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Hoy es Halloween y elegí darles mucho dulce, después de todo el fic se llama
"Dulce Destino"
ewe/
¡Hola! .o./ Por dicha pude postear este cap como era debido en este mes, estaba algo bajoneada porque al final sensei no dibujó nada para el Jerza Day QwQ Pero bueno, si algo tenemos los Jerza Shippers es que aunque nos den poco, seguimos amando y apoyando a nuestra OTP, así que me puse de nuevo en mi labor, llenar el mundo de Jerza. TTuTT)/
Dicho esto les advierto que el cap es extra Jerza en honor al Jerza Day y porque el tema del cap se prestó perfecto para ello, así que... espero que lo disfruten. NwN/ Y recuerden, no olviden dejar review que significa demasiado, en especial en estos tiempos de sequía de Jerza en el manga y en general. QwQ
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Pequeño Anuncio:
Estas semanas he publicado dos one shots coquetos y con pkdo, por si quieren leerlos:
Bunny Suit: Inspirado en el arte Jerza de Mashima Sensei en donde Jellal y Erza usan traje sexy de conejitos. 7v7)r
Entre Reinos: Este fue hecho para la Jerza Week, para los temas Universo Alternativo y Seducción. Erza es una princesa y Jellal... ¿Jellal que será? :x No lo diré, pero si les diré que Erza y Jellal lucharan contra quien sea para estar juntos.
Jelsie: En estos días estaré publicando una historia corta medio halloweeneska, será sobre Elsie y Justice (Ya saben, el Jerza espacial de Edens Zero xD), ojalá les interese leerla, tendrá toques medios sobrenaturales y pecado, en varios sentidos, pues Justice será un hombre de la Iglesia y Elsie su manzana de la tentación. 7v7)r
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Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. La historia extraña y dulcemente empalagosa es totalmente mía.
Referencias De Lectura:
Narración.
«Pensamientos»
Diálogo.
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Capítulo Trigésimo Segundo
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~El cumpleaños~
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A las ocho con veintisiete minutos sonó su teléfono.
Sonrió al ver quien era.
―Para consultas de tutoría marque el uno, para membresías del "Club de la Luz Bajo La Sábana" marque dos, para platicar con Jellal marque tres ―dijo en broma cuando contestó, la escuchó reír y él no pudo evitar sonreír.
»¿Y cómo vas a saber qué número marqué? ―le contestó ella, sonidos de autos sonaban de fondo y Jellal adivinó que iba conduciendo.
―Este sistema funciona perfectamente con comandos orales.
»Ya veo ―volvió a reír―, entonces definitivamente necesito el tres en este momento.
―En un minuto será transferido, permanezca en línea ―bromeó de nuevo, dejó pasar un par de segundos en silencio antes de volver a hablar―. Jellal al habla.
»Vaya, que sistema tan eficiente, pensé que estaría en espera por horas.
―Normalmente sería así, pero tienes trato privilegiado.
»¿Y eso por qué?
―Porque eres la presidente de nuestro club secreto, obviamente soy tu fanboy número uno, tu tutor, tu eres mi alumna favorita y además, es parte de los beneficios de nuestra amistad con beneficios, valga la redundancia.
»Vaya... ―rió de nuevo, cuando hablaba con él solía reír mucho―, yo pensaba hacerte una petición, pero ya veo que no necesito ser tan formal, con tantos privilegios solo debo avisarte.
―¿Avisarme de qué? ―curioso se sentó en uno de los bancos altos del desayunador y dejó de pensar en la propuesta que había recibido en la mañana y lo traía con los pensamientos revueltos.
»Que casi estoy llegando a tu casa.
―¿Vienes para acá? ―se levantó de inmediato y se dirigió a las ventanas de la sala, no se veían desde el lunes en la mañana en el trabajo y se suponía que no la vería hasta el viernes por causa de su trabajo con Gildarts y el comercial con la alcaldía.
»Por supuesto que sí, ¿acaso ya lo olvidaste? ―no la veía pero pudo saber que estaba haciendo un puchero con sus labios.
―¿Olvidar? ―pensó por un momento―. Que recuerde hoy tenías reuniones con el señor Gildarts y por eso no pudimos tener una clase hoy, ¿vienes a practicar?
»No... ―suspiró―. ¿Qué día es mañana?
―¿Miércoles?
»Intenta de nuevo...
―¿Veintiséis, no, veintisiete?
»De verdad eres... ―la oyó soltar un suspiro más al mismo tiempo las luces del auto de ella aparecían a su vista, de inmediato se dirigió a la cochera para abrir el portón y se echó el teléfono al pantalón cuando se dio cuenta que ella había cortado la llamada, cuando el auto entró a la cochera cerró bien y le abrió la puerta del auto, ella lo miró con ojos entrecerrados.
Sintió que lo iba a regañar.
―Erza...
―¿De verdad lo olvidaste?
―Yo... no entiendo.
―Ahora me siento tonta... ―soltó en un murmullo que él apenas pudo escuchar― Lo siento ―dijo más alto―, a veces me tomo las cosas muy en serio...
―¿Qué sucede? ―le miró preocupado al verla un tanto triste.
―Lo que dijiste en la mueblería ―se sonrojó―, me pediste que yo... ―jugó con sus dedos de la forma más adorable y a Jellal le picaron las manos por abrazarla―, no importa... ―dijo después de un rato de indecisión bajando la mirada.
―Hey... ―Jellal dio un paso a ella y estiró su mano para acariciar su mejilla, pero justo en ese momento entendió todo.
Miércoles.
Veintisiete.
Mueblería.
Día.
Erza.
―Oh... ―dijo y se golpeó la frente con la mano―. ¡Mi cumpleaños! ―Erza alzó la vista con algo de emoción radiando en sus hermosos ojos chocolate así que Jellal supo que había acertado―. Mañana es mi cumpleaños y yo... ―dijo más confiado y luego se sonrojó― y yo... te pedí que pasarás el día conmigo ―la sonrisa en el rostro de Erza la consideró su primer regalo de cumpleaños a pesar de que faltaban horas para ello.
―¿Entonces no lo dijiste en broma?
―No, por supuesto que no... ―su mano al fin se acercó a su mejilla sonrojada y la acarició―, lo dije totalmente en serio, pero hoy recibí varias noticias que me tienen la mente en otro lado y olvidé incluso que mañana tengo libre por ser mi cumpleaños―. Erza le miró con preocupación y él le sonrió―. No te preocupes, no es nada malo, todo lo contrario ―con un gesto de la cabeza la invitó a pasar a la sala, pero ella le pidió de la misma manera que esperara un momento, se metió de nuevo al auto y salió con una gran maleta, Jellal alzó la ceja curioso.
Le pareció entender lo que planeaba ella.
―¿Viniste a esta hora para pasar las completas 24 horas conmigo?
―Ya lo dije, me suelo tomar las cosas muy en serio ―apenada miró a un lado.
―Lo que quiere decir que te quedarás a dormir hoy y mañana ¿cierto? ―Erza asintió y volteó a verlo con la más tierna expresión ansiosa―. Parece que me acabas de dar mis primeros regalos del día ―ella rió y negó con la cabeza.
Jellal podía ser tan... encantador.
―Y ya que no dijiste que haremos mañana ―dijo de nuevo entusiasmada―, decidí venir preparada para tener la ropa adecuada según la ocasión.
―Oh... ―Jellal aguantó la risa, Erza de verdad podía ser increíblemente adorable sin proponérselo.
―Hey ―entrecerró la mirada―, ¿te parece ridículo verdad?
―N-no... ―negó de inmediato, agachándose para tomar la maleta―, todo lo contrario ―Jellal la guió hacia la puerta que conectaba a la sala mientras trataba de no reír―, me parece un gran ejemplo de sabiduría proverbial.
Erza frunció el ceño.
―¿Sabiduría proverbial? ―cerró la puerta tras ella, dispuesta a reñirle se cambió al par de pantuflas que él le ofreció luego de poner la maleta cerca del sillón.
―Ya sabes, esa que dice: "Mujer precavida vale por dos" ―se acercó a ella―, y hablando de dos ―se inclinó y dejó un beso en cada una de sus mejillas sonrojadas―. Me alegra verte.
Erza negó con la cabeza.
Jellal no solo era demasiado listo como para librarse de un regaño sino que definitivamente era demasiado encantador como para siquiera intentarlo.
