CAPÍTULO 2:
AYUDA INESPERADA
Habían pasado una semana desde aquel fatídico día, una semana desde que no había sabido nada ni de su exprometido ni de su "amiga".
Volvió a mirar con pesar las fotografías que se habían tomado juntos a lo largo de los años. Había creído que Naruto de verdad la quería y había superado su enamoramiento de infancia por Sakura. Jamás había hecho algo para hacerle dudar de su amor, pero parecía que el chico tenía mejores dotes actorales de las que creía, la había engañado por completo.
"Ilusa" se criticó.
Después de la charla con Minato y Kushina se había sentido mejor, pero después de eso todo comenzó a empeorar, en la cara de sus amigos y conocidos se veía la misma expresión de lástima que la hacía recordar a cada instante lo de su desplante frente al altar.
Había sido duro aguantar las palabras de aliento de la gente, incluso compañeros de trabajo de Naruto le habían ido a dar su pésame.
¡Pésame! Ni que se hubiera tratado de un velorio.
Jamás en su vida se había sentido tan humillada y avergonzada, solo tenía ganas de irse y desaparecer, pero al ver la angustiada mirada de Neji resistió, no quería preocuparlo, suficiente era con que llevase en sus hombros la empresa, no podía dejar más a su primo, este era su problema e iba a afrontarlo.
Así que tragándose cada uno de sus sentimientos se dedicó a dar sonrisas falsas, sintiendo como cada mirada lastimera apuñalaba su corazón y orgullo.
Con los únicos con los que se sintió un poco más relajada fue con sus amigos de la infancia, Kiba y Shino.
Shino había tenido que hacer alarde de toda su fuerza para detener a Kiba cuando Naruto emprendió su huida con Sakura, también había parado a su amigo cuando había querido permanecer al lado de Hinata cuando esta se había desmayado.
—Creo que Neji sabrá llevarlo mejor que nosotros—le había aconsejado, y como siempre pasaba, no se había equivocado.
Cuando la vieron ambos la abrazaron y por un segundo Hinata se sintió como si volviera ser una estudiante de preparatoria, ellos dos siempre habían estado presentes en cada una de las etapas de su vida y la habían apoyado cuando más lo necesitaba.
A diferencia de como pasaba con el resto de los presentes, en los ojos de sus amigos no veía pena o lastima, sino furia y enojo. Sabía que si en este instante Naruto estuviera presente ambos le darían su merecido, sobretodo Kiba, que parecía rabiar.
—Juro que cuando lo encuentre ni Kushina podrá reconocerlo—dijo Kiba enfadado haciendo sonreír a Hinata.
—Está bien, estoy bien—volvió a mentir, pero ninguno de los dos quiso contradecirla.
Creían que si ella lo seguía repitiendo en algún punto se volvería realidad.
—Hinata, lamento mucho lo ocurrido—dijo Kakashi, y Hinata nuevamente se puso su máscara.
Así, con cada persona aguanto, a pesar de que ya no quería estar allí resistió y no solo para tranquilizar a Neji, sino también para demostrarles a todo que saldría de esta, que estaba bien.
Pero como las mentiras son de patas cortas, cuando volvió a su apartamento sintió el peso de la realidad. Al estar allí sola, sin la necesidad de ser fuerte frente a nadie, o de fingir que estaba bien se desplomó y lloró. Dejó que las lágrimas arrastraran la amargura que había en su pecho, dejó que el dolor fluyera como una herida abierta.
"Naruto, Naruto" fue lo último que susurró antes de quedarse dormida.
El día siguiente en vez de mejorar solo la hizo sentir peor, ahora que ya había pasado todo se había dado de bruces con la realidad, sabía que en su vida nunca más volvería a estar su ángel de dorados cabellos, que nunca más la despertarían con un bol de ramen para desayunar, que no volvería a oír su risa, que no volvería a sentir sus caricias, que Uzumaki Naruto nunca más sería parte de su vida y que ella tampoco sería parte de él.
Y de nuevo volvió a llorar, dejando que las amargas lágrimas aliviaran un poco su lastimado corazón, sin darse cuenta de que cada vez comenzaba a aislarse más en sí misma.
Al principio tanto Neji como Shino y Kiba le habían dejado tiempo a solas para que pudiera pensar y recuperarse de toda aquella situación. Pero, cuando después de una semana Hinata se negaba a dejar su apartamento decidieron que era momento de actuar, no podían dejar que siguiera encerrándose en su apartamento como si se la que hubiera hecho algo mal fuera ella, los únicos avergonzados debían ser los dos prófugos de los que aún no sabían nada.
Cuando encararon a Hinata se sorprendieron, tal vez ella parecía una hikikomori por no salir de casa y estar siempre en pijama, pero su casa estaba más limpia y pulcra de lo que nunca la habían visto. Sí, Hinata siempre se había caracterizado por ser alguien ordenada y limpia, pero aquel nivel de pulcritud era otra cosa, todo resplandecía tanto que seguramente se pasaba horas enserando el suelo, eso no podía ser nada sano.
