en cosas y olvidé que había subido a tu habitación para bañarme.

Hmm... ―le miró atento―, ¿acaso ese poster que mirabas tan atentamente te causa... incomodidad? ―se sonrojó―. Supongo que es raro que aún lo tenga... ¿Preferirías que lo quite? ―preguntó tímido.

No ―rió―, no me incómoda, además, te conocí siendo fanboy y así me agradas ―se volteó hacía él―. Solo que cuando lo miré me recordó que he aceptado muchos de mis papeles porque quisiera ser tan valiente y fuerte como esos personajes. ¿Tonto, no?

Yo no creo que eso sea tonto ―Jellal negó―, me gustan tus personajes porque transmiten valor, y ese valor no creo que venga solo del guión que interpretaste, creo que ese valor viene de ti.

Erza se puso roja.

Yo... no creo que sea así.

Yo estoy seguro, eres del tipo de persona que enfrenta sus miedos y aunque puedas temer, siempre vas a por lo que deseas, no importa que sean tus peores miedos, siempre buscas la manera de luchar ―le dio un golpecito en la nariz―, y no discutas con un fanboy, no hay manera de que le hagas cambiar de opinión ―Erza rió y decidió creer, aunque sea un poco de lo que él le decía.

Está bien, no discutiré, mi manager siempre dice lo mismo, de que con los fanboys no se discute ―Erza sonrió ante un deseo repentino―. Y hablando de deseos, ¿está bien si te expongo uno en este momento?

Adelante.

Ya que Wen está en el cine con su amiga y vendrá con nuestro almuerzo en poco menos de una hora y yo ya desperdicié mucho tiempo viendo vanidosamente un poster mío ―bromeó―, deseo recuperar ese tiempo perdido haciéndote una invitación a que te bañes conmigo ―Jellal tosió atragantado con su saliva por la propuesta―. ¿Aceptas?

Erza...

Además, tú me hiciste una invitación de dormir contigo, sería de buena educación aceptar la mía ―agregó divertida al verlo rojo, a pesar de que se sentía algo apenada por su propuesta, también se sentía muy bien de ser la que ponía nerviosa al otro.

Es que...

Bueno, no quiero perder más tiempo... ―Erza tiró el móvil a la cama de Jellal y luego el suéter que él le había prestado la noche anterior―, si te decides, ya sabes dónde estaré, y si te pierdes, te dejaré unas pistas para encontrarme ―con una sonrisa traviesa, la peli-escarlata se encaminó al baño, dejando prendas de ropa detrás de ella, dejando por último la pulsera de estrella que colocó con cariño en el estante junto al lavamanos, y cuando llegó bajo la ducha, un par de fuertes brazos rodearon su cintura y unos labios besaron sus hombros antes de que siquiera pudiese abrir la llave del agua.

Él había aceptado su invitación.

Tardaste menos de lo que pensé... ―dijo ella volteándose en sus brazos, olvidándose de abrir el paso de agua, el cuerpo de Jellal se sentía duro y caliente y quería disfrutar más de esa sensación antes de que el agua fría cayese sobre ellos.

¿De verdad? ―Jellal besó la comisura de sus labios―, yo creo que tardé demasiado ―Erza rió y el besó sus mejillas, la línea de su mandíbula y el pequeño caminito de pecas en su cuello que llevaban hasta donde latía su pulso.

Pero sabes, debo confesarte algo... ―Jellal detuvo sus besos, por un momento una confesión en especial pasó por su mente y su corazón se detuvo.

«Tal vez ella iba a...»

¿Jellal?

Hmm... ―carraspeó él―, sí, d-dime... ―ella le miró con una ceja alzada.

Debo confesarte ―dijo poniéndose de puntillas para susurrar en su oído―, que no solo quería que vinieses a bañarte conmigo...

Jellal tragó hondo.

Para controlar tanto la decepción que sintió como su excitación.

No era lo que él esperaba.

Pero tampoco encontraba una razón para quejarse.

Aunque...

¿Estás segura de esto? ―le miró preocupado―. Ayer tú... ―no pudo terminar pues Erza colocó uno de sus dedos en sus labios para callarlo.

Ayer es ayer, hoy es hoy ―le explicó con ternura―, si piensas que quiero tener sexo en el baño contigo para evadir en lo de ayer y a mis demonios, te equivocas, yo ya decidí que me enfrentaré a esos miedos porque no quiero perder el control sobre mi misma de esa manera nunca más―Jellal se sorprendió de que ella entendiese la preocupación de él―. Quiero estar aquí contigo simplemente porque quiero, porque ha pasado un tiempo desde que tú y yo estuvimos de esta manera y también porque... ―la cara de Erza se puso roja como su cabello y se calló.

¿Erza? ―la mujer se tapó la cara con las manos―. ¿Qué sucede?

N-nada...

¿Nada? ―Jellal se le quedó observando un rato y luego rió―. ¿Es por ese segundo motivo de invitarme al baño? ―ella asintió con la cabeza―. ¿No me lo vas a decir? ―ella negó y a él le divirtió demasiado―. Pero hace un rato fuiste bastante directa desnudándote de camino y confesándome tus verdaderas intenciones al invitarme a bañarme contigo. Mon dieu... ―fingió una gran sorpresa―. ¿¡No me digas que quieres hacerme algo taaaan pervertido y taaaan depravado que te da vergüenza decirlo?

¡C-claro que no!

Entonces... ¿acaso quieres que YO te haga algo taaantaaaan pervertido y taaaan depravado que te da vergüenza pedirlo?

¡QU-QUE NO!