Soltó un suspiro.
―Creo que también hay sabiduría proverbial en ti.
―¿Ah sí, cuál? ―sonrió, rodeando a la mujer con sus brazos.
―Ese proverbio que dice: "Entre más viejo más mañoso" ―se puso de puntillas y le dio un rápido beso en los labios y disfrutó de la sonrisa de él, no se preocupó de que Wendy los viese pues sabía que estaba en la habitación de ella esperándola.
La había llamado antes que a Jellal.
―Ahora, ¿podrías hacerme el favor de llevar esa pesada maleta a tu habitación mientras voy a saludar a Wendy?
―Comme la dame me l'ordonne ―respondió con una sonrisa, dándole también un ligero beso antes de tomar la maleta pesada y dirigirse a la escalera.
Momento que Erza estaba esperando con nerviosismo.
Apenas lo perdió de vista, volvió a abrir la puerta de la cochera, abrió su auto, sacó la carga más importante que llevaba allí junto a otro bolso importante y corriendo se fue a la habitación de Wendy, fijándose bien en que Jellal aún no bajase por las escaleras, su corazón no se tranquilizó hasta que estuvo dentro de la habitación de la niña y con la puerta cerrada.
―¡Está aquí! ―la niña casi gritó de emoción, la mujer mayor le hizo una seña para que bajara la voz y la pequeña asintió, sujetándose las manos para contener tanta agitación en su corazón.
―La pondré debajo de tu cama ―la niña asintió, recogió la parte baja de la sobrecama y respiró casi con reverencia cuando el objeto dentro de una bolsa negra se deslizó allí, Charle las observaba como si estuvieran locas y se acercó a ellas sospechosa.
Wendy la tomó en brazos y le explicó.
―¡La guitarra de mi hermano está aquí! ―le dijo aún conteniendo su voz, Charle pareció entender porque de inmediato saltó de los brazos de Wendy, restándole importancia a toda la conmoción―. Gracias por venir a traerla hoy, Erza-san...
―No es nada ―sonrió soltando una larga exhalación―, estoy feliz de que pudiese estar a tiempo, y también quería que Jellal la recibiese el día de su cumpleaños.
―¡Yo también! ―dijo más alto y luego susurró―. ¿No tuvo problemas convenciendo a mi hermano de por qué venía esta noche?
Erza negó con una sonrisa.
―Soy su alumna favorita después de todo ―dijo orgullosa―, y al parecer tengo ciertos beneficios como clases privadas repentinas ―le cerró un ojo dándole parte de las razones por las que Jellal no tuvo ningún problema en dejarla llegar tan tarde en la noche.
―Ya veo ―Wendy asintió totalmente convencida pero luego se preocupó―. ¿Se quedará a dormir? Si vino a esta hora, mi hermano le pedirá cenar con nosotros y luego será muy tarde, ¿si usted quiere puedo pedirle que la deje quedarse?
Erza asintió.
―Te lo agradecería mucho.
Aunque ya tenía más que fijo que se quedaría a dormir esa noche, la hacía sentir feliz que Wendy se preocupase por ella, además, de ese modo no sería extraño para la pequeña que ella se quedará tanto en su casa últimamente.
―¡Prometo que lo lograré! ―dijo en tanto un par de golpes se oían en la puerta.
―Ya está la comida ―escucharon al otro lado y ambas sonrieron cómplices.
Jellal recibiría su regalo a tiempo.
...Y ya querían ver la cara que pondría...
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] J x E [
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La segunda parte de su plan iba bien.
Observó de soslayó al hombre a su lado y sonrió.
Jellal estaba disfrutando con la distracción que Erza había preparado para él, y, a pesar de que parecía que tenía un poco de sueño, era obvio que no quería dormirse aún, sin duda lo que veían en la pantalla de la portátil lo tenía emocionado. Cuando él domingo Meredy le dijo que Jellal tenía muchas ganas de ver una serie sobre un mago errante que saldría en el Tailflix el lunes no mentía, el azulado estaba totalmente inmerso en la trama, y aunque ella nunca había escuchado de esa serie ni de los libros de los cuales se adaptaba, estaba también disfrutando mucho de verla, aunque su plan la ponía nerviosa y a veces se distraía mientras observaba si Jellal se quedaría o no dormido.
Pero ya casi lo lograba.
Miró la pantalla de su celular con disimulo.
Faltaba muy poco.
Cinco minutos.
Prestó de nuevo atención a la pantalla, se deleitó cuando el mago tomó una espada y derrotó a varias criaturas con estocadas poderosas y movimientos coreografiados y ejecutados a la perfección.
Tres minutos.
Observó a Jellal, sonrió al verlo totalmente emocionado observando los hechizos que se desataban en la batalla frente a él.
Un minuto.
Miró su celular, apretó los puños emocionada y respiró hondo llevando la cuenta regresiva de segundos en su mente, y justo cuando en su mente llegaban a cero, ya que su práctica de aguantar en la oscuridad mientras contaba minutos la había convertido en casi una experta en llevar cuentas de segundos tras segundos, la pantalla de su móvil le mostraba lo que tanto esperaba:
00:00
―Jellal ―le llamó con entusiasmo contenido, él la volvió a ver y se sorprendió por completo cuando ella tomó sus mejillas entre sus manos y lo besó con gran ternura―. ¡Feliz cumpleaños! ―dijo cuando se separó de él.
Jellal la miró un largo rato.
La mirada de Erza era una mezcla de emociones.
Alegría, entusiasmo, anhelo... y algo más que Jellal no quiso malinterpretar pero que hizo a su corazón latir aún más desbocado de lo usual.
―Yo... ―parpadeó varias veces―, gracias...
Erza soltó sus mejillas y bajó el rostro, su cara estaba totalmente roja.
―Creo... creo que fui muy brusca... lo siento...
―No... nada de eso ―finalmente Jellal salió de su estupor, sus dedos tomaron la barbilla de Erza e hicieron que lo mirara―. Solo me tomaste por sorpresa ―sonrió―, una gran sorpresa.
―¿Una sorpresa buena?
―Muy buena ―rió, soltó la barbilla de Erza, quitó la laptop de la cama y la pasó a la mesa de noche―, es la primera vez que recibo una felicitación de cumpleaños en el primer segundo del día.
―Vaya, vaya... ¿Así que soy tu primera vez, eh? ―dijo con todo el doble sentido, Jellal se sonrojó pero igual respondió del mismo modo.
―Así es ―se acercó a ella y le habló al oído en un susurro― tomaste mi virginidad, ¿ahora cómo te harás responsable...?
Erza tragó hondo.
Intentó buscar que responder pero no pudo más que balbucear incoherencias, escuchó a Jellal reír y se llevó las manos a la cara totalmente abochornada.
―Creo que esta la gané yo ―lo escuchó decir entre risas, lanzándose de espaldas a la cama para sostenerse el abdomen de tanto que reía.
Erza destapó parte de su cara para verlo con el ceño fruncido, pero no tardó en ponerse a reír con él, cuando por fin se calmaron un poco, ella se estiró hasta la mesa de noche de su lado y sacó un regalo que había sacado de su bolso y escondido allí mientras Jellal se cepillaba los dientes.
―Esto es para ti ―le acercó una cajita negra con un lazo rojo―. ¡Feliz cumpleaños!
Jellal se volvió a sentar en la cama y tomó el presente con gran aprecio.
―Te lo agradezco mucho ―sonrió―. ¿Puedo abrirlo?
―Claro que sí, aunque ya sabes que es, lo que es injusto ―alzó una ceja y Jellal ladeó la cabeza, luego sonrió entendiendo y abrió la caja.
Dentro había un teléfono móvil.
El más moderno y caro de los que Erza tenía en su casa.
Pero eso Jellal no tenía que saberlo.
―Vaya... ―lo miró sorprendido.
―¿Te gusta? ―lo miró entusiasmada.
―Por supuesto ―sabía que era muy caro, ya lo había visto cuando compró el de sus hermanas y por su mente nunca pasó el querer o necesitar siquiera un teléfono tan caro―, ¿estás segura que...?
―¡Nada de devoluciones! ―Erza se cruzó de brazos―. Los regalos no se devuelven ―vio el conflicto en Jellal mientras sacaba el aparato de la caja, soltó un suspiro―, aunque... si quieres venderlo y comprarte otro...
