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¡PERDÓN!
QwQ
De verdad lamento todo el tiempo que este fanfic estuvo en hiatus pero de verdad, no tenía el ánimo para continuarlo y me negaba a escribir por escribir, han pasado muchos meses y en ellos muchas cosas, pero poco a poco he recuperado las ganas y de verdad ahora tengo mucho entusiasmo por terminar esta historia, espero que más personas continúen conmigo en el viaje.
Por otra parte, espero que todos estés bien, 2020 fue un año rudo para todos, yo prácticamente no salí de mi casa por un año porque mis pulmones son defectuosos de nacimiento y una gripe simple me ha mandado al hospital, así que ya imaginaran las razones, pero hey, seguimos hacia adelante, poco a poco, y si alguno pasó por momentos aún más tristes, le mando un gran abrazo y todo mi apoyo.
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¡Por cierto, el fic llegó a más de 200 mil palabras y a más de 500 reviews!
¡Increíble!
¡Un triunfo de todos!
¡Mil gracias!
QwQ
Oh, y es verdad... ¡Me voy a casar!
o/o
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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.
Referencias De Lectura:
Diálogo.
«Pensamientos»
Narración.
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Capítulo Vigésimo Noveno
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~El Latido~
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Ambas mujeres se mantenían en silencio.
Admirando el hermoso vestido blanco frente a ellas.
La tela parecía resplandecer debido a los miles de pequeños cristales unidos a la tela y a la luz que entraba a raudales por los grandes ventanales de la habitación de la mansión, una habitación que Mirajane había apartado para todas las cosas de la boda, pero principalmente, para colocar el vestido que su futuro esposo no debía ver hasta el día indicado, no como que creyese en la mala suerte, pero a Mirajane si le gustaban las tradiciones.
Y, aunque no creía en supersticiones, un poquito de precaución no venía mal.
―De verdad es hermoso, Mira... ―por fin habló Erza tocando la delicada tela del velo adornada con un delicado bordado en dorado de las flores favoritas de su amiga―. Laxus podría desmayarse al verte ―ambas mujeres rieron imaginando tal escena.
―Pues si eso ocurre, cuento contigo para que lo grabes ―Mirajane le mostró el dedo pulgar hacia arriba a su amiga y la pelirroja le devolvió el gesto.
Erza era una de las pocas personas a las que se le permitiría llevar cámara fotográfica al evento, a pesar de ser un evento bastante íntimo, la albina había tomado muchas precauciones para evitar que su boda fuese comidilla de la prensa rosa, ya que aún con todas las leyes de privacidad en Magnolia, la prensa tenía facilidad para arruinar con chismes y falsedades los eventos de celebridades; y aunque Mirajane no se creía tal cosa, la prensa pensaba lo contrario, por eso la boda se celebraría en un hotel cerrado al público y los invitados no podían llevar ni teléfonos ni cámaras a menos que contaran con la aprobación de los novios.
―¡Hey! ¡Dejen de admirar el vestido y ayuden con las otras cajas! ¡Vamos, el reloj se mueve! ―un apurado pelinegro refunfuñó al entrar a la habitación con varias cajas en brazos, ese día habían ido tanto a recoger el vestido de novia, como los vestidos de las damas de honor, los zapatos y las corbatas de los caballeros, Mirajane había ordenado extra de todo por si ocurría algún incidente, cuando Laxus decía que ella era controladora de los detalles, no exageraba.
―Ara, tantos músculos para tantas quejas ―Gajeel frunció el ceño―. ¿Qué diría Levy Chan si te escucha quejándote por llevar el vestido que ella usará? ―el moreno se sonrojó tan visiblemente que las dos mujeres no pudieron evitar reír―. Por cierto... ―el tono de la albina sonó peligroso para el chico de las cajas―, aún no sé a quién poner de acompañante a Levy Chan... ―soltó con fingida inocencia, su plan siempre había sido que fuese Gajeel, pero cuando hacía un año se lo pidió a este, él había dicho que absolutamente no caminaría como un muñequito de pastel en su boda.
Pero ahora, podía hacerlo cambiar de opinión.
―¿Oh, de verdad? ―Erza entendió a su amiga―. Si quieres puedo buscar a alguien ―se golpeó pensativa la mejilla con su dedo―. ¿Tal vez Jet o Droy?
―¡ALTO! ―Gajeel dejó caer las cajas que llevaba y se ganó una mirada peligrosa de Mirajane a lo que respondió forzando una sonrisa de disculpa mientras recogía las cajas―. Okey, ya entendí lo que están tratando de hacer. ¡Y ya recogí las cajas así que deja de verme como un demonio! ―señaló tembloroso a Mirajane.
―Ara... ¿Y qué estamos tratando de hacer? ―preguntó inocente Mirajane y Erza alzó los hombros fingiendo ignorancia.
―¡CLARO QUE SABEN! ―carraspeó después del chillido poco masculino y luego puso los ojos en blanco― Tu y Erza tratan de que me arrepienta por no haber aceptado hace un año, y ya, ya me arrepiento ―se cruzó de brazos y miró apenado la pared―. Déjenme ser el acompañante de la enana...
Erza y Mirajane sonrieron encantadas.
Tardaron un año pero lo lograron.
―Vaya, vaya... ―Mirajane se llevó la mano a los labios cubriendo su sonrisa― ¡Que inesperado!
―Muy inesperado ―asintió Erza cruzándose de brazos, Gajeel podía sentir sus orejas calentarse más y más―, cualquiera diría que está enamorado... ―dijo traviesa solo para molestar a su amigo un poco más, sin embargo, la respuesta de este las sorprendió de verdad a las dos.
Gajeel dejó de evadir sus miradas, se paró firme y habló sin ninguna duda
―Lo estoy... estoy enamorado de Levy.
Las dos parpadearon sin saber que decir.
De todas las cosas que esperaban oír ese día, esa era una que nunca imaginaron.
―¿¡Qué!? ―las miró de nuevo apenado― ¿Acaso dije algo malo?
―N-no... ―Mirajane habló―, pero creo que no esperábamos que admitieras eso tan fácilmente...
―¿Y por qué no? ―Gajeel sonrió con su usual seguridad en sí mismo―. ¿Por qué lo voy a negar? ¿Por qué no me iba a enamorar de la enana? Ella me gusta físicamente, es buena persona, me apoya, la respeto y me divierto a su lado... ¿Acaso enamorarse de alguien así está mal o es un pecado?
Mirajane miró sorprendida y divertida hacia Erza, pero en lugar de encontrar a su amiga con la misma expresión en su rostro, la encontró seria y pensativa.
Como si lo dicho por Gajeel fuese algo de suma importancia para ella.
―¿¡Hey!? ―Gajeel llamó la atención de ambas―. ¿Me van a dejar o no? ―Mira dejó de observar a su amiga y sonrió, se acercó a una de las cajas que Gajeel había dejado colocadas en una mesa y sacó una corbata negra con decoraciones en amarillo.
―¡Gajeel Redfox ―comenzó a decir con tono casi majestuoso―, te nombro oficialmente un muñequito de pastel en mi boda! ―Gajeel frunció el ceño ante la obvia burla de las palabras con las que él rechazó la primera vez la oferta de la albina―. Si aceptas esta corbata, jurarás acompañar a Lady Levy durante la boda y cuidarla como es debido ―le acercó con ceremoniosa actitud la corbata.
―¡GEE HEE! ―sonriendo como un tiburón, el recién nombrado muñeco de pastel tomó la corbata―. ¡Acepto!
