CAPÍTULO 7:

VERDADEROS SENTIMIENTOS

La semana se le estaba acabando y no encontraba un momento adecuado para hablar con Hinata y contarle lo de su marcha.

Pero es que desde que los padres de Naruto se habían enterado que la chica estaba embarazada Hinata pasaba mucho tiempo con Kushina, se sentía feliz por ella, pero la pelirroja la estaba acaparando demasiado. Y lo peor de todo es que no era ella sola, porque Minato tampoco se quedaba atrás, ahora entendía porque Naruto era tan intenso.

Las únicas veces que podía estar a solas con Hinata era para el almuerzo, luego que la iba a buscar a la empresa Hyuga, pero tres cuartos de hora no le daban para mucho, menos ahora que estaba contrarreloj.

Pero no podía seguir poniendo más escusas, ese era el tiempo que tenía y debía hacer algo.

—Estuvo realmente delicioso—dijo Hinata cuando terminó de comer.

Sasuke realmente hubiera querido encontrar el momento idóneo para poder confesar sus sentimientos, pero si seguía de esa manera se le acabaría el tiempo antes de encontrarlo y no se quería marchar sin por lo menos decirle como se sentía.

Sabía que posiblemente iba a ser rechazado, había pasado muy poco tiempo desde su boda, pero de verdad necesitaba sincerarse.

Así que sin más titubeos tomó su mano y la acarició lentamente logrando que la sangre comenzara a subir por las mejillas de la chica y se comenzara a sonrojar, aquello la había tomado por sorpresa.

Hinata lo miró con algo de asombro, no esperaba que él fuera tan cariñoso y aunque al principio se había sentido algo incómoda ahora la mano del Uchiha la hacía sentir reconfortada, era como cuando era joven y Neji la mimaba.

Pero de repente las cosas volvieron a ponerse raras cuando su mano fue hasta su rostro.

Era cierto que Hinata desde su fatídico plantón en el altar habían compartido varios momentos de contacto con Sasuke, siendo ella quien lo abrazara en más de una ocasión, pero no sabía porque de repente sentía ese contacto demasiado íntimo.

—¿Sasuke-kun? —dijo ella en voz baja y ligeramente avergonzada.

Cuando sus miradas se cruzaron Hinata notó que algo no iba bien, tal vez a simple vista podía ser el Sasuke de siempre, pero había algo que lo perturbaba. Preocupada se apresuró a preguntarle logrando que este esbozara una pequeña sonrisa.

Quería pasar más tiempo con ella, no quería tener que separarse. Parte de él quería mandar a su padre a la mierda, ya le había dicho que no quería encargarse de la sucursal de Kioto, pero era él quien al principio había insistido mucho para encargarse de esta.

Por lo que había podido averiguar su padre había hecho lo imposible para que los accionistas confiaran en su hijo, así que sentía que no podía ser un egoísta y tomar el camino más fácil, sino con que cara podría cuidar de Hinata en un futuro.

Afrontaría la situación y volvería a su lado.

—Parece que me conoces mejor de lo que esperaba—dijo arrastrando las palabras mientras mostraba una pequeña sonrisa orgullosa.

Esta vez fue el turno de Hinata para tomarle la mano. A simple vista podía parecer una sonrisa altanera, pero ella notaba que algo no iba bien.

—Puedes confiar en mí—dijo obteniendo otra pequeña sonrisa por parte de él, esta vez una un poco más sincera.

La miró a los ojos y por un segundo se sintió como un adolescente, ese que en tantas ocasiones había desperdiciado sus oportunidades para acercarse a Hinata. Esta vez no iba a ser así, no dejaría que las cosas terminaran con arrepentimientos, después de todo era un Uchiha.

—Me gustas—dijo de pronto logrando que los ojos de Hinata se agrandaran y que lo mirara con sorpresa.

—¡Qué!

No pudo evitar reír al ver lo alterada que se había puesto, pero intentó volver a poner una cara más seria cuando Hinata comenzó a mirarlo ligeramente indignada.

—¿Era una broma? —dijo algo enfadada.

—Jamás bromearía con eso—dijo serio logrando sonrojarla más.

—E-eso no tiene sentido—dijo sin comprender nada.

—Los sentimientos no se pueden controlar; todo habría sido más fácil si así fuera. Créeme, si de mí dependiera no me habría fijado en la exnovia de mi mejor amigo—habló, pero la chica aún trataba de procesar sus palabras.

Hinata no sabía cómo sentirse, quería a Sasuke, en ese corto tiempo se había vuelto muy importante, pero no lo podía ver de otra manera.

—Sasuke-kun es un buen amigo—dijo sin saber qué más decir.

No se atrevía tampoco a levantar la vista.

—No te pongas así Hinata—dijo él con tranquilidad. —Sabía que me ibas a rechazar en cuanto lo dijera—dijo como si nada volviendo a sorprenderla. —Sé que ahora mismo todo es reciente, pero no quería volver a arrepentirme, no cuando me tengo que marchar—dijo de pronto.

Con sus últimas palabras toda la confusión de Hinata pasó a segundo plano y una horrible sensación de miedo la embargó.

—¿Cómo que te vas a marchar? —preguntó sorprendida.

—A Kioto, tengo que hacerme cargo de la sucursal que tenemos allí—dijo Sasuke con desgana.

Hinata no se lo podía creer, sentía aquella noticia como un balde de agua fría, le había sorprendido que Sasuke le confesara sobre sus sentimientos, los cuales jamás se los había imaginado, pero ahora su cabeza no dejaba de llenarse de miedo y desolación al saber que el chico se iba a marchar. Tal vez habían compartido poco tiempo juntos, pero había sido muy significativo, por lo que se había vuelto muy importante para ella.

—¿Cuándo te vas? —dijo intentando que su voz no sonara rota.

—En una semana—cuando ella escuchó aquello solo se sintió peor, eso significaba que no estaría para el nacimiento de Natsu.

—¿Volverás? —dijo en un suave susurro mientras notaba como las lágrimas se acumulaban en sus ojos.

Sasuke no pudiendo controlarse más se acercó y limpió las gotas que caían de sus ojos, con ternura tomó su rostro y le dio una sonrisa.

—Antes de lo que crees, solo será temporal Hina, un año como mucho—dijo, pero eso solo consiguió volver a poner triste a la chica.

—No estarás para el nacimiento de Natsu.

—Así tenga que tomar un jet privado vendré—dijo para luego darle una sonrisa. —Solo es una hora para llegar, no te preocupes, no te voy a dejar sola. Ni a ti, ni a Natsu—dijo tocando su vientre.

Ella lo miró y sonrió para luego abrazarlo, no sabía si era por las hormonas del embarazo, pero estaba muy sensible.

Pero, ahora que él la abraza se sentía protegida, lo iba a extrañar mucho, pero le alegraba saber que no iba a ser mucho tiempo, total un año se pasaba realmente rápido y aún quedaba seis meses para que el pequeño naciera.


Notas de la autora: Hola, bien aquí estoy de nuevo, con un capítulo más. La verdad es que tenía bastantes dudas de hacer que Sasuke se separara de Hinata, pero siento que es necesario.

En fin, espero que les haya gustado y muchas gracias por todo.

Espero que les guste, muchas gracias por el apoyo, ya nos leemos.