―¿Grand Chariot? ―dijo él y ella sonrió―. Nunca había visto un adorno para teléfonos así ―continuó mientras observaba el adorno que colgaba de una esquina del protector del móvil.
―Bueno... como ya sabias que ibas a recibir como mi regalo, quise agregarle algo más, como Gajeel es bueno haciendo cosas en metal, le pedí que hiciera esto, porque me dijiste que es tu constelación favorita... ¿te gusta?
Jellal asintió.
―Me encanta... ―sonrió, colocó el móvil en la caja y lo cerró con la tapa con el moño rojo, entendió que devolverle el regalo por el precio sería un insulto de su parte―. De verdad te lo agradezco...
―¿Y no lo piensas devolver?
―Imposible ―dijo con una gran sonrisa―, sería poco caballeroso de mi parte, y mi Mère no crió a alguien así ―Erza sonrió aliviada y Jellal supo que fue la decisión correcta, era una tontería pensar en su orgullo en ese momento cuando era más que claro que ella le hacia ese regalo con todo su aprecio por él―. Aunque creo que tendré que llevar un curso en línea para aprender a usar algo de ese calibre.
Erza rió.
―¡Que exagerado eres! ―negó―. Aunque es verdad que considerando que solo usas tu móvil actual para lo básico, te sorprenderás con lo que podrás hacer con este.
―Con que pueda mensajear, llamar y tomar fotografías está bien.
―Jellal ―Erza lo miró sería―, suenas como un viejo.
―Bueno, un año más viejo estoy... ―ambos volvieron a reír, Jellal se volvió a tirar de espaldas a la cama y Erza lo secundó.
―También podrás dibujar en él.
―¿Dibujar? ―le miró extrañado― ¿Y eso para qué?
―Porque te he visto muchas veces hacer bocetos de postres en cualquier papel que encuentras, como los lunes en la mañana cuando explicas tu postre a Freed y Macbeth o cuando piensas los siguientes postres de la semana, ahora podrás hacerlo con el móvil, por eso te escogí uno con lápiz.
―Ya veo ―Jellal se volteó a ella―. Piensas en todo.
―Bueno ―se volteó a él― alguien me dijo que mujer precavida vale por dos.
―Ese alguien sabe lo que dice ―volvieron a reír―, y te prometo sacarle el mejor partido a tu regalo.
―Sé que lo harás ―Erza acercó su mano a él y acarició el tatuaje en su mejilla―, cuando te propones algo, excedes en ello...
Jellal cerró los ojos y se dejó cautivar por esa caricia.
Por esa gran confianza que ella tenía en él.
No abrió los ojos hasta que unos particulares sonidos llamaron su atención.
Gemidos y gruñidos.
Sonidos de puro placer.
Vio a Erza con la cara roja y volteó a ver lo que veía, se topó con una imagen del mago y una hechicera teniendo una escena explicita de sexo.
Su cara se calentó.
Y no solo su cara.
―Ahmh... creo que ya es hora de dormir... ―se apresuró a sentarse, apagar y cerrar la lap top, había olvidado la serie por completo y no esperaba una escena así de gráfica, aunque últimamente muchos de los programas populares tenían ese tipo de escenas explicitas, cuando volvió a acostarse, se llevó otra sorpresa.
Erza estaba descobijaba, y lo único que cubría su cuerpo era una diminuta lencería roja de encaje.
«¿En qué momento se cambió la pijama que tenía?»
Fue casi un cambio mágico.
―Er...za...―apenas pudo pronunciar su nombre con el poco oxigeno que le quedó en sus pulmones al verla.
―Ya que dijiste que me querías como tu regalo de cumpleaños ―ella se sentó, tomó la caja del móvil, le quitó el moño rojo y puso el regalo de Jellal en su mesa de noche, pero para hacer eso, primero tuvo que colocarse a horcajadas sobre él para llegar a esa mesa, lo que ayudó a su objetivo―, pensé que este sería el envoltorio adecuado ―con una sonrisa ladeada y seductora pero con mejillas rojas se colocó el moño en su frente―, aunque imagino que querrás desenvolverlo...
Jellal tragó grueso.
Erza por su parte se felicitó.
Porque al ver la expresión de Jellal, sabía que ella había ganado esta vez.
―Yo... ―no sabía qué hacer, es decir, si sabía que quería hacer, pero no estaba seguro si debía hacerlo, cuando le pidió a Erza que fuese su "regalo de cumpleaños" lo hizo porque quería pasar el día con ella, pero jamás quiso que ella se sintiese obligada a tener ese tipo de actividad con él.
Erza rió.
Por segunda vez en ese día que apenas iniciaba, colocó sus manos en las mejillas de él y le dio un tierno beso.
―Sé lo que piensas ―dijo luego de besarlo―, pero esto es algo que hago por iniciativa propia, aunque es tu decisión si aceptas este regalo o no... ―ladeo su cabeza, lo miró a los ojos que brillaban en deseo, su cabello cayó de su hombro y se deslizó como una caricia sobre su piel desnuda.
―Si lo dices de ese modo... ―Jellal acercó su mano a su rostro, acarició su mejilla y la acercó a él, deslizó sus dedos por su piel, sujetó el moño en su frente y sonrió―, es imposible negarme... ―ella sonrió mientras Jellal quitaba el moño y besaba su frente de tal forma que Erza sintió un escalofrío a pesar de que fue un beso increíblemente delicado.
Y pensó algo que la hizo sentirse tonta.
Que le encantaría recibir besos así antes de dormir cada noche, y al despertar cada día.
Pensamientos que la llenaron de emociones y sentimientos aturdidores, pero no tanto como el beso apasionado que Jellal le daba en esos momentos, sus labios sobre los suyos se movían de una forma que mandaba a volar lo que llenaba su mente pero al mismo tiempo hacia crecer lo que había en su corazón.
En el corazón de ambos.
Pronto la habitación se llenó de sonidos, la nueva cama y colchón recibieron sus cuerpos con suavidad, el piso recibió cada prenda de ropa y sus manos disfrutaron de la desnudes. Los gemidos y gruñidos de placer que resonaron esta vez fueron propios, y ninguno sintió vergüenza por eso, al contrario, deseaban escuchar más, por eso Jellal embistió con más fuerza dentro de la humedad sedosa que envolvía su empalme y Erza clavaba sus uñas en la espalda de ese hombre para acercarlo más ella.
Mucho más.
No durmieron hasta muy pasada la media noche.
...Y disfrutaron cada minuto de ese desvelo...
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] J x E [
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Sonrió al despertar.
Siempre que despertaba junto a ella sucedía.
No que los días que despertaba solo no los agradeciese y disfrutase, pero Erza le daba una alegría extra a esa vida diaria que agradecía vivir, algo especial de pensar justo ese día en que celebraba su cumpleaños.
―Buenos días... ―susurró para no despertarla, aún era muy temprano después de todo y no quería despertarla a pesar de que él sí debía salir de la cama pues debía preparar el desayuno y el almuerzo que Wendy llevaría a la escuela, miró el reloj en la pared y se fijó que faltaban casi diez minutos para que su alarma sonase, decidió usarlos para dejar la cama lo más lento posible y así no despertar a Erza que dormía tranquilamente apegada a él, así que sin perder tiempo, comenzó por mover su torso poco a poco, tomando una almohada que lo reemplazaría a él en cuanto pudiese zafarse del abrazo de ella.
Un abrazo que en realidad no quería dejar.
Mas era un adulto responsable de una pequeña niña así que continuó su ardua faena, no era fácil librarse de un abrazo de Erza aunque estuviese dormida, y por eso debía seguir usando lo que la experiencia le había enseñado ―experiencia de la que se enorgullecía plenamente―, así que lo siguiente fue bajar una de sus piernas, una vez esta tocase el suelo, sería más fácil deslizarse de la cama y cambiar su cuerpo por la almohada, el piso estaba frío a diferencia de su cálida cama y su cálida compañía, sintió un estremecimiento subir por su cuerpo pero lo contuvo con toda su voluntad para no perturbar el sueño de la hermosa peli-escarlata, se felicitó internamente al no sucumbir a ese escalofrío, y estaba por bajar el segundo pie cuando una alarma sonó.
Miró con el ceño fruncido el reloj en la pared, pero aún decía que faltaban cinco minutos.