―Pues bien ―Mira sonrió y luego se puso diabólicamente seria―, ahora ve por las demás cajas y deja la corbata en la caja, no se las daré a nadie para que se las lleve por que pueden perderla.
―¡Oi! ―reclamó el chico por la desconfianza pero hizo a como le dijo, al fin y al cabo ya todos sabían cómo era Mirajane de controladora con las cosas de la boda, la albina sonrió divertida al verlo salir tan sonriente y una vez que salió, fijó su atención en su amiga que seguía silenciosa.
―¿Er chan? Hey, ¿Er chan? ―la pelirroja salió de su pensativa mente en el segundo llamado― ¿Te pasa algo?
―O-oh no... ―negó con una sonrisa nerviosa―, solo no dormí bien... ―mintió a medias, las palabras de Gajeel la hicieron pensar en sus propios sentimientos hacia la persona que la había mantenido despierta durante gran parte de la noche, y no porque él hubiese estado con ella, sino más bien porque hacía dos días que no veía a Jellal, y la última vez que estuvieron juntos la forma en que Jellal le había hablado y besado desató pensamientos complejos en ella.
Y el principal de esos pensamientos era:
«¿Estoy enamorándome de Jellal?»
Erza sintió un escalofrío al dejar que el pensamiento volviese a tomar forma en su mente.
―¿Er chan? Si necesitas hablar de algo...
―¡No, no! ―negó de nuevo con una sonrisa forzada―. De verdad estoy bien, Mira ―Erza respiró hondo y observó la habitación con una nueva sonrisa, esta vez, una de verdad―. ¡Ya falta tan poco y ya casi está todo listo! ―asintió para sí misma―. ¡Será una boda maravillosa! ―sus ojos se detuvieron en varias fotos de Mirajane con Laxus, en las que eran más niños y adolescentes salían de malas o peleando, pero en las más recientes salían divertidos y enamorados, pero había una en especial que era muy importante para Mirajane, y prácticamente esa foto dio el tema central de la boda, sin poder evitarlo, Erza puso en voz sus pensamientos―. Mira, ¿cómo te diste cuenta que te habías enamorado de Laxus? ―al oír lo que había dicho sus mejillas se calentaron, pero ya era tarde para retractarse de la pregunta, así que agregó para evitar sospechas―. Y-ya sabes, yo daré el discurso de madrina y... y eso me ayudaría a escribirlo... ―sin embargo Mira sabía que esa no era la razón de la pregunta, por eso, en vez de bromear o buscar sonsacarle más información, la albina decidió responder a la pregunta.
Esa era la ayuda que podía brindarle a su amiga y se la daría.
―Fue muy extraño... ―Mirajane se acercó a la foto―, ya sabes cómo nos llevábamos Laxus y yo al principio, y ya luego éramos más amigos que otra cosa, pero... ―su dedo tocó la foto en donde un jardín de girasoles era el protagonista y sus mejillas se sonrojaron―, pero... un día me di cuenta de que Laxus en mi vida tenía una importancia especial, yo... lo quería de una manera especial... ―Erza sintió su corazón latir de manera errática y se llevó una mano al pecho―. Yo, yo no podía colocar a Laxus en la categoría de familia o de amigos... simplemente, no encajaba correctamente, él tenía una forma especial que no calzaba, y entonces creé una categoría para él, una sin nombre, una categoría solo para dejar de pensar en que él era diferente para mí, y luego intenté calzar a otros ahí, pero tampoco calzaron, y... entonces, cuando estuve hospitalizada ―señaló otra foto llena de girasoles―, y Laxus no llegó a visitarme, mi corazón dolió tanto... No porque estuviese enojada con él por no ir, porque yo sabía que no podía, sino porque lo extrañaba, extrañaba su rostro, su voz, su irritable carácter y hasta su infinito mal vocabulario ―rió―. Ahí me di cuenta que nadie más que él podía alcanzar en esa categoría especial, y cuando vi lo que él estuvo haciendo mientras no podía ir a visitarme ―Mira sonrió ante la foto más grande la habitación―, el nombre de esa categoría especial apareció por si solo... ―Mira miró sonrojada a Erza que la miraba con atención―. ¡Pero fue tan fastidioso darme cuenta! ―frunció el ceño y Erza casi ríe―. ¡Estaba enamorada de ese Pikachu mal hablado y vaya que me enojó darme cuenta!
―¿Y por eso lo empujaste al barro? ―preguntó divertida Erza.
―¡Se lo merecía! ―Mira se cruzó de brazos―. ¡Yo tenía el corazón a punto de reventar y él solo me mira y me dice ―la albina frunció más el ceño y carraspeó para imitar la gruesa voz de Laxus―: "¿Ya recuperada? Así que a este demonio ni el infierno lo quiere!"
Erza rió más por la mala imitación de Mirajane que por lo dicho por Laxus, al fin y al cabo era algo que ya había escuchado antes y algo que sin dudas Laxus diría.
―¡Debí hacerlo comerse el lodo!
―Creo que Laxus está tan enamorado que si se lo pidieses ahora, lo haría.
―¿Tú crees? ―Mira soltó un suspiro―. Pero ya no, lo perdoné, y no me gustaría besar una boca llena de lodo, suficiente con la suciedad de su vocabulario ―ambas rieron, Mira observó a su amiga más tranquila y agregó―. Sabes, Er chan, aunque me di cuenta en ese momento, estuve asustada y confundida, no sabía porque me enamoré de él, no sabía que sentía él, tenía miedo de arruinar nuestra relación como amigos y mis lazos con el abuelo Makarov. Muchas veces traté de negarlo, racionalizarlo, ponerle peros e inventar excusas, pero nada sirvió, porque estaba realmente enamorada, y cuando me di cuenta que eso no era malo, justo como dijo Gajeel... me fue más fácil. Porque de verdad no hay nada de malo en enamorarse, aunque de miedo, aunque no te correspondan, aunque puedas perder la relación que tenías con esa persona... porque enamorarse es algo que simplemente pasa sin tu permiso, y como no te pidió permiso hace con tu corazón lo que le da la gana y no lo puedes controlar, así que cuando aceptas eso, es más fácil pensar y actuar más, solo un poco más, racionalmente para decidir qué hacer con él ―Mira soltó un suspiro y observó a su amiga asentir pensativamente―. ¿Esta cursilería que dije te sirve para tu problema? ―intentó bromear un poco.
―Sí, mucho... ―Erza sonrió, miró discretamente la pulsera de estrella en su mano y soltó un suspiro―. ¡Pero fue demasiado cursi! ¡Si pongo algo de esto en mi discurso de madrina vomitaran del empalago! ―la miró fingiendo desagrado.
Mira entrecerró los ojos y con la cara roja le sacó la lengua.
―¡Malagradecida!
Cuando Gajeel entró cargado de cajas otra vez las encontró riendo.
...La habitación estaba llena de amistad y comprensión...
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Su pequeña hermana bajaba la cabeza y pedía disculpas.
Sintió su corazón arrugarse.
Cuando le pidió hablar con ella de lo sucedido en la casa de Chelia, no esperaba que ella lo tomara de esa manera.
Inhaló profundo y tomó fuerza para hablar.
―Wen... ―con cariño tocó la cabeza de la niña―, no tienes de que disculparte, mírame ―la niña subió la cabeza con claro nerviosismo―, solo quiero hablar de lo que pasó porque estoy preocupado, no es un regaño, no has hecho nada para merecer un regaño.