¿Entonces? ―apenas podía contener la risa.

Es que...

¿Sí?

Bueno... es que... ―se mordió el labio y luego lo miró decidida a contarle―, en algunos libros que leo... bueno... hay escenas de este... tipo... en el baño y...

¿Libros con estas escenas...? ―Iba a continuar con la pregunta pero luego recordó los libros que Ultear también leía y los que había visto en la casa de la actriz―. Oh... ―solo pudo decir.

¡No hagas esa cara!

¿Qué cara? ―rió.

¡De que soy una pervertida! Es decir... ¡No soy una pervertida! S-solo soy... curiosa... y bueno, siempre he tenido curiosidad de cómo es hacer eso en el baño...

Vaya, vaya... ―Jellal volvió a apegarse a ella y bajó sus labios a su oreja―, me gusta esa curiosidad tuya, y sabes, yo también tengo esa curiosidad... ―Erza no pudo ahogar el estremecimiento de anticipación que sintió.

¿D-de verdad...?

Por completo... ―y ella pudo saber que no mentía porque sintió la dureza creciente de Jellal contra su cuerpo.

Y bueno, ya que ambos querían salir de esa ignorancia...

Erza pasó sus manos por el pecho desnudo de Jellal y las juntó detrás de su cuello, él besó su mejilla y...

Kyaaaaa ―gritó ella sorprendida cuando el agua fría cayó sobre ellos y Jellal rompió a reír.

Oh, ese grito es una de las cosas más inesperadas y adorables que he escuchado en mi vida.

¡J-Jellal! ―reclamó Erza roja por burlarse de su grito, pero él solo rió y luego la besó con tanto ardor que ella olvidó por completo que era agua fría lo que caía sobre ellos, las manos de Jellal resbalaban más libres de lo usual por su cuerpo debido al agua, sus cuerpos necesitaban más calor del otro y sus labios eran más húmedos.

Sus besos eran como beber de la más deliciosa y fresca de las fuentes.

Luego de largos minutos de atrevidas caricias de parte de ambos, Erza sintió el frío del mosaico contra su espalda y cuando Jellal la elevó tomándola por sus caderas, sus piernas encontraron el lugar perfecto para que Jellal pudiese entrar en ella en un solo suspiro y con una fuerza que sacó todo el oxígeno de sus pulmones, sensación que disfrutó y la animó a enredar sus dedos en su cabello azul para pedirle más, algo que él no dudó en cumplir, presionándola más contra el resbaloso mosaico, enterrando sus dedos en la suave piel de sus nalgas, ayudándola a elevarse para luego descender en él, apretando su miembro en su centro una y otra vez mientras los labios de él besaban sus pechos, su clavícula y de vez en cuando mordían tierna y deliciosamente la piel de su cuello para luego colar una mano entre sus cuerpos para presionar su punto más sensible, haciendo que sus gemidos superaron el sonido del agua que caía sin parar .

Tomando todo de ella sin ningún pudor.

Erza... ―gruñó contra su oído, junto otras palabras inentendibles y ella tomó su rostro entre sus manos y lo besó con fuerza hasta que ya no pudo contener su placer, y después, apenas consciente de como el agua seguía cayendo sobre la espalda de Jellal y salpicaba en su rostro, se abrazó de sus hombros y escondió su sonrisa satisfecha en su cuello, sintiendo su pulso acelerado mientras él continuaba entrando y saliendo de ella hasta derramar su lujuria por completo, y sorprendiendo a Erza en la manera en que la mantuvo segura contra la pared a pesar de que su respiración agitada indicaba que estaba extenuado.

Entregado completamente a ella.

Jellal dejó un camino de besos en sus hombros cuando el pulso en su cuello comenzó a tranquilizarse y Erza se sintió tan en paz que cerró los ojos y ni se enteró cuando él salió de ella, colocó sus pies en el piso y la abrazó contra su pecho.

Solo se dio cuenta hasta que sintió la yema de los dedos de Jellal acariciar su espalda mientras peinaba su cabello escarlata con delicadeza.

Erza, puede que tenga algo inapropiado que confesarte... ―dijo él después de un largo silencio, deslizando sus dedos por las hebras escarlatas que se apegaban deliciosamente a las curvas del cuerpos de la mujer que mantenía abrazada a él.

No creo que nada sea inapropiado en este momento ―contestó ella divertida y algo expectante.

¿Eso piensas? ―besó su mejilla pensativo.

Claro que sí.

Debía decirle lo que sentía.

Entonces simplemente lo diré... ―Erza le miró atenta, sus ojos cafés llenos de curiosidad y de la energía que la caracterizaba.

Los mismos ojos que el día anterior estaban llenos e miedo lágrimas y desesperación.

Pues dilo... ¿somos amigos, no? ―ella acarició el tatuaje en su rostro y el recordó que en ese momento ella ocupaba más un amigo que a alguien con sentimientos románticos por ella que ella aún no podía corresponder sin sentirse obligada a hacerlo.

No podía hacerle eso.

Yo... creo que tengo un fetiche por tu cabello...

No lo dijo.

Erza rió y besó su mejilla tatuada.

...Aún no era el momento...

.

] J & E [

.

Había muchas cosas que no podía resolver.

Pero al menos ese misterio lo resolvería.

Gray se aseguró de que su camisa esta vez si estuviese cerrada antes de entrar al restaurante, hacía un par de días no se había fijado y casi lo vetan de una juguetería por indecencia, lo que habría sido solo la cereza del pastel de toda esa avalancha de problemas que se le habían venido encima.

Sus cuentas bloqueadas.