―¡NO! ―Escuchó la voz de Erza y luego las manos de ella lo subieron a la cama, pronto esas dos manos estaban sobre su torso desnudo y su mundo se vio rodeado de su cabello escarlata que cayó sobre él, como una cortina que los separaba a ellos del mundo fuera de la cama― ¡No puedes salir de la cama! ―Parpadeó confuso y ella sonrió, se acercó a él y besó su frente, Jellal cerró sus ojos y se entregó a lo que Erza tuviese en mente, mas un segundo después las manos de Erza ya no estaban en su torso y cuando abrió sus ojos su mundo ya no era escarlata.
Un abrupto cambio.
Aunque ver a Erza desnuda caminando por su habitación era un regalo más en ese día.
―¡Quédate allí! ―le ordenó con el ceño fruncido mientras se dirigía con ropa en mano al baño, Jellal decidió hacerle caso y solo se estiró para tomar su botella de agua y bebió casi la mitad, después tomó su móvil para cancelar la alarma que ya no necesitaba, entendiendo que la primera alarma que sonó provino del móvil de Erza.
Por alguna razón ella quería despertarse a la misma hora que él.
Sonrió enternecido.
Cada día se enamoraba más de ella.
Y era algo que tenía más que claro y decidido que debía y quería expresar, por eso el calendario en la cocina tenía un día marcado, el día en que confesaría sus sentimientos a Erza, justo dos días después de la boda de Laxus y Mirajane, ya que así, si ella no sentía lo mismo, no se vería forzada a verlo en las tutorías y así tampoco pondría problemas extra que la desconcentraran de ganar la apuesta y sus deberes como madrina de boda.
No quería que sus sentimientos se volviesen un problema para ella.
Erza ya tenía muchos problemas con que batallar.
―Me alegra que fueses un niño obediente ―salió del baño casi quince minutos después, Jellal dejó sus pensamientos marcharse para llenarse de la imagen de Erza recién bañada con un lindo pijama azul y un delantal por encima acercándose a él―. Ahora solo sigue portándote bien y no salgas de esta cama ―se sentó en la cama junto a él―. Y ya que tienes una cara de total confusión, te informo que Wendy y yo prepararemos el desayuno y te lo traeremos aquí.
―¿Ustedes harán el desayuno?
―Así es, no te preocupes no quemaré tu cocina ―infló las mejillas.
―Erza, no lo digo por eso...
―Tampoco pondré a Wendy en peligro ―le aseguró con seriedad.
―Jamás pensaría que harías algo como eso...
―Bueno, te lo aclaro por si tu mente dramática se vuelve loca mientras esperas ―sonrió―, ahora sigue obediente. ¿Promételo? ―le acercó su dedo meñique.
―Lo prometeré si me dejas al menos salir de la cama, preferiría darme una ducha antes de que suba Wen ―Erza asintió, después de lo que habían hecho en la madrugada, era lo mejor―. Entonces lo prometo ―enlazó su meñique con el de ella―. Aunque me moriré de aburrimiento aquí solo sin hacer nada.
Erza rió.
―De verdad que necesitas aprender a relajarte un poco ―estiró la mano y le puso una caja en el pecho―, para que no te vuelvas loco, comienza a pasar tu información y chip a tu nuevo teléfono.
―Eso es una buena idea ―admitió.
―Si necesitas ayuda con la tecnología, anciano ―burlona se acercó y le besó la nariz―, revisa el manual.
Jellal rió.
―Lo haría pero no tengo mis lentes aquí.
―Claro ―Erza negó divertida―, en fin, me voy a preparar tu desayuno, y no te preocupes, te aseguro que será comestible, tengo un gran tutor de cocina.
―Confío en ti ―le aseguró.
―Bien... ―Erza soltó un suspiro, a decir verdad lo hubiese gustado seguir en la cama con Jellal, pero también le entusiasmaba seguir con su plan, aún quedaban varios puntos más en él y había uno en especial que la ilusionaba―. Buenos días, y feliz cumpleaños otra vez... ―le dio un beso ligero en los labios y después salió de la habitación, no sin advertirle una vez más que ni se atreviera a poner un pie en las escaleras.
Jellal decidió que no tentaría a su suerte.
Por eso luego de un rato se levantó, se ocupó de todo lo necesario en el baño, y luego de ducharse se colocó ropa de dormir, revisó que no hubiese ropa sospechosa en el suelo, arregló la cama y se metió de nuevo bajo las cobijas, después solo se concentró en el móvil nuevo. Para su sorpresa el pasar la información al otro fue increíblemente fácil, lo que más estaba tardando era la actualización del software, así que lo dejó en la mesa para que siguiese solo y ya luego se encargaría de lo demás, pues en ese momento dos mujeres entraban a su habitación.
―¡Feliz cumpleaños! ―dijeron ambas al unísono, la mayor cargaba una gran bandeja con una tapa que impedía ver la comida y la menor traía un pastelillo con una vela.
―Oh, esto de verdad se está convirtiendo en toda una eventualidad ―dijo con una gran sonrisa sentándose en la cama y dejando espacio para que las dos se sentarán.
―Como debe de ser ―dijo Erza colocando la bandeja con patas en el regazo de Jellal, la había traído para eso y al igual que muchas de las cosas para sus planes, las tenía en el auto y en su bolso.
―Trajimos un pastelillo porque el pastel lo traerá Obaba Sama en la noche ―dijo Wendy colocando el pastelillo de cumpleaños sobre la bandeja―. ¡Pero igual puedes pedir un deseo!
Jellal asintió, cerró los ojos y deseó.
«Que pueda tener a mi lado a todas las personas que amo por muchos años más...»
Abrió los ojos, apagó la vela.
Deseando que de verdad el humo de la vela al apagarse llevase ese deseo al cielo y fuese escuchado, como solía decir su Mère en cada cumpleaños al apagar las velas.
―Bien, hora del festín ―Erza quitó la tapa y Jellal miró con sorpresa―. Me enteré por cierto pajarillo que te gustaba el emparedado de queso derretido con papas tostadas, así que me esforcé por hacer el mejor y Wendy preparó un jugo de manzana fresco y un delicioso te de manzana y miel porque al parecer es una tradición de cumpleaños ―informó totalmente orgullosa de sí misma.
Y como no estarlo, solo una vez se le quemó el pan, y fue porque estaba pendiente de Wendy y el agua caliente que usaba para hacer el té.
―Puedo decir que de verdad que se ve delicioso... ―se sintió muy enternecido―, gracias por su esfuerzo...
―Es lo menos que podíamos hacer ―dijo Erza.
―Tu siempre nos preparas cosas deliciosas, hermano ―Wendy aplaudió alegre―. ¿No quieres probarlo?
―¡Claro! ―con una gran sonrisa bebió primero del té, el cual estaba delicioso, después tomó el emparedado en su mano y le dio una gran mordida.
Casi gimió de satisfacción.
Hacia tiempo que no comía ese emparedado porque consideraba que sería un mal ejemplo para Wendy comer algo así, además tener snacks como papas tostadas en la cocina le había costado un ceño fruncido de la última visita de inspección por la custodia de Wendy así que ya no había vuelto a comprar ese tipo de cosas, pero vaya que lo extrañaba.
La sedosidad y el sabor del queso derretido, la suavidad del pan y las papas crocantes tostadas y saladas que contrastaban a la perfección, además estaba seguro de que Erza había untado el pan con una mantequilla con hierbas y eso hacia que supiese aún mejor.
Era en realidad un emparedado sencillo, pero los muchos contrastes lo hacían irresistible.
Al menos para él.
―¿Y bien? ―miró a Erza quien le miraba ansiosa―. ¿Sa-sabe bien? ¿No está quemado verdad?
Jellal masticó en silencio un rato más, se limpió los labios con una servilleta poniendo los nervios de punta a Erza y luego hablo:
―Es... ¿cómo decirlo? ―Erza aguantó la respiración y él se compadeció de ella―. Perfecto.
―¿¡De verdad!?
―Lo juro, creo que comeré unos dos más, si se puede, claro.
―¡Claro que puedes! ―con ojos llorosos de felicidad por haber logrado ese éxito culinario se levantó de la cama―. ¡Iré a hacerlos ya mismo!
―Es-espera no tienes que hacerlo ya.