Los tres chicos intercambiaron miradas preocupados, debían actuar, no podían dejar que Hinata siguiera en esa situación.
—Muy bien señorita, es momento de salir—dijo Kiba muy serio y Hinata asustada negó.
Neji la tomó de su brazo llevándola al lavabo, primero dejaría que tomara una ducha y después ya saldrían, no permitiría que siguiera encerrada allí.
—Ve a bañarte Hinata—dijo él muy serio, pero ella volvió a negar.
—Hinata no puedes quedarte aquí, no es sano—intervino Shino, pero de nuevo Hinata volvió negar.
—¡Es suficiente Hinata! Este no es un comportamiento digno de ti. ¡Vamos a salir ahora mismo! —dijo Neji tajante asustándola por un momento, pero luego su rostro adoptó una pose más seria liberándose del agarre de su primo.
—Si me van a obligar a hacer algo que no quiero, entonces la próxima vez no les abriré la puerta—dijo enfadada sorprendiéndolos.
—Hina—trató de decir Kiba, pero Hinata le cortó.
—Marcharos o llamaré a seguridad—amenazó volviendo a sorprenderlos.
Cuando ella vio como la miraban con estupefacción se sintió avergonzada, sabía que lo hacían por su bien, pero ahora no tenía ganas de hacer nada.
—Por favor—suplicó. —Solo dadme un poco de tiempo—pidió haciendo que los tres salieran sin decir una palabra más.
Cuando volvió a encontrarse sola en su habitación el peso de sus actos se volvió más pesado. Se había comportado muy mal con ellos, pero de verdad que no quería saber nada de nadie, estaba harta y cansada de todo. Su corazón no dejaba de doler y por más que tratara sus lágrimas no se detenían, a cada momento los recuerdos con Naruto invadían su mente y el daño por perderlo se hacía más y más grande.
Por eso necesitaba estar a sola, quería llorar en tranquilad, dejando que poco a poco esa pérdida se hiciera más pequeña.
Aun así, ni Kiba, ni Shino ni Neji se rendían, varias veces venían a ver a Hinata, pero ella se seguía negando a dejar el apartamento, logrando preocuparlos más. Temían que llegara un punto en que ni siquiera se dignara a abrirles la puerta.
Parecía como si la Hinata que habían conocido había sido reemplazada por un clon taciturno y sin chispa de vida. Los tres no podían dejar de odiar a Naruto por causar tanto dolor en ella, casi parecía que no quedaba nada de la Hinata que querían.
—No sé qué más podemos hacer, solo quiero que vuelva a sonreír—dijo Kiba masajeando su cien, para él Hinata era como su hermana pequeña, le dolía demasiado verla tan lastimada.
Shino solo permaneció en silencio, él estaba igual de preocupado.
—¿Kiba, Shino? —dijo una voz a sus espaldas haciendo que ambos giraran.
oOoOoOo
Hinata se terminó de dar una ducha, se puso su pijama de panda, se sentó frente al televisor y puso Netflix, desde su tiempo de cuarentena autoimpuesta se había visto varias películas. De repente en recomendaciones para ti apareció "La boda de mi mejor amigo", nunca se había animado a ver esa película, la idea de que alguien fuera a una boda para impedirla nunca le había gustado, pero contra todo pronóstico le dio una oportunidad.
Cuando terminó de verla se preguntó si Sakura se había dado cuenta de sus sentimientos por Naruto cuando estaba a punto de perderlo.
¿Por qué no confiaron en mí, por qué no me dijeron cómo se sentían? Se preguntó, con su silencio y engaño la habían lastimado más.
Tal vez era momento de dejar todo atrás y seguir adelante, estaba segura de que es lo que ellos estaban haciendo. Además, no era ella la que debía esconderse, no había hecho nada malo.
Mientras estaba con sus lamentaciones el timbre comenzó a sonar con insistencias, con desgana se acercó a la puerta y sin siquiera mirar de quien se trataba la abrió, pensando que se trataría de Neji, Shino o Kiba. Pero para su sorpresa frente a ella se encontraba ni más ni menos que Sasuke Uchiha.
—¿U-Uchiha-san? —preguntó como si se tratara de un espejismo, ya que no entendía que es lo que él podía estar haciendo allí.
—Por fin me abres Hyuga creí que tendría que picar toda la tarde—dijo entrando sin pedir permiso e inspeccionando su apartamento para luego mirarla a ella logrando hacerla sentir bastante incómoda. —Tal como lo pensaba, no has salido de aquí desde ese día, ¿verdad? —afirmó convencido mientras Hinata no sabía que decir o hacer, su cerebro intentaba procesar lo ocurrido, pero todo era muy extraño.