Su despido.

Su padre fastidiándolo.

Un medio hermano que quería hablar con él.

Fastidio tras fastidio.

Problema tras problema.

Pero una de las cosas que más le fastidiaban de los últimos acontecimientos vividos, es que no podía evitar pensar que su padre y Juvia mantenían cierto secreto entre ellos que escondían particularmente de él.

Odiaba ser dejado de lado, ya había sido dejado de lado demasiadas veces en su vida.

¿Disculpe caballero, tiene reservación? ―Gray frunció el ceño, como si lo estuviese insultando, la expresión perfecta que habría puesto Rufus Lohr para recordarle a alguien la diferencia de clases entre ambos, y al parecer su actuación fue tan buena que hizo al hombre de traje formal retroceder un paso.

Fullbuster ―dijo con un perfecto tono de irritación, el empleado del restaurante asintió y con un gesto muy cordial de la mano le indicó que lo siguiese, para Gray fue más que obvio que ese hombre estaba acostumbrado a tratar con fastidiosas personas de clase alta que veía a los trabajadores como él como insectos molestos, se sintió un poco mal por eso, pero en ese momento quería comprobar algo importante.

Por aquí ―guiándolo entre un apartado de mesas, finalmente el chico de cabello azabache pudo distinguir a las dos personas que estaban allí reunidas, dos personas que lo vieron con mucha sorpresa cuando llegó a su mesa.

Buenas noches ―dijo Gray y se sentó ante las miradas asombradas de los de la mesa, luego negó con la mano cuando uno de los meseros le acercó un menú―, no comeré.

Gray...

Silver ―respondió él con frialdad―, Juvia ―miró a la joven con una ceja alzada―. No sabía que eran tan cercanos y había tanta familiaridad entre ustedes como para venir a almorzar juntos.

Gray Sama... Juvia...

¿Desde hace cuánto se conocen? ―la cortó.

Vamos Gray ―dijo su padre con un tono de ligereza que lo irritó―, la conocí aquel día que tú...

Mentira ―negó―, sé que ambos ya se conocían de antes ―luego de analizar la actitud de Juvia en el ascensor de la compañía de su padre y el otro día cuando comieron hamburguesas con él, estaba seguro de que se conocían de antes, su padre la veía con cariño, Silver era una persona afable, era verdad, pero al igual que él ―aunque odiase admitir similitudes entre él y ese hombre―no se encariñaba con alguien fácilmente―. ¿De dónde se conocen? ―fijó su mirada en su padre, un enfrentamientos de oscuros ojos azul grisáceos y voluntades de hielo.

No había duda de que eran padre e hijo.

Eres un niño testarudo.

Dejé de ser un niño desde hace tiempo ―respondió con la misma frialdad de su mirada―, y no repetiré mi pregunta.

Gray Sama... ―la joven observó nerviosa a los dos hombres, sabía que ellos tenían una relación muy tensa y por nada del mundo esperaba ser ella la que llegase a tensarla más por ese secreto que compartían ella y el señor Silver, y aunque era algo que la asustaba revelar, estaba dispuesta a hacerlo por el bien de ambos azabaches―. Juvia...

Juvia no te debe ninguna explicación ―la interrumpió Silver―, escucha Gray, es verdad que no me respetas como tu padre, pero esta manera de venir aquí y cuestionarla a ella o exigir respuestas es una forma ridícula de actuar ―Silver soltó una risilla que irritó a su hijo―, ¿acaso crees que estás filmando alguna película de mafia o algo así?

No cambies el tema, vine aquí a...

¿A exigirle a una persona respuestas a las que no tienes ningún derecho de pedir de esa manera? ¿A comportante como un niño malcriado que cree que todo el mundo le debe pleitesía y si no hace un berrinche?

Silver Sama ―intervino Juvia al ver la cara del joven ganar color y sus ojos enojo―, Gray Sama no...

No lo defiendas, Juvi ―Silver negó―, entiendo esa actitud conmigo pero no contigo, estoy seguro que él ha entendido que tienes un secreto que no le has contado y no quieres contar, o no aún al menos, por eso me molesta que no tenga la delicadeza de permitirle a una persona el conservar sus propios secretos, en especial cuando él es el tipo de persona que odia que otros se entrometan en sus asuntos ¿O me equivoco, Gray? ―el aludido sintió su cara llenarse de vergüenza.

Tsk...

Su padre tenía algo de razón.

Por más que le molestase saber que Juvia y su padre le guardaban un secreto, la verdad era que él no tenía ningún derecho sobre ese secreto.

¿Quién se estaba creyendo?

Sin importar las sospechas de lo que ese secreto podría ser, nada le daba derecho de haber hecho todo lo que hizo para estar en ese momento ahí.

No tenía derecho de haber leído ese mensaje en el móvil de Juvia en que su padre la citaba allí.

No tenía derecho de haberla seguido ese domingo.

No tenía derecho de pedirle respuestas sobre sus cosas privadas.

Apretó los puños.

Olvídenlo ―sin darles tiempo de decir nada más, el joven se retiró de la mesa, escuchó que Juvia lo llamó pero hizo caso omiso y cuando salió del restaurante tomó un taxi sin mirar hacia la joven que lo seguía con la cara llena de preocupación según pudo observar en el retrovisor del vehículo.

Había actuado como un niño ridículo.

No tenía derecho.

Y aunque su sospecha fuese verdad, ellos dos no tenían el deber de confirmárselo.

...Además, ¿por qué debería sentirse irritado de que Juvia fuese su media hermana?...

.

] J & E [

.