―Está bien, de todos modos tenía que bajar por el desayuno de Wen y mío.
―¿Y ustedes que desayunarán?
―¡Cereal! ―dijeron las dos al mismo tiempo y Jellal sintió un tic en el ojo, algo que hizo reír a las dos mujeres.
―Tranquilo ―dijo Erza y Wendy le puso su pequeña mano en la cabeza―, es broma, comeremos los pastelillos que compré y emparedados, ya lo tenemos listo abajo, y tampoco te preocupes por el almuerzo de Wendy, ya tengo eso arreglado ―le cerró un ojo y casi brincando por la alegría, se fue a por la comida.
Jellal soltó un suspiro al verla irse tan alegre.
Le resultaba increíble que ella pusiese todo ese empeño por él.
―Hermano, aquí está tu regalo ―Wendy le acercó una pequeña cajita rectangular, ese era un regalo hecho a mano como hacia todos los años, la guitarra se la daría en la noche, cuando Meredy, Ultear y Obaba Sama llegasen para la tradicional cena de cumpleaños que Obaba Sama preparaba.
―¿Puedo abrirlo? ―Wendy negó con la cara roja.
―Á-Ábrelo más tarde... ―Ese año le había escrito una carta y bordado un pañuelo con lo que había aprendido de las clases de educación para el hogar en la escuela, sabía que no eran tan bonitos como los que Erza le hacía a los delantales que le regalaba, pero estaba orgullosa de lo que había logrado.
―Bien ―Jellal asintió, pero quitó la bandeja de su regazo y la colocó en el suelo―, pero quiero mi abrazo de cumpleaños ―estiró los brazos y Wendy se lanzó feliz a abrazarlo, Jellal sonrió realmente feliz y agradecido de tanto cariño―. Tu té estaba delicioso también, gracias por tu esfuerzo, estoy tan feliz de tener una hermanita tan talentosa, valiente y adorable como tú... ―la niña lo abrazó con más fuerza.
De verdad amaba mucho a su hermano.
Por eso le encantaba ver como él sonreía cuando estaba con la señorita Erza.
Y por eso también, cuando el domingo fueron por el disco de su presentación a la casa de Chelia, y Meredy le preguntó si ella tendría algo en contra de que Jellal se casara algún día con Erza, negó de inmediato.
Porque ella amaba a su hermano y lo quería ver feliz siempre, y la señorita Erza también era importante para ella y también había notado lo mucho que ella sonreía cuando estaba con su hermano.
Wendy no entendía del todo la situación, cuando le hizo una pregunta a Chelia al respecto, su amiga solo había dicho que era amor, y ella aceptó esa respuesta y si amor significaba que eran felices juntos, entonces ella estaría feliz si ellos se casaban algún día.
―¡La comida está aquí! ―con otra gran bandeja, Erza entró en la habitación y se sentó en la cama.
Wendy pensó que sería maravilloso si pudiesen desayunar juntos todos los días.
...Justo lo que pensaban los dos adultos que se miraban con algo más que cariño...
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Se sentía muy nerviosa.
Era inevitable.
En el primer punto del plan de Jellal se había divertido mucho, habían salido a correr al parque luego de que Wendy se fuese para la escuela, Jellal extrañaba ese ritual de madrugada, pero por los incidentes en meses anteriores ya no se atrevía a dejar a Wendy sola en la casa mientras dormía, y cuando Wendy se iba a la escuela, a él ya no le quedaba tiempo para salir, correr y volver para alistarse para ir al trabajo, por eso había dejado de hacerlo desde hacía meses.
Eran sacrificios por el bienestar de su familia.
Y los hacía de buen grado.
Habían corrido por casi dos horas, primero uno junto al otro con un trote a buen ritmo pero que no les impedía charlar, y después comenzaron a retarse a carreras de velocidad, poniendo metas que alcanzar o cronometrando sus tiempos, quien perdía debía cargar al ganador a caballito por los siguientes veinte metros, y al final quien había terminado cargando más al otro había sido ella.
Jellal era muy veloz, estaba en forma y tenía una gran resistencia.
No por nada tenía el cuerpo que tenía.
Aunque no se fue invicto, y la última carrera la ganó ella, y con eso Jellal perdió en la carrera con el castigo más grande, llevarla a caballito del parque a la casa, una victoria y recorrido que Erza disfrutó mucho, a pesar que sabía muy bien que Jellal se había dejado ganar, pero bueno, no lo había hecho porque la subestimara, sino porque él era ese tipo de persona.
Una persona que Erza apreciaba.
Y tal vez eso hacía que el actual punto dos la pusiera tan nerviosa, esta parte del plan de él era muy íntima y personal, y ella se sentía como una intrusa, aún así mantuvo la compostura y observó en silencio a Jellal cumplir con lo que hacía.
Limpiar con cariño y sumo cuidado las lápidas de sus padres.
Según le dijo cuando le preguntó si lo acompañaría, era una tradición en su familia visitar ese lugar el día de sus cumpleaños, además de en los aniversarios de muerte de ambos, limpiaban la lápida, ponían flores y les contaban alguna cosa de sus vidas a sus padres, todo eso los hacía sentir que ellos, su padre y su Mère, seguían presentes en su vida.
Erza entendía por completo.
Cuando estaba con su abuelo Yima, solía visitar seguido la tumba de su madre y hablarle, pensó que lo hacia solo por ser pequeña y casi no recordarla, pero ahora entendía que era algo bastante común entre las personas, y por eso, cuando Jellal le preguntó si deseaba acompañarlo, ella aceptó sin dudar.
Mas ahora se preguntaba si no hubiese sido mejor negarse.
«Tal vez él hubiese preferido privacidad para ese momento»
―Bien... ―Jellal soltó un suspiró satisfecho, dejó el trapo con que limpiaba en el balde con agua jabonosa y finalmente colocó la corona de flores que habían pasado a comprar antes de llegar, estaba fabricada de las flores favoritas de la mère de Jellal, una mezcla de jazmines y flores silvestres del campo que ella adoraba―. Padre, Mére... ―se sentó en el suelo en la forma educada japonesa e invitó a Erza a que hiciera lo mismo, ella asintió nerviosa y se colocó de la misma manera junto a él―. Hoy vengo a agradecerles por haberme traído al mundo ―comenzó el joven de cabello azul―. Wen y Mer se han esforzado mucho y son maravillosas ―sonrió―, los extrañan pero saben que están con nosotros, por favor, sigan cuidando de ellas ―Erza observó que los ojos de Jellal se aguaban pero él forzó otra sonrisa―. Yo... estoy bien, no tienen que preocuparse por mí...
Erza frunció el ceño.
No estaba muy de acuerdo con lo último dicho.
―Y bueno ―dijo Jellal en un tono más animado―, ustedes siempre fueron muy agradecidos con las personas que iluminaron sus vidas en algún momento difícil ―tomó la mano de Erza y esta respingó sorprendida―, por eso yo me tomé la libertad de traer hoy a una persona que de verdad ha sido una luz importante para mí en los últimos meses ―la volteó a ver y observó lo nerviosa que estaba y lo rígida que estaba su espalda, sonrió divertido―. ¿Prefieres que te presente o lo haces tú misma?
―Amh... yo... ―Erza lo miró desconcertada un momento, luego a las lápidas y luego a Jellal.
―Bien ―sonrió para tranquilizarla―, no tienes que hacerlo, entiendo que parezca absurdo.
―¡No! ¡No lo es! ―negó vehemente, respiró hondo y miró a la lápidas―. Es algo importante y correcto... ―inhaló profundo para calmarse―, y debe de hacerse de la manera apropiada ―con un movimiento fluido se quitó la peluca y los lentes, Jellal le miró sorprendido y observó a sus alrededores para ver si no había nadie cerca.
―¿Estás segura? ¿Alguien podría verte?