―Pero yo... ―La pequeña niña que aún parecía más infantil con su pijama y pantuflas de gatita lo miró con tristeza―, los preocupé a todos y arruiné el ensayo...
―Nos preocupaste porque te queremos ―Jellal le revolvió el cabello con cariño―, y estoy seguro de que nadie está molesto por el ensayo.
―Pero...
―Wen... ―la interrumpió Jellal―, dime, si Chelia se hubiese mareado en el ensayo y no tú, ¿estarías molesta con ella?
La pequeña negó de inmediato.
―Ves, eso misma pasa con Chelia y con todos nosotros. Ninguno está molesto, solo preocupado ―Wendy asintió pero Jellal aún no la veía muy convencida― ¿Podemos hablar de tus mareos? ―la azulada asintió, dejó caer sus pantuflas y subió los pies al sofá―. ¿Son como los que tuviste en las clases mientras exponías, y en el parque de diversiones? ―la niña asintió de nuevo y le miró interrogativa―. ¿Quieres preguntar algo? ―una vez más, su pequeña hermana asintió―. Dime.
―¿Y-yo... crees que esté enferma? ¿M-me voy a morir? ―Jellal sintió un escalofrío ante lo dicho por su hermana y negó de inmediato, tomando la pequeña mano de ella en la suya tanto para calmarla como para calmarse, el pensamiento de perder a una de sus hermanas era demasiado para él.
No podía perder a nadie más de su pequeña familia.
―Claro que no, Wen. Ya fuimos al médico y estás completamente sana.
―¿E-entonces...? ―preguntó al borde de las lágrimas.
―Wen, Sherry tiene una suposición sobre lo que te pasa, ¿quieres oírla?
―S-sí... ―apenas y se escuchó su respuesta, Jellal tomó su otra mano y la masajeó con cariño.
―Ella piensa que esos síntomas físicos de tus mareos y desmayos son a causa de tu ansiedad.
―¿An-ansiedad? ―lo miró aún más confusa y asustada.
―Es algo mental ―se apresuró a agregar para calmarla.
―¿Es-estoy loca?
―¡No! ―movió su cabeza varias veces―. Es solo que cuando te sientes presionada o muy nerviosa, te llena una especie de... sentimiento sofocante... ―intentó explicarlo lo mejor que pudo, la noche anterior pasó leyendo del tema para poder explicárselo lo más simple posible a su pequeña hermana, Sherry, quien había estudiado psicología infantil le había explicado su teoría y lo había aconsejado, pero él no pudo evitar querer saber lo más posible―. Y ese sentimiento sofocante se transforma en síntomas físicos, como dificultad para respirar, mareos o desmayos, por eso te pasa cuando tienes miedo o nervios de hacer algo, como en la exposición en la escuela, o en el parque de diversiones ¿no querías subirte a esa montaña rusa porque te da miedo y te mareas fácil, cierto?
Wendy asintió apenada.
―¿Te da miedo o pena cantar enfrente de todos en el cumpleaños de Chelia? ―Wendy asintió―. Pues bien, parece que estamos resolviendo el misterio ―le sonrió para tranquilizarla―. ¿Tienes alguna pregunta?
―¿Y-yo... me puedo curar?
―Hmmm... claro que sí ―Jellal tardó un poco pensando en cómo responder sin asustarla pero sin quitarle todo la importancia al tema―, pero primero tenemos que ver a un psicólogo, para saber más sobre tu ansiedad, y luego te dará tratamiento.
―¿Medicina?
―Eso solo si te remiten a un psiquiatra, pero lo sabremos al ir, también pueden ser solo ejercicios mentales, o de respiración, o pasatiempos y muchas otras cosas, es como si te enseñaran a controlar tus nervios.
―¿Entonces no estoy loca?
―No, no lo estás ―Jellal casi ríe al ver la cara de alivio que puso―, y la verdad la mayoría de personas sufre de nervios o ansiedad ―según Sherry, tal vez Wendy estaba presentado síntomas físicos más pronunciados de lo normal por la acumulación de sucesos, como la muerte de su papá, el robo a su casa, los problemas de la custodia y todo lo demás; aparte, Wendy tenía un corazón tan noble que se había guardado casi todo para sí misma al ver todos los problemas por los que los adultos alrededor de ella pasaban, así que no se había desecho orgánicamente de todos esos sentimientos problemáticos.
―¿Tú también, hermano?
―Yo también... ―aceptó Jellal, si quería que Wendy dejara de guardarse esos sentimientos, tenía que mostrarse más abiertamente con los de él―, aún me duele la muerte de papá y mère, me asusta no poder protegerlas, y me dio mucho miedo el poder perderlas por la custodia o no tener el dinero para cuidarlas...
Wendy lo observó un momento y luego se acercó a su hermano para abrazarlo.
―Y-yo también tenía miedo... yo no quería perderlos... extrañó a papá... y aunque no recuerdo mucho a mère, también la extraño... y no quería que me alejaran de Meredy ni de ti... ―Jellal abrazó a su hermanita con fuerza y sintió su camisa de dormir humedecerse, ahora se daba cuenta cuánto daño podía causar a las personas cercanas a él, el guardarse esas cosas para sí mismo.
―Entiendo... y estoy seguro que Meredy siente lo mismo, al igual que yo... ―Wendy asintió y continuó derramando lágrimas en su camisa, luego de un rato, Jellal sintió como la pequeña se calmó, poco a poco se separó de él.
―L-lo siento... ―dijo mientras se restregaba los ojos.
―Hey, sin disculpas ―su hermano le hincó la mejilla juguetonamente con el dedo, Wendy dejó una sonrisa escaparse y Jellal respiró un poco más tranquilo.
―Hermano... ¿d-de verdad tengo que ir al psicólogo? ―preguntó un poco temerosa.
―Sí, tienes ―decidió ser firme con eso―, pero no te asustes, será solo como tener una charla con una amiga y si quieres Meredy o yo podemos estar a tu lado cuando vayas a las consultas.
―¿Y la mamá de Sherry no puede ser mi psicóloga?
―No, me temo que no puede ―Jellal negó con gentileza―, lo hablé con ella y me dijo que como es una persona muy cercana a ti, no sería muy efectiva en su trabajo, pero me recomendó a una buena amiga, ¿quieres intentarlo con ella? Si no te sientes cómoda buscaremos a alguien más, ¿está bien?
Wendy asintió, sus mejillas húmedas de lágrimas.
Jellal se levantó para buscar toallas de papel para ella y un vaso con agua.
―Hermano... ―comenzó la pequeña secando sus lágrimas y sonándose la nariz con lo traído por Jellal―. ¿E-es muy caro? ¿Los psicólogos son muy caros? ―la preocupación volvió a llenar su mirada, Jellal suspiró por dentro.
Su hermana se preocupaba por cosas que una niña no debería.
―Algunos lo son ―decidió responder con honestidad―, pero tenemos la suerte que la psicóloga amiga de Sherry es psicóloga de tu escuela, así que no será ningún problema, pero Wen, aún si lo fuese, no tienes que preocuparte por eso, soy tu hermano mayor y es mi deber encargarme de eso, no te preocupes, en el trabajo me va muy bien y en estos momentos el dinero no es problema ―Wendy asintió cabizbaja―, pero si tengo problemas con ello te lo haré saber. De ahora en adelante, trataré de no mantener los problemas de familia solo para mí, y pediré de tu ayuda y de la de Meredy cuando la necesite ¿está bien? ―la niña subió la cabeza y asintió emocionada.
―¿De verdad?