Colocó la prenda en la bolsa de nuevo.

Era hora de poner su plan en marcha.

Wen... ―Erza se levantó de la cama en donde había estado observando encantada la ropa nueva de Wendy y se fijó por la puerta, no había rastro de Jellal quien había ido a buscar un libro de cocina que ella le había pedido para quedarse un momento a solas con la pequeña―. Escucha, no tenemos mucho tiempo, tu hermano es muy ordenado y eficiente, no tardará en encontrar y volver con lo que le pedí ―La pequeña le miró extrañada y Erza carraspeó para comportarse como una persona adulta y no como una niña planeando travesuras―. Escucha, es sobre el secuestro de la guitarra... hoy puedo hacerlo pero necesito tu ayuda.

Wendy soltó un sonido de sorpresa pero luego asintió con firmeza.

Ella era una niña tan decidida como su hermano.

Haré lo que usted me diga, señorita Erza.

Sabía que podía contar con tu ayuda ―se cruzó de brazos bajo el pecho asintiendo con orgullo―. El plan es simple, hoy debo ayudar a Mira con algo, pero le pedí que viniese luego de las cuatro a recogerme, como sabes, tu hermano tiene que irse a las tres por las clases de cocina, así que, como tu hermano es gentil y todo un caballero me permitió quedarme aquí hasta que vengan a por mí ―le cerró un ojo a Wendy y la niña asintió orgullosa―, y ahora lo único que necesito es que la puerta de la habitación en donde está la guitarra esté abierta.

¿Ese será mi deber?

―Erza se fijó de nuevo por el pasillo―, en un rato distraeré a tu hermano, usa ese tiempo para tomar sus llaves y quitarle el seguro, luego yo me encargaré de abrirla con la fuerza que dices que se ocupa. ¿Entendido?

Pero... no sé cuál de todas las llaves es, puede que tarde mucho.

No hay problema, te aseguro que podré distraer a tu hermano ―levantó el pulgar confiada―. Y para asegurarme de no bajar antes de tiempo, ten ―le tendió su móvil a Wendy―, cuando termines de quitar el seguro de la puerta y coloques las llaves en donde estaban, solo tendrás que avisarme de que alguien me llama por teléfono ¿qué te parece?

La niña miró sus manos y luego a Charle que acariciaba sus piernas con su larga cola blanca.

Wendy asintió a la gata.

¡Nos parece un buen plan! ―entusiasmada elevó los brazos.

Entonces tenemos un plan ―Erza le tendió la mano y de esa manera lo sellaron.

Era hora de ejecutarlo.

Cuando el azulado bajó con el libro de aperitivos que Erza le había pedido, esta negó que fuese el correcto y le dijo que fuese con ella a buscarlo a su habitación, haciéndole una señal a Wendy con la mano, la niña corrió a tomar las llaves de su hermano y probó cada una hasta dar con la correcta, emocionada y orgullosa de sí misma dio la vuelta a la llave para eliminar el seguro y luego de escuchar el click que indicaba que la puerta estaba libre para ser empujada y abierta, corrió a dejar las llaves de su hermano al lugar en donde estaban, preocupada por todo el tiempo que le había tomado y de lo problemático que podría estar siendo para su amiga el distraer a su hermano.

Aunque la verdad para Erza el besar a Jellal como forma de distracción no era para nadaproblemático.

En lo absoluto.

Finalmente, Wendy avisó a Erza sobre la llamada, y cuando bajaron de la habitación con un par de libros en las manos y muy sonrientes ―algo que Wendy adjudicó a que encontraron los libros correctos y no a la verdadera razón que fue una intensa sesión de besos―, la pequeña le hizo la señal de la victoria con sus dedos.

La primera fase del secuestro de la guitarra estaba completo.

Un poco más tarde, ambos hermanos se estaban despidiendo de la actriz, Wen salió primero y Jellal aprovechó para preguntarle a Erza si iba a estar bien sola, cuando ella aseguró que sí, él le dio un verdadero beso de despedida y le pidió a Charle que cuidara de Erza mientras no estaban, algo que Wendy también le había pedido a la gatita que siempre parecía muy seria.

Erza agradeció de corazón ese gesto de ambos.

Y finalmente, después de botar los empaques de las hamburguesas y papas fritas que habían encargado a Wendy para el almuerzo, corrió hacia la puerta que debía abrir.

Emocionada colocó la mano en el llavín y lo giró, comprobando que ya estaba sin seguro, luego empujó con algo de fuerza, pero la puerta no cedió, así que empujó con más fuerza, pero la puerta no se movió en absoluto, ceñuda la examinó y se dio cuenta de lo descuadrada que estaba con respecto al marco, algo que probablemente pasó porque la casa era algo vieja, así que decidida, giró el pomo, se alejó lo máximo que pudo sin soltarlo y golpeó con la fuerza de todo su cuerpo, luego de un par más de esos golpes, la puerta finalmente se abrió con un fuerte ¡BUM! que sin duda no habría pasado desapercibido por Jellal si aún estuviese en la casa.

Pero no estaba.

Erza sintió la satisfacción llenarla al tener la vía libre para pasar, eso sí, antes de poner un pie adentro pidió perdón y permiso a la mère y al padre de Jellal por su intromisión, también le pidió lo mismo a Jellal, pero al menos tenía el atenuante de que sus dos hermanas eran parte del plan y le habían dado el permiso de entrar.

Ahora a buscar la guitarra.