―No hay nadie cerca, y es necesario, no me puedo presentar ante tu Mère y tu padre con un disfraz ―lo dijo en su tono más serio y enderezó la espalda, para ella presentarse ante ellos era muy importante y Jellal sintió una gran cariño invadirlo―. Yo... Mi nombre es Erza Scarlet, aunque realmente sería Erza Belserion ―dijo dubitativa un momento―, ambos podrían ser correctos de hecho ―negó con la cabeza―, bueno, lo que de verdad importa es que yo llegué a conocer a Jellal gracias a una de las recetas que usted le enseñó, honorable y muy respetable señora Mère ―Jellal se mordió el interno de la mejilla para no reír al escuchar esa forma de llamar a su mère―, y estoy muy agradecida por ello, porque gracias a ese pastel, fui capaz de hacerme su amiga, de él y de sus hijas también, personas de gran corazón, llenas de amabilidad y bondad que también han iluminado mi vida ―soltó un pequeño suspiro y sonrió―. Así que les agradezco a usted y también a usted, honorable y muy respetable señor padre, por haber criado a personas tan maravillosas que ahora ocupan un lugar importante en mi corazón ―sonrió satisfecha por poder decir lo que sentía, bajó la cabeza en una reverencia de gratitud y respeto y luego miró a Jellal quien la observaba de una manera que la hizo sentir que su corazón iba a explotar.
Se sonrojó y volteó a ver la lápida.
―Erza es una maravillosa persona ―escuchó hablar a Jellal pero no se atrevió a voltear a verlo―, gracias a ella no cometí un error muy grave y gracias a ella he podido mejorar como persona, sé que Wen y Mer también la aprecian, y estoy muy feliz de que esa receta que me enseñaste, la hiciese entrar a mi vida, y... ocupar un lugar importante en mi corazón...
Erza se sonrojó más y miró al suelo.
Jellal entendió que la había incomodado
―Además, papá, tú si la llegaste a conocer ―ella le miró con sorpresa―, recuerdo cuantas veces me llamaste fanboy sin remedio al ver mi colección de películas ―Erza casi ríe.
―¿Tu papá sabía eso de ti?
―Sí, de hecho algunos de mis DVDs fueron regalos de Navidad de él, y aunque él no era mucho de ver películas, le gustaban las tuyas, aunque por supuesto ―dijo en tono totalmente orgulloso―, no tanto como a Wendy y por supuesto, no tanto como a mí ―Erza se sonrojó pero igual rió.
―Definitivamente eres el fanboy número uno.
―Lo soy ―asintió de brazos cruzados y luego miró de nuevo a la lápida―, y bueno, creo que eso es todo lo que venía a decir, así que yo me desp-
―Espera ―Erza lo interrumpió, recordando lo que le molestó hacia un momento―, creo que deberías hablar un poco más con ellos ―Jellal alzó una ceja interrogativa―. Diles... ―decidió acercarse a Jellal y hablar en casi un susurro―. Diles la verdad, que has estado asustado, que ha sido difícil, que has pensado que no puedes con todo, se sincero ―se separó de él y le acarició la mejilla tatuada―. No solo les digas que estás bien, o las cosas buenas o que no se preocupen por ti, diles la verdad, que los extrañas, que te hacen falta, que se preocupen también por su hijo mayor, fuerte y capaz, pero también terco y dudoso de sí mismo... no finjas tu sonrisa, porque ellos estarán más preocupados si haces eso, muéstrales también tus lágrimas... al fin y al cabo, no me cabe duda de lo mucho que tu Mère y tu padre te amaban, Jellal...
Una lágrima escapó de los ojos de Jellal.
Y después otra más.
Ante las palabras certeras de Erza, esa mascara de tranquilidad que se forzaba a usar siempre que iban de visita se había caído, las lágrimas que se aguantaba para no preocupar a sus hermanas salían sin control, y de un pronto a otro comenzó a decirles lo difícil que fue dejar la universidad, ser el único responsable de cuidar de sus hermanas, los problemas legales para no perderlas al ser el tal joven, el miedo de llegar a perderlas, de fallarles, de terminar arruinado sus vidas por su inexperiencia, las noches en vela pensando en cómo obtener dinero suficiente para el día a día y para el futuro de ellas, el terror de poder perder la casa que ellos tanto amaban, la frustración de no haber podido terminar su carrera cuando le faltaba tan poco y el enojo por las cosas que habían ocurrido y creaban más obstáculos en su camino, lo mucho que los amaba y lo mucho que los extrañaba cada día.
Antes de darse cuenta lo había soltado todo y se había quedado sin nada adentro.
Pero pronto esa nada se fue llenando de una gran tranquilidad, de calma y de nueva fuerza.
En especial cuando sintió los brazos de Erza alrededor suyo.
Ella no dijo nada, solo lo abrazó y acarició su espalda hasta que se calmó, y cuando él se separó de ella, totalmente apenado por su desahogo, ella solo le sonrió, besó sus mejillas llenas de lágrimas y volteó a ver las lápidas de sus padres.
―Jellal se ha comportado maravilloso, responsable, protector y valiente como hermano mayor y persona, se los puedo asegurar, y estoy segura que a partir de ahora solo será mejor, además, les aseguro que yo estaré a su lado para ayudarlo cuando lo necesite, así como él lo ha hecho conmigo en mis momentos de debilidad, en mis momentos... más oscuros... por eso yo... ―colocó sus manos en el suelo en una reverencia profunda―, desde el fondo de mi corazón, gracias por haber traído a Jellal a este mundo, porque gracias a eso, yo pude conocerlo...
Erza se levantó de su reverencia y no supo que más decir.
―Creo que... ―Jellal sorbió su nariz antes de hablar, las palabras de Erza lo habían dejado tan conmovido que por varios minutos solo pudo observarla en silencio―, creo que tendremos que quedarnos un poco más...
Ella le volvió a ver curiosa.
―¿Quieres contarles más cosas?
―Un poco de eso, pero también... ―se rascó tras la nuca apenado―, creo que se me durmieron las piernas, una casi no la siento y la otra me hormiguea horriblemente...
Erza rompió a reír y luego Jellal la siguió cuando inevitablemente se cayó de lado intentando quitar el horrible cosquilleó en sus piernas.
Se quedaron un rato más.
Charlaron, sonrieron y rieron.
...Totalmente sinceros, totalmente agradecidos...
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Sujetó con fuerza su cintura.
Ella acercó su cuerpo más a él.
―¿Estás segura? ―preguntó nervioso removiéndose en el suave colchón, el aroma de Erza cuando se apretó más contra él lo hizo inhalar profundo―. Esta posición...
―Está bien... ―ella se reacomodó en medio de las piernas de Jellal―. Créeme, esta posición es perfecta ―giró un poco su cabeza, llevó una mano hacia atrás para colocarla en la nuca de Jellal y acercarlo a ella para darle un largo beso para relajarlo―. Ya lo verás... ―soltó luego del largo beso―. Confía en mí...
―Como digas... ―respondió embelesado, relajando un poco su agarre en la cintura de Erza, la posición le parecía aún temeraria, pero confiaba completamente en ella y en la promesa de las emociones por venir.
―Bien, entonces... aquí vamos ―sus mejillas encendidas con excitación y anticipación―. Uno, dos... ―respiró hondo―. Tres...
De inmediato sintió un vacío en su estómago y un poco de dolor en su trasero.
¡Oh, pero como valía la pena!
Especialmente al final.
Cuando el colchón se detuvo y ella cayó entre risas en los brazos de Jellal.
Él también reía.
La misión de deslizarse perfectamente por las escaleras había sido un éxito total.
Y es que cuando le entregaron la cuna que había comprado para Bisca y vio el colchón, recordó la historia de Jellal que disfrutaba lanzarse con un colchón por las escaleras y como lo dejó luego del gran susto que le dio a su Mère, por eso ella había decidido que Jellal debía volver a intentarlo, así había comprado un segundo colchón de cuna en la mueblería para que le sirviese para tal objetivo, y había puesto su plan en acción después de volver del cine mientras esperaban la llegada de Wendy.
¡Y había sido tan divertido!
Aunque le costó más de lo normal convencer a Jellal, pero al final lo había logrado, eso sí, le pidió disculpas a la Mère de él por saltarse una de las reglas que habían imperado en ese hogar desde el accidente, pero al fin y al cabo, Erza había comprado cascos, coderas y rodilleras para evitar esos accidentes y habían forrado los barrotes y barandales de la escalera con almohadas y sabanas, así que se sentía responsable y confiada de llevar a cabo tal aventura.
―Creo que quiero hacerlo de nuevo ―escuchó decir a Jellal y se acomodó para quedar recostada sobre su pecho―, aunque creo que deberíamos poner un par de almohadas sobre el colchón, mi trasero sintió los escalones.