―De verdad ―Jellal le acomodó el flequillo con cariño―, así que a partir de ahora, cuando sientas miedo, o nervios, o tristeza o dolor, no tengas miedo de decírmelo, o a Meredy ¿entendido?
―¡Sí! ―aseguró con una sonrisa.
―Bien, el domingo hablaremos con Meredy y haremos esta promesa también con ella.
―¿Haremos una promesa de lazo? ―preguntó entusiasmada, Jellal sonrió.
―Por supuesto, así es como a Mère le gustaría ―la promesa con lazos era algo que su mère que creía en ese tipo de cosas les había enseñado y algo en lo que Meredy tenía absoluta fe y le había enseñado a Wendy.
Una promesa con lazo era la máxima promesa que alguien podía hacer en su familia
―¡Sí! ―Wendy le miró con toda seriedad y asintió varias veces.
―Bien, entonces así será.
―Pero hermano... para hacer la promesa con lazo necesitamos un testigo que no forme parte de la promesa...
―Es cierto ―Jellal se cruzó de brazos―. Hmm... ¿A quién podemos pedírselo? ―Wendy se quedó pensativa y luego sonrió emocionada.
―¿Podemos pedírselo a la señorita Erza?
―¿A Erza...? ―Jellal pestañeó sorprendido, por un momento pensó que Wendy escogería a Ultear.
―S-sí... ―Wendy jugó con sus dedos apenada―, pensé en mi hermana Ultear, pero ella no cree en las promesas... ―Jellal asintió, eso era muy cierto, mucho menos Ultear creía en supersticiones como promesas con lazos―. ¿Crees que la señorita Erza crea en ellas?
―Estoy seguro que sí ―su hermana bostezó y él se levantó de nuevo del sofá―, y estoy seguro que estará muy honrada de ser nuestra testigo ―se adelantó a la que sabía que sería la siguiente pregunta de su pequeña hermana y la tomó en brazos para llevarla a su cama.
Wendy sonrió y abrazó a su querido hermano.
―¿Puedo pedírselo yo? ―Jellal asintió―. ¿Podemos hacer galletas para pedírselo?
―Claro, aunque estoy seguro que Erza aceptará con galletas o sin ellas.
―¿Es porque la señorita Erza nos quiere? ―Jellal casi tropieza ante esa pregunta, por suerte Wendy no pesaba casi nada y pudo recuperar fácil el equilibrio, Charle, quien entraba también a la habitación de Wendy lo miró de mala manera.
Sin duda fue una mirada de regaño.
―Cl-claro ―asintió mientras acostaba y cobijaba a la niña―. La señorita Erza te quiere mucho.
―¿Y a Meredy?
―También.
―¿Y a ti? ―la inocente pregunta de la niña hizo que la cabeza y el corazón de Jellal se llenara de pensamientos y sentimientos tumultuosos.
Unos que cada vez más le costaban suprimir.
―Amn... ―Jellal le acercó a Wendy su peluche de dragón favorito y desvió la vista fingiendo ver a Charle acomodarse en su cojín especial a la par de Wendy―, s-sí, somos amigos después de todo... ―fue lo que decidió contestar al final.
«Y con beneficios...» agregó apenado solo para sí mismo.
―Yo la quiero mucho ―afirmó Wendy con los ojos cada vez más pesados por el sueño― ¿Y tú la quieres, hermano?
Jellal no dudó en su respuesta.
―De tout mon coeur... ―susurró a una ya dormida Wendy― la vérité est que je suis complètement amoreux d'elle.
A pesar de que Wendy ya estaba dormida, el haberlo dicho lo había hecho sentir bien.
Charle maulló y lo miró con los ojos entrecerrados, Jellal no pudo evitar ponerse rojo.
―¡Es un secreto! ¡Eres la única que lo ha escuchado! ―la señaló con el dedo.
Charle volteó la cara con prepotencia, como diciéndole que a ella ni sus secretos ni sus sentimientos secretos le importaban.
―Hey, eso es cruel...
Jellal sonrió divertido por su propia actitud.
Estaba tan tontamente enamorado que se estaba peleando por sus sentimientos secretos con una gata.
Río cerrando la puerta.
Pensó en como crecían día a día sus sentimientos.
Suspiró yendo hacia su habitación.
Pensando en si podría seguir conteniéndolos.
Sonrió al ver quien lo llamaba por teléfono.
Y una pregunta llenó su mente.
...¿Qué tan liberador sería confesar sus verdaderos sentimientos a ella?...
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Entró a la sala feliz de poder volver a verla.
Ella lo recibió con una sonrisa.
Sin embargo, era obvio que estaba muy ocupada con la llamada que estaba atendiendo, así que luego de sonreírle e indicarle con el dedo que le diera unos minutos, la joven de cabellera escarlata se fue en dirección a su oficina.
Jellal suspiró.
Aunque habían hablado por teléfono gran parte de la noche anterior sobre la comida de la apuesta, el día de ambos, y principalmente sobre la situación de Wendy, no la había visto en días y justo ese día que podía volver a verla, Laxus había ocupado de nuevo que él se quedase horas extra en la cocina principal y por eso había llegado casi a las ocho de la noche.
Su corazón de verdad añoraba su presencia física, pero al parecer debía de esperar paciente un poco más.
Solo un poco más.
Con calma se quitó su bolso de trabajo y lo fue a colocar en el lugar de siempre, y allí se sorprendió al ver varios libros y revistas de cocina abiertos y con papeles de colores pegados con pequeños apuntes, sonriendo se sentó en el sillón y tomó uno de los libros que no conocía, ya que la mayoría de esos libros y revistas eran los que él le había prestado.
Sonrió leyendo.
Al parecer su muy aplicada estudiante estaba calificando la dificultad de los platillos y resumiendo los procesos de cocina de varias recetas, probablemente estaba buscando la receta más acorde a las capacidades que había logrado adquirir hasta ahora, Jellal asintió orgulloso de ella y se recostó en el sofá para seguir revisando sus apuntes, sin embargo, llevaba tantos días sin dormir bien que no tardó en quedarse dormido en la comodidad y suavidad del sofá.
Y así fue como lo encontró Erza.
Y ella hizo lo que debía hacer.
Sacó el móvil y le tomó una foto.
Sonrió encantada.
No tenía que preocuparse de darle una impresión equivocada a la pequeña Wendy porque sabía que no estaba, ya que la valiente niña había decidido seguir ensayando con su amiga Chelia.
Tan valiente como Jellal.
Y hablando de él...
―¿Cómo puede verse tan adorable dormido? ―se preguntó mirando su nueva fotografía en la galería―. Hmmm... pero parece más cansado de lo que pensé... ―se dijo a sí misma analizando atentamente el rostro en la foto.
Desde la llamada de la noche anterior estaba muy preocupada por él.
―Hey... ¿no me digas que ahora además de cuidarme del marcador de besos sorpresa tengo que cuidarme de un marcador de fotografías sorpresa? ―un adormilado Jellal le sonreía y señalaba el móvil que ella sostenía en sus manos.
―¡N-No! ―negó con la cara roja, Jellal alzó una ceja y Erza guardó su móvil en el bolsillo frontal de su pantalón y se cruzó de brazos―. ¡Yo solo contestaba un mensaje!
―Por supuesto ―le respondió sarcástico y palmeó a su lado en el sillón para que ella se sentase―. Además, una competencia de fotografía no sería justa.
―¿Eso crees? ―Erza sonrió y se sentó a su lado―. ¿Lo dices por las fotos que tomó los lunes―. Jellal negó―. ¿Entonces por qué?