Al contrario de lo que imaginó, la habitación estaba ordenada y no había una capa de polvo cubriendo las cosas como ocurría con las habitaciones cerradas en los libros, lo que indicaba que Jellal entraba allí más seguido de lo que sus hermanas creían, eso podría ser un problema porque entonces el dueño de la guitarra notaría su falta.

Un problema a la vez... ―se dijo a sí misma y comenzó su búsqueda con la vista, la habitación tenía pocos lugares que no fuesen obvios para poner una guitarra, especialmente porque no era algo que se quisiese ocultar, así que buscó.

No estaba en las paredes.

No estaba en los pequeños sillones.

No estaba en el sillón de lectura.

No estaba en los libreros.

No estaba en el escritorio.

No estaba en el suelo.

No está en ningún lado... ―Erza se mordió el labio angustiada―. ¿En dónde puede estar? ―revisó de nuevo, y nada―. Si no está aquí... ―la peli-escarlata corrió escaleras arriba y entró a la habitación de Jellal totalmente iluminada por la luz del sol y no perdió el tiempo en remordimientos de revisarle el cuarto, después le pediría perdón, y tampoco era que le iba a revisar las gavetas o nada exhaustivo, solo revisaría los lugares donde podría esconder una guitarra.

Pero al final no encontró nada.

¿¡Dónde!? ―se mesó el cabello estresada, y una idea vino a su mente, así que sacó su móvil y le mandó un mensaje a Meredy, por suerte la joven de cabello rosa le había dado su número por si la ocupaban para lo del secuestro, un par de minutos después llegó la respuesta y Erza sintió que la habitación antes tan iluminada se oscurecía repentinamente.

"Puede que esté en el sótano"

Sus manos temblaron.

...La vida amaba burlarse de ella, recordándole lo cobarde que era...

.

] J & E [

.

Estaba preocupado desde aquella llamada.

No era justo después de tantos años de relativa paz.

Si bien sabía que Erza había recibido llamadas de ese hombre desde que se convirtió en figura pública, también sabía que ella había avanzado mucho de esa niña sumamente asustadiza y apartada de todos que había traído a vivir con su nieto Laxus, ahora Erza era toda una mujer independiente y decidida que se atrevía a caminar hacia adelante a pesar de todo el peso que cargaba de su pasado, y ciertamente era un peso injusto que no merecía, toda una carga emocional impuesta por un hombre sin escrúpulos que creyó que era justo castigar a una niña por los supuestos errores de sus padres.

Si tan solo supiera quien era ese hombre.

Tal vez, solo tal vez, si lo llegaba a saber, podría por fin acabar con esa cadena que ataba a la niña que se había convertido en su familia, primero por una promesa, y luego por legitimo amor a ella.

¿Pero por qué demonios ese hombre mandaría a alguien a preguntar por Erza y su madre al restaurante de Yima? ―se rascó la cabeza, sin duda ese hombre que había encerrado a su nieta en el sótano sabía dónde Erza residía, era algo de conocimiento público debido a su profesión―. Quizá solo sea un periodista curioso...

Sin embargo, sabía o más bien, sentía, que había algo más detrás de eso.

Sus viejos huesos se lo decían.

Según Yima, ese hombre preguntó por una antigua mesera del lugar que cantaba algunos días, el misterioso hombre era suficientemente mayor como para haber sido uno de los clientes que habían llegado a escuchar a la madre de Erza cantar en su restaurante, pero a la vez parecía algo sospechoso, como si en lugar de hablar de viejos recuerdos repitiese los de otra persona; aparte, había preguntado por la pequeña meserita, como solían llamar a Erza en esos tiempos, y había mencionado que recordaba que un tiempo después de la muerte de la madre de esta, había llegado al restaurante y no había visto a la pequeña pelirroja por ninguna parte.

Sin duda estaba preguntando por el periodo en que Erza había sido secuestrada.

Pero eso era algo que pocas personas sabían, ni siquiera la policía local lo sabía.

Erza había sido encontrada en otro país, el hospital que la había atendido ya no existía y la policía involucrada cerró el caso debido al tiempo que había pasado y al tratarse de una menor de edad todo se había mantenido en hermetismo y con la identidad de ella protegida, aparte que en ese tiempo Erza usaba el apellido de Yima, ya que él la había adoptado.

Entonces,

¿Quién habría sido ese hombre?

Y

¿Qué información había llegado a buscar?

¿Por qué justo ahora que mi nieta está dando un paso importante? ―suspiró, si lo que Mirajane le había dicho era cierto ―que de seguro era cierto pues la futura esposa de su nieto tenía un talento extraordinario para eso de determinar parejas y amores―, Erza estaba enamorándose por primera vez y el elegido era un buen hombre. No era justo que algo como su inmerecido pasado viniese a amargarle la dulzura del amor, ni siquiera quería pensar en que ese hombre llamado Jellal se llegase a alejar de ella debido a todos esos miedos que guardaba dentro.

Aunque no lo culparía.

Nadie estaba obligado a cargar el peso de otro.

Y Erza no es tampoco del tipo de persona que cargaría a otro con esto... ―la verdad es que apenas se dejaba ayudar por él y por Yima, su nieta tenía una armadura que nunca se quitaba, una armadura que había creado y la había salvado en esos días secuestrada; pero, aunque esa armadura la protegía, era pesada y dura, y evitaba que las personas llegaran completamente a su corazón―. Erza no compartiría por completo todo ese dolor y miedo con nadie más...

Makarov se miró sus manos, en ese momento le parecían increíblemente arrugadas e inútiles.

Odiaba no poder ayudar a sus pequeños.

Y odiaba más tener que ser quien la preocupase más contándole eso que estaba ocurriendo.