Sasuke dirigió su mirada de nuevo hacia ella logrando que sus nervios aumentaran otra vez, era cierto que Uchiha era el mejor amigo de Naruto y se veían muy seguido, pero eso no significaba que ella fuera muy cercana a él. Sí, tal vez habían hablado de cuanto en cuanto y al tener tantos amigos en común coincidían bastante, pero el chico siempre había mantenido un muro de distancia entre ambos, a pesar de que muchas veces ella había intentado entablar una conversación con él, no entendía porque ahora se encontraba aquí de todos los momentos.
—¿E-es que ne-necesita algo? —preguntó dudosa sin comprender muy bien el porqué de su presencia.
—A ti—dijo sorprendiéndola una vez más. —Sé que debes estar muy avergonzada por lo ocurrido, pero no puedes esconderte aquí—dijo severo.
—Lo siento, pero no tengo ganas de hablar de eso. Creo que se debería marchar—dijo algo molesta, pero él solo giró los ojos y la ignoró.
—Me da igual Hyuga, todos están preocupados, no puedes estar así—volvió a decir con ese tono algo hiriente e indiferente, como si su dolor y lamento no significaran nada, como si no tuviera derecho a sentirse tan destrozada. Ella era la víctima en toda esta situación, a ella le habían roto el corazón.
—Usted no lo entiende, no sabe qué se siente cuando la persona que ama no siente lo mismo—dijo dolida, pero Sasuke siguió mirándola serio, claro que él lo sabía. Se había pasado casi toda su vida amando a alguien que jamás lo miraría, él la comprendía mejor que nadie, pero no se lo iba a decir.
—Puede ser que no lo entienda Hyuga, pero sabes que no ganarás nada con ponerte así, solo dañaras a los que quieres—comenzó a decir, pero se calló al ver como pequeñas lágrimas salían de las cuencas de la chica, haciendo que él suspirara incómodo. —Tsk—soltó rascándose la nuca con molestia.
—¿Por-por qué? —la escuchó susurrar muy bajito. —Él siempre fue mi mundo, lo amaba, mi corazón siempre fue de él. ¿Por qué lo hizo? —preguntó amargamente. —¿Nunca fui suficiente para él? ¿Nunca seré suficiente para nadie? —dijo con voz quebrada incomodando más a Sasuke.
Él no se caracterizaba por su don con las palabras y la verdad es que no quería estar allí, pero el idiota de Sai le había comentado que Ino estaba preocupada por Hinata ya que cuando se había encontrado con los amigos de ella le habían dicho que se negaba a salir de su apartamento.
Mentira, dijo su mente.
Él no estaba allí por hacer un favor a alguien, nunca haría algo así solo por eso, pero necesitaba de una excusa para poder actuar, sería demasiado raro que de la nada se comenzara a preocupar por ella. Pero es que le era imposible dejarla sola, no cuando estaba así de herida, temía porque algo le pudiera ocurrir o quisiera cometer alguna tontería. Sabía lo fuerte que era ella, pero se encontraba dolida, sabía lo mucho que amaba a Naruto.
Había intentado comunicarse con alguno de sus amigos, pero nadie sabía algo de alguno de Naruto o Sakura, ni tampoco atendían a sus llamadas. No sabía cómo habían ocurrido las cosas, pero por lo delicada que era la situación no le dirían nada a nadie, pero creía que al menos sí contarían con él. A pesar de que no estaba muy feliz con lo que habían hecho, ya que habían dañado seriamente a Hinata en el camino.
Pero la verdad es que todo le resultaba raro, sabía que Naruto ya no sentía nada por Sakura, sabía lo fuerte que eran sus sentimientos por Hinata, no sabía cómo es que todo aquello había ocurrido.
—Hyuga, escúchame atentamente porque solo lo diré una vez —dijo muy serio. —Eres tranquila y amable, para nada empalagosa, siempre piensas en el bien de los demás. De entre todas las chicas que he conocido eres sin duda la mejor, no quiero volver a oírte decir que no eres suficiente. Deberías ser capaz de ver tu propio valor. Si Naruto no lo hizo su problema, tú eres una gran mujer, cualquier hombre estaría más que feliz de compartir su vida contigo—dijo con una voz calmada, igual que si estuviera hablando del tiempo.
Por primera vez Hinata lo miró directamente con algo de sorpresa y después de un rato sonrió, era una pequeña, pero era solo para él.
—Sé que no es verdad—dijo limpiándose las lágrimas. —Pero gracias—dijo algo más tranquila.
—Hyuga, soy muchas cosas, pero no un mentiroso—dijo consiguiendo sonrojarla un poco.
Tal vez ella en ese momento no se había dado cuenta, pero Sasuke se volvería un pilar más que importante en su vida, en la de ella y la del pequeño ser que crecía en su vientre y del que aún no conocía su existencia.
Notas de la autora: Holis, aquí estoy de nuevo, un poco dramático ha empezado todo XD. Bueno pronto vamos a ver como se desarrolla todo este lío y que es lo que ha pasado entre Sakura y Naruto.
Espero que les guste, muchas gracias por el apoyo, ya nos leemos.