―El mío también ―Erza rió, no había sido tan malo pero podía ser más placentero sin sentir ese golpeteo―. ¿De verdad quieres volver a hacerlo?
―Sí ―Jellal acercó su rostro a ella―. ¿Y tú?
―Yo también ―sonrió y se acercó a besarle la nariz―. Y mira que tuve que casi amarrarte en el colchón...
―Que exagerada ―dijo soltado un bufido divertido―, pero te agradezco la insistencia ―tomó una de sus manos y le dejó un beso―, ahora si las almohadas extras funcionan, no volveré a bajar las escaleras como la gente normal ―ambos rieron imaginando a un adulto bajar todos los días la escalera subido en un colchón.
―¡Quiero ver la grabación! ―Erza se levantó con rapidez y tomó uno de los móviles estratégicamente colocado para que grabase la bajada, el otro móvil había grabado desde la parte alta.
―El primer video grabado en tu teléfono ―se le entregó a Jellal quien lo desbloqueó con su dedo y puso el video.
―Una gran manera de inaugurar la cámara ―rió y puso el video en reproducción, lo vieron emocionados y luego cayeron al colchón riendo hasta que les dolió el estómago al ver las caras que ponían al colocar la reproducción en cámara lenta.
―De verdad fue una gran idea grabarlo.
―¡Te lo dije! ―le dijo ella con una gran sonrisa―. Ahora probemos con las almohadas y grabemos de nuevo ―Erza se iba a levantar pero Jellal la sujetó de la cintura y la volvió a acostar a su lado.
―Espera... ―antes de que Erza entendiese, Jellal ya la estaba besando, obnubilando su pensamiento, hubiese seguido así pero un click la hizo detenerse.
―Quería estrenar el modo fotografía ―sonrió apenado, colocando el celular a la vista de ambos, la foto estaba algo movida, pero le daba un buen efecto, porque hacía que ellos dándose un beso fuese el foco.
―Y yo que pensaba que odiabas tomarte fotos... ―susurró ella cerca de sus labios.
―En verdad no me gusta, pero este caso es especial... ―Erza sonrió y Jellal no resistió y la besó de nuevo, esta vez no se preocupó en capturar el momento.
Lo guardaría solamente en su corazón.
―¡SORPRESA! ―escucharon de pronto la puerta abrirse y la voz aguda de una conocida mujer, se separaron de inmediato con la cara roja, y agradecieron al colchón viejo que pusieron para evitar chocar contra una de las columnas por tapar la vista desde la puerta hasta donde ellos estaban.
―¿¡OIGAN QUE ES TODO ESTO!? ―preguntó la voz emocionada de la que Jellal identificó como Meredy, cuando ella llegó a su campo de visión, ellos ya estaban sentados en la orilla del colchón tratando de parecer tranquilos.
Habrían engañado a cualquier otra persona que no hubiese sido la perceptiva Meredy Fernandes.
Ella sonrió compresiva y no dijo nada que los apenara.
Al menos de momento.
―¡Se lanzaron por las escaleras, ¿cierto?! ―Ellos asintieron y ella sintió una emoción crecer―. ¿¡Puedo hacerlo yo!? ―Erza y Jellal se miraron entre sí y luego rieron.
Al parecer sería una tarde y noche muy divertida.
Toda persona que llegó al hogar Fernandes bajó la escalera de esa manera.
...Estaban seguros de que se volvería toda una tradición de la casa...
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La cena estuvo deliciosa.
Aunque terminaron comiendo tarde.
Y la razón principal de tal tardanza fue que Obaba Sama había disfrutado demasiado de lanzarse con colchón de la escalera y había sido difícil convencerle que era hora de detenerse e ir a comer, a decir verdad si no fuese por Ultear y su fuerte carácter que detuvo inclemente el juego de la anciana señora, aún ni siquiera se habrían sentado.
Definitivamente el tobogán escalera había sido un éxito.
En especial con todas las modificaciones que hicieron para asegurarse de que fuese perfectamente seguro e indoloro para la pequeña Wendy y para la anciana mujer.
Nadie quería que el cumpleaños de Jellal terminase en una emergencia médica.
Aunque claro, la cena no había sido tranquila, habían reído, habían bromeado, y ante todo Erza había recibido muchas indirectas de Ultear y de Obaba Sama, la primera no paraba de decir que le parecía conocía de algún lado, aunque Erza ya sabía que ella sabía que sí sabía quién era ella ―o algo así era el trabalenguas―, al final decidió confesarles la verdad, en parte porque se sentía mal de engañarlas, pero principalmente porque eran personas importantes para Jellal y él confiaba en ellas, así que se quitó la peluca y les explicó sus razones de ocultarse, ninguna de las dos les reprochó nada, al contrario, le preguntaron si algún día las dejaría hacer una sesión fotográfica con todas sus pelucas o salir todas juntas y disfrazadas.
Algo que hasta a ella la emocionó.
Obaba Sama por su parte, soltó un comentario que hizo que la cara de Jellal se pusiese de rojo radiactivo, el de como un joven enamorado de un poster de una actriz podía volver sus sueños realidad si tenía fe, y de que las figuras de acción de Erza las podría usar algún día para decorar su propio pastel de bodas, porque por supuesto, le pasó insistiendo a Jellal que su edad era la perfecta para casarse, lo mismo que le repitió a ella cuando le preguntó por su edad.
Y Erza admitía que no se había molestado por esas insinuaciones.
Finalmente cuando el pastel vino, se deleitó mucho en las expresiones apenadas de Jellal mientras le cantaban, pero además de deleitarse, se aseguró de que quedaran grabadas, ya que ella se había encargado de tomar todas las fotos posibles para preservar esos momentos, aunque cuando fue hora de comer el pastel, Wendy pasó a convertirse en la encargada de fotografía, pues Erza estaba inmersa en la degustación del delicioso pastel que Obaba Sama había preparado.
Era una noche maravillosa.
Finalmente, llegó la parte más esperada para Erza y las dos hermanas de Jellal: los regalos.
Obaba Sama le regaló un suéter, como hacia cada año desde que era niño, contándoles de paso lo muy friolento que era Jellal y pidiéndole a Erza que aunque fuera tentador verlo sin ropa, se asegurara de no mantenerlo desnudo mucho tiempo pues Jellal solía resfriarse muy fácil, algo que hizo a Erza casi marearse por el calor en su cara, a Ultear y Meredy reír, a Wendy preguntarse qué había dicho la señora pues Jellal le tapó los oídos a tiempo, a pesar de que su cara estaba igual que la de la peli-escarlata.
Obaba Sama era un peligro cada que hablaba.
Por su parte, Ultear, como parte de una tradición bromista, le regaló una olla a Jellal, según le informó Meredy, esa era la quinta pieza de un gran juego de ollas que ella había comprado hacía años, cada cumpleaños, Jellal se acercaba a completar la dichosa colección de veinte piezas, algo más cerca de lo que estaba de completar el gran juego de cucharones y utensilios que conformaban el regalo de Navidad que Ultear le daba cada año, ese era un set de cincuenta piezas y ella solo le daba dos cada Navidad.
Erza rió divertida.
Para algunos podrías ser una simple broma e incluso una broma algo pesada, pero para Erza eso significaba que Ultear deseaba ser amiga de Jellal por muchos años más, y por eso las colecciones tardarían tantos años en completarse.
Tenían una gran amistad.
Meredy le regaló dos camisas muy a la moda y elegantes, diciéndole que debía tener más de ese tipo de ropa dadas las circunstancias, algo que ni Jellal ni Erza entendieron, pero que hizo reír a Ultear y a Obaba Sama, pues ellas si captaron que Meredy se refería que dos jóvenes enamorados saldrían a citas y cenas y debían tener ropa adecuada para eso.
Y finalmente, llegó el gran momento.
Wendy le pidió a su hermano, quien estaba sentado en el sillón que cerrase los ojos un momento, él lo hizo y ella fue por el regalo, con ayuda de Meredy sacó la guitarra de la bolsa y del estuche en que la había traído Erza, le pusieron un lindo moño rojo, ya que al parecer todos sabían que ese era el color favorito de Jellal, y entre las dos se la pusieron en el regazo del joven.
―¡Abre los ojos! ―dijeron todas las mujeres presentes.
Cuando Jellal lo hizo, no daba crédito a lo que veía.