―Porque yo soy tu fanboy y tengo una gran foto tuya tamaño poster firmada al lado de mi cama ―sonrió de lado―, así que no hay manera de que le ganes a eso. Simplemente no hay competencia.
Erza puso los ojos en blanco y Jellal rió.
―Definitivamente los fanboys no son razonables ―dijo.
―No, no lo somos ―Jellal aguantó un bostezo―. ¿Estabas escogiendo el menú definitivo? ―señaló los libros y revistas.
―Eso estaba intentando ―asintió―, pero no me decido con el plato fuerte ―y eso era muy cierto, habían demasiadas opciones y no estaba segura sobre que tanto quería arriesgarse, pero además, el gran problema es que había tenido en su mente sus sentimientos por Jellal dando vueltas durante todo el rato.
Durante días.
―Ya veo, pero eso quiere decir que la entrada y el postre ya los decidiste, ¿qué escogiste?
―Estos ―orgullosa Erza le acercó sus dos elecciones, Jellal se sorprendió ante ambas.
Eran mucho más sencillas de lo que pensó que Erza escogería.
Después de todo, Erza era increíblemente temeraria.
Erza notó la extrañeza de su tutor.
―¿Piensas que elegí mal?
―No, es decir, no esperaba que escogieses esto ―la miró curioso―. ¿Por qué escogiste cosas poco complicadas? ―la actriz sonrió divertida.
―¡Sabía que pensarías eso! ―rió―. De seguro pensaste que escogería cosas difíciles ―lo señaló y se cruzó de brazos―, pero si algo en aprendido de mi muy maravilloso tutor ―Jellal se sonrojó ante esas palabras―, es que la cocina no debe subestimarse y que debemos enfrentarla sin miedo pero con respeto ―asintió ante su propio discurso, una energía infantil y a la vez combativa la rodeaba, los gestos que hacía con sus manos y la imposición de su voz fueron reconocidos por Jellal de inmediato―. ¡Así que escojo enfrentarme con todos! Mas este reto en la cocina lo enfrentaré monstruo a monstruo a la vez, inteligentemente y con los monstruos inferiores primero, usando mis armas con estrategia ¡Derrotaré a los cien monstruos de la cocina! ¡Ja! ―sus ojos casi brillaban ante el reto que ella misma se imponía.
Jellal trató con todas sus fuerzas de no reír y lanzarse abrazarla.
Se había visto tan absolutamente adorable en su discurso que sus manos picaban por acercarla a él.
Por tenerla entre sus brazos.
Pero sí, él entendió que Erza se sentía tan abrumada por la apuesta que había decidido mezclar la competencia con alguno de sus roles de guerrera en películas.
Y como Jellal era un fanboy, sabía perfectamente que ese discurso estaba inspirado en el de su papel como Titania, en la escena 27 al minuto 95 de su película "Pandemonium", pero no en la versión estándar de cine, sino en la edición blue-ray deluxe con catorce minutos extras.
No por nada tenía ese poster de Titania al lado de su cama y ese blue-ray firmado por ella...
Se felicitó a sí mismo.
Así es, él era Jellal Fernandes, fanboy entre los fanboys.
―¿Así que dime, elegí bien o no? ―le miró curiosa.
―Perfectamente ―le respondió sincero―, esa entrada puede parecer sencilla, pero requiere una gran capacidad de sazón para hacerla bien, y por supuesto, una técnica magnifica con el cuchillo, y sé que tienes ambas, tu paladar es maravilloso, y lo segundo nadie te lo discutirá jamás ―Erza se sonrojó al escuchar sus elogios―, y el postre, es sencillo, pero demuestra prudencia y que ejecuciones simples pueden dar cosas sabrosas.
Erza se sintió llena de un mayor entusiasmo y seguridad.
―Entonces ―continuó Jellal―, ¿hoy practicaremos estos o nos ponemos a buscar el plato fuerte?
―No, nada de eso ―Jellal se sorprendió otra vez al escucharla negar―, esta noche te ves cansado, así que nada de cocina.
―Pe-pero...
―¡Pero nada! ―negó y lo señaló―. Sé que has estado muy preocupado por lo de Wen ―le recordó la conversación que habían tenido por teléfono la noche anterior―, y has estado haciendo horas extras en el restaurante por días, además se te ven ojeras, te quedaste dormido hace un momento y tus hombros parecen muy tensos... ¡Así que nada de trabajo esta noche! ―se cruzó de brazos totalmente decidida.
―P-pero...
―Dije sin peros, esto no está a discusión ―la resuelta peli-escarlata movió de lado a lado su cabeza―. Y ya tengo decidido tu plan de descanso, pediré comida para ambos más tarde, porque primero tendrás un tranquilo baño con espuma y te haré un relajante masaje en los hombros. ¿Entendido?
Jellal se sonrojó pero asintió de inmediato.
En su mente ya solo había una imagen de él y Erza desnudos en una bañera llena de espuma.
«¿Estaré deseando más de lo debido?»
―Y... y p-por si acaso ―Erza le miró nerviosa sin darse cuenta en lo que la mente de Jellal divagaba―, no sé si Laxus o Gajeel te han dicho algo sobre mis masajes, p-pero... ¡Pero he mejorado desde entonces! ―declaró vehementemente.
―¿Eh? ―Jellal la miró sin entender realmente.
―Es que... bueno... hace un tiempo mi masajista me enseñó algunos trucos, ya sabes, como mis películas son de acción, entre los entrenamientos, los ensayos y las grabaciones mis músculos se agarrotaban mucho, así que aprendí un poco, pe-pero... cuando practicaba con los chicos ―continuó hablando mientras jugaba apenada con sus dedos― tal vez usaba mucha fuerza, y tal vez lo hacía en lugares muy sensibles del cuello y tal vez más de una vez terminaron inconscientes...
―¿In-inconscientes...?
―¡S-sí pero...! ¡Cuando despertaban, despertaban relajados! ¡Y si Laxus se golpeó la cabeza fue porque no me hizo caso de sentarse en el sofá y se prefirió la silla! ―agregó tratando de defenderse, pero eso no relajó mucho a Jellal―. ¡Además ha pasado tiempo de eso! ¡He mejorado! ¡Y ya dije que fue sin querer! Bueno, con Natsu una vez fue a propósito, pero es que Natsu es demasiado hiperactivo...y bueno, con Gray también fue a propósito, ¡Pero es que no paraba de tratar de escapar y los del set de grabación no paraban de reírse! Así que, no es realmente solo mi culpa, y el pasado está en el pasado... ¿Cierto?
Jellal asintió no muy convencido.
―Entonces, ¿está bien si te doy un masaje, verdad?
Jellal tragó hondo.
No estaba seguro si disfrutaría quedar inconciente y desnudo en una bañera.
Sin embargo, Erza le miró con unos ojos tan increíblemente encantadores y esperanzados que respondió sin pensar.
―Claro...
Sintió arrepentimiento de inmediato, pero la sonrisa de Erza le ganó a ese arrepentimiento.
Por ella lo que fuese.
Además, no tenía de que preocuparse.
«A ella puedo confiarle mi cuerpo por completo...»
Se dijo a sí mismo.
Y se regañó por los escandalosos pensamientos que pasaron por su mente.
―¡Bien! ―Erza se levantó emocionada del sofá, estaba muy feliz de poder ser de ayuda para él, Jellal había cuidado de ella muchas veces y estaba increíblemente encantada de ser ahora ella quien le ayudara a sentirse mejor a él―. Iré a preparar la bañera, espera aquí... ―antes de que el azulado pudiese dejar sus escandalosos pensamientos para responder coherentemente, la joven había desaparecido por el pasillo que daba a su habitación.
