"¿Crees que quiero huir? Soy un héroe al igual que tú, y tenemos que luchar aunque tengamos miedo. "

"Puedo ayudarte sin que lo note. Confía en mí. ¿Olvidas quién soy?"

Rena Furtive...

"¿Q-Qué hice...?"

"Alya Cessaire, creí que ya no eras más la portadora del miraculous del zorro... Veo que es solo fue otra de sus mentiras."

"Chat Noir... ¿P-Por qué llegaste tan lejos solo para eso? Recurrir a una masacre solo para comprobar que sigo con el miraculous... ¿Q-Qué tan retorcido tienes que estar para ello? "

Alya...

"Tenía que desahogarme de alguna forma... Deberías estar feliz, pronto nada de esto habrá pasado."

"Aunque ello tiene un precio, y solo tú decidirás si lo aceptas."

"No puede ser... ¡Corran!"

.

.

.

La morena despierta exaltada, su respiración es tan rápida al igual que los latidos de su corazón.

Una semana ha pasado desde aquella noche, y nadie recuerda absolutamente nada. A excepción de ella.

Aquellos ojos oscuros que la miraban fríamente mientras le colocaba los aretes de, en ese momento, su mejor amiga recién asesinada a manos de él. Aquellos ojos muertos completamente alejados a la mirada dulce y alegre del Chat Noir que conocía en ese momento.

Los parisinos ahora tienen una fobia inexplicable a la noche, y otros adquirieron un miedo extremo a cosas como el fuego, las cucarachas, las agujas y los cuervos. Los psicólogos lo declaran como una especie de fenómeno psicológico debido a que las sesiones para el tratamiento de fobias ascendieron drásticamente el mismo día. Nadie sabía el porqué.

A excepción de Alya. Y el ser la única con conocimiento de ello hizo que desarrollara una paranoia. Sin importar la hora u el lugar creía que el ex-portador de Chat Noir aparecía y la atacaría nuevamente.

Si fue capaz de asesinar toda una ciudad solo para verla, ¿Quién puede asegurar que no lo haga nuevamente?

Debido a su miedo sus horas de sueños fueron afectadas negativamente, al igual que su estabilidad emocional y mental. Cada vez que intenta dormir escucha los gritos de esa noche, al igual que los sollozos de sus hermanas pidiéndole ayuda.

En la escuela tampoco se siente tranquila, mientras que su amiga sonríe y habla sobre su nuevo plan para conquistar a Adrien, ella solo recuerda las cenizas de su amiga sobre las calles ensangrentadas.

Por la psicóloga de la escuela la diagnosticaron como otra víctima del fenómeno "Jet hurle", al informarlo a su familia deciden retirarla de la escuela de forma temporal para que tome un descanso. Alya se recluye en su casa, limitándose a salir únicamente cuando tiene que asistir a su tratamiento. Ignora la llamada de sus amigos y de su pareja, siente que aunque estén ahora vivos siguen sin estar a salvo.

— Sra. Cessaire, ¿Alya se encuentra en casa? —

— Oh sí, pero... Lo siento, no es buen momento... — responde la madre de la morena.

— Qué mal... Creí que hablando con ella podría llegar a sentirse aunque sea un poco mejor. Todos la extrañamos y estamos preocupados por ella. —

La mirada triste y las palabras del chico logran convencer a la mujer, por lo que ella se hace a un lado para que entre a la casa.

— Adrien, ¿verdad? Pasa, pero si Alya llega a decirte que no quiere visitas tendrás que irte. —

Los ojos verdes del chico brillan con una leve sonrisa, después de agradecerle se dirige a la habitación de la chica y toca suavemente la puerta.

— Alya, ¿Estás despierta? Soy Adrien... — no recibe respuesta. — Traje unos presentes de parte de la clase, Marinette me dio una caja de buñuelos, dice que son tus favoritos... Rose, Juleka y Luka te compusieron una canción, Alix y Kim te prepararon un CD de entrenamiento para... ¿Alejar malos pensamientos? Y Nino... —

La puerta se abre lentamente, la morena asoma un poco la cabeza. Su cabello está hecho un desastre y el contorno de sus ojos se notan de un tono prácticamente negro debido a las ojeras, seguramente por aún no poder conciliar el sueño tranquilamente.

— Pasa — es lo único que pronuncia.

Al entrar a la habitación todo está hecho un desastre, ropa amontonada en una esquina, papeles rayados y tirados en diferentes partes de su habitación. La chica le coloca una silla cerca de su cama, el chico deja los presentes sobre la cama de Alya antes de tomar asiento.