Pero debía hacerlo, para que esta vez, si sucedía algo, ella estuviese preparada.

Estaba confiado en que ella ya era capaz de afrontar algo como eso, su nieta era una mujer fuerte.

...Con más valor en su corazón de lo que ella misma imaginaba...

.

] J & E [

Tomó una cobija del armario y se la echó al hombro.

Había dicho que sería valiente.

Erza tomó una larga inhalación, observó el poster firmado y luego una de las fotos que Jellal tenía enmarcada en su pequeño escritorio en la que aparecían él y sus dos hermanas.

Iba a ser valiente.

Por Jellal, por las hermanas de él que habían confiado en ella, y por sí misma.

Iba a ser valiente.

Voy a ser valiente... ―se dijo, se volteó y bajó las escaleras hacia el primer piso sintiendo los nervios tomar control poco a poco de sus manos, no se había siquiera acercado a su destino y ya sentía sus piernas temblar―. Voy a ser valiente... ―se repitió de nuevo, sacando una linterna pequeña y delgada de la sudadera que Jellal le prestó la noche anterior y que se había puesto como una especie de amuleto ―¿armadura?― de valor―. Solo es una habitación cualquiera... yo ya no soy una niña atrapada... ―respiró lo más hondo que pudo, lo que no fue mucho pues sentía su pecho oprimido, como si dos manos sujetaran sin misericordia sus pulmones para exprimirle hasta la última molécula de oxigeno de ellos.

Encendió la linterna aún en el pasillo totalmente iluminado.

Odiaba haberlo hecho, pero debido al miedo había encendido todas las luces del primer piso de la casa de Jellal.

Vamos, Erza Scarlet... ―observó la pulsera de estrella en su muñeca y asintió, colocó la mano libre en el pomo de la puerta del sótano y la abrió.

El vacío oscuro que la recibió fue como un puñetazo en el estómago que la hizo sujetarse con fuerza del umbral de la puerta para no caerse.

No voy a fallar la misión... ―Se forzó a estabilizarse y observó la oscuridad que crecía a sus pies, las escaleras eran de madera y recordó como sonaban al recibir peso, pero aún así no dio un paso atrás, con fuerza sujetó la linterna y la apuntó a las paredes, para su desgracia no vio ningún dispositivo para encender las luces del sótano, lo que quería decir que probablemente el encendedor de las luces se encontraba al final de las escaleras.

Su mayor esperanza se desvanecía.

Sintió como las uñas de una de su mano se incrustaban en su carne, era algo que dolía pero que se sentía mejor que la falta de aire en sus pulmones, o del creciente latido de su corazón golpeando contra su caja toráxica.

Tienes que hacerlo... ―se dijo e intentó no prestar atención a su voz que sonó a un sollozo contenido―. Lo prometiste... prometí tomar la guitarra, prometí ser valiente y enfrentar mis miedos...

Fue entonces que dio un paso a la oscuridad.

La luz parecía agitarse contra la madera de los escalones pues la mano de quien sostenía la linterna no paraba de temblar, Erza apenas era consciente de cada paso, estaba concentrada en inhalar cada dos escalones y exhalar cada tres, estaba concentrada en no pensar en que de nuevo estaba en la oscuridad de un sótano y sola.

Estaba concentrada en recordar que ella ya no era una niña encerrada a la que golpeaban por llorar.

Y cuando aceptó eso, se permitió soltar un par lágrimas contenidas y eso pareció liberar un poco la presión en sus pulmones que le impedía respirar correctamente.

Hasta que finalmente bajó el último escalón.

El encendedor... ―se apresuró a buscar y cuando lo apretó y todas las luces de las escaleras y las del sótano se encendieron se percató de que había dejado caer la linterna y las baterías se habían salido―. Tranquilízate... ―susurró―. ¡Tranquilízate! ―se regañó.

Cerró los ojos y volvió a respirar hondo.

Debes buscar la guitarra... ― darse órdenes a sí misma parecía funcionar así que continuó con eso―. Cuando la encuentres, la sacas del estuche, la envuelves en la cobija, ap-apagas la luz... y luego debes subir...

El plan era simple.

De esa manera podía dejar el estuche y podría evitar sospechas de Jellal.

O al menos eso esperaba.

Pero todo dependía de si la guitarra estaba ahí.

Tiene que estar aquí... ―pidió como en una oración y abrió los ojos, la luz la recibió casi como consolándola, estaba perfectamente iluminado y ordenado, sin duda Jellal no dejaba ninguna habitación a su suerte, a su derecha vio implementos de limpieza y jardín, a la izquierda cajas rotuladas, y a uno de los costados la bolsa de boxeo de la que Jellal le había hablado, eso le sacó una pequeñísima sonrisa y animó su espíritu de lucha porque le recordó que no estaba en ese sótano de sus pesadillas, estaba en la casa de Jellal, en la casa donde hacía poco había comido con dos personas, en la casa en donde había dormido una gran siesta y se había dado el mejor de los baños.

Estaba en una casa en donde una familia convivía con amor.

Por eso tuvo valor de mover sus pies y buscar y buscar aún con sus rodillas temblando, hasta que un viejo ropero llamó su atención y allí se dirigió, abrió sus puertas y casi gritó de emoción por su buena suerte al ver allí su objetivo.

Sí, estaba. La guitarra sí estaba.

Tratando de calmar su corazón por la emoción y los nervios se sentó en el piso y se pasó las manos por la cara, feliz de que enfrentar sus miedos rindiera sus frutos.

Aunque aún no iba a cantar victoria.

