CAPÍTULO 4:

APOYO INCONDICIONAL

En el coche todo se encontraba en silencio, por primera vez Sasuke no sabía que decir, si felicitarla, cabrearse o sentirse como la mierda. Sabía que el pequeño no tenía culpa de nada, que sus sentimientos eran egoístas, pero lo sentía como un gran impedimento para su futuro con Hinata. Y tener esa clase de sentimientos tan rastreros lo hacían sentir mal, no podía culpar a un ser inocente.

—No sé cómo sentirme—dijo de pronto Hinata sacándolo de sus pensamientos. —Sé que debería estar feliz, pero... no sé cómo sentirme—dijo ella soltando amargas lágrimas. —Voy a ser una madre horrible—dijo llorando aún más.

Sasuke la miró, se notaba tan rota y destrozada que mandó sus sentimientos a la mierda. Hinata era la que más estaba sufriendo con la noticia, no podía actuar como un adolescente que no sabe qué hacer con sus sentimientos, era un hombre maduro ahora y se pensaba comportar como tal.

Así que, tragándose cada uno de sus sentimientos paró el coche y la miró.

—Estás sorprendida, es por eso que no sabes cómo sentirte, pero eso no significa que no vayas a estar feliz. Una vez que la confusión y el miedo pase te darás cuenta del maravilloso regalo que tienes. Es tu hijo Hyuga, tú hijo—dijo apretando su mano.

La calidez que el chico le proporcionaba fue un alivio para su corazón, el miedo que sentía poco a poco iba desapareciendo y las palabras de Sasuke se volvían cada vez más ciertas. Iba a ser madre, iba a traer a un pequeño al mundo.

—Decidas lo que decidas te apoyaré, es tu decisión—dijo serio.

—Quiero a mi bebé, lo quiero—dijo feliz apretando su pancita. —Mi bebé—susurró sintiéndose verdaderamente feliz.

Sasuke sonrió, se veía tan duce y tierna.

Cuando llegaron al apartamento de Hinata nuevamente el miedo se apoderó de ella, no sabía muy bien cómo iba a decirle a su primo sobre la situación. ¿Y si se enfadaba? Y si le decía que lo mejor es que no tuviera al bebé. Negó, sabía que Neji jamás le diría algo como eso, pero aun así no podía evitar tener miedo.

—Y si Neji se molesta—dijo ligeramente temblorosa.

—Ya te lo he dicho, te voy a apoyar Hyuga. No estás sola, así me tenga que pelear con medio mundo te apoyaré—dijo logrando que de nuevo su miedo se disipara y volviera a sonreír llena de agradecimiento.

Ya sin poder contenerse lo abrazó. Notó que bajo de ella el chico se tensaba, sabía que probablemente lo estaba incomodando, pero no podía evitar querer trasmitirle su agradecimiento de alguna manera y también porque la calidez que el chico le proporcionaba aliviaba su lastimado corazón.

Era extraño y hasta casi cómico, ella jamás se había sentido muy cómoda frente a la presencia de Sasuke, parecía que el chico siempre se mostraba borde y distante frente a ella, pero ahora que su mejor amigo la había dañado él se estaba encargando de cuidarla.

Sasuke ahora mismo se sentía un poco rastrero, porque se sentía feliz al tener a Hinata entre sus brazos, una parte de él se alegraba porque Naruto no estuviera y si el tiempo se lo permitía quería que ella poco a poco lo amara. No le importaba que tuviera un hijo de su amigo, él la amaba y estaría a su lado cuento tiempo ella se lo permitiera, porque solo sabía una cosa, velaría por ella y por ese pequeño, lo había decidido.

—Gracias Uchiha-san, gracias—dijo muy agradecida.

—Solo hago lo que quiero Hyuga, no exageres—dijo con una sonrisa altiva haciéndola reír, Sasuke era verdaderamente único. Sentía que con él a su lado nada malo podía pasar, que él y su bebé iba a estar bien.

—De verdad, le debo mucho—dijo con otra sonrisa.