— Estoy tan cansada... — se tira sobre la cama. — Intento dormir, intento estar tranquila. Por mis sesiones comencé a practicar meditación, pero en cuanto cierro los ojos escucho los gritos y los autos chocar. El suelo temblando por la avalancha de gente corriendo. Los cuerpos ardiendo. Las agujas... Todo... — comienza a llorar. — Siento que todo es mi culpa, si hubiera aparecido antes Chat Noir... —

El rubio observa en silencio a la chica, su expresión comienza a tornarse inexpresiva a medida que la escucha.

— Debe ser difícil lidiar con una pesadilla tan horrible. — Le mira preocupado, para después acercarse a su cama. — Pero es solo eso, una pesadilla. — coge gentilmente su mano. — Si todo eso hubiera pasado realmente... No estaríamos hablando ahora, ¿Verdad? —

Alya se acomoda para poder verlo de frente, la sonrisa angelical de su amigo la hace sentir calmada repentinamente. Posiblemente a la falta de sueño no logra negar lo que acaba de decir, más bien lo acepta aunque sabe que no es verdad.

— S-Sí... Solo un mal sueño... — Sonríe de repente. — Tienes razón, solo es una paranoia tonta jajaja... ¿Cómo puedo creer que Chat Noir me buscará nuevamente? Él no es capaz de siquiera matar una mosca. —

— Jajaja, ¿Tu pesadilla tiene que ver con Chat Noir? — ríe levemente. — Bueno, he escuchado que algunas personas creen que Mr. Pigeon los atacará por la noche —

— ¡¿Mr. Pigeon?! — comienza a reír. — Y yo creía que mis pesadillas eran raras. —

— Para nada, a mí también me detectaron Jet Hurle, y desde entonces le tengo miedo a las alturas... — hace una pausa — Pero ya pronto estarás como nueva, Alya. Solo será cuestión de tiempo para que regreses a la escuela y continúes tu Ladyblog como siempre. —

La morena asiente. Sus párpados comienzan a sentirse pesados, de forma inconsciente se acomoda para volver a dormir. La presencia del chico y sus palabras le causan calma, logrando sentirse segura después de tanto tiempo.

— Gracias... Me alivia mucho hablar contigo... — pronuncia antes de quedarse dormida.

El chico se levanta de la cama y se va de la casa. En medio del camino Plagg asoma la cabeza por la camisa blanca del chico. — ¿Por qué viniste a verla?... — se atreve a preguntar aprovechando que nadie se encuentra cerca.

Adrien permanece en silencio, deteniéndose de repente frente a un póster publicitario en una vitrina de ropa. En el póster se ve al rubio sonriendo a la cámara, con un conjunto completamente blanco mientras plumas claras caen a su alrededor. Una fotografía que los críticos consideran como "La imagen de la pureza".

— Mi poder era incinerar con mis manos... Al usarlo solo quedaban cenizas. Pero esa noche había sangre también derramada ¿No llegaste a preguntarte por qué? — los flash comienzan a iluminar su alrededor, los fanáticos al notar su presencia van rodeándolo con emoción. — Yo no fui el único monstruo esa noche. La locura y el miedo saca lo peor de las personas, solo en busca de sobrevivir. —

El guardaespaldas del rubio logra entrar al círculo para llevar a Adrien hacia el carro. Una vez dentro el hombre comienza a conducir. Plagg sale de su escondite, sin saber qué decir, y en el momento que iba a hablar la voz del chico le interrumpe.

— Mi único objetivo era comprobar lo que me dijiste, solo eso. El verla sufrir, al igual que los demás, nunca fue mi intención, solo fue la peor parte de mí exteriorizándose. No sabía que el ser akumatizado provocaría ello... Sobretodo porque de cierto modo estaba consciente de lo que hacía. —

— Gabriel te agarró estando vulnerable, y ni siquiera llegó a detenerte para evitarlo —

— No, Plagg. Ambos llegamos a un acuerdo esa noche. — frunce el ceño — Intento arreglar de cierto modo lo que he causado, pero... Existe una persona a la que quiero ver sufrir. Y necesitaré que estés conmigo para ello.—

El felino se tensa al notar nuevamente esa aura alrededor de su compañero. Como si desquitar su ira no hubiera sido suficiente, su mirada demuestra el amor desvanecido hacia esa persona.

Respira hondo antes de darle respuesta. — Ya te lo dije, solo quiero que tú seas mi portador. —

Adrien observa su anillo, decidido con mantener su elección.

Esta vez solo ella sufrirá mi venganza.