Decidida a no tentar a su suerte, la joven extendió la cobija en el suelo y con una gran reverencia tomó el estuche de guitarra y lo abrió, no contuvo el sonido de pena que salió de sus labios al ver la hermosa guitarra con el puente roto, tal vez ella no sabía tocar una, pero Mirajane las adoraba, y le había enseñado su valor.

No era justo lo que le habían hecho a esa pobre guitarra.

Ahora entendía porque Jellal la había guardado para no verla.

Debía de dolerle mucho que el regalo de su papá, la guitarra con que había aprendido a tocar con él, estuviese así de dañada.

Lo siento, guitarra, perturbaré tu descanso pero debo llevarte a un hospital... ―tratando de controlar el temblor que aún tenían sus manos, tomó con un cuidado mayor al que jamás pensó poseer el instrumento y lo colocó en la cobija, luego envolvió la cobija varias veces y colocó de nuevo el estuche en el ropero esperando que su dueño no viniese a abrirlo en las próximas semanas.

Finalmente, se permitió sentarse un momento, cerrar los ojos y esperar a recuperar fuerzas para apagar las luces del sótano y subir las escaleras.

Solo faltaba eso.

Solo eso.

Abrió los ojos y todo estaba oscuro.

¿¡Por-q-qué...? ―sollozó, cerrando los ojos de nuevo y abriéndolos al instante, creyendo que así las luces volverían―. ¿¡Un ap-apagón!? ―de nuevo dos manos apretaron con fuerza sus pulmones y empezó a sentirse mareada por la falta de aire.

No le podía estar pasando eso.

No era justo.

Ella estaba intentando ser valiente, ¿por qué le pasaba eso?

¿Acaso estaba siendo demasiado estúpida al pensar que solo requería valor?

El sonido en las escaleras pareció responderle.

Algo bajaba.

Alguien...

Quiero ir a casa... ―sollozó y se abrazó a sus piernas como lo hacía cuando era pequeña―, Quiero ir a la casa... ―repitió y sintió su mejilla arder como si la hubiesen golpeado como siempre pasaba cuando decía algo como eso en presencia de ese hombre, pero la cólera creció junto con el miedo―. ¡No te tengo miedo! ―gritó en un llanto ahogado y la oscuridad le respondió con el silencio, ahogando ese valor y cólera, sujetando su garganta, tratando de sellarla―. No quiero estar sola... ―pidió en un hilo de voz y sintió algo restregándose junto a ella.

Miau...

Ese maullido se sintió como si le lanzasen un salvavidas.

¿¡Char-Charle!? ―la gata respondió subiéndose a sus piernas y restregando su carita peluda en la de la actriz―. Oh, Charle... ―Erza le acarició las orejas como una vez Wendy le enseñó que le gustaba―, lamento que me tengas que ver de esta manera... soy un desastre... ―intentó reír pero apenas y podía respirar.

Miau... ―respondió la gata, saltando de sus piernas y perdiéndose en la oscuridad.

¡Charle! ―Erza la llamó y odió la desesperación en su voz.

«¡CONTROLATE!» se exigió y respiró hondo para eliminar el mareo que sentía.

Miau~ ―escuchó en medio de la oscuridad, y luego algo que parecía rodar en el suelo, en ese momento recordó la estrella en su mano y la apretó, la luz ganó la batalla con la oscuridad a su alrededor más próxima y unos segundos después pudo ver como Charle hacia rodar la linterna que ella había dejado caer hacía un rato.

Erza se sintió conmovida y motivada.

Y recordó palabras muy importantes:

«Yo estoy seguro, eres del tipo de persona que enfrenta sus miedos y aunque puedas temer, siempre vas a por lo que deseas, no importa que sean tus peores miedos, siempre buscas la manera de luchar»

Las palabras de Jellal.

Bien, aún no podía hacer las cosas sola.

Aún necesitaba palabras y ayuda de otros, pero lo importante era que de alguna forma u otra, nunca estaba sola.

Eso era lo que nunca debía olvidar.

Erza se puso de pie y fue a buscar las batería que faltaban, sin importarle que su pecho latía tan fuerte que dolía, sin importarle que sentía que no respiraba, sin importarle sentir su cara mojada.

Encontró la batería, encendió la linterna, la sostuvo entre sus dientes y tomó la guitarra en sus brazos temblorosos.

Ella subiría esas gradas.

Con lo último de su valor, presionó el interruptor de luces para que así cuando la luz volviese no quedaran las luces encendidas, y finalmente, sus piernas que parecían flaquear en cada escalón la hicieron avanzar, la linterna entre sus dientes apenas iluminaba correctamente, la guitarra parecía pesar toneladas, sus pies parecían pegarse a los escalones y su cabeza dolía y parecía dar vueltas por la falta de oxígeno mientras la voz de ese hombre con sus crueles palabras explotaban crueles en sus oídos.

Pero finalmente, cruzó la puerta.

Cayó de rodillas, colocó con delicadeza la guitarra envuelta en la cobija en el suelo, se tiró de espaldas junto a ella y cerró los ojos.

Lo había logrado.

No puedo evitar una pequeña sonrisa a pesar de las lágrimas, sintió la carita de Charle contra la suya y abrió los ojos, la linterna iluminaba el pasillo, rayos de sol aún se colaban por las ventanas, y aunque aún la luz no había vuelto, comparado con la oscuridad del sótano era como si estuviese en el más iluminado de los lugares.

Ahora solo tenía que recordar como respirar correctamente.

Gracias Charle... ―susurró a la gatita―, Wendy y Jellal te pidieron que me cuidaras, y lo cumpliste... ―la gata le pasó la cola por las mejillas húmedas y luego saltó hacia la puerta del sótano y la cerró con una de sus patas.