Diez minutos después, volvía para tomarlo de la mano y llevarlo a su lugar de relajación.
―¡Bienvenido a su centro de relajación! ―Erza abrió la puerta que daba al baño de su habitación, adentro del lugar las luces estaban a medias, había velas de olor, música relajante de fondo, la gran bañera estaba llena de agua y espuma, y una bata y múltiples toallas estaban en una silla dobladas a la perfección, eso sin contar que Erza se había cambiado su ropa por un vestido camisero que le recordaba a Jellal a las mujeres en los centros de spa lujosos que siempre salían en los doramas que veían sus hermanas.
Erza era una mujer detallista.
―¿Te gusta? ―preguntó entusiasmada―. Si necesitas algo o quieres cambiar algo solo tienes que decírmelo.
―No, es... perfecto... ―Jellal volvió a mirarla―, te lo agradezco.
―No tienes por qué ―sonrió satisfecha―, tú me has cuidado muchas veces, ahora es mi turno para hacerlo ―Jellal le devolvió la sonrisa―. Ahora dime, ¿qué prefieres tomar? ¿Vino, whisky, ron, brandy? ¡Y no se vale decir nada! ―Jellal rió, sin duda lo conocía muy bien.
―Hmmm... ―suspiró mientras pensaba―, ¿está bien si pido cerveza?
―¿Cerveza? ―alzó una ceja extrañada y luego frunció el ceño―. ¿Es porque la cerveza es más barata y no quieres "ser una molestia"? ―Jellal volvió a reír y negó.
―No, no es por eso, es que llevó tiempo sin tomar una buena cerveza de manera relajada, ya sabes, por lo de la custodia de Wen no me atrevo a tener cervezas en la refrigeradora de la casa, así que creo que extraño ese simple placer ―explicó un poco apenado.
―Lo entiendo ―Erza le puso una mano en el hombro―, entonces ve a ponerte cómodo, volveré en un momento para tu masaje.
Sin perder un minuto más, dejó la habitación.
Cuando volvió, la recibió la escena de un Jellal hundido en la espuma y con una gran sonrisa.
Sus dedos picaron por buscar su móvil y tomarle una foto.
Sin embargo, esa sería una foto demasiado indebida.
Se mordió la mejilla para aguantarse las ganas.
―Nunca había estado en una bañera con tanta espuma ―cuando Jellal le habló tuvo que abandonar por completo sus ganas de buscar una cámara.
―¿De verdad? ―contestó acercándose, dejando un balde con botellas de cerveza y hielo a un lado de la bañera.
―Sí, de niño si usaba la bañera pero jamás con tanta espuma ―aceptó con gusto la cerveza que Erza abrió para él y de inmediato tomó un trago―. Vaya, nunca había probado una cerveza como esta.
―Por supuesto que no ―Erza colocó un pequeño banquito detrás de él y se sentó allí―, al fin y al cabo aún no sale al mercado.
―¿No? ―en ese momento Jellal notó que la botella no tenía etiqueta―. ¿Es de tus patrocinadores?
―No, ¿recuerdas a Gildarts? ―preguntó echándose loción en las manos, el azulado asintió, algo nervioso al sentir las manos de Erza en sus hombros desnudos―. Su esposa tiene una empresa de cervezas, "Cervecería Alberona" para ser más específica, siempre nos manda muestras para que le demos su opinión.
―Oh, la conozco, suelen crear sabores de temporada ―miró más interesado la botella―, este definitivamente debe ser uno de sus próximos sabores.
―Así es ―Erza apretó un nudo en los fuertes hombros de Jellal y le encantó el sonido que salió de sus labios―. ¿Oh, te gustó eso? ―preguntó divertida.
―Hmmm... Amgh... ―Jellal no pudo contestar porque Erza estaba prácticamente derritiendo otro nudo en sus hombros―. Yo... ¡Amgmm!
―Vaya, ¿tan buena está la cerveza? ―continuó traviesa y lo escuchó reír en medio de un gemido que intentó ocultar, pasó un buen rato antes de que él fuese capaz de continuar la conversación porque las manos de Erza hacían magia en sus hombros.
Y tal vez más que eso.
―Aghm... Erza... ―Soltó Jellal involuntariamente por la deliciosa sensación luego de que la peli-escarlata usara su pulgar para poner presión en un punto en su escapula.
Ella frenó las ganas de reír que tenía y en lugar de eso, se acercó al oído del hombre y susurró con tono sugerente:
―Eso es, di mi nombre... ―Tuvo que morderse el interno de la mejilla para no reír al ver la cara y las orejas de Jellal ponerse rojas, y como recompensa por aguantar su broma, presionó su otro pulgar con fuerza, el cuerpo de Jellal se tensó por un par de segundos y luego prácticamente se derritió, dejando que su cabeza se fuese hacia atrás, reposando cómodamente en la suave toalla blanca que Erza había puesto al borde de la bañera―. ¿Te sientes relajado? ―susurró divertida otra vez contra su oído.
Jellal solo sonrió atontado.
Su mente estaba vagando en una suave nube.
Erza rió y sin pensarlo mucho le dio un cariñoso beso en la frente, inmediatamente se sintió apenada y quitó las manos de los fuertes hombros de Jellal como si le quemaran, Jellal seguía enfocado en su relajante mundo y no notó su extraña reacción.
De pronto Erza se sentía demasiado consiente del cuerpo desnudo y húmedo de Jellal.
Respiró hondo varias veces para calmar su corazón agitado.
Un corazón que latía de esa manera por más razones que ese tonificado cuerpo debajo de la espuma.
Tan concentraba estaba, que no notaba como él la miraba.
―Erza... ―escuchó la voz de Jellal y presionó sus uñas contra sus palmas para calmarse, algo que no funcionó mucho puesto que aparte de que sus uñas estaban demasiado cortas como para generar el impacto ya que ella las había cortado para dar el masaje, su corazón últimamente se mandaba solo.
Aunque a veces juraba que Jellal lo controlaba.
Como en ese momento en que le sonreía adorablemente apenado.
«¡Demonios...!» Maldijo la belleza de esa sonrisa.
―¿N-ne-necesitas algo? ―balbuceó para su propia frustración.
―No ―se acomodó un poco de lado en la bañera, colocó su húmedo y musculoso brazo como apoyo y allí poso su hermoso rostro―, solo que tú me dijiste que dijera tu nombre ¿o no, Erza? ―casi parecía inocente al decirlo pero a Erza su mirada no la engañó, y esta vez fue a ella a quien se le pusieron rojas las orejas.
―S-sí... ja-ja... ―fingió una risa pero le salió increíblemente tonta, carraspeó y tomó una botella con champú para disimular―. Ah-ahora vuelve a acomodarte, tengo que la-lavarte el cabello...
―No tienes que hacer eso, yo puedo hacerlo.
―Es... es parte del ma-masaje... ¡Acomódate! ―ordenó lo más seria y amable que pudo, el azulado alzó una ceja pero hizo a como le ordenaron, Erza suspiró aliviada al dejar de ser observada por esos tentadores y traviesos ojos avellana.
Un poco más de esa mirada y saltaba a la bañera con todo y ropa.
Un poco más de esa sonrisa y destruía a todas esas burbujas que obstruían su vista.
―Cierra los ojos... ―Erza tomó la ducha de mano y colocó el agua en tibio, echó un poco en la cabeza de Jellal y luego colocó un poco de champú en sus manos―. Entonces ¿Cuándo tiene Wen su primera visita al psicólogo? ―decidió comenzar una conversación segura para su corazón.