―Esta es... ―susurró y tocó con las yemas de sus dedos la madera, como si fuese una pompa de jabón que explotaría con un simple roce del viento―, acaso es... ―observó atentamente, cada detalle que recordaba de esa guitarra que le regalase su padre estaba allí, el color rojizo de la madera, los pequeños raspones, las iniciales de él y de su padre en detalles dorados a un costado de la guitarra, el símbolo del hada del sello que su Mère mandó a hacer para que estuviese junto a esas iniciales, lo único que no estaba era esa horrible ruptura del puente que le había hecho doler el corazón cada que la veía o recordaba―. Es... la guitarra de papá... ―dijo por fin―. ¿Cómo? ―miró a sus hermanas incrédulo y luego a Ultear, que aparte de ellas era la única que sabía tanto sobre esa guitarra rota.
―A mí no me veas ―señaló a las tres cómplices―, son ellas quienes lo saben todo.
―Fue idea de Wen ―comenzó Meredy con una gran sonrisa―, no sabía que regalarte y pensó en tu guitarra, luego todo fue tomando forma cuando Erza le ofreció su ayuda, encontró a un artesano que la arreglara y el resto es historia ―Jellal miró a Erza sorprendido.
―¡Meredy también nos ayudó! ―dijo la pequeña entre nerviosa y feliz.
―Naa~ ―dijo la pelirosa―, aparte de contribuir con parte del dinero no hice nada.
―¿Dinero? ―parpadeó confuso―. Es verdad, esto debió ser caro, habría sido más barato comprar una nueva, acaso tu... ―miró a la peli-escarlata.
―La mayor benefactora económica fue tu pequeña y laboriosa hermana ―señaló a Wendy y esta se puso roja―, trabajó cada día con esmero para que su hermano recuperase algo tan valioso para él.
Y entonces entendió, Wendy había estado ahorrando su dinero semanal, vendiendo sus postres y trabajando para Erza para reunir dinero para reparar su guitarra, al igual que Meredy había usado dinero de su beca para ese regalo.
Jellal no podía con tantas emociones en su corazón.
Se levantó del asiento, dejó la guitarra en el sillón y abrazó a sus dos hermanas con todo el amor en su corazón.
―Gracias por cuidar de mí... gracias por ser mis hermanitas... ―susurró, con lágrimas de felicidad, abrazo y lágrimas que ambas correspondieron con creces, pronto Obaba Sama se unió en llanto a ese abrazo y Ultear soltó un gran suspiro alegre por ellos.
Erza limpió las lágrimas que salieron de sus ojos al conmoverse por la escena, y tomó la fotografía del momento.
Eran una familia hermosa.
Después de unos cuantos pañuelos y de un delicioso chocolate caliente que Jellal rogó porque lo dejaran preparar pues no había entrado a la cocina en todo el día, se sentaron en la sala, le pidieron a Jellal tocar la guitarra y entre risas y bromas cantaron por un buen rato.
Todos cantaron menos Jellal, quien se negó rotundamente.
A las diez de la noche la fiesta se había acabado, pues era día laboral y no podían seguir con la bulla tan tarde y tenían que volver a sus responsabilidades al día siguiente, pasadas las once de la noche, ya todos estaban acostados en sus camas.
―¿Disfrutaste tu cumpleaños? ―preguntó Erza en un susurro, estaba a su lado en la cama, pasando una a una las fotografías y videos del día a la portátil de Jellal.
―Fue maravilloso... ―Jellal se ladeó hacia ella―, y debo decirte que tú fuiste una de las mayores responsables de haber hecho de este día un día tan maravilloso.
―Tonterías ―contestó apenada, eludiendo esas palabras al apagar la lap top y colocarla en la mesa de noche.
―No son tonterías, lo digo en serio... ―Jellal acercó su mano a ella cuando ella volvió a acostarse en la cama y enredó un mechón de cabello escarlata en su dedo―. Gracias por estar a mi lado hoy...
Erza se ladeó también.
―Gracias a ti por dejarme estar a tu lado hoy ―suspiró―, y sigo pensando que no hice tanto como dices, pero me hace feliz que tuvieses un gran cumpleaños.
―Lo fue ―sonrió extasiado, la guitarra que volvía a colgar en una de las paredes de su cuarto gracias al esfuerzo de sus hermanas y la ayuda de Erza, el deslizarse por el colchón, el desayuno en la cama, la salida a correr, el almuerzo fuera de casa, la película en el cine, la cena con las personas cercanas a él, los regalos dados con tanto cariño y las palabras de Erza en el cementerio que le dieron el valor para sacar tristeza que él había acumulado, todas esas experiencias lo llenaron de gran alegría y nueva fuerza.
Erza sonrió, luego miró el reloj y se acercó a Jellal a darle un largo beso.
―Feliz cumpleaños ―dijo en un susurro al separarse―, deseo que sigas siempre sonriendo, que las personas que amas sean felices, y que recibas toda la felicidad que mereces cada día... ―en ese momento el reloj volvió a marcar las 00:00.
―Gracias, Erza... ―dijo, con todo su corazón en esas simples palabra, incapaz de decir algo más.
Erza se acurrucó contra él y él la envolvió en sus brazos.
No estaba seguro que pasaría en el futuro.
...Mas la felicidad que sentía en ese momento, era inmensa...
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¿Reviews?
Gracias por la amabilidad de dejar comentarios, animan a continuar.
Animan a seguir escribiendo.
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Aclaraciones:
Comme la dame me l'ordonne: (Francés) Como la dama ordene.
Serie: Si se preocupan que serie estaban viendo Erza y Jellal, era "The Witcher".
Fiesta: Si se preguntan porque hice la fiesta de Jellal con tan pocas personas, es porque quería que fuese lo más íntima posible, y además, las fiestas entre semana son difíciles para asistir, todo el mundo tiene que hacer, reunir adultos es una de las cosas más difíciles de hacer. Lol. Aparte la mayoría de amigos de Jellal son los que conoció en la Universidad y están en Francia, y Jellal no quería una fiesta grande de nuevo porque la de Macbeth casi se sale de control y es peligroso por lo de la custodia de Wendy. Ya después recibirá más cariño de sus seres cercanos.
Veintisiete: Mencioné un par de veces ese número y lo usé como fecha para Jellal por el Jerza Day.
Rincón De La Escritora En Proceso:
Aunque sigo triste por la falta de arte de sensei para el "Jerza Day" decidí escribir con todo el ánimo del mundo, el cumpleaños de Jellal era algo que me emocionaba demasiado escribir y que me encantó hacer, ya sé que termino siendo un cap solo de eso, pero fue inevitable. Espero no los haya aburrido. U,U
El próximo cap, y si los planes no cambian, tendremos Gruvia, Silver, Gale y algo de Miraxus y por supuesto, algo de chan chan chan... porque para avanzar la historia algo de drama es necesario y han tenido mucho fluff y miel últimamente y aunque son mis partes favoritas, a veces hay que sacrificarlas para que se disfruten más a futuro.
¿Qué dicen? ¿Jellal se confesará el día marcado? :x
Agradecimientos:
A vosotros adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:
PortgasD. Sofia.
Pilikali.
FairyMila.
Mercegue Almonacid.
Mira Dreyar Strauss.
Arual 17.
Scarlet Jerzy.
A vosotros adorables reviewistas sin cuenta sin cuenta, os contesto por acá:
Ivi: ¡Jajjaja! Ahora que lo pienso la mayoría de veces en los fics la espera es por el pkdo, pero en este es por la confesión, que cosas... xDDD Pero bueno, ya hasta le marque fecha en el calendario a Jellal para que lo haga, ¿será que sí? :x Mil gracias por leer y por tu review. Un abrazo. NwN/
Titol: Mil gracias por tu compromiso de dejar reviews en cada cap, me haces muy feliz y que no falle en actualizar, espero que disfrutes este nuevo cap. Un abrazo. NwN/
Yailin: Espero que este cap haya cumplido con tu demanda de amor porque quise darles muchas escenas llenas de miel y amor. :D Me alegra que más personas necesiten de ese tipo de escenas, amo escribirlas. QwQ Gracias por tus lindos comentarios y apreciar tanto la historia. Un gran abrazo. NwN/
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Favs. Follows. Lectores Tímidos.
Gracias mil por leer.
¡Adieu!
.o./
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