El corazón de Erza saltó al escuchar el portazo.

Sí, se ve mejor así... ―dijo soltando un largo suspiro, Charle la miró un momento y luego volteó el rostro y se marchó muy dignamente en un gesto prepotente muy usual de ver en la gatita.

Al parecer su misión había terminado.

Igual que la de ella.

Tenía la guitarra, había sido valiente, había cumplido la promesa a Wendy y a Meredy y Jellal iba a estar muy feliz. Solo pensar en su cara de sorpresa le devolvía un poco la calma a su corazón agitado, y era simple de entender el porqué:

Porque él era especial para ella.

Porque era una forma de devolverle su apoyo.

Porque ella lo...

Jellal...

Cerró los ojos y decidió dejar ese pensamiento de lado y solo pensar en la cara de felicidad que pondría él al recibir el regalo de Wendy.

En un rato recuperaría el control y la fuerza en sus piernas para ponerse de pie.

Su cuerpo no dejaba de temblar ni sus lágrimas de caer, pero había valido la pena.

...Porque había descubierto que tenía valor...

.


.

¿Reviews?

Gracias por la amabilidad de dejar review, animan a continuar.

.


.

Rincón De La Escritora En Proceso:

Y... que cap más largo... D: Los títulos originales de estos dos caps unidos en uno eran, "El Plan" y "El Valor" pero decidí llamarlo "El Domingo" al unirlo pues todo eso ocurre un domingo. DD:

¿Qué cosas más dramáticas sucedieron en el cap? ¿Qué teorías tienen? :x

Por cierto, no se enojen con Jellal por no confesarse, en la vida hay momentos indicados para las cosas, y una confesión amorosa en medio de una pequeña crisis emocional no es correcta. Dx

¡Muchas gracias por leer! NwN/


Agradecimientos:

A vosotros adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:

Erza PS.

Hell Angel Black.

Annia Scarlet.

Bluewater14.

Azulmitla.

HuskySilver.

Erzebeth K.

FairyMila.

Balin66.

Willivb.

Sanchezwalter356.

A vosotros adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:

Ligia: ¡Waa! Muchas gracias, la verdad te digo que nunca es tarde para dejar un review en algún fic leído, te aseguro que a los autores les llena de alegría el leerlos, y te agradezco por animarte a dejar uno, me llena de emoción y ánimo. QwQ Gracias por disfrutar de mis historias y aunque el fandom esté muriendo, emocionémonos con el nuevo material Jerz que traen los spin off de Fairy Tail. *w* Mil gracias por leer y más por comentar. NwN/ Saludos a Guatemala.

Guest 1: Gracias por leer, el pastelero sigue vivo. xD Las actus, serán cuando tengan que ser. :D Mil gracias por leer. NwN

Guest 2: El cumple de Jellal se acerca. *w* Que bonitos son los cumples, y Makarov y Mira solo pueden estar planeando... amor. 7v7)r xDD Mil gracias por leer y más por comentar.

Churumbel: Bueno, trato de terminar lo que empiezo, pero no niego que me desanimo como humana que soy xd Especialmente viendo como el fandom apoya cada vez menos. Xd No es el padre de Erza, es el abuelo D: Jellal es un amor y las parejas tienen mucho fluff en este fic, y es que la verdad Dulce Destino no fue creado para tener mucho drama xDD Por eso hasta el título es cursi, pero alguito habrá, porque aparte que es algo que no se me da, tampoco es algo que me guste mucho escribir. xDD Como siempre una alegría leerte por aquí y ya que este cap es un dos x uno, espero que no se te haga tan corto DD: Muchos besos. NwN/

Anon: Sin duda eso de la madre de Ezra abandonada por el padre de Erza terminó bastante canon a pesar de que no sabía nada de eso cuando lo inicié... QwQ Mi pobre Irene... Mil gracias por leer. NwN

Kathymf01: Sí, lastimosamente el fandom de FT y en especial de pairngs con menos público como el Jerza está muriendo y eso desanima mucho tanto a los viejos escritores como a los nuevos, pero es que bueno, ¿a quién le gusta hablar y ser ignorado? Más o menos así se siente escribir y no recibir respuesta de los lectores. QwQ Es triste cuando empieza a pasar en los fandoms, pero de igual maneras, mil gracias por el interés y por leer y disfrutar de lo que escribo, me hace muy feliz. NwN/

Guest 3: Espero no dejar la historia sin final, sin duda quiero terminarla pero a veces gana el desánimo... QwQ Me alegra mil que te guste leer este fic y que te guste, no te preocupes por el drama, no soy muy fan de eso. xDDD De nuevo, gracias por leer.

Lia: ¡Waaa! Mil gracias por tus lindas palabras, el Jerza es algo que amo mucho y trato de escribir con ese amor así que cuando veo que me aceptan como escritora de este pairing se me llena el corazón de amor y de ánimo, espero que te guste el cap y te agradezco muchísimo tu apoyo. Mil gracias por leer. NwN

Guest 4: Mil gracias por tus lindas palabras, me alegra que te gusten estas historias que hago con mucho cariño *-* Espero que sigas disfrutando de los caps y gracias por comentar. NwN/

Guest 5: Mil gracias por leerlo, que bueno que te parezca bueno. :D

Guest 6: Espero disfrutes la actu. Gracias por leer. NwN/

.


.

Favs. Follows. Lectores Tímidos.

Gracias mil por leer.

¡Adieu!

.o./

.


.