―La próxima semana, me sorprendió lo pronto que obtuve la cita, y la verdad estoy muy agradecido con la escuela por eso ―Jellal miró sus manos y se dio cuenta de que en algún momento perdió su cerveza.
―Ni te diste cuenta que te la quité ―Erza no pudo evitar reír al entender―, está en la mesita al lado tuyo― Jellal rió y tomó la cerveza―. Y me alegra, el abuelo Makarov quería que los estudiantes tuvieran acceso a terapias y ayuda psicológica cada vez que lo necesitasen, dijo que al haber criado a tantos mocosos, entendía que a veces se ocupa de la ayuda de expertos.
―¿Tantos mocosos? ―preguntó luego de dar un trago a su cerveza.
―Sí, a Laxus, Mira, Lisanna, Elfman, Natsu y a mí ―puso algo de fuerza en la yema de sus dedos que se deslizaban entre el húmedo cabello azulado―, aunque creo que es mayoritariamente por Natsu, puede que solo se quede con el abuelo Makarov en vacaciones pero es quien más lo ha vuelto loco.
―Aun no conozco a tu primo Natsu, pero sin duda es todo un personaje.
―Lo es, créeme... que lo digan las cejas que perdí ―Erza suspiró con pesar y Jellal rió―. Pero volviendo al tema, ¿estás muy nervioso por lo de Wen?
―Lo estoy ―Jellal dejó la cerveza ya vacía en la mesita y miró sus manos―, sé que los nervios y ansiedad son normales, pero aún así me preocupa lo que la psicóloga diga. ¿Estoy preocupándome de más?
―No, no lo estás ―Erza negó con gentileza―, Wendy no es mi familia y aún así estoy muy preocupada, así que entiendo que tú lo estás aún más, solo no te mortifiques, no le haría ningún bien ni a tus hermanas ni a ti...
―¿Mortificarme?
―Estoy segura que has pensado que fue tu culpa.
―O-oh...
―Ves, lo has hecho...
―¿Soy tan obvio?
―Lo eres ―Erza lo escuchó reír y se sintió tranquila, si Jellal podía reírse de eso significaba que no se lo estaba tomando de una forma tan grave―, y además, aunque estemos preocupados, estoy segura que Wen estará bien, es una niña fuerte, madura y decidida, y además, tiene a una genial hermana, y a un maravilloso hermano mayor ―colocó una mano llena de espuma en su hombro para darle apoyo.
―Gracias, Erza... ―conmovido por sus palabras, Jellal colocó una de sus manos en la de Erza, sin embargo Erza la retiró al momento y continuó lavando su cabello.
No se dio cuenta que Erza se había puesto nerviosa con su toque.
―D-de nada... solo, solo digo la verdad... ―respondió ella enfocándose en su tarea y no en la agitación de su corazón―. ¿Eh? ―se detuvo por un momento y sus dedos repasaron varias veces una zona en la cabeza de Jellal―. ¿Qué es esto?
―¿Qué es qué? ―preguntó curioso, pero al poner atención al lugar en donde los dedos de Erza palpaban, rió―. Oh, eso es una cicatriz de un accidente.
―¿¡Accidente!?
―Podría decirse, fue hace años, cuando era niño.
―Debió ser grave como para que aún se sienta la cicatriz.
―Supongo que sí ―Jellal se estiró para tomar otra cerveza.
―¿Y bien? ¿No me piensas contar la historia? ¿O es una historia muy penosa como para hacerlo? ―bromeó.
―Nada tan penoso como para no contártelo ―Jellal tomó un trago antes de empezar―. De niño mi padre y yo solíamos usar el colchón de mi vieja cuna para lanzarnos de la escalera, pero... un día las cosas no salieron bien y terminé golpeándome la cabeza contra la baranda, fue todo un evento.
―Imagino que sí... tu mère debió de asustarse mucho...
―Sí... nunca vi a mère tan asustada y a mi padre tan culpable, desde entonces lanzarse con el colchón por las escaleras fue prohibido, lo que fue muy triste pues era de verdad divertido, y mientras me recuperaba me sentía muy mal por haber asustado tanto a mère, así que empecé a pasar más tiempo con ella y por tanto, comencé a pasar la mayoría de mi tiempo en la cocina. ¿Sabes? El primer platillo que hice yo solo fue el favorito de mi papá, creo que lo hice porque quería que no se sintiese culpable por lo que pasó ―sonrió nostálgico.
―De cierta manera es un recuerdo muy lindo ―Jellal asintió―, pero sin duda fue grave si tuviste que pasar un tiempo en recuperación.
―No realmente, estuve en el hospital un par de días, pero al final no necesité más que unas cuantas puntadas, creo que lo más traumático fue que me raparan el cabello ―bromeó―, es lo más corto que he tenido el cabello en mi vida, Ultear no paraba de burlarse y decirme que ya me había quedado calvo, creo que por eso no uso el cabello muy corto... ―pensativo tomó otro trago―. ¿Crees que debería cortarme el cabello?
―Yo creo que te verías bien con cabello corto, pero me gusta como tu cabello es ahora y sinceramente te verías apuesto con cualquier estilo ―respondió sincera, un poco de color llenó sus mejillas―. Cic-cierra los ojos... ―pidió antes de que Jellal contestara algo que la apenara, sin esperar que el azulado lo hiciese, usó la ducha de mano para lavar el champú y usó la presión lo suficientemente fuerte para que Jellal no pudiera abrir la boca.
Estaba siendo injusta pero no podía evitarlo.
Su corazón no paraba de volverse loco.
Y por eso cuando terminó con el enjuague, aplicó el acondicionador lo más rápido que pudo para dejar de estar tocando a Jellal, porque aunque solo fuera su cabello, estar en contacto con él la estaba volviendo loca.
Loca de sensaciones.
Loca de emociones.
Loca de sentimientos.
Cuando terminó, dejó la ducha de mano a un lado de Jellal y se sentó al lado de la bañera, tomó una cerveza y bebió un largo trago, intentando no prestar atención a la curiosa mirada que le daba el azulado.
Si Jellal supiese que en ese momento ella estaba sopesando con seriedad sus sentimientos por él, no la habría interrumpido como lo hizo.
Sin embargo, lo hizo.
Erza lo observó atónita detrás de su flequillo empapado.
―¿¡Pero...q-qué!? ―lo miró incrédula quitándose el cabello mojado de su cara, Jellal tenía la ducha de mano apuntando hacia ella.
―Oh, lo siento, estaba viendo cómo funcionaba esto y lo activé sin darme cuenta... ―se disculpó pero era demasiado obvio que no había ni una pizca de culpa en su mirada traviesa, Erza alzó una ceja y recibió otro chorro de agua fría que la empapó por completo.
―¡JELLAL!
―¡Oh, no, de nuevo...! ―fingió inocencia tan falsamente que Erza casi ríe―. ¡Y esta vez lo puse en agua fría! Será mejor que entres a la bañera para que no te resfríes...
Y entonces Erza entendió.
Toda la artimaña para meterla a la bañera con él.
Rió.
―Tramposo... ―hizo un puchero y dejó la cerveza vacía junto a las dos de Jellal―. ¡Y me voy a meter a la bañera porque me importa mi salud! ―trató de hacerse la indignada.
―Por supuesto. Tu salud es importante ―respondió con una enorme sonrisa traviesa.
―¡Pero no me voy a acercar a ti!