Sasuke sin poder aguantarse más tomó su rostro entre sus manos sorprendiéndola un poco. Era la primera vez que miraba tan directamente los ojos del chico, que era de un negro tan oscuro como un abismo, muy diferente a los suyos. Tenían un extraño magnetismo que comenzaba a hipnotizarla.

—Te he dicho que dejes de ser una exagerada—dijo serio para luego soltarla.

Por un momento Sasuke había sentido la necesidad de estar más cerca de ella, pero se había podido contener.

oOoOoOoOo

Cuando Hinata le contó la verdad a su primo y amigos se sentía muy nerviosa, que Sasuke estuviera a su lado le dio fuerza y valentía, ya que temía demasiado la reacción de ellos.

Neji se sentía molesto, al igual que Kiba y Shino, pero no con Hinata ni con la criatura que crecía en su vientre, sino contra Naruto. Un odio puro creció en el corazón de los tres chicos hacia el rubio, si alguna vez lo volvía a ver no iba a salir bien parado. Primero había lastimado a Hinata en el día que tendría que haber sido el más feliz de su vida y ahora hacía que se volviera madre soltera. ¿Cuánto más pensaba lastimarla?

—¿Cómo te sientes? —el primero en decir algo fue Shino.

Instintivamente Hinata miró a Sasuke, al ver cómo le devolvía una mirada tranquila también se serenó, debía que ser sincera con ellos.

—Al principio me sentía insegura, no sabía cómo sentirme, tenía miedo. Sentí que iba a ser una madre horrible por tener esa clase de sentimientos—dijo nerviosa. —Pero Sasuke me ayudó a entender que era normal que tuviera miedo—dijo con más seguridad. —Yo quiero a mi bebé, quiero a mi hijo—dijo sosteniendo su vientre.

Los tres intercambiaron miradas convencidos, si esa era la decisión de Hinata la apoyarían hasta el final.

—Entonces, aquí nos tienes—dijo Neji aligerando el peso que sentía la chica en su corazón.

—Para lo que necesites—terció Kiba y Shino asintió.

Hinata no pudo evitar sonreír, se sentía muy afortunada. Tal vez su hijo no tendría padre, pero no le iba a faltar ni un poco de cariño, de eso estaba convencida, siempre se los agradecería. Todo su miedo y temor por fin había desaparecido por completo, sentía que todo iría bien, que podía hacer lo que fuera por el pequeño que crecía en su vientre y más ahora que no estaba sola.

—Gracias—dijo sin poder evitar que unas pequeñas lágrimas se le escaparan.

Rápidamente los tres corrieron a abrazarla, Hinata era como su hermana pequeña, la querían demasiado e iban a protegerla, a ella y al pequeño.

Sasuke solo los miró en silencio, se alegraba por ella, sabía que ellos la apoyarían, pero en caso de que no lo hubieran hecho él se hubiera encargado de hacerles cambiar de opinión. Lo último que quería era que Hinata se pusiera triste porque no la hubiera decidido apoyar.

—Hay una cosa que no entiendo—dijo Kiba serio interrumpiendo el abrazo. —¡¿Porque Uchiha se enteró antes que nosotros?! —dijo indignado haciendo reír a la chica, y que Neji y Shino pusieran los ojos en blanco, Kiba nunca cambiaría.

Sasuke, no queriendo estropear el tierno momento porque Hinata estaba sonriendo no quiso responderle, pero para él la respuesta era más que obvia.

"Me prefiere" pensó con arrogancia.

De esa manera poco a poco comenzaron a transcurrir los días, que sin verlo se convirtieron en tres meses.

El cuerpo de Hinata ya había comenzado a mostrar los cambios y aunque seguía yendo a la empresa Hyuga la gente comenzaba a murmurar sobre el posible estado de su jefa, pero los únicos que sabían con seguridad sobre la noticia eran Sasuke, Kiba Neji y Shino.

Ino, que se había encontrado con Hinata por casualidad, con una sola mirada se había dado cuenta de la situación, pero no había dicho nada al respecto. Después de todo se trataba de la vida de Hinata y además la situación era delicada como para estar comentándola por allí, solo esperaba que cuando estuviera prepara se lo dijera directamente, quería también apoyarla.

Por su parte, Neji y Kiba que al principio habían estado muy agradecidos con Sasuke por la ayuda que le había brindado a Hinata con lo de su plantón en altar, se comenzaban a molestar por la permanente presencia del chico en la vida de Hinata.

No sabían cómo lo hacía, pero siempre era el primero en todo. Si Hinata necesitaba que la llevaran a algún lugar, si necesitaba alguien en quien apoyarse, si los síntomas del embarazo se agravaban o si tenía algún antojo él era el primero en llegar.

—Esto es ridículo—dijo enfadado Kiba.

—Deberías dejar de comportarte como un crio—le reprochó Shino. —Es bueno que Hinata tenga más personas en las que apoyarse—dijo serio.

—Ya lo sé—respondió haciendo un puchero. —Pero es molesto—se quejó.

Es que no podía evitar sentirse ligeramente celoso, no sabía cómo en tan poco tiempo Sasuke había sido capaz de desplazarlos a ellos tres como sus protectores. Ni siquiera cuando estaba saliendo con el idiota de Naruto se habían visto tan relegados.

Claro que, Sasuke a diferencia de Naruto era mucho más perceptivo, casi adelantándose a cualquier necesidad que Hinata pudiera llegar a presentar.

—Es que yo también quería ir a la cita de hoy—dijo Kiba enfadado.

—Dijimos que solo iría un acompañante, no queremos que se repita el incidente de la última vez—respondió Shino serio logrando callar a su amigo.

Neji no dijo nada, pero se sentía igual que Kiba, de alguna manera sentía que Sasuke comenzaba a meterse demasiado en la vida de su prima.

oOoOoOoOo

Hinata esperaba impaciente en la sala de espera, pronto iba a ser su turno. Ya había tenido alguna que otra ecografía y la última había sido muy caótica ya que los cuatro chicos habían estado peleando para ver mejor a su bebé, incluso se había sorprendido el ver tan activos a Shino y Sasuke. Por lo que la doctora bastante molesta les había prohibido volver a venir y solo por súplica de Hinata se había permitido el ingreso de un acompañante, cosa que había molestado bastante a sus amigos, pero sabían que no les quedaba de otra.

Sabía que era madre soltera, que muchas otras madres que había pasado por su situación habían pasado por este tipo de situaciones totalmente solas y aterradas, pero gracias a Sasuke, Neji, Shino y Kiba no se sentía así en absoluto. Siempre se turnaban para lo que necesitaba y esos sentimientos no habían pasado ni un segundo por su cabeza.

Y a quien más debía agradecerle era a Sasuke, de alguna manera se las alegraba para sacar tiempo de su apretada agenda y siempre verla, de alguna manera la comprendía sin necesidad de palabras y eso solo hacía que se sintiera cómoda y agradecida. Pero también estaba algo nerviosa, Sasuke poco a poco se comenzaba a volver en una pieza demasiado importante en su vida y estaba dependiendo demasiado de él.

En algún momento tanto Sasuke como los demás encontrarían a alguien especial para ellos y ella no sería más que una carga, sabía que era egoísta, pero temía que ese día llegara.

De pronto sorprendiéndola la mano de Sasuke se posó sobre la de ella y de nuevo una ola de alivio la invadió.

—Deja de sobre pensar Hyuga—dijo serio. —Te muerdes el labio cuando piensas demasiado—dijo juguetón colorando sus mejillas, de verdad que era alguien muy observador.

Iba a responderle, cuando la doctora la llamó por su nombre, obteniendo toda su atención.

—Vamos—dijo Sasuke tomando su mano y llevándola hacia la consulta.

Hinata solo sonrió y siguió el consejo del chico, no pensaría demasiado las cosas, Sasuke era su amigo, sabía que ahora lo podía llamar de esa manera. Así que, sin otro pensamiento más que las ganas de saber cómo se encontraba su bebé se dejó llevar.


Notas de la autora: Hola a todos, volví. Bien tenía muchas ganas de seguir con la historia así que aquí me tienen.

Espero que les guste, muchas gracias por el apoyo, ya nos leemos.