―¿Pero yo sí puedo acercarme a ti?
―¡No!
―¿Y entonces como voy a verificar tu temperatura para saber si no tienes fiebre?
―No tengo.
―Pero me siento culpable y quiero asegurarme.
―Pues más te vale, es tu culpa que esté empapada...
―¿Preferirías estar seca?
―¡Por supuesto que sí!
―Bien, si eso prefieres puedo salir de la bañera, tomar responsabilidad por mis actos, encargarme de tu ropa mojada y secarte yo mismo ―Erza se sonrojó y Jellal rió.
―Aprovechado... ―dijo con un puchero en los labios.
―¿Y bien? ―ladeó su cabeza―. ¿Entras a la bañera conmigo o salgo a secarte? De verdad no quiero que te enfermes... me importas mucho, Erza.
Erza sintió latir su corazón de una manera nueva.
O tal vez no tan nueva...
Si lo pensaba bien, esa sensación conjunta de nervios, emoción y tranquilidad ya la había sentido antes.
«¿Dónde?» se preguntó a sí misma mientras se ponía de pie y terminaba de abrir los botones de su vestido.
Una sensación la hizo voltear a Jellal.
―¡N-no mires!―casi chilló al ver como la miraba.
Sus ojos color avellana estaban inundados de deseo, pero había más de algo tan cálido y profundo que le puso la piel de gallina.
―L-lo siento... ―el azulado con la cara roja cerró los ojos y Erza no tardó en terminar de desnudarse y meterse en la bañera.
Al lado contrario y lo más apartada posible de él.
Para que él no escuchase los ruidosos latidos de su corazón.
―Ya puedes ver... ―susurró, abrazando sus rodillas contra sus pechos cubiertos por la espuma.
―No fue mi intención...
―Está bien... ―Erza lo detuvo.
―¿Estas molesta? ―le miró preocupado.
―No... ―Erza soltó un suspiro y sus labios formaron una pequeña sonrisa culpable―, la verdad yo también he... ―carraspeó sonrojada― estado observándote todo este rato... ―y era verdad, con cada minuto que pasaba habían menos burbujas en la bañera y el trabajado cuerpo de Jellal se exponía más y más, y ella no había podido evitar mirar.
«¿Pero quién tendría tanta fuerza de voluntad como para no hacerlo?» se preguntó a sí misma.
Ciertamente, no ella.
Compartieron una mirada cómplice, y rieron apenados.
―¿Entonces puedo acercarme? ―preguntó él.
Erza se quedó pensativa por casi un minuto.
Entonces sonrió de una manera que confundió a Jellal.
―No... ―negó con esa misma sonrisa―. Yo... yo me acercaré a ti...
Esa respuesta hizo que él corazón de Jellal latiera desbocado.
Su mente creando muchos significados para esa respuesta.
Sin embargo no tuvo mucho tiempo para analizarlos, porque Erza ya se acercaba a él, se sentaba en medio de sus piernas y se recostaba en su pecho y los brazos de él irremediablemente la rodearon como si sostuviesen un delicado tesoro.
Y a pesar de que ya habían compartido su cuerpo desnudo muchas veces, sintieron como los nervios los llenaban.
Como si se tocaran por primera vez.
Erza escuchaba a un corazón latir desbocado, pero no entendió que no era el de ella, sino el de Jellal.
El de ambos.
Latían a un mismo ritmo.
Adaptándose.
Sincronizándose.
Entendiéndose.
Y fue en ese momento en que ella entendió que esos latidos especiales en su corazón sí los había sentido varias veces antes, y en cada una de esas veces, los brazos de Jellal la rodeaban.
Comprendió las palabras de Mirajane y de Gajeel.
Y se sentía bien, muy bien.
Y estaba bien.
...El entender y aceptar que estaba completamente enamorada de él...
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¿Reviews?
Gracias por la amabilidad de dejar review, animan a continuar.
NwN
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Aclaraciones:
De tout mon coeur... la vérité est que je suis complètement amoreux d'elle: (Francés) Con todo mi corazón...la verdad es que estoy completamente enamorado de ella.
Hermana: Por si acaso, Wendy le dice hermana a Ultear por cariño.
Rincón De La Escritora En Proceso:
¡Ya lo aceptó! ¡Lo aceptó! QwQ)8 ¡Erza ya entendió y aceptó que está enamorada!
OMG! El cap estuvo tan ñoño y fluff que mi Husbando no paraba de bromear por la cara de tonta que ponía al escribirlo. Espero que ustedes lo hayan sentido también. QwQ
El único spoiler que les puedo dar es que en el próximo cap habrá pkdo... 7v7)r ¿Y cómo lo sé? Pues ya está escrita esa parte... ¡Jeje!
Por cierto, crucemos los dedos por más Jerza en el manga. QwQ
Agradecimientos:
A vosotros adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:
Rirukasabe
FairyMila
Hell Angel Black
EleFTJrz
Willivb
Starstrike169
KisaYunna
Tsuruga Chan
Lover Fairy
Pilikali
Scarlet Jerzy
Natalia641
XuxiUchiha
Melody
A vosotros adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:
Guest 1: ¡Me alegra que te alegren! Gracias por leer y por tu review.
Guest 2: Sin duda Jellal y Laxus serían grandes amigos, me alegra encontrar más gente que lo piense. Mil gracias por leer y por tu comentario.
Guest 3: Perdón por perderme por tanto tiempo. QwQ
Guest 4: Generalmente me toma uno o dos días escribirla, pero el cap ronda por mi mente por más tiempo. xD Gracias por leer.
Lia: Lamento no poder haber cumplido tu pedido. QwQ Pero espero que puedas leer este nuevo cap y sentirte en casa de nuevo. Gracias por leer y por tu review.
Guest 5: Demasido adorable ayudándome a cumplir mi meta, de verdad lamento todo el tiempo que la historia estuvo en pausa. Gracias por tu amabilidad y buenos deseos. QwQ
Guest 6: Sí, sin duda hubo mucho Jerza en FT100YQ, fue demasiado hermoso. Gracias por leer. QwQ
Guest 7: Gildarts tiene buen ojo, pero ese buen ojo lo va a llevar a la perdición. xDD Espero que aún con toda la espera sigas allí y puedas disfrutar de este nuevo cap. Gracias por tu apoyo por años. QwQ
Yailin: Espero que tu alma siga con vida y sigas disfrutando de esta lectura. Vaya, has llevado la cuenta de los meses, de verdad lamento mucho todo el hiatus QwQ Mil gracias por leer y tu review.
Guest 8: Espero sigas con vida y puedas seguir disfrutando del Jerza. QwQ Mil gracias por leer.
Guest 9: Que bueno que piensas que nunca hay suficiente miel para el Jerza porque al parecer aún tengo miel por dar. QwQ Mil gracias por leer.
Seyer: Siempre me sorprende que se terminen el fic en tampoco tiempo, la verdad es bastante extenso y me entusiasma saber que es lo suficientemente interesante como para leerlo de seguido. Mil gracias por leerlo y espero aún sigas leyendo a pesar de la larga espera.
LauS29: Me siento muy honrada de que mis fics te haya traído de vuelta al mundo de los fics, sin duda hay muchos fics excelente por aquí y por allá, agradezco que consideres este como uno de ellos. NwN ¡Me alegra que más personas amen al Jerza! QwQ Espero que puedas seguir leyendo. Mil gracias por leer y por tu review.
Guest 10: Espero aún tengas deseo de seguir leyendo, gracias por leer. NwN
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
